{"id":27755,"date":"2012-12-29T07:38:31","date_gmt":"2012-12-29T05:38:31","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion\/"},"modified":"2012-12-29T07:38:31","modified_gmt":"2012-12-29T05:38:31","slug":"sobre-el-sujeto-de-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion\/","title":{"rendered":"Sobre el sujeto de la Revoluci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u201cLa \u00fanica esperanza para los vencidos es no esperar ninguna salvaci\u00f3n\u201d<\/p>\n<p>Publio Virgilio Mar\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Acometo este art\u00edculo con la certeza de que abrir\u00e9 m\u00e1s interrogantes que evidencias con esta reflexi\u00f3n inicial sobre estrategia, sin embargo, nada grande ni revolucionario puede hacerse sin un proyecto estrat\u00e9gico que gu\u00ede la acci\u00f3n. Entiendo que la cavilaci\u00f3n sobre estos asuntos, aunque su resoluci\u00f3n pr\u00e1ctica nos supere por el momento, es ya un elemento fundamental de la construcci\u00f3n del proyecto hist\u00f3rico para superar la sociedad con Estado y capitalismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se equivocan quienes piensan que la estrategia se aplica \u00fanicamente a la labor militar y a la guerra, pensar estrat\u00e9gicamente es la prerrogativa hoy de las clases que dirigen la sociedad cuyo proyecto de creaci\u00f3n del Estado total o \u201cEstado todo\u201d, como lo nombra Carl Schmitt en \u00abEl concepto de lo pol\u00edtico\u00bb, y capitalismo perfecto se ha desarrollado de acuerdo a un plan de dimensi\u00f3n y escala hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las l\u00edneas maestras, es decir estrat\u00e9gicas, de la sociedad en la que vivimos se dise\u00f1aron a lo largo de los siglos XVIII y XIX y se enuncian de forma sistematizada en la Constituci\u00f3n de 1812 cuyo bicentenario celebran los poderosos y poderosas en este 2012. En esa Carta Magna o ley de leyes que es la madre de todas las dem\u00e1s Constituciones promulgadas hasta nuestros d\u00edas se bosquejan los fines \u00faltimos, en sus trazos m\u00e1s generales, de la acci\u00f3n de las clases que acaparan el poder pol\u00edtico, militar, econ\u00f3mico e ideol\u00f3gico y gestionan la sociedad[1].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quienes han heredado de la tradici\u00f3n de los fil\u00f3sofos mecanicistas franceses y el marxismo una concepci\u00f3n de la historia como proceso sin sujeto, movida por la fatalidad de unas leyes inmutables, predestinada por el movimiento autom\u00e1tico de las estructuras sociales, ignoran que el poder constituido act\u00faa seg\u00fan un plan y que se ha de idear tambi\u00e9n el gui\u00f3n de su superaci\u00f3n. No hay un camino prefijado ni un sistema teleol\u00f3gico que conduzca el devenir hist\u00f3rico desde lo inferior a lo superior, desde lo imperfecto a lo sublime. El catecismo progresista no es m\u00e1s que eso, un culto religioso basado en el fide\u00edsmo antes que en la observaci\u00f3n imparcial de la realidad y la reflexi\u00f3n sobre la misma. Por el contrario, la historia es el resultado de decisiones y elecciones humanas y son precisamente las fuerzas m\u00e1s conscientes, las que poseen capacidad proyectiva y visi\u00f3n de futuro basadas en el examen de las condiciones reales en las que act\u00faan, las que obtienen mayor influencia y predominio en la transformaci\u00f3n de las sociedades y son por ello portadoras de la libertad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hoy la iniciativa en la actividad planeadora consciente la tiene el Estado como sujeto colectivo complejo[2] o estructura de confluencia de los poderes que articula los fines comunes de las elites mandantes. Nada hay m\u00e1s errado que la declaraci\u00f3n de que el ente estatal est\u00e1 desapareciendo y que es el desenvolvimiento incontrolado e irreflexivo de las grandes corporaciones capitalistas lo que define el mundo, por el contrario el ingente aparato burocr\u00e1tico del sistema es un monstruo cada vez m\u00e1s imponente que ordena, legisla y dirige toda la vida social con mano de hierro.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las teor\u00edas sobre la conspiraci\u00f3n que simplifican burdamente la realidad es preciso advertir la existencia de una direcci\u00f3n estrat\u00e9gica que organiza y gobierna seg\u00fan un plan. En la orientaci\u00f3n y administraci\u00f3n de la vida social participan los cuerpos de altos funcionarios que son el alma del aparato ministerial del Estado, los grupos de influencia y poder pol\u00edtico, econ\u00f3mico e ideol\u00f3gico constituidos de forma diversa y relacionados entre s\u00ed por distintos mecanismos y, sobre todo, el Alto Estado Mayor de la Defensa, es decir, el poder militar, que no es mero servidor de intereses pol\u00edticos o econ\u00f3micos ajenos sino que concentra en su seno la mayor autoridad, la que le confiere el ser el depositario y administrador de la violencia[3].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las directrices estrat\u00e9gicas pertenecen al \u00e1mbito de los secretos de Estado, no son p\u00fablicas y su difusi\u00f3n est\u00e1 penada por la ley aunque algunos de sus rasgos esenciales se pueden conocer a posteriori por su aplicaci\u00f3n y sus efectos y muy a largo plazo cuando son desclasificadas y pasan a ser documentos hist\u00f3ricos. En ciertos casos se da publicidad a algunos elementos como es el caso de la ?Estrategia Espa\u00f1ola de Seguridad?, que se renueva cada pocos a\u00f1os y suele incluir rese\u00f1as en la prensa sobre alg\u00fan aspecto que tiene un car\u00e1cter propagand\u00edstico. Otros documentos son directrices concretas dirigidas a la escala media de cuerpos del Estado como por ejemplo la \u201cEstrategia Nacional de Ciencia y Tecnolog\u00eda\u201d, a los profesionales de distintos ramos y a la sociedad como instrumentos pedag\u00f3gicos y adoctrinadores como la \u201cEstrategia Nacional de Salud Reproductiva\u201d, \u00e9stos que son cientos, ata\u00f1en a todas las esferas y est\u00e1n destinados a ordenar o modificar toda la vida social. Las grandes l\u00edneas maestras de la estrategia solo pueden rastrearse a trav\u00e9s del estudio minucioso de su aplicaci\u00f3n, como cualquier ej\u00e9rcito enfrentado a un enemigo, el aparato de dominaci\u00f3n pol\u00edtica tiene planes que se apoyan en informes muy precisos y fiables de todo aquello relevante que acontece en cualquier dimensi\u00f3n de la vida social y en estudios multidisciplinares muy rigurosos desarrollados y reflexionados colectivamente en su entramado, pero, como cualquier ej\u00e9rcito, los mantiene en secreto y procura enga\u00f1ar al enemigo acerca de sus intenciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La Constituci\u00f3n de 1812 fij\u00f3 el ideal de un ente estatal que dirigiera completamente la vida social[4], un objetivo cuyo desenvolvimiento ha ocupado a las elites del poder los \u00faltimos doscientos a\u00f1os y que sigue desarroll\u00e1ndose en nuestros d\u00edas porque los grandes proyectos estrat\u00e9gicos son procesos largos y sinuosos, extremadamente complejos e intrincados, que necesitan de ser precisados y concretados peri\u00f3dicamente y adaptarse creativamente a cada nuevo cambio y cada nueva situaci\u00f3n. Requieren, adem\u00e1s, tener en cuenta todos los aspectos y las relaciones entre ellos y, sobre todo, establecerse en la escala temporal a largo plazo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de los avatares de cada momento hist\u00f3rico, con avances y retrocesos, con fracasos y aciertos, en la ofensiva y en la defensiva, el Estado centralizado e integrado surgido de la revoluci\u00f3n liberal no perdi\u00f3 el norte de su estrategia, conseguir convertirse en Estado total y superar la dualidad social del antiguo r\u00e9gimen, persever\u00f3 y se empe\u00f1\u00f3 sin abandonar nunca su vocaci\u00f3n de victoria. Efectivamente, el aparato administrativo del absolutismo, demasiado fragmentado y pobre en recursos humanos, materiales y financieros estaba incapacitado para hacer llegar sus tent\u00e1culos hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de la sociedad por lo que deb\u00eda convivir con las estructuras populares de vida y organizaci\u00f3n pol\u00edtica que operaban en los vac\u00edos de poder, \u00e9stas fueron el principal enemigo de la ilustraci\u00f3n y el liberalismo para cuya destrucci\u00f3n ha empleado un programa de alcance hist\u00f3rico con un \u00e9xito notable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n liberal fue, antes que nada, un magno proceso de reflexi\u00f3n colectiva estrat\u00e9gica en las elites de poder, una auto-transformaci\u00f3n y reorganizaci\u00f3n para idear un modelo de sociedad nuevo y establecer las condiciones de su realizaci\u00f3n. Esta definici\u00f3n de metas es un aspecto esencial de la estrategia y se manifiesta, en primer lugar, como un acto de elecci\u00f3n, de voluntad, pues consiste en decidir cu\u00e1les son las aspiraciones deseables y los objetivos perseguidos con independencia de la situaci\u00f3n concreta de la que se parte, es, por lo tanto, el gran acto de la libertad y trata de la identificaci\u00f3n de lo m\u00e1s esencial, aquello que perdura en el tiempo y que siempre pertenece al futuro porque, en definitiva, es un ideal, incumbe al \u00e1mbito de la cosmovisi\u00f3n b\u00e1sica que orienta la acci\u00f3n en todas las dimensiones, trasciende el tiempo biogr\u00e1fico e implica a la sucesi\u00f3n de las generaciones, es decir, se dirige en\u00e9rgicamente al futuro. Estos son los rasgos esenciales que determinan la estrategia pues de las metas perseguidas dependen la forma y los m\u00e9todos de alcanzarlas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para las elites que instituyeron el orden liberal ese fin \u00faltimo fue y es la extensi\u00f3n ilimitada del Estado, un aparato que no desea ya \u00fanicamente ser el centro de la sociedad sino sustituir a \u00e9sta y hacer desaparecer toda instituci\u00f3n, estructura u organizaci\u00f3n de grupos humanos que no est\u00e9 directamente contenida en \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo cierto es que donde, en 1812, hab\u00eda dos sociedades, dos comunidades humanas, el Estado y el pueblo, que se relacionaban, se enfrentaban, cooperaban a veces y equilibraban y reequilibraban la correlaci\u00f3n entre sus fuerzas, en nuestros d\u00edas queda un \u00fanico ente organizado, el Estado, y, fuera de \u00e9l, una mixtura de grupos y clanes y, cada vez m\u00e1s, individuos solitarios, que se enfrentan o se ignoran, que viven de espaldas los unos a los otros, amarrados a las instituciones del poder de las que son deudores y a las que est\u00e1n obligados a cambio de una protecci\u00f3n que no se sienten capaces de procurarse por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00c9sta es la mayor victoria del Estado en los \u00faltimos doscientos a\u00f1os y el m\u00e1s grande problema estrat\u00e9gico al que tendr\u00e1n que hacer frente quienes consideren la superaci\u00f3n del actual orden de opresi\u00f3n social. Sin embargo, ante la superioridad del enemigo la mayor\u00eda de los movimientos del presente han elegido la peor de las opciones, por un lado negar la derrota estrat\u00e9gica de las fuerzas contrarias al poder elitista reconstituido en la revoluci\u00f3n decimon\u00f3nica, y, por otro, concentrar toda su energ\u00eda en luchar por reformas o peque\u00f1as \u201cconquistas\u201d dentro del sistema, presentando como grandes \u00e9xitos y trofeos lo que no son sino correcciones que mejoran y ampl\u00edan el orden de dominaci\u00f3n. As\u00ed han amado sus cadenas, viviendo en el autoenga\u00f1o y actuando como agentes -con o sin conciencia de ello- del poder.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El reconocimiento de la derrota y destrucci\u00f3n del sujeto colectivo que se llam\u00f3 pueblo (que reuni\u00f3 a todas las clases trabajadoras y no explotadoras que se sit\u00faan al margen de las elites poderosas) es la primera condici\u00f3n para acometer una estrategia de regeneraci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de un nuevo sujeto hist\u00f3rico enfrentado al poder omn\u00edmodo del Estado, a pesar de la delicada situaci\u00f3n presente coincido con Federico Aznar Fern\u00e1ndez-Montesinos[5] en que ?conforme a la l\u00f3gica parad\u00f3jica de la guerra, la derrota ense\u00f1a y la victoria confunde? y que la debilidad presente podr\u00eda ser trocada en fuerza a partir de una reflexi\u00f3n potente y vigorosa en el terreno estrat\u00e9gico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>LA NEGACI\u00d3N Y EL OLVIDO. EL PUEBLO BORRADO DE LA HISTORIA<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me limitar\u00e9 a hacer una introducci\u00f3n a un an\u00e1lisis que se encuentra por encima de mis posibilidades presentes, representa una hip\u00f3tesis relativamente fundamentada pero que precisar\u00e1 de sucesivos estudios concretos en cada uno de los apartados y temas que se incluyen, pretendo, ante todo, perge\u00f1ar un gui\u00f3n que permita que nuestro pensamiento se instale en la escala hist\u00f3rica, el largo plazo y la complejidad de lo real, elementos fundamentales para pensar estrat\u00e9gicamente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El objetivo estrat\u00e9gico de toda guerra es aniquilar al enemigo; bien podr\u00eda decirse que ha sido cumplido totalmente en este caso, el pueblo no solo ha sido derrotado sino que se ha perdido incluso la memoria de su existencia pasada, reescribiendo e interiorizando su historia bajo la perspectiva del vencedor, neg\u00e1ndose y falsificando su experiencia para integrarse en el orden del opresor. Como en las guerras m\u00e1s atroces, el solar del vencido qued\u00f3 arrasado por completo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero en 1812 al estatuir la ominosa Carta Magna el panorama no era tan optimista para el orden constitucional y representativo, la comunidad popular viv\u00eda un momento de gran potencia y fuerza, estaba armada y organizada y era, para las elites mandantes, un socio obligado contra Napole\u00f3n a la vez que su enemigo principal en el interior. En efecto, ya en 1809 eran las guerrillas las que hostigaban a las tropas francesas e imped\u00edan su implantaci\u00f3n en el territorio, el ej\u00e9rcito regular y el aliado ingl\u00e9s fueron desbordados sistem\u00e1ticamente por las tropas napole\u00f3nicas en Castell\u00f3n, Ucl\u00e9s, A Coru\u00f1a, Ferrol, Ciudad Real, Valls, Tarragona y un largo etc\u00e9tera, mientras las partidas ganaban fuerza y eficacia, actuando con plena independencia y enorme creatividad, movilizando ampliamente a la poblaci\u00f3n[6] y con participaci\u00f3n abundante de las mujeres[7]. Las partidas guerrilleras, como en la Edad Media las Milicias Concejiles, fueron ente aut\u00f3nomo y no derivado del Estado, estableciendo un poder real separado de la instituci\u00f3n militar estatal. Por su eficiencia y vigor fueron una experiencia excepcional en el \u00e1mbito europeo, por eso Carl Schmitt, en su teor\u00eda del partisano, toma como referencia, precisamente, la guerra contra Napole\u00f3n en Espa\u00f1a donde 250 o 260 mil hombres eran mantenidos en jaque por unos 50 mil guerrilleros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fuerza de la guerrilla era la manifestaci\u00f3n de la potencia de las instituciones y la organizaci\u00f3n social libre de las comunidades rurales, las formas comunales de propiedad eran las m\u00e1s usuales en el agro peninsular, comprend\u00eda la adjudicaci\u00f3n en suertes de las tierras comunales, el cultivo colectivo de los bienes concejiles, el uso com\u00fan de montes y pastos, las comunidades de regantes[8], la propiedad mancomunada de molinos, fraguas, hornos y bestias de labor, comunidades de pescadores, espigueo del arroz y otros[9].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La propiedad comunal y otras muchas pr\u00e1cticas como la derrota de mieses, el aprovechamiento de los pastos y los montes, etc. eran un choque fenomenal con el concepto de propiedad absoluta romanista, pero no ha comprenderse en clave econ\u00f3mica la comunidad popular que se caracterizaba por ser una forma de organizaci\u00f3n social integral e integrada. El trabajo colectivo con la participaci\u00f3n general de mujeres, hombres y ni\u00f1os, cada cual seg\u00fan sus capacidades y el reparto equitativo de los frutos es un elemento fundamental que da cohesi\u00f3n y fuerza convivencial a la aldea rural. Las formas de trabajo com\u00fan fueron amplias, diversas regionalmente en las formas pero muy semejantes en su fondo. El trabajo se valor\u00f3 m\u00e1s que la propiedad pues era considerado como el \u00fanico valor insustituible, y as\u00ed, quien no participara en el quehacer colectivo sin causa justificada era excluido del reparto del producto, lo que hac\u00eda muy dif\u00edcil la monetizaci\u00f3n de la econom\u00eda y su mercantilizaci\u00f3n. Adem\u00e1s el autoabastecimiento de lo imprescindible para la vida fue la norma, pues se produc\u00eda lo esencial en las mismas aldeas o pueblos en el entorno pr\u00f3ximo y se practicaba el trueque antes que el intercambio por dinero, el capitalismo ten\u00eda, pues, un freno muy potente en las formas de vida rurales[10].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>De esta manera se constituy\u00f3 una forma de existencia basada en el apoyo mutuo y autogestionada, es decir, independiente de las estructuras del poder. La abundancia de instituciones de apoyo mutuo, hermandades, cofrad\u00edas, sociedades de socorro mutuo para enfermedades, viudedad o da\u00f1os de todo tipo, los seguros de ganados etc. hac\u00edan que el sujeto de la tradici\u00f3n fuera muy interdependendiente en la horizontalidad y muy despegado de las jerarqu\u00edas poderosas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los muchos estudiosos que se acercaron a observar la comunidad popular a principios del siglo XX, como los citados anteriormente, quedaron muy impresionados por ?la estrecha solidaridad en la que viven?[11] lo que lleva a este autor a aseverar el fracaso en estos lugares de las ideas individualistas de Jovellanos. La buena convivencia y el amor en las relaciones sociales han sido un factor de enorme significaci\u00f3n durante un largo periodo hist\u00f3rico para innumerables generaciones de mujeres y hombres, la vida comunitaria se desarrollaba en todos los \u00e1mbitos, en la fiesta y en el trabajo, en los buenos momentos y en las dificultades, la gente se reun\u00eda para hilar, o para cantar y bailar, para enterrar a los muertos o guardar el ganado, la intimidad y familiaridad en las relaciones hac\u00eda que a menudo el clero condenara esas actividades por considerarlas fuentes de ?corrupci\u00f3n moral?. Un retrato emocionado de la belleza de las instituciones convivenciales populares y del desastre de su liquidaci\u00f3n durante el franquismo se encuentra en ?Los desiertos de la cultura. Una crisis agraria? (ARAUZ DE ROBLES, 1979).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estructurada de esta manera, la comunidad rural tradicional se constituy\u00f3 como un aut\u00e9ntico contrapoder que ten\u00eda sus instituciones pol\u00edticas, el concejo o asamblea vecinal, que era soberano en un \u00e1mbito limitado pero no insignificante ni trivial[12] Las autoridades estatales y consuetudinarias coexistieron sin mezclarse ocupando \u00e1mbitos distintos[13] pero siendo las centrales en la vida del sujeto las horizontales y elegidas anualmente. La organizaci\u00f3n pol\u00edtica popular gener\u00f3 tambi\u00e9n un cuerpo legal propio, basado en los fueros y aplicado como derecho consuetudinario, oral, abierto e interpretado desde la experiencia y el debate de los iguales. La principal instituci\u00f3n pol\u00edtica de los vecinos, es decir, la asamblea, era la que regulaba y normativizaba la gesti\u00f3n de los asuntos de la comunidad seg\u00fan los acuerdos, los debates hermanados y la costumbre, ordenaba las relaciones y los conflictos, las obligaciones y los derechos. Lo consuetudinario se alz\u00f3 frente al derecho romanista de las clases altas y fue especialmente beligerante en la negaci\u00f3n del concepto de propiedad privada y en el derecho de familia. En este \u00faltimo asunto la experiencia ib\u00e9rica fue especialmente \u00fanica y divergente con las costumbres patriarcales dominantes en todo Occidente[14]. La libertad de la mujer en el \u00e1mbito popular fue uno de los factores que m\u00e1s vigor dio a las instituciones y la cultura del pueblo[15].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>No es descabellado afirmar que la pujanza y dinamismo con que se implanta CNT desde su creaci\u00f3n en 1910 que se convierte, por su influencia social, en un caso \u00fanico en el continente tiene que ver con el enraizamiento de importantes sectores de la organizaci\u00f3n en las costumbres y la cultura del pueblo hasta el punto de que alg\u00fan estudioso ha considerado que ?la base de la utop\u00eda anarquista de Urales ? era la masa de militantes de asentamiento o de procedencia rural y muy alta combatividad revolucionaria?[16].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo cierto es que la mayor parte de la clase obrera en la \u00e9poca era de origen rural y pertenec\u00eda a la cultura democr\u00e1tica de las comunidades tradicionales, le era muy f\u00e1cil, por ello, acercarse a una corriente pol\u00edtica que proclamaba una sociedad de la solidaridad, el apoyo mutuo, la autogesti\u00f3n de la vida, la igualdad pol\u00edtica estricta, la eliminaci\u00f3n del Estado y que volcaba todo el poder decisorio en la asamblea de los iguales. El ideal libertario era tan cercano a la experiencia vital de quienes hab\u00edan abandonado sus comunidades hac\u00eda muy poco que resultaba muy sencillo interiorizar sus propuestas. As\u00ed se expresaba en ?Solidaridad Obrera? en 1932 argumentando que el campesino es revolucionario porque est\u00e1 acostumbrado al apoyo mutuo y la convivencia fraternal[17].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La idealizaci\u00f3n que hacen algunas corrientes anarquistas de la cultura moral tradicional y las formas de vida del pueblo ha sido muy estudiada[18], tambi\u00e9n la adhesi\u00f3n a las formas de vida sencillas y naturales con tintes anti-tecnol\u00f3gicos y anti-industriales. En 1927 A. Estevez en la ?Revista Blanca? escribe que la agricultura es lo fundamental mientras que la industria se destina en su mayor parte a materiales para la guerra, m\u00e1s contundente, Jos\u00e9 Espa\u00f1a, hornero de profesi\u00f3n en ?Solidaridad Obrera? (1932) dice ?El campesino, lejos de toda complicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la organizaci\u00f3n, de todo instinto burocr\u00e1tico sindical y de todo peligro autoritario en nuestra organizaci\u00f3n, tiene unos sentimientos nobles capaces de practicar la solidaridad de una parte del continente al otro y morir luchando por su independencia factores esencial\u00edsimos en nuestra revoluci\u00f3n?[19].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed las principales corrientes libertarias, al igual que el sujeto de la tradici\u00f3n, idealizaron el trabajo como fundamento de la vida humana buena, de la autogesti\u00f3n y la libertad m\u00e1s esencial del individuo y rechazaron con contundencia el salariado como modelo de degradaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de la condici\u00f3n de persona as\u00ed como la vida urbana, como hace Felipe Alaiz que describe Barcelona en 1935 en estos t\u00e9rminos, ?Barcelona gasta voluntariamente en alcohol y espect\u00e1culos un mill\u00f3n de pesetas ? en libros no gasta en un a\u00f1o como en aquellos vicios en un d\u00eda? y deplora el movimiento de poblaci\u00f3n hacia las ciudades, ?acudir a Barcelona significa desvalorizar el material humano haciendo que \u00e9ste sea m\u00e1s barato que los ladrillos, dividir a los trabajadores en sus clases, favorece la rapi\u00f1a de los caseros?[20].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiere decirse que la potencia, autonom\u00eda, combatividad e independencia de la clase popular trabajadora en el solar ib\u00e9rico tuvo continuidad a lo largo de siglos, tomando formas hist\u00f3ricamente singulares pero manteniendo un pulso permanente con el poder del Estado, fue elemento constitutivo de su idiosincrasia y su cultura, lo que hace m\u00e1s importante la reflexi\u00f3n y comprensi\u00f3n del proceso que ha conducido a la triste situaci\u00f3n presente en el que la paz social es el factor dominante en medio de una gran cat\u00e1strofe, no econ\u00f3mica sino civilizatoria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[1] El mejor estudio sobre la construcci\u00f3n hist\u00f3rica de Estado moderno en nuestro territorio es el de F\u00c9LIX RODRIGO MORA (2011) ?La democracia y el triunfo del Estado?, Madrid, Manuscritos.<\/p>\n<p>[2] NORBERTO BOBBIO (2006) ?Estado, gobierno y sociedad. Por una teor\u00eda general de la pol\u00edtica?, M\u00e9jico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>[3] Imprescindible ?La casa de la guerra. El Pent\u00e1gono es quien manda?, JAMES CARROLL, 2007, Barcelona, Cr\u00edtica, un an\u00e1lisis riguroso y fundamentado de la realidad del Estado a trav\u00e9s de sus instituciones se\u00f1eras en las que se determina y se difunde la estrategia de la mayor potencia mundial. Tambi\u00e9n ?La democracia y el triunfo del Estado? ya citado.<\/p>\n<p>[4] F\u00c9LIX RODRIGO MORA, (2012) ?La Constituci\u00f3n de 1812 en evidencia, guerras, aculturaci\u00f3n, ecocidio, y deshumanizaci\u00f3n? . En\u00a0 https:\/\/www.dropbox.com\/s\/nkao222vjbvf9ws\/RESCAT%20ADN-1.pdf<\/p>\n<p>[5] FEDERICO \u00c1ZNAR FERNANDEZ-MONTESINOS, ?Entender la guerra en el siglo XXI?, 2011, Madrid, Editorial Complutense, Ministerio de Defensa.<\/p>\n<p>[6] En este asunto aportan una gran cantidad de datos y referencias JOHN L. TONE, ?La guerrilla espa\u00f1ola y la derrota de Napole\u00f3n?, 1999, Madrid, Alianza y E. RODR\u00cdGUEZ SOL\u00cdS, ?Las guerrillas de 1808. Historia popular de la guerra de la Independencia?, 3 tomos, 1930, Madrid, en \u00e9ste \u00faltimo resulta sorprendente para el lector no avisado la portada del segundo tomo que representa una mujer que levanta un sable con las dos manos a punto de descargar un golpe sobre el soldado franc\u00e9s derribado en el suelo.<\/p>\n<p>[7] ELENA FERN\u00c1NDEZ ?Mujeres en la guerra de la Independencia?, (2009) Madrid, Silex.<\/p>\n<p>[8] Los mejores trabajos sobre el derecho consuetudinario, el comunal y el trabajo colectivo se escribieron a principios del siglo XX cuando todav\u00eda muchas de estas pr\u00e1cticas e instituciones eran plenamente activas, aunque acosadas por el Estado, son, por ello, documentos hist\u00f3ricos de enorme valor. Pueden citarse especialmente de E. L\u00d3PEZ MOR\u00c1N ?Derecho consuetudinario y econom\u00eda popular en la provincia de Le\u00f3n?, 1900, Madrid. S. M\u00c9NDEZ PLAZA, ?Costumbres comunales de Aliste?, 1900, Madrid. V. SANTAMAR\u00cdA Y TOUS, ?Derecho consuetudinario y econom\u00eda popular en las provincias de Tarragona y Barcelona?, 1901, Madrid.<\/p>\n<p>[9] JOAQU\u00cdN COSTA Y OTROS ?Derecho consuetudinario y econom\u00eda popular de Espa\u00f1a?, 2 tomos, 1902, Barcelona, Henrich y C\u00aa.<\/p>\n<p>[10] Ya citados, LOPEZ MOR\u00c1N, 1900, SANTAMAR\u00cdA Y TOUS, 1901, MENDEZ PLAZA, 1900, COSTA 1902.<\/p>\n<p>[11] MENDEZ PLAZA, 1900.<\/p>\n<p>[12] F\u00c9LIX RODRIGO MORA, ?Naturaleza, ruralidad y civilizaci\u00f3n?, 2008, Sevilla.<\/p>\n<p>[13] Es muy significativa la observaci\u00f3n de L\u00d3PEZ MOR\u00c1N (obra citada) de que el pueblo y los funcionarios se distingu\u00edan perfectamente incluso en el vestido, usando atuendos tradicionales los primeros y modernos los segundos.<\/p>\n<p>[14] CARMEN DEERE Y MAGDALENA LE\u00d3N, ?G\u00e9nero, propiedad y empoderamiento: tierra, Estado y mercado en Am\u00e9rica Latina?, 2002, M\u00e9jico, estudian el derecho consuetudinario de ra\u00edz hispana en la pen\u00ednsula y Latinoam\u00e9rica compar\u00e1ndolo con el anglosaj\u00f3n y concluyendo que la condici\u00f3n femenina es de plena igualdad en el primero y patriarcal en grados diversos en el segundo.<\/p>\n<p>[15] En ?Feminicidio o auto-construcci\u00f3n de la mujer? PRADO ESTEBAN DIEZMA Y F\u00c9LIX RODRIGO MORA, 2012, Barcelona, ofrecemos un estudio bastante amplio de esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>[16] ANTONIO ELORZA ?La utop\u00eda anarquista durante la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola? Revista de Trabajo n\u00ba 32, 1970, Madrid.<\/p>\n<p>[17] XAVIER PANIAGUA ?La sociedad libertaria. Agrarismo e industrializaci\u00f3n en el anarquismo espa\u00f1ol?, 1982, Barcelona, Cr\u00edtica.<\/p>\n<p>[18] JOS\u00c9 \u00c1LVAREZ JUNCO ?La ideolog\u00eda pol\u00edtica del anarquismo espa\u00f1ol (1868-1910)?, 1976, Madrid, siglo XXI.<\/p>\n<p>[19] PANIAGUA, 1982.<\/p>\n<p>[20] Ibidem<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parte segunda:<\/p>\n<p>http:\/\/prdlibre.blogspot.com.es\/2012\/12\/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parte tercera:<\/p>\n<p>http:\/\/prdlibre.blogspot.com.es\/2012\/12\/sobre-el-sujeto-de-la-revolucion<\/p>\n<p>Homepage: www.prdlibre.blogspot.com.es<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <a title=\"Indymedia EH\" href=\"http:\/\/euskalherria.indymedia.org\/eu\/2012\/12\/83100.shtml\">http:\/\/euskalherria.indymedia.org\/eu\/2012\/12\/83100.shtml<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa \u00fanica esperanza para los vencidos es no esperar ninguna salvaci\u00f3n\u201d Publio Virgilio Mar\u00f3n \u00a0 Acometo este art\u00edculo con la certeza de que abrir\u00e9 m\u00e1s interrogantes que evidencias con esta reflexi\u00f3n inicial sobre estrategia, sin embargo, nada grande ni revolucionario puede hacerse sin un proyecto estrat\u00e9gico que gu\u00ede la acci\u00f3n. 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