{"id":27369,"date":"2012-10-18T08:43:10","date_gmt":"2012-10-18T06:43:10","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/sueida-la-cara-tranquila-de-siria\/"},"modified":"2012-10-18T08:43:10","modified_gmt":"2012-10-18T06:43:10","slug":"sueida-la-cara-tranquila-de-siria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/sueida-la-cara-tranquila-de-siria\/","title":{"rendered":"Sueida, la cara tranquila de Siria"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Como en un suave paisaje mediterr\u00e1neo interior, los campos del Djebel Arab est\u00e1n plantados de cererales, olivos, algunos vi\u00f1edos, de pinos e incluso de alg\u00fan cipr\u00e9s. Por la carretera de Damasco a Sueida, la tranquila capital del territorio por antonomasia de los drusos, rueda un tr\u00e1fico regular que apenas se perturba en los controles de vigilancia militar, siempre con la bandera nacional al viento. Hay arriates de adelfas en las orillas bien cuidadas de la entrada de la ciudad con sus expresivos monumentos a la memoria de Basel, el primog\u00e9nito del Rais Hafez El Asad, muerto en accidente de circulaci\u00f3n, y del h\u00e9roe druso Sult\u00e1n El Atrache, que en 1925 se levant\u00f3 en armas contra el dominio colonial franc\u00e9s.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Sueida es una poblaci\u00f3n alegre, se me antoja de ambiente m\u00e1s liberal por el talante de sus mujeres, vestidas con pantalones o ajustados vaqueros, con blusas, graciosas faldas, cruzando las calles. Aqu\u00ed no hay ninguna que vaya tapada o bien oculte su rostro. En esta provincia muy monta\u00f1osa, de paisajes de rocas bas\u00e1lticas, con sus antiguos monumentos, esculturas y ornamentos negros, de cinco mil kil\u00f3metros cuadrados, viven casi medio mill\u00f3n de drusos, formando un homog\u00e9neo n\u00facleo de poblaci\u00f3n, un tres por ciento de todos los habitantes sirios. Sus bien trazadas calles, sus zocos sin la algarab\u00eda, ni la suciedad de los bazares de Oriente, las bien construidas viviendas de los barrios residenciales, muestran su ambiente de paz y un mejor nivel de vida que otras localidades sirias.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Emigrantes que triunfaron en las Am\u00e9ricas y en primer lugar en Venezuela -cuyo presidente Hugo Chavez aqu\u00ed muy popular ha contado siempre con ministros drusos en su gobierno- edificaron ostentosas villas. En esta Siria descoyuntada, desgarrada por la guerra, por el p\u00e1nico al terror y a los secuestros, Sueida es un oasis envidiable de seguridad donde se han establecido veinte mil personas procedentes de toda la naci\u00f3n. Ahuyentados por los cr\u00edmenes por la devastaci\u00f3n y el caos. El jeque Akl de los drusos, Hikmat El Ayari tocado del blanco turbante, vistiendo su negra t\u00fanica, al recibirme en su sede oficial, pareda\u00f1a de una vivienda construida con bas\u00e1ltica piedra, rodeado de dignatarios religiosos con zaraguelles negros, blancos casquetes y grandes bigotes a lo Kaiser, cree que tan pronto se restablezca la seguridad volver\u00e1n a sus hogares.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u201cSiempre hemos considerado que el objetivo de la rebeli\u00f3n ha sido destruir el pa\u00eds, las instituciones del Estado. No s\u00e9 que exista en el Cor\u00e1n ninguna referencia de que hay que matar. Nada hubiese ocurrido sin las injerencias extranjeras. Desde hace siglos en mi pa\u00eds han convivido toda las comunidades.\u00a8<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los drusos, una minor\u00eda de religi\u00f3n esot\u00e9rica que cree en la reencarnaci\u00f3n de las almas, como los alauis, de la costa mediterr\u00e1nea o los maronitas del L\u00edbano, pueblos siempre perseguidos, encontraron refugio en abruptas y monta\u00f1osas tierras. Como ocurri\u00f3 con los alauis para conseguir un ascenso social, se enrolaron en el ej\u00e9rcito, militaron en el partido Baas. Alauis y drusos que no siempre han convivido en paz constituyen, y no con la misma importancia, el n\u00facleo del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En las calles de Sueida son omnipresentes los s\u00edmbolos del poder baasista. Las estatuas del presidente Hafez El Asad, inc\u00f3lumes, ven con serenidad el fluir de estos d\u00edas crueles y destructores en otras poblaciones de la rep\u00fablica. En este tiempo de enfrentamientos del el ejercito de El Asad con los insurrectos, sobre todo musulmanes sunis, y a excepci\u00f3n de una discreta participaci\u00f3n en las primeras manifestaciones pac\u00edficas de Deraa, y en otras localidades como Homs, la comunidad drusa no se ha adherido a la rebeli\u00f3n, percatada que son los militantes islamistas los que est\u00e1n en la vanguardia de la insurrecci\u00f3n. No comparten sus proyectos pol\u00edticos y temen que la confusi\u00f3n entre religi\u00f3n y estado, su rechazo del laicismo, alimenten una cruenta y larga guerra civil. La oposici\u00f3n critica su comportamiento porque la regi\u00f3n monta\u00f1osa del Huran es estrat\u00e9gica para restablecer un equilibrio de fuerzas que facilite su combate frente a la potencia militar del r\u00e9gimen. \u00a8Hoy Sueida -me dec\u00eda un apreciado corresponsal de prensa- es como antes era Siria\u00a8. Este oasis es resultado de la voluntad de su compacta poblaci\u00f3n. El gobernador de la plaza, Atef el Nadaf, me cuenta que mantiene un di\u00e1logo con la oposici\u00f3n de la ciudad, pac\u00edfica y que ha renunciado a la violencia.\u00a8Pero nadie puede poner la mano en el fuego de que no haya infiltraciones de gente armada. Ni ustedes en Espa\u00f1a con toda la eficacia de su ej\u00e9rcito, ni la ayuda internacional, han podido salvarse del terrorismo\u00a8. Sueida y su hermosa provincia de monta\u00f1as volc\u00e1nicas y con su estilo de vida remansado es la otra cara de la turbada e incierta Siria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A nuestro regreso a Damasco, mi ch\u00f3fer me contaba que aunque fuese a pocos kil\u00f3metros de la capital los rebeldes pueden aparecer de pronto y cortar por unos minutos el tr\u00e1fico de la carretera y secuestrar a los viajeros. Hace pocas semanas secuestraron a un amigo suyo tambi\u00e9n druso que regresaba de Sueida de visitar a su fam\u00edlia. Tuvieron que pagar un fuerte rescate para liberarlo. Llegamos sin novedad a Damasco, aunque quiz\u00e1, y pese que todav\u00eda no hab\u00eda empezado a oscurecer, un poco tarde.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/blogs.lavanguardia.com\/beirut\/?p=962\">http:\/\/blogs.lavanguardia.com\/beirut\/?p=962<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como en un suave paisaje mediterr\u00e1neo interior, los campos del Djebel Arab est\u00e1n plantados de cererales, olivos, algunos vi\u00f1edos, de pinos e incluso de alg\u00fan cipr\u00e9s. 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