{"id":27468,"date":"2012-11-07T11:08:11","date_gmt":"2012-11-07T09:08:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-dialectica-en-gramsci\/"},"modified":"2012-11-07T11:08:11","modified_gmt":"2012-11-07T09:08:11","slug":"la-dialectica-en-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-dialectica-en-gramsci\/","title":{"rendered":"La dial\u00e9ctica en Gramsci"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<h3>Filosof\u00eda, pol\u00edtica, historia y educaci\u00f3n<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfEs preferible \u00abpensar\u00bb sin tener conciencia cr\u00edtica, en forma disgregada y ocasional, o sea \u00abparticipar\u00bb en una concepci\u00f3n del mundo \u00abimpuesta\u00bb mec\u00e1nicamente por el ambiente externo, (\u2026) o es preferible elaborar la propia concepci\u00f3n del mundo consciente y cr\u00edticamente y por lo tanto elegir la propia esfera de actividad, participar activamente de la historia del mundo, ser gu\u00eda de s\u00ed mismos y no ya aceptar pasivamente y supinamente desde el exterior el sello de la propia personalidad?\u00bb (Gramsci, 1984a , p. 245).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el p\u00e1rrafo precedente, y a lo largo de gran parte de sus escritos, Antonio Gramsci va a combatir fuertemente la pasividad que consiste en someterse al mundo tal como se presenta. Son los seres humanos los que hacen la historia, y adaptarse al mundo, o ponerse como sujetos transformadores de \u00e9l, constituyen dos opciones contrapuestas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Analizar cr\u00edticamente la obra de un autor es implicarse en un trabajo de elaboraci\u00f3n y reelaboraci\u00f3n, que implica poner sus categor\u00edas en movimiento, hacerlas dialogar con su realidad contextual, con su situaci\u00f3n, con su \u00e9poca. Y apropiarse cr\u00edticamente del pensamiento y vida de Antonio Gramsci implica, a su vez, un trabajo mucho m\u00e1s arduo: el italiano no solamente no escribi\u00f3 ning\u00fan libro, por lo que no se dedic\u00f3 a sistematizar su obra sino que tampoco tuvo el tiempo suficiente para intentar responder a muchas de las preguntas que se planteaba desde la c\u00e1rcel fascista. Desde all\u00ed, mal alimentado y gran parte del tiempo enfermo, realiz\u00f3 la mayor parte de su producci\u00f3n intelectual por medio de anotaciones en cuadernos, preguntando y pregunt\u00e1ndose, recordando y citando de memoria lo que hab\u00eda podido leer en su corta vida de militante. Estas son algunas de las causas por las cuales la obra de Gramsci ha podido ser utilizada y reelaborada para fines pol\u00edticos tan diversos, con lecturas muchas veces antag\u00f3nicas acerca de su obra. Pero no nos dedicaremos en este trabajo a dar cuenta de las apropiaciones construidas por int\u00e9rpretes y comentaristas, no nos vamos a detener en la gran cantidad de obras existentes acerca del pensamiento de Antonio Gramsci, sino que nos centraremos \u00fanicamente en los textos del italiano para construir una interpretaci\u00f3n que, a riesgo de no resultar novedosa, esperamos pueda aportar elementos interesantes de an\u00e1lisis en torno a la dial\u00e9ctica gramsciana y su inequ\u00edvoca presencia en tem\u00e1ticas diversas que lo ocupaban intelectual y pol\u00edticamente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan nuestro punto de vista, la obra de Gramsci atraviesa diversos ejes tem\u00e1ticos que pueden ser clasificados diversamente. Proponemos una clasificaci\u00f3n posible, por cierto arbitraria mas no caprichosa, y es aquella que postula que la obra del italiano est\u00e1 atravesada por al menos cuatro tem\u00e1ticas interrelacionadas: Filosof\u00eda, Historia, Pol\u00edtica y Educaci\u00f3n [1]. Un eje central en la obra de Gramsci es tambi\u00e9n el de la dial\u00e9ctica, pero que -y esto es lo que se intentar\u00e1 argumentar a lo largo de este art\u00edculo- corta transversalmente a las problem\u00e1ticas anteriormente mencionadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo concibe Gramsci la dial\u00e9ctica? \u00bfQu\u00e9 significa una contradicci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 es un momento? Contradicci\u00f3n no debe ser considerado en los mismos t\u00e9rminos que lo hace la l\u00f3gica cl\u00e1sica, seg\u00fan la cual lo que es, no puede no ser. Un sujeto, individual o colectivo, se niega constantemente y en esa negaci\u00f3n se despliega su ser otro, por estar inmerso en una red de relaciones intersubjetivas que lo modifican y lo reconstituyen en su desarrollo. Dial\u00e9cticamente, por tanto, un proceso social es y al mismo tiempo no es, porque continuamente se niega y se supera. En esto consiste el devenir. Seg\u00fan la l\u00f3gica cl\u00e1sica, los contrarios se excluyen. Aqu\u00ed, en cambio, se trata de unidad de los opuestos, unidad que no es armon\u00eda y quietud sino lucha o tensi\u00f3n de momentos antag\u00f3nicos en movimiento (Gramsci, 1984a, pp. 198-199). Cuando decimos momento, no nos referimos a \u00e9l en un sentido cronol\u00f3gico, sino como \u00e1mbito de una realidad que trasciende a cada una de sus partes. Cada momento es una abstracci\u00f3n, ya que realmente no existe dicho momento en forma aislada, sino que solamente puede concebirse en tanto interdependiente con su polo opuesto, y en tanto ambos son superados. La superaci\u00f3n conserva dentro de s\u00ed elementos de los contrarios, es decir que se trata de una eliminaci\u00f3n-conservaci\u00f3n. La superaci\u00f3n dial\u00e9ctica no necesariamente elimina la existencia del antagonismo, aunque s\u00ed desaparecen los momentos tal como eran, para reengendrarse bajo nuevas formas o figuras. Como afirma Gramsci, \u00aben la historia real la ant\u00edtesis tiende a destruir a la tesis, la s\u00edntesis ser\u00e1 una superaci\u00f3n, pero sin que se pueda establecer a priori qu\u00e9 es lo que de la tesis ser\u00e1 conservado en la s\u00edntesis\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 124) [2]. De este modo, la llamada s\u00edntesis adquiere una potencialidad abierta: es momento superador, fin y comienzo del mismo proceso que engendra. Aqu\u00ed reside una de las claves para entender la dial\u00e9ctica tal como la presenta Gramsci: una dial\u00e9ctica no teleol\u00f3gica, con final abierto y m\u00faltiples resultados posibles. Hist\u00f3ricamente, \u00ablo que del pasado sea conservado en el proceso dial\u00e9ctico no puede ser determinado a priori, sino que resultar\u00e1 del proceso mismo\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 206).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente se puede malentender la enorme conceptualizaci\u00f3n realizada por Gramsci si se toma en forma aislada alguna de las tem\u00e1ticas trabajadas por el militante e intelectual italiano. Es decir si no se toma en cuenta lo que \u00e9l mismo previ\u00f3:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abPor razones de estudio, al analizar un fen\u00f3meno nos vemos obligados a reducirlo a los llamados elementos que constituyen ese fen\u00f3meno. Dichos elementos, cada uno de ellos, no son sino el fen\u00f3meno mismo visto en un momento m\u00e1s que en otro, con la preocupaci\u00f3n de un fin particular determinado y no de otro. Pero la sociedad, al igual que el hombre, es siempre y solamente una unidad hist\u00f3rica e ideal que se desarrolla super\u00e1ndose continuamente. Pol\u00edtica y econom\u00eda, ambiente y organismo social, siempre forman una sola cosa, y uno de los grandes m\u00e9ritos del marxismo consiste en la afirmaci\u00f3n de esa unidad dial\u00e9ctica\u00bb. (Gramsci, 1998, p. 87)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Unidad dial\u00e9ctica que si es dejada de lado, puede llevar a afirmaciones tales como que Gramsci es subjetivista o voluntarista, porque le dio importancia, tambi\u00e9n, a la pasi\u00f3n como elemento central de la pol\u00edtica. Acusaciones de reformista e idealista, porque se dedic\u00f3 a producir, tambi\u00e9n, una teor\u00eda del Estado y de los partidos pol\u00edticos. Se trata, en estos casos, de reacciones deterministas y fatalistas a la propuesta gramsciana de recuperar, super\u00e1ndola, la dial\u00e9ctica hegeliana y marxista para una filosof\u00eda de la praxis que tenga en cuenta la realidad nacional y las particularidades de la situaci\u00f3n en la que la pol\u00edtica tiene lugar, las religiones y creencias de una sociedad y su \u00e9poca, los usos del lenguaje, las luchas culturales, y los sentires de las clases subalternas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. La filosof\u00eda<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.1 Filosof\u00eda de la praxis<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si praxis es la unidad superadora de teor\u00eda y pr\u00e1ctica, y la filosof\u00eda es la visi\u00f3n del mundo, la filosof\u00eda marxista, que Gramsci asume como filosof\u00eda de la praxis, es la forma de conciencia social o cosmovisi\u00f3n que concibe la historia y la sociedad como un devenir, donde pr\u00e1ctica y conciencia resultan inescindibles. La teor\u00eda en su forma pura es una abstracci\u00f3n. El sujeto es praxis: est\u00e1 atravesado por una contradicci\u00f3n entre el pensar y el hacer, que siempre conforman una totalidad, pues \u00abno se puede separar el homo faber del homo sapiens\u00bb (Gramsci, 1984, p. 382).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para Gramsci, \u00abtodos los hombres son fil\u00f3sofos\u00bb, en tanto la filosof\u00eda es una concepci\u00f3n del mundo, que est\u00e1 contenida en el lenguaje, en las ideas, en el sentido com\u00fan, en las creencias religiosas (Gramsci, 1988, p. 7). Las pr\u00e1cticas cotidianas de un individuo no pueden ser disociadas de su propia filosof\u00eda, de sus ideas y de su intelecto, ya que \u00abel pensar es propio del hombre como tal\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 219). Pero si todos son fil\u00f3sofos porque tienen una visi\u00f3n del mundo, no todos son fil\u00f3sofos-especialistas y no todos hacen filosof\u00eda sabiendo que est\u00e1n filosofando. De esta manera podemos distinguir la filosof\u00eda de los fil\u00f3sofos de las filosof\u00edas de las dem\u00e1s personas. \u00bfQu\u00e9 es lo que diferencia a ambas filosof\u00edas? La diferencia es que los especialistas conocen el desarrollo de toda la filosof\u00eda anterior a ellos, y parten de los grandes sistemas super\u00e1ndolos para responder a las mismas preguntas sobre las que otros ya intentaron responder. Lo caracter\u00edstico de los especialistas en filosof\u00eda, y lo que lo diferencia de cualquier otro especialista, es que est\u00e1n mucho cerca de los dem\u00e1s hombres y mujeres, pues su especialidad, el filosofar, se encuentra en todos los seres humanos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si todos son fil\u00f3sofos, \u00bfd\u00f3nde se manifiesta, realmente, la concepci\u00f3n del mundo de cada cual? \u00bfEn la actividad que lleva a cabo, o en \u00ablo afirmado l\u00f3gicamente como hecho intelectual\u00bb? (Gramsci, 1988, p. 10). Es decir, \u00bfen la acci\u00f3n o en las ideas? \u00bfEn la pr\u00e1ctica o en la teor\u00eda? La contradicci\u00f3n del sujeto, desdoblado entre su teor\u00eda y su pr\u00e1ctica, entre su pensar y su hacer, es continuamente superada y reconfigurada bajo nuevas formas. Para Gramsci, la contradicci\u00f3n realmente existente entre el pensar y el hacer tiene su explicaci\u00f3n en la sociedad, que est\u00e1 atravesada por \u00abcontradicciones m\u00e1s profundas de orden hist\u00f3rico-social\u00bb (\u00eddem). De esta manera un individuo puede manifestar una determinada concepci\u00f3n del mundo en sus acciones, mientras su discurso est\u00e9 plagado de filosof\u00edas ajenas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la praxis aparece as\u00ed como cr\u00edtica del sentido com\u00fan, que contiene elementos variados e inconexos, provenientes de la experiencia cotidiana de los hombres en sociedad, fuertemente influidos por los discursos hegem\u00f3nicos. Es cr\u00edtica del sentido com\u00fan, pero \u00e9ste es tambi\u00e9n su punto de partida. El filosofar no es una actividad ajena a hombres y mujeres: de lo que se trata es de tornar cr\u00edtica dicha actividad existente, y no de introducir una ciencia desconocida (\u00eddem, p. 14). La filosof\u00eda no puede no ser pol\u00edtica: no se trata de un simple ordenamiento de la realidad mediante conceptos, sino que debe ser consciente de su papel transformador. Si deviene pol\u00edtica, la filosof\u00eda de la praxis se realiza y puede desarrollarse como unidad de teor\u00eda y pr\u00e1ctica. A esto se debe el papel creativo de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.2 Historia de la filosof\u00eda<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La historia de la filosof\u00eda es tambi\u00e9n un devenir dial\u00e9ctico. As\u00ed, la filosof\u00eda de la praxis es superaci\u00f3n del hegelianismo y \u00abtraducci\u00f3n\u00bb del mismo \u00aben lenguaje historicista\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 133). Pero Gramsci no cree que la filosof\u00eda de la praxis haya absorbido ya todos los elementos necesarios de la filosof\u00eda hegeliana: el movimiento dial\u00e9ctico, donde una filosof\u00eda superadora toma elementos que necesita de sus predecesoras, absorbi\u00e9ndolos para s\u00ed misma, no estar\u00eda cerrado en el caso de la filosof\u00eda de la praxis [3]. La figura utilizada reiteradamente por Gramsci, de \u00abcontinuaci\u00f3n\u00bb de las filosof\u00edas, debe ser comprendida dial\u00e9cticamente. Es as\u00ed que puede entenderse a Marx como continuaci\u00f3n de Hegel, pues \u00abning\u00fan fil\u00f3sofo puede pasar por alto a los fil\u00f3sofos que le han precedido\u00bb (\u00eddem, p. 165) [4]. Cada filosof\u00eda conserva elementos de las anteriores, as\u00ed como toda superaci\u00f3n dial\u00e9ctica conserva dentro de s\u00ed los momentos superados. El marxismo conserva del hegelianismo la dial\u00e9ctica misma como teor\u00eda del movimiento, as\u00ed como tambi\u00e9n la historicidad de la filosof\u00eda, pero quit\u00e1ndole todo elemento especulativo y negando la filosof\u00eda absoluta y abstracta: \u00abTodo el modo de concebir la filosof\u00eda ha sido historizado, o sea que se ha iniciado el nacimiento de un nuevo modo de filosofar m\u00e1s concreto e hist\u00f3rico que el precedente\u00bb (\u00eddem, p. 280). La historicidad de la filosof\u00eda es a la vez dial\u00e9ctica \u00abporque da lugar a lucha de sistemas, a luchas entre modos de ver la realidad\u00bb (\u00eddem, pp. 163-164). En esta lucha hist\u00f3rico-filos\u00f3fica las filosof\u00edas de cada \u00e9poca luchan entre s\u00ed y tambi\u00e9n contra las filosof\u00edas anteriores, que suelen renacer de sus cenizas en nuevos puntos de vista m\u00e1s actuales y que funcionan como dispositivos ideol\u00f3gico-culturales para fortalecer la hegemon\u00eda de las clases dirigentes de cada \u00e9poca. Esa es la raz\u00f3n por la que Gramsci se empe\u00f1a tanto en discutir con el idealismo de Benedetto Croce, quien a la vez parte de la filosof\u00eda de la praxis para construir la suya propia. Gramsci se pregunta si lo que Croce hace con Hegel no es una \u00abreforma reaccionaria\u00bb. De ser as\u00ed, Croce no solamente reduce la filosof\u00eda de la praxis al estudio del momento \u00e9tico-pol\u00edtico regresando as\u00ed a la filosof\u00eda idealista y especulativa, como veremos m\u00e1s adelante, sino que implica una superaci\u00f3n dial\u00e9ctica \u00abregresiva\u00bb, donde lo que conserva de Hegel es lo m\u00e1s reaccionario, mientras que a la filosof\u00eda de la praxis le quita el vital concepto de unidad de los opuestos en tensi\u00f3n, pensando a la vez en la posibilidad de una \u00abdial\u00e9ctica de los distintos\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 198-199). [5]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.3 Historicidad de la filosof\u00eda de la praxis<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La filosof\u00eda de la praxis, igual que toda filosof\u00eda, es manifestaci\u00f3n de una \u00e9poca y por tanto transitoria. Si cada filosof\u00eda anterior puede ser concebida como un momento del devenir hist\u00f3rico real, la filosof\u00eda de la praxis se construye como superaci\u00f3n del hegelianismo. Y con ella la humanidad, piensa el italiano, deviene conciente de s\u00ed mismo como de su papel transformador y creador del mundo que lo contiene. Sobre los restos del hegelianismo, y sobre las contradicciones de clase de la sociedad capitalista, nace la filosof\u00eda de la praxis. Una vez desaparecidas dichas contradicciones, afirma Gramsci, habi\u00e9ndose eliminado todo vestigio de dominaci\u00f3n capitalista, tambi\u00e9n desaparecer\u00e1 dicha filosof\u00eda, para dar lugar a un nuevo modo de conciencia social, que se construir\u00e1, una vez m\u00e1s, sobre los restos de sus predecesoras (\u00eddem, p. 333). Luego Gramsci aclara:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abActualmente el fil\u00f3sofo (de la praxis) s\u00f3lo puede hacer esta afirmaci\u00f3n gen\u00e9rica y no ir m\u00e1s all\u00e1: de hecho no puede evadirse del actual terreno de las contradicciones, no puede afirmar, m\u00e1s que gen\u00e9ricamente, un mundo sin contradicciones sin crear inmediatamente una utop\u00eda\u00bb (\u00eddem).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan Gramsci, la filosof\u00eda de la praxis tendr\u00e1 una \u00abhistoricidad\u00bb menos breve que las otras filosof\u00edas, las cuales se orientan a conciliar intereses opuestos, expresando un momento de la contradicci\u00f3n, que \u00abaflora despu\u00e9s del acontecimiento del que han sido instrumento\u00bb. Ellas son una herramienta de gobierno de los grupos dominantes \u00abpara obtener el consenso y ejercer la hegemon\u00eda sobre clases subalternas\u00bb, mientras que la filosof\u00eda de la praxis, por el contrario, es \u00abla expresi\u00f3n de estas clases subalternas que quieren educarse a s\u00ed mismas en el arte de gobierno (\u2026)\u00bb (\u00eddem, p. 201).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3. La dial\u00e9ctica antideterminista<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde muy temprano Gramsci nos advierte: no existe evoluci\u00f3n espont\u00e1nea hacia una determinada forma de organizaci\u00f3n social. No hay determinismos en la historia. Pensando el concepto de cultura, Gramsci discute con aquellos que creen que la conciencia social va siempre por detr\u00e1s de la pr\u00e1ctica material (Gramsci, 2004, p. 14) [6]. El determinismo materialista no s\u00f3lo concibe la materia como un elemento fundante, aislado e independiente de la dimensi\u00f3n ideal, negando as\u00ed la dial\u00e9ctica, sino que desvaloriza la cr\u00edtica cultural y del reconocimiento intersubjetivo en la transformaci\u00f3n de la sociedad. Cultura es conocerse a uno mismo, y conocerse no puede ser logrado \u00absi no se conoce tambi\u00e9n a los dem\u00e1s, su historia, el decurso de los esfuerzos que han hecho los dem\u00e1s para ser lo que son, para crear la civilizaci\u00f3n que han creado y que queremos sustituir\u00bb (\u00eddem). En tono netamente hegeliano, en Gramsci conocer es conocerse, reconocerse.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el peri\u00f3dico Avanti, un mes despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de octubre, afirma Gramsci que la revoluci\u00f3n rusa es la revoluci\u00f3n contra El Capital de Marx, \u00ablibro de los burgueses m\u00e1s que de los proletarios\u00bb (\u00eddem, p. 34) [7]. Gramsci reniega de una definici\u00f3n cerrada de su filosof\u00eda como \u00abmarxista\u00bb. Afirma que Marx es \u00abmaestro de vida espiritual y moral, no pastor con b\u00e1culo\u00bb (\u00eddem, p. 40) [8]. Eso es lo que Gramsci saluda de los bolcheviques: no se definen acabadamente como marxistas, \u00abno han levantado sobre las obras del Maestro una exterior doctrina de afirmaciones dogm\u00e1ticas e indiscutibles. Viven el pensamiento marxista, el que nunca muere.\u00bb (\u00eddem, p. 35). El pensamiento de Marx sigue vivo en los bolcheviques, escribe Gramsci en 1917, porque cada filosof\u00eda se construye sobre las anteriores, y la obra de Marx es \u00abun ejemplo de trabajo intenso y tenaz para conseguir la clara honradez de las ideas\u00bb (\u00eddem, p. 40). La filosof\u00eda debe seguir educando y educ\u00e1ndose luego de la desaparici\u00f3n del \u00abmaestro\u00bb. Matar a Marx es, por el contrario, idealizarlo, hacer de su pensamiento una realidad objetiva e inmutable. La lectura mecanicista del marxismo, no tiene su explicaci\u00f3n en tal o cual aspecto de la obra de Marx, sino, justamente, en no haber realizado una interpretaci\u00f3n de la totalidad de su obra en sentido cr\u00edtico. Es no haber sabido leer al marxismo como \u00abla continuaci\u00f3n del pensamiento idealista italiano y alem\u00e1n, que en Marx se hab\u00eda contaminado con incrustaciones positivistas y naturalistas\u00bb (\u00eddem, p. 35). Se trata, en todo caso, de distinguir esas \u00abcontaminaciones\u00bb de aquellos elementos que s\u00ed constituyen avances novedosos en la historia de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Distinta fue la postura de Gramsci con respecto al partido gobernante en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica durante el stalinismo, pues la lectura \u00abdogm\u00e1tica y evolucionista\u00bb gan\u00f3 la batalla dentro del partido comunista sovi\u00e9tico. Si bien no eligi\u00f3 a Stalin ni al r\u00e9gimen sovi\u00e9tico como blanco directo de sus cr\u00edticas, la discusi\u00f3n con Bujarin no es casual. La cr\u00edtica al \u00abEnsayo Popular\u00bb [9] es la cr\u00edtica al \u00abmaterialismo vulgar\u00bb stalinista. Desde la c\u00e1rcel, Gramsci reniega de la alusi\u00f3n al marxismo como \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb, y batalla contra el determinismo que le da sentido pr\u00e1ctico y te\u00f3rico. Recurre al mismo Marx para fortalecer su postura de que el marxismo no es identificable con una nominaci\u00f3n tal:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abEl jefe de escuela de la filosof\u00eda de la praxis no llam\u00f3 nunca \u00abmaterialista\u00bb a su concepci\u00f3n (\u2026) Igualmente, no adopta nunca la f\u00f3rmula de \u00abdial\u00e9ctica materialista\u00bb sino \u00abracional\u00bb en contraposici\u00f3n a \u00abm\u00edstica\u00bb, lo que da al t\u00e9rmino \u00abracional\u00bb un significado bien preciso\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 273).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El materialismo le asigna m\u00e1s peso a uno de los polos de la contradicci\u00f3n de manera ahist\u00f3rica. Si hay determinismo de lo material, no hay dial\u00e9ctica. La realidad hist\u00f3rica es de influencia rec\u00edproca entre lo material y lo ideal. Ni materialismo ni idealismo, sino filosof\u00eda de la praxis es la propuesta gramsciana.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero el mecanicismo, observa Gramsci, est\u00e1 presente en algunos fil\u00f3sofos marxistas, los cuales ven a la teor\u00eda como complemento o accesorio de la pr\u00e1ctica. Esta concepci\u00f3n es lo que lleva a los intelectuales a alejarse de las masas, porque conciben teor\u00eda y pr\u00e1ctica como dos momentos m\u00e1s o menos aislados y no como unidad dial\u00e9ctica. De ese modo el intelectual asume la tarea de actuar \u00fanicamente desde el trabajo te\u00f3rico, deslig\u00e1ndose de las necesidades y situaciones concretas de los sectores subalternos. Dicho mecanicismo es propio del materialismo vulgar: la filosof\u00eda de la praxis se encuentra en una permanente lucha contra las filosof\u00edas tradicionales (\u00abmaterialismo\u00bb e \u00abidealismo\u00bb) y contra sus elementos tambi\u00e9n presentes en te\u00f3ricos del marxismo. A Bujarin, para seguir con la cr\u00edtica gramsciana, \u00abse le escapan los conceptos de movimiento hist\u00f3rico, de devenir y por lo tanto de la misma dial\u00e9ctica\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 265), por lo que cae en el determinismo causal y en el dogmatismo, ya desde el intento mismo de construir una sociolog\u00eda sistem\u00e1tica de la filosof\u00eda de la praxis. Para ello, no sale de la l\u00f3gica aristot\u00e9lica y los m\u00e9todos de las ciencias naturales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En los mismos t\u00e9rminos denuncia Gramsci la intrusi\u00f3n positivista en las ciencias sociales, que busca establecer leyes causales y as\u00ed prever mec\u00e1nicamente el futuro de la sociedad. No se puede conocer lo que todav\u00eda no es. La historia es un devenir, y a lo sumo el cientista social puede prever lo que suceder\u00e1 en tanto se pone como sujeto transformador y act\u00faa por un determinado proyecto hist\u00f3rico. Por lo tanto, el prever es un acto pr\u00e1ctico, no te\u00f3rico. Esto no significa que no se pueda realizar teorizaci\u00f3n alguna acerca de la pol\u00edtica y de la historia, pero \u00abla filosof\u00eda de la praxis se realiza en el estudio concreto de la historia pasada y en la actividad actual de creaci\u00f3n de nueva historia\u00bb (\u00eddem, p. 290). Las leyes causales en sociolog\u00eda, si intentan sobrepasar el lugar de \u00abtendencias\u00bb, se quedan en el \u00e1mbito de la \u00abcantidad\u00bb y no devienen \u00abcalidad\u00bb, mientras que en las relaciones sociales no hay elementos puramente cuantitativos. La teorizaci\u00f3n puede ser \u00fatil, no para descubrir leyes mec\u00e1nicas del funcionamiento de la sociedad, sino para evaluar posibles tendencias hist\u00f3ricas desde el estudio de la realidad concreta.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Seg\u00fan las lecturas economicistas, \u00ablas constituciones pol\u00edticas est\u00e1n en necesaria dependencia respecto de la estructura econ\u00f3mica\u00bb (Gramsci, 2004, p. 44) [10]. Gramsci hab\u00eda utilizado esta frase en 1918 para luchar contra el determinismo en los mismos t\u00e9rminos que lo har\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde desde la c\u00e1rcel. All\u00ed, defendiendo a los bolcheviques de aquellos que pensaban en la necesidad de establecer un r\u00e9gimen burgu\u00e9s tras la revoluci\u00f3n de octubre. Luego, contra una lectura similarmente fatalista que coincid\u00eda con la del r\u00e9gimen sovi\u00e9tico de la etapa pos-leninista. All\u00ed afirmaba Gramsci que lo que determina la acci\u00f3n pol\u00edtica no es la estructura econ\u00f3mica:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abCon el simple enunciado de esa f\u00f3rmula creen muchos tener resuelto todo problema pol\u00edtico e hist\u00f3rico (\u2026) La verdad es que la f\u00f3rmula en cuesti\u00f3n no es en modo alguno seca expresi\u00f3n de una ley natural que salte a la vista. Entre la premisa (estructura econ\u00f3mica) y la consecuencia (constituci\u00f3n pol\u00edtica) hay relaciones nada simples ni directas, y la historia de un pueblo no se documenta s\u00f3lo con los hechos econ\u00f3micos. Los nudos causales son complejos y enredados, y para desatarlos hace falta el estudio profundo y amplio de todas las actividades espirituales y pr\u00e1cticas\u00bb (Gramsci, 2004, pp. 44-45).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lo material y lo espiritual, la pr\u00e1ctica y la teor\u00eda, la estructura y la superestructura, distintas abstracciones de una totalidad social compleja. Las fuerzas materiales de producci\u00f3n son relaciones sociales, y como tales, lo material debe ser hallado en la historia, que es creaci\u00f3n humana. De modo que lo material no puede dejar de ser subjetivo, o mejor, subjetivo-objetivo, de la misma forma que el sujeto es una totalidad sujeto-objeto, ya que \u00abno hay hombres sin mundo ni mundo sin hombres\u00bb. No hay pr\u00e1ctica sin determinada concepci\u00f3n del mundo. Por eso no puede escindirse la teor\u00eda de la pr\u00e1ctica: \u00abEl ser no puede ser disociado del pensar, el hombre de la naturaleza, la actividad de la materia, el sujeto del objeto (\u2026)\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 309).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. Historia y Pol\u00edtica<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.1. La historia: \u00bfProgreso o devenir?<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Progreso y devenir son dos aspectos diferentes de un mismo fen\u00f3meno. Gramsci no reniega del concepto de progreso sino del progreso como ideolog\u00eda. El devenir, en cambio es un concepto filos\u00f3fico (\u00eddem, p. 213). La historia es devenir, en el cual el progreso puede estar ausente. As\u00ed, el italiano discute con la idea de progreso como racionalmente necesario. Si nos conducimos hacia un fin determinado teleol\u00f3gicamente, toda praxis pol\u00edtica pasa a ser superflua o no tiene m\u00e1s prop\u00f3sito que el de acelerar o posponer el curso necesario de la historia. El concepto de devenir le quita toda connotaci\u00f3n evolucionista a la idea de progreso, y lo coloca como una posible configuraci\u00f3n en el movimiento dial\u00e9ctico que es la historia. La historia social no se da por necesidad natural sino que su motor es la libertad, entendida como movimiento. Es libertad \u00aben cuanto que es lucha entre libertad y autoridad, entre revoluci\u00f3n y conservaci\u00f3n\u00bb (\u00eddem, p. 130). El progreso como mejoramiento es una realidad posible. Libertad y necesidad o voluntad subjetiva y condiciones objetivas: ambos polos interact\u00faan. La historia, aclara Gramsci, es \u00abdesarrollo libre \u2013de energ\u00edas libres, que nacen y se integran libremente- distinto de la evoluci\u00f3n natural, igual que los hombres y las asociaciones humanas son distintos de las mol\u00e9culas y de los agregados de mol\u00e9culas\u00bb (Gramsci, 2004, p. 49).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si no hay teleolog\u00eda en la historia, y la lucha de clases es pugna entre proyectos pol\u00edticos contrapuestos, de lo que se trata es de observar \u00absi en la dial\u00e9ctica revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n es el elemento revoluci\u00f3n o el elemento restauraci\u00f3n el que prevalece\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 71), para de esa forma evaluar si se trata de una etapa \u00abprogresiva\u00bb o \u00abregresiva\u00bb de la historia. Aqu\u00ed adquiere singular importancia el concepto gramsciano de crisis org\u00e1nica. Se trata de aquellos momentos de la historia donde las fundamentales contradicciones de la sociedad entran en un conflicto desmedido. La crisis consiste en que \u00ablo viejo muere sin que pueda nacer lo nuevo\u00bb (Gramsci, 2004, p. 313), la hegemon\u00eda de la clase dirigente es puesta en tela de juicio, el consenso cae, la sociedad ya no se siente representada y \u00ablos grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 62). Son momentos propicios para modificar el rumbo de la historia, aunque nada lo garantiza. Ante este tipo de situaciones Gramsci ve dos posibles salidas. La soluci\u00f3n org\u00e1nica consiste en que todo un grupo social se fusione bajo \u00abuna direcci\u00f3n \u00fanica considerada como la \u00fanica capaz de resolver\u00bb la situaci\u00f3n cr\u00edtica. La toma del poder por parte de un partido pol\u00edtico revolucionario es un ejemplo. Sin embargo, la historia demuestra que el desenlace de una crisis org\u00e1nica suele ser la del jefe carism\u00e1tico, que puede ser progresista o regresivo. Esta situaci\u00f3n es compatible con lo que Gramsci denomina el cesarismo. M\u00faltiples posibles configuraciones de la compleja y enredada relaci\u00f3n de fuerzas entre grupos pol\u00edticos en pugna dan como resultado un momento progresivo o regresivo, dependiendo de si en su conjunto las pol\u00edticas favorecen en la lucha a los sectores m\u00e1s progresistas o a los m\u00e1s reaccionarios. El \u00abC\u00e9sar\u00bb puede ser un l\u00edder carism\u00e1tico o un grupo de personas, eso no importa. De lo que se trata es de una tercera fuerza que aparece por fuera cuando \u00abla fuerza progresiva A lucha con la fuerza regresiva B\u00bb de modo que ninguna de las dos puede vencer, sino que, ante este \u00abempate\u00bb, se debilitan mutuamente. De esta forma, en la dial\u00e9ctica revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n, el cesarismo es una configuraci\u00f3n de elementos que se colocar\u00e1 entre ambos extremos (\u00eddem, pp. 71 y ss).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede interpretarse en t\u00e9rminos similares el concepto de revoluci\u00f3n pasiva. Se trata de \u00abmodificaciones moleculares que en realidad modifican progresivamente la composici\u00f3n precedente de las fuerzas y se convierten por tanto en matrices de nuevas modificaciones\u00bb (\u00eddem, p. 85). La revoluci\u00f3n pasiva es una pr\u00e1ctica pol\u00edtica que, desde arriba, salda moment\u00e1neamente las contradicciones introduciendo elementos progresivos y reformistas en la lucha pol\u00edtica. Los sectores dominantes y dirigentes hacen propias algunas reivindicaciones de las fuerzas subalternas, lo que puede favorecer a \u00e9stas en la lucha, al verse reconocidas en las pol\u00edticas llevadas a cabo por aquellos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Concebir la historia como devenir, le permite a Gramsci no solamente rechazar toda forma de determinismo, seg\u00fan el cual la historia se conduce por evoluci\u00f3n espont\u00e1nea a una formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social determinada, rest\u00e1ndole centralidad a la subjetividad y voluntad, sino que, m\u00e1s a\u00fan, no abandona esta visi\u00f3n anti-fatalista de la historia con respecto a revoluci\u00f3n rusa de la que es contempor\u00e1neo. En otras palabras, no solamente la historia no conduce por necesidad a la revoluci\u00f3n sino que la revoluci\u00f3n no conduce necesariamente al socialismo. Aqu\u00ed es negada, una vez m\u00e1s, la idea de progreso tal como la entiende el positivismo y el marxismo impregnado de positivismo: luego de la revoluci\u00f3n el r\u00e9gimen burgu\u00e9s puede volver a imponerse. Para evitarlo, afirma Gramsci para el caso de la revoluci\u00f3n rusa, se debe luchar para que \u00abninguna de las concepciones est\u00e1ticas del socialismo se afirmara definitivamente\u00bb. De lo contrario, \u00abla revoluci\u00f3n quedar\u00eda clausurada\u00bb (Gramsci, 1998, p. 88) [11]. Escribe menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n de octubre:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abEn toda revoluci\u00f3n proletaria la inc\u00f3gnita \u00abhumanidad\u00bb es m\u00e1s oscura que en cualquier otro acontecimiento. Nunca se ha estudiado, y acaso era imposible estudiarla, la espiritualidad difusa del proletariado ruso (\u2026). El \u00e9xito o fracaso de la revoluci\u00f3n podr\u00e1 darnos un documento importante acerca de la capacidad de crear historia, por ahora, lo \u00fanico que puede hacerse es esperar\u00bb (Gramsci, 2004, p. 51).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El factor espiritual o subjetivo, es el que nos impide analizar en forma inmediata hacia donde se dirige determinado proceso hist\u00f3rico. El socialismo es tambi\u00e9n un proceso y debe ser construido antes y despu\u00e9s de la toma del aparato estatal. La revoluci\u00f3n rusa, por tanto, es la sociedad humana que se desarrolla bajo el control del proletariado. Cuando \u00e9ste se haya organizado en su mayor\u00eda, la vida social ser\u00e1 m\u00e1s rica en contenido socialista que ahora, y el proceso de socializaci\u00f3n ir\u00e1 intensific\u00e1ndose y perfeccion\u00e1ndose constantemente. Porque el socialismo no se instaura en fecha fija, sino que es un cambio continuo, un desarrollo infinito en r\u00e9gimen de libertad organizada y controlada por la mayor\u00eda (\u2026)\u00bb (\u00eddem).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.2. El concepto de bloque hist\u00f3rico<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci se apropia del concepto de bloque hist\u00f3rico del franc\u00e9s Georges Sorel, para dar cuenta de la unidad existente entre la estructura y la superestructura. Hay una influencia rec\u00edproca entre ambos momentos, en tanto unidad de los contrarios en permanente interdependencia (Gramsci, 1984b, p. 19).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea \u00fatil analizar el concepto de bloque hist\u00f3rico tal como lo presenta Gramsci en gran parte de sus escritos: esto es, partiendo de una lectura cr\u00edtica que realiza del idealismo contempor\u00e1neo que \u00e9l ve encarnado en Benedetto Croce. Este fil\u00f3sofo italiano puede ser a la vez entendido en un sentido positivo como reacci\u00f3n al determinismo economicista. El pensamiento de Croce puede ser \u00fatil, propone Gramsci, para analizar el momento \u00e9tico-pol\u00edtico de la superestructura. Pero puede conducir a un nuevo mecanicismo especulativo si lo \u00e9tico-pol\u00edtico \u00abprescinde del concepto de bloque hist\u00f3rico en el cual contenido econ\u00f3mico-social y forma \u00e9tico-pol\u00edtica se identifican concretamente en la reconstrucci\u00f3n de los diversos per\u00edodos hist\u00f3ricos\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 137). Croce es retomado por Gramsci para analizar el momento cultural como un momento de la totalidad, pero se le debe responder a su concepci\u00f3n de que \u00abla filosof\u00eda de la praxis separa la estructura de las superestructuras\u00bb. Por el contrario, \u00e9sta \u00abconcibe su desarrollo como \u00edntimamente vinculado y necesariamente interrelativo y rec\u00edproco\u00bb, por lo que existe en la superestructura una \u00abreacci\u00f3n activa del hombre sobre la estructura\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 186) [12]. El an\u00e1lisis hist\u00f3rico debe contemplar esta interrelaci\u00f3n. Se debe ser conciente, al hacer una historia de la pol\u00edtica, que se est\u00e1 realizando una abstracci\u00f3n de una totalidad mucho m\u00e1s compleja:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abNo s\u00f3lo la filosof\u00eda de la praxis no excluye la historia \u00e9tico-pol\u00edtica, sino que incluso la fase m\u00e1s reciente de desarrollo de \u00e9sta consiste precisamente en la reivindicaci\u00f3n del momento de la hegemon\u00eda como esencial en su concepci\u00f3n estatal y en la \u00abvalorizaci\u00f3n\u00bb del hecho cultural, de la actividad cultural, de un frente cultural como necesario junto a aquellos meramente econ\u00f3micos y meramente pol\u00edticos. (\u2026) La filosof\u00eda de la praxis criticar\u00e1, pues, como indebida y arbitraria la reducci\u00f3n de la historia \u00fanicamente a la historia \u00e9tico-pol\u00edtica, pero no excluir\u00e1 a \u00e9sta\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 126).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En este apartado Gramsci resume sus cr\u00edticas, tanto al idealismo como al materialismo. Lo cultural aparece como un momento de la superestructura, un momento de vital importancia, que merece ser tratada desde un frente espec\u00edfico. As\u00ed como el sindicato y el partido pol\u00edtico pueden actuar juntos como momentos de lucha, actuando sobre el \u00e1mbito de la producci\u00f3n, pero tambi\u00e9n sobre el momento \u00abmeramente pol\u00edtico\u00bb de la superestructura, aqu\u00ed lo cultural aparece como un segundo momento superestructural. Aqu\u00ed yace la utilidad del pensamiento crociano, que debe ser apreciado por \u00abhaber revalorizado el frente de lucha cultural y construido la doctrina de la hegemon\u00eda como complemento de la teor\u00eda del Estado-fuerza\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 135).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Parafraseando el Pr\u00f3logo a la contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica de Marx, afirma Gramsci que all\u00ed est\u00e1 presente el v\u00ednculo entre ambos momentos al afirmar que \u00ablos hombres adquieren conciencia de su posici\u00f3n social y de sus obligaciones en el terreno de las superestructuras\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 202), gracias a lo cual puede ser concebida una \u00abvoluntad colectiva\u00bb. Gramsci propone el concepto de \u00abcatarsis\u00bb para aprehender el v\u00ednculo real entre ambos momentos del bloque hist\u00f3rico. El segundo momento de la dial\u00e9ctica niega al primero super\u00e1ndolo, esto es, la superestructura es el momento en el que los hombres toman conciencia de su lugar en el mundo econ\u00f3mico para transformarlo. La filosof\u00eda de la praxis asume como propio el concepto de totalidad, y esto permite luchar contra aquellas pr\u00e1cticas pol\u00edticas que aislando la econom\u00eda de la pol\u00edtica, responden a una l\u00f3gica meramente econ\u00f3mico-corporativa. El \u00absalto\u00bb a la superestructura es la negaci\u00f3n de ese corporativismo como momento puramente ego\u00edsta y objetivo, y la \u00abcatarsis\u00bb indica ese \u00abpaso de lo objetivo a lo subjetivo y de la necesidad a la libertad\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 142).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4.3. El Estado moderno: Hegemon\u00eda revestida de coerci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La totalidad es el bloque hist\u00f3rico, y los diferentes momentos de \u00e9ste, la estructura y la superestructura, no pueden concebirse en forma aislada. De la misma manera, cada momento es en s\u00ed mismo una totalidad dial\u00e9ctica. As\u00ed, los elementos en tensi\u00f3n de la superestructura son la sociedad pol\u00edtica (el Estado como aparato coercitivo) y la sociedad civil (hegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural [13]). No existe hegemon\u00eda sin coerci\u00f3n, ni coerci\u00f3n sin consenso. La superaci\u00f3n como unidad de los contrarios puede adquirir diversas formas dependiendo de qu\u00e9 elementos son conservados de cada momento. De esta forma debe interpretarse, a nuestro entender, la siguiente anotaci\u00f3n de Gramsci: \u00abEstado = Sociedad Civil + Sociedad Pol\u00edtica\u00bb. No se trata de una suma aritm\u00e9tica sino de una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica, donde la \u00abhegemon\u00eda revestida de coerci\u00f3n\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 158) [14] hace alusi\u00f3n a una totalidad compleja en permanente dinamismo. El Estado aqu\u00ed es tratado como unidad de sociedad civil y sociedad pol\u00edtica. Ning\u00fan Estado se reproduce \u00fanicamente gracias al consenso ni tampoco a la coerci\u00f3n. A la vez, toda coerci\u00f3n o represi\u00f3n contiene elementos consensuales y viceversa. Que alguno de los dos elementos predomine sobre el otro no implica la ausencia de su contrario. Por ejemplo, refiri\u00e9ndose al fascismo, afirma Gramsci que \u00abse da una forma extrema de sociedad pol\u00edtica\u00bb, donde no se eliminar\u00eda por completo el momento consensual, pero s\u00ed constituye \u00abun nuevo problema de hegemon\u00eda\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 194). La coerci\u00f3n extrema se establece para construir una nueva hegemon\u00eda o para reestablecer la anterior. Su presencia es muestra de una crisis de hegemon\u00eda que debe entenderse como un consenso que ya no responde de la misma manera a los mismos intereses, y no como desaparici\u00f3n de un momento dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero Gramsci tambi\u00e9n utiliza el concepto de Estado en un sentido m\u00e1s restringido, esto es, como sociedad pol\u00edtica, es decir Estado como aparato puramente coercitivo. Y los dos significados diferentes que adquiere el concepto quedan explicitados cuando afirma que la concepci\u00f3n de \u00abun Estado sin Estado\u00bb ya estaba presente en los \u00abgrandes cient\u00edficos de la pol\u00edtica y el derecho.\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 159). Un Estado sin Estado equivale a decir sociedad pol\u00edtica reabsorbida por la sociedad civil, esto es pura sociedad civil o puro consenso, lo que caracterizar\u00eda a una futura sociedad sin clases. En clave leninista, afirma el italiano que para llegar a ello debe existir una fase coercitiva que \u00abtutelar\u00e1 el desarrollo de los elementos de sociedad regulada cuyo continuo incremento reducir\u00e1 progresivamente las intervenciones autoritarias y coactivas del Estado\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 159). Es decir, la dial\u00e9ctica coerci\u00f3n-consenso continua vigente durante la dictadura del proletariado, y el elemento consensual debe ir absorbiendo al elemento coercitivo, haci\u00e9ndolo cada vez menos necesario. La dictadura del proletariado consiste en ir eliminando gradualmente la coerci\u00f3n hasta que el Estado-dictadura deja de existir para dar paso a un Estado sin sociedad pol\u00edtica o, en otras palabras, una sociedad sin opresi\u00f3n de una clase sobre otra [15]. Gramsci no avanza en el an\u00e1lisis respecto de este momento ut\u00f3pico, en el cual la dial\u00e9ctica sociedad pol\u00edtica-sociedad civil dejar\u00eda de existir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El concepto de hegemon\u00eda es de vital importancia: una particularidad asume la representaci\u00f3n de la universalidad, pero la construcci\u00f3n hegem\u00f3nica se encuentra siempre en movimiento, es factor de lucha y tensi\u00f3n, y no mero instrumento en manos de una clase. La hegemon\u00eda en una determinada formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social coincide, en \u00e9pocas normales, con la de su clase dominante. La hegemon\u00eda burguesa, por tanto, es necesaria para reproducir la sociedad en tanto capitalista. Y de la misma manera, los sectores subalternos deben construir su propia hegemon\u00eda para superar dicha formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social. La toma del poder por medios coercitivos no es suficiente. Ambos momentos de la superestructura originan dos tipos de recursos de poder, ambos necesarios: la dominaci\u00f3n y la dirigencia, que hacen referencia, por un lado, al control que un grupo social ejerce sobre los recursos coercitivos, y por el otro, a la supremac\u00eda hegem\u00f3nica de la sociedad civil. Ya en la Italia de la d\u00e9cada del \u00b420, afirma Gramsci, pensando la futura dictadura proletaria, que era necesario plantearse la cuesti\u00f3n de la \u00abhegemon\u00eda del proletariado\u00bb. \u00ab\u00c9ste, puede convertirse en clase dirigente y dominante en la medida en que consigue crear un sistema de alianza de clase que le permita movilizar contra el capitalismo y el estado burgu\u00e9s a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n trabajadora, lo cual quiere decir en Italia, dadas las reales relaciones de clase (&#8230;) obtener el consenso de las amplias masas campesinas\u00bb (Gramsci, 1998, p. 307) [16].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para Gramsci no hay dos superestructuras id\u00e9nticas, es decir que las configuraciones posibles en la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica sociedad civil-sociedad pol\u00edtica son infinitas. Pero existen ciertas tendencias hist\u00f3ricas que le permiten pensar diferentes posibilidades estrat\u00e9gicas para la lucha revolucionaria. Justamente se trata de evaluar las caracter\u00edsticas particulares de cada momento y cada lugar a la hora de escoger los medios m\u00e1s id\u00f3neos para determinados fines. Para ello Gramsci recurre metaf\u00f3ricamente al lenguaje b\u00e9lico, aunque la cuesti\u00f3n sea diferente en ambos tipos de lucha: en la guerra militar, \u00ablogrado el fin estrat\u00e9gico de la destrucci\u00f3n del ej\u00e9rcito enemigo y de la ocupaci\u00f3n de su territorio, se da la paz\u00bb, lo cual no sucede en la lucha pol\u00edtica, que es mucho m\u00e1s compleja (Gramsci, 1984b, p. 75). Cada bloque hist\u00f3rico tendr\u00e1 una configuraci\u00f3n diferente entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil, y dicha configuraci\u00f3n es lo que para Gramsci va a determinar el tipo de estrategia a utilizar: la guerra de movimiento y la guerra de posici\u00f3n son las principales. Y aqu\u00ed entramos en el terreno de la distinci\u00f3n que realiza entre \u00abOriente\u00bb y \u00abOccidente\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En Oriente el Estado era todo, la sociedad civil era primitiva y gelatinosa; en Occidente, entre Estado y sociedad civil exist\u00eda una justa relaci\u00f3n y bajo el temblor del Estado se evidenciaba una robusta estructura de la sociedad civil. El Estado s\u00f3lo era una trinchera avanzada, detr\u00e1s de la cual exist\u00eda una robusta cadena de fortalezas y casamatas; en mayor o menor medida de un Estado a otro, se entiende, pero esto precisamente exig\u00eda un reconocimiento de car\u00e1cter nacional (Gramsci, 1984b, p. 83).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Aqu\u00ed \u00abEstado\u00bb debe ser comprendido como sociedad pol\u00edtica, como aparato coercitivo. En Rusia (\u00abOriente\u00bb) la dominaci\u00f3n ideol\u00f3gica o hegem\u00f3nica de los sectores dominantes era d\u00e9bil y no abarcaba de manera homog\u00e9nea a toda la poblaci\u00f3n. El elemento coercitivo era suficiente, por tanto, para contener grandes modificaciones cr\u00edticas en la estructura econ\u00f3mica. Por esta raz\u00f3n fue posible iniciar una revoluci\u00f3n proletaria golpeando a los centros de la pol\u00edtica nacional. En los Estados m\u00e1s desarrollados (\u00abOccidente\u00bb), en cambio, \u00abla sociedad civil se ha convertido en una estructura muy compleja y resistente a las \u00abirrupciones\u00bb catastr\u00f3ficas del elemento econ\u00f3mico inmediato\u00bb, constituyendo un \u00absistema de trincheras\u00bb similar al que se da en la guerra moderna (Gramsci, 1984b, p. 81). Se trata de ir ganando posiciones, trinchera tras trinchera, y no pretender derribar al enemigo de un solo golpe, con un solo movimiento o maniobra. Esto no significa que en casos de una sociedad civil \u00abgelatinosa\u00bb, ante una crisis est\u00e9n ya dados los elementos para conquistar el poder, ni tampoco que el elemento econ\u00f3mico sea determinante. Las crisis econ\u00f3micas \u00abs\u00f3lo pueden crear un terreno m\u00e1s favorable a la difusi\u00f3n de ciertas maneras de pensar, de plantear y 12 resolver las cuestiones de la vida estatal\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 60). No es factible el asalto revolucionario por parte de un grupo social si no est\u00e1n dadas las condiciones subjetivas adem\u00e1s de las objetivas. Es m\u00e1s, para Gramsci solamente hay condiciones objetivas favorables, si \u00abla relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre condiciones subjetivas que se contraponen\u00bb (Gramsci, 1984b, p. 89) es favorable a las clases subalternas. Las condiciones objetivas, en todo caso, son siempre subjetivas. De lo que se trata, es de comprender cu\u00e1l de los grupos sociales fundamentales logra ejercer la hegemon\u00eda sobre la sociedad, es decir, a que clase o fracci\u00f3n de clase es favorable la relaci\u00f3n de fuerzas en un momento hist\u00f3rico dado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5. La educaci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Desde la c\u00e1rcel, Gramsci le escribe a su cu\u00f1ada Tania y dice estar indeciso entre dos modelos pedag\u00f3gicos:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abQuerid\u00edsima Tania, (\u2026) Las semillas han tardado mucho en germinar: toda una serie se obstina en hacer la vida bajo tierra. Ciertamente eran simientes viejas y en parte carcomidas. Las que han salido a la luz del mundo se desarrollan lentamente y est\u00e1n irreconocibles (\u2026) A m\u00ed cada d\u00eda me entran ganas de estirarlas un poco para ayudarlas a crecer, pero permanezco indeciso entre dos concepciones del mundo y de la educaci\u00f3n: si ser rousseauniano y dejar actuar a la naturaleza, que no se equivoca nunca y es fundamentalmente buena, o ser voluntarista y forzar la naturaleza introduciendo en la evoluci\u00f3n la mano experta del hombre y el principio de la autoridad. De momento la incertidumbre sigue en pie y en la cabeza se entabla una contienda entre ambas ideolog\u00edas\u00bb. (Gramsci, 1987: 141) [17]<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>As\u00ed como \u00abtodos los hombres son fil\u00f3sofos\u00bb, del mismo modo puede decirse que todos son intelectuales o \u2013se puede agregar\u2013 educadores. Pero no todos cumplen la funci\u00f3n de intelectuales o educadores. Hay que ocuparse, tambi\u00e9n, de aquel que cumple la funci\u00f3n social de educar.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El 22 de abril de 1929 Gramsci escribe desde la c\u00e1rcel fascista. Hasta ahora, dice estar indeciso entre dos concepciones del mundo. La espontane\u00edsta y la autoritaria. Pero la \u00abcontienda entre ambas ideolog\u00edas\u00bb que dice entablar dentro de su cabeza no la resolver\u00e1 por la tesis o por la ant\u00edtesis. Una primera hip\u00f3tesis es que Gramsci realmente permanece indeciso y resuelve esta querella al poco tiempo [18]. Una segunda hip\u00f3tesis es que se trata de una falsa dicotom\u00eda: Gramsci tiene ya la respuesta. Ciertamente, en diciembre de 1929 le escribe a su esposa Giulia, algo preocupado por la educaci\u00f3n de su hijo mayor:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abQuerida Giulia, (\u2026) He le\u00eddo con sumo inter\u00e9s la carta en la que me has dado a conocer tus impresiones sobre el grado de desarrollo de Delio (\u2026) He tenido la impresi\u00f3n de que tu concepci\u00f3n y la de otros de tu familia es demasiado metaf\u00edsica, es decir, que presupone que en el ni\u00f1o est\u00e1 en potencia todo el hombre que hay que ayudarle a desarrollar lo que ya contiene latente, sin coerciones, dejando obrar a las fuerzas espont\u00e1neas de la naturaleza o lo que sea. Yo pienso, en cambio, que el hombre es toda una formaci\u00f3n hist\u00f3rica, obtenida con la coerci\u00f3n (entendida no s\u00f3lo en el sentido brutal y de violencia externa) y s\u00f3lo pienso esto: que de otro modo se caer\u00eda en una forma de trascendencia o de inmanencia (\u2026). Este modo de concebir la educaci\u00f3n como desovillamiento de un hilo preexistente ha tenido su importancia cuando se contrapon\u00eda a la escuela jesu\u00edtica, es decir, cuando negaba una filosof\u00eda todav\u00eda peor, pero hoy es igualmente superada. Renunciar a formar al ni\u00f1o significa tan s\u00f3lo permitir que su personalidad se desarrolle ca\u00f3ticamente del ambiente general (\u2026)\u00bb (Gramsci, 1987: 174) [19].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Como reacci\u00f3n al modelo jesuita, surgen aquellas teor\u00edas pedag\u00f3gicas que \u2013tomando aportes de Rousseau\u2013 buscan darle mayor importancia al sujeto que aprende, hasta el extremo de negar importancia al sujeto que ense\u00f1a. El salto es positivo en un primer momento, \u00abpero se ha formado despu\u00e9s una especie de iglesia que ha paralizado los estudios pedag\u00f3gicos y ha dado lugar a curiosas involuciones. La espontaneidad es una de esas involuciones: se imagina que el cerebro del ni\u00f1o es como un ovillo que el maestro ayuda a desovillar\u00bb (Gramsci, 1984: 142), repite ahora Gramsci en sus Cuadernos de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hemos afirmado que la dial\u00e9ctica coerci\u00f3n-consenso es la constitutiva del Estado en la teor\u00eda gramsciana. Pero no se trata solamente del Estado, sino de toda creaci\u00f3n hist\u00f3rica, o en otras palabras, toda relaci\u00f3n social, todo sujeto. Es decir, si el Estado es una configuraci\u00f3n compleja de dominaci\u00f3n (coerci\u00f3n) y hegemon\u00eda (consenso), es porque el Estado es tambi\u00e9n sujeto. En el individuo y su educaci\u00f3n, tambi\u00e9n se presentan los dos momentos. La educaci\u00f3n del ni\u00f1o, por ejemplo, requiere alg\u00fan grado de coerci\u00f3n y de autoridad, aunque no sea necesariamente \u00abviolenta y brutal\u00bb. Es necesario planificar una direcci\u00f3n a la formaci\u00f3n del sujeto. La propuesta de dejar librada la educaci\u00f3n al desarrollo espont\u00e1neo del aprendiz tiene para Gramsci consecuencias pr\u00e1cticas reprochables. Desde la c\u00e1rcel, se inquieta por no poder participar de la educaci\u00f3n de sus hijos, y adem\u00e1s por observar esas tendencias de moda en sus familiares. Escribe esta vez a su cu\u00f1ada, ya no solo preocupado por la educaci\u00f3n de Delio, sino enfurecido y con en\u00e9rgica iron\u00eda:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00abQuerid\u00edsima Tatiana, he recibido las dos fotograf\u00edas y el manuscrito de Delio. No he comprendido propiamente nada y me parece inexplicable que empiece a escribir de derecha a izquierda y de izquierda a derecha; estoy contento de que escriba con las manos, ya es algo. Si se le hubiera ocurrido escribir con los pies habr\u00eda sido mucho peor, ciertamente. (\u2026) Cuando Delio aprenda el persa, el turco y el \u00e1rabe, el haber aprendido a escribir de derecha a izquierda le ser\u00e1 de gran utilidad. Una cosa tan s\u00f3lo me llama la atenci\u00f3n: que haya habido tan poca l\u00f3gica en el sistema. \u00bfPor qu\u00e9 haberlo forzado de peque\u00f1o a que se acostumbre a vestirse como los dem\u00e1s? \u00bfPor qu\u00e9 no haber dejado a su libre personalidad tambi\u00e9n el modo de vestirse y haberlo forzado a un conformismo mec\u00e1nico? Habr\u00eda sido mejor dejar a su alrededor los objetos de uso y esperar luego a que \u00e9l eligiera espont\u00e1neamente: los calzoncillos en la cabeza, los zapatos en las manos, los guantes en los pies, etc\u00e9tera; o mejor todav\u00eda, ponerle vestidos de arrapiezo y de ni\u00f1a y darle libertad de elecci\u00f3n. \u00bfNo te parece?\u00bb (Gramsci, 1987: 178) [20].<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Claro que Gramsci no apuesta por una educaci\u00f3n de puro \u00abconformismo mec\u00e1nico\u00bb. Pero tambi\u00e9n se\u00f1ala que la pura espontaneidad no solamente tiene consecuencias indeseadas sino que adem\u00e1s es imposible aplicarla. Somos una creaci\u00f3n hist\u00f3rica, por tanto, siempre estamos formados por la influencia del ambiente social. La educaci\u00f3n puede ser dirigida, negando la pasividad propia del modelo \u00abjesuita\u00bb y afirmando la actividad y creatividad del sujeto que aprende, a\u00fan sin negar ciertos principios de conformismo o autoridad. O lo que es lo mismo, una configuraci\u00f3n superadora de coerci\u00f3n y consenso, de espontaneidad y direcci\u00f3n conciente. La relaci\u00f3n maestro-alumno debe ser activa, hay relaciones rec\u00edprocas \u00abpor lo tanto todo maestro es siempre alumno y todo alumno maestro\u00bb (Gramsci, 1984: 210). Pero en un espacio determinado \u2013el dispositivo escolar es un ejemplo\u2013 el rol del maestro lo cumple el maestro, aunque tambi\u00e9n es aprendiz porque aprende. El rol del alumno, lo cumple el alumno, aunque tambi\u00e9n ense\u00f1e. Toda relaci\u00f3n entre dos personas es una relaci\u00f3n pedag\u00f3gica, todos somos as\u00ed educadores as\u00ed como todos somos intelectuales o fil\u00f3sofos. Pero la funci\u00f3n social de educar es un rol espec\u00edfico que todas las sociedades se instauran para que exista una transmisi\u00f3n y apropiaci\u00f3n cultural entre las generaciones. Si la educaci\u00f3n intergeneracional no est\u00e1 debidamente planeada, las nuevas generaciones se van a educar no por evoluci\u00f3n espont\u00e1nea, sino por la influencia del ambiente externo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>6. Algunas conclusiones<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Escaparon a los objetivos de este trabajo realizar un an\u00e1lisis detallado de la dial\u00e9ctica de Hegel y de Marx tal como es presentada por Gramsci en su apropiaci\u00f3n cr\u00edtica. Tampoco quisimos realizar comentarios acerca de los numerosos autores que han trabajado con mayor o menos profundidad, con mayor o menor cuidado la obra del italiano. Estas l\u00edneas, 14 en cambio, son tan solo un acercamiento transversal a la obra de Antonio Gramsci. Un recorrido por diversos textos, tanto de sus escritos de juventud, como de los cuadernos y las cartas carcelarias, a partir del eje escogido para esta ocasi\u00f3n, el de la dial\u00e9ctica en Gramsci.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entendemos que la apropiaci\u00f3n cr\u00edtica que el italiano realiza de la dial\u00e9ctica hegeliana y marxista dan lugar a una cosmovisi\u00f3n coherente y fuertemente sistem\u00e1tica, a pesar de que el autor no haya sistematizado su producci\u00f3n te\u00f3rica. Dicha cosmovisi\u00f3n, cual sistema filos\u00f3fico, se manifiesta no en tal o cual texto o tem\u00e1tica trabajada por Gramsci, sino en los diferentes ejes disciplinares que lo mantuvieron ocupado: filosof\u00eda, historia, pol\u00edtica y educaci\u00f3n fue la clasificaci\u00f3n construida en esta ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Una lectura acerca de dichas tem\u00e1ticas, que omita la dial\u00e9ctica como ontolog\u00eda de la totalidad en Antonio Gramsci, hace pasar la parte por el todo y contribuye a generar confusiones acerca del legado del italiano. Es en el an\u00e1lisis concreto de las principales categor\u00edas gramscianas que la dial\u00e9ctica se hace valer. Teor\u00eda y pr\u00e1ctica, estructura y superestructura, sociedad civil y sociedad pol\u00edtica, libertad y necesidad, materia y esp\u00edritu, revoluci\u00f3n y restauraci\u00f3n, lo progresivo y lo regresivo, espontaneidad y direcci\u00f3n conciente, educador y educando, entre otras, son en cada caso los opuestos que conforman la unidad dial\u00e9ctica. Son en cada ocasi\u00f3n dos polos de una totalidad din\u00e1mica, en movimiento, a partir de la influencia rec\u00edproca de sus extremos, dando lugar, siempre, a una figura que busca ser la superaci\u00f3n de esa contradicci\u00f3n viva.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[1] Otra tem\u00e1tica que escapa a la reflexi\u00f3n realizada aqu\u00ed, pero que tambi\u00e9n aparece en la obra de Gramsci en forma recurrente, es la literatura y, en general, los estudios acerca del lenguaje.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[2] La it\u00e1lica es nuestra. N\u00f3tese que Gramsci utiliza m\u00e1s de una vez las categor\u00edas de tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis, que no hab\u00edan sido utilizadas por Hegel ni por Marx sino por Fichte. Probablemente, esto se deba a que Gramsci tiene en mente la Miseria de la Filosof\u00eda (Como puede verse, por ejemplo, en Gramsci 1984a, p. 123 y p. 206). Proudhon utiliza dichas categor\u00edas en su Filosof\u00eda de la Miseria, y Marx realiza la cr\u00edtica en su mismo lenguaje, recuperando la dial\u00e9ctica como movimiento. Vale esta aclaraci\u00f3n, pues el concepto de s\u00edntesis remite a una especie de puente o mezcla de afirmaciones o hechos que se contraponen de manera est\u00e1tica \u2013la tesis y la ant\u00edtesis-, como si se tratara de afirmaciones o fen\u00f3menos alejados uno del otro y no de polos en tensi\u00f3n que se atraen y se rechazan, super\u00e1ndose. Tanto Marx en la obra mencionada, como Gramsci desde la c\u00e1rcel, no dejan lugar a dudas: se trata de contrarios que se superan como totalidad dial\u00e9ctica en movimiento.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[3] A eso se refiere Gramsci cuando se pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo hay que entender la proposici\u00f3n de Engels sobre la herencia de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana? \u00bfHay que entenderla como un c\u00edrculo ya cerrado, en el que la absorci\u00f3n de la parte vital del hegelianismo est\u00e1 ya definitivamente cumplida, de una vez por todas, o se puede entender como un proceso hist\u00f3rico todav\u00eda en movimiento, por el que se reproduce una necesidad nueva de s\u00edntesis cultural filos\u00f3fica? A mi me parece justa esta segunda respuesta\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 145).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[4] \u00abDe todos modos se ve cu\u00e1l fue el nexo hist\u00f3rico por el que la filosof\u00eda de la praxis, aun continuando el hegelianismo, lo \u00abvoltea\u00bb sin por ello querer suplantar toda clase de filosof\u00eda\u00bb. (\u00eddem, p. 165). \u00abJuzgar todo el pasado filos\u00f3fico como un delirio y una locura no s\u00f3lo es un error de antihistoricismo, porque contiene la pretensi\u00f3n anacr\u00f3nica de que en el pasado se debi\u00f3 haber pensado como hoy, sino que es un aut\u00e9ntico residuo de metaf\u00edsica porque supone un pensamiento dogm\u00e1tico v\u00e1lido en todos los tiempos y en todos los pa\u00edses, seg\u00fan el cual se juzga todo el pasado. El antihistoricismo metodol\u00f3gico no es otra cosa que metaf\u00edsica. Que los sistemas filos\u00f3ficos pasados hayan sido superados no excluye que hayan sido v\u00e1lidos hist\u00f3ricamente y que hayan desempe\u00f1ado una funci\u00f3n necesaria; su caducidad debe considerarse desde el punto de vista del desarrollo hist\u00f3rico total y de la dial\u00e9ctica real.\u00bb (\u00eddem, p. 277).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[5] \u00abObservar c\u00f3mo su concepci\u00f3n de la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb hegeliana ha privado a \u00e9sta de todo vigor y toda grandeza, volvi\u00e9ndola una cuesti\u00f3n acad\u00e9mica de palabras\u00bb (\u00eddem, p. 206).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[6] Socialismo y Cultura (1916).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[7] La revoluci\u00f3n contra El Capital (1918)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[8] Nuestro Marx (1918)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[9] Se trata de Teor\u00eda del materialismo hist\u00f3rico. Ensayo popular de Sociolog\u00eda, Nikolai Bujarin, editado en espa\u00f1ol por Cuadernos de Pasado y Presente, M\u00e9xico, 1977, n\u00famero 31.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[10] Utop\u00eda (1918)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[11] La organizaci\u00f3n econ\u00f3mica y el socialismo (1918)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[12] En otra anotaci\u00f3n Gramsci vuelve a acusar a Croce de reducir el marxismo a un puro determinismo: \u00abNo creo que sean muchos los que sostengan que una vez cambiada una estructura, todos los elementos de la correspondiente superestructura deban necesariamente caer\u00bb (Gramsci, 1984a, p. 203).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[13] \u00abHay que distinguir entre la sociedad civil, tal como la entiende Hegel y en el sentido en que la expresi\u00f3n se utiliza a menudo en estas notas (o sea, en el sentido de hegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural de un grupo social sobre la entera sociedad, como contenido \u00e9tico del Estado\u2026\u00bb. La sociedad civil, en Gramsci (2004, p. 290)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[14] V\u00e9ase tambi\u00e9n Gramsci, (2004, p. 291)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[15] \u00abUna clase que se considere a s\u00ed misma como pasible de asimilar toda la sociedad y que al mismo tiempo sea capaz de expresar ese proceso, llevar\u00e1 a la perfecci\u00f3n dicho concepto, hasta el punto de concebir el fin del Estado y del derecho vueltos in\u00fatiles por haberse agotado su raz\u00f3n de ser y haber sido absorbidos por la sociedad civil\u00bb. (Gramsci, 1984b, p. 156).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[16] Algunos temas sobre la cuesti\u00f3n meridional (1930<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[17] Carta de Gramsci a Tania. 22 de abril de 1929. Las negritas son nuestras.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[18] Es la hip\u00f3tesis que sugiere Mario Manacorda, compilador de Gramsci (1987, op. cit.)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[19] Carta de Gramsci a Giuilia Schucht, 30 de diciembre de 1929. Las negritas son m\u00edas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[20] Carta de Gramsci a Tatiana Schucht, 20 de marzo de 1931.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda citada<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (1984a). Cuadernos de la c\u00e1rcel. Edici\u00f3n cr\u00edtica a cargo de Valentino Gerratana, Tomo 4. M\u00e9xico: Ediciones Era.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (1984b). Notas sobre Maquiavelo, sobre pol\u00edtica y sobre el Estado moderno. Buenos Aires: Editorial Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (1987). La alternativa pedag\u00f3gica. M\u00e9xico: Fontamara.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (1988). El materialismo hist\u00f3rico y la filosof\u00eda de Benedetto Croce. Buenos Aires: Editorial Nueva Visi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (1998). Escritos Pol\u00edticos. M\u00e9xico: Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Gramsci, Antonio (2004). Antolog\u00eda. Edici\u00f3n a cargo de Manuel Sacrist\u00e1n. Buenos Aires: Siglo XXI Editores.<\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n ha publicado este art\u00edculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=158754\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=158754<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Filosof\u00eda, pol\u00edtica, historia y educaci\u00f3n \u00a0 1. 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