{"id":28186,"date":"2013-03-14T08:55:38","date_gmt":"2013-03-14T06:55:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/republicanos\/"},"modified":"2013-03-14T08:55:38","modified_gmt":"2013-03-14T06:55:38","slug":"republicanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/republicanos\/","title":{"rendered":"Republicanos"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Se ha hecho recurrente el tema de la Rep\u00fablica. El deterioro presente que sufre la imagen de la familia real espa\u00f1ola, da lugar a que se aborde la materia como una cuesti\u00f3n apremiante. Enfatizan la urgencia de resolver el dilema entre Rep\u00fablica y monarqu\u00eda los mismos que rechazaron enfrentarse al problema, como imperativo ineludible para la democratizaci\u00f3n, cuando desaparec\u00eda el mismo Franco. Digo problema, por el apremio que sienten muchos de aquellos por justificar en el momento presente la suplantaci\u00f3n de la monarqu\u00eda por la Rep\u00fablica -sistema este que se ha manifestado cargado de conflictos en el Pasado-. Se contempla m\u00e1s extra\u00f1a esta actitud, cuando hemos asistido hasta tiempos recientes a la exaltaci\u00f3n del bien hacer de Juan Carlos de Borb\u00f3n en su funci\u00f3n de Jefe de Estado; actuaci\u00f3n del monarca que los promotores y ejecutores del sistema pol\u00edtico vigente en Espa\u00f1a no han dejado de reconocer.<\/p>\n<p>Es cierto, en la actualidad tiene lugar una cr\u00edtica continuada del comportamiento del rey. Ya no es este la persona ejemplar en el plano familiar, acorde con la imagen ofrecida a sus s\u00fabditos en los a\u00f1os dif\u00edciles de la encomiada transici\u00f3n. Hoy se dejan entrever relaciones personales inadecuadas. Tampoco aparece en el terreno de lo p\u00fablico como el personaje que observa la distancia correcta correspondiente a su real funci\u00f3n; distanciamiento que ha permitido a los gobernantes elegidos y dem\u00e1s representantes institucionales ejercer sin interferencias la labor encomendada por los mecanismos establecidos en el vigente sistema jur\u00eddico. Incluso\u00a0 el trato campechano por\u00a0 el que ha sido alabado, es visto en la actualidad como un tanto fuera de lugar para tan alto representante institucional.<\/p>\n<p>La trayectoria hist\u00f3rica del Imperio espa\u00f1ol hizo concluir a los promotores de la adaptaci\u00f3n del Franquismo, en la conveniencia de recurrir a la monarqu\u00eda como mejor soluci\u00f3n pol\u00edtica e institucional; la mirada puesta en su prop\u00f3sito de que posibilitara lo que ellos consideraban una transici\u00f3n sin traumas; transformaci\u00f3n del franquismo ejercido por el criminal dictador en monarqu\u00eda parlamentaria, que permitiera la conservaci\u00f3n de lo esencial del sistema. No es posible en este punto minimizar el papel del R\u00e9gimen\u00a0 de Franco -obviando las peculiaridades de la personalidad del Dictador- como instrumento de reconstituci\u00f3n del Estado -Imperio- espa\u00f1ol. En el momento de la intervenci\u00f3n violenta de Franco y sus compa\u00f1eros Espa\u00f1a corr\u00eda el riesgo de autodestrucci\u00f3n en su condici\u00f3n de Estado, a resultas de unas estructuras econ\u00f3micas y sociales basadas en el poder olig\u00e1rquico, al igual que de la sujeci\u00f3n hist\u00f3rica de las colectividades sociales que la ven\u00edan configurando en los siglos anteriores, en un grado sin parang\u00f3n en Europa. Con la decrepitud del mismo Franco y su sistema, la necesidad insoslayable del cambio y adaptaci\u00f3n del modelo a los tiempos la expres\u00f3 sin ninguna originalidad uno de los prohombres del franquismo como lo era Fraga Iribarne, cuando recurri\u00f3 a la conocida sentencia &#8230;<em>es necesario que algo cambie, para que todo permanezca\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Y es cierto que las \u00e9lites espa\u00f1olas de toda \u00edndole -incluyendo las institucionales del estilo del ej\u00e9rcito e iglesia y las socio-econ\u00f3micas; tales la vieja oligarqu\u00eda propietaria y nuevos grupos industriales y financieros-, apostaron por la soluci\u00f3n preparada por Franco, al abrigar todas ellas ciertos temores sobre el futuro comportamiento de la colectividad social. No era posible ignorar que\u00a0 las gentes se mostraban reacias y esperaban el final de una dictadura de miras cortas, impositiva, autoritaria y retr\u00f3grada, frente a la apertura a lo moderno ofrecida por el inmediato mundo europeo, en permanente progreso por su nivel y calidad de vida; niveles estos conseguidos, precisamente, gracias al sistema pol\u00edtico sustentado en la libertad tan denostada por el franquismo.<\/p>\n<p>Estas circunstancias constituyen el n\u00facleo duro\u00a0 del proceso iniciado con la muerte de Franco. El Dictador pod\u00eda tener su propio planteamiento, cuando afirmaba que dejaba todo\u00a0 &#8230;<em>atado y bien atado&#8230;<\/em> \u00a1No debe conced\u00e9rsele mayor capacidad de condicionar la marcha de los acontecimientos, que la de representar la contundencia con que hab\u00eda actuado hasta entonces el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol, amenaza permanente para quienquiera que se le ocurriese pensar en involucionar los efectos de la victoria de los poderes tradicionales! Franco se encontraba all\u00ed en lo alto, al alcance \u00fanico de los privilegiados de su entorno y de ciertos invitados ocasionales. Era la esfinge que aterrorizaba con su amenazante mirada, al no ser previsibles sus reacciones m\u00e1s inmediatas. \u00a1Fue eficaz garant\u00eda, que proporcion\u00f3 a sus partidarios el control de la situaci\u00f3n, junto a los medios para adaptar el R\u00e9gimen a las nuevas exigencias!<\/p>\n<p>Este marco facilit\u00f3 las imposiciones de los franquistas a las fuerzas de la oposici\u00f3n m\u00e1s caracterizadas. Europa y el conjunto de las instancias internacionales predominantes en el Mundo quer\u00edan una soluci\u00f3n sin convulsiones para Espa\u00f1a; singularmente similar a los sistemas socio-pol\u00edticos predominantes en el Mundo occidental. La mayor parte de las fuerzas de oposici\u00f3n espa\u00f1olas asumieron estas l\u00edneas de estructuraci\u00f3n del nuevo orden; algunas\u00a0 convencidas y otras por estimar que constitu\u00eda la mejor salida para la supervivencia del Imperio espa\u00f1ol. En estas \u00faltimas -las que representaban las formaciones socio-pol\u00edticas que se hab\u00edan enfrentado a Franco en la guerra- gan\u00f3 la propuesta de aceptar las exigencias de los franquistas. La conveniencia de doblegarse a las exigencias de los franquistas fue denominada reconciliaci\u00f3n \u00a1Se olvidar\u00edan los agravios pasados! Entre estos se encontraban los desmanes ocurridos a ra\u00edz de una ya lejana guerra, convertidos en s\u00edmbolos de la maldad franquista -aunque tambi\u00e9n pod\u00edan ser incluidos en este apartado los desmanes republicanos, de los que los franquistas no hab\u00edan podido vengarse en parte (Paracuellos). Probablemente esta insistencia en los atropellos de la guerra, distorsionaba la realidad de la violencia del R\u00e9gimen, mantenida hasta la desaparici\u00f3n de Franco, pero sin ocultar el prop\u00f3sito de seguir utiliz\u00e1ndola como instrumento, a fin de propiciar los necesarios cambios formales de la Dictadura.<\/p>\n<p>La dejaci\u00f3n de mayor gravedad por parte de quienes asumieron el acuerdo fue la aceptaci\u00f3n de la monarqu\u00eda de Franco y renuncia a la Rep\u00fablica. Esta cuesti\u00f3n representaba el punto clave de la transici\u00f3n, al implicar el mantenimiento del conjunto del armaz\u00f3n institucional, que fue dejado al completo en las manos de los colaboradores de Franco. As\u00ed qued\u00f3 el conjunto bien atado, quiz\u00e1s no como lo hab\u00eda planteado el mismo Franco, pero s\u00ed del modo que decidieron sus albaceas. El cambio se limit\u00f3 a las modificaciones operadas en las formas institucionales; modificaciones que no implicaron la desaparici\u00f3n del autoritarismo. Por lo dem\u00e1s, no se tocaron las bases materiales de los grupos dominantes y los representantes de las fuerzas vivas del R\u00e9gimen -Ej\u00e9rcito e Iglesia primordialmente- conservaron sus medios e influencia. Los desacuerdos en estos sectores -Bunker- eran resultado de la incomprensi\u00f3n de lo que suced\u00eda por parte de elementos obtusos \u00a1A fe que llenaron buen papel!<\/p>\n<p>Los viejos <em>\u00abRepublicanos\u00bb<\/em> quedaron encantados y contribuyeron a la elaboraci\u00f3n del imaginario de la transici\u00f3n. Entusiasmados con su rey, ensalzaron lo indecible la prudencia de Juan Carlos, proclamando simult\u00e1neamente el peculiar republicanismo propio, desde Felipe Gonz\u00e1lez a Santiago Carrillo. Se presum\u00eda disfrutar de un sistema mon\u00e1rquico de estilo n\u00f3rdico, pero lo cierto es que el sistema se encontraba a caballo entre Europa y \u00c1frica. Faltaba el petr\u00f3leo de Arabia, aunque es obligado reconocer que el monarca espa\u00f1ol apuntaba maneras&#8230; El acuerdo entre franquistas y <em>\u00abrepublicanos juancarlistas\u00bb <\/em>pareci\u00f3 encontrar refrendo en la paz social, gracias a la satisfacci\u00f3n de la mayor\u00eda social con la posterior evoluci\u00f3n de los factores socio-econ\u00f3micos que parecieron adscribir Espa\u00f1a a los pa\u00edses europeos del entorno.<\/p>\n<p>Lo cierto es que el cuerpo electoral mostr\u00f3 de manera continuada el apoyo a los gestores de la transici\u00f3n, representados por los partidos representativos de los dos sectores sociales de mayor peso, P.P y P.S.SO.E.; -las clases altas, incluyendo en ella la oligarqu\u00eda hist\u00f3rica, junto con los elementos ascendientes con el impulso de nuevos negocios, y una clase media de aspecto europeo, en la que se integraban los grupos altos de trabajadores y nuevos t\u00e9cnicos-. Por el momento, la realidad de la corrupci\u00f3n y responsabilidad consiguiente quedaba circunscrita a los directamente implicados y era sentida como un hecho limitado, que no alcanzaba a la eficacia del sistema. Igualmente es cierto que los partidos m\u00e1s comprometidos en la gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos se vieron llenos de <em>\u00abpresuntos inocentes\u00bb<\/em>, hecho este que suscitaba el disgusto y cr\u00edtica de la ciudadan\u00eda, que, en todo caso, no iba m\u00e1s all\u00e1, satisfecha con el bienestar reinante. La consolidaci\u00f3n de la situaci\u00f3n se tradujo en una percepci\u00f3n del conjunto social de que se hab\u00eda actuado correctamente. \u00danicamente los efectos de una crisis mundial despertaron a muchos de los sue\u00f1os del bienestar y disfrute.<\/p>\n<p>La mala conciencia arrastrada por antiguos militantes izquierdistas movi\u00f3 a estos a destapar el viejo discurso republicano, al mismo tiempo que las banderas tricolor. No pod\u00edan explicar por qu\u00e9 ahora era necesaria la Rep\u00fablica, por lo que mostraban cierto grado de verg\u00fcenza, cuando se les recordaba su todav\u00eda reciente dejaci\u00f3n \u00bfConstitu\u00eda el nuevo republicanismo una alternativa para la transformaci\u00f3n social? Era f\u00e1cil la respuesta, si se constataba la presencia de un republicanismo de derechas; desde luego en elementos fascistoides\u00a0 que se remit\u00edan al viejo falangismo espa\u00f1ol: o -mejor a\u00fan- miraban a las corrientes europeas de raigambre nazi. A decir verdad, el mantenimiento y funciones de la familia real empezaba a ser visto como un despilfarro innecesario. La mejor imagen que pod\u00edan ofrecer\u00a0 sus miembros era la de mantener la compostura protocolaria en los actos oficiales y el saludo cortes a quienes comparec\u00edan ante ellos. Luego, las noticias sobre sus actividades de personas privadas se limitaban a mostrar la comodidad y desahogo de una vida sin esfuerzos, ni obligaciones importantes&#8230; Lo peor fue cuando ciertas circunstancias -conocidas \u00fanicamente por los enterados- pasaban a dominio p\u00fablico y de la caricatura se pas\u00f3 a la cr\u00edtica contundente sobre la actuaci\u00f3n del rey y dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En el momento presente en muchos sectores que pertenecen a personas a las que se califica\u00a0 de derechas de manera inequ\u00edvoca, se plantea la conveniencia de una Rep\u00fablica que no tenga que referirse al autoritarismo de una personalidad, sin otra virtud que su pertenencia a una familia de empaque y tradici\u00f3n. Hoy en d\u00eda han perdido prestigio los valores tradicionales del origen, t\u00edtulos y ostentaci\u00f3n; \u00fanicamente se considera el valor del trabajo y capacidad personal y se rechaza a los individuos que se desentienden de demostrar que merecen su riqueza por la labor eficaz que puedan desarrollar. No se estima a un individuo de origen nobiliario, si su comportamiento no es decoroso, aunque este se limite a su cara exterior. No importa que la imagen que se ofrece sea pura apariencia. Lo cierto es que gran parte de la vieja nobleza ha visto desaparecer su riqueza y no es objeto de la consideraci\u00f3n de otros tiempos.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la monarqu\u00eda, los miembros de las diferentes dinast\u00edas\u00a0 son contemplados como personas m\u00e1s similares al resto de la ciudadan\u00eda y han perdido el aura que se creaba en torno a ellos en otros tiempos mediante la parafernalia del protocolo palaciego y ceremonial; de manera paralela al papel que se les asigna en su condici\u00f3n de jefes de Estado, limitado\u00a0 b\u00e1sicamente a lo protocolario. Se entiende que las funciones a desarrollar quedar\u00edan mejor en personalidades de relieve,\u00a0 que disfruten del reconocimiento mayoritario. A estos personajes se reconoce una competencia especial, caso de que se vean obligados a la toma de decisiones graves en circunstancias de excepci\u00f3n. En tales situaciones la colectividad acepta mejor el criterio de un personaje de prestigio, a quien se le reconoce prudencia y conocimiento de la realidad pol\u00edtica. Esta perspectiva domina hoy en d\u00eda el pensamiento que es denominado conservador \u00a1La monarqu\u00eda es una realidad norteafricana y de la Pen\u00ednsula ar\u00e1biga! \u00a1En el Noroeste de Europa un elemento del paisaje!<\/p>\n<p>\u00a1Rep\u00fablica de derechas! La monarqu\u00eda ha puesto en evidencia sus\u00a0 propios inconvenientes y la calle no le otorga capacidad para afrontar los retos del actual Imperio espa\u00f1ol. La perspectiva sobre la forma de Estado ha sufrido modificaciones muy fuertes en los sectores sociales que se encuadran en la derecha espa\u00f1ola. Los tiempos contempor\u00e1neos son de los hombres fuertes por sus propias condiciones f\u00edsicas y mentales y no se tiene confianza en la capacidad y firmeza de los reyes por el mero hecho de serlo. Es cierto que esta perspectiva es resultado de la observaci\u00f3n de la Historia actual. Los Estados que han necesitado de soluciones de firmeza han sido dirigidos por l\u00edderes resueltos y de planteamientos claros, en tanto las monarqu\u00edas no parecen viables, sino en Estados estables y libres de crisis de identidad y ordenamiento jur\u00eddico.<\/p>\n<p>El Imperio espa\u00f1ol se debate de nuevo en la crisis, como consecuencia de no haber resuelto los problemas hist\u00f3ricos. A decir verdad, no ha logrado asimilar, m\u00e1s que de modo superficial, los valores y estructuras europeos que puedan permitir su afianzamiento y estabilidad. Se impone de nuevo el cirujano de Hierro para aquellos sectores dirigentes que constatan el fracaso de la transici\u00f3n, mediante la que se persegu\u00eda una integraci\u00f3n en Europa que no se limitara a simples f\u00f3rmulas de \u00edndole pol\u00edtica \u00a1No ha sido posible! El proyecto de Estado-Naci\u00f3n espa\u00f1ol no ha conseguido desprenderse de las viejas r\u00e9moras concretadas en los planteamientos impositivos en todos los \u00f3rdenes. Este Estado dise\u00f1ado en los periodos feudales desde Madrid, no es viable sin la sujeci\u00f3n de las naciones de Navarra y Calalunya. Exige un fuerte poder central,\u00a0 que se imponga a cualquier sistema de orden representativo que obligue a conceder el papel correspondiente a las Naciones separatistas. La queja del peso que ten\u00edan los sectores nacionalistas vascos y catalanes, son viejas. En la actualidad este condicionamiento es sentido y expresado por los m\u00e1s diversos elementos espa\u00f1oles de toda orientaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Este es un aspecto de la crisis; pero \u00bfC\u00f3mo actuar, cuando a la desafecci\u00f3n por parte de las sociedades de estas Naciones se une la frustraci\u00f3n\u00a0 de las colectividades que se identifican con el proyecto nacional espa\u00f1ol? En efecto; la degradaci\u00f3n de las condiciones materiales que traen consigo las crisis econ\u00f3micas, se traduce en frustraci\u00f3n en el seno de los sectores bajos\u00a0 de la escala social. Sus integrantes manifiestan el desapego con relaci\u00f3n al ego\u00edsmo de los dirigentes y al discurso de las \u00e9lites dirigentes, basado en la identificaci\u00f3n de todos como espa\u00f1oles. Puede que en muchos casos el disgusto se transforme en cr\u00edtica y alcance planteamientos de reforma profunda del conjunto de las estructuras sociales y econ\u00f3micas. Lo m\u00e1s corriente es el posicionamiento a favor de posturas nacionalistas, que empiezan con el ataque dial\u00e9ctico contra los propios dirigentes, para dirigir finalmente los tiros hacia las aspiraciones de libertad de las naciones subyugadas, a las que se endosa la responsabilidad de los problemas del Estado espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>En este ambiente surge de manera suave y casi imperceptible el actual republicanismo\u00a0 de las derechas, que tradicionalmente se expresaban mon\u00e1rquicas. Hoy en d\u00eda conf\u00edan mejor en la posibilidad de que aparezcan l\u00edderes capaces de plantear y dirigir propuestas de regeneraci\u00f3n modernas, apoyadas en el respaldo de los sectores populares que han conformado las clases medias emergentes en el periodo de crecimiento; marginando, en todo caso, la referencia a una monarqu\u00eda constituida por personajes de escaso relieve intelectual y personal del estilo de los actuales componentes de la familia real espa\u00f1ola. En el subconsciente de estos sectores, sigue pesando el espectro del individuo que represent\u00f3 a la Dictadura -Franco- a quien sus seguidores y ep\u00edgonos otorgaron\u00a0 un carisma que fue resultado del desconocimiento de su aut\u00e9ntico papel como gobernante. La presencia de un caudillo, refrendado por procedimientos electorales, gracias a un programa nacional, apoyado en la mayor\u00eda social de los territorios con poblaci\u00f3n identificada con Espa\u00f1a, podr\u00eda llevar al control del poder institucional de forma real y efectiva. El modelo tendr\u00eda la apariencia de democr\u00e1tico y el respaldo social para las imprescindibles actuaciones fuertes. No se puede negar que un sistema como el descrito se acomoda de manera adecuada a las exigencias de un sistema republicano, de los que existen en el momento presente much\u00edsimos ejemplos.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis que precede puede servir de explicaci\u00f3n a los recelos que se pueden abrigar desde una perspectiva navarra hacia una soluci\u00f3n republicana espa\u00f1ola; no por preferir la monarqu\u00eda, sino por entender que la misma no es instrumento id\u00f3neo para la resoluci\u00f3n del problema nacional de Navarra. La reivindicaci\u00f3n de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola que se realiza en el momento presente por parte de la izquierda espa\u00f1ola, parece querer ignorar estas limitaciones y idealizar igualmente la realidad hist\u00f3rica de la II\u00aa de las Rep\u00fablicas espa\u00f1olas. He expresado en otras ocasiones mi admiraci\u00f3n por tantos de los que contribuyeron a su triunfo, a pesar de que es obligado reconocer los desmanes en que se incurri\u00f3. Como he se\u00f1alado tambi\u00e9n en otras ocasiones, es obligado reconocer que el balance resulta favorable a quienes la sostuvieron y en grand\u00edsima parte desarrollaron unos esfuerzos encomiables en la soluci\u00f3n de los problemas a que tuvieron que hacer frente \u00a1No son los criptofranquistas quienes tienen autoridad para denostarla! Con todo, considero que nos encontramos en otro momento hist\u00f3rico desde nuestra perspectiva de navarros. La experiencia hist\u00f3rica nos obliga a madurar nuestros planteamientos. Los retos que tenemos como Naci\u00f3n en el marco de la Europa actual nos obliga a no contar con Espa\u00f1a en su condici\u00f3n de Estado de modelo decimon\u00f3nico, o si se quiere, como Estado-Naci\u00f3n imperial al estilo de la Francia de De Gaulle -espero que nadie sue\u00f1e en la Espa\u00f1a de Franco-. Se siguen manteniendo en la sociedad espa\u00f1ola, -incluso la de tendencias progresistas- fuertes ramalazos de <em>\u00abVoluntad de Imperio\u00bb<\/em>, demasiado arraigados para que se nos pida -exija-\u00a0 que colaboremos en la configuraci\u00f3n de un Estado que mira al sepulcro del Cid y al Escorial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Publicado por<\/strong> <strong>Nabarralde-k argitaratua<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se ha hecho recurrente el tema de la Rep\u00fablica. El deterioro presente que sufre la imagen de la familia real espa\u00f1ola, da lugar a que se aborde la materia como una cuesti\u00f3n apremiante. 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