{"id":27694,"date":"2012-12-17T09:08:32","date_gmt":"2012-12-17T07:08:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/introduccion-al-qmanifiesto-comunistaq-de-marx-y-engels\/"},"modified":"2012-12-17T09:08:32","modified_gmt":"2012-12-17T07:08:32","slug":"introduccion-al-qmanifiesto-comunistaq-de-marx-y-engels","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/introduccion-al-qmanifiesto-comunistaq-de-marx-y-engels\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n al \u00abManifiesto Comunista\u00bb de Marx y Engels"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><em>Verso presenta su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n m\u00e1s reciente de El manifiesto comunista de Marx y Engels, para deleite de todos. (Matthew Cole).<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p>En la primavera de 1847 Karl Marx y Frederick Engels acordaron afiliarse a la llamada Liga de los Justos (<em>Bund der Gerechten<\/em>), una rama de la anterior Liga de los Proscritos (<em>Bund der Ge\u00e4chteten<\/em>), sociedad secreta revolucionaria creada en Par\u00eds en la d\u00e9cada de 1830 bajo la influencia de la Revoluci\u00f3n Francesa por artesanos alemanes, la mayor\u00eda sastres y carpinteros, y todav\u00eda compuesta principalmente por estos artesanos expatriados radicales. La Liga, convencida de su \u201ccomunismo cr\u00edtico\u201d, se ofreci\u00f3 a publicar un manifiesto redactado por Marx y Engels como su documento pol\u00edtico y tambi\u00e9n a modernizar su organizaci\u00f3n siguiendo sus l\u00edneas. Y efectivamente se reorganiz\u00f3 en el verano de 1847, cambiando su antiguo nombre por el de Liga de los Comunistas (<em>Bund der Kommunisten<\/em>) comprometida con el prop\u00f3sito de \u201cderrocar a la burgues\u00eda, instaurar el dominio del proletariado, acabar con la vieja sociedad basada en las contradicciones de clase (<em>Klassengegens\u00e4tzen<\/em>) y establecer una nueva sociedad sin clases ni propiedad privada\u201d. Un segundo congreso de la Liga celebrado tambi\u00e9n en Londres en los meses de noviembre y diciembre de 1847 acept\u00f3 formalmente los objetivos y nuevos estatutos e invit\u00f3 a Marx y a Engels a redactar el nuevo <em>Manifiesto<\/em> exponiendo los objetivos y pol\u00edticas de la Liga.<\/p>\n<p>Aunque tanto Marx como Engels prepararon borradores y el documento representa claramente los puntos de vista de ambos, el texto final fue escrito casi con toda certeza por Marx, tras una reprimenda a \u00e9ste por parte del Ejecutivo, puesto que a Marx, tanto entonces como despu\u00e9s, le resultaba dif\u00edcil terminar sus textos sin el apremio de una fecha l\u00edmite. La ausencia virtual de borradores anteriores sugiere que lo escribi\u00f3 a toda prisa (i). El documento resultante, de veintitr\u00e9s p\u00e1ginas, titulado<em> Manifiesto del Partido Comunista <\/em>(conocido desde 1872 como <em>El Manifiesto Comunista), <\/em>se public\u00f3 en febrero<em> <\/em>de 1848 tras imprimirlo en las oficinas de la Asociaci\u00f3n Educativa de los Trabajadores, m\u00e1s conocida como la <em>Communistischer Arbeiterbildungsverein<\/em>, que sobrevivi\u00f3 hasta 1914 en el 46 de Liverpool Street de Londres.<\/p>\n<p>Este peque\u00f1o panfleto es el texto pol\u00edtico m\u00e1s influyente desde la <em>Declaraci\u00f3n de los derechos humanos y ciudadanos<\/em> de la Revoluci\u00f3n Francesa. Por suerte estaba ya en la calle antes de que estallaran las revoluciones de 1848, que desde Par\u00eds se propagaron como un incendio forestal por todo el continente europeo. Aunque su horizonte era firmemente internacionalista -la primera edici\u00f3n anunciaba de forma optimista pero err\u00f3nea la publicaci\u00f3n inminente en ingl\u00e9s, franc\u00e9s, italiano, flamenco y dan\u00e9s- su impacto inicial fue exclusivamente en alem\u00e1n. A pesar de que la Liga Comunista era peque\u00f1a, desempe\u00f1\u00f3 un papel significativo en la revoluci\u00f3n alemana, al menos mediante el peri\u00f3dico <em>Neue Rheinische Zeitung<\/em> [La Nueva Gaceta Renana] (1848-49), que editaba Karl Marx. La primera edici\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> se imprimi\u00f3 tres veces en unos meses, por cap\u00edtulos, en la <em>Deutsche Londoner Zeitung<\/em>, corregida y maquetada de nuevo en 30 p\u00e1ginas en abril o mayo de 1848, pero desapareci\u00f3 de la circulaci\u00f3n con el fracaso de las revoluciones de 1848. Cuando Marx se estableci\u00f3 en Inglaterra en 1849 para comenzar su exilio de por vida, los ejemplares que quedaban del <em>Manifiesto<\/em> eran tan escasos que pens\u00f3 que val\u00eda la pena reimprimir la Secci\u00f3n III (<em>Socialistische und kommunistische Literatur<\/em>) en el \u00faltimo n\u00famero de su revista de Londres , <em>Neue Rheinische Zeitung, politisch-\u00f6konomische Revue<\/em> [<em>La nueva gaceta renana,<\/em> <em>revista<\/em> <em>pol\u00edtico econ\u00f3mica<\/em>] (noviembre de 1850), poco le\u00edda.<\/p>\n<p>Nadie pod\u00eda predecir un futuro tan extraordinario del <em>Manifiesto<\/em> en las d\u00e9cadas de 1850 y 1860. Un impresor alem\u00e1n emigrado imprimi\u00f3 privadamente una nueva edici\u00f3n en Londres, probablemente en 1864, y otra peque\u00f1a edici\u00f3n en Berl\u00edn en 1866, la primera publicada en Alemania. Entre 1848 y 1868 parece que no hubo traducciones, excepto una versi\u00f3n en sueco, publicada probablemente a finales de 1848, y otra en ingl\u00e9s en 1850, significativas en la historia bibliogr\u00e1fica del <em>Manifiesto<\/em> s\u00f3lo porque la traductora parece haber consultado a Marx o seguramente a Engels puesto que ella viv\u00eda en Lancashire. Ambas versiones desaparecieron sin dejar rastro. A mediados de la d\u00e9cada de 1860 no quedaba pr\u00e1cticamente nada impreso de lo que hab\u00eda escrito Marx.<\/p>\n<p>El protagonismo de Marx en la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (la denominada \u201cPrimera Internacional\u201d, 1864-1872) y la aparici\u00f3n en Alemania de dos partidos importantes de la clase obrera, ambos fundados por antiguos miembros de la Liga Comunista que lo ten\u00edan en gran estima, llev\u00f3 a un resurgimiento del inter\u00e9s por el <em>Manifiesto<\/em>, al igual que por otros escritos suyos, en especial el de su l\u00facida defensa de la Comuna de Par\u00eds de 1871 (conocido como <em>La guerra<\/em> <em>civil de Francia<\/em>) que le proporcion\u00f3 una considerable notoriedad en la prensa como l\u00edder peligroso de la subversi\u00f3n internacional, temido por los gobiernos. Y en particular el juicio por traici\u00f3n a los l\u00edderes de la Socialdemocracia alemana Wilhelm Liebknecht, August Bebel y Adolf Hepner en marzo de 1872 le proporcion\u00f3 una publicidad inesperada. La acusaci\u00f3n ley\u00f3 el texto del <em>Manifiesto<\/em>, lo que proporcion\u00f3 a los socialdem\u00f3cratas su primera oportunidad de publicarlo legalmente en una larga tirada como documento perteneciente al procedimiento judicial. Como parec\u00eda l\u00f3gico que un documento escrito antes de la revoluci\u00f3n de 1848 necesitara algunas correcciones y comentarios explicativos, Marx y Engels escribieron el primero de los prefacios de todos los que desde entonces han acompa\u00f1ado a las nuevas ediciones del <em>Manifiesto<\/em> (ii). Por motivos legales el prefacio no se pudo distribuir legalmente en su momento, pero la edici\u00f3n de 1872 (basada en la de 1866), se convirti\u00f3 en la base de todas las ediciones posteriores. Mientras tanto, entre 1871 y 1873, aparecieron al menos nueve ediciones del <em>Manifiesto<\/em> en seis lenguas.<\/p>\n<p>Durante los cuarenta a\u00f1os siguientes el <em>Manifiesto<\/em> conquist\u00f3 el mundo, empujado por el surgimiento de los nuevos partidos laboristas (socialistas), en los que la influencia marxista creci\u00f3 r\u00e1pidamente en la d\u00e9cada de 1880. Ninguno de estos eligi\u00f3 la denominaci\u00f3n de Partido Comunista hasta que los bolcheviques rusos volvieron a la denominaci\u00f3n original despu\u00e9s del triunfo de la Revoluci\u00f3n de Octubre, pero el t\u00edtulo de <em>Manifiesto<\/em> del Partido Comunista permaneci\u00f3 inalterado. Incluso antes de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 ya se hab\u00edan imprimido varios centenares de ediciones en unos treinta idiomas, incluidas tres ediciones en japon\u00e9s y una en chino. Sin embargo la zona en la que tuvo m\u00e1s influencia fue el cintur\u00f3n central de Europa que va desde Francia en el oeste hasta Rusia en el este. No sorprende que el mayor n\u00famero de ediciones se realizara en ruso (70) m\u00e1s otras 35 en las lenguas del imperio zarista: 11 en polaco, 7 en yidis, 6 en finland\u00e9s, 5 en ucraniano, 4 en georgiano y 2 en armenio. Hubo 55 ediciones en alem\u00e1n y para el imperio de los Habsburgo, 9 en h\u00fangaro, 8 en checo y solo 3 en croata, una en eslovaco, otra en esloveno y 34 en ingl\u00e9s, lo que incluye los EE.UU., (donde la primera traducci\u00f3n apareci\u00f3 en 1871), 26 en franc\u00e9s y 11 en italiano, la primera en 1889 (iii). El impacto en el suroeste europeo fue limitado: 6 ediciones en espa\u00f1ol (incluida Am\u00e9rica Latina) y una en portugu\u00e9s. Tambi\u00e9n fue bajo el impacto en el sureste de Europa, 7 ediciones en b\u00falgaro, 4 en serbio, 4 en rumano y una sola edici\u00f3n en ladino, presumiblemente editada en Sal\u00f3nica. El norte de Europa estuvo moderadamente bien representado con 6 ediciones en dan\u00e9s, 5 en sueco y 2 en noruego (iv).<\/p>\n<p>Esta desigual distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica no solo reflejaba el desarrollo desigual del movimiento socialista y de la propia influencia de Marx, tan distinta de otras ideolog\u00edas revolucionarias como el anarquismo. Debe recordarnos tambi\u00e9n que no exist\u00eda una estrecha correlaci\u00f3n entre el tama\u00f1o y la fuerza de los partidos socialdem\u00f3cratas y laboristas en cuanto a la difusi\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em>. As\u00ed, hasta 1905 el Partido Socialdem\u00f3crata Alem\u00e1n, con cientos de miles de afiliados y millones de votantes, imprimi\u00f3 las nuevas ediciones del <em>Manifiesto<\/em> en tiradas menores de 2.000 o 3.000 copias. Del programa de Erfurt del partido de 1891 se tiraron 120.000 ejemplares mientras que, al parecer, no se imprimieron m\u00e1s de 16.000 copias del <em>Manifiesto<\/em> en los 11 a\u00f1os comprendidos entre 1895 y 1905, cuando en este \u00faltimo a\u00f1o la circulaci\u00f3n de su revista te\u00f3rica <em>Die Neue Zeit<\/em> era de 6.400 ejemplares (v). No se esperaba del afiliado medio de un partido marxista socialdem\u00f3crata de masas que aprobase ex\u00e1menes de teor\u00eda. Al contrario, las 70 ediciones de la Rusia prerrevolucionaria se correspond\u00edan con una combinaci\u00f3n de organizaciones, ilegalizadas la mayor parte del tiempo, cuyo n\u00famero total de miembros no pasar\u00eda de unos pocos miles. Asimismo las 34 ediciones en ingl\u00e9s fueron publicadas por y para las sectas marxistas dispersas por el mundo anglosaj\u00f3n que operaban en el ala izquierda de los partidos laboristas y socialistas de entonces. \u00c9ste era el entorno \u201cen el que la claridad de un camarada se med\u00eda invariablemente por las se\u00f1ales en su <em>Manifiesto<\/em>\u201d (vi). En otras palabras, los lectores del <em>Manifiesto<\/em>, aunque formaban parte de los nuevos partidos y movimientos laboristas socialistas, casi con toda seguridad no eran una muestra representativa de su afiliaci\u00f3n. Eran hombres y mujeres con un inter\u00e9s especial en la teor\u00eda que subyace en estos movimientos. Y seguramente esto es verdad todav\u00eda.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n cambi\u00f3 despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de Octubre, por lo menos en los partidos comunistas. A diferencia de los partidos de masas de la Segunda Internacional (1889-1914), los de la Tercera Internacional (1919-43) esperaban que todos sus miembros comprendieran la teor\u00eda marxista o al menos mostraran alg\u00fan conocimiento de la misma. Desapareci\u00f3 la dicotom\u00eda entre los l\u00edderes pol\u00edticos de hecho, desinteresados en la escritura de libros, y los \u2018te\u00f3ricos\u2019 como Karl Kautsky, conocido y respetado como tal, pero no como pol\u00edtico pr\u00e1ctico en la toma de decisiones. Siguiendo a Lenin, ahora se supon\u00eda que todos los l\u00edderes deb\u00edan ser te\u00f3ricos importantes puesto que todas las decisiones pol\u00edticas estaban justificadas con base en el an\u00e1lisis marxista, o m\u00e1s probablemente en la autoridad textual de \u2018los cl\u00e1sicos\u2019: Marx, Engels, Lenin y a su debido tiempo, Stalin. La publicaci\u00f3n y distribuci\u00f3n a nivel popular de los textos de Marx y Engels se convirti\u00f3 en una cuesti\u00f3n m\u00e1s importante para el movimiento de lo que hab\u00eda sido en los tiempos de la Segunda Internacional. Se publicaban desde series con los textos m\u00e1s cortos, probablemente siguiendo el ejemplo de la editorial alemana <em>Elementarb\u00fccher des Kommunismus<\/em> durante la Rep\u00fablica de Weimar, hasta compendios adecuadamente seleccionados de lecturas tales como la inestimable <em>Selecci\u00f3n de correspondencia de Marx y Engels<\/em>, primero en dos vol\u00famenes y despu\u00e9s en tres, o las <em>Obras Reunidas<\/em> de Marx y Engels en dos o en tres vol\u00famenes, as\u00ed como la preparaci\u00f3n de las <em>Obras Completas<\/em> (<em>Gesamtausgabe<\/em>), todo respaldado por los recursos ilimitados a estos efectos del Partido Comunista de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y muchas veces imprimidas en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en una gran variedad de lenguas extranjeras.<\/p>\n<p><em>El Manifiesto Comunista<\/em> se benefici\u00f3 de esta nueva situaci\u00f3n de tres maneras. Su circulaci\u00f3n sin duda aument\u00f3. La edici\u00f3n barata publicada en 1932 por las editoriales oficiales de los partidos comunistas estadounidense y brit\u00e1nico \u201cde cientos de miles\u201d de copias se ha descrito como \u201cprobablemente la mayor edici\u00f3n masiva jam\u00e1s impresa en ingl\u00e9s\u201d (vii). El t\u00edtulo del <em>Manifiesto<\/em> ya no era una supervivencia hist\u00f3rica, sino que se vinculaba directamente con la pol\u00edtica de la \u00e9poca. Desde el momento en que un Estado principal afirm\u00f3 representar la ideolog\u00eda marxista, la posici\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> como texto de ciencia pol\u00edtica qued\u00f3 reforzada y consecuentemente entr\u00f3 en los programas educativos de las universidades, destinada a expandirse r\u00e1pidamente despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, cuando el marxismo de los lectores intelectuales iba a encontrarse con su p\u00fablico m\u00e1s entusiasta en las d\u00e9cadas de los 60 y 70.<\/p>\n<p>La URSS emergi\u00f3 de la Segunda Guerra Mundial como una de las dos superpotencias, encabezando una vasta regi\u00f3n de Estados comunistas y de Estados sat\u00e9lite. Los partidos comunistas occidentales, con la notable excepci\u00f3n del partido comunista alem\u00e1n, emergieron m\u00e1s fuertes de lo que fueron nunca, ni parec\u00eda probable que lo fueran a ser. Aunque hab\u00eda empezado la Guerra Fr\u00eda, en el a\u00f1o de su centenario el <em>Manifiesto<\/em> lo publicaban no solamente los editores comunistas o marxistas, sino tambi\u00e9n editoriales no pol\u00edticas en grandes ediciones con introducciones de acad\u00e9micos eminentes. En otras palabras, ya no era solo un documento marxista cl\u00e1sico, sino que se hab\u00eda convertido en un cl\u00e1sico pol\u00edtico y punto.<\/p>\n<p>Sigue siendo un cl\u00e1sico incluso despu\u00e9s del final del comunismo sovi\u00e9tico y del declive de los partidos y movimientos marxistas en muchas partes del mundo. En los Estados sin censura, se puede encontrar en librer\u00edas o bibliotecas. El prop\u00f3sito de una nueva edici\u00f3n no es por tanto poner el texto de esta asombrosa obra maestra al alcance de todo el mundo y menos a\u00fan revisitar un siglo de debates doctrinales acerca de la interpretaci\u00f3n \u201ccorrecta\u201d de este documento fundamental del marxismo. Se trata de recordarnos de que el <em>Manifiesto<\/em> a\u00fan tiene mucho que decir al mundo en las primeras d\u00e9cadas del siglo XXI.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tiene que decir? Se trata, por supuesto, de un documento escrito para un determinado momento hist\u00f3rico. Parte del mismo qued\u00f3 obsoleto casi de inmediato, como por ejemplo las t\u00e1cticas recomendadas a los comunistas en Alemania, que no se aplicaron durante la revoluci\u00f3n de 1848 y sus secuelas. Otra parte del mismo se fue quedando obsoleta a medida que transcurr\u00edan los a\u00f1os que separaban a los lectores de la fecha en que se escribi\u00f3. Hac\u00eda mucho tiempo que Guizot y Metternich ya no lideraban gobiernos para ser personajes de los libros de historia y el zar ya no existe (aunque el Papa s\u00ed). En cuanto a la discusi\u00f3n sobre la \u201cliteratura socialista y comunista\u201d, los propios Marx y Engels reconocieron en 1872 que ya entonces estaba desfasada.<\/p>\n<p>Y lo que es m\u00e1s importante: con el paso del tiempo, el lenguaje del <em>Manifiesto<\/em> ya no era el de sus lectores. Por ejemplo, se ha comentado ampliamente la frase que dec\u00eda que el avance de la sociedad burguesa hab\u00eda rescatado \u201ca una parte considerable de la poblaci\u00f3n de la idiotez de la vida rural\u201d. Pero mientras no hay duda de que Marx en ese momento compart\u00eda el desprecio e ignorancia habituales del habitante de la ciudad hacia el entorno campesino, la frase alemana actual y anal\u00edticamente m\u00e1s interesante de <em>dem Idiotismus des Landlebens entrissen<\/em> no se refiere a la \u201cestupidez\u201d, sino al \u201chorizonte estrecho\u201d o \u201cal aislamiento del conjunto de la sociedad\u201d en que viv\u00eda la gente del campo. Hac\u00eda eco del significado original del t\u00e9rmino griego <em>idiotes<\/em>, de donde se derivan los significados actuales de \u201cidiota\u201d o \u201cidiotez\u201d: \u201cuna persona preocupada solo de sus asuntos privados y no de los de una comunidad m\u00e1s amplia\u201d. Desde 1840 y en los movimientos cuyos miembros, al contrario que Marx, no hab\u00edan recibido una educaci\u00f3n cl\u00e1sica, el sentido original se desvaneci\u00f3 y se malinterpret\u00f3.<\/p>\n<p>Esto resulta a\u00fan m\u00e1s evidente en el vocabulario pol\u00edtico del <em>Manifiesto<\/em>. Los t\u00e9rminos como <em>Stand<\/em> (Estado), <em>Demokratie<\/em> (democracia) o \u201cnaci\u00f3n\/nacional\u201d, o bien tienen poca aplicaci\u00f3n a las pol\u00edticas de finales del siglo XX o han dejado de tener el significado que ten\u00edan en el discurso pol\u00edtico o filos\u00f3fico de la d\u00e9cada de 1840. Por poner un ejemplo obvio: el \u201cPartido Comunista\u201d, de cual nuestro texto afirm\u00f3 ser el <em>Manifiesto<\/em>, no tuvo nada que ver con los partidos de la pol\u00edtica democr\u00e1tica moderna, ni con los \u201cpartidos de vanguardia\u201d del comunismo leninista, sin mencionar los partidos estatales de tipo sovi\u00e9tico o chino. Ninguno de estos partidos exist\u00eda en aquel momento. La palabra \u201cpartido\u201d todav\u00eda significaba esencialmente una tendencia o corriente de opini\u00f3n o t\u00e1ctica, aunque Marx y Engels reconoc\u00edan que en cuanto esto se materializaba en los movimientos de clase, se desarrollaba alg\u00fan tipo de organizaci\u00f3n (<em>diese Organisation der Proletarier zur Klasse, und damit zur politischen Partei<\/em>). De ah\u00ed la distinci\u00f3n en la secci\u00f3n IV entre \u201clos partidos de clase obrera existentes\u2026 los cartistas en Inglaterra, los reformistas agrarios en Estados Unidos\u201d y otros, no constituidos todav\u00eda (viii). Como deja claro el texto, en esta etapa el partido comunista de Marx y Engels no constitu\u00eda una organizaci\u00f3n ni intentaba serlo, y menos pretend\u00eda ser una organizaci\u00f3n con un programa espec\u00edfico distinto al de las dem\u00e1s organizaciones (ix). Por cierto, no se menciona en el <em>Manifiesto<\/em> el sujeto real en cuyo nombre se escribi\u00f3, la Liga de los Comunistas.<\/p>\n<p>Por otra parte, queda claro que el <em>Manifiesto<\/em> no solo se escribi\u00f3 en y para una situaci\u00f3n hist\u00f3rica determinada, sino que tambi\u00e9n representaba una fase relativamente inmadura del desarrollo del pensamiento marxista. Y esto se hace m\u00e1s evidente en los aspectos econ\u00f3micos. Aunque Marx hab\u00eda empezado en serio a estudiar la econom\u00eda pol\u00edtica en 1843, no se propuso desarrollar el an\u00e1lisis econ\u00f3mico expuesto en <em>El Capital<\/em> hasta que lleg\u00f3 exiliado a Inglaterra despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n de 1848 y tuvo acceso a los tesoros de la biblioteca del Museo Brit\u00e1nico en el verano de 1850. De ah\u00ed que la distinci\u00f3n entre la venta de su <em>mano de obra<\/em> al capitalista por parte del obrero y la venta de<em> <\/em>su<em> fuerza de trabajo<\/em> que resulta esencial para la teor\u00eda marxiana de la plusval\u00eda y la explotaci\u00f3n no se hab\u00eda hecho en el <em>Manifiesto<\/em>. Tampoco opinaba el Marx maduro que el precio de la mercanc\u00eda \u201ctrabajo\u201d era su coste de producci\u00f3n; es decir, el coste del m\u00ednimo fisiol\u00f3gico de mantener con vida al trabajador. En resumen, Marx escribi\u00f3 el <em>Manifiesto<\/em> menos como economista marxiano que como comunista ricardiano.<\/p>\n<p>Y sin embargo, a pesar de que Marx y Engels recordaban a los lectores que el <em>Manifiesto<\/em> era un documento hist\u00f3rico desfasado en muchos aspectos, promovieron y ayudaron la publicaci\u00f3n del texto de 1848 con modificaciones y aclaraciones relativamente menores (x). Reconocieron que segu\u00eda siendo una importante exposici\u00f3n del an\u00e1lisis que distingu\u00eda su comunismo de todos los dem\u00e1s proyectos existentes para la creaci\u00f3n de una sociedad mejor. En esencia este an\u00e1lisis era hist\u00f3rico. Su n\u00facleo era la demostraci\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico de las sociedades y espec\u00edficamente de la sociedad burguesa, que reemplaz\u00f3 a sus predecesoras, revolucion\u00f3 el mundo y a su vez creaba necesariamente las condiciones para su reemplazo inevitable. Al contrario que la econom\u00eda marxiana, \u201cla concepci\u00f3n materialista de la Historia\u201d que subyace en este an\u00e1lisis hab\u00eda encontrado ya su formulaci\u00f3n madura a mediados de la d\u00e9cada de 1840, y hab\u00eda permanecido pr\u00e1cticamente sin cambios en los a\u00f1os posteriores (xi). En este aspecto el <em>Manifiesto<\/em> era ya un documento definitorio del marxismo. Encarnaba una visi\u00f3n hist\u00f3rica, aunque su esquema general requer\u00eda un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>III<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 impresi\u00f3n causar\u00e1 el <em>Manifiesto<\/em> al lector que accede hoy al mismo por primera vez? El nuevo lector no puede dejar de ser arrastrado por la convicci\u00f3n apasionada, la brevedad concentrada, la fuerza intelectual y estil\u00edstica de este asombroso panfleto. Est\u00e1 escrito como en un \u00fanico estallido creativo, con frases lapidarias que se transforman de forma casi natural en aforismos memorables que se conocen mucho m\u00e1s all\u00e1 del mundo del debate pol\u00edtico: desde la apertura \u201cUn fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo\u201d, hasta el final \u201cLos proletarios no tienen nada que perder m\u00e1s que las cadenas. Tienen un mundo que ganar\u201d (xii). Igualmente fuera de lo com\u00fan en la escritura alemana del siglo XIX son los p\u00e1rrafos cortos, apod\u00edcticos, generalmente de una a cinco l\u00edneas. Solo en cinco casos, entre m\u00e1s de doscientos, hay quince l\u00edneas o m\u00e1s. Sea lo que sea, El <em>Manifiesto<\/em> Comunista como ret\u00f3rica pol\u00edtica tiene una fuerza casi b\u00edblica. En resumen, es imposible negar su irresistible poder literario (xiii).<\/p>\n<p>No obstante, lo que indudablemente impactar\u00e1 al lector contempor\u00e1neo del <em>Manifiesto<\/em> es el diagn\u00f3stico notable del car\u00e1cter revolucionario y el impacto de la \u201csociedad burguesa\u201d. No se trata simplemente de que Marx reconociera y proclamara los extraordinarios logros y el dinamismo de una sociedad que detestaba, para sorpresa de m\u00e1s de un defensor posterior del capitalismo ante la amenaza roja. De lo que se trata es que el mundo transformado por el capitalismo que describi\u00f3 en 1848, en pasajes de elocuencia oscura y lac\u00f3nica, se reconoce en el mundo en que vivimos hoy, 150 a\u00f1os despu\u00e9s. Curiosamente, el optimismo poco realista de dos revolucionarios de veintiocho y treinta a\u00f1os ha demostrado ser la fuerza m\u00e1s perdurable del <em>Manifiesto<\/em>. Porque aunque el \u201cfantasma del comunismo\u201d obsesion\u00f3 realmente a los pol\u00edticos y aunque Europa atravesaba un periodo de crisis econ\u00f3mica y social y estaba al borde de la mayor revoluci\u00f3n a escala continental de su historia, estaba claro que no se daban los fundamentos necesarios que respaldaran la convicci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> de que se aproximaba el momento de derrocar el capitalismo (la revoluci\u00f3n burguesa en Alemania iba a ser el preludio de la revoluci\u00f3n proletaria que le suceder\u00eda). Al contrario. Como sabemos ahora, el capitalismo se dispon\u00eda a comenzar su primer periodo de avance global triunfal.<\/p>\n<p>Dos cosas contribuyeron a la fuerza del <em>Manifiesto<\/em>. La primera es su visi\u00f3n, incluso en el mismo comienzo de la marcha triunfal del capitalismo, de que este modo de producci\u00f3n no era permanente, estable, \u201cel fin de la historia\u201d, sino una fase temporal de la historia de la humanidad, destinada como sus predecesoras a ser sustituida por otro tipo de sociedad (a no ser \u2013y esta frase del <em>Manifiesto<\/em> no se ha estudiado con suficiente atenci\u00f3n\u2013 que se derrumbara \u201csobre la ruina com\u00fan de las clases contendientes\u201d). La segunda es su reconocimiento de las necesarias tendencias hist\u00f3ricas a largo plazo del desarrollo capitalista. El potencial revolucionario de la econom\u00eda capitalista era ya evidente. Marx y Engels no pretendieron ser los \u00fanicos que lo reconocieran. Desde la Revoluci\u00f3n Francesa algunas de las tendencias que observaron se impon\u00edan claramente. Por ejemplo el declive de las \u201cprovincias independientes o d\u00e9bilmente asociadas, con intereses, leyes, gobernantes y sistemas fiscales separados\u201d, ante los estados-naci\u00f3n \u201ccon un gobierno, un c\u00f3digo de derecho, un inter\u00e9s nacional de clase, una frontera y un arancel aduanero. Sin embargo, al final de la d\u00e9cada de 1840, lo que hab\u00eda conseguido la \u201cburgues\u00eda\u201d era mucho m\u00e1s modesto que los milagros que se le atribu\u00edan en El <em>Manifiesto<\/em>. Despu\u00e9s de todo, en 1850 el mundo no produc\u00eda m\u00e1s de 71.000 toneladas de acero (casi el 70% en Inglaterra) y se hab\u00edan construido menos de 24.000 millas de ferrocarriles (dos tercios en Inglaterra y EE.UU.) Los historiadores no han tenido dificultad en demostrar que incluso en Inglaterra la Revoluci\u00f3n Industrial (un t\u00e9rmino utilizado espec\u00edficamente por Engels a partir de 1844) (xiv) apenas hab\u00eda creado un pa\u00eds industrial, ni siquiera en su mayor parte urbano antes de 1850. Marx y Engels no describieron el mundo ya transformado por el capitalismo en 1848; pronosticaron que el destino l\u00f3gico del mundo ser\u00eda que el capitalismo lo transformara.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ahora, en el tercer milenio del calendario occidental, vivimos en un mundo en el que esta transformaci\u00f3n ha producido. En cierto sentido pr\u00e1cticamente podemos ver la fuerza de las predicciones del <em>Manifiesto<\/em> incluso m\u00e1s claramente que las generaciones que vivieron entre el momento de su publicaci\u00f3n y el actual. Porque hasta la revoluci\u00f3n en el transporte y las comunicaciones posterior a la Segunda Guerra Mundial hab\u00eda limitaciones a la globalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n, \u201cal car\u00e1cter cosmopolita de la producci\u00f3n y el consumo en todos los pa\u00edses\u201d. Hasta la d\u00e9cada de 1970 la industrializaci\u00f3n permaneci\u00f3 abrumadoramente confinada en sus regiones de origen. Algunas escuelas marxistas podr\u00edan incluso argumentar que el capitalismo, al menos en su forma imperialista, lejos de \u201cobligar a todas las naciones a adoptar el modo de producci\u00f3n burgu\u00e9s, so pena de extinci\u00f3n\u201d perpetraba o incluso creaba, por su naturaleza, el \u201csubdesarrollo\u201d en el llamado Tercer Mundo. Mientras un tercio del g\u00e9nero humano viv\u00eda en sistemas econ\u00f3micos del modelo del comunismo sovi\u00e9tico, parec\u00eda que el capitalismo nunca triunfar\u00eda en su empe\u00f1o de obligar a todas las naciones a \u201cconvertirse en burguesas\u201d. No \u201ccrear\u00eda un mundo a su imagen\u201d. Otra vez, antes de la d\u00e9cada de 1960 la predicci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> de que el capitalismo conllevaba la destrucci\u00f3n de la familia aparentemente no se hab\u00eda producido, ni siquiera en los pa\u00edses occidentales avanzados donde hoy alrededor de la mitad de las personas nacen o crecen con madres solteras y la mitad de los hogares de las grandes ciudades est\u00e1 formada por una sola persona.<\/p>\n<p>En resumen, lo que en 1848 le podr\u00eda haber parecido a un lector no comprometido ret\u00f3rica revolucionaria -o en el mejor de los casos una predicci\u00f3n plausible\u2013 se puede leer actualmente como una caracterizaci\u00f3n concisa del capitalismo a finales del siglo XX. \u00bfDe qu\u00e9 otro documento de 1840 podr\u00eda decirse lo mismo?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>Sin embargo, si al final del milenio nos sorprende la visi\u00f3n aguda del <em>Manifiesto<\/em> sobre el futuro entonces remoto de un capitalismo masivamente globalizado, el fallo de otra de sus predicciones resulta igual de sorprendente. Ahora resulta evidente que la burgues\u00eda no ha producido \u201cpor encima de todo\u2026 sus propios sepultureros\u201d dentro del proletariado. \u201cLa ca\u00edda de la burgues\u00eda y la victoria del proletariado\u201d tampoco han resultado \u201cigualmente inevitables\u201d. El contraste entre las dos mitades del an\u00e1lisis del <em>Manifiesto<\/em> en la secci\u00f3n \u201cBurgueses y Proletarios\u201d exige una explicaci\u00f3n m\u00e1s amplia transcurridos 150 a\u00f1os de lo que era necesario en su centenario.<\/p>\n<p>El problema no reside en la visi\u00f3n de Marx y Engels de un capitalismo que necesariamente transform\u00f3 a la mayor\u00eda de la gente que se ganaba la vida en este sistema econ\u00f3mico en hombres y mujeres que para su propio sustento necesitaban ofrecer su mano de obra por jornales o salarios. Indudablemente lo ha hecho, aunque actualmente los ingresos de algunas personas te\u00f3ricamente empleadas a cambio de un salario, como los directivos de empresa, dif\u00edcilmente pueden considerarse proletarios. Tampoco ment\u00edan al creer que la mayor\u00eda de esa poblaci\u00f3n trabajadora ser\u00eda esencialmente fuerza de trabajo industrial. Aunque Gran Breta\u00f1a fue excepcional siendo un pa\u00eds en que los trabajadores manuales asalariados constituyeron la mayor\u00eda absoluta de la poblaci\u00f3n, el desarrollo de la producci\u00f3n industrial requiri\u00f3 la entrada masiva de trabajadores manuales durante m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s del <em>Manifiesto<\/em>. Incuestionablemente \u00e9ste ya no es el caso de la producci\u00f3n moderna de alta tecnolog\u00eda intensiva en capital, una evoluci\u00f3n que no tuvo en cuenta el <em>Manifiesto<\/em>, aunque en sus estudios econ\u00f3micos m\u00e1s desarrollados el propio Marx imagin\u00f3 el posible desarrollo de una econom\u00eda con menos necesidad de mano de obra, al menos en una \u00e9poca post-capitalista (xv). Incluso en las viejas econom\u00edas industriales del capitalismo, el porcentaje de personas empleadas en la industria manufacturera permaneci\u00f3 estable hasta la d\u00e9cada de 1970, excepto en EE. UU., donde el declive se produjo algo antes. En realidad, con muy pocas excepciones \u2013como las de Gran Breta\u00f1a, B\u00e9lgica y EE.UU.\u2013 en 1970 los trabajadores industriales constituyeron probablemente una proporci\u00f3n mayor de la poblaci\u00f3n total ocupada del mundo industrializado y en v\u00edas de industrializaci\u00f3n que se haya dado nunca antes.<\/p>\n<p>En cualquier caso, el derrocamiento del capitalismo previsto por el <em>Manifiesto<\/em> no se basaba en la transformaci\u00f3n previa de la \u201cmayor\u00eda\u201d de la poblaci\u00f3n en proletaria, sino en la suposici\u00f3n de que la situaci\u00f3n del proletariado en la econom\u00eda capitalista era tal que una vez organizado en un movimiento de clase necesariamente pol\u00edtico, podr\u00eda tomar la iniciativa, agrupar en torno a \u00e9l el descontento de otras clases y as\u00ed conquistar el poder pol\u00edtico como \u201cel movimiento independiente de la inmensa mayor\u00eda en el inter\u00e9s de la inmensa mayor\u00eda\u201d. As\u00ed, el proletariado \u201cse sublevar\u00eda para ser la clase dirigente de la naci\u00f3n\u2026 [y] constituirse en la naci\u00f3n\u201d (xvi).<\/p>\n<p>Como no se ha derrocado el capitalismo, tendemos a descartar esta predicci\u00f3n. No obstante, y aunque parec\u00eda absolutamente improbable en 1848, el levantamiento de movimientos organizados con base en la conciencia de la clase obrera estaba llamado a cambiar la pol\u00edtica de la mayor\u00eda de los pa\u00edses capitalistas de Europa, lo que exist\u00eda raramente fuera de Gran Breta\u00f1a. Partidos laboristas y socialistas emergieron en la mayor parte del mundo \u201cdesarrollado\u201d en 1880, convirti\u00e9ndose en partidos de masas en Estados con la franquicia democr\u00e1tica que tanto hab\u00edan ayudado a establecer. Durante y despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial otra rama de los \u201cpartidos proletarios\u201d sigui\u00f3 la senda revolucionara de los bolcheviques, otra rama se convirti\u00f3 en los pilares que sustentaron el capitalismo democratizado. La rama bolchevique apenas tiene ya importancia en Europa occidental o se ha asimilado a la socialdemocracia. La socialdemocracia, tal como exist\u00eda en los tiempos de Bebel e incluso de Clement Attlee, lucha en la retaguardia. No obstante, los partidos socialdem\u00f3cratas de la Segunda Internacional, a veces con sus nombres originales, son a\u00fan potencialmente los partidos de gobierno de varios Estados europeos. Aunque esos gobiernos fueron menos frecuentes a principios del siglo XXI que a finales del XX, estos partidos han batido el record de continuidad como grandes agentes pol\u00edticos durante m\u00e1s de un siglo.<\/p>\n<p>En resumen, lo que est\u00e1 equivocado no es la predicci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em> del papel central de los movimientos pol\u00edticos con base en la clase obrera (y a\u00fan en ocasiones \u00e9stos llevan espec\u00edficamente el nombre de clase, como los partidos laboristas brit\u00e1nico, holand\u00e9s, noruego y australiano). Lo que est\u00e1 equivocado es la proposici\u00f3n: \u201cDe todas las clases que se enfrentan hoy a la burgues\u00eda, solo la proletaria es realmente revolucionaria\u201d, cuyo destino inevitable, impl\u00edcito en la naturaleza y desarrollo del capitalismo, es el derrocamiento de la burgues\u00eda: \u201cSu ca\u00edda y la victoria del proletariado son igualmente inevitables\u201d.<\/p>\n<p>Incluso en los notorios \u201ca\u00f1os cuarenta del hambre\u201d, el mecanismo que deb\u00eda conseguirlo \u2013la inevitable pauperizaci\u00f3n (xvii) de los obreros\u2013 no result\u00f3 totalmente convincente; a menos que se basara en la suposici\u00f3n, improbable incluso entonces, de que el capitalismo estaba en su crisis final a punto de ser inmediatamente derrocado. Era un mecanismo dual. Adem\u00e1s del efecto de pauperizaci\u00f3n en el movimiento obrero, se demostr\u00f3 que la burgues\u00eda no estaba \u201ccapacitada para gobernar porque es incompetente para asegurar la existencia a sus esclavos dentro de su esclavitud, ya que no puede evitar que se hundan hasta tal extremo que tiene que alimentarlos en vez de al contrario\u201d. Lejos de proporcionarle el beneficio que alimentara el motor del capitalismo, ahora la mano de obra se lo com\u00eda. Pero dado el potencial econ\u00f3mico enorme del capitalismo, tan dram\u00e1ticamente expuesto en el propio <em>Manifiesto<\/em>, \u00bfpor qu\u00e9 fue inevitable que el capitalismo no pudiera proporcionar sustento, aunque miserable, a la mayor parte de la clase obrera o alternativamente que no pudiera permitirse un sistema de previsi\u00f3n social? \u00bfEse \u201cpauperismo\u201d (en sentido estricto, ver nota 17) se desarrolla con mayor rapidez que la poblaci\u00f3n y la riqueza\u201d? (xviii). Si el capitalismo ten\u00eda una larga vida por delante como result\u00f3 obvio muy poco despu\u00e9s de 1848, esto no ten\u00eda por qu\u00e9 ocurrir, y efectivamente no ocurri\u00f3.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del desarrollo hist\u00f3rico de la \u201csociedad burguesa\u201d del <em>Manifiesto<\/em>, lo que incluye a la clase obrera que la misma generaba, no condujo necesariamente a la conclusi\u00f3n de que el proletariado derrocar\u00eda al capitalismo y al hacerlo abrir\u00eda el camino al desarrollo del comunismo, porque la visi\u00f3n y la conclusi\u00f3n no derivaban del mismo an\u00e1lisis. El objetivo del comunismo, adoptado antes de que Marx se hiciera \u201cmarxista\u201d, no derivaba del an\u00e1lisis de la naturaleza y el desarrollo del capitalismo, sino de un argumento filos\u00f3fico \u2013incluso escatol\u00f3gico\u2013 sobre la naturaleza humana y su destino. La idea fundamental de Marx a partir de entonces de que el proletariado era la clase que no pod\u00eda liberarse a s\u00ed misma sin liberar al mismo tiempo a la sociedad en su conjunto, aparece primero como una \u201cdeducci\u00f3n filos\u00f3fica, en lugar de ser producto de la observaci\u00f3n\u201d (xix). En palabras de George Lichtheim: \u201cel proletariado apareci\u00f3 por primera vez en los escritos de Marx como la fuerza social necesaria para llevar a cabo los objetivos de la filosof\u00eda alemana\u201d, como lo expuso Marx en 1843 y 1844 (xx).<\/p>\n<p>La \u201cposibilidad positiva de la emancipaci\u00f3n de Alemania\u201d, escribi\u00f3 Marx en la<em> Introducci\u00f3n a la Cr\u00edtica a la Filosof\u00eda del Derecho<\/em> de Hegel<em>, <\/em>reside:<\/p>\n<p>En la formaci\u00f3n de una clase con <em>cadenas radicales\u2026 <\/em>una clase que sea la disoluci\u00f3n de todas las clases, esfera de una sociedad que posea un car\u00e1cter universal porque sus sufrimientos sean universales y sus reivindicaciones no sean <em>derechos individuales<\/em> porque el agravio cometido contra \u00e9l no es un <em>mal particular<\/em> sino un mal <em>en s\u00ed mismo<\/em>\u2026 Esta disoluci\u00f3n de la sociedad como una clase particular es el <em>proletariado\u2026 <\/em>La emancipaci\u00f3n de los alemanes es la emancipaci\u00f3n del <em>ser humano<\/em>. <em>La filosof\u00eda<\/em> es la <em>cabeza<\/em> de esta emancipaci\u00f3n y el <em>proletariado<\/em> es el <em>coraz\u00f3n<\/em>. La filosof\u00eda no se puede reconocer a s\u00ed misma sin la abolici\u00f3n del proletariado y el proletariado no puede ser abolido sin que la filosof\u00eda devenga en una realidad (xxi).<\/p>\n<p>Por entonces el conocimiento que Marx ten\u00eda del proletariado no iba m\u00e1s all\u00e1 del hecho de que \u201cestaba naciendo en Alemania s\u00f3lo como consecuencia del creciente desarrollo industrial\u201d y que \u00e9ste era precisamente su potencial como fuerza liberadora, puesto que al contrario que las masas de pobres de la sociedad tradicional, era hijo de una \u201cdr\u00e1stica disoluci\u00f3n de la sociedad\u201d y por tanto su existencia proclamaba la \u201cdisoluci\u00f3n del orden mundial existente hasta entonces\u201d. Ten\u00eda a\u00fan menos conocimiento sobre los movimientos obreros, aunque sab\u00eda mucho de la historia de la Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>En Engels encontr\u00f3 un socio que aport\u00f3 a la sociedad el concepto de la \u201cRevoluci\u00f3n Industrial\u201d y los conocimientos de la din\u00e1mica de la econom\u00eda capitalista como realmente era en Gran Breta\u00f1a, m\u00e1s los rudimentos de un an\u00e1lisis econ\u00f3mico (xxii), todo lo cual le indujo a predecir una futura revoluci\u00f3n social, que ser\u00eda fomentada por una clase obrera real a la que \u00e9l conoc\u00eda muy bien por el hecho de vivir y trabajar en Gran Breta\u00f1a al comienzo de la d\u00e9cada de 1840. Los enfoques de Marx y Engels sobre \u201cel proletariado\u201d y el comunismo se complementaban mutuamente. Lo mismo ocurr\u00eda con sus concepciones respectivas de la lucha de clases como motor de la historia (en el caso de Marx derivado principalmente de su estudio del periodo de la Revoluci\u00f3n Francesa; en el caso de Engels por la experiencia de los movimientos sociales en la Gran Breta\u00f1a pos-napole\u00f3nica). No sorprende que \u201cambos estuvieran de acuerdo en todos los campos te\u00f3ricos\u201d, en palabras de Engels (xxiii). Engels le aport\u00f3 a Marx los elementos de un modelo que demostraba la naturaleza fluctuante y \u201cautodesestabilizadora\u201d del funcionamiento de la econom\u00eda capitalista, en particular el esbozo de una teor\u00eda de las crisis econ\u00f3micas (xxiv) y el material emp\u00edrico acerca del auge del movimiento obrero y del rol revolucionario que podr\u00eda desempe\u00f1ar en Gran Breta\u00f1a.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1840 la conclusi\u00f3n de que la sociedad estaba al borde de la revoluci\u00f3n resultaba plausible. Como lo era la predicci\u00f3n de que la clase obrera, a\u00fan siendo inmadura, la liderar\u00eda. Despu\u00e9s de todo, a las pocas semanas de la publicaci\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em>, un movimiento de los trabajadores parisinos derroc\u00f3 a la monarqu\u00eda francesa y dio la se\u00f1al revolucionaria a la mitad de Europa. No obstante, la tendencia del desarrollo capitalista a generar un proletariado esencialmente <em>revolucionario<\/em> no pod\u00eda deducirse del an\u00e1lisis de la naturaleza del desarrollo capitalista. Era una posible consecuencia de este desarrollo, pero no podr\u00eda se\u00f1alarse como la \u00fanica posible. Y a\u00fan menos pod\u00eda demostrarse que el \u00e9xito de un derrocamiento del capitalismo por parte del proletariado abriera necesariamente la puerta al desarrollo del comunismo. (El <em>Manifiesto<\/em> s\u00f3lo afirma que en ese momento se iniciar\u00eda un proceso de cambio muy gradual) (xxv). La visi\u00f3n de Marx de un proletariado cuya misma esencia lo destinara a emancipar a toda la humanidad y a poner fin a la sociedad de clases mediante el derrocamiento del capitalismo representa una esperanza deducida de su an\u00e1lisis del capitalismo, pero no una conclusi\u00f3n necesariamente impuesta por ese an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>A lo que el an\u00e1lisis del capitalismo del <em>Manifiesto<\/em> indudablemente puede llevar \u2013especialmente cuando se adentra en el an\u00e1lisis de Marx sobre la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, que apenas se insinuaba en 1848\u2013 es a una conclusi\u00f3n m\u00e1s general y menos espec\u00edfica acerca de las fuerzas autodestructivas innatas en el desarrollo capitalista. Debe alcanzar un punto \u2013y en 2012 no solo los marxistas est\u00e1n de acuerdo en esto\u2013 en que:<\/p>\n<p>La sociedad burguesa moderna con sus relaciones de producci\u00f3n, intercambio y propiedad, una sociedad que ha suscitado medios de producci\u00f3n e intercambio tan gigantescos, es como el aprendiz de brujo que ya no puede controlar los poderes del mundo inferior\u2026 Las dimensiones del arco de la sociedad burguesa son demasiado estrechas para abarcar la riqueza que ha creado.<\/p>\n<p>No ser\u00eda irracional sacar la conclusi\u00f3n de que las \u201ccontradicciones\u201d inherentes al sistema de mercado, sin m\u00e1s nexo de uni\u00f3n entre los seres humanos que el descarnado inter\u00e9s propio, el cruel \u201cpago al contado\u201d, un sistema de explotaci\u00f3n y de \u201cacumulaci\u00f3n interminable\u201d que nunca se pueden superar; que a partir de cierto punto, mediante una serie de transformaciones y reestructuraciones el desarrollo de este sistema esencialmente \u201cautodesestabilizador\u201d, conduzca a una situaci\u00f3n que ya no se pueda describir como capitalismo. O citando al propio Marx, en que \u201cla centralizaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la socializaci\u00f3n del trabajo lleguen al final a un punto en que se hagan incompatibles con su integumento capitalista\u201d, y ese \u201cintegumento reviente en pedazos\u201d (xxvi). El nombre por el que conozcamos la subsiguiente situaci\u00f3n es indiferente. Sin embargo, como demuestran los efectos de la explosi\u00f3n econ\u00f3mica del mundo en el medio ambiente mundial, tendr\u00e1 que marcar necesariamente un giro brusco que lo aleje de la apropiaci\u00f3n privada para pasar al control social a escala global.<\/p>\n<p>Resultar\u00eda improbable que tal \u201csociedad post-capitalista\u201d se pareciera a los modelos tradicionales del socialismo y a\u00fan menos al \u201csocialismo real\u201d de la era sovi\u00e9tica. La forma que haya de tomar y hasta d\u00f3nde encarnar\u00eda los valores humanistas del comunismo de Marx y Engels, depender\u00eda de la acci\u00f3n pol\u00edtica a trav\u00e9s la cual se producir\u00eda el cambio, ya que esto, como sostiene el <em>Manifiesto<\/em>, resulta fundamental para la conformaci\u00f3n del cambio hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>V<\/p>\n<p>En la visi\u00f3n marxiana, no importa c\u00f3mo describimos ese momento hist\u00f3rico en que \u201cel integumento reviente en pedazos\u201d, la pol\u00edtica constituir\u00e1 un elemento esencial. El <em>Manifiesto<\/em> se lee principalmente como un documento de inevitabilidad hist\u00f3rica y en efecto su fuerza se deriva en gran medida de la confianza que proporcion\u00f3 a sus lectores saber que el capitalismo estaba inevitablemente destinado a ser enterrado por sus sepultureros y que ahora -y no en cualquier otro periodo hist\u00f3rico- han nacido las condiciones para la emancipaci\u00f3n. Sin embargo, en contra de las m\u00e1s divulgadas hip\u00f3tesis, si el <em>Manifiesto<\/em> alega que tal cambio hist\u00f3rico lo consigue el hombre haciendo su propia historia, no es un documento determinista. Las fosas han de ser cavadas por la acci\u00f3n humana o a trav\u00e9s de ella.<\/p>\n<p>Efectivamente es posible hacer una lectura determinista del argumento. Se ha sugerido que Engels tend\u00eda a hacerla m\u00e1s que Marx, con importantes consecuencias para el desarrollo de la teor\u00eda marxista y el desarrollo del movimiento obrero marxista tras la muerte de Marx. Sin embargo, y pese a que se citase como evidencia (xxvii) en los propios borradores de Engels, no se intuye esta lectura determinista en el <em>Manifiesto<\/em>. Cuando el <em>Manifiesto<\/em> sale del campo del an\u00e1lisis hist\u00f3rico y entra en el de la actualidad, se convierte en un documento de opciones y posibilidades pol\u00edticas -no de probabilidades pol\u00edticas- y en absoluto de certezas. Entre el \u201cahora\u201d y el momento impredecible en el que \u201cen el transcurso de la evoluci\u00f3n\u201d, se produzca \u201cuna asociaci\u00f3n en la que el libre desarrollo de cada uno sea la condici\u00f3n del desarrollo libre de todos\u201d, est\u00e1 el campo de la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El cambio hist\u00f3rico a trav\u00e9s de la praxis social y la acci\u00f3n colectiva constituye su n\u00facleo. El <em>Manifiesto<\/em> contempla el desarrollo del proletariado como \u201cla organizaci\u00f3n de los proletarios en una clase, y consecuentemente en un partido pol\u00edtico\u201d. La \u201cconquista del poder pol\u00edtico por el proletariado\u201d (la conquista de la democracia) es \u201cel primer paso de la revoluci\u00f3n obrera\u201d y el futuro de la sociedad bascula sobre las acciones pol\u00edticas posteriores del nuevo r\u00e9gimen (es decir, c\u00f3mo utilizar\u00e1 el proletariado su supremac\u00eda pol\u00edtica). El compromiso con la <em>pol\u00edtica<\/em> es lo que hist\u00f3ricamente distingui\u00f3 al socialismo marxiano de los anarquistas y los sucesores de aquellos socialistas cuyo rechazo de toda acci\u00f3n pol\u00edtica condena espec\u00edficamente el <em>Manifiesto<\/em>. Incluso antes de Lenin, la teor\u00eda marxiana no trataba s\u00f3lo de \u201cla historia nos demuestra lo que pasa\u201d, sino tambi\u00e9n acerca de lo \u201cque tenemos que hacer\u201d. Ciertamente la experiencia sovi\u00e9tica del siglo XX nos ha ense\u00f1ado que podr\u00eda ser mejor no hacer \u201clo que se debe hacer\u201d bajo condiciones hist\u00f3ricas que imposibilitan virtualmente el \u00e9xito. Pero esta lecci\u00f3n se podr\u00eda haber aprendido tambi\u00e9n considerando las implicaciones del <em>Manifiesto<\/em> <em>Comunista.<\/em><\/p>\n<p>Pero entonces el <em>Manifiesto<\/em> -y \u00e9sta no es la menor de sus notables cualidades &#8211; es un documento que prev\u00e9 el fallo. Esperaba que el resultado del desarrollo capitalista fuera \u201cuna reconstituci\u00f3n revolucionaria de la sociedad\u201d pero, como ya hemos comprobado, no exclu\u00eda la alternativa de \u201cla ruina com\u00fan\u201d. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, otra investigaci\u00f3n marxiana reformul\u00f3 esto como la elecci\u00f3n entre socialismo y barbarie. Cual de ambos prevalezca es una pregunta que el siglo XXI debe contestar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Notas:<\/strong><\/p>\n<p>(i) Solo se han descubierto dos fragmentos de esos materiales \u2013un plan para la secci\u00f3n III y el borrador de una p\u00e1gina, Karl Marx Frederick Engels, <em>Obras Completas<\/em>, Vol. 6 (Londres 1976, p\u00e1ginas 576 y 577).<\/p>\n<p>(ii) En vida de los fundadores eran: (1) Prefacio a la (segunda) edici\u00f3n alemana, 1872; (2) Prefacio a la (segunda) edici\u00f3n rusa, 1882, la primera traducci\u00f3n rusa de Bakunin apareci\u00f3 en 1869, comprensiblemente sin la bendici\u00f3n de Marx y Engels, (3) Prefacio a la (tercera) edici\u00f3n alemana, 1883; (4) Prefacio a la edici\u00f3n inglesa, 1888; (5) Prefacio a la (cuarta) edici\u00f3n alemana, 1890; (6) Prefacio a la edici\u00f3n polaca, 1892; y (7) Prefacio \u201cA los lectores italianos\u201d, 1893.<\/p>\n<p>(iii) Paolo Favil li, <em>Storia del marxismo italiano<\/em> . <em>Dalle origini alla grande guerra<\/em> (Mil\u00e1n 1996, p\u00e1ginas 252 a 254).<\/p>\n<p>(iv) Me he basado en los datos del inestimable Bert Andr\u00e9as, <em>Le Manifeste Communiste de Marx et Engels. <\/em><em>Histoire et Bibliographie 1848-1918<\/em> (Mil\u00e1n 1963)<\/p>\n<p>(v) Datos de los informes anuales del Parteitage del SPD. Sin embargo no proporcionan datos cuantitativos acerca de las publicaciones previstas para 1899 y 1900.<\/p>\n<p>(vi) Robert R. LaMonte, \u201c <em>The New Intellectuals\u201d, New Review II<\/em> , 1914; citada por Paul Buhle en <em>Marxism in the USA: From 1870 to the Present Day<\/em> (Londres 1987), p\u00e1g. 56.<\/p>\n<p>(vii) Hal Draper, <em>The Annotated Communist Manifesto<\/em> (Centro para la Historia del Socialismo, Berkeley, California 1984), p\u00e1g. 64.<\/p>\n<p>(viii) El original alem\u00e1n comienza esta secci\u00f3n con la discusi\u00f3n de <em>das Verh\u00e4ltniss der Kommunisten zu den bereits konstituerten Arbeiterparteien\u2026 also den Chartiesten<\/em>, etc. La traducci\u00f3n oficial en ingl\u00e9s de 1887, revisada por Engels, aten\u00faa el contraste. Una interpretaci\u00f3n m\u00e1s fiel ser\u00eda comparar los \u201cpartidos obreros ya constituidos\u201d, como los cartistas, etc., con los que todav\u00eda no se hab\u00edan constituido.<\/p>\n<p>(ix) \u201cLos comunistas no constituyen un partido separado opuesto a otros partidos de la clase obrera\u2026 No establecen principios sectarios propios para formar y moldear el movimiento proletario\u201d (Secci\u00f3n II).<\/p>\n<p>(x) La m\u00e1s conocida de \u00e9stas, subrayada por Lenin, fue la observaci\u00f3n del prefacio de 1872 de que la Comuna de Par\u00eds hab\u00eda mostrado \u201cque la clase obrera no puede simplemente tomar el control de la maquinaria del estado ya existente y utilizarla para sus propios fines\u201d. Despu\u00e9s de la muerte de Marx, Engels a\u00f1adi\u00f3 la nota al pie de p\u00e1gina modificando la primera frase de la Secci\u00f3n I para excluir las sociedades prehist\u00f3ricas del alcance universal de la lucha de clases. Sin embargo, ni Marx ni Engels se molestaron en comentar o modificar los pasajes econ\u00f3micos del documento. Si Marx y Engels consideraron realmente un <em>Umarbeitung oder Erg\u00e4nzun<\/em> m\u00e1s desarrollado del <em>Manifiesto<\/em> (Prefacio a la edici\u00f3n alemana de 1883) resulta dudoso, pero no hay duda de que la muerte de Marx hizo que esa revisi\u00f3n fuese imposible.<\/p>\n<p>(xi) Comp\u00e1rese el pasaje de la Secci\u00f3n II del <em>Manifiesto<\/em> (\u201c\u00bfRequiere una intuici\u00f3n profunda comprender que las ideas, puntos de vista y concepciones del hombre, en otras palabras, que la conciencia del hombre cambie con cada cambio de las condiciones de su existencia material, de sus relaciones sociales y de su vida social?\u201d) con el pasaje correspondiente en el <em>Preface to the Critique of Political Economy<\/em> (\u201cNo es la consciencia de los hombres lo que determina su existencia sino, al contrario, es su existencia social la que determina su conciencia\u201d).<\/p>\n<p>(xii) Aunque \u00e9sta es la versi\u00f3n inglesa aprobada por Engels, no es una traducci\u00f3n estrictamente correcta del texto original: <em>M\u00f6gen die herrschenden Klassen vor einer kom-munistischen Revolution zittern. Die Proletarier haben nichts in ihr<\/em>, (es decir \u201cen la revoluci\u00f3n\u201d) zu verlieren als ihre Ketten\u201d.<\/p>\n<p>(xiii) Para un an\u00e1lisis estil\u00edstico, vea S.S. Prawer, <em>Karl Marx and World Literature <\/em>(Verso, Nueva York 2011), p\u00e1ginas 148 y 9. Las traducciones del <em>Manifiesto<\/em> que conozco no tienen la fuerza literaria del texto original en alem\u00e1n.<\/p>\n<p>(xiv) En \u201cDie Lage Englands. Das 18.Jahrhundert\u201d (Obras de Marx y Engels I, p\u00e1ginas 566 a 568)<\/p>\n<p>(xv) Ver, por ejemplo, la discusi\u00f3n sobre <em>Fixed capital and the development of the productive resources of society <\/em>en los manuscritos de 1857 y 1858. Obras completas, vol. 29 (1987), p\u00e1ginas 80 a 99.<\/p>\n<p>(xvi) La frase alemana \u201csich zur nationalen Klasse erheben\u201d ten\u00eda connotaciones hegelianas que la traducci\u00f3n inglesa autorizada por Engels modific\u00f3, probablemente porque pens\u00f3 que los lectores no lo comprender\u00edan en la d\u00e9cada de 1880.<\/p>\n<p>(xvii) Pauperismo no deber\u00eda leerse como sin\u00f3nimo de \u201cpobreza\u201d. Las palabras alemanas, tomadas del ingl\u00e9s, son <em>pauper <\/em>(persona indigente\u2026 que vive de la beneficencia o de alguna provisi\u00f3n p\u00fablica\u201d: Diccionario del siglo XX de Chambers) y <em>pauperismus<\/em> (calidad de indigente).<\/p>\n<p>(xviii) Parad\u00f3jicamente, algo parecido al argumento marxiano de 1848 es el t\u00e9rmino utilizado ampliamente por los capitalistas y los gobiernos del libre mercado para demostrar que las econom\u00edas de los estados cuyo PIB se doblan cada pocas d\u00e9cadas estar\u00e1n en bancarrota si no se suprimen los sistemas de redistribuci\u00f3n de las ganancias (estado del bienestar, etc.), implantados en tiempos de menor abundancia, y en los que aquellos que obtienen ingresos mantienen a los que no los tienen.<\/p>\n<p>(xix) Leszek Kolakowski <em>, Main Curretns of Marxism, vol. 1, The<\/em> <em>Founders<\/em> (Oxford 1978), p\u00e1gina 130.<\/p>\n<p>(xx) George Lichtheim, <em>Marxism<\/em> (Londres 1964), p\u00e1gina 45.<\/p>\n<p>(xxi). Obras Completas, Vol. 3 (1975), p\u00e1ginas 186 a 187. En este pasaje he preferido en general la traducci\u00f3n de Lichtheim, <em>Marxism<\/em>. El vocablo alem\u00e1n que traduce como \u201cclase\u201d es \u201cStand\u201d, que hoy resulta enga\u00f1osa.<\/p>\n<p>(xxii) Publicado como <em>Outlines of a Critique of Political<\/em> <em>Economy <\/em>en 1844 (Obras completas, vol. 3, p\u00e1ginas 418 a 443)<\/p>\n<p>(xxiii) \u201c <em>On the History of the Communist League\u201d<\/em> (Obras Completas, vol. 26, 1990), p\u00e1gina 318.<\/p>\n<p>(xxiv) \u201c<em>Outlines <\/em>of a Critique<em>\u201d<\/em> (Obras completas, vol. 3, p\u00e1gina 433 y siguientes). Parece proceder de escritores brit\u00e1nicos radicales, principalmente John Wade,<em> History of the Middle and Working Classes<\/em> (Londres 1835), a quien se refiere Engels en relaci\u00f3n con esto.<\/p>\n<p>(xxv) Esto es incluso m\u00e1s evidente en las formulaciones de Engels que constituyen de hecho dos borradores del <em>Manifiesto<\/em> <em>Draft of a Communist Confession of Faith\u201d<\/em> (Obras Completas, vol. 6, p\u00e1gina 102) y <em>Principles of Communism<\/em> (Ib\u00edd., p\u00e1gina 350)<\/p>\n<p>(xxvi) From <em>Historical Tendency of Capitalist Accumulation<\/em> en <em>Capital<\/em>, vol. 1 (Obras Completas, vol. 35, 1996), p\u00e1gina 750.<\/p>\n<p>(xxvii) Lichtheim, <em>Marxism<\/em>, p\u00e1ginas 58 a 60<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Fuente:<\/strong> <span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"http:\/\/www.versobooks.com\/blogs\/1137\">http:\/\/www.versobooks.com\/blogs\/1137<\/a><\/span><\/p>\n<p><a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Eric%20Hobsbawm&amp;inicio=0\">http:\/\/www.rebelion.org\/mostrar.php?tipo=5&amp;id=Eric%20Hobsbawm&amp;inicio=0<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Verso presenta su introducci\u00f3n a la edici\u00f3n m\u00e1s reciente de El manifiesto comunista de Marx y Engels, para deleite de todos. 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