{"id":28826,"date":"2013-06-26T10:27:20","date_gmt":"2013-06-26T08:27:20","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/las-reglas-del-juego\/"},"modified":"2013-06-26T10:27:20","modified_gmt":"2013-06-26T08:27:20","slug":"las-reglas-del-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/las-reglas-del-juego\/","title":{"rendered":"Las reglas del juego"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">A veces morderse la lengua es una virtud. Hay una pedagog\u00eda del silencio. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de recibir una bronca en el Liceu, Felipe de Borb\u00f3n se crey\u00f3 en la obligaci\u00f3n de replicar al alcalde de Girona cuando \u00e9ste defend\u00eda el derecho a decidir. El camino del infierno est\u00e1 empedrado de oportunidades perdidas. Cuando Juan Carlos I envi\u00f3 a la infanta Cristina a Barcelona a cuenta de La Caixa, muchos aplaudieron la pol\u00edtica de aproximaci\u00f3n a las \u00abnacionalidades hist\u00f3ricas\u00bb. Y cuando la infanta se cas\u00f3 con I\u00f1aki Urgandarin, algunos celebraron que as\u00ed la monarqu\u00eda se met\u00eda en el bolsillo a vascos y catalanes. S\u00ed, los catalanes podemos llegar a este grado de tonter\u00eda. Pero aquella reacci\u00f3n demuestra hasta qu\u00e9 punto la monarqu\u00eda ha da\u00f1ado el cr\u00e9dito que le otorgaban muchos catalanes con la buena fe de quien es capaz de comulgar con las migajas simb\u00f3licas del reinado. Para averiguar a d\u00f3nde ha ido ese cr\u00e9dito es suficiente seguir las cr\u00f3nicas de los juzgados y las peripecias de la fiscal\u00eda. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda esta dinast\u00eda reivindicar a\u00fan, sin ruborizarse, el papel de \u00e1rbitro de la convivencia? Y a pesar de todo, Felipe, heredero de un Estado y de un pu\u00f1ado de t\u00edtulos pintorescos por un derecho feudal divinizado -que incluye, por cierto, la modern\u00edsima ley s\u00e1lica- le suelta al alcalde electo de Girona que hay que respetar las reglas del juego.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Una monarqu\u00eda que invoca met\u00e1foras de casino poca credibilidad puede tener a su disposici\u00f3n. Pero aceptemos el envite y preguntemos de qu\u00e9 juego se trata. Porque la frase principesca es, efectivamente, un juego de palabras, un &#8216;calembour&#8217;. Felipe pone en juego dos nociones escasamente transparentes con evidente voluntad de confundir. La primera es el concepto de regla y la segunda el de juego, o sea, la actividad l\u00fadica que deja la seriedad en suspenso. En este caso lo que se esconde y neutraliza detr\u00e1s del juego es el drama de los catalanes como propiedad espa\u00f1ola y bien patrimonial de la Corona. El juego no es serio, pero las reglas son sagradas. Perfectamente, pero no resulta nada evidente que estos conceptos sean compatibles en el sentido arbitral que invoca el pr\u00edncipe para no hacer el juego a una mayor\u00eda cualificada y certificada del pueblo catal\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Las reglas son vinculantes siempre que los jugadores te sigan el juego. Pero jugar es una actividad voluntaria y el juego deja de serlo cuando se convierte en coactivo. Jugar es abrir el par\u00e9ntesis de una excepcionalidad en el tiempo. No se puede jugar siempre, y es absurdo exigir que cada generaci\u00f3n retome la partida, hasta el d\u00eda del juguet\u00f3n juicio final. Felipe podr\u00eda haber dicho santamente que hay que respetar las leyes, pero \u00e9l sabe que la ley, si no es natural -y hoy la monarqu\u00eda de origen divino pasa por horas bajas- es fruto de un contrato, y los contratos son papel mojado cuando una de las partes decide rescindirlo. Adem\u00e1s, la monarqu\u00eda espa\u00f1ola suma a sus dolores de cabeza la ilegitimidad de origen. Es juego de muy pocas mesas el que esta monarqu\u00eda debe su restauraci\u00f3n a un decreto franquista (la ley de sucesi\u00f3n de 1969), es decir, a un golpe de estado prolongado en el tiempo.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">El problema se agrava cuando uno de los jugadores insiste en que el otro est\u00e1 siempre fuera de juego. Y esto ocurre, en efecto, cuando se ponen en cuesti\u00f3n las leyes emanadas de Catalu\u00f1a, se le invade las competencias y se le niega personalidad para jugar en igualdad de condiciones. Si en otro momento la misma monarqu\u00eda hab\u00eda reconocido a Catalu\u00f1a como sujeto pol\u00edtico, autorizando Adolfo Su\u00e1rez a pactar la continuidad hist\u00f3rica de la Generalitat republicana, \u00bfqui\u00e9n es ahora el que no respeta las reglas del juego? \u00bfO es que aquello era un juego de prendas y el Estado ya hace tiempo que ha decidido no entregar nada?<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Felipe no quiere jug\u00e1rsela. Por ello niega que Catalu\u00f1a sea un sujeto de derecho leg\u00edtimo justo cuando su legitimidad se tambalea. Este reflejo torpe agrava la imagen de tah\u00far que va impregnando la dinast\u00eda. En su primera visita oficial a Catalu\u00f1a, cuando parec\u00eda consolidarse la Espa\u00f1a auton\u00f3micamente uniformada del PSOE, Felipe hab\u00eda llegado a decir magn\u00e1nimamente: \u00abCatalu\u00f1a ser\u00e1 lo que los catalanes quieran que sea\u00bb.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Entonces Catalu\u00f1a era un juego de cuca\u00f1a para muchos pol\u00edticos del Estado. Y ya que de juegos va la cosa, es obligado preguntarse si Felipe hac\u00eda juegos de manos con la ingenuidad de un pueblo que demasiado a menudo cobra con buenas palabras el pelo que se deja esquilar. Pero si aquel discurso era excepcionalmente aut\u00e9ntico y noble, entonces debemos preguntarnos qu\u00e9 cat\u00e1strofe ha llevado a aquel joven pr\u00edncipe a terminar jugando a los disparates como el resto de su familia, contradiciendo con la boca peque\u00f1a en medio de la barba canosa el discurso m\u00e1s vulgar y antidemocr\u00e1tico de la Espa\u00f1a que pretende heredar.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\"><a title=\"ARA\" href=\"http:\/\/www.ara.cat\/\">http:\/\/www.ara.cat\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A veces morderse la lengua es una virtud. Hay una pedagog\u00eda del silencio. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s de recibir una bronca en el Liceu, Felipe de Borb\u00f3n se crey\u00f3 en la obligaci\u00f3n de replicar al alcalde de Girona cuando \u00e9ste defend\u00eda el derecho a decidir. El camino del infierno est\u00e1 empedrado de oportunidades perdidas. 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