{"id":27649,"date":"2012-12-11T07:47:42","date_gmt":"2012-12-11T05:47:42","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/politica-literal-y-politica-literaria-sobre-ficciones-politicas-y-15-m\/"},"modified":"2012-12-11T07:47:42","modified_gmt":"2012-12-11T05:47:42","slug":"politica-literal-y-politica-literaria-sobre-ficciones-politicas-y-15-m","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/politica-literal-y-politica-literaria-sobre-ficciones-politicas-y-15-m\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica literal y pol\u00edtica literaria (sobre ficciones pol\u00edticas y 15-M)"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Un ensayo sobre la potencia pol\u00edtica de la ficci\u00f3n, como cuestionamiento de la realidad establecida y de las identidades obligatorias, como creaci\u00f3n de nuevas posibilidades de existencia y de comunidad, desde la Revoluci\u00f3n Francesa hasta el 15-M.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los que estamos aqu\u00ed, en Tahrir, Sol, Syntagma o Zuccotti, \u00bfqui\u00e9nes somos, c\u00f3mo nos llamamos? Indignados, 99%, la gente de Tahrir&#8230; Son algunos nombres de los diferentes nosotros que han hecho su aparici\u00f3n en las plazas. Esos nombres, \u00bftienen alguna importancia? Toda una inercia nos lleva a pensar que no, que \u201cs\u00f3lo son palabras\u201d. Una especie de sustancia diferente a la realidad, una sustancia sin sustancia. Adem\u00e1s son palabras extra\u00f1as, casi vac\u00edas de significado, sin l\u00edmites o fronteras precisas, ni referentes muy claros, que cualquiera puede atribuirse&#8230; En definitiva, sospechosas. Sospechosas para todas las polic\u00edas interesadas en saber \u201cqui\u00e9n hay detr\u00e1s\u201d de cada movimiento. Sospechosas (por \u201cmetaf\u00edsicas\u201d y \u201cpo\u00e9ticas\u201d) para todas las tradiciones pol\u00edticas y sociol\u00f3gicas serias. Sospechosas para el mismo sentido com\u00fan: \u201c\u00bfc\u00f3mo van a ser el 99%? Eso es imposible\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y sin embargo, aunque estos nombres -flotantes, sin referentes claros, imprecisos, imposibles- no se inscriben en ninguna tradici\u00f3n pol\u00edtica expl\u00edcita y determinada, tienen una larga historia. Hay quien los asocia a la posmodernidad y sus juegos de lenguaje, pero memorias con m\u00e1s alcance remontan su aparici\u00f3n muchos siglos atr\u00e1s. Se\u00f1alan de hecho que son consustanciales a la misma pol\u00edtica de emancipaci\u00f3n. Es decir, que son tan viejos como la acci\u00f3n pol\u00edtica, pero a la vez siempre j\u00f3venes en su aparecer. Cada vez que hay pr\u00e1cticas de emancipaci\u00f3n, es decir desacuerdo e interrogaci\u00f3n radical sobre los modos de vivir juntos, surge uno de esos nombres. Levantando siempre las mismas sospechas de todas las polic\u00edas, los pensadores serios y el sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las palabras son fuerzas materiales. Nos hacen y deshacen. Indignados, 99%, la gente de Tahrir&#8230; han sido ingredientes constitutivos de las plazas, absolutamente determinantes para abrirlas como lugares comunes, desplazando las identidades que nos separan cotidianamente. Para abrir espacios de todos y de nadie necesitamos dejar de ser lo que la realidad nos obliga a ser: la fuerza del anonimato. Pero parad\u00f3jicamente el anonimato no consiste en el rechazo de los nombres, sino m\u00e1s bien en asumir un nombre compartido. Un nombre de cualquiera contra los nombres separadores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La obra de Jacques Ranci\u00e8re es una invitaci\u00f3n muy bella y apremiante a tomarnos en serio las palabras, la efectividad de los actos de palabra, nuestra propia naturaleza como animales po\u00e9ticos. Para \u00e9l, acci\u00f3n pol\u00edtica y literatura coinciden en un punto: ambas pasan por el poder las ficciones, las met\u00e1foras y las historias. La pol\u00edtica de emancipaci\u00f3n es una pol\u00edtica literaria o pol\u00edtica-ficci\u00f3n que inventa un nombre o personaje colectivo que no aparece en las cuentas del poder y las desaf\u00eda (a partir de una situaci\u00f3n, agravio o injusticia concreta). Ese nombre no es de nadie en particular, sino que en \u00e9l caben todos los que no cuentan, no son escuchados, no tienen voz, no deciden y est\u00e1n excluidos del mundo com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n voy a mezclar mis palabras con las de Ranci\u00e8re para exponer su teor\u00eda de la ficci\u00f3n pol\u00edtica y luego pensar las potencias y los problemas de algunos \u201cnombres de cualquiera\u201d que han emergido con el movimiento 15-M.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n pol\u00edtica: tres operaciones<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ranci\u00e8re, una ficci\u00f3n pol\u00edtica hace tres operaciones simult\u00e1neas: crea un nombre o personaje colectivo, produce nueva realidad e interrumpe la que hay.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El nombre o personaje colectivo no expresa ni refleja un sujeto previo, sino que es la creaci\u00f3n de un espacio de subjetivaci\u00f3n -esto es, de transformaci\u00f3n de los lenguajes, las percepciones y los comportamientos- que simplemente no exist\u00eda antes. Es decir, ese personaje colectivo no estaba ya contado entre las partes de la sociedad como grupo real, colecci\u00f3n de individuos con tales o cuales caracter\u00edsticas, cuerpo objetivable, ni siquiera latente. Existe cuando se manifiesta y se declara a s\u00ed mismo como existente, autodenomin\u00e1ndose. Por esa raz\u00f3n nunca aparece como una realidad clara y distinta (una cosa, un sujeto o una sustancia), sino m\u00e1s bien como un fantasma: borroso e intermitente, inasignable e incorp\u00f3reo, precario y m\u00f3vil, perturbador e ileg\u00edtimo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese nombre o personaje colectivo interrumpe la realidad en tanto que mapa de lo que se puede ver, sentir, hacer y pensar. El marco que determina lo posible y lo imposible, lo visible y lo invisible, el sentido y el ruido, lo real y lo irreal, lo leg\u00edtimo y lo ileg\u00edtimo, lo tolerable y lo intolerable. Interrumpe asimismo la realidad entendida como orden de las clasificaciones, las designaciones y las identidades que hacen a las cosas a ser lo que son. La distribuci\u00f3n jer\u00e1rquica de lugares, poderes y funciones: divisi\u00f3n del todo social en categor\u00edas, grupos y subgrupos; asignaci\u00f3n de cada cual a una casilla, con un papel y unas capacidades determinadas, seg\u00fan tales o cuales predicados o propiedades (t\u00edtulos, origen, estatus, rango o riqueza), etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta realidad (como distribuci\u00f3n jer\u00e1rquica de los lugares) no es menos \u201cficticia\u201d que la ficci\u00f3n, pero no se reconoce a s\u00ed misma como tal. Se hace pasar por lo \u00fanico que hay y puede haber. Busca siempre fundamentarse y justificarse en un supuesto ser-as\u00ed de las cosas. Odia los puntos vac\u00edos o pol\u00e9micos, los restos que no encajan en su distribuci\u00f3n de las partes (los elementos flotantes o inasignables).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El personaje colectivo de la ficci\u00f3n pol\u00edtica produce nueva realidad porque redefine el mapa de lo posible: no s\u00f3lo modifica lo que se puede ver, hacer, sentir y pensar acerca de la realidad, sino tambi\u00e9n qui\u00e9n puede hacerlo. Impugna la distribuci\u00f3n jer\u00e1rquica de lugares y funciones en nombre de las capacidades de cualquiera y la igualdad de las inteligencias. Muestra paisajes in\u00e9ditos: hace ver cosas que no se ve\u00edan, pone en relaci\u00f3n lo que estaba disperso, hace surgir otras voces y otros temas, otros lenguajes y otros enunciados, otras escalas y otros razonamientos, otras legitimidades y otros hechos. Y ofrece ese paisaje in\u00e9dito a todos, a cualquiera. Como un don, un regalo, una nueva posibilidad de existencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n pol\u00edtica interrumpe y crea, crea e interrumpe. Simult\u00e1neamente. Es un poder de desclasificaci\u00f3n y un poder de creaci\u00f3n. Hace lo com\u00fan deshaci\u00e9ndolo, deshace lo com\u00fan y lo rehace.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Encontramos aqu\u00ed y all\u00e1, dispersos en los libros de Ranci\u00e8re, algunos ejemplos hist\u00f3ricos que clarifican mucho la noci\u00f3n de ficci\u00f3n pol\u00edtica. Vamos a repasar brevemente cuatro: el hombre-ciudadano de la Revoluci\u00f3n Francesa, el proletariado, el eslogan \u201ctodos somos jud\u00edos alemanes\u201d de Mayo del 68 y la consigna \u201cnosotros somos el pueblo\u201d coreada en las manifestaciones de 1989 en Alemania del Este.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hombre-ciudadano<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seguramente fue el conde Joseph de Maistre, uno de los enemigos m\u00e1s brillantes de la Revoluci\u00f3n Francesa, defensor ultramontano del absolutismo mon\u00e1rquico y el Antiguo R\u00e9gimen, quien capt\u00f3 mejor la naturaleza ficticia de la subversi\u00f3n ilustrada, al declarar: \u201cen el curso de mi vida he visto franceses, italianos, rusos; y hasta s\u00e9, gracias a Montesquieu, que uno puede ser un persa. Pero con el hombre nunca me he encontrado; si existe, es en mi total ignorancia\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan De Maistre, el hombre-ciudadano -presupuesto y protagonista de la Revoluci\u00f3n Francesa- es una nada, una ilusi\u00f3n, un imposible, una abstracci\u00f3n, una quimera, una f\u00e1bula, una mentira. No se puede ver con los ojos ni tocar con las manos. Para el conde, existen franceses, italianos y rusos, distribuidos a su vez en lugares y funciones seg\u00fan su posici\u00f3n de nacimiento en el Antiguo R\u00e9gimen (realeza, nobleza, campesinado), todo ello conforme a leyes naturales \u201cde las cuales no se puede decir otra cosa sino que existen porque existen\u201d. Cada cual debe ocupar su lugar y conformarse a \u00e9l. Ver, sentir, hacer y pensar lo que el lugar autoriza. Reproducir la identidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si De Maistre no ve nada es porque la ficci\u00f3n revolucionaria inventa un espacio que no exist\u00eda antes, interrumpiendo el orden de las clasificaciones que define la realidad, cuestionando la necesidad de lo necesario y suspendiendo la orden dada a las subjetividades de ser lo que son. El nuevo espacio mental redefine lo posible y lo imposible, lo visible y lo invisible, lo tolerable y lo intolerable. Desencaja a los seres y a las cosas de la naturalidad de los lugares propios (origen o condici\u00f3n). Uno ya no es quien es seg\u00fan el lugar y la posici\u00f3n social de nacimiento, sino en tanto que est\u00e1 dotado de raz\u00f3n. En igualdad con el resto de seres humanos. La ficci\u00f3n dibuja y construye as\u00ed un nuevo \u201cnosotros\u201d, un espacio de subjetivaci\u00f3n donde cualquiera puede contarse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los revolucionarios franceses deciden \u201chacer como si\u201d ya no fuesen s\u00fabditos del Antiguo R\u00e9gimen, lo que la realidad les obliga a ser, sino ciudadanos capaces de pensar, decidir, redactar una Constituci\u00f3n y gobernarse. Se redefinen a s\u00ed mismos seg\u00fan otra figura de referencia. La capacidad igual de todos para pensar se convierte en la base de una nueva dignidad. \u201cIndividuos abstractos\u201d, protesta De Maistre: los hombres-ciudadanos no se ajustan ni dependen de los criterios de competencia, fortuna o respetabilidad que confieren el derecho a decidir en el Antiguo R\u00e9gimen. Hombres \u201csin atributos\u201d, es decir, sin las propiedades, los t\u00edtulos, los honores o las riquezas necesarias para gobernar. Hombres \u201csin ra\u00edces\u201d que ya no est\u00e1n \u201cplantados en el suelo\u201d del origen o la posici\u00f3n social, sino que han sido arrancados a \u00e9l por la ficci\u00f3n igualitaria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cEs una locura encargar una sociedad a una asamblea que delibera, porque ninguna Constituci\u00f3n puede ser resultado de una deliberaci\u00f3n\u201d. Las Constituciones seg\u00fan De Maistre s\u00f3lo pueden recoger y transcribir lo que hay, esas leyes \u201cde las cuales no se puede decir otra cosa sino que existen porque existen\u201d. La nueva Constituci\u00f3n revolucionaria ser\u00e1 est\u00e9ril, augura el conde, porque es artificial y contra natura. Asociar derechos a un fantasma, basar toda una sociedad en una nada, est\u00e1 destinado al peor de los fracasos. Es una rebeli\u00f3n imposible contra lo dado: la revoluci\u00f3n como \u201cacto sat\u00e1nico\u201d. Pero la historia de los \u00faltimos dos siglos -todo lo que ha implicado como efecto la ficci\u00f3n pol\u00edtica del hombre-ciudadano- muestra bien claro que las ficciones pol\u00edticas producen realidad y generan efectos que transforman el mundo de abajo a arriba, trastornando todos los ordenamientos supuestamente naturales y eternos. Las f\u00e1bulas son cosas serias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Proletariado<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ranci\u00e9re cuenta dos historias para resumir en qu\u00e9 consiste para \u00e9l la ficci\u00f3n pol\u00edtica proletaria. La primera es la reuni\u00f3n en 1792 de nueve trabajadores en una taberna de Londres con una idea com\u00fan: toda persona adulta en posesi\u00f3n de raz\u00f3n tiene la capacidad (y debe por tanto tener el derecho) de elegir a los miembros del Parlamento. Para luchar por ello, esos nueve trabajadores constituyen una \u201csociedad de correspondencia\u201d cuya primera regla reza as\u00ed: \u201cque el n\u00famero de nuestros miembros sea ilimitado\u201d. E.P. Thompson, el c\u00e9lebre historiador del movimiento obrero, considera esa misma escena como el acontecimiento inaugural de la formaci\u00f3n de la clase obrera inglesa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La segunda historia cuenta que, siendo juzgado en 1832 por sedici\u00f3n, el juez pregunta al c\u00e9lebre revolucionario franc\u00e9s Auguste Blanqui por su profesi\u00f3n. \u201cProletario\u201d, contesta Blanqui. El juez objeta: \u201cpero eso no es una profesi\u00f3n\u201d. Y Blanqui, que tampoco era lo que se entiende por un trabajador proletario, replica fulgurante: \u201ces la profesi\u00f3n de treinta millones de franceses que viven de su trabajo y est\u00e1n sin embargo privados de derechos pol\u00edticos\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ranci\u00e9re, \u00e9l mismo historiador del movimiento obrero, explica que &#8216;proletario&#8217; es un t\u00e9rmino que viene de la Antigua Roma donde serv\u00eda para designar a la multitud de los que se dedicaban a la pura y simple reproducci\u00f3n. Arrancada a su contexto, esa palabra antigua viaja en el tiempo para nombrar, no una forma de \u201ccultura\u201d o de ethos colectivo que de pronto cobra voz, sino un espacio de subjetivaci\u00f3n donde cualquiera (Blanqui incluido) puede ingresar. No un grupo social determinado, un sector espec\u00edfico o una parte del todo, sino m\u00e1s bien \u201cla parte de los sin parte\u201d que perturba el mapa de lo posible. Un espacio que no preexiste, sino que se crea y manifiesta en el conflicto y la interrupci\u00f3n de la realidad. No una sustancia: un acontecimiento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Proletario es el nombre de la emancipaci\u00f3n posible de la humanidad entera. \u201cUna clase que ya no es una clase\u201d, dice Marx, \u201csino la disoluci\u00f3n de todas las clases\u201d. \u201cNo una clase social particular\u201d, explica Mao, \u201csino simplemente los amigos de la Revoluci\u00f3n\u201d. Un nombre vac\u00edo que representa la igualdad de cualquiera con cualquiera. Una nada en la que caben todos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n pol\u00edtica proletaria interrumpe la desigualdad jer\u00e1rquica inscrita en el reparto capitalista de lo sensible, resumida perfectamente en esta frase de Taylor, el inventor de la cadena de montaje: \u201clos trabajadores son una mezcla de orangut\u00e1n y robot\u201d. Es decir, los que trabajan con sus manos no pueden pensar, los productores son aut\u00f3matas y animales que necesitan a la clase dominante para organizarse y hacer su trabajo. Los proletarios del siglo XIX deciden \u201chacer como si\u201d no fuesen la mezcla de orangut\u00e1n y robot que la realidad les obligaba a ser, sino personas iguales a las dem\u00e1s en inteligencia y facultades, capaces de leer, pensar, escribir y autoorganizar su trabajo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, la ficci\u00f3n proletaria desplaza los cuerpos fuera de los lugares asignados, capacitando para hacer lo que era imposible y al mismo tiempo estaba prohibido. Cambia el destino de los lugares dados: por ejemplo resignifica las f\u00e1bricas como espacios de organizaci\u00f3n, debate y acci\u00f3n pol\u00edtica, no s\u00f3lo de trabajo sometido, mudo y alienante. Hace ver lo que se quer\u00eda ocultar y hace escuchar como razones lo que s\u00f3lo se percib\u00eda como sufrimiento f\u00edsico. Y altera y modifica para siempre el mapa de la realidad: el trabajo no ser\u00e1 m\u00e1s un tema privado entre el patr\u00f3n y el trabajador, sino un asunto p\u00fablico y colectivo donde se juega la definici\u00f3n que una sociedad se hace de la justicia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abTodos somos jud\u00edos alemanes\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mediados de mayo del 68. El gobierno franc\u00e9s impide regresar a Par\u00eds desde Alemania a uno de los l\u00edderes del movimiento, Daniel Cohn-Bendit, nacido en Francia pero con pasaporte alem\u00e1n y de padres jud\u00edos. Los pol\u00edticos y la prensa conservadora se ceban con \u00e9l: es un elemento peligroso y, para m\u00e1s inri, \u201cun jud\u00edo alem\u00e1n\u201d. Enseguida se organizan manifestaciones de solidaridad donde se corea el siguiente eslogan: \u201ctodos somos jud\u00edos alemanes\u201d. Se trata de lo que Ranci\u00e9re denomina un \u201cenunciado imposible\u201d o una \u201cidentificaci\u00f3n imposible\u201d. Est\u00e1 claro que los que lo gritan en las calles no son jud\u00edos alemanes, sino que asumen el estereotipo estigmatizante del enemigo resignific\u00e1ndolo como nombre colectivo, sin ninguna confusi\u00f3n posible con un grupo sociol\u00f3gico o una identidad real. \u00bfQu\u00e9 realidad interrumpe ese enunciado imposible? Identific\u00e1ndonos con lo que el poder excluye, nos des-identificamos del poder. Identific\u00e1ndonos con quien no debemos, nos des-identificamos de quien somos. En este caso, \u201cun buen franc\u00e9s\u201d. Y nos re-identificamos con nuevos posibles en otro espacio de subjetivaci\u00f3n donde cualquiera puede contarse sin tener que pedir permiso a nadie ni pasar ning\u00fan filtro de identidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abNosotros somos el pueblo\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es el grito-consigna de la revuelta de los alemanes del Este contra la dictadura sovi\u00e9tica en 1989. Se empieza a corear en las \u201cmanifestaciones de los lunes\u201d en Leipzig y pronto se extiende por toda Alemania del Este. \u00bfQu\u00e9 se afirma al gritarlo? Al menos dos cosas. Por un lado, \u201cno somos lo que el Estado sovi\u00e9tico dice que somos (agentes de la CIA o hooligans), sino gente cualquiera, t\u00fa mismo si lo deseas\u201d. Por otro, \u201cel pueblo no es lo que dec\u00eds que es, ese objeto pasivo y mudo que el Estado representar\u00eda, sino algo distinto\u201d. Desde la c\u00fapula del Estado se contesta: \u201cmiraos, no sois el pueblo, s\u00f3lo sois una minor\u00eda (sospechosa). \u00bfC\u00f3mo unos cuantos miles de personas en la calle se pueden arrogar el derecho de representar a los millones que no lo hacen?\u201d La operaci\u00f3n que hace ese nombre colectivo (el m\u00e1s cl\u00e1sico entre los cl\u00e1sicos: el pueblo) es abrir una distancia con respecto a la representaci\u00f3n misma y sus \u201cnombres separadores\u201d (con los que se clasifica, estigmatiza y criminaliza). Y en esa distancia acoge otras posibilidades, otras legitimidades, otras voces y otras razones. Crea el espacio para un pueblo fant\u00e1stico, que no aparece en ning\u00fan censo ni estad\u00edstica, pero que al mismo tiempo tira abajo los muros y transforma la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desdoblamientos<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan Ranci\u00e8re, el efecto de la pol\u00edtica-ficci\u00f3n (o de la ficci\u00f3n pol\u00edtica) es el desdoblamiento: uno se divide en dos. Mediante la ficci\u00f3n nos des-incorporamos (abandonamos un cuerpo) y nos re-incorporamos (a un campo nuevo de posibilidades). Hacemos \u201ccomo si\u201d fu\u00e9semos algo distinto de lo que somos y de ese modo generamos efectos de realidad. La ficci\u00f3n es una fuerza material desde el momento en que creemos en ella y nos organizamos en consecuencia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cada cuerpo que se convierte en actor de uno de estos personajes colectivos experimenta interiormente ese desdoblamiento. El conflicto atraviesa y divide a cada cual. Vivimos dos vidas a un tiempo. Uno es italiano, ingl\u00e9s o ruso, pero tambi\u00e9n un ser humano capaz de pensar y redactar una Constituci\u00f3n. Un cuerpo sometido a un trabajo alienante y mudo, pero tambi\u00e9n un proletario capaz de leer y escribir. Un franc\u00e9s, pero tambi\u00e9n un \u201cjud\u00edo alem\u00e1n\u201d solidario con los que no caben en Francia. Seres dobles, que ya no est\u00e1n s\u00f3lo \u201ca lo suyo\u201d, es decir lo que les toca hacer y pensar seg\u00fan su lugar, sino abiertos a paisajes in\u00e9ditos, conexiones improbables, otras capacidades. Seres anfibios, dice Ranci\u00e8re, que viven \u201centre\u201d distintas identidades, emborronando las fronteras entre clases y saberes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la ficci\u00f3n nos sustraemos de la comunidad como lugar obligatorio de pertenencia y nos inscribimos en comunidades azarosas o aleatorias, porque no se dan entre quienes comparten tales propiedades o cuales predicados, sino entre las singularidades cualquiera, imposibles de anticipar, que se sienten interpeladas. Comunidades sensibles, no definidas por una identidad com\u00fan sino por una sensibilidad compartida. Comunidades fuera de lugar y, precisamente por ello, capaces de incorporarse en cualquier lugar. No tanto un sujeto pol\u00edtico s\u00f3lido y con sede permanente, como espectros que tienen sus momentos y lugares de aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n es la potencia de humanizaci\u00f3n por excelencia: si los seres humanos no somos simplemente un \u201cproducto necesario\u201d de las determinaciones biol\u00f3gicas y sociales, sino que tenemos la capacidad de hacernos un cuerpo nuevo, la ficci\u00f3n actualiza y verifica esa potencia, interrumpiendo los automatismos, haci\u00e9ndonos insumisos a nuestro destino escrito en los genes, los apellidos, el lugar de nacimiento o la condici\u00f3n social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pol\u00edtica literal y pol\u00edtica literaria<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cTodo eso es imposible\u201d. Siempre hay una voz que lo declara. Los revolucionarios franceses dicen \u201csomos hombres\u201d y De Maistre responde: \u201cno existe tal cosa, es una locura\u201d. Blanqui proclama \u201cmi profesi\u00f3n es proletario\u201d y el juez objeta: \u201ceso no es una profesi\u00f3n\u201d. Los alemanes corean \u201cnosotros somos el pueblo\u201d y el Estado sovi\u00e9tico replica: \u201cnada de eso, s\u00f3lo sois una minor\u00eda, \u00bfes que no lo veis?\u201d Pero una y otra vez no se ve, se ve otra cosa, se ve doble.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ese desacuerdo no s\u00f3lo se da entre revolucionarios y contrarrevolucionarios, como pod\u00eda pensarse de los ejemplos previos, sino en el interior mismo del pensamiento cr\u00edtico y las pr\u00e1cticas de emancipaci\u00f3n. Porque tambi\u00e9n la emancipaci\u00f3n se ha pensado y se piensa como afirmaci\u00f3n de una identidad (de clase, nacional, cultural, \u00e9tnica, sexual). Es lo que podr\u00edamos llamar \u201cpol\u00edtica literal\u201d. La pol\u00edtica literal dice: \u201csomos lo que somos, tomemos conciencia, reivindiquemos lo nuestro, lo propio\u201d. Pol\u00edtica pedag\u00f3gica, que opone un saber que (nos) falta a la ignorancia organizada de lo que somos. Pol\u00edtica de la libre expresi\u00f3n, que opone el desarrollo de una identidad a la represi\u00f3n que la inhibe.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero la emancipaci\u00f3n puede pensarse de otra manera: somos y no somos lo que somos. La pol\u00edtica literaria no \u201cexpresa\u201d una situaci\u00f3n, una cultura o un modo de vida, sino que disocia las apariencias de la realidad, lo que somos y lo que podemos. A trav\u00e9s de las ficciones nos volvemos capaces de acciones prohibidas o imposibles para nuestra identidad, origen o condici\u00f3n. No reivindicamos un trozo m\u00e1s grande del pastel (el que nos toca seg\u00fan tal o cual identidad), sino que planteamos algunas preguntas que cuestionan la naturaleza misma del pastel. No afirmamos lo propio, sino m\u00e1s bien lo impropio: compartido y transversal, de todos y de nadie. La pol\u00edtica-ficci\u00f3n es este desdoblamiento que pone un mundo en otro, esta \u201cguerra de los mundos\u201d que recrea incesantemente un mismo y \u00fanico mundo, un mundo com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed puede entenderse la pol\u00e9mica de Ranci\u00e8re contra el marxismo de Althusser o la sociolog\u00eda cr\u00edtica de Bourdieu: la pol\u00edtica para Ranci\u00e8re no pasa por adquirir un saber que nos falta y la ciencia posee, ni tampoco por encontrar una conciencia propia, correcta y adecuada a la propia identidad, sino por desidentificarse de una cultura y una identidad dadas mediante un proceso de subjetivaci\u00f3n. Las palabras y las apariencias no son aqu\u00ed \u201creflejo\u201d o \u201cm\u00e1scara\u201d de la realidad (seg\u00fan las usemos bien o mal), sino una fuerza material que puede llevarnos m\u00e1s all\u00e1 de las determinaciones que nos constituyen, m\u00e1s all\u00e1 de nuestro destino. El saber que emancipa no es tanto el que describe adecuadamente la realidad, como el que redescribe la experiencia com\u00fan. Y los nombres pol\u00edticos no son la expresi\u00f3n del inter\u00e9s de un grupo social concreto, sino el nombre de un cuestionamiento del reparto social de los papeles que nos interpela a todos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ficciones 15-M<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo que quisiera a partir de aqu\u00ed es repasar algunos enunciados que emergen con el movimiento 15-M como ficciones inclusivas y pol\u00edticas. Me doy cuenta de que el orden del texto sugiere que lo que viene a continuaci\u00f3n es una especie de \u201caplicaci\u00f3n\u201d de la teor\u00eda de Ranci\u00e9re a algunos casos concretos. Pero casi podr\u00eda decir lo contrario: son estos ejemplos vividos en primera persona los que me han permitido entender interiormente las reflexiones del fil\u00f3sofo. En realidad se trata de un encuentro, como siempre que acontece el pensamiento, entre lo que leemos, lo que vivimos y lo que inventamos por nuestra cuenta, sin saber muy bien qu\u00e9 poliniza qu\u00e9.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde el primer d\u00eda, las plazas tomadas del 15-M se propusieron como espacios de apertura constante: no un gesto de separaci\u00f3n o una trinchera, sino la invitaci\u00f3n a cualquiera a encontrarse, pensar y organizarse juntos para hacernos preguntas y buscar respuestas (precisamente porque se admite que nadie las tiene). Invitar no es una operaci\u00f3n sencilla: hay que confiar en el desconocido, saber acoger, tener algo que ofrecer, estar dispuesto a dejarse alterar por lo que el otro tiene que traer, permitir al otro reapropiarse el espacio y reconfigurarlo a su gusto, etc. En esa preocupaci\u00f3n por el otro que no est\u00e1 ya aqu\u00ed, entre nosotros, resid\u00eda una parte importante de la tensi\u00f3n creativa de las acampadas. La consigna de \u201crespeto\u201d que circulaba con tanta fuerza nombraba la exigencia y el desaf\u00edo de elaborar una convivencia entre diferentes y desconocidos, poniendo siempre en primer plano lo que une y no lo que separa (siglas, violencia, lenguajes y comportamientos excluyentes). Lo m\u00e1s dif\u00edcil hoy en d\u00eda cuando el otro se nos aparece repetidamente como un obst\u00e1culo o una amenaza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para invitar al otro a pensar y desafiar juntos al poder necesitamos dejar de ser quienes somos, porque \u201cen tanto que\u201d lo que la realidad nos obliga a ser s\u00f3lo puede haber choque, relaci\u00f3n instrumental o desigualdad, pero no encuentro o composici\u00f3n horizontal. Las ficciones pol\u00edticas crean terreno com\u00fan, nos permiten dejar de ser lo que somos y encontrarnos \u201cen tanto que\u201d otra cosa, un nosotros abierto e incluyente. Indignados, personas, 99%, Sol o 15-M son los nombres o personajes colectivos a trav\u00e9s de los cuales se ha desarreglado el orden de las clasificaciones que organiza el escenario pol\u00edtico local como un tablero de ajedrez (PSOE\/PP, izquierda\/derecha, las dos Espa\u00f1as), para poder as\u00ed autoconvocarnos en tanto que 99% de personas afectadas por la estafa pol\u00edtica y econ\u00f3mica de la crisis.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Indignados<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al principio funcion\u00f3 m\u00e1s como una etiqueta medi\u00e1tica que como un nombre propio. No recuerdo que circulara o prendiese demasiado en las plazas. Pero eso cambi\u00f3 m\u00e1s tarde, cuando la gente identificada con el 15-M se reapropi\u00f3 del t\u00e9rmino (otro episodio m\u00e1s del toma y daca constante de resignificaciones de im\u00e1genes y palabras entre el poder y la gente cualquiera).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 realidad interrumpe esta ficci\u00f3n? Indignados no se define con respecto al trabajo: los indignados no son los trabajadores, ni siquiera los precarios o los parados. Tampoco se define con respecto a un marco nacional: los indignados no son \u201clos ciudadanos\u201d ni siquiera \u201cel pueblo\u201d. La desidentificaci\u00f3n opera aqu\u00ed con respecto a las formas de representaci\u00f3n tradicional: sindicatos, para los trabajadores; partidos pol\u00edticos, para el pueblo y los ciudadanos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Indignados dispone un nosotros muy abierto, definido por una acci\u00f3n y una actitud. Cualquiera puede sentirse indignado, cualquiera puede percibir como intolerable el estado de cosas, cualquiera puede rechazar ser una mercanc\u00eda en manos de pol\u00edticos y banqueros. La indignaci\u00f3n no remite a una identidad sociol\u00f3gica o ideol\u00f3gica (\u201cestos\u201d o \u201caquellos\u201d), sino a una decisi\u00f3n subjetiva, potencialmente accesible a cualquiera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se critica el nombre de indignados porque evoca una protesta sin pensamiento ni construcci\u00f3n, cuando el movimiento 15-M no se agota en el rechazo o el grito (como han interpretado, desde muy lejos, algunos ilustres intelectuales y opinadores). Unos pocos d\u00edas despu\u00e9s de tomar la plaza, no se pod\u00eda decir que est\u00e1bamos all\u00ed s\u00f3lo gritando nuestra indignaci\u00f3n contra nadie, sino tambi\u00e9n por la belleza y la potencia de estar juntos, desplegando un formidable pensamiento pr\u00e1ctico y situado, reinventando las formas de hacernos cargo en com\u00fan de lo com\u00fan. La pregunta que se plantea entonces es: \u00bfest\u00e1n las palabras cargadas irremediablemente de sus significados previos o las podemos hacer decir otras cosas, asoci\u00e1ndolas a otras pr\u00e1cticas y otros contextos, incluso desplegando en ellas otros significados (la dignidad que encierra la palabra indignados por ejemplo)?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Personas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al comienzo de la acampada, se dio un debate en varios grupos y comisiones sobre si deb\u00edamos denominarnos personas o ciudadanos. Mucha gente consideraba la palabra \u201cpersonas\u201d m\u00e1s adecuada y eficaz en la situaci\u00f3n abierta. De hecho, el primer texto que se lanz\u00f3 desde la plaza de Sol dec\u00eda: \u201clos que estamos aqu\u00ed no somos colectivos ni organizaciones, sino personas que han venido libremente&#8230;\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como dicen los amigos de Onda Precaria, la palabra personas \u201cdejaba atr\u00e1s las siglas, las ideolog\u00edas, pero tambi\u00e9n las identidades prefijadas (obreros, ciudadanos\u2026) y permit\u00eda interpelar a muchos. Permit\u00eda volver a mirarse a los ojos y confiar en el otro, porque all\u00ed estaba en Sol, codo a codo conmigo y con el de m\u00e1s all\u00e1, contra pol\u00edticos y banqueros, para que las personas no fueran tratadas como mercanc\u00edas. Al llamarnos personas, hac\u00edamos tabla rasa y nos identific\u00e1bamos como iguales: era como decir &#8216;no me importa de d\u00f3nde vengas, no te pedir\u00e9 ninguna credencial, s\u00e9 que eres como yo&#8217;\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Vac\u00eda de color y peso pol\u00edtico, \u201cpersonas\u201d pod\u00eda cargarse por ello mismo de una potencia in\u00e9dita y circular como una palabra cre\u00edble. Indicaba el deseo de otro comienzo, de otro punto de partida por fuera de la pol\u00edtica desprestigiada de los pol\u00edticos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cPersonas\u201d recoge al mismo tiempo la confianza en lo personal, una de las pocas dimensiones de la vida contempor\u00e1nea que a\u00fan merece nuestra estima. Es el atractivo de la intimidad, donde -a pesar de los mil c\u00e1lculos y estrategias que la atraviesan- a\u00fan sentimos que el otro se nos muestra sincera y espont\u00e1neamente, de forma sencilla y directa, sin temor al juicio ni agenda oculta. El mismo empuje de las redes sociales le debe algo a esto: la conexi\u00f3n se da uno a uno, persona a persona. En las redes sociales la intimidad sale adem\u00e1s del \u00e1mbito afectivo inmediato y se hace p\u00fablica, desdibuj\u00e1ndose las fronteras p\u00fablico\/privado, amigo\/desconocido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Estas formas de conexi\u00f3n uno a uno ya se hab\u00edan activado pol\u00edticamente en el pasado. Si por ejemplo confiamos en la convocatoria an\u00f3nima que nos llam\u00f3 a protestar frente a las sedes del PP dos d\u00edas despu\u00e9s del atentado terrorista del 11-M en 2004, fue precisamente porque no la firmaba ninguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica y nos llegaba reenviada por numerosos amigos. Como no nos mov\u00eda una identidad o una ideolog\u00eda, sino una afectaci\u00f3n sensible y en primera persona por lo que estaba ocurriendo, s\u00f3lo una convocatoria al mismo tiempo an\u00f3nima y personal pod\u00eda galvanizar la protesta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el 15-M la \u201cintimidad\u201d no s\u00f3lo se hace p\u00fablica, sino que se encarna en calles y cuerpos. Durante las semanas de acampada, el grado de exposici\u00f3n personal en las intervenciones p\u00fablicas era asombroso, se compart\u00edan las preocupaciones e inclinaciones m\u00e1s profundas como si hubiesen ca\u00eddo por un momento la verg\u00fcenza y el pudor que no dejan compartir normalmente lo m\u00e1s \u00edntimo con desconocidos. En las asambleas se aplaud\u00edan mucho (en silencio, con las manos) las intervenciones m\u00e1s personales: por ejemplo las que balbuceaban y tanteaban para encontrar sus propias palabras. Las aspas de rechazo se levantaban enseguida contra los discursos m\u00e1s autom\u00e1ticos, m\u00e1s codificados, menos afectados por la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se ha pensado la acci\u00f3n pol\u00edtica con el esquema de lo publico y lo privado, pero hoy quiz\u00e1 podr\u00edamos repensarla seg\u00fan lo \u00edntimo y lo com\u00fan. Lo \u00edntimo no es lo privado, todo lo contrario. Es a la vez lo m\u00e1s propio y lo m\u00e1s impropio -transversal, tuyo y m\u00edo, de todos y de nadie. Qu\u00e9 sorpresa escuchar de pronto al otro decir exactamente lo que yo pienso en una asamblea, expresar en p\u00fablico lo que a mi me pasa. El fil\u00f3sofo Santiago L\u00f3pez Petit habla a este respecto de la \u201cinterioridad com\u00fan\u201d como motor de las nuevas politizaciones an\u00f3nimas. Lo que yo me digo a mi mismo en soledad &#8211; mi verdad- resuena y circula inesperadamente como una verdad colectiva y compartida con otros muchos (a quienes ni siquiera conozco). Como verdad com\u00fan que funda un nuevo nosotros.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el uso de la palabra \u201cpersonas\u201d me recuerda a la historia de Ulises y el c\u00edclope Polifemo. En determinado momento Polifemo le pregunta a Ulises su nombre y Ulises responde: \u201cmi nombre es Nadie; Nadie me llaman mi madre, mi padre y mis compa\u00f1eros todos\u201d. Esa astucia le permitir\u00e1 escapar junto a sus compa\u00f1eros despu\u00e9s de herir a Polifemo en su \u00fanico ojo: los dem\u00e1s c\u00edclopes se burlan de su hermano cuando les pide ayuda porque ha sido atacado por \u201cNadie\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El poder es siempre una m\u00e1quina de estereotipar: nombrar, encasillar, separar, estigmatizar, criminalizar. En el caso del 15-M, los estereotipos como \u201canti-sistema\u201d o \u201cperroflautas\u201d han tratado de distinguir entre \u201cla gente normal\u201d y \u201clos que protestan\u201d: los sospechosos. Romper lo com\u00fan. Pero el 15-M ha inventado mil formas de pinchar los estereotipos, desde el humor que ridiculiza y vac\u00eda las im\u00e1genes del miedo hasta la invitaci\u00f3n constante a cualquiera a acercarse a ver con sus propios ojos la realidad que se estaba construyendo en las plazas, reproponi\u00e9ndose a s\u00ed mismo una y otra vez como espacio de cualquiera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando los c\u00edclopes medi\u00e1ticos y pol\u00edticos preguntan al 15-M: \u201c\u00bfcu\u00e1l es tu nombre?\u201d, responder \u201csomos personas\u201d ha sido otra manera de escapar. Personas es un nombre vac\u00edo en el que cabe cualquiera, una nada que nos incluye a todos. La palabra personas proviene curiosamente de \u201cm\u00e1scara\u201d: la m\u00e1scara que usaban antiguamente los actores de teatro para dar vida a sus personajes. Las ficciones pol\u00edticas son nombres colectivos y m\u00e1scaras que nos permiten a la vez hacernos invisibles al poder y accesibles para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Somos el 99%<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En la acampada de Sol una pancarta dice: \u201csomos todos\u201d. Un enunciado muy parecido se convierte luego en el lema central del movimiento estadounidense Occupy: \u201csomos el 99%\u201d. De rebote, en ese campo de resonancias que es el movimiento global de las plazas, el lema del 99% se empieza a usar tambi\u00e9n en Espa\u00f1a. \u201cSomos el 99%\u201d es sin duda uno de esos \u201cenunciados imposibles\u201d de que habla Ranci\u00e8re. Una afirmaci\u00f3n parad\u00f3jica e imposible (\u201cmentira\u201d desde un punto de vista objetivo y literal) seg\u00fan la cual una minor\u00eda en la calle dice ser la mayor\u00eda, todos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El enunciado recibe las mismas cr\u00edticas que aquel \u201cnosotros somos el pueblo\u201d y por las mismas razones: \u201cno sois el 99%, sino una minor\u00eda muy concreta (y sospechosa)\u201d. Para remachar el argumento se comparan siempre las cifras de asistentes a manifestaciones y las de votantes en las urnas electorales, como diciendo \u201cesto es lo que sois de verdad, tantos, menos que los que aceptan la representaci\u00f3n\u201d. Aqu\u00ed de nuevo chocan las dos pol\u00edticas: literal y literaria. La pol\u00edtica literal piensa aqu\u00ed la realidad seg\u00fan un esquema de todo y partes, de partes y partidos, de mayor\u00edas y minor\u00edas, de proporciones aritm\u00e9ticas y geom\u00e9tricas. Todo ello expresado perfectamente en los gr\u00e1ficos de los resultados electorales, una persona un voto, los distintos colores representando a las partes\/partidos, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero como explica Ranci\u00e8re, algo pasa precisamente cuando no salen las cuentas. La pol\u00edtica literaria desdobla la realidad. Desarregla el esquema del todo y las partes a\u00f1adiendo una parte suplementaria: la parte de los sin parte. No un espacio donde se habla por todos, sino donde se habla para todos. Que no interpela a estos o aquellos, sino que parte de preguntas y problemas transversales que pueden afectar a gente muy distinta, como por ejemplo un desahucio -por citar uno de los puntos de politizaci\u00f3n del 15M- puede afectar a una persona religiosa o a un laica, de derechas o de izquierdas, mon\u00e1rquica o republicana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aunque una lectura enfatiza la oposici\u00f3n que establece entre el 1% que acapara la riqueza y la decisi\u00f3n pol\u00edtica frente al 99% de despose\u00eddos, la fuerza del lema no me parece tanto cuantitativa o descriptiva, como literaria y performativa. Somos el 99% significa \u201cnuestro hacer y decir se dirige indistintamente a todos\u201d, implica voluntad de apertura, pregunta y preocupaci\u00f3n por los que no est\u00e1n ya entre nosotros, problematizaci\u00f3n del confort autorreferente de las identidades, confianza en la inteligencia igual de los desconocidos, en la capacidad de cualquiera para hacerse cargo de los asuntos comunes. Y las palabras tiene efectos pr\u00e1cticos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante los primeros d\u00edas de la ocupaci\u00f3n de la plaza de Zuccotti, Occupy Wall Street era un espacio habitado casi exclusivamente por activistas y militantes pol\u00edticos. Fue en ese momento cuando el lema del 99% se empez\u00f3 a extender, empujado en un primer instante por algunas personas que deseaban abrir la situaci\u00f3n. Mucha gente distinta se sinti\u00f3 interpelada por la consigna y se acerc\u00f3 a Zuccotti. Los lenguajes y comportamientos pol\u00edticos m\u00e1s autorreferenciales y excluyentes tuvieron que modificarse para acoger a los desconocidos que llegaban. Y as\u00ed la consigna del 99% transform\u00f3 materialmente la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sol<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando a principios de agosto de 2011 las autoridades decidieron desmantelar los restos del campamento de Sol y arrancaron la placa que el 15-M hab\u00eda colocado bajo la estatua del caballo de Carlos III (que dec\u00eda \u201cdorm\u00edamos, despertamos\u201d), miles de personas se autoconvocaron inmediatamente en manifestaciones de protesta que pusieron en jaque un despliegue policial in\u00e9dito. Sol es un espacio muy importante para los madrile\u00f1os vinculados al 15-M, en el que meses despu\u00e9s del campamento se siguen realizando todo tipo de reuniones, asambleas y concentraciones. Pero al mismo tiempo Sol es tambi\u00e9n un espacio simb\u00f3lico y met\u00e1fora de met\u00e1foras: por ejemplo, kil\u00f3metro cero, el \u201cnuevo comienzo\u201d que para Hannah Arendt define lo propio de la pol\u00edtica; los lemas \u201cens\u00f3late\u201d, \u201censolaci\u00f3n\u201d y sus mil variantes, que remiten al esp\u00edritu, la energ\u00eda y la emoci\u00f3n que se viv\u00eda en el campamento, relacionada con el pasaje de la impotencia a la potencia, de la competencia a la cooperaci\u00f3n, del cinismo a la confianza; la imagen del \u201cdespertar\u201d, no s\u00f3lo como un despertar de las conciencias, sino tambi\u00e9n como despertar de la pesadilla del individualismo, de los cuerpos anestesiados y blindados a lo que tenemos en com\u00fan, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n pol\u00edtica de Sol evoca un posible ya realizado: el peque\u00f1o mundo y la peque\u00f1a ciudad que se construyeron en la plaza durante tres semanas, un \u201ctaller de democracia al aire libre\u201d (como dijo alguien en una asamblea) donde experimentar modos de participaci\u00f3n com\u00fan en los asuntos comunes. Un espacio no s\u00f3lo de protesta y denuncia, sino de organizaci\u00f3n de la vida colectiva: espacio habitable, participado y de cualquiera (\u201ccabemos todos, os necesitamos a todos\u201d dice un v\u00eddeo sobre el campamento de Sol recogiendo un sentir muy com\u00fan). Experiencia de protagonismo y poder hacer, de toma colectiva de la palabra, contra las jerarqu\u00edas instituidas del saber y el monopolio privado de la decisi\u00f3n pol\u00edtica. Experiencia de libertad, no tanto como posibilidad de escoger entre opciones dadas, sino de reinventar colectivamente las reglas de juego. Experiencia de hacer mucho con poco, de otra idea del lujo o la riqueza, ya no asociada al consumo o al dinero, sino a las relaciones y a otra experiencia del tiempo. Experiencia de lo com\u00fan y redescubrimiento del otro como c\u00f3mplice frente al \u201cs\u00e1lvese quien pueda\u201d imperante en la vida normal&#8230; Un posible ya realizado, pero que la ficci\u00f3n Sol no s\u00f3lo mantiene en el recuerdo, sino que nos convoca a actualizar, retomar y desarrollar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>15-M<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A \u00faltima hora me doy cuenta de que podr\u00edamos pensar el mismo nombre 15-M como personaje colectivo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La fecha no indica tanto una identidad, como m\u00e1s bien un corte, un umbral, un punto de no retorno que interrumpe el tiempo homog\u00e9neo de la repetici\u00f3n. Asumir una fecha como nombre de un movimiento implica el reconocimiento de que el \u201cnosotros\u201d que se abre es m\u00e1s del orden del acontecimiento que de la identidad. Es decir, como explica Santiago L\u00f3pez Petit, que \u201cno preexist\u00eda, no estaba latente, sino que ha surgido en el mismo momento que hemos tomado las plazas. Por esto es un nosotros abierto, abierto a todo el que quiere entrar y formar parte de \u00e9l\u201d. 15-M es un nombre que acoge a todo aquel que se sienta interpelado y tocado por lo que arranc\u00f3 ese d\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al mismo tiempo hay quien se\u00f1ala que aceptar la fecha como un nombre colectivo implica el riesgo de quedar aferrados a una imagen detenida y cristalizada, anclados a un origen. Como si el acontecimiento fuera el que fue y no admitiera nuevas versiones ni actualizaciones. El movimiento quedar\u00eda de ese modo preso en un bucle identitario: s\u00f3lo es 15-M si repite los haceres y decires que se reconocen como 15-M. Una forma de negarse a s\u00ed mismo como movimiento, como proceso, como experimento sin modelo (ni siquiera \u00e9l mismo).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un nosotros abierto. Las plazas no establecieron nunca una frontera clara entre dentro y fuera, sino que m\u00e1s bien alentaban una circulaci\u00f3n permanente. Pero eso no significa que el 15-M sea un espacio neutral. Un espacio de cualquiera no es un espacio plano. El 15-M hace y dice cosas. Se define por aquello que hace y dice. Una pr\u00e1ctica, no una identidad. Pero su hacer y decir no tiene interlocutores predefinidos: \u201cestos\u201d o \u201caquellos\u201d (la izquierda, los movimientos sociales, etc.), sino (potencialmente) cualquiera. La capacidad de mantener viva la interpelaci\u00f3n a cualquiera es una prueba constante, material y concreta. Que pasa tanto por los lenguajes y las est\u00e9ticas, como por los tiempos o las formas organizativas de la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de abandonar las plazas, el 15-M se convirti\u00f3 en una especie de s\u00faper-h\u00e9roe colectivo que aparec\u00eda inesperadamente all\u00ed donde se comet\u00eda una injusticia. Esa leyenda ten\u00eda que ver con la intervenci\u00f3n de muchas personas que hab\u00edan pasado por las plazas en el bloqueo de desahucios o redadas racistas de la polic\u00eda en los barrios. \u00bfEran intervenciones del 15-M? Imposible de decir. Lo que aparec\u00eda y desaparec\u00eda as\u00ed era un nuevo clima social que aprovechaba, atravesaba y enriquec\u00eda muchas veces estructuras previas para actuar. \u00bfQu\u00e9 significa que el 15-M sea un clima? Que no s\u00f3lo es un movimiento o una estructura organizada compuesta de asambleas y comisiones, sino tambi\u00e9n otro estado mental y otra disposici\u00f3n colectiva hacia la realidad, marcada por la experiencia empoderadora de las plazas y diseminada por la sociedad entera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El nombre 15-M se debate en esa tensi\u00f3n. Como clima, es un nombre de cualquiera. Difuso, reapropiable y abierto. Como organizaci\u00f3n, es un nombre que se refiere a una realidad delimitada: siglas que conviven o compiten con otras siglas, con un adentro y un afuera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ficci\u00f3n e identidad<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cNosotros no es un lugar al que se pertenece, sino un espacio al que se ingresa para construirlo\u201d, dice el fil\u00f3sofo Diego Tati\u00e1n. Identidad pol\u00edtica e identidad sociol\u00f3gica no coinciden. Es m\u00e1s: la identidad pol\u00edtica supone una determinada ruptura con la identidad sociol\u00f3gica. Dejar de ser lo que la realidad nos obliga a ser, abandonar los lugares a los que simplemente pertenecemos, desdoblarnos. La identidad pol\u00edtica es m\u00e1s bien un espacio que se inventa. Entre cualquiera que comparta, no tales o cuales predicados, sino ciertas preguntas, principios o b\u00fasquedas. M\u00e1s una sensibilidad que un mismo lugar en el casillero sociol\u00f3gico. La identidad pol\u00edtica es una identidad no identitaria, sino abierta, inacabada, en construcci\u00f3n permanente. Lo que a lo largo de este texto hemos llamado una ficci\u00f3n. La acci\u00f3n pol\u00edtica pasa por estas \u201cf\u00e1bulas\u201d, estas \u201cpalabras mal empleadas\u201d, estos \u201cimposibles\u201d que ponen tan nerviosas a las polic\u00edas de la sociedad y el pensamiento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero la ficci\u00f3n pol\u00edtica vive siempre al borde de su desaparici\u00f3n: la cristalizaci\u00f3n identitaria. El fantasma queda entonces encerrado en un lugar, una estructura, un bando, un sujeto-autor. Se materializa pesadamente en un cuerpo representable. La parte de los sin parte se convierte en un segmento identificable de la sociedad que ya no interpela a cualquiera. Un lugar de borde duro y hostil con el afuera, homog\u00e9neo hacia dentro, que excluye las anomal\u00edas y desprecia la idea de una inteligencia igual de todos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed, el hombre-ciudadano considera que las mujeres, los negros o los proletarios no caben, porque no son tan hombres-ciudadanos como los dem\u00e1s. El proletariado localiza elementos sospechosos que conviene depurar para preservar la pureza: artesanos, peque\u00f1o-burgueses, lumpen. Se alzan voces desde el 99% que hablan de rebajar el \u201cporcentaje\u201d porque \u201cse nos puede meter cualquiera\u201d y es preferible que \u201cs\u00f3lo estemos los m\u00e1s militantes\u201d. En Sol se grita \u201cesta es nuestra plaza\u201d contra los peregrinos que circulan por ella cuando el Papa visita Madrid en verano de 2011, convirtiendo de nuevo el espacio de cualquiera en un espacio propio, en una propiedad con un propietario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Identidad y ficci\u00f3n, sustancia y acontecimiento, pol\u00edtica literal y pol\u00edtica literaria. No hay f\u00f3rmula para inclinar de un lado la balanza definitivamente. S\u00f3lo podemos construir y reconstruir, contra los lugares en los que nos clava el destino y las razones que los justifican, la confianza en las capacidades de cualquiera para darse un cuerpo nuevo. Una y otra vez, una y otra vez.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>*Este texto se termin\u00f3 de escribir en julio de 2012.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Algunas referencias:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Jacques Ranci\u00e8re, La lecci\u00f3n de Althusser (Galerna, 1975)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-Los nombres de la historia (Nueva Visi\u00f3n, 1992)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-El desacuerdo\u00a0 (Nueva Visi\u00f3n, 1996)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-Pol\u00edtica, polic\u00eda, democracia. Santiago de Chile (Arces-Lom, 2006)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-Et tant pis pour las gens fatigu\u00e9s (Editions Amsterdam, 2009)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-Momentos pol\u00edticos (Clave intelectual, 2011)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Joseph de Maistre, Consideraciones sobre Francia (Tecnos, 1990)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Charlotte Nordmann, Bourdieu\/Ranci\u00e8re, la pol\u00edtica entre sociolog\u00eda y filosof\u00eda (Nueva Visi\u00f3n, 2010)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Amador Fern\u00e1ndez-Savater, \u201cUna revoluci\u00f3n de personas\u201d, \u201cLa Rep\u00fablica del 99%\u201d y otros textos sobre el 15-M en P\u00fablico y eldiario.es<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Santiago L\u00f3pez Petit, \u201cDesbordar las plazas. Una estrategia de objetivos\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00c1ngel Luis Lara, \u201cOccupy Wall Street o la bendita metamorfosis\u201d y otros textos sobre los movimientos de las plazas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Onda Precaria, \u00abAbecedario sonoro IV. \u201cSomos personas que hemos venido libre y voluntariamente\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Revista de Espai en Blanc n\u00ba 5-6: La fuerza del anonimato (Bellaterra, 2009)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>M\u00e1scaras, ficciones, nombres colectivos&#8230; reportaje sobre activismo y ficci\u00f3n, por Le\u00f3nidas Mart\u00edn Saura y N\u00faria Campabadal<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La imagen del 99%, mayday en Nueva York (2012), por Le\u00f3nidas Mart\u00edn Saura<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y, sobre todo, las conversaciones con los amigos del 15-M, especialmente en este caso Patricia, Carolina, \u00c1lvaro, Luis, Leo, Guillermo, Juan y Luisa. \u00a1Mil gracias!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fuente: <a title=\"Fuente\" href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/interferencias\/ficcion-politica-15-M_6_71452864.html\">http:\/\/www.eldiario.es\/interferencias\/ficcion-politica-15-M_6_71452864.html<\/a><\/p>\n<p> <a title=\"Fuente\" href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/interferencias\/ficcion-politica-15-M_6_71452864.html\"> <\/a> <\/p>\n<p><a title=\"Fuente\" href=\"http:\/\/www.eldiario.es\/interferencias\/ficcion-politica-15-M_6_71452864.html\"> <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ensayo sobre la potencia pol\u00edtica de la ficci\u00f3n, como cuestionamiento de la realidad establecida y de las identidades obligatorias, como creaci\u00f3n de nuevas posibilidades de existencia y de comunidad, desde la Revoluci\u00f3n Francesa hasta el 15-M. \u00a0 \u00a0 Los que estamos aqu\u00ed, en Tahrir, Sol, Syntagma o Zuccotti, \u00bfqui\u00e9nes somos, c\u00f3mo nos llamamos? 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