{"id":27628,"date":"2012-12-04T08:36:41","date_gmt":"2012-12-04T06:36:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/ipaz-en-colombia\/"},"modified":"2012-12-04T08:36:41","modified_gmt":"2012-12-04T06:36:41","slug":"ipaz-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/ipaz-en-colombia\/","title":{"rendered":"\u00bfPaz en Colombia?"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Se respira otro aire en las calles y plazas de Bogot\u00e1. Un aire perfumado de esperanzas, y ya no aquel \u2013plomizo, infausto, medroso\u2013 de la violencia eterna y del conflicto interminable. La guerra en Colombia es una de las m\u00e1s viejas del mundo (1), comenz\u00f3 (o se intensific\u00f3) cuando la oligarqu\u00eda asesin\u00f3, el 9 de abril de 1948, a Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n, un l\u00edder social inmensamente popular que reclamaba justicia social, incluyendo reforma del sistema financiero y reforma agraria (2). Desde entonces, el n\u00famero de v\u00edctimas mortales se calcula en centenares de miles (3)\u2026 Hoy, en un subcontinente ampliamente pacificado, este conflicto \u2013la \u00faltima guerra de guerrillas de Am\u00e9rica Latina\u2013 aparece como un vestigio de otra \u00e9poca.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Viajando por el pa\u00eds y conversando con diplom\u00e1ticos, intelectuales, \u00adtrabajadores sociales, periodistas, acad\u00e9micos o moradores de barriadas humildes se deduce que, esta vez, la cosa va en serio. Algo parece moverse de verdad desde que el presidente Juan Manuel Santos anunci\u00f3 p\u00fablicamente, a principios de septiembre pasado, que el gobierno y la insurgencia iniciar\u00edan negociaciones de paz (4). Primero en Oslo y luego en La Habana, con el apoyo de los gobiernos de Cuba y Noruega como \u201cgarantes\u201d, y de los gobiernos de Venezuela y Chile como \u201cacompa\u00f1antes\u201d. Los ciudadanos est\u00e1n creyendo en el proceso; sienten que se ha llegado a una configuraci\u00f3n interna y externa que autoriza \u2013con prudencia\u2013 a so\u00f1ar. \u00bfY si la paz fuese por fin posible?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 65 a\u00f1os de guerra, no es la primera vez que autoridades e insurgentes se sientan a negociar. Porque este conflicto ha tenido muchas fases. Despu\u00e9s del asesinato de Gait\u00e1n, se desencaden\u00f3 una verdadera guerra civil \u2013\u201cla Violencia\u201d\u2013 que caus\u00f3 decenas de miles de muertos. Para defender a los campesinos y a las clases medias, surgen entonces ej\u00e9rcitos guerrilleros de estricta estirpe liberal (Gait\u00e1n era el l\u00edder del Partido Liberal), el m\u00e1s grande de ellos en los Llanos Orientales. Apoy\u00e1ndose en las Fuerzas Armadas asesoradas por Estados Unidos, la oligarqu\u00eda conservadora lanza una verdadera ola de terror y represi\u00f3n. Los grupos armados liberales abandonan las armas y se reincorporan a la vida pol\u00edtica. No lo hacen peque\u00f1as facciones armadas focalizadas en departamentos como Tolima, Huila y Cundinamarca, algunas de las cuales, con el paso de los a\u00f1os, se hacen comunistas, y, en 1964, fundan, bajo la direcci\u00f3n de Manuel Marulanda \u201cTirofijo\u201d, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, en 1965, bajo la influencia de la revoluci\u00f3n cubana se crea el Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional (ELN), guerrilla en las filas de la cual muere Camilo Torres, cura guerrillero devenido, para los cristianos progresistas, s\u00edmbolo del compromiso de la Iglesia con los pobres. Al ELN, pertenecer\u00e1 tambi\u00e9n el sacerdote espa\u00f1ol Manuel P\u00e9rez. Otra fuerza guerrillera nace en 1965, el Ej\u00e9rcito Popular de Liberaci\u00f3n (EPL), brazo armado del Partido Comunista-Marxista Leninista PC(ML), mao\u00edsta, dirigido por Pedro V\u00e1squez Rend\u00f3n y Pedro Le\u00f3n Arboleda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1973, aparece una nueva organizaci\u00f3n guerrillera, el Movimiento 19 de Abril (M-19). Expresi\u00f3n de protesta de una parte de las clases medias urbanas contra el fraude que priv\u00f3 al general Gustavo Rojas Pinilla de su victoria en las elecciones presidenciales del 19 de abril de 1970. Un grupo armado que, con el paso de los a\u00f1os, se ir\u00e1 radicalizando pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n emerge, en la d\u00e9cada de 1980, el \u201ctercer actor\u201d (adem\u00e1s de las Fuerzas Armadas gubernamentales y las guerrillas): los paramilitares, financiados por los grandes terratenientes y entrenados por el Ej\u00e9rcito, cuya finalidad es aterrorizar, mediante salvajadas y atrocidades, a las bases sociales campesinas de las guerrillas. Hay que a\u00f1adir, en esa \u00e9poca, al \u201ccuarto actor\u201d: los narcotraficantes (5) que poseen sus propias bandas armadas, compran la complicidad de los paramilitares y pagan \u201cimpuestos\u201d a los insurgentes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Este era, en s\u00edntesis, el cuadro del conflicto colombiano hasta los a\u00f1os 1980. Con un elemento social complementario constituido por los millones de campesinos empujados, a causa del nivel de violencia en el campo, al \u00e9xodo rural. Y que vinieron a hacinarse en barriadas autoconstruidas de la periferia de las grandes ciudades (6). En particular en torno a la capital Bogot\u00e1, cuya \u00e1rea metropolitana tiene hoy cerca de 9 millones de habitantes, o sea m\u00e1s del 20% de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ha ido cambiando en las \u00faltimas tres d\u00e9cadas? Hubo varias tentativas de acabar con la guerra. \u00a0El presidente conservador Belisario Betancourt consigui\u00f3 establecer, en 1984, un acuerdo de \u201ccese el fuego\u201d con las FARC y el M-19. Comprometi\u00e9ndose a hacer reformas y a facilitar la incorporaci\u00f3n de los guerrilleros a la vida pol\u00edtica. Las FARC crean entonces el movimiento Uni\u00f3n Patri\u00f3tica (UP) que participa en las elecciones de 1986 y \u00adobtiene 6 esca\u00f1os en el Senado, 23 diputados y m\u00e1s de 300 consejeros municipales. Pero este \u00e9xito electoral desencadena una ola de atentados y de asesinatos contra los miembros de la UP. En poco tiempo, m\u00e1s de 3 000 cuadros y dirigentes de esa formaci\u00f3n son exterminados\u2026 Lo cual produce un profundo traumatismo en el seno de las FARC que relanzan con mayor intensidad la lucha armada. En cambio, el M-19 abandona las armas en 1989 y se integra a la acci\u00f3n pol\u00edtica civil.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1998, el presidente Andr\u00e9s Pastrana da un golpe de teatro y se entrevista con Manuel Marulanda, reinicia las negociaciones con las FARC y, a pesar de las fuertes cr\u00edticas en el seno de su propio bando, desmilitariza una zona rural en la regi\u00f3n del Cagu\u00e1n para facilitar los contactos con la insurgencia. Hace lo mismo con el ELN. Pero los paramilitares sabotean, una vez m\u00e1s, estos esfuerzos, multiplicando las matanzas de campesinos. Las FARC tampoco juegan el juego y retoman la lucha (7). Despechado y defraudado, el gobierno firma un acuerdo militar con Estados Unidos para poner en marcha el \u201cPlan Colombia\u201d con el prop\u00f3sito de derrotar militarmente a las guerrillas. Despu\u00e9s de la elecci\u00f3n de \u00c1lvaro Uribe en 2002, esta apuesta por una opci\u00f3n exclusivamente militar se refuerza. Las ofensivas del ej\u00e9rcito redoblan en intensidad con armamento sofisticado procurado por Washington. Varios l\u00edderes de las FARC (Ra\u00fal Reyes, Alonso Cano, Jos\u00e9 Brice\u00f1o \u201cMono Jojoy\u201d) son abatidos (8).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 el nuevo presidente Juan Manuel Santos, electo en agosto de 2010, que fue un implacable ministro de Defensa contra las guerrillas en la era Uribe, ha optado por la negociaci\u00f3n? (9). Porque esta vez, dice \u00e9l, \u201clos planetas est\u00e1n alineados\u201d. O sea, la coyuntura nacional e internacional no puede ser m\u00e1s propicia.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En primer lugar, las FARC ya no son lo que eran. Obviamente siguen siendo la guerrilla m\u00e1s formidable de Am\u00e9rica Latina, con sus cerca de 20.000 combatientes que operan en decenas de frentes. Y es asimismo el \u00fanico ej\u00e9rcito guerrillero que no ha sido vencido militarmente en Am\u00e9rica Latina.\u00a0 Pero la vigilancia por sat\u00e9lite y el uso masivo de drones militares permiten ahora a las Fuerzas Armadas \u00adgubernamentales controlar sus comunicaciones y sus desplazamientos. La selva, en la que las FARC hallaban refugio, se ha convertido en una jungla de cristal transparente donde la supervivencia resulta cada vez m\u00e1s aleatoria. Por otra parte, la decapitaci\u00f3n sucesiva de su c\u00fapula dirigente (mediante el uso de la t\u00e9cnica israel\u00ed del \u201casesinato selectivo\u201d) complica la reorganizaci\u00f3n de la guerrilla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, algunos m\u00e9todos odiosos de lucha usados por las FARC (secuestros, ejecuciones de prisioneros, atentados ciegos) han causado rechazo por una parte importante de la sociedad civil (10). Las FARC no est\u00e1n vencidas ni mucho menos, y podr\u00edan probablemente proseguir el conflicto durante a\u00f1os. Pero lo seguro es que se hallan en la incapacidad de vencer. La perspectiva de una victoria militar ha desaparecido. Y eso lo modifica todo. La negociaci\u00f3n de paz, si desembocase en un acuerdo digno, les permitir\u00eda salir con la frente alta, decirle adi\u00f3s a las armas e incorporarse a la vida pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero si el presidente Santos decidi\u00f3, ante la sorpresa general, abrir unas negociaciones de paz con la insurgencia no fue s\u00f3lo porque las FARC se encuentren disminuidas militarmente (11). Es tambi\u00e9n porque la oligarqu\u00eda latifundista que, desde hace 65 a\u00f1os, se opone a una reforma agraria en Colombia (este pa\u00eds es pr\u00e1cticamente el \u00fanico en Am\u00e9rica Latina que, por la cerraz\u00f3n de los terratenientes, no ha rea\u00adlizado una redistribuci\u00f3n de tierras) ya no tiene el poder dominante que ten\u00eda. En los \u00faltimos decenios se ha consolidado una nueva oligarqu\u00eda urbana mucho m\u00e1s poderosa e influyente que la oligarqu\u00eda rural.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Durante los a\u00f1os m\u00e1s terribles de la guerra, las grandes aglomeraciones quedaron aisladas del campo. Era imposible circular por tierra de una localidad a otra y la \u201cColombia \u00fatil\u201d se convirti\u00f3 en una suerte de \u201carchipi\u00e9lago de ciudades\u201d. Estas metr\u00f3polis, en las que se acumulaban los millones de personas que hu\u00edan del conflicto, desa\u00adrrollaron su propia econom\u00eda cada vez m\u00e1s pujante (industria, servicios, finanzas, importaci\u00f3n-exportaci\u00f3n, etc.). Hoy es ella la que domina el pa\u00eds y a la que, en cierta medida, representa Juan Manuel Santos. Igual que \u00c1lvaro Uribe representa a los grandes terratenientes que se oponen al proceso de paz.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A la oligarqu\u00eda urbana, la paz le interesa por razones econ\u00f3micas. Primero, el coste de la paz, o sea una \u2013probablemente modesta\u2013 reforma agraria, lo asumir\u00edan los latifundistas, no ella. Su inter\u00e9s no est\u00e1 en el suelo, sino en el subsuelo.\u00a0 Porque, en el contexto internacional actual, la pacificaci\u00f3n le permitir\u00eda explotar los inmensos recursos mineros de Colombia de los que la insaciable China sigue sedienta. Por otra parte, el empresariado urbano estima que, en caso de paz, los excesivos presupuestos militares podr\u00edan consagrarse a reducir las desigualdades que siguen siendo abismales. Los empresarios constatan que Colombia va hacia los 50 millones de habitantes. Lo cual constituye una masa cr\u00edtica importante, en t\u00e9rminos de consumo, a condici\u00f3n de que el poder adquisitivo medio aumente. En ese sentido, observan que las pol\u00edticas de redistribuci\u00f3n que se est\u00e1n llevando a cabo en varios pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina (Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, etc.) han reactivado la producci\u00f3n nacional y favorecido la expansi\u00f3n de las empresas locales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A todas estas razones, se a\u00f1ade otro aspecto regional. Am\u00e9rica Latina est\u00e1 viviendo un gran momento de integraci\u00f3n con la reciente creaci\u00f3n de la UNASUR (Uni\u00f3n de las Naciones del Sur) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe\u00f1os) en las que Colombia representa un papel importante. Frente a esta din\u00e1mica, la guerra es un anacronismo, como lo ha denunciado repetidas veces el presidente Hugo Ch\u00e1vez de Venezuela. Las FARC lo saben. La hora de que callen las armas ha llegado. Adem\u00e1s, la realidad actual de Am\u00e9rica Latina demuestra que, a pesar de los obst\u00e1culos, la conquista del poder por la v\u00eda pac\u00edfica y pol\u00edtica es posible para una organizaci\u00f3n progresista. Ha quedado demostrado en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Uruguay, Brasil, etc.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Muchos peligros acechan a\u00fan. Los adversarios de la paz (halcones del Pent\u00e1gono, ultras de las Fuerzas Armadas, terratenientes, paramilitares) tratar\u00e1n de sabotear el proceso (12). Pero todo parece indicar, mientras contin\u00faan las negociaciones en La Habana, que el desenlace del conflicto se avecina. Por fin.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(1) Con el conflicto de Cachemira, que opone desde 1947 a Pakist\u00e1n y a la India; y el de Oriente Pr\u00f3ximo donde se enfrentan, desde 1948, Israel y los palestinos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(2) L\u00e9ase Luis Emiro Valencia, Gait\u00e1n. Antolog\u00eda de su pensamiento social y econ\u00f3mico, ediciones Desde Abajo, Bogot\u00e1, 2012.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(3) Marco Palacios, Violencia pol\u00edtica en Colombia 1958-2010, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, Bogot\u00e1, 2012.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(4) Las conversaciones para la resoluci\u00f3n del conflicto se hab\u00edan iniciado secretamente en Cuba a partir del 23 de febrero de 2012. Cf. \u201cQu\u00e9 se sabe del proceso de paz\u201d, Semana, Bogot\u00e1, 3 de septiembre de 2012.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(5) Los c\u00e1rteles colombianos de la coca\u00edna ya no tienen el poder que tuvieron en la \u00e9poca de Pablo Escobar (a\u00f1os 1980), ahora son los c\u00e1rteles mexicanos los que dominan el tr\u00e1fico de drogas en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(6) L\u00e9ase Ra\u00fal Zibechi, \u201cCerros del sur de Bogot\u00e1. Donde termina el asfalto\u201d,\u00a0 Programa de las Am\u00e9ricas, 18 de febrero de 2008. http:\/\/www.pensamientocritico.org\/rauzib0308.html<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(7) L\u00e9ase Fidel Castro, La Paz en Colombia, Cubadebate, La Habana, 2008. http:\/\/www.cubadebate.cu\/reflexiones-fidel\/2008\/11\/13\/la-paz-en-colombia\/<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(8) En cuanto a Manuel Marulanda, falleci\u00f3 el 26 de marzo de 2008.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(9) L\u00e9ase Hernando Calvo Ospina, \u201cJuan Manuel Santos, de halc\u00f3n a paloma\u201d, Le Monde diplomatique en espa\u00f1ol, marzo de 2011.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(10) Las FARC figuran, desde 2003, en la lista de las \u201corganizaciones terroristas\u201d elaborada por Washington.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(11) L\u00e9ase Christophe Ventura, \u201cLa nouvelle donne qui explique les pourparlers de paix\u201d, M\u00e9moire des luttes, 28 de septiembre de 2012. http:\/\/www.medelu.org\/Colombie-la-nouvelle-donne-qui<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(12) L\u00e9ase Carlos Gutierrez, \u201cLa Mesa de Oslo. Las complejidades del proceso\u201d, Le Monde diplomatique, edici\u00f3n colombiana, octubre de 2012.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>Le Monde diplomatique (N\u00ba: 206 Diciembre 2.012)<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se respira otro aire en las calles y plazas de Bogot\u00e1. Un aire perfumado de esperanzas, y ya no aquel \u2013plomizo, infausto, medroso\u2013 de la violencia eterna y del conflicto interminable. 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