{"id":28245,"date":"2013-03-26T09:03:41","date_gmt":"2013-03-26T07:03:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-antropoceno\/"},"modified":"2013-03-26T09:03:41","modified_gmt":"2013-03-26T07:03:41","slug":"el-antropoceno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-antropoceno\/","title":{"rendered":"El \u2018Antropoceno\u2019"},"content":{"rendered":"<p>En el 2002, el premio Nobel de Qu\u00edmica Paul Crutzen sugiri\u00f3 que los impactos medioambientales ligados al aumento de la poblaci\u00f3n y al desarrollo econ\u00f3mico permit\u00edan considerar que la humanidad hab\u00eda abandonado el holoceno para adentrarse en una nueva \u00e9poca geol\u00f3gica: el antropoceno. Este \u00faltimo t\u00e9rmino ha hecho fortuna y se ha consolidado en la literatura cient\u00edfica para referirse, de manera informal y metaf\u00f3rica, al actual ambiente global dominado por la acci\u00f3n humana. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de su utilizaci\u00f3n como un recurso comunicativo: \u00bfest\u00e1 el t\u00e9rmino antropoceno justificado en base a la aplicaci\u00f3n de los criterios com\u00fanmente utilizados en estratigraf\u00eda para diferenciar otras \u00e9pocas del registro geol\u00f3gico? La respuesta parece ser afirmativa. Veamos.<\/p>\n<p>El holoceno es la \u00faltima de las diversas fases interglaciares del cuaternario. Su inicio est\u00e1 fechado en torno a los 12.000 a\u00f1os y est\u00e1 oficialmente registrado en un testigo de sondeo de hielo proveniente del North Greenland Ice Core Project. El punto exacto ( golden spike o remache de oro en la jerga estratigr\u00e1fica) coincide con la aparici\u00f3n de un intervalo caracterizado por un aumento de los valores del deuterio (que sirven para determinar la temperatura del aire) y una brusca ca\u00edda en los contenidos de polvo atmosf\u00e9rico. Este momento marca el inicio de ascensos generalizados de la temperatura global y del nivel del mar, fen\u00f3menos que alcanzaron sus m\u00e1ximos hace unos 11.000 y 8.000 a\u00f1os, respectivamente.<\/p>\n<p>Posteriormente, hasta tiempos recientes, las temperaturas y el nivel del mar se estabilizaron, dibujando una gr\u00e1fica pr\u00e1cticamente plana, \u00fanicamente perturbada por peque\u00f1as oscilaciones milenarias de la temperatura global del orden de 1 grado de amplitud. Este perfil plano refleja el periodo m\u00e1s prolongado de estabilidad del clima y del nivel del mar experimentado por el planeta en los \u00faltimos 400.000 a\u00f1os. Un largo periodo de tranquilidad, clave en el desarrollo de la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1000 de nuestra era, la poblaci\u00f3n global era de unos 300 millones, para despu\u00e9s, en 1550 y 1790, alcanzar los 500 y 790 millones, respectivamente. Hasta finales del siglo XVIII, las evidencias registradas en los estratos holocenos indican un progresivo aumento de la influencia humana sobre el medio ambiente, aunque esta no se tradujo en un cambio global. Algo muy diferente a lo acontecido desde el comienzo de la revoluci\u00f3n industrial hasta nuestros d\u00edas. En el lapso de poco m\u00e1s de dos siglos, la poblaci\u00f3n humana ha aumentado r\u00e1pidamente desde menos de 1.000 a 7.000 millones, al mismo tiempo que la explotaci\u00f3n de los hidrocarburos (carb\u00f3n, petr\u00f3leo y gas) ha permitido la expansi\u00f3n global de la actividad econ\u00f3mica, provocando una serie de cambios a escala planetaria.<\/p>\n<p>Sabemos, por ejemplo, que desde hace unos 200 a\u00f1os la actividad humana, particularmente la deforestaci\u00f3n asociada a la agricultura y a la construcci\u00f3n, ha causado un brusco incremento de la erosi\u00f3n de los continentes, de modo que hoy en d\u00eda el ritmo de producci\u00f3n de sedimentos excede en un orden de magnitud la tasa que podr\u00edamos considerar natural.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sabemos que, en el 2005, la concentraci\u00f3n de di\u00f3xido de carbono (CO ) en la atm\u00f3sfera era de 379 partes por mill\u00f3n, superando en m\u00e1s de un tercio a la existente en tiempos preindustriales y en cualquier otro momento en los \u00faltimos 900.000 a\u00f1os, con la particularidad de que incluso los c\u00e1lculos m\u00e1s conservadores sugieren que la concentraci\u00f3n mencionada se habr\u00e1 doblado hacia finales del presente siglo. Por lo que se refiere al metano, un gas de efecto invernadero veintitr\u00e9s veces m\u00e1s potente que el CO2 , su concentraci\u00f3n en la atm\u00f3sfera pr\u00e1cticamente se ha multiplicado por dos desde la revoluci\u00f3n industrial. Y los cambios en la concentraci\u00f3n de ambos gases han sido considerablemente m\u00e1s r\u00e1pidos que los relacionados con las transiciones entre periodos glaciares e interglaciares a lo largo del cuaternario.<\/p>\n<p>Paralelamente al incremento de la concentraci\u00f3n en la atm\u00f3sfera de gases de efecto invernadero, aunque con un cierto desfase temporal, las temperaturas globales tambi\u00e9n han aumentado en el transcurso del \u00faltimo siglo, experimentando una marcada aceleraci\u00f3n en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas. Hoy en d\u00eda existe un amplio consenso cient\u00edfico en identificar las emisiones antropog\u00e9nicas de carbono como las causantes de tal calentamiento, al tiempo que las predicciones apuntan a que a finales del presente siglo las temperaturas globales habr\u00e1n aumentado entre 1,1 y 6,4 grados, alcanzando unos valores no registrados en el planeta desde la era terciaria, que finaliz\u00f3 hace unos 2,6 millones de a\u00f1os. Estamos ante un aumento medio de la temperatura similar a los experimentados en el toarciense, hace unos 180 millones de a\u00f1os, en pleno periodo jur\u00e1sico, o durante el m\u00e1ximo t\u00e9rmico del l\u00edmite paleocenoeoceno, hace 56 millones de a\u00f1os. Aumentos que fueron originados por emisiones naturales de carbono a la atm\u00f3sfera, tal vez ligadas a episodios de inusitada actividad volc\u00e1nica y\/o a la liberaci\u00f3n a la atm\u00f3sfera del metano almacenado en los hidratos de gas.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el impacto de este incremento de las temperaturas sobre el nivel del mar? Existen opiniones divergentes al respecto. En el \u00faltimo siglo tan s\u00f3lo se ha detectado un ligero aumento del nivel del mar y, hace seis a\u00f1os, el Panel Internacional sobre el Cambio Clim\u00e1tico predijo una subida de entre 0,19 a 0,58 metros para finales del presente siglo. Sin embargo, observaciones m\u00e1s recientes sobre la din\u00e1mica de las masas de hielo y la velocidad a la que se est\u00e1 produciendo su fusi\u00f3n permiten a algunos cient\u00edficos aventurar que, a largo plazo, por cada grado cent\u00edgrado de aumento de la temperatura global, el nivel del mar experimentar\u00e1 subidas del orden de 10-30 metros.<\/p>\n<p>De lo que s\u00ed estamos seguros es de que los humanos hemos causado ya la extinci\u00f3n de un porcentaje significativo de especies animales y vegetales, y que en la actualidad estamos acelerando la desaparici\u00f3n y el declive de muchas poblaciones biol\u00f3gicas, tanto terrestres como marinas.<\/p>\n<p>Debido a las emisiones antropog\u00e9nicas de carbono, las aguas oce\u00e1nicas superficiales son ahora m\u00e1s \u00e1cidas que las del periodo anterior a la revoluci\u00f3n industrial. Teniendo en cuenta las proyecciones sobre la concentraci\u00f3n de C02 , las modelizaciones sobre la magnitud futura del proceso de acidificaci\u00f3n y su difusi\u00f3n en la columna de agua revelan preocupantes efectos potenciales, tanto f\u00edsicos como biol\u00f3gicos, con repercusiones sobre los h\u00e1bitats bent\u00f3nicos y planct\u00f3nicos. Asimismo, el aumento de temperaturas previsto causar\u00e1 cambios que, con toda probabilidad, superar\u00e1n los l\u00edmites de tolerancia ambiental de muchas especies.<\/p>\n<p>No es exagerado decir que la tasa de cambio bi\u00f3tico inducido por la actividad humana es de tal magnitud que puede desembocar en un evento de extinci\u00f3n masiva an\u00e1logo al que nos marca el l\u00edmite entre las eras secundaria y terciaria, hace 65,5 millones de a\u00f1os. La combinaci\u00f3n de extinciones, migraciones globales y el reemplazamiento generalizado de la vegetaci\u00f3n natural por los monocultivos agr\u00edcolas est\u00e1 dejando una se\u00f1al bioestratigr\u00e1fica inequ\u00edvoca.<\/p>\n<p>La extrema sensibilidad del clima a los gases de efecto invernadero y la magnitud del cambio bi\u00f3tico hacen veros\u00edmil la hip\u00f3tesis de que desde la revoluci\u00f3n industrial hemos entrado en un intervalo estratigr\u00e1fico distinto al de cualquiera de los episodios interglaciares del cuaternario. De hecho, todo apunta a que las tendencias de cambio global detectadas en los dos \u00faltimos siglos podr\u00edan desembocar en una situaci\u00f3n similar a la vivida por la Tierra durante los intervalos m\u00e1s c\u00e1lidos del plioceno (hace de 5,3 a 3,6 millones de a\u00f1os) o mioceno (de 23 a 5,3 millones de a\u00f1os).<\/p>\n<p>Desde un punto de vista geol\u00f3gico, parece razonable concluir que hemos entrado en una nueva fase de la evoluci\u00f3n del planeta y que existen suficientes evidencias de cambios biol\u00f3gicos, sedimentarios y geoqu\u00edmicos, para satisfacer los criterios exigibles para la diferenciaci\u00f3n de una nueva \u00e9poca estratigr\u00e1fica. \u00a1Bienvenidos (?) al antropoceno!<\/p>\n<p><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/index.html\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/index.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el 2002, el premio Nobel de Qu\u00edmica Paul Crutzen sugiri\u00f3 que los impactos medioambientales ligados al aumento de la poblaci\u00f3n y al desarrollo econ\u00f3mico permit\u00edan considerar que la humanidad hab\u00eda abandonado el holoceno para adentrarse en una nueva \u00e9poca geol\u00f3gica: el antropoceno. 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