{"id":28903,"date":"2013-07-23T07:25:18","date_gmt":"2013-07-23T05:25:18","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/misterios-de-san-adrian\/"},"modified":"2013-07-23T07:25:18","modified_gmt":"2013-07-23T05:25:18","slug":"misterios-de-san-adrian","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/misterios-de-san-adrian\/","title":{"rendered":"Misterios de San Adri\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Hace 14.000 a\u00f1os, al final de la \u00faltima glaciaci\u00f3n, ya estaba habitada la cueva de San Adri\u00e1n, por grupos de cazadores-recolectores que peri\u00f3dicamente se reun\u00edan para llevar a cabo alianzas matrimoniales, ceremonias rituales y, sobre todo, para conseguir los recursos alimenticios con los que mantener su grupo. Fabricaban herramientas con piedra y hueso, y seguramente madera y cuero, aunque estas no se han conservado. Un equipo de Aranzadi dirigido por Alfredo Moraza, Manu Zeberio y Jesus Tapia ha hallado en el t\u00fanel, con gran sorpresa, utillaje en forma trozos de s\u00edlex tallados para cortar o raspar la carne de los animales que cazaban los moradores de la caverna.<\/p>\n<p>La excavaci\u00f3n de San Adri\u00e1n empez\u00f3 en 2008, impulsada por la Diputaci\u00f3n de Gipuzkoa, y buscaba aclarar los misterios que rodean a este t\u00fanel, una de las tres \u00abpuertas\u00bb del parque natural de Aizkorri, junto a Arantzazu y el camino de Araba. Moraza no preve\u00eda que el trabajo les llevara m\u00e1s de un par de meses: \u00abPensaba que excavar\u00edamos un metro y topar\u00edamos con la roca, pero no fue as\u00ed. Cont\u00e1bamos con sacar a la luz los restos de un castillo que est\u00e1 documentado, pero empezamos a descubrir piezas que no esper\u00e1bamos\u00bb cuenta Moraza en la exposici\u00f3n montada en el centro de interpretaci\u00f3n Aizkorriko Atea de Zegama<\/p>\n<p> Saltamos diez mil a\u00f1os desde la \u00faltima glaciaci\u00f3n y nos situamos en la Edad del Bronce. \u00bfQu\u00e9 ha cambiado en San Adri\u00e1n? Sigue habitado, pero sus moradores ya no dependen de la caza, sino que han domesticado animales y aprendido a cultivar vegetales, lo que les ha convertido en pr\u00e1cticamente sedentarios. Los restos que han dejado en la cueva ya no son toscas piedras labradas, sino herramientas de bronce y cer\u00e1mica. Los arque\u00f3logos, que han trabajado frente a la entrada y contra la cabecera de la actual ermita, tambi\u00e9n han encontrado una serie de estructuras excavadas en el suelo a modo de hogares, cimientos de caba\u00f1as y un gran n\u00famero de carbones.<\/p>\n<p><strong>Un castillo en el interior de la gruta<\/strong><\/p>\n<p> Hasta aqu\u00ed la Prehistoria. Ya en el siglo XI de nuestra era, cuando el territorio formaba parte del Reino de Navarra, pudo existir un castillo en el interior de la gruta, pero la primera cita documentada de la existencia de una fortaleza data de 1294, cuando Gipuzkoa ya estaba anexionada a Castilla. Los nuevos dominadores establecen una ruta de comunicaci\u00f3n entre Castilla y los puertos vascos, que se prolonga hacia Francia, en la que San Adri\u00e1n se convierte en paso obligado, y para custodiar la zona reconstruyen el castillo. No hay que olvidar que la frontera del Reino de Navarra ha sido desplazada pero sigue estando cercana. La zona, frecuentada por ladrones de caminos, es escenario de continuos incidentes, de ah\u00ed que se la conozca como la Frontera de los Malhechores.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo era aquel castillo? Seg\u00fan explica Alfredo Moraza, el t\u00fanel estaba cerrado en sus dos extremos con muros de piedra y puertas protegidas por saeteras. Su primer tenente de alcaide, el citado a\u00f1o 1294, fue Garc\u00eda P\u00e9rez de Orio, y los \u00faltimos, cuando ya Nafarroa hab\u00eda sido ocupada por Castilla y el castillo hab\u00eda perdido su importancia estrat\u00e9gica, a partir de 1615, los Agirre-Zuazo, uno de los linajes nobles del territorio. En cuanto a su forma, Moraza indica que el recinto principal estaba situado en la plataforma superior de la cavidad, dotado de un voladizo con saeteras y almenas. En la parte m\u00e1s alta se alzaba una gran construcci\u00f3n de madera con cimientos de piedra y la fortaleza dispon\u00eda de almacenes, cuadras, ermita, alojamiento para soldados\u2026<\/p>\n<p> \u00abEl resto constructivo que m\u00e1s nos recuerda al desaparecido castillo es el actual arco de acceso, que ocupa el emplazamiento del antiguo cierre de la fortaleza\u00bb se\u00f1ala Moraza, pero deja claro que el arco bajo el cual cruzamos hoy en d\u00eda y el muro en que se empotra han sido reconstruidos en repetidas ocasiones desde aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p> La b\u00fasqueda de restos arqueol\u00f3gicos no es nueva en San Adri\u00e1n. Desde finales del siglo XIX se fueron hallando materiales medievales mezclados con otros m\u00e1s antiguos y m\u00e1s modernos. Ya en 1964 un grupo de espele\u00f3logos de la Sociedad Excursionista Manuel Iradier, de Gasteiz, sac\u00f3 a la luz varios broches y hebillas de cintur\u00f3n de \u00e9poca medieval, anillos, llaves y m\u00e1s de un centenar de monedas acu\u00f1adas por Alfonso VIII de Castilla y Sancho IV de Navarra, entre otros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCalzada romana o medieval?<\/strong><\/p>\n<p> Pero si alg\u00fan elemento de San Adri\u00e1n ha provocado pol\u00e9micas (y hasta apuestas, como una que ha dirimido hace pocas semanas Alfredo Moraza) es, sin duda, la calzada que atraviesa la cueva. \u00bfEs romana? \u00bfMedieval? El arque\u00f3logo de Aranzadi explica pacientemente que en su origen ser\u00eda un simple camino utilizado por pastores y viajeros, similar a otros de zona, como Biozkorna o Artia. Pero, como hemos se\u00f1alado m\u00e1s arriba, con la conquista de Araba y Gipuzkoa por Castilla (1199-1200) el paso se convierte en uno de los ejes de comunicaci\u00f3n entre la Meseta, el Cant\u00e1brico y Europa.<\/p>\n<p>El primer tramo conocido data de mediados del siglo XVI, y es un trazado solamente apto para caminantes o caballer\u00edas, con encintados laterales de piedra y una espina central de cantos, con un relleno de cascajo en su interior. Su anchura, 2,30 metros. La traza que ha llegado hasta nuestros d\u00edas procede del siglo XVIII y no coincide con el anterior, pues presenta pendientes m\u00e1s suaves y curvas m\u00e1s amplias, de forma que pod\u00eda ser utilizado por los carros. Tambi\u00e9n es m\u00e1s ancha, con una media de tres metros y medio, y para su construcci\u00f3n hubo que realizar voladuras y ejecutar muros de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p> A partir del siglo XV, Arlaban har\u00e1 dura competencia a San Adri\u00e1n en la pugna por convertirse en la \u00abpuerta de Gipuzkoa\u00bb y atraer al mayor n\u00famero posible de pasajeros y mercanc\u00edas. San Adri\u00e1n tiene todas las de perder; discurre a m\u00e1s altura, el paraje est\u00e1 despoblado, su mantenimiento es m\u00e1s costoso. Finalmente, Arlaban se hace con el t\u00edtulo de Camino Real de Coches, la N-I de la \u00e9poca, mientras que San Adrian, que cuenta solo con la ventaja de ser un trayecto m\u00e1s corto, se tiene que conformar con ser Camino Real de Postas, es decir, del correo, que exig\u00eda rapidez. A partir del siglo XVIII, la calzada de San Adri\u00e1n entra en desuso y la falta de mantenimiento acentu\u00f3 su mal estado. A pesar de ello, en 1813 fue empleada por el ej\u00e9rcito hispano-brit\u00e1nico para intentar cortar la retirada de las tropas francesas tras su derrota en Gasteiz. Sus \u00faltimos estertores los dio con el establecimiento en 1855 en el t\u00fanel de San Adri\u00e1n de un peque\u00f1o destacamento de Mikeletes, destinado a cobrar impuestos y controlar el contrabando. En 1913 un incendio fortuito destruy\u00f3 lo que quedaba del cuartel de los txapelgorri y de una posada, de forma que en la actualidad solo queda en pie una ermita, que a su vez hab\u00eda sido reconstruida de nueva planta a finales de la centuria anterior.<\/p>\n<p><strong>\u00abPe\u00f1ascos en los que se matar\u00eda a un amante desesperado\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>San Adri\u00e1n siempre ha despertado la curiosidad de las gentes que lo atravesaban. En algunos casos, dejaron descripciones muy gr\u00e1ficas del t\u00fanel. Por ejemplo, Andrea Navagiero, embajador de Venecia en la Corte de Madrid, indicaba en 1528 que \u00abtiene de largo un tiro de ballesta\u00bb. El ge\u00f3grafo alem\u00e1n Georg Braun contaba cuarenta a\u00f1os m\u00e1s tarde que \u00abal llegar al t\u00fanel se encuentra un grato albergue en el que se proporcionan agradables comidas a los peregrinos, especialmente a los que llevan bien provista la bolsa\u00bb. Y la condesa de Aulnoy, francesa, que atraves\u00f3 el t\u00fanel en 1679 con cuatro criados, dos literas y una docena de mulas, encontr\u00f3 una curiosa utilidad a las pe\u00f1as que bordean la cueva: \u00ab\u2026pe\u00f1ascos en los que se matar\u00eda a buen seguro un amante desesperado a poco que lo desease\u00bb.<\/p>\n<p> \u00bfDar\u00e1n m\u00e1s de s\u00ed las excavaciones de la cueva? Alfredo Moraza est\u00e1 convencido de que s\u00ed, pues hasta ahora solo se ha trabajado en un peque\u00f1o per\u00edmetro de la misma. \u00abHemos llegado a los 14.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad y creo que hay restos anteriores, pero no me atrevo a adelantar una dataci\u00f3n\u00bb indica prudente pero ilusionado ante el reto.<\/p>\n<p> NAIZ<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 14.000 a\u00f1os, al final de la \u00faltima glaciaci\u00f3n, ya estaba habitada la cueva de San Adri\u00e1n, por grupos de cazadores-recolectores que peri\u00f3dicamente se reun\u00edan para llevar a cabo alianzas matrimoniales, ceremonias rituales y, sobre todo, para conseguir los recursos alimenticios con los que mantener su grupo. 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