{"id":27836,"date":"2013-01-14T09:06:01","date_gmt":"2013-01-14T07:06:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/milay-maddi-y-la-libertad\/"},"modified":"2013-01-14T09:06:01","modified_gmt":"2013-01-14T07:06:01","slug":"milay-maddi-y-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/milay-maddi-y-la-libertad\/","title":{"rendered":"Milay, Maddi y la libertad"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<div>\n<p><strong><span><a title=\"Blog Memoria, I\u00f1aki Ega\u00f1a\" href=\"http:\/\/www.euskaldunak.info\/memoria\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Blog I\u00f1aki Ega\u00f1a\" alt=\"Memoria_bloga\" src=\"http:\/\/www.nabarralde.com\/images\/stories\/irudiak\/Memoria_bloga.jpg\" height=\"180\" width=\"240\" \/><\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Hace ya unos cuantos a\u00f1os, Eduardo Galeano escribi\u00f3 un relato extraordinario que una d\u00e9cada m\u00e1s tarde fue traducido al euskara por Gari Berasaluze. Hablaba, desde la candidez de una ni\u00f1a, de complicidades, presos pol\u00edticos, ojos enormes y p\u00e1jaros clandestinos. Hablaba de lo que una ni\u00f1a ve con sus ojos de ni\u00f1a y un adulto apenas repara.<\/p>\n<p>Result\u00f3 que Didasko P\u00e9rez, maestro de escuela en Uruguay, hab\u00eda sido torturado y luego encarcelado por tener \u00abideas ideol\u00f3gicas\u00bb. Recordar\u00e1n que a nuestros presos vascos no les permiten firmar como \u00abpresos pol\u00edticos\u00bb, ni pintar estrellas rojas, ni siquiera recibir por navidades una palabra distinta a \u00abzorionak\u00bb.<\/p>\n<p>En Uruguay, Didasko recibi\u00f3 un domingo la visita de su hija Milay, de cinco a\u00f1os. La hija le llev\u00f3 un dibujo de p\u00e1jaros y los censores se lo rompieron a la entrada de la c\u00e1rcel, aduciendo subversi\u00f3n. Al domingo siguiente, Milay le deriv\u00f3 a su padre un dibujo de \u00e1rboles. Los \u00e1rboles no estaban prohibidos, y el dibujo pas\u00f3.<\/p>\n<p>El padre preso elogi\u00f3 el dibujo a la ni\u00f1a y le pregunt\u00f3 por los circulitos de colores que aparec\u00edan en las copas de los \u00e1rboles, muchos peque\u00f1os c\u00edrculos entre las ramas: \u00bfSon naranjas? \u00bfQu\u00e9 frutas son? La ni\u00f1a le hizo callar: Ssshhhh. Y en secreto le explic\u00f3: \u00abBobo. \u00bfNo ves que son ojos? Los ojos de los p\u00e1jaros que te traje a escondidas\u00bb.<\/p>\n<p>Casualidades de la vida cerr\u00e9 aquel cuento y a los d\u00edas pude leer una descripci\u00f3n que encontr\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n Julio Cortazar en un diario londinense. Un tal mister Washbourn firmaba una carta en estos t\u00e9rminos: \u00ab\u00bfHa se\u00f1alado alguno de sus lectores la escasez de mariposas este a\u00f1o? En esta regi\u00f3n habitualmente prol\u00edfica casi no las he visto, a excepci\u00f3n de algunos enjambres de papilios. Desde marzo s\u00f3lo he observado hasta ahora un Cigeno, ninguna Et\u00e9rea, muy pocas Teclas, una Quelonia, ning\u00fan Ojo de Pavorreal, ninguna Catocala, y ni siquiera un Almirante Rojo en mi jard\u00edn, que el verano pasado estaba lleno de mariposas\u00bb.<\/p>\n<p>Tuve la impresi\u00f3n, y la he mantenido durante a\u00f1os, m\u00e1s de los que habr\u00eda deseado, que p\u00e1jaros y mariposas, los s\u00edmbolos m\u00e1s universales de la libertad, estaban encerrados tras las rejas, prohibidos por su, como es sabido, car\u00e1cter revoltoso. Mikel Laboa cantaba aquello del p\u00e1jaro que dejaba de serlo porque le cortaban las alas. Quiz\u00e1s por eso mister Washbourn notaba su escasez. Demasiadas tijeras.<\/p>\n<p>Incrementando mi inquietud, hace unos d\u00edas le\u00ed en GARA, y no en otros peri\u00f3dicos, una noticia sorprendente. En Iru\u00f1ea hab\u00edan avistado una especie que los profanos identificar\u00edamos como gorri\u00f3n de frente roja, que habitualmente suele criar en Islandia, por lo visto. Un \u00abpardillo sizer\u00edn\u00bb, en realidad. Y un poco m\u00e1s al norte de nuestro pa\u00eds, en Bertiz, fue visto un \u00abampelis europeo\u00bb, que tiene su h\u00e1bitat natural en las zonas septentrionales de Suecia, Rusia y Finlandia y tambi\u00e9n con una franja roja en su frente.<\/p>\n<p>Las noticias de p\u00e1jaros, aves desconocidas con aderezos rojos y la escasez de mariposas, esa palabra que deslumbr\u00f3 a Bonaparte por la cantidad de apodos que atesoraba en euskara y cuyo nombre, \u00abpinpilinpauxa\u00bb, fue elegido como el m\u00e1s hermoso del universo euskaldun, se me amontonaban en la mesa. Se\u00f1ales de aguacero.<\/p>\n<p>En 1942, en la Francia ocupada por los nazis, los aviones aliados echaban ramos infinitos con una \u00fanica poes\u00eda. A veces, la humedad sesgaba las letras. Otras, en cambio, el poema llegaba a su destino. Fue una iniciativa brillante: \u00abPor el p\u00e1jaro enjaulado, por mi amigo que est\u00e1 preso, por los \u00e1rboles podados, por el hombre torturado&#8230; yo te nombro libertad\u00bb. El autor Paul \u00c8luard, un comunista en clandestinidad que combat\u00eda con armas contra el ocupante.<\/p>\n<p>Lejos de nuestra vieja Europa, y de nuestro pa\u00eds que acoge a un sinf\u00edn de mariposas y a un n\u00famero m\u00e1s reducido de aves, la guerrilla de las FARC-EP se ha sentado a negociar con el Gobierno colombiano, en La Habana. La delegaci\u00f3n femenina guerrillera recibi\u00f3, d\u00edas atr\u00e1s, una carta de sus compa\u00f1eras kurdas, al otro lado del planeta.<\/p>\n<p>Y la contestaron. La correspondencia me abland\u00f3 el coraz\u00f3n y me record\u00f3 la grandeza de la lucha contra la injusticia: \u00abNos da much\u00edsima fuerza saber que hay una gran cantidad de mujeres en esta tierra luchando por lo mismo: por un mundo sin opresi\u00f3n, sin miseria. Abrazamos su causa, a partir de ahora ustedes est\u00e1n en nuestros corazones y en nuestras cabezas, porque son nuestras hermanas de lucha, pues todas estamos dispuestas a sacrificar nuestras vidas por la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Y yo, que tengo tendencia a comparar, para bien y para mal, todo lo que tiene nombre y apellidos, ojos y piel, a lo largo del planeta, no pude menos que acordarme de nuestras presas, agolpadas con sus hijos en la c\u00e1rcel de Aranjuez: Alicia, Anabel, Oskarbi, Lierni, Nerea. Viviendo la felicidad de la maternidad, el despertar de sus hijos en medio del desasosiego de las rejas. Tristeza y alegr\u00eda. Todo ello en un dormitorio.<\/p>\n<p>Les cortaron la vida, les prohibieron los p\u00e1jaros, pero ellas crearon esos ojos, tan grandes que no pasan desapercibidos, esos ojos que s\u00f3lo los ni\u00f1os y las aves amplifican para acercarse al viento, para guardar el h\u00e1lito de la belleza, el poder de la persuasi\u00f3n y, sobre todo, la necesidad de continuar con la misma cadencia que recibimos de nuestros antepasados.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, una corte de funcionarios uniformados, de banqueros financiadores, de embozados estrategas que estrujan las celdas, que rompen los dibujos, que cuelgan los tel\u00e9fonos y que proh\u00edben los dibujos de colores. Arrogantes se\u00f1ores gris\u00e1ceos que persiguen a hombres y mujeres, viejos y ni\u00f1os, por poner un poco de dignidad en su existencia. En las monta\u00f1as del Kurdist\u00e1n, en las selvas de Bucaramanga, en las mazmorras de Espa\u00f1a y Francia, donde habitan m\u00e1s de 600 presos vascos a los que est\u00e1 prohibido llamar \u00abpol\u00edticos\u00bb.<\/p>\n<p>Itziar estuvo orgullosa de su hijo, el hijo de Itziar, que soport\u00f3 la picana sin delatar a compa\u00f1eros, \u00ab\u00bfqu\u00e9 te han hecho para estar as\u00ed?\u00bb. Siete hombres me golpearon, cuatro veces me sumergieron la cabeza, me colgaron de los pies&#8230; recitaba el hijo de Itziar. La dulce Maddi, como dice la canci\u00f3n, le esperaba orgullosa, al pie de la c\u00e1rcel, para darle dos besos. Miles de hijos y de madres. Unos m\u00e1s fuertes que otros. Todos nuestros.<\/p>\n<p>Hemos contado tantas historias de presos y presas, los hemos evocado en tantos paneles, canciones y recuerdos a lo largo de los a\u00f1os que apenas s\u00ed somos capaces de diferenciar si hablamos de nuestros padres o de nuestros abuelos. Siempre hemos sufrido la c\u00e1rcel. El pueblo vasco es un pueblo con mancha. Una mancha terrible, ag\u00f3nica a veces, una huella identitaria.<\/p>\n<p>Hemos caminado con ellas y ellos, separados por muros mayores que los de la guerra fr\u00eda. Hemos llegado exhaustos a la puerta para abrirlas al son de fanfarrias y marchas festivas para anunciarnos, en el \u00faltimo suspiro, que la pena se alargaba diez a\u00f1os. Hemos sufrido el acoso, el rechazo y el insulto de quienes en euskara se llaman \u00abzuriak\u00bb, los esclavos que piensan como el patr\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero nunca los hemos abandonado. Sus hijos son nuestros hijos, sus esperanzas son las nuestras y en cada sue\u00f1o que con delicadeza ayudamos a tejer, encontramos cientos de manos, millares de dedos aplicados en contar, en recibir si fuera el reparto de un \u00e1pice de su encierro.<\/p>\n<p>En La Sant\u00e9, definida como una de las cinco c\u00e1rceles con peor reputaci\u00f3n del mundo, tambi\u00e9n hay presos vascos: I\u00f1aki, Garikoitz, Iker, Andoni, Josu, Ekaitz. Colchones llenos de piojos, dos duchas de agua fr\u00eda a la semana, hacinamiento, humillaci\u00f3n a las familias. Apollinaire estuvo tambi\u00e9n en una de sus celdas hace much\u00edsimo tiempo: \u00abRecuerda siempre que te espero\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy tenemos una cita en Bilbo. Recordad que siempre os esperamos. Una cita con ellas y ellos, con los ojos de los p\u00e1jaros clandestinos de Milay, con los dulces besos de Maddi. Con la ternura de los ni\u00f1os de Aranjuez, pegados a sus madres presas. Con los enlatados en La Sant\u00e9. Con los escondidos en alg\u00fan lugar innombrable, con los exiliados en M\u00e9xico, con todos ellos. Y ellas. Una cita para abrir las jaulas, para descubrir de nuevo a las quelonias y a los papilios, en medio de sizerines de frente roja.<\/p>\n<p>Una cita, sobre todo, para traerlos a casa. A los huidos. A nuestros presos. Y a nuestras presas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/gara.naiz.info\/paperezkoa\/20130112\/382114\/es\/Milay-Maddi-libertad\">http:\/\/gara.naiz.info\/paperezkoa\/20130112\/382114\/es\/Milay-Maddi-libertad<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya unos cuantos a\u00f1os, Eduardo Galeano escribi\u00f3 un relato extraordinario que una d\u00e9cada m\u00e1s tarde fue traducido al euskara por Gari Berasaluze. Hablaba, desde la candidez de una ni\u00f1a, de complicidades, presos pol\u00edticos, ojos enormes y p\u00e1jaros clandestinos. 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