{"id":27031,"date":"2012-08-20T10:20:01","date_gmt":"2012-08-20T08:20:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/frontera-abierta-hasta-el-amanecer\/"},"modified":"2012-08-20T10:20:01","modified_gmt":"2012-08-20T08:20:01","slug":"frontera-abierta-hasta-el-amanecer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/frontera-abierta-hasta-el-amanecer\/","title":{"rendered":"Frontera abierta hasta el amanecer"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<h2>El &#8216;boom&#8217; del contrabando en el valle de erro 1939-1961<\/h2>\n<p><strong>Veteranos excontrabandistas relatan sus aventuras como paqueteros en la muga obligados por el hambre<\/strong><\/p>\n<div>\n<p><span>\u00abCU\u00c1NTAS<\/span> veces les  habr\u00e9 dejado en la barra del mostrador a la pareja de guardias civiles,  en la tasca familiar que ten\u00edamos en Erro, donde se plantaban d\u00eda y  noche&#8230; Era llenarles los vasos de vino y quedarse a jugar al mus;  entonces yo iba a la cocina, cog\u00eda el pozalico para hacer como que  bajaba a orde\u00f1ar las vacas y de ah\u00ed escapaba a hacer la faena&#8230;.\u00bb,  rememora Casimiro Cerd\u00e1n<em>.<\/em> Era la doble vida del paquetero en la  postguerra: contrabandista de noche y casero en la trilla o el ganado  de d\u00eda. Dos caras de una misma moneda: la miseria de la postguerra que  aliment\u00f3 tantas historias de supervivencia. Autoridades y  contrabandistas conviv\u00edan en estrecha armon\u00eda el d\u00eda a d\u00eda; hombres con  hombres echando la partida, mujeres de ambos bandos haciendo juntas la  compra, los hijos de \u00e9stos aprendiendo en la escuela&#8230; Al fin y al  cabo, el dinero que tra\u00eda el contrabando era compartido, ya que la  Guardia Civil tambi\u00e9n recib\u00eda su parte. A cambio, no hab\u00eda detenciones,  s\u00ed algunas sanciones y la confiscaci\u00f3n de material. Cuando los  carabineros echaban el alto, la consigna era tirar el paquete lo que  implicaba seguir en libertad pero tambi\u00e9n perder el jornal.<\/p>\n<p>Casimiro Cerd\u00e1n, Ignacio y Jes\u00fas Beaumont y Honorio Ibarra  fueron invitados esta semana por la asociaci\u00f3n cultural Elutseder a un  encuentro de veteranos ex contrabandistas que tuvo lugar en Sorog\u00e1in.  All\u00ed, en la misma frontera decenas de valderranos tuvieron ocasi\u00f3n de  escuchar las historias de los viejos aventureros que se jugaron la vida  por pasar al otro lado de la frontera puntillas y encajes, hilo de  nailon, alguna pieza de recambio y ganado. No traficaban con armas,  drogas o personas y nunca se consideraron delincuentes. Obligados por el  hambre, aceptaban con dignidad unos tres viajes por semana, la  salvaci\u00f3n para estos pueblos condenados a su suerte por la guerra y la  migraci\u00f3n industrial.<\/p>\n<h3><span>\u00abAnimales\u00bb del bosque<\/span><\/h3>\n<p><strong>\u00abBalar como ovejas y estar callados para sobrevivir\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La noche en estos montes, sus hayedos y zarzales, guardaba un  secreto importante en aquellos a\u00f1os. Y aquella luna c\u00f3mplice (Pirineos  significa montes de la luna) sab\u00eda c\u00f3mo guiar a sus hombres. Hombres  sigilosos que caminaban por rutas que s\u00f3lo ellos conoc\u00edan. Provistos eso  s\u00ed de valor, una bota, un bocado y la ayuda del<em> kopetako<\/em>, la  tela en la frente que ca\u00eda por los hombros para cubrir los paquetes de  hasta 28 kilos. Un buen conocimiento del terreno y una fortaleza f\u00edsica  envidiable eran sus cualidades. Capaces incluso de caminar dormidos&#8230;  Como describ\u00eda P\u00edo Baroja a sus antepasados en la tercera guerra  carlista, andaban como \u00abzorros por el monte\u00bb, a ciegas por el bosque.  Pero, adem\u00e1s, eran habilidosos. Como en el arte del mus, que tan bien  dominaban, se necesitaba picard\u00eda, saber enga\u00f1ar&#8230; y ellos lanzaban un  \u00f3rdago a la grande cuando se met\u00eda el sol. Un buen contrabandista  guardaba las formas, era discreto, cauteloso y \u00abno se iba de la lengua\u00bb,  algo que tampoco costaba mucho esfuerzo para estos monta\u00f1eses, nobles,  austeros y de pocas palabras. \u00abHab\u00eda que andar con ojos de plata, muy  derecho y calladico&#8230; y, cuando hab\u00eda que pasar el paquete, el reclamo  era el balar de la oveja, y el otro respond\u00eda como un carnero\u00bb, un  lenguaje s\u00f3lo apto para supervivientes reconoce Casimiro Cerd\u00e1n. Eran  tratantes natos en una frontera milenaria, hombres de palabra  acostumbrados al mercadeo en una muga que antes de 1939 fue mucho m\u00e1s  permeable entre comunidades vecinas que compart\u00edan una misma identidad  cultural.<\/p>\n<p>Eran muy j\u00f3venes, adolescentes algunos, apenas cumplidos los  13 o 16 a\u00f1os cuando se hicieron aprendices de este viejo oficio. Algunos  de sus hermanos se hab\u00edan marchado a \u00abhacer las Am\u00e9ricas\u00bb como  pastores, y los que quedaban en casa le daban al contrabando. Cada viaje  era una carrera de relevos donde Francia y Barcelona eran origen y  destino. Los valderranos cubr\u00edan el tramo primero, el m\u00e1s peligroso,  desde Urepel hasta Esteribar, donde eran relevados por otras cuadrillas  hasta Pamplona. \u00abAquella era la crisis verdadera\u00bb, reconoce Honorio  Ibarra. El contrabando no era un ejercicio de codicia sino de pura  necesidad. Apenas dej\u00f3 lujos, pero permiti\u00f3 una vida mejor. Se trabajaba  de sol a sol, no hab\u00eda vacaciones y \u00abno ve\u00edas una peseta\u00bb, precisan sus  compa\u00f1eros. Se segu\u00edan viendo honrados, sab\u00edan que no hac\u00edan da\u00f1o a  nadie y que la mercanc\u00eda -ni la ve\u00edan- no era m\u00e1s peligrosa que lo que  pod\u00edan significar en aquellos a\u00f1os unas puntillas para rematar los filos  de las vestimentas femeninas, quiz\u00e1 demasiado provocativas para  aquellas mujeres enfundadas de largo y negro, y sobre todo para un  r\u00e9gimen represor que confund\u00eda <em>glamour <\/em>con pecado.<\/p>\n<p>No hab\u00eda cumplido los 18 a\u00f1os cuando Casimiro Cerd\u00e1n se hizo  contrabandista, lo que entonces supon\u00eda un salto cualitativo teniendo en  cuenta que el contrabando les hizo \u00abhombres\u00bb. \u00abYo estaba trillando y  lleg\u00f3 un se\u00f1or que me invit\u00f3 a hacer un trato. Acept\u00e9 porque estaba<em> canso<\/em> de trabajar y no ve\u00eda ni una peseta. Recuerdo que por los tres primeros  viajes me pagaron para las fiestas de Erro, 900 pesetas de las de  antes, menudo lo contento que estaba&#8230; Pas\u00e9 trabajando fuera de casa  cuatro a\u00f1os y me pagaban cinco pesetas por d\u00eda. F\u00edjate la  diferencia&#8230;\u00bb, explica Casimiro.<\/p>\n<p>Hab\u00eda varias rutas. Los franceses sacaban la mercanc\u00eda hasta  las pe\u00f1as de Sanse, y de ah\u00ed se pasaba hasta Larrasoa\u00f1a en dos noches.  Otro \u00abtrazo\u00bb se hac\u00eda desde Sorogain hasta Lizoain, y de ah\u00ed a  Larrasoa\u00f1a, 24 horas andando porque \u00abquer\u00edas entrar en casa para el  amanecer\u00bb. Ten\u00eda 19 a\u00f1os cuando accedi\u00f3 a acompa\u00f1ar a otro paquetero, de  40 a\u00f1os y padre de cuatro hijos. En esta ocasi\u00f3n viajaban en furgoneta y  fueron sorprendidos a la altura de Zuri\u00e1in por una patrulla de civiles  que les dieron el alto. Al echar a correr el veh\u00edculo despu\u00e9s de ser  preguntados por la carga, les acribillaron a balazos con tan buena  suerte para Casimiro que se parapet\u00f3 detr\u00e1s del paquete frenando un  disparo, una de las balas roz\u00f3 al conductor y otra hiri\u00f3 al que iba de  copiloto, que a los ocho d\u00edas muri\u00f3. \u00abFue un trago muy duro porque tuve  que dar la noticia a la viuda&#8230; A m\u00ed me encerraron dos d\u00edas, y a  casa&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas Beaumont cuenta c\u00f3mo le atraves\u00f3 una bala en el abdomen  al regresar de una misi\u00f3n tan inofensiva como cargar caf\u00e9, achicoria y  unas latas. Los guardias, escondidos detr\u00e1s de unas pe\u00f1as, hab\u00edan  disparado mientras la cuadrilla trataba de escapar. Alegar\u00edan luego al  sargento que dispararon al aire creyendo que aquellos hombres eran  bandoleros&#8230;<\/p>\n<h3><span>El pago de comisiones<\/span><\/h3>\n<p><strong>\u00abLos guardias honrados eran los que se vend\u00edan, la mayor\u00eda\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los guardias estaban comprados (sobornados),  revelan hoy estos octogenarios que todav\u00eda gozan de una salud de hierro  pese al desgaste de la vida. \u00abSi no se vend\u00edan, y llevaban muchos a\u00f1os  en el pueblo, mala se\u00f1al. Para nosotros el honrado era el que se  vend\u00eda&#8230;\u00bb, remarcan. Incluso los guardias m\u00e1s veteranos toreaban  situaciones comprometidas con los \u00ablegales\u00bb reci\u00e9n incorporados. A los  hijos de los guardias \u00abamigos\u00bb se les reconoc\u00eda porque iban bien  vestidos y a sus mujeres porque pod\u00edan comprar merluza en lugar de  sardinas al pescatero. Y es que \u00ablos guardias tambi\u00e9n estaban sin nada,  ganaban muy poco\u00bb, incide Casimiro quien recuerda que por paquete se  llevaban el 10% y que en una noche pasando una cuadrilla de doce se  pod\u00edan sacar entre mil y dos mil pesetas. \u00abNos daban el paso los de  Cilbeti y Erro que era los que estaban comprados. De Sorogain hasta  Larrasoa\u00f1a lleg\u00e1bamos a las dos de la madrugada y entreg\u00e1bamos la  mercanc\u00eda en una panader\u00eda donde nos sacaban unos panes cabezones con  dos vasos de<em> clarete<\/em>&#8230;\u00bb, evoca.<\/p>\n<p>Los padres y la familia lo aceptaban de buena gana. Ignacio  Beaumont recuerda que en su casa eran siete hermanos y que gracias al  contrabando consiguieron pagar deudas de hasta un a\u00f1o en la tienda de  Erro donde compraban los v\u00edveres. \u00abLo que m\u00e1s se pagaba era este tramo,  al lado de la muga, junto a Urepel. Lo m\u00e1s duro, cuando fallaba el  enlace en Urepel, ten\u00edas que ir a cogerlo y subir por unas cuestas muy  picas con el paquete al hombro&#8230;\u00bb, se sorprende ahora. A Ignacio le  tocaba al d\u00eda siguiente trabajar en la hierba por las ma\u00f1anas, casi sin  dormir. El mayor viaje, de Sorog\u00e1in a Lizoain, le pagaban 500 pesetas.  Dinero que hab\u00eda que sudar y que no se ense\u00f1aba como quiera, aunque no  falt\u00f3 quien \u00abllevaba el bolsillo lleno de billetes e iba siempre  tomado&#8230; y acabaron d\u00e1ndole una paliza los guardias\u00bb&#8230; o el que  encend\u00eda puros con billetes de mil pesetas para \u00abfardar\u00bb.<\/p>\n<h3><span>Historias de venganzas <\/span><\/h3>\n<p><strong>\u00abLos guardias mataron  a mi hermano Nicol\u00e1s\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El dinero que entraba del contrabando tambi\u00e9n generaba  envidias y rencillas. Honorio Ibarra no podr\u00e1 olvidar jam\u00e1s c\u00f3mo mataron  a su hermano de la manera m\u00e1s cruel e injusta teniendo en cuenta que  hab\u00eda un pacto t\u00e1cito de no agresi\u00f3n basado en una compensaci\u00f3n  econ\u00f3mica para ambos bandos. La investigaci\u00f3n de aquella muerte qued\u00f3  totalmente impune. \u00abDe esto hay mucha historia\u00bb, recuerda con un dolor  hondo que no cura el paso del tiempo. Su hermano ten\u00eda 28 a\u00f1os cuando  fue disparado a bocajarro por un guardia civil. \u00abNosotros trabaj\u00e1bamos  con los guardias de Viscarret y nos llev\u00e1bamos bien con ellos. Les  dec\u00edamos que ten\u00edamos tal servicio en tal sitio y ellos no pasaban por  ah\u00ed esa noche. Luego los guardias del puesto de Espinal tambi\u00e9n quer\u00edan  trabajar con nosotros, quer\u00edan ganar su dinero, y nos tuvimos que unir a  ellos, de modo que se les pagaba bastante. Pero al no pasar ya por la  zona de Viscarret les dijimos que no pod\u00edamos pagarles. Corr\u00eda el a\u00f1o  1959. Ellos se cabrearon de tal modo que un d\u00eda salieron por la  carretera vieja de Lusarreta y, sin mediar palabra, le pagaron un tiro,  por la espalda, y se qued\u00f3 seco&#8230;\u00bb, relata. Ambos hermanos cubr\u00edan la  ruta de Sorogain a Espinal, y de ah\u00ed a Sant Pau de Lusarreta \u00abdonde  sal\u00eda gente de Esnoz, Erro o Loizu\u00bb. Recog\u00edan la mercanc\u00eda en Francia,  en casa M\u00f3naco, y caminaban durante toda la noche m\u00e1s de 80 kil\u00f3metros  cargados como mulos con su txapela y unas botas de agua. Honorio  apareci\u00f3 con la moto nada m\u00e1s ser avisado por la cuadrilla de Nicol\u00e1s,  pero \u00aba m\u00ed no se me dej\u00f3 ni arrimar al lugar del disparo, aquello estaba  lleno de guardias\u00bb. \u00abEl juez orden\u00f3 levantar el cuerpo, se avis\u00f3 a un  cura para llevarlo al dep\u00f3sito y lo trajeron a Viscarret. Lo triste es  que ni el que dispar\u00f3 ni otros guardias o sus propios compa\u00f1eros  quisieron ir a declarar. Fue una venganza\u00bb, murmura. No hubo condena y  aquel guardia civil fue trasladado a otro puesto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n rememora momentos bonitos como el viaje de novios con  Aurelia Murillo, con la que tuvo siete hijos, gracias a los ingresos  del contrabando. El contrabando dejaba dinero y, tras negociar con los  de Orbaiceta, consigui\u00f3 llegar a un acuerdo con el jefe del grupo en San  Juan de Pie de Port para que le pagaran 3.000 pesetas por viaje,  primero a \u00e9l y luego al resto, en lugar de 800. \u00abSi perd\u00edamos la  mercanc\u00eda hab\u00eda que hacer dos viajes m\u00e1s\u00bb, se\u00f1ala. Las im\u00e1genes se  amontonan&#8230; Su hermana Amparo estaba \u00abciega por tener unas puntillas\u00bb  as\u00ed que le quiso hacer el gusto&#8230; Una noche se apart\u00f3 de su camino para  parar en Mezkiritz y reunirse con ella en el pajar. Al abrir el paquete  que llevaba se qued\u00f3 sorprendido del \u00abrevuelo\u00bb que se montaba por \u00abtan  poca cosa\u00bb. Recuerda con nitidez a sus 84 a\u00f1os los detalles de c\u00f3mo  logr\u00f3 escapar de una emboscada en la borda de Bentarra mientras las  balas le rozaban a quien ha sido pastor desde los 14. Ambici\u00f3n no  faltaba. Cruzar el charco o atravesar el monte bajo el silbido de las  balas. No hab\u00eda otra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Noticias de Navarra\" href=\"http:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/2012\/08\/19\/sociedad\/navarra\/frontera-abierta-hasta-el-amanecer\">http:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/2012\/08\/19\/sociedad\/navarra\/frontera-abierta-hasta-el-amanecer<\/a><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El &#8216;boom&#8217; del contrabando en el valle de erro 1939-1961 Veteranos excontrabandistas relatan sus aventuras como paqueteros en la muga obligados por el hambre \u00abCU\u00c1NTAS veces les habr\u00e9 dejado en la barra del mostrador a la pareja de guardias civiles, en la tasca familiar que ten\u00edamos en Erro, donde se plantaban d\u00eda y noche&#8230; Era [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-27031","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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