{"id":27317,"date":"2012-10-09T11:09:07","date_gmt":"2012-10-09T09:09:07","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-constitucion-y-el-lenguaje\/"},"modified":"2012-10-09T11:09:07","modified_gmt":"2012-10-09T09:09:07","slug":"la-constitucion-y-el-lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-constitucion-y-el-lenguaje\/","title":{"rendered":"La constituci\u00f3n y el lenguaje"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>\u201cPara adaptarse a todos los cambios y los acontecimientos, las palabras tambi\u00e9n tuvieron que alterar sus significados habituales\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Tuc\u00eddides, Historia de la Guerra del Peloponeso, III, 82<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1. La frase de Tuc\u00eddides se enmarca en una descripci\u00f3n del caos. Es un caos pol\u00edtico, lleno de violencias, de desorden e incertidumbre, desatado por la guerra civil de C\u00f3rcira, aliada de Atenas en la guerra del Peloponeso. Bajo su tono fr\u00edo, Tuc\u00eddides apenas puede ocultar su pavor ante las consecuencias de la stasis, el conflicto que desgarra la polis desde dentro. Apoyados por Esparta y por un ej\u00e9rcito de mercenarios, los oligarcas conspiran para tumbar la democracia; el demos de C\u00f3rcira se une a los esclavos y se alza en armas para defenderla y salvar su alianza con Atenas. Tuc\u00eddides dice entonces: el escenario sirvi\u00f3 de modelo o de imagen para toda una cadena de revoluciones democr\u00e1ticas en Grecia. Y las palabras, para adaptarse a todos los cambios y los acontecimientos, tambi\u00e9n tuvieron que alterar sus significados habituales.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. En las Investigaciones Filos\u00f3ficas (\u00a7531), Wittgenstein dice que hay dos formas de entender una frase. Una frase se entiende cuando uno puede sustituirla por otra oraci\u00f3n que diga lo mismo de otra manera. Pero una frase tambi\u00e9n se entiende cuando uno no puede sustituirla, ni tocar una sola de sus palabras. En el primer caso, uno puede parafrasear, expresar la idea de otra forma, traducir, simplificar, explicar. En el segundo, uno siente que ese significado s\u00f3lo puede ser transmitido por esas mismas palabras y en ese orden preciso, y que cualquier alteraci\u00f3n, por m\u00ednima que sea, le har\u00e1 perder fuerza o una parte sustancial de su sentido, como sucede al leer un poema. En el primer caso, el sentido es com\u00fan a muchas frases; en el segundo, es el sentido de una singularidad imposible de reducir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3. En una revoluci\u00f3n pol\u00edtica, el orden establecido empieza a resquebrajarse a partir de sus frases. Frases constitucionales, frases policiales, frases consensuales: todas pierden entonces ese potencial de fijar la comunidad, de definir lo que las cosas quieren decir, de delimitar, en definitiva, el \u00e1mbito del sentido com\u00fan, de la significaci\u00f3n y su legitimidad. Una constituci\u00f3n es ante todo un r\u00e9gimen de representaci\u00f3n, un campo de significados posibles que vinculan lo que se puede decir y lo que se entiende al decir lo que se dice, y logran as\u00ed que, dentro de ese campo, los conceptos y las ideas sean traducibles, reproducibles, manejables y controlables. Cuando una constituci\u00f3n se resquebraja, de pronto hay palabras que redescubren su singularidad, que se desvinculan de las frases que las contienen y se disponen a recuperar su sentido, un sentido inconmensurable e irreductible al orden que ya no las puede traducir. La palabra independencia, como la palabra revoluci\u00f3n, no cabe en el reparto y en la gram\u00e1tica establecida: su sentido reclama generar un lenguaje nuevo para poder explicarla, para hacer com\u00fan lo que ahora mismo no se puede decir de otra manera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. Sin poder disimular su desd\u00e9n, Arist\u00f3teles dice en la Pol\u00edtica (V, IV) que las revoluciones se hacen de dos maneras: por la fuerza o por medio del fraude. El fraude tiene a su vez dos vertientes: a veces los ciudadanos son enga\u00f1ados para asentir a un cambio de gobierno, y a continuaci\u00f3n son traicionados y sometidos contra su voluntad. En el segundo de los casos, a los ciudadanos les convencen para apoyar la revoluci\u00f3n, y despu\u00e9s les vuelven a persuadir para mantener su lealtad y preservar la paz en la ciudad. Lo que cambia de un caso a otro es la actitud de los ciudadanos, pero no el sentido de las cosas, pues Arist\u00f3teles implica que el orden nuevo nunca mantiene su palabra. Es algo a tener en cuenta en el escenario actual: si la independencia de Catalunya, por ejemplo, no hace saltar por los aires el sistema caciquil, clientelar y corrupto que la gobierna hoy en d\u00eda; si se limita a luchar contra un expolio, pero no contra su fuente y principio, contra la dictadura capitalista de la deuda; si se limita a ser, en definitiva, un calco con seny del bochorno de la transici\u00f3n, el fraude estar\u00e1 consumado y la oportunidad de emancipaci\u00f3n, perdida. El mismo riesgo, distinto, habla en Espa\u00f1a en las voces de la demagogia tecnocr\u00e1tica. No se trata de decir lo mismo de otra manera. Emancipaci\u00f3n quiere decir: hacer que las palabras y las cosas se alteren en su relaci\u00f3n constituyente, en lo que autorizan y hacen posible al vincularse las unas con las otras.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>5. La palabra \u201cconstituci\u00f3n\u201d no se refiere \u00fanicamente a un aparato jur\u00eddico o a un conjunto de leyes subordinadas a un mismo ordenamiento o principio. Foucault lo explica en Hay que defender la sociedad: una constituci\u00f3n es algo que no refiere tanto al orden de la ley como al de la fuerza, a la fuerza de las pr\u00e1cticas y la fuerza de los discursos, a un equilibrio y un juego de proporciones que se establece entre ambas y las estabiliza, creando un orden entre las dos, entre sus asimetr\u00edas y sus desigualdades. La conclusi\u00f3n es clara: el soberano no es aquel que define las palabras verticalmente, desde ninguna parte y de una vez por todas, sino el que es capaz de gobernar ese orden, de hacer corresponder palabras que ya existen con las pr\u00e1cticas que fijan cada cosa a su lugar y cada sujeto a su posici\u00f3n. Por eso una revoluci\u00f3n no se hace sustituyendo simplemente unas leyes por otras, sino acumulando fuerzas all\u00e1 donde las leyes, incapaces de contener aquello que las desborda, ya no pueden sujetar pr\u00e1cticas y discursos, lugares y posiciones. Una constituci\u00f3n cruje donde ese desequilibrio se hace ingobernable: como en la C\u00f3rcira de Tuc\u00eddides, se trata de lograr que esa fuerza acabe instituyendo significados nuevos para las viejas palabras. No tener a\u00fan el lenguaje con que describir el futuro que se quiere decir no es un problema: el problema es tenerlo y que no quiera decir nada.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Blog del autor: <a title=\"Pablo Bustinduy Amador\" href=\"http:\/\/pourlafindutemps.com\/\">http:\/\/pourlafindutemps.com\/<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=157108\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=157108<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cPara adaptarse a todos los cambios y los acontecimientos, las palabras tambi\u00e9n tuvieron que alterar sus significados habituales\u201d \u00a0 Tuc\u00eddides, Historia de la Guerra del Peloponeso, III, 82 \u00a0 1. La frase de Tuc\u00eddides se enmarca en una descripci\u00f3n del caos. 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