{"id":28808,"date":"2013-06-24T11:06:01","date_gmt":"2013-06-24T09:06:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/vida-y-guerra-en-damasco\/"},"modified":"2013-06-24T11:06:01","modified_gmt":"2013-06-24T09:06:01","slug":"vida-y-guerra-en-damasco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/vida-y-guerra-en-damasco\/","title":{"rendered":"Vida y guerra en Damasco"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Desde hace muchas d\u00e9cadas, Damasco vive en el coraz\u00f3n de este cronista. La primera visita fue en el verano de 1965, antes de empezar la aventura de corresponsal en Oriente Medio para La Vanguardia. El visitante nunca hubiese podido imaginar que esta \u201cciudadela baasista\u201d, esta capital de los Omeya, que los sirios consideran una de las poblaciones m\u00e1s antiguas del mundo y que los nacionalistas la llamaban con orgullo \u201cel coraz\u00f3n de los \u00e1rabes\u201d, se precipitase en este infierno de una guerra civil de mil rostros ocultos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Apenas un centenar de kil\u00f3metros separan Beirut (L\u00edbano) de Damasco (Siria). Esta carretera, por la que pasan miles de viajeros sirios que se refugian en L\u00edbano, centenares de camiones de gran tonelaje que transportan gas\u00f3leo o toda suerte de mercanc\u00edas destinadas a esta naci\u00f3n descoyuntada y que, a su regreso, sirven para la exportaci\u00f3n de sus productos, se ha convertido en el cord\u00f3n umbilical m\u00e1s fuerte entre Siria y el mundo exterior.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">No es extra\u00f1o que los rebeldes \u2013el Ej\u00e9rcito Libre Sirio\u2013 hayan amenazado con declararla \u201czona de guerra\u201d. Casi todas las dem\u00e1s carreteras, incluyendo la del aeropuerto damasceno, son peligrosas o por lo menos inseguras. Como ocurr\u00eda en Beirut en los a\u00f1os de su larga guerra \u2013de 1975 a 1990\u2013, que tantos aspectos va teniendo en com\u00fan con la de Siria, con unos cuantos francotiradores se puede ahuyentar a los viajeros o transe\u00fantes.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Se cuentan \u2013cuando este periodista ha hecho el viaje\u2013 nueve controles desde la frontera siria hasta Damasco. Sorprende el silencio, el absoluto silencio en estos embotellamientos, sin un bocinazo, insistentes tel\u00e9fonos m\u00f3viles ni radios vociferantes en medio de este paisaje \u00e1rido, tras la exuberancia de la planicie libanesa de la Bekaa y con la amena cumbre nevada del monte Herm\u00f3n en el horizonte. Es como si los viajeros contuviesen sus respiraciones para no excitar a los malcarados soldados del ej\u00e9rcito nacional o nizam, como le llaman en \u00e1rabe.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Por la larga avenida Mezza de Damasco, atravesando la gran plaza circular de los Omeya con sus altos surtidores, y los c\u00e9ntricos barrios de la capital siria, con interminables embotellamientos de tr\u00e1fico, provocados por los cada vez m\u00e1s frecuentes controles militares, se llega al barrio de Bab Tuma (la puerta de Tom\u00e1s), el antiguo distrito cristiano amurallado de Damasco.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Aqu\u00ed se puede visitar la catedral grecoortodoxa, en la V\u00eda Recta de la Conversi\u00f3n de San Pablo, el templo cristiano m\u00e1s espacioso y bello de Siria, donde est\u00e1 tambi\u00e9n el patriarcado grecocat\u00f3lico. O la peque\u00f1a catedral siriacocat\u00f3lica, muy cerca de la iglesia armenia ortodoxa, y de la catedral maronita, lindante con el convento de los franciscanos. En sus alrededores viven los cristianos, entre las antiguas puertas de Bab Tuma, Bab Charqui y Bab Kissan.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La calle de Bab Tuma divide el vecindario de casas de fachadas modestas, que a menudo esconden amenas viviendas con patio florecido y ce\u00f1ido de habitaciones en torno a un surtidor de mosaico, puertas con dovelas blancas y negras, ventanas y peque\u00f1as galer\u00edas con celos\u00edas. Es el antiguo encanto de esta ciudad recoleta, regada por los canales del r\u00edo Barada, este aprendiz de r\u00edo damasceno.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En el laberinto de calles hay hornacinas de v\u00edrgenes con macetas de flores, verjas de iglesias con esquelas de sus muertos bajo el signo de la cruz, modestas tiendecitas, caf\u00e9s con internet&#8230; Sus hoteles coquetos, sus restaurantes en viejas mansiones, sus bares con alcohol, su embrionario barrio para escultores, pintores y dem\u00e1s artistas tienen un aire mortecino.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Este a\u00f1o, los oficios de Semana Santa fueron m\u00e1s fervorosos que los de los a\u00f1os anteriores. Mujeres y hombres endomingados de esta minor\u00eda cristiana \u2013hay dos millones de creyentes en Cristo en Siria, menos del 10% de su poblaci\u00f3n\u2013 entonaban himnos religiosos, elevaban sus preces al cielo en distintas lenguas: \u00e1rabe, siriaco, lat\u00edn, armenio. Sus coros de hermosas voces quedaban, a menudo, ahogados por las explosiones que retumbaban en los barrios \u00adperif\u00e9ricos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En la iglesia de los franciscanos, muy concurrida \u2013en los d\u00edas de Semana Santa, las iglesias de diferentes ritos abrieron las puertas de par en par\u2013, fray Raymond Girgis, sirio de nacionalidad, reputado canonista oriental, explica que en la Semana Santa de este a\u00f1o hubo m\u00e1s afluencia de feligreses: \u201cMuchos cristianos de Alepo, de Homs, de Deraa, del Rif, de suburbios de la capital, se han refugiado en el centro de Damasco, m\u00e1s seguro\u201d. Quiz\u00e1 ese fervor se deba a su necesidad de aferrarse a la fe en estos tiempos turbulentos, de guerra e incertidumbre. Para facilitar su asistencia se adelantaron los horarios de las misas y fueron suprimidas las procesiones en los aleda\u00f1os de las iglesias. El barrio se anim\u00f3 con estas fiestas religiosas, se\u00f1a de identidad de los cristianos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Ante las iglesias, vigiladas por militares, se congregaban grupos de muchachos y muchachas para conversar y hacerse fotos con sus flamantes tel\u00e9fonos m\u00f3viles. A trav\u00e9s de muchos altavoces de las tiendas de Bab Tuma se difund\u00edan canciones e himnos de Semana Santa, la voz inmortal de la cantante libanesa Feiruz, que tradicionalmente interpreta estas plegarias.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Parece que los habitantes de Damasco se han acostumbrado a soportar las fuertes explosiones que d\u00eda y noche retumban en la ciudad y al ruido de los vuelos de combate. El humilde repicar de campanas de Bab Tuma apenas se oye en su peque\u00f1o vecindario.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La ciudad es una extensa capital de gran diversidad confesional y \u00e9tnica, no s\u00f3lo una ciudad de mayor\u00eda musulmana sun\u00ed, sino tambi\u00e9n un centro urbano de antigua tradici\u00f3n cristiana, donde residen tambi\u00e9n en gran n\u00famero drusos y alau\u00edes, cuyos territorios originales se encuentran en el sur y en el litoral mediterr\u00e1neo de la rep\u00fablica, adem\u00e1s de una poblaci\u00f3n kurda arraigada en el monte Qasium, que domina la capital.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">El barrio de Meze 86 se llama as\u00ed porque en sus colinas se hab\u00eda asentado un batall\u00f3n, anta\u00f1o muy famoso. Son casas de basta construcci\u00f3n, encabalgadas en las abruptas laderas bajo las que se extiende la ciudad.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Muchos vecinos de Meze 86 son militares, a menudo oriundos de Kardaha, en la monta\u00f1a alau\u00ed, cuna de los Asad, la familia presidencial. Recorriendo sus empinadas y desangeladas calles de modestas tiendas y viviendas, llaman la atenci\u00f3n las innumerables fotograf\u00edas de j\u00f3venes muertos pegadas en las paredes. Son los \u201cm\u00e1rtires de las fuerzas armadas ca\u00eddos en la guerra contra los insurrectos\u201d. Los muros est\u00e1n embadurnados de esquelas, de pasquines de los seguidores del r\u00e9gimen, de grandes retratos del presidente y de su padre, al que sucedi\u00f3 en aquel verano del 2000, el a\u00f1o de sus promesas de una \u201cprimavera pol\u00edtica\u201d que nunca cumpli\u00f3.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Meze, con sus accesos bien guardados, es una espartana ciudadela alau\u00ed incrustada en la capital. El taxista, vecino de Jobar, uno de los m\u00e1s activos focos de radicales sun\u00edes enemigos del poder, reh\u00fasa penetrar en el barrio por temor a sus centinelas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Damasco es una metr\u00f3poli con vastos suburbios, que los urbanistas llaman \u201cbarrios informales\u201d, en los que se hacinan desde 1980 pobres inmigrantes rurales. La ciudad cuenta con dos provincias, la de la capital propiamente dicha, y la del territorio circundante, en el que est\u00e1n ahora las zonas m\u00e1s rebeldes, como Jobar, Dunmma o Harasta.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Los barrios m\u00e1s seguros pertenecen a la provincia de la capital. Desde los de la poblaci\u00f3n residencial, como Melki o Abu Rumane, hasta zonas populares musulmanas, o el privilegiado sector cristiano de Bab Tuma, bien protegido por el ej\u00e9rcito. En el extenso cintur\u00f3n de miseria, los insurrectos desaf\u00edan con una frecuencia cada vez mayor a las tropas regulares.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">La geograf\u00eda militar de Damasco tiene mucho de sociolog\u00eda urbana. Hay barrios como Jaramana con \u2013al menos hasta ahora\u2013 pocos atentados y explosiones y donde vive una poblaci\u00f3n mixta de drusos y cristianos con un n\u00facleo musulm\u00e1n que ha ido creciendo en los \u00faltimos a\u00f1os. Pero las explosiones \u2013obra tanto del ej\u00e9rcito como de los rebeldes\u2013, los atentados con autom\u00f3viles trufados de bombas, los ataques y disparos a edificios p\u00fablicos no detienen su vida cotidiana.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Aunque se pueda considerar que la capital es frente de batalla, no est\u00e1 dividida por l\u00edneas militares ni barricadas. Hay s\u00ed, zonas m\u00e1s seguras, como las que se encuentran bajo autoridad gubernamental, y zonas m\u00e1s peligrosas, donde los rebeldes, atrincherados entre la poblaci\u00f3n civil, resisten los fuertes ataques militares lanzados para erradicarlos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Esta extra\u00f1a guerra a la que se libran es, a la vez, guerra de guerrilla urbana y compleja guerra de datos estrat\u00e9gicos, que procuran sus respectivos servicios de inteligencia. Si bien no hay posiciones fijas, se lucha con una gran movilidad, tanto desplazando las bocas de fuego, como eligiendo los objetivos cambiantes.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Es tambi\u00e9n una guerra psicol\u00f3gica, que hace mella en la poblaci\u00f3n, que ya est\u00e1 habituada a este ritmo impuesto, pero no puede dejar de vivir en vilo permanentemente. La vida de los damascenos, que ya han perdido su vulnerabilidad, evoca a este corresponsal cada vez m\u00e1s la de los habitantes de Beirut durante su guerra.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Es muy dif\u00edcil describir esta realidad de claroscuros en la que la excitaci\u00f3n de las armas no perturba radicalmente el normal fluir de los d\u00edas. En la ciudad no falta de nada \u2013zocos y tiendas est\u00e1n abiertos, aunque los precios se han triplicado en pocos meses\u2013, pero s\u00ed que escasea el gas\u00f3leo que transportan camiones desde la frontera libanesa. Los ni\u00f1os van a las escuelas, el Estado sigue manteniendo sus servicios p\u00fablicos y las subvenciones de productos de primera necesidad como el pan o las ayudas hospitalarias.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Como en el Beirut de anta\u00f1o hay dos negocios que prosperan en Siria, la venta de grupos electr\u00f3genos y la de l\u00e1pidas funerarias. Damasco se ha hecho una ciudad m\u00e1s insegura, aislada, triste. El r\u00e9gimen, que presum\u00eda de controlar la capital, ha tenido que echar mano de otras t\u00e1cticas \u00addefensivas.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En Jaramana, en Bab Tuma, en Meze, en Abu Rumaneh, se ven patrullas de los \u201ccomit\u00e9s populares\u201d. Son voluntarios j\u00f3venes o cincuentones bien armados que, apostados en esquinas y lugares c\u00e9ntricos, velan por la seguridad de sus vecinos. Suplen y refuerzan al ej\u00e9rcito regular. \u201cJaramana<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u2013dice Akram Musa, uno de sus habitantes de la comunidad drusa\u2013, si no fuese por estos voluntarios, ya habr\u00eda ca\u00eddo en manos de los rebeldes\u201d.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Estos milicianos encuadrados en la \u201cdefensa civil\u201d reciben sus soldadas de Rami Majluf, el multimillonario hombre de negocios primo del rais Bashar el Asad. En Homs fueron estos comit\u00e9s populares los que defendieron a los habitantes alau\u00edes de los rebeldes. Pero ahora, en la capital, la explosi\u00f3n de obuses de morteros, disparados sobre todo a partir del mes de febrero, ha agravado el sentimiento de inseguridad de los damascenos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Se puede contemplar la capital desde el restaurante giratorio del hotel Cham, que contin\u00faa abierto. Desde la mesa se descubre muy lentamente su paisaje urbano, desde el parque del club militar Uadi, la calle Salhie, el monte Qasium, el palacio del pueblo o residencia del rais, la ancha fachada blanca del Banco Central, la gran mezquita de los Omeya sobresaliendo del caserio&#8230; Pero ahora, un mediod\u00eda cualquiera, de vez en cuando, se ve en el cielo de la antigua ciudad \u201ccoraz\u00f3n de los \u00e1rabes\u201d, donde convergen todos los caminos del Oriente Medio, la humareda de una explosi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Horas antes, cuenta Aida Shami, empleada comercial alaui, todos comentaban horrorizados en la capital las fetuas o decretos religiosos promulgados por un jeque integrista tunecino, sobre el yihad al munakaha, \u201cla lucha sexual\u201d, en las que incitaba a las j\u00f3venes tunecinas a viajar a Siria para satisfacer las necesidades sexuales de los yihadistas o combatientes de la guerra santa.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En otros textos se hab\u00eda dispuesto que las mujeres de las minor\u00edas religiosas, como alau\u00edes, drusas, cristianas, ismael\u00edes, kurdas, pod\u00edan ser consideradas bot\u00edn de guerra. Esta horrenda guerra civil ha provocado la demonizaci\u00f3n del enemigo, la deshumanizaci\u00f3n del Otro. Si para unos, el r\u00e9gimen de El Asad es b\u00e1rbaro y sanguinario, para otros, sus adversarios son simplemente terroristas a sueldo de los tir\u00e1nicos y oscurantistas principados \u00e1rabes del golfo P\u00e9rsico, de gobiernos de Occidente, fan\u00e1ticos voluntarios extranjeros que se han ensa\u00f1ado en destruir un pa\u00eds de antigua civilizaci\u00f3n y de gran diversidad en su composici\u00f3n social, para imponer su califato desp\u00f3tico y medieval.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">En esta guerra civil interminable y escandalosa, hay, adem\u00e1s del enfrentamiento de los rebeldes contra El Asad, la lucha entre reg\u00edmenes \u00e1rabes, el combate en Oriente Medio entre persas y \u00e1rabes, la batalla o fitna de sun\u00edes y chi\u00edes, el forcejeo de organizaciones terroristas que quieren imponerse sobre los grupos insurrectos, una suerte de renovada guerra fr\u00eda de Rusia y Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Cenando a la luz de las velas, como en los d\u00edas de los combates de Beirut, en casa de Moshen Bilal, exministro y exembajador, doctor en Medicina, muy vinculado al presidente El Asad, del que fue profesor, el pol\u00edtico sorprendi\u00f3 a este periodista al afirmar que el a\u00f1o pr\u00f3ximo \u201chabr\u00e1 elecciones, el presidente se presentar\u00e1 y volver\u00e1 a ganarlas\u201d, cuando lo que se le hab\u00eda preguntado era si al final de su mandato en el 2014 podr\u00eda vislumbrarse un compromiso para una transici\u00f3n pol\u00edtica en Siria.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">El terror golpea Damasco, y sus habitantes se encierran de noche en sus casas. No es f\u00e1cil encontrar un taxi para regresar a Bab Tuma. Y en el restaurante L\u2019Oriental, cabe al patriarcado grecocat\u00f3lico, deja boquiabierto la explosi\u00f3n de alegr\u00eda de una fiesta de mujeres escotadas, ce\u00f1idas minifaldas, elegantes trajes largos, enjoyadas y maquilladas, de caballeros endomingados y con corbata, de adolescentes que, fren\u00e9ticamente, bailaban ritmos estadounidenses entre las mesas. Una pareja de novios celebra ostentosamente su banquete de nupcias bebiendo champ\u00e1n, bes\u00e1ndose con pasi\u00f3n ante los flashes de las c\u00e1maras fotogr\u00e1ficas de los m\u00f3viles de los comensales.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">Encaramado en el brocal de un surtidor, el novio, exaltado, entonando patri\u00f3ticas canciones a Siria, a la gloria de su ej\u00e9rcito, blande la bandera nacional. \u00a8Siria es fuerte, viva Rusia\u201d, claman los invitados, ya muy avanzada la medianoche dominical.<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"margin-bottom: 0cm;\">\u00a0<\/p>\n<p> <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/reportajes-fotograficos\/20130621\/54375718807\/vida-y-guerra-en-damasco-reportaje-mundo-magazine.html\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/reportajes-fotograficos\/20130621\/54375718807\/vida-y-guerra-en-damasco-reportaje-mundo-magazine.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace muchas d\u00e9cadas, Damasco vive en el coraz\u00f3n de este cronista. 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