{"id":27702,"date":"2012-12-18T08:54:32","date_gmt":"2012-12-18T06:54:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/aguirre-en-berlin-una-poderosa-ingenuidad\/"},"modified":"2012-12-18T08:54:32","modified_gmt":"2012-12-18T06:54:32","slug":"aguirre-en-berlin-una-poderosa-ingenuidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/aguirre-en-berlin-una-poderosa-ingenuidad\/","title":{"rendered":"Aguirre en Berl\u00edn: una poderosa ingenuidad"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <br \/>EN mayo de 1940, el avance arrollador de las tropas alemanas sobre Francia y B\u00e9lgica sorprend\u00eda literalmente en campo abierto a Jos\u00e9 Antonio Aguirre y Lekube (1904-1960). De la noche a la ma\u00f1ana, Europa Occidental se hab\u00eda convertido en territorio hostil para la derrotada causa de la Rep\u00fablica espa\u00f1ola. El primer lehendakari del Gobierno vasco se vio obligado a emprender un arriesgado viaje que durante m\u00e1s de un a\u00f1o le llevar\u00eda por diversos pa\u00edses y a trav\u00e9s del coraz\u00f3n del Tercer Reich hasta que finalmente, en agosto de 1941, logr\u00f3 embarcar en Suecia junto con su familia rumbo a las Am\u00e9ricas. De estas vicisitudes, el propio Aguirre ha dejado constancia en unos diarios personales editados en facs\u00edmil por la Fundaci\u00f3n Sabino Arana. La lectura de estos diarios, en versi\u00f3n \u00edntegra y no en esas transcripciones adulteradas por pseudointelectuales de la derecha vasca y la izquierda abertzale que de vez en cuando se publican con la intenci\u00f3n de engorrinar la memoria del personaje, present\u00e1ndolo como diletante filonazi o sopl\u00f3n a sueldo de la CIA, constituye una experiencia reveladora de la personalidad de una figura que acert\u00f3 a proyectarse m\u00e1s all\u00e1 del g\u00e1libo ideol\u00f3gico del nacionalismo vasco de su \u00e9poca.<br \/>Jos\u00e9 Antonio Aguirre no solo fue una personalidad destacada del exilio republicano y precursor del europe\u00edsmo democratacristiano; tambi\u00e9n ha sido en el imaginario p\u00fablico la vara de medir para cada lehendakari que jura su cargo junto al \u00e1rbol sagrado de los vascos. Merece la pena dedicar algunos minutos a reflexionar sobre todo esto ahora que se culmina la mudanza en Ajuria Enea. Convendr\u00eda hacerlo en la misma actitud de serena y contemplativa curiosidad del propio Aguirre cuando se enfrascaba en la lectura de las Vidas Paralelas de Plutarco durante sus interminables noches del invierno alem\u00e1n de 1941.<br \/>Semejantes lecturas, junto con otras acerca de actualidad en aquella \u00e9poca -sobre el nacionalsocialismo, historia reciente de Europa, pol\u00edtica, sociedad y otros temas por el estilo- formaban parte del acervo educativo t\u00edpico de un buen burgu\u00e9s. La lectura de los diarios de Aguirre, escritos con estilo llano y circunstancial, llama la atenci\u00f3n no por el car\u00e1cter confidencial ni la relevancia del contenido -por comprensibles razones el autor se guard\u00f3 de incluir nada que la Gestapo pudiera utilizar contra \u00e9l mismo o contra otros- sino por ser reveladores de la idiosincrasia del autor y el contexto en el que surgi\u00f3 este relato sucinto y vitalista, plasmado en letra apretada y fina sobre los min\u00fasculos tomos de una agenda francesa, en plena fuga a trav\u00e9s de una Europa sobre la cual comienza a descender la noche de la guerra total. Lo importante no es el contenido, sino el modo en que nos lo va exponiendo un hombre \u00edntegro y entregado a su causa, inquisitivo, de firmes creencias pol\u00edticas y religiosas y, sobre todo, totalmente desprovisto de imaginaci\u00f3n.<br \/>Esto \u00faltimo result\u00f3 ser en aquellas circunstancias m\u00e1s una ventaja que una limitaci\u00f3n. Si en lugar de pasar el tiempo con la cr\u00f3nica de simples sucesos de la vida cotidiana, leyendo a su admirado Plutarco o tratando de decidir si la misa a la que hab\u00eda asistido por equivocaci\u00f3n en una iglesia luterana de Hamburgo era v\u00e1lida, Aguirre hubiera sido m\u00e1s propenso a ocupar su mente con pensamientos relativos a los peligros y dificultades de su situaci\u00f3n, o figuraciones de lo que le pod\u00eda suceder en caso de ser descubierto, tal vez no habr\u00eda aguantado la presi\u00f3n. Un paso en falso lo habr\u00eda descubierto, llev\u00e1ndole a sufrir la misma suerte que otras personalidades destacadas de la Segunda Rep\u00fablica como Llu\u00eds Companys o Largo Caballero.<br \/>La forma en que el lehendakari Aguirre viv\u00eda su clandestinidad es t\u00edpica de alguien que desde el candor de unas convicciones morales y religiosas bien asentadas decide arrojar su vida al platillo de la balanza sin pens\u00e1rselo dos veces. No va por ah\u00ed pegado a las fachadas y ocult\u00e1ndose en oscuras buhardillas, sino que pasea a plena luz del d\u00eda por las aceras m\u00e1s concurridas y c\u00e9ntricas de Hamburgo, come en el restaurante del hotel Esplanade, pasa las tardes viendo en el cine viendo pel\u00edculas. Incluso asiste al funeral del rey Alfonso XIII, organizado por la colonia espa\u00f1ola en Berl\u00edn. De regreso al hotel, comparte tranv\u00eda con un grupo de falangistas, completamente ajenos a la verdadera identidad de aquel personaje con bigotillo y anteojos que cordialmente les cede el paso al subir y se hace pasar por un hombre de negocios paname\u00f1o llamado Jos\u00e9 Andr\u00e9s \u00c1lvarez Lastra.<br \/>\u00bfC\u00f3mo es posible que Jos\u00e9 Antonio Aguirre se moviese con tanto desparpajo por una Europa peinada por la polic\u00eda secreta de Hitler? \u00bfQuiso seguir el ejemplo de aquel peneuvista que tras la toma de Bilbao, sinti\u00e9ndose amenazado, decidi\u00f3 trasladarse a Burgos para pasar all\u00ed el resto de la guerra en la boca del lobo, justo en frente del cuartel general del General\u00edsimo y la sede del gobierno rebelde? La realidad es m\u00e1s compleja. En primer lugar, hemos de desprendernos de esa noci\u00f3n, asentada por los libros de historia y las pel\u00edculas, de la Alemania nacionalsocialista como un monolito totalitario. Dentro del r\u00e9gimen nazi cohabitaban diversos intereses en pugna por los recursos econ\u00f3micos y el poder. Hitler, igual que Franco en Espa\u00f1a, pasaba la mayor parte del tiempo mediando entre jerarcas y administraciones rivales que incluso dispon\u00edan de sus propios servicios secretos. El caos organizativo al que estas fisuras daban lugar, y que permiti\u00f3 la subsistencia de una oposici\u00f3n que culminar\u00eda en el atentado del 20 de julio, explica en parte el ojo del hurac\u00e1n en que se mov\u00eda el lehendakari. A\u00f1\u00e1dase a ello la cobertura diplom\u00e1tica paname\u00f1a y la inexistencia, todav\u00eda en aquel tiempo, de fotograf\u00edas en pasaportes y documentos personales, y se tendr\u00e1 un inventario de causas m\u00e1s plausible para la aparente impunidad de Aguirre.<br \/>En \u00faltima instancia, el truco estaba precisamente ah\u00ed: en que no hubo truco. En todo momento el lehendakari Aguirre se hall\u00f3 expuesto al riesgo de su detenci\u00f3n, las torturas a manos de la Gestapo y una m\u00e1s que probable deportaci\u00f3n a la Espa\u00f1a franquista, con las tr\u00e1gicas y f\u00e1cilmente imaginables consecuencias. El \u00e9xito de aquella espectacular huida de Guernica a Nueva York pasando por Berl\u00edn se debe a la llaneza con que actuaba, a una autodisciplina f\u00e9rrea basada en creencias religiosas y a la capacidad para abstraerse a s\u00ed mismo a la hora de resolver una situaci\u00f3n de peligro inminente y cierto. Una poderosa ingenuidad que recuerda al m\u00edtico animal protagonista de El gato que atraviesa las paredes, novela con la que Robert A. Heinlein parodi\u00f3 la f\u00edsica cu\u00e1ntica y el principio de indeterminaci\u00f3n de Heisenberg. A la pregunta de c\u00f3mo es posible que un ser vivo sea capaz de semejante prodigio (pasar a trav\u00e9s de objetos s\u00f3lidos como un fantasma), el autor explica que se trata de un gato joven, que aun no ha adquirido una experiencia convencional de la vida y que por tanto no es consciente de la dificultad que supone hacer cosas que el sentido com\u00fan considerar\u00eda imposibles.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Deia\" href=\"http:\/\/www.deia.com\/2012\/12\/17\/opinion\/tribuna-abierta\/aguirre-en-berlin-una-poderosa-ingenuidad\">http:\/\/www.deia.com\/2012\/12\/17\/opinion\/tribuna-abierta\/aguirre-en-berlin-una-poderosa-ingenuidad<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-27702","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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