{"id":28088,"date":"2013-02-26T04:58:53","date_gmt":"2013-02-26T02:58:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-muchacha-de-los-bucles-de-oro\/"},"modified":"2013-02-26T04:58:53","modified_gmt":"2013-02-26T02:58:53","slug":"la-muchacha-de-los-bucles-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-muchacha-de-los-bucles-de-oro\/","title":{"rendered":"La muchacha de los bucles de oro"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Cuando en 1870, en la British Library de Londres, donde trabajaba denodadamente y bastante atacado por el \u00e1ntrax, redactando los manuscritos que m\u00e1s tarde publicar\u00eda Friedrich Engels como los tomos que siguen y complementan Das Kapital, el inconmensurable Karl Marx recibi\u00f3 a la enviada del Consejo de la AIT (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores), lo menos que pudo decirse es que fue gratamente sorprendido. Acostumbrado a tratar con agitados pol\u00edticos, rudos y convencidos dirigentes proletarios e intelectuales provectos y barbudos, se encontr\u00f3 frente a una joven de 20 a\u00f1os a cumplir, bonita para m\u00e1s, con un largo pelo enrulado de color casta\u00f1o y ojos azul-grises vivaces, esposa ficticia de un coronel, la cual, por otra parte, hab\u00eda so\u00f1ado toda su corta vida ir al encuentro del profeta. Versificador en su juventud y en sus ratos de ocio, dibujante y retratista eximio, novelista, dramaturgo, sensible al arte cl\u00e1sico y al de su tiempo, lector como ninguno de William Shakespeare y de El Quijote de la Mancha, con gustos est\u00e9ticos bien definidos, y humanos, se supone, no menos elevados, el fundador del socialismo cient\u00edfico qued\u00f3 sin duda encantado ante la figura de Elisabeth Toumanovski.<\/p>\n<p>De ella se sabe que lo tom\u00f3 como a un padre. Elisabeth, cuyos ascendientes hab\u00edan sido favorecidos por servicios militares en la \u00e9poca de Alexandre Nievsky con t\u00edtulos nobiliarios y la posesi\u00f3n de grandes extensiones de tierra en la regi\u00f3n del noroeste, cerca del B\u00e1ltico, proced\u00eda de gran cuna, ten\u00eda excelentes costumbres y trato, hab\u00eda sido militante de la oposici\u00f3n al zar durante sus estudios en San Petersburgo y participado en Suiza en la creaci\u00f3n de la secci\u00f3n rusa de la Internacional, y adem\u00e1s ven\u00eda en delicada misi\u00f3n, por lo que logr\u00f3 su amparo y amistad. Se afinc\u00f3 por unos meses en el seno de la familia Marx, en la casa de Maitland Park, y convivi\u00f3 en un pie de igualdad con su esposa Jenny von Westphalen, su hija mayor del mismo nombre, su segunda, Laura, casada ya con Paul Lafargue (nacido en Cuba y nacionalizado franc\u00e9s, te\u00f3rico pr\u00e1ctico de un anarquismo fundamentalista y proudhoniano, pero adherido a Marx y a la Primera Internacional con devoci\u00f3n), junto a quien se suicidar\u00eda entrado el siglo XX, cuando consideraran ser una carga para la sociedad, y con la avisada y muy despierta \u201cTussy\u201d (Aveling, Eleanor), que apenas ten\u00eda diecis\u00e9is a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pocos meses despu\u00e9s, ard\u00eda Par\u00eds: la juventud de las escuelas era arrastrada por una fuerte corriente pacifista, acuciada por el conflicto b\u00e9lico contra los alemanes, y por una tradici\u00f3n revolucionaria renovada por los historiadores que refrescaban el recuerdo de Robespierre y del Comit\u00e9 de Salud P\u00fablica; la peque\u00f1a burgues\u00eda del artesanado y de los compagnon se ve\u00eda trastornada por las innovaciones de una gran industria, y los obreros parec\u00edan empujados por un libertario genial, autor de La eternidad por los astros, que se hac\u00eda llamar Blanqui (Louis Auguste), las ideas ut\u00f3picas de Proudhon y las que se declaraban m\u00e1s racionales de aquel fil\u00f3sofo alem\u00e1n que viv\u00eda en Londres.<\/p>\n<p>Es este quien r\u00e1pidamente la env\u00eda a Par\u00eds como delegada personal, recibida por los l\u00edderes de la Comuna con iron\u00eda y desconfianza. Pero ella (ya conocida por otros nombres: Elisa Dmitrieff o la princesa Dmitrieff; para los rusos, como Elizaveta Lukinichna Dmitrieva o tambi\u00e9n por el apellido de su marido, Tomanovskaja) se granjea muchas simpat\u00edas, organizando la \u201cUni\u00f3n de las Mujeres por la defensa de Par\u00eds y el cuidado de los heridos\u201d (con la bretona Natalie Lemel y la legendaria Louise Michel, due\u00f1a del restaurante que organiz\u00f3 la alimentaci\u00f3n de los combatientes), las ambulancias, el apoyo oratorio en tribunas y clubes pol\u00edticos, y se rodea de un grupo de combativas mujeres a las que el pueblo comienza a llamar las p\u00e9troleuses porque les atribuye la quema de varios edificios oficiales como el de la Alcald\u00eda, la Corte de Cuentas, parte del Palacio Real y del Palacio de las Tuller\u00edas. Bastante independiente de criterio, como lo hab\u00eda sido siempre, tiende a discutir por carta hasta con el propio Marx su estancia en Londres, desliz\u00e1ndole la sugerencia de \u201cinacci\u00f3n\u201d durante tan \u00e1lgidos momentos, mont\u00e1ndose en las barricadas, ya perdidosas, con los bucles y el echarpe al viento.<\/p>\n<p>Por la tenencia de todas estas informaciones en manos de la polic\u00eda, el 26 de octubre de 1872, el Consejo de Guerra de Versalles emite sentencia de deportaci\u00f3n perpetua en un campo fortificado de Nueva Caledonia contra la contumaz Elisabeth. Es tarde para eso. Acompa\u00f1ada por el l\u00edder sindicalista franc\u00e9s de origen judeo-h\u00fangaro L\u00e9o Frankel (fundador de la Secci\u00f3n Internacional en Lyon y convertido en ministro de Trabajo de la Comuna), huyen a Suiza; ella quedar\u00e1 en Ginebra y \u00e9l pasar\u00e1 a Londres, donde a su vez ser\u00e1 hu\u00e9sped de Marx. Este, no sin malicia, comentar\u00e1 tiempo despu\u00e9s en carta a su hija Jenny que aqu\u00e9l estaba enamorado de Elisabeth y que cuando se enter\u00f3 de que en Rusia hab\u00eda vuelto a casarse, \u201cFrankel ha sufrido mucho por este golpe inesperado\u201d. En efecto, ella ha vuelto y, muerto su marido, se casa con un noble arruinado de unos treinta a\u00f1os, Ivan Davidovsky, partidario de Mijail Bakunin, quien pocos a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00e1 juzgado con cuarenta y ocho sospechosos de igual origen por un oscuro asunto de estafa en banda y deportado a Siberia; ella lo acompa\u00f1ar\u00e1 y tendr\u00e1 con \u00e9l dos hijas.<\/p>\n<p>En Siberia, Vera Nikolaevna Figner, notable revolucionaria populista arrestada por atentar contra Alexandre II, reconoce en sus Memorias de una revolucionaria haber tratado con Elisabeth hacia 1880 en reuniones de opositores al r\u00e9gimen zarista de diversas tendencias. \u201cSeg\u00fan ella, escribe, las condiciones no est\u00e1n maduras para la propaganda socialista hecha entre la juventud rusa en el contexto econ\u00f3mico actual.\u201d Terminaba as\u00ed por cerrarse a toda actividad pol\u00edtica en Rusia, donde \u201cse sent\u00eda sofocada\u201d. Su marido, una vez liberado bajo vigilancia, se dedicar\u00e1 a la b\u00fasqueda de trementina en la foresta siberiana y ella a la de minerales, sin mucho \u00e9xito. Para esa \u00e9poca ya viven en Krasnojarsk, considerada una de las m\u00e1s hermosas ciudades de Siberia por el gran Anton Chejov. Justamente con \u00e9l se ven varias veces all\u00ed y establecen una amistosa relaci\u00f3n, como se comprueba por menciones de la actriz Olga Knipper, su futura esposa, en carta del a\u00f1o 1899 al escritor, donde afirma que \u201csu protegida E. Tomanovskaja\u201d hab\u00eda llegado a San Petersburgo y le \u201cagradec\u00eda por todo\u201d.<\/p>\n<p>Separada del segundo marido y establecida en Mosc\u00fa, vivi\u00f3 de tareas de costura con sus dos hijas, no pudiendo constatarse su sobrevivencia m\u00e1s all\u00e1 de la Revoluci\u00f3n Rusa del \u201917. Hace poco, en marzo de 2007, para conmemorar el D\u00eda Internacional de la Mujer, la ciudad de Par\u00eds dio su nombre a una plazoleta ubicada en el antiguo barrio jud\u00edo del Marais.<\/p>\n<p><em>* Escritor, docente universitario.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"P\u00e1gina 12\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-214435-2013-02-23.html\">http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-214435-2013-02-23.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1870, en la British Library de Londres, donde trabajaba denodadamente y bastante atacado por el \u00e1ntrax, redactando los manuscritos que m\u00e1s tarde publicar\u00eda Friedrich Engels como los tomos que siguen y complementan Das Kapital, el inconmensurable Karl Marx recibi\u00f3 a la enviada del Consejo de la AIT (Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores), lo menos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-28088","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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