{"id":28968,"date":"2013-08-13T06:06:03","date_gmt":"2013-08-13T04:06:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-otro-capitalismo\/"},"modified":"2013-08-13T06:06:03","modified_gmt":"2013-08-13T04:06:03","slug":"el-otro-capitalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-otro-capitalismo\/","title":{"rendered":"El otro capitalismo"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Suele describirse el capitalismo moderno como una realidad dominada por las finanzas y la especulaci\u00f3n, separado cada vez m\u00e1s de la producci\u00f3n, de la industria, de la vida real. Se tratar\u00eda de un mundo aparte, que funcionar\u00eda de forma aut\u00f3noma, lo que explicar\u00eda tambi\u00e9n la idea de las burbujas que estallan peri\u00f3dicamente. Si de proponer im\u00e1genes se trata, las m\u00e1s frecuentes son las de Wall Street, de las bolsas, de la circulaci\u00f3n instant\u00e1nea, digital y planetaria del dinero, m\u00e1s que otro tipo de im\u00e1genes de f\u00e1bricas productoras de bienes y art\u00edculos. Los mejores an\u00e1lisis de la crisis actual suelen destacar esta disyunci\u00f3n entre capital y econom\u00eda concreta; una disyunci\u00f3n que hace de la explotaci\u00f3n de los trabajadores un tema casi arcaico; es decir, una cuesti\u00f3n social de la era industrial m\u00e1s que de la \u00e9poca actual. Por otra parte, \u00bfno resulta mucho m\u00e1s dram\u00e1tico ser un parado y, por tanto, no ser explotado?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tales representaciones dominantes no deber\u00edan ser obst\u00e1culo para constatar la existencia de otras modalidades del capitalismo. Y, en este sentido, el drama del derrumbe del edificio Rana Plaza en Bangladesh el pasado 24 de abril ha puesto de relieve una cara muy diferente de las l\u00f3gicas globales del capitalismo contempor\u00e1neo. En ese d\u00eda, se derrumbaba un inmueble de ocho pisos que alojaba talleres de confecci\u00f3n textil. En la construcci\u00f3n del edificio no se hab\u00edan respetado las normas vigentes y los cuatro pisos superiores se hab\u00edan alzado sin permiso. El Rana Plaza se destinaba en principio a comercios y oficinas y no a la confecci\u00f3n de prendas de vestir, una industria que requiere trabajar con maquinaria de peso e implica que se produzcan vibraciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La v\u00edspera del drama se hab\u00edan se\u00f1alado grietas y los inspectores de seguridad hab\u00edan solicitado la evacuaci\u00f3n y clausura del inmueble; las tiendas y oficinas de la planta baja hab\u00edan cerrado inmediatamente. Pero la direcci\u00f3n de los talleres declar\u00f3 que la seguridad estaba garantizada y oblig\u00f3 a los empleados a volver o, de lo contrario, perder\u00edan un mes de salario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Condiciones indignas de trabajo, remuneraciones miserables indignos (menos de unos 40 euros al mes), falta de seguridad\u2026 todo esto ilustra de modo dram\u00e1tico lo que es la explotaci\u00f3n en Bangladesh, un pa\u00eds cuya econom\u00eda se basa en gran medida en este tipo de industria; se trata del segundo mayor exportador mundial de prendas de vestir despu\u00e9s de China.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Rana Plaza es s\u00f3lo un edificio entre otros similares que hacen del distrito de la moda de Daka un \u201ctri\u00e1ngulo de fuego\u201d, seg\u00fan la com\u00fan expresi\u00f3n. Numerosas personas o instancias son responsables de las circunstancias que ha revelado la tragedia, de forma directa (los propietarios del edificio, los jefes de taller) o indirecta (las autoridades m\u00e1s o menos corruptas); este modelo de producci\u00f3n es la regla, m\u00e1s que la excepci\u00f3n, en Bangladesh. Sin embargo, el modelo sobre el se basan la explotaci\u00f3n y la extrema vulnerabilidad de los trabajadores de Bangladesh \u2013en este caso tambi\u00e9n las mujeres, en gran n\u00famero\u2013 es global, no se limita a un solo pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La producci\u00f3n textil en Bangladesh es reciente y debe mucho, en su origen, al capital coreano. Las prendas confeccionadas en talleres como los de Rana Plaza se exportan, en parte, a marcas conocidas como Cama\u00efeu, o a grandes cadenas de distribuci\u00f3n como Walmart. Desde hace tiempo, las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones de consumidores denuncian esta explotaci\u00f3n desvergonzada y muchos blogs instan a las empresas involucradas a participar en los esfuerzos para imponer condiciones dignas de trabajo y seguridad en Bangladesh. Estas empresas nunca han demostrado celo especial en cumplir tales objetivos. Aluden a intermediarios, muchos, que ser\u00edan responsables en mucha mayor medida que ellas, mientras que ellas se presentan como ordenantes y no como compradores directos, que apenas se molestan en comprobar si los c\u00f3digos de conducta y otras normas \u00e9ticas que dicen haber adoptado son respetados. En algunos casos, se ha demostrado que proced\u00edan de buena fe y no ten\u00edan conocimiento de que etiquetas con su marca se colocaban en sus prendas en el Rana Plaza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las organizaciones internacionales, por su parte, tambi\u00e9n tienen su parte de responsabilidad en la situaci\u00f3n actual. Unas, porque no parecen apenas capaces de ejercer influencia en su sector. La Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo, por ejemplo, nunca ha logrado resultados significativos en Bangladesh, un pa\u00eds donde la corrupci\u00f3n es considerable. Otras, debido a que no es sencillo, desde el punto de vista \u00e9tico, poner trabas a la escasa capacidad de desarrollo de un pa\u00eds como este. En consecuencia, la Comisi\u00f3n Europea, en los a\u00f1os noventa, dio a Bangladesh libre acceso al mercado europeo en lo concerniente a su producci\u00f3n textil, lo que le permiti\u00f3 un principio de desarrollo; no obstante, la explotaci\u00f3n de los trabajadores de Bangladesh es el resultado de tal autorizaci\u00f3n. Pero, sin esta apertura, \u00bfd\u00f3nde estar\u00eda este pa\u00eds? La confecci\u00f3n \u00bfno es all\u00ed un sector donde las condiciones de trabajo y seguridad, guardando todas las proporciones, son menos execrables que en otras \u00e1reas, como la agricultura o la ladriller\u00eda, donde se se\u00f1ala que los ni\u00f1os son llevados a trabajar?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En otras \u00e1reas, donde se han puesto de manifiesto formas extremas de explotaci\u00f3n, la movilizaci\u00f3n internacional ha ejercido en \u00e9pocas anteriores efectos significativos, sobre todo cuando ha sido impulsada por el movimiento antiglobalizaci\u00f3n y sus intelectuales org\u00e1nicos, como Naomi Klein con su libro de gran eco No Logo: la tiran\u00eda de las marcas (Ediciones Paid\u00f3s). Esto se explica, en particular, a que las grandes marcas son sensibles, m\u00e1s que otras, a una imagen de dimensiones \u00e9ticas o a que se dirigen a una clientela capaz de indignarse por una causa como la de la explotaci\u00f3n de los ni\u00f1os. Una marca de art\u00edculos deportivos, por ejemplo, que dedica un importante presupuesto a publicidad destinada a los j\u00f3venes, puede permitirse en mucha menor medida el lujo de verse acusada por razones \u00e9ticas que un fabricante de vigas met\u00e1licas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El caso de Bangladesh resulta complejo. Los art\u00edculos en cuesti\u00f3n no son necesariamente comercializados por marcas, y menos a\u00fan por marcas hipersensibles a su imagen \u00e9tica. Pueden serlo, pero s\u00f3lo en una parte limitada. En el caso de otras empresas involucradas, sobre todo la gran distribuci\u00f3n tipo Walmart, lo que prima es el precio de venta; estas empresas atienden sobre todo a clientes deseosos de comprar al precio m\u00e1s bajo. Las amenazas de boicot, las presiones, la movilizaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n y a trav\u00e9s de internet sobre bases \u00e9ticas o morales pesan menos. Por eso, una vez la emoci\u00f3n suscitada por el drama ha disminuido, desechada por otras noticias, la esperanza de cambio que pueda ejercer sobre el sistema de Bangladesh una presi\u00f3n sostenida y efectiva no puede pasar de ser d\u00e9bil.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por tanto, una tragedia localizada, el derrumbe de un edificio que causa muertes en gran n\u00famero, muestran otra cara del capitalismo contempor\u00e1neo distinta de las transacciones en bolsa, los circuitos financieros y la desconexi\u00f3n de la econom\u00eda real. La otra cara es global, tambi\u00e9n, y presenta la caracter\u00edstica de separar los lugares de producci\u00f3n de los de distribuci\u00f3n y consumo. Se basa en formas de sobreexplotaci\u00f3n que benefician a los capitalistas y a los intermediarios que trabajan con ellos, pero tambi\u00e9n a los consumidores, que tienen su parte de lo que se llam\u00f3 en otros tiempos la plusval\u00eda. Este capitalismo es asimismo sin fronteras, o casi, y los estados no se esfuerzan mucho en controlarlo, ya sea en Bangladesh o en los pa\u00edses donde se distribuyen las prendas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una tendencia importante del debate actual se centra en la capacidad de los estados no s\u00f3lo para meter en cintura al capitalismo financiero, sino tambi\u00e9n para lograr que vuelva a encontrar la senda de la producci\u00f3n y la inversi\u00f3n. Tambi\u00e9n es necesario que, en este contexto, el esfuerzo de los estados se combine con una actuaci\u00f3n destinada a controlar tambi\u00e9n el capitalismo industrial y comercial, con iniciativas para infundirle una dimensi\u00f3n \u00e9tica y con un prop\u00f3sito de evitar que haga retroceder las relaciones sociales hasta el punto, en casos extremos, de hacer pensar en los peores excesos de la era industrial en la Europa del siglo XIX.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Michel Wieviorka, soci\u00f3logo. Profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <a title=\"Fuente\" href=\"http:\/\/www.caffereggio.net\/2013\/08\/11\/el-otro-capitalismo-de-michel-wieviorka-en-la-vanguardia\/\">http:\/\/www.caffereggio.net\/2013\/08\/11\/el-otro-capitalismo-de-michel-wieviorka-en-la-vanguardia\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 Suele describirse el capitalismo moderno como una realidad dominada por las finanzas y la especulaci\u00f3n, separado cada vez m\u00e1s de la producci\u00f3n, de la industria, de la vida real. Se tratar\u00eda de un mundo aparte, que funcionar\u00eda de forma aut\u00f3noma, lo que explicar\u00eda tambi\u00e9n la idea de las burbujas que estallan peri\u00f3dicamente. 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