{"id":27881,"date":"2013-01-18T11:09:44","date_gmt":"2013-01-18T09:09:44","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/caterva\/"},"modified":"2013-01-18T11:09:44","modified_gmt":"2013-01-18T09:09:44","slug":"caterva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/caterva\/","title":{"rendered":"Caterva"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Kondratiev, personaje importante de la novela de Victor Serge, El caso Tulaiev, es el \u00fanico en todo un relato de absurdos ajusticiamientos a viejos bolcheviques y militantes comunistas, en tener un encuentro semifranco con Stalin. Digo \u201csemi\u201d porque Stalin, llamado \u201cJoseph\u201d en el relato, le pide a su interlocutor, a quien parece respetar en nombre de una vieja amistad, que le diga lo que piensa de varios temas importantes, la guerra de Espa\u00f1a, a punto de ser perdida, ciertos problemas econ\u00f3micos, la vigilancia, por llamarla de un modo tenue, que se ha impuesto en la sociedad sovi\u00e9tica. Kondratiev vacila, algo dice, algo se reserva, piensa, no tanto en tales problemas sino en lo que le suceder\u00e1 al trasponer las puertas del despacho en el que el \u201cJefe\u201d decide el destino de cientos de miles de sus compatriotas a partir de supuestas conspiraciones y, m\u00e1s precisamente, del asesinato del tal Tulaiev, nombre clave de Kirov, en principio su delf\u00edn pero muy probablemente tambi\u00e9n su v\u00edctima.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta muerte, hist\u00f3ricamente considerada \u2013el narrador no se aparta de hechos reales aunque sin duda los nombres y las situaciones que elige son en clave\u2013, desencaden\u00f3 la ola de los llamados \u201cprocesos de Mosc\u00fa\u201d, de 1936 en adelante, que no fueron tales sino un verdadero matadero. Por detr\u00e1s, como una gran culpa, la imagen de Trotsky como el diab\u00f3lico agente de la destrucci\u00f3n de lo que \u00e9l mismo hab\u00eda creado, o sea el socialismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dicho sea de paso, este libro guarda una relaci\u00f3n estrecha con el m\u00e1s conocido de Arthur Koestler, Oscuridad al mediod\u00eda, que pone el acento en ese curioso mecanismo de asunci\u00f3n de culpabilidades inexistentes que llamaron la atenci\u00f3n, por su l\u00f3gica perversa, de Maurice Merleau Ponty en un penetrante libro, Humanismo y terror, que, por supuesto, disgust\u00f3 en su momento a fervorosos sostenedores de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Serge, en cambio, que no retoma los \u201cprocesos\u201d sino mecanismos tortuosos y ocultos de eliminaci\u00f3n de sospechosos o sospechables, indaga en la situaci\u00f3n del que va a ser ineluctablemente condenado, se dir\u00eda que es una especie de Kafka en el sentido del terrible grotesco que tiene la condena, y tal vez por eso su narraci\u00f3n es m\u00e1s desgarrada y pat\u00e9tica. Cada caso es igual que el siguiente, lo que habla de la masividad del proyecto staliniano, pero es impresionante la seriedad narrativa cuando cada condenado empieza a tratar de comprender lo que le est\u00e1 pasando: cada uno se mira a s\u00ed mismo, se reconoce como fiel seguidor de la l\u00f3gica del estado sovi\u00e9tico y de la necesidad de seguirlo apoyando, un sentimiento que en otros pa\u00edses se llamar\u00eda \u201cpatriotismo\u201d, de modo que ser considerado traidor, conspirador, es de una violencia tal que los acusados de esos cr\u00edmenes se ven llevados a un abismo de abominaci\u00f3n, acompa\u00f1ado por las denigrantes condiciones materiales a las que se ven sometidos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Relato preciso y duro, de \u00e9l se desprenden varias consideraciones, o lecciones, que desear\u00eda no dejar de lado; dejo de lado, en cambio, el maloliente horror as\u00ed como la idea, que los condenados, en particular Kondratiev, tienen acerca de que el sistema del que son v\u00edctimas destruir\u00e1 fatalmente lo que la Revoluci\u00f3n \u2013Lenin, Trotsky y los dem\u00e1s: hab\u00eda logrado crear: no lo cre\u00edan pero, perturbados, padecen una insalvable contradicci\u00f3n, entre \u201crevoluci\u00f3n\u201d y \u201cestado\u201d; tal vez una d\u00e9bil idea de democracia podr\u00eda resolverla pero qui\u00e9n, en tales condiciones, podr\u00eda llevarla a cabo cuando ni siquiera podr\u00eda proponerla: \u00bfTrotsky desde el exilio, desde las amenazas de muerte? M\u00e1s a\u00fan Kondratiev, condolido, piensa que el universo polic\u00edaco instaurado terminar\u00e1 por destruir al propio Jefe, a quien le tiene un viejo afecto. Escrito el libro alrededor de 1940, este aspecto es una profec\u00eda de lo que empez\u00f3 a producirse en 1956, cuando Kruschev, que hab\u00eda sido un intachable ejecutor del stalinismo, denunci\u00f3 las consecuencias nefastas para la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica del \u201cculto a la personalidad\u201d aunque sin aludir a los juicios que liquidaron a la vieja guardia bolchevique ni a los campos de concentraci\u00f3n en los que encontraron la muerte cientos de miles de partidarios del comunismo; no obstante, abri\u00f3 el camino para que se fuera revelando la criminalidad del stalinismo y para que poco despu\u00e9s las estatuas y la iconograf\u00eda staliniana volaran por los aires. Stalin no lleg\u00f3 a ser ajusticiado por sus acciones sino por la historia, lo cual es a\u00fan peor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mucho se ha dicho sobre los juicios de Mosc\u00fa y de todo lo dem\u00e1s. No me siento en condiciones de volver a ver ese fen\u00f3meno con ojos nuevos y por otra parte no quiero repetir datos que ya son lugares comunes, un cuento de nunca acabar. Me importan m\u00e1s dos aspectos que se desprenden del relato de Serge y que podr\u00edan trascender al stalinismo; tal vez introduzcan a una comprensi\u00f3n de mecanismos pol\u00edticos variados y repetidos, siempre desconcertantes. Ambos se desprenden de los dos di\u00e1logos que Kondratiev mantiene con el Jefe.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El primer punto: cuando la revoluci\u00f3n logra el poder y se funde con el aparato del Estado, termina por apelar para consolidarse a reci\u00e9n llegados, sujetos que no formaban parte del elenco inicial; aparecen as\u00ed personas sin historia pero que hablan en nombre del Partido y del Estado como si fueran los ejecutores m\u00e1s fieles de su proyecto: obviamente el proyecto era uno desde 1917 a 1926 y muy otro los a\u00f1os que siguieron. En principio eso responde a una necesidad pero luego, cuando ese Estado cambia de car\u00e1cter, pierde universalidad y sus metas exceden los prop\u00f3sitos iniciales y empieza a encontrar, reales o inventados, m\u00faltiples enemigos, esos reci\u00e9n llegados se ocupan de los aspectos m\u00e1s terribles, cumplen \u00f3rdenes de arriba con un celo y una argumentaci\u00f3n que los fundadores no hab\u00edan imaginado pero que no tienen la fuerza como para resistir. Duros, inescrupulosos, son una caterva feroz que desaparece una vez que los inexistentes enemigos han sido ejecutados, a veces p\u00fablicamente, otras en la sombra. Vuelven a ser, tal vez, buenos padres de familia, no tuvieron que ver con ninguna ejecuci\u00f3n brutal, qui\u00e9n los podr\u00eda acusar. Ese elenco ocupa la escena que narra Serge en relaci\u00f3n con las purgas sovi\u00e9ticas: personajes oscuros, casi mudos, que aparecen como la negaci\u00f3n misma del sentido de la revoluci\u00f3n pero que poseen armas mucho m\u00e1s eficaces que la mera argumentaci\u00f3n racional. Ninguno de ellos procede como lo hizo el m\u00edtico Cruz cuando la partida se enfrent\u00f3 con Fierro: son opacos, tristes, pero el hecho de que asumen la represi\u00f3n los hace invulnerables para una raz\u00f3n de Estado que no es ninguna raz\u00f3n, al menos como lo presenta Serge.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No me extra\u00f1ar\u00eda que este esquema se aplicara a diversas situaciones pol\u00edticas, revolucionarias o no en el sentido bolchevique. Los nazis llegaron a controlar toda la sociedad reclutando guardias de asalto en el lumpenaje: la dictadura argentina integr\u00f3 sus cohortes con delincuentes y asesinos que enrol\u00f3 para conformar los tristemente c\u00e9lebres \u201cgrupos de tareas\u201d, apenas ahora, casi cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de sus proezas, se empieza a saber qui\u00e9nes son; los \u201cguardias rojos\u201d mao\u00edstas no fueron algo diferente. Y as\u00ed siguiendo: espuma malsana de la sociedad aparecen cuando el sistema los necesita y le confieren una forma que acaso no estaba totalmente en la cabeza de los que requirieron sus servicios pero que les dieron los instrumentos necesarios para desempe\u00f1ar su tenebrosa labor.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El otro tema brota, casi con tristeza, de labios del propio \u201cJoseph\u201d frente a Kondratiev. \u201c\u00bfQu\u00e9 quieres que haga con esta responsabilidad que ha ca\u00eddo sobre mis espaldas?\u201d Kondratiev podr\u00eda decirle, \u201cque no son d\u00e9biles\u201d, pero en realidad puede pensar, porque lo estima todav\u00eda, que Joseph est\u00e1 preso de una l\u00f3gica relacionada con una instancia a la que ni quiere ni podr\u00eda renunciar: la l\u00f3gica del poder. Si bien inicialmente ese poder no es fuerte pareciera que Joseph no tiene otra alternativa que consolidarlo y reforzarlo, si no lo hace puede perderlo y si eso sucede sus enemigos no vacilar\u00edan en eliminarlo a \u00e9l, como \u00e9l lo hizo con sus enemigos. Entrar\u00eda, piensa, en contradicci\u00f3n consigo mismo si no obedeciera a esa l\u00f3gica acumulativa pero hacerlo es cada vez m\u00e1s costoso y duro, sacrifica lo m\u00e1s b\u00e1sico, no s\u00f3lo elimina la oposici\u00f3n sino a quienes de dentro de sus propios apoyos podr\u00edan llegar a amenazarlo y, seg\u00fan Kondratiev, a la larga a su propio ser. Joseph inicia as\u00ed una cadena de acciones cada vez m\u00e1s inicuas, confunde el poder que ha conseguido con especiosas razones de estado, finalmente llega a la vieja f\u00f3rmula mon\u00e1rquica, \u201cEl Estado soy yo\u201d de modo tal que no le cuesta nada interpretar que discrepancias, reticencias, cr\u00edticas dirigidas a \u00e9l son atentados con el Estado. Ni siquiera la fidelidad le basta, hasta los m\u00e1s fieles deben ser eliminados porque su mera individualidad de hombres que pensaron e hicieron aquello que ahora \u00e9l dirige amenaza la coherencia y homogeneidad del poder.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se podr\u00eda pensar, por lo tanto, tal vez siguiendo una l\u00ednea m\u00e1s bien anarquizante de an\u00e1lisis, que todo poder \u2013considerando desde luego que su obtenci\u00f3n puede responder a razones muy diferentes, una es el de un proceso revolucionario otra la de un apetito autocr\u00e1tico\u2013, en la medida en que obedece a su l\u00f3gica b\u00e1sica puede conducir irremisiblemente a la dictadura siempre que no haya un resorte cr\u00edtico y moral, que lo advierta y reduzca o elimine ese riesgo, me refiero a la democracia, a qu\u00e9 otra cosa me puedo referir. Si la democracia no opera el deslizamiento es tanto m\u00e1s feroz cuanto mayor es la inseguridad \u00edntima de quien toma las decisiones acerca de fines y medios. Y, sin embargo, sin \u201cpoder\u201d nada se puede hacer, entre esos dos verbos, poder-hacer, se establece un puente en el que naufraga toda pol\u00edtica. O se acerca a sus prop\u00f3sitos. Lo que se conoci\u00f3 como \u201cstalinismo\u201d, en ese juego verbal, no fue m\u00e1s que un equ\u00edvoco monstruoso, un evidente desajuste que deriv\u00f3 no s\u00f3lo en miles de v\u00edctimas sino tambi\u00e9n en el extrav\u00edo de una de las m\u00e1s importantes tentativas de cambiar la fisonom\u00eda de la sociedad. Aunque, desde luego, dio lugar a muchos e importantes textos, imprescindibles, como el de V\u00edctor Serge, como los de Trotsky.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"P\u00e1gina 12\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-211992-2013-01-17.html\"><\/a><\/p>\n<p> <a title=\"P\u00e1gina 12\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-211992-2013-01-17.html\"> http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-211992-2013-01-17.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Kondratiev, personaje importante de la novela de Victor Serge, El caso Tulaiev, es el \u00fanico en todo un relato de absurdos ajusticiamientos a viejos bolcheviques y militantes comunistas, en tener un encuentro semifranco con Stalin. 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