{"id":27240,"date":"2012-09-24T08:50:41","date_gmt":"2012-09-24T06:50:41","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-alma-nueva-el-cuerpo\/"},"modified":"2012-09-24T08:50:41","modified_gmt":"2012-09-24T06:50:41","slug":"el-alma-nueva-el-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-alma-nueva-el-cuerpo\/","title":{"rendered":"El alma nueva: el cuerpo"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas, el titular de un peri\u00f3dico espa\u00f1ol anunciaba: \u201cel culto al cuerpo no entiende de crisis\u201d. Al parecer en Espa\u00f1a, mientras las crecientes apreturas econ\u00f3micas obligan a renunciar a las vacaciones, a comer menos carne y a usar poco el coche, la gente hace flexiones y pesas; mientras los hoteles y los restaurantes se vac\u00edan, los gimnasios siguen llenos. A\u00fan m\u00e1s, del contenido de la noticia podr\u00eda deducirse que hay una relaci\u00f3n directamente proporcional entre el descenso del consumo y el aumento de la obsesi\u00f3n por el deporte, la cosm\u00e9tica y la salud corporal. Nada tiene de extra\u00f1o. Todas las grandes crisis hist\u00f3ricas han producido siempre una contracci\u00f3n de lo colectivo a lo individual, un retorno asustado al interior de uno mismo. \u00bfY qu\u00e9 hay en el interior de uno mismo? Lo m\u00e1s com\u00fan, lo m\u00e1s banal, lo m\u00e1s ajeno: un batiburrillo de convenciones e im\u00e1genes que tratamos de proteger contra el desorden exterior (invasi\u00f3n de los b\u00e1rbaros o caos financiero). En las sociedades antiguas ese \u201cbatiburrillo\u201d se llamaba \u201calma\u201d y en las sociedades capitalistas se llama \u201ccuerpo\u201d, pero en ambos casos -alma o cuerpo- de lo que se trata es de encontrar una v\u00eda personal de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de nuestra \u00e9poca, en efecto, se llama \u201ccuerpo\u201d, un conjunto de procedimientos de adaptaci\u00f3n al medio, materiales e inmateriales, que van mucho m\u00e1s all\u00e1 de la pura existencia biol\u00f3gica. \u00bfPor qu\u00e9 -por qu\u00e9- nos refugiamos en el \u201ccuerpo\u201d cuando todo parece desmoronarse a nuestro alrededor, cuando la inseguridad, la inestabilidad y la pobreza amenazan de pronto un mundo hasta ayer inexpugnable y risue\u00f1o?<\/p>\n<p>En primer lugar porque un gimnasio es mucho m\u00e1s barato que un hotel, como para los viejos eremitas del siglo IV resultaba mucho menos gravosa la vida en el desierto (donde apenas necesitaban una cueva o una choza) que en las complicadas y lujosas ciudades imperiales.<\/p>\n<p>En segundo lugar porque la vida del \u201ccuerpo\u201d, como la del alma antigua, se puede administrar en soledad, al margen de toda dependencia colectiva. Es, digamos, el \u00fanico marco de autogesti\u00f3n posible en un mundo gestionado ya por fuerzas abstractas, distantes y adversas: esos mercados caprichosos y destructivos frente a los cuales, al igual que frente a los dioses paganos o los feroces germanos, no podemos hacer nada, ni siquiera rezar. Moldear nuestros m\u00fasculos, cepillar nuestras varices, depilar nuestras excrecencias son gestos que garantizan un m\u00ednimo de soberan\u00eda personal en medio de un remolino de fuerzas ciegas que ninguno de nosotros puede controlar -y apenas conocer.<\/p>\n<p>Pero en tercer lugar tambi\u00e9n porque \u201cel culto al cuerpo\u201d es una inversi\u00f3n muy rentable en favor de la salvaci\u00f3n, como lo era el culto a Dios en los c\u00e1lculos soteriol\u00f3gicos -el cielo o el infierno- durante la Edad Media. El darwinismo social impuesto por el mercado laboral determina una \u201cselecci\u00f3n natural\u201d en la que los m\u00e1s j\u00f3venes, los m\u00e1s guapos, los m\u00e1s saludables tienen muchas m\u00e1s posibilidades de ser contratados (es decir, salvados) que los m\u00e1s d\u00e9biles o viejos. All\u00ed donde no deja de aumentar lo que Marx llamaba \u201cel ej\u00e9rcito de reserva\u201d, compuesto en Espa\u00f1a por casi seis millones de personas, las luchas entre parados son luchas a muerte entre gladiadores airados que dedican el tiempo libre a fortalecer sus biceps y afilar sus armas.<\/p>\n<p>El \u201cculto al cuerpo\u201d, un culto enteramente religioso y, por lo tanto, funcional al equilibrio fraudulento de clases, se ajusta a la perfecci\u00f3n a los intereses de un capitalismo en crisis: deja en manos privadas la gesti\u00f3n de la salud corporal, abarata los gastos destinados a los cuidados, desplaza y deforma la intensidad y calidad de la lucha, genera la tranquilizadora ilusi\u00f3n de propiedad autogestionada y soberana. Ensimismados, volcados sobre sus propios caparazones en gimnasios, peluquer\u00edas y quir\u00f3fanos, los espa\u00f1oles esculpen sus cuerpos mientras las columnas del universo se derrumban a su alrededor.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo Gunther Anders declaraba irritado su incomprensi\u00f3n frente a este tendencia a la introspecci\u00f3n en tiempos de amenaza: si no tenemos suficiente fuerza para cambiar las cosas y mejorar el mundo, \u00bfla soluci\u00f3n ser\u00e1 encerrarnos en casa? \u00bfVolver a la familia? \u00bfDedicarnos al culto de los dioses o del cuerpo? \u00bfNo deber\u00edamos hacer exactamente lo contrario? \u00bfUnirnos, organizarnos, ocuparnos del mundo compartido? Nada m\u00e1s curioso -y al mismo tiempo m\u00e1s coherente- que esta reacci\u00f3n de \u201cconsumidores fallidos\u201d en virtud de la cual el viejo \u201cdesprecio del mundo\u201d, reivindicado durante siglos por la Iglesia y denostado por los revolucionarios, adopta ahora la forma de una \u201cobsesi\u00f3n por el cuerpo\u201d. El cuerpo, como ya he dicho, es nuestra nueva alma o nuestro nuevo esp\u00edritu y esta fan\u00e1tica \u201ccorporeidad\u201d, como la \u201cespiritualidad\u201d de anta\u00f1o, se ha convertido en uno de los grandes obst\u00e1culos para la transformaci\u00f3n social del planeta y para la conservaci\u00f3n ecol\u00f3gica de sus recursos y equilibrios.<\/p>\n<p>Un programa estadounidense de televisi\u00f3n, reproducido por un canal espa\u00f1ol, ofrece los testimonios de algunas mujeres desgraciadas que buscan la paz interior y la salvaci\u00f3n. La emisi\u00f3n se llama <em>Tu estilo a juicio<\/em> y comienza, en efecto, con una especie de proceso despiadado, una suerte de Juicio Final de la Convenci\u00f3n Social: a las mujeres elegidas se les se\u00f1ala cruelmente, ante la opini\u00f3n p\u00fablica, su exceso de peso, su falta de elegancia, la fealdad de su ropa, la desigualdad de sus dientes, la peque\u00f1ez de sus pechos, y se las culpabiliza de su baja autoestima y su fracaso personal y social. \u00a1Pero hay una soluci\u00f3n! Los dioses son misericordiosos y se llaman estilista, peluquero, entrenador, psic\u00f3logo, dentista, cirujano. \u00a1Esos dioses buenos han decidido salvar a las desgraciadas! Tras un purgatorio de duraci\u00f3n variable, seg\u00fan la gravedad de los pecados, las pobres mujeres salen redimidas de los gimnasios y las salas de belleza. Ahora son guapas, delgadas, sus dientes resplandecen y sus \u201ccuerpos\u201d aletean en las alas del reconocimiento social y la satisfacci\u00f3n emocional. Ahora se quieren a s\u00ed mismas, son queridas, empiezan una nueva vida de \u00e9xito y felicidad. La vieja relaci\u00f3n entre el alma y el sacerdote ha sido sustituida por este forcejeo salv\u00edfico entre el cuerpo y el entrenador, entre el cuerpo y el omnipotente asesor de imagen.<\/p>\n<p>Todas las crisis han aumentado siempre el n\u00famero de fieles en los templos; es la hora de las iglesias, las sinagogas y las mezquitas. Pero lo es tambi\u00e9n -por una especificidad propia del capitalismo- la de las peluquer\u00edas y los gimnasios. El nuevo ascetismo se llama, en efecto, \u201cculto al cuerpo\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY los cuerpos? Ya no existen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=156476\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=156476<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace unos d\u00edas, el titular de un peri\u00f3dico espa\u00f1ol anunciaba: \u201cel culto al cuerpo no entiende de crisis\u201d. 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