{"id":28192,"date":"2013-03-14T09:06:59","date_gmt":"2013-03-14T07:06:59","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-historia-de-la-creacion-del-vaticano\/"},"modified":"2013-03-14T09:06:59","modified_gmt":"2013-03-14T07:06:59","slug":"la-historia-de-la-creacion-del-vaticano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-historia-de-la-creacion-del-vaticano\/","title":{"rendered":"La historia de la creaci\u00f3n del Vaticano"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>SIGLO XIX<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1.- El nacionalismo y la irrupci\u00f3n del movimiento unionista italiano<\/p>\n<p>2.- Del conservador Gregorio XVI en el antinacionalista P\u00edo IX<\/p>\n<p>3.- La coronaci\u00f3n de V\u00edctor Manuel II y la marginaci\u00f3n papal<\/p>\n<p>4.- De la muerte de P\u00edo IX al nacimiento del estado del Vaticano<\/p>\n<p>5.- Los protagonistas<\/p>\n<p>6.- Cronolog\u00eda<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1.- El nacionalismo y la irrupci\u00f3n del movimiento unionista italiano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Prisionero en Roma. As\u00ed se siente el papa P\u00edo IX cuando el Ej\u00e9rcito piamont\u00e9s de V\u00edctor Manuel II de Saboya, \u00faltimo rey de Cerde\u00f1a y primer monarca de la Italia unificada, se instala en la ciudad eterna. Es el d\u00eda 20 de noviembre de 1870 y las fuerzas del naciente Estado italiano franquean las defensas de la muralla Aureliana por la Puerta P\u00eda, mientras el pont\u00edfice se refugia en las estancias vaticanas, protegido por la muralla y el a\u00fan imponente castillo Sant&#8217;Angelo, la fortaleza que ha servido de \u00faltimo basti\u00f3n defensivo a los sucesores del ap\u00f3stol Pedro desde la Edad Media. Es, el del papa, un refugio -para \u00e9l, un cautiverio- triste y amargamente doloroso. La p\u00e9rdida de Roma representa la puntilla definitiva a los Estados Pontificios y, a\u00fan m\u00e1s, a una manera m\u00e1s que milenaria de entender la figura papal y, por extensi\u00f3n, la funci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El origen de los Estados Pontificios<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los Estados Pontificios se hab\u00edan creado en la segunda mitad del siglo VIII, gracias a la protecci\u00f3n de los dos primeros monarcas carolingios: Pipino el Breve y Carlomagno. El primero asegur\u00f3 al papa Esteban II la regi\u00f3n de la Roma\u00f1a, parte de Emilia y una franja de los Apeninos centrales que enlazaba estas tierras con la regi\u00f3n romana del Lacio. El segundo a\u00f1adi\u00f3 nuevas posesiones, conformando un conglomerado que atravesaba la pen\u00ednsula Italiana por el centro, desde el mar Adri\u00e1tico hasta la Tirreno, siguiendo una l\u00ednea diagonal que inclu\u00eda tambi\u00e9n la regi\u00f3n de Umbr\u00eda. Estos territorios conocieron guerras y restituciones pero navegaron por las centurias hasta llegar a la del 1800. El siglo XIX resulta indigesto para la Iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana. El vendaval de la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 la trastorna. Lenta y pesada, tardar\u00e1 en reaccionar y seguir\u00e1 siendo aristocr\u00e1tica en un tiempo en el que se impone la burgues\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El nacionalismo, creador emergente del estado italiano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX, el nacionalismo es el credo emergente. Italia, en parte invadida por potencias extranjeras y en parte dominada por los usos del Antiguo R\u00e9gimen, se convierte en un escenario propicio para la difusi\u00f3n de sus postulados. En la defensa del nacionalismo y de la unificaci\u00f3n de Italia, coincidir\u00e1n desde la izquierda republicana, laicista y revolucionaria, representada por personajes como Giuseppe Mazzini y Garibaldi, hasta los burgueses conservadores, que tienen en el conde Cavour, primer ministro del rey V\u00edctor Manuel II de Saboya, su m\u00e1ximo exponente. Toda esta amalgama llena de tensiones conforma el esp\u00edritu y el movimiento del Risorgimento, el ideario que persigue la unificaci\u00f3n de la pen\u00ednsula y el establecimiento de una monarqu\u00eda parlamentaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.- Del conservador Gregorio XVI en el antinacionalista P\u00edo IX<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bien recibido inicialmente por los nacionalistas por su afabilidad, el nuevo papa se convierte en un enemigo ac\u00e9rrimo de los partidarios de la unificaci\u00f3n de los diferentes territorios italianos<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antoni Sella (texto) \/ Jaime Fern\u00e1ndez (asesoramiento)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde primera hora, la existencia de los Estados Pontificios aparece como un problema. El papado se aferra a sus territorios y defensa del absolutismo frente a la modernizaci\u00f3n. Desde la c\u00e1tedra de Pedro no se admiten cambios y se reprimen sin contemplaciones las revueltas de car\u00e1cter liberal y patri\u00f3tico que surgen en sus dominios. La muerte del conservador e intransigente Gregorio XVI, ocurrida el 1 de junio de 1846, abre una nueva etapa. El colegio cardenalicio, conservador pero consciente de la realidad italiana, elige un pont\u00edfice con la idea de procurar cambios, pero no muchos. En un c\u00f3nclave inusualmente r\u00e1pido -s\u00f3lo dura dos d\u00edas- sale elegido el cardenal Giovanni Maria Mastai Ferretti, que adopta el nombre de P\u00edo IX.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El nuevo papa, hombre afable, de talante m\u00e1s mundano que su antecesor y del que se sabe que, como frivolidad, consume rap\u00e9, es bien recibido por los sectores nacionalistas. Se valora que haya sido capaz de hablar de naci\u00f3n italiana en algunos de sus discursos y que no se haya opuesto a la modernizaci\u00f3n material. \u00c9l mismo, siendo arzobispo de Spoleto, hab\u00eda promovido la construcci\u00f3n de la l\u00ednea de tren que un\u00eda la ciudad con Roma. Y lo hab\u00eda hecho bajo el gobierno de Gregorio XVI, un papa que pensaba, y as\u00ed se lo dijo al embajador franc\u00e9s, que los &#8216;Chemins de fer&#8217; (los ferrocarriles) m\u00e1s bien deb\u00edan decirse &#8216;Chemins d&#8217;enfer&#8217; (carriles del infierno), ya que contribu\u00edan a una difusi\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pida de las ideas peligrosas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los primeros pasos de P\u00edo IX hacen que algunos crean que es el hombre elegido para conseguir que el papado participe, de una forma u otra, en el &#8216;Risorgimento&#8217;.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo IX niega el apoyo a los nacionalistas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tiempo, sin embargo, avanza demasiado r\u00e1pido. La nueva ola de procesos revolucionarios de 1848 inspira en Italia una revuelta contra los dominios austr\u00edacos del norte de la pen\u00ednsula que cuenta con el apoyo del Piamonte. A pesar del entusiasmo popular generalizado, P\u00edo IX se niega a apoyar a los nacionalistas, aduciendo que no puede ponerse en contra de un Estado cat\u00f3lico. La postura papal defrauda a los nacionalistas y el 24 de noviembre de ese mismo a\u00f1o estalla una revuelta en Roma y el papa se ve obligado a huir precipitadamente de la ciudad, disfrazado de sacerdote.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo IX no volver\u00e1 a Roma hasta el 12 de abril de 1850. Y lo har\u00e1 gracias a la ayuda de una potencia extranjera: Francia, dominada por Luis Napole\u00f3n. Partidario de los movimientos unificadores italianos para debilitar al imperio Austroh\u00fangaro, Luis Napole\u00f3n no quiere que el papado se vea afectado, dada su dimensi\u00f3n religiosa. Francia, ahora simpatizante con la causa italiana, termina con los dominios de los Saboya y puede convertirse en un enemigo peligroso. De esto, se es muy consciente en la corte piamontesa de Tur\u00edn, y el Gobierno de V\u00edctor Manuel II debe procurar no indisponerse con el estado vecino.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Papa que vuelve a Roma no es el mismo que sal\u00ed\u00f3 de ella casi un a\u00f1o y medio antes. Ha perdido cualquier rastro de simpat\u00eda por los nacionalistas y se convierte en un enemigo encarnizado de la unificaci\u00f3n. La unificaci\u00f3n, sin embargo, avanza. Dirigida desde el norte por el Gobierno burgu\u00e9s del Piamonte y con extra\u00f1os aliados que desestabilizan el sur -Garibaldi y sus camisas rojas, revolucionarios y anticlericales-, ir\u00e1 obteniendo victorias militares y diplom\u00e1ticas que la har\u00e1n inevitable, a pesar de los humores (si es en plural, supongo que quiere decir: sustancia que se supon\u00eda que, con tres m\u00e1s, entraba en la constituci\u00f3n del cuerpo y determinaba, seg\u00fan las proporciones en que se combinaban entre ellas, la salud y el temperamento de una persona). Los cuatro humores del cuerpo humano: sangre, flema, bilis amarilla, bilis negra. Si quiere decir el car\u00e1cter, mejor \u00abpese al humor\u00bb o \u00aba pesar de los cambios de humor\u00bb de P\u00edo IX.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La guerra entre el Piamonte y Austria y la excomuni\u00f3n de V\u00edctor Manuel II<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los a\u00f1os 1859 y 1960 son decisivos para el \u00e9xito unionista. En 1859, el Piamonte declara la guerra a Austria y con la ayuda francesa invade Mil\u00e1n y el antiguo ducado de la Toscana. Al mismo tiempo, una revuelta en la ciudad papal de Bolonia le sirve en bandeja el pretexto para entrar, con la excusa de reinstaurar el orden. El norte de los Estados Pontificios se convierte en un avispero de nacionalistas y en varias poblaciones se celebran consultas en favor de adherirse al reino piamont\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La respuesta papal no se hace esperar. P\u00edo IX reacciona de la manera m\u00e1s contundente posible: excomulga al rey V\u00edctor Manuel II y el 18 de junio da a conocer la furibunda enc\u00edclica &#8216;Qui nuper&#8217;. Entre otras cosas, el pont\u00edfice expresa su condena a aquellos que desean \u00abconvertirse en s\u00fabditos de este gobierno italiano que en estos \u00faltimos a\u00f1os ha actuado como adversario de la Iglesia y sus leg\u00edtimos derechos y sagrados ministerios\u00bb. M\u00e1s a\u00fan. El Papa proclama que \u00abel poder temporal es necesario para esta Santa Sede, para que por el bien de la religi\u00f3n pueda ejercer el poder espiritual sin ning\u00fan obst\u00e1culo\u00bb. La furibunda respuesta, sin embargo, no consigue que los territorios retornen al control eclesi\u00e1stico .<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3.- La coronaci\u00f3n de V\u00edctor Manuel II y la marginaci\u00f3n papal<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1866, el nuevo gobierno de Italia cree que ha llegado el momento de completar la unificaci\u00f3n y ofrece al papa de mantener el control de la zona entre el Vaticano, el castillo de Sant&#8217;Angelo y el T\u00edber, una oferta que P\u00edo IX rechaza<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antoni Sella (texto) \/ Jaime Fern\u00e1ndez (asesoramiento)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El c\u00edrculo entorno a los Estados Pontificios se estrecha m\u00e1s, a\u00fan, en 1860. Aquel a\u00f1o, Garibaldi y sus camisas rojas invaden el reino borb\u00f3nico de las Dos Sicilias y los piamonteses repiten la misma estrategia del a\u00f1o anterior. Garibaldi, furibundo anticlerical, quer\u00eda expulsar el papa de Roma -\u00abRoma o muerte\u00bb, llega a pregonar-. V\u00edctor Manuel II, con la excusa de frenarlo y proteger la sede pontificia, env\u00eda a sus militares a los territorios papales. En las regiones de Umbr\u00eda y las Marcas han producido disturbios nacionalistas que el rey de la casa de Saboya dice que pretende aplacar para proteger el papado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo IX rechaza todas las explicaciones y ordena a su ej\u00e9rcito que presente resistencia a los invasores. Piamonteses y papales se enfrentan el 16 de septiembre en Castelfidardo, poblaci\u00f3n de las Marcas cercana al Adri\u00e1tico, con un resultado adverso para las tropas del papa en el campo de batalla. Despu\u00e9s de aquella jornada, los Estados Pontificios quedan reducidos a Roma y sus alrededores. La misma ciudad eterna se mantiene bajo control papal gracias a la guarnici\u00f3n francesa que la defiende.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel II es proclamado rey de Italia<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Meses despu\u00e9s, ya en 1861, V\u00edctor Manuel II es proclamado rey de Italia. S\u00f3lo Venecia, bajo dominio austriaco, y Roma quedan al margen. El pacto entre el Piamonte y Luis Napole\u00f3n tiene en cuenta la garant\u00eda de la independencia de la Santa Sede. La suerte de Roma se liga a la suerte de Luis Napole\u00f3n. Y la suerte no tardar\u00e1 diez a\u00f1os en hacerse adversa. El 19 de julio de 1870 comienza la guerra entre el reino de Prusia y Francia, que acabar\u00e1 el a\u00f1o siguiente con la derrota de los franceses y la abdicaci\u00f3n y el exilio en Inglaterra del emperador Luis Napole\u00f3n III. Al iniciarse este conflicto, Francia retira la guarnici\u00f3n que protege Roma y el nuevo Gobierno de Italia, que en 1866 se ha anexionado Venecia, ve que ha llegado el momento de completar definitivamente la uni\u00f3n del Estado. Antes de pasar a la fuerza, se intenta la diplomacia. El 10 de septiembre, un emisario piamont\u00e9s ofrece un pacto al papa seg\u00fan el cual pod\u00eda conservar el dominio de la llamada ciudad leonina, es decir, la zona amurallada que se extiende desde el Vaticano hasta el castillo de Sant&#8217;Angelo y el T\u00edber. El acuerdo tambi\u00e9n incluye una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica para resarcir al papa de los territorios perdidos. P\u00edo IX no s\u00f3lo rechaza el ofrecimiento, sino que se enoja de tal manera que inquieta el delegado italiano, el cual, al marchar, nervioso y atribulado, est\u00e1 a punto de caer por una ventana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Roma se convierte, oficialmente, la capital de la Italia unificada<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Diez d\u00edas despu\u00e9s, las tropas italianas toman Roma y a mediados de octubre la ciudad se convierte, oficialmente, en la capital de la nueva Italia unificada. El Gobierno decide convertir el palacio del Quirinal en residencia del rey. El palacio es propiedad papal y P\u00edo IX se niega a entregar las llaves, en una muestra m\u00e1s de su iracunda oposici\u00f3n. Sin que el papado quiera entrar en ning\u00fan tipo de negociaci\u00f3n, el Gobierno italiano redacta, en diciembre de 1870, la llamada ley de garant\u00edas. Aunque se declara que el Vaticano es propiedad estatal y se dan por extinguidos los Estados Pontificios, se establece que el papa tenga el tratamiento de un soberano, disponga de guardia personal y pueda ocupar los palacios del Vaticano y el de Letr\u00e1n -oficialmente, la bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n es la catedral de Roma- y la residencia estival de Castel Gandolfo. La misma ley ofrece una pensi\u00f3n anual al papa de tres millones y medio de liras que no es aceptada, ya que la postura oficial de la Iglesia pasa por no reconocer la legitimidad del nuevo reino de Italia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.- De la muerte de P\u00edo IX al nacimiento del estado del Vaticano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El encaje entre el poder terrenal de la Iglesia y el nuevo Estado italiano se resolvi\u00f3 en 1929 con la creaci\u00f3n del Estado m\u00e1s peque\u00f1o del mundo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antoni Sella (texto) \/ Jaime Fern\u00e1ndez (asesoramiento)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo IX muere en el Vaticano en 1878, sinti\u00e9ndose prisionero. Ni \u00e9l ni sus sucesores inmediatos -Le\u00f3n XIII, P\u00edo X y Benedicto XV- aceptar\u00e1n la nueva realidad pol\u00edtica italiana y la p\u00e9rdida de los Estados Pontificios, alargando hasta 1929 la denominada cuesti\u00f3n romana, es decir, el encaje entre el poder terrenal de la Iglesia y el nuevo Estado italiano. La querella entre el papado y la joven monarqu\u00eda italiana origina situaciones rocambolescas. As\u00ed, durante el pontificado de Le\u00f3n XIII, que ocupa el solio pontificio de 1878 a 1903, el papado sigue pagando la factura de agua del palacio del Quirinal, sede de la monarqu\u00eda, para disponer de un argumento a la hora de reclamar su propiedad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este tiempo, la Iglesia no s\u00f3lo proh\u00edbe a los cat\u00f3licos participar en el Gobierno italiano, sino que el Papa pone trabas, en 1900, para dar cristiana sepultura al segundo rey del pa\u00eds, Humberto I. Unos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1919, su sucesor, V\u00edctor Manuel III, amenaza con la abdicaci\u00f3n si el Gobierno se dispone a negociar la cuesti\u00f3n romana con el Vaticano, en un momento que desde el papado ya se ve que la \u00fanica salida a la cuesti\u00f3n pasa por llegar a un acuerdo. Para el papado, el problema es, ahora, que el enfrentamiento con Italia, naci\u00f3n reconocida, lo a\u00edsla del contexto internacional. Por otro lado, la emergencia del socialismo hace que la Iglesia encuentre un enemigo m\u00e1s poderoso que la monarqu\u00eda parlamentaria y burguesa de la casa real de Saboya.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo X levanta la prohibici\u00f3n a los cat\u00f3licos de participar en la vida pol\u00edtica italiana<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A finales de su pontificado, en 1914, P\u00edo X hace un gesto: levanta la prohibici\u00f3n a los cat\u00f3licos y les permite participar en la vida pol\u00edtica italiana. Pero la cuesti\u00f3n romana sigue sin resolverse y la Iglesia paga un precio elevado. Al terminar la Primera Guerra Mundial, el Vaticano se encuentra aislado. El papa Benedicto XV, cl\u00e9rigo formado en la diplomacia y pont\u00edfice desde 1914, busca puntos de concordia. No s\u00f3lo aprueba la participaci\u00f3n de los cat\u00f3licos en la vida pol\u00edtica italiana, sino que, a partir del 1919, tambi\u00e9n fomenta la creaci\u00f3n de un partido -Partito Populare Italiano- que se encontrar\u00e1 en el origen de la Democracia Cristiana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Benedicto XV muere en enero del 1922. El c\u00f3nclave para elegir a su sucesor es especialmente enrevesado. Buena parte de los cardenales consideran que el difunto era demasiado liberal e intentan forzar un cambio de rumbo conservador. Finalmente, sale elegido el arzobispo de Mil\u00e1n, Achille Ratti. Este antiguo prefecto de la Biblioteca Vaticana, cl\u00e9rigo acostumbrado a las intrigas y los silencios, adopta el nombre de P\u00edo XI. Y s\u00f3lo iniciar su pontificado hace gestos para demostrar un car\u00e1cter conciliador: por primera vez desde 1870 un papa sale al balc\u00f3n de la bas\u00edlica de San Pedro para ofrecer la bendici\u00f3n &#8216;urbi et orbe&#8217; -en la ciudad y en el mundo-.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n del estado del Vaticano, el m\u00e1s peque\u00f1o del mundo<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si P\u00edo XI llega al solio pontificio en febrero de 1922, en octubre del mismo a\u00f1o Benito Mussolini es nombrado jefe del Gobierno italiano. El primer quiere resolver definitivamente la situaci\u00f3n terrenal y temporal de sus dominios, y el segundo busca la manera de obtener la aquiescencia eclesi\u00e1stica para desarrollar el fascismo. El acuerdo tarda unos a\u00f1os, pero se concreta en febrero de 1929, y queda escrito en el tratado de Letr\u00e1n. Por este acuerdo se crea el Estado m\u00e1s peque\u00f1o del mundo, el Vaticano. Su extensi\u00f3n es de 43 hect\u00e1reas alrededor de la bas\u00edlica de San Pedro e incluye las otras tres bas\u00edlicas mayores: San Juan de Letr\u00e1n, San Pablo Extramuros y Santa Mar\u00eda la Mayor, as\u00ed como la residencia estival de Castel Gandolfo y diversas instituciones vinculadas a la formaci\u00f3n doctrinal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tratado de Letr\u00e1n tambi\u00e9n incluye una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica cifrada en 1.750 millones de liras, m\u00e1s de la mitad de las cuales se abonan con deuda del propio Estado italiano. Cincuenta y nueve a\u00f1os despu\u00e9s de que P\u00edo IX se sintiera prisionero en Roma, su sucesor, P\u00edo XI, estableci\u00f3 el acuerdo definitivo sobre el que se ha construido el Vaticano que hoy conocemos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5.- Los protagonistas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De P\u00edo IX a P\u00edo XI pasando por V\u00edctor Manuel II y Napole\u00f3n III<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Antoni Sella (texto) \/ Jaime Fern\u00e1ndez (asesoramiento)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo IX<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cardenal Giovanni Maria Mastai Ferretti (Senigallia, 1792 &#8211; Roma, 1878) hab\u00eda formado parte de la curia vaticana y era distinguido por un talante moderadamente abierto. Comprensivo con el nacionalismo italiano y proclive a introducir reformas en los Estados Pontificios, fue elegido papa con el nombre de P\u00edo IX el 16 de junio de 1846. Cambi\u00f3 radicalmente de postura cuando, en 1848, se vio obligado a huir de Roma disfrazado de simple cura. Como padre de la Iglesia, estableci\u00f3 el dogma de la inmaculada (la Virgen naci\u00f3 sin pecado original) y el de la infalibilidad papal (el Papa no se equivoca). En 2000, Juan Pablo II le beatific\u00f3.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel II<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El \u00faltimo rey de Cerde\u00f1a y primero de Italia naci\u00f3 en Tur\u00edn en 1820 y muri\u00f3 en Roma en 1878. Hombre de talante conservador y tradicionalista, se avino a jugar las cartas de la unidad italiana y el constitucionalismo debido a su buen olfato para la pol\u00edtica. Destac\u00f3 por su valent\u00eda militar y por saber adaptarse a los designios de su primer ministro, el conde de Cavour. Defensor de su pasado familiar, al ser nombrado rey de Italia no quiso pasar a la historia como V\u00edctor Manuel I y mantuvo la cronolog\u00eda del reino de Cerde\u00f1a, lo que desagrad\u00f3 a muchos unionistas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Napole\u00f3n III<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El sobrino de Napole\u00f3n Bonaparte transit\u00f3 entre el republicanismo revolucionario y la grandeza del imperio. Nacido en Par\u00eds en 1808, en la d\u00e9cada de los treinta del siglo XIX particip\u00f3 en las revueltas de los Estados Pontificios. Se hizo conservador, y consigui\u00f3 la presidencia de la Rep\u00fablica Francesa en 1850 y fue nombrado emperador de los franceses en 1852. Casado con la espa\u00f1ola Eugenia de Montijo, se convirti\u00f3 en el \u00faltimo protector militar del papado. Muri\u00f3 en el exilio en Inglaterra, en 1873, despu\u00e9s de haber abdicado como consecuencia de la derrota francesa en la guerra con Prusia que dio lugar al nacimiento del imperio Alem\u00e1n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>P\u00edo XI<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El cardenal Achille Ratti (Desio, 1857 &#8211; Roma, 1939) fue elegido papa en 1922, en una elecci\u00f3n dif\u00edcil y calificada de sorprendente. Hombre de personalidad compleja, es recordado tanto por su afabilidad como por sus iracundos ataques de ira con que respond\u00eda a aquellos que le contradec\u00edan. Alejado de la pol\u00edtica vaticana, nada m\u00e1s ser elegido adopt\u00f3 actitudes tendentes a la reconciliaci\u00f3n y impuso, pese a la oposici\u00f3n de buena parte de la curia vaticana, el tratado de Letr\u00e1n por el que se cre\u00f3 el Vaticano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6.- Cronolog\u00eda<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>24 de noviembre de 1848.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una revuelta obliga a P\u00edo IX a huir de Roma disfrazado de simple sacerdote. (Si es una consecuencia, mejor \u00abPor este motivo, el Papa&#8230;\u00bb El papa siempre se negar\u00e1 a reconocer a los nacionalistas italianos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>18 de junio de 1959.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una enc\u00edclica papal condena a los cat\u00f3licos que quieran convertirse en s\u00fabditos de la naci\u00f3n italiana, despu\u00e9s de haber excomulgado al rey V\u00edctor Manuel II.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>16 de septiembre de 1860.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su \u00faltima batalla, el Ej\u00e9rcito papal es derrotado en Castelfidardo. Los Estados Pontificios quedan reducidos a Roma y su regi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1861.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>V\u00edctor Manuel II de Saboya es proclamado rey de Italia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>20 de noviembre de 1870.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Ej\u00e9rcito piamont\u00e9s entra en Roma y el papa P\u00edo IX se declara prisionero en su ciudad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1918.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al terminar la Primera Guerra Mundial y con Italia en el bando de los vencedores, el papado se encuentra aislado internacionalmente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1919.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde el Vaticano se promueve la creaci\u00f3n de un partido cat\u00f3lico en Italia, despu\u00e9s de levantarse la prohibici\u00f3n de participar en la vida pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Febrero de 1922.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El nuevo papa P\u00edo XI es el primero en volver a dar la bendici\u00f3n &#8216;urbi et orbe&#8217; a los fieles, desde la ocupaci\u00f3n de Roma en 1870.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>11 de febrero de 1920.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Gobierno de Mussolini y el papado firman el tratado de Letr\u00e1n por el que se crea el actual Vaticano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Sapiens\" href=\"http:\/\/www.sapiens.cat\/\"> http:\/\/www.sapiens.cat\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SIGLO XIX \u00a0 1.- El nacionalismo y la irrupci\u00f3n del movimiento unionista italiano 2.- Del conservador Gregorio XVI en el antinacionalista P\u00edo IX 3.- La coronaci\u00f3n de V\u00edctor Manuel II y la marginaci\u00f3n papal 4.- De la muerte de P\u00edo IX al nacimiento del estado del Vaticano 5.- Los protagonistas 6.- Cronolog\u00eda \u00a0 \u00a0 1.- [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-28192","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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