{"id":26969,"date":"2012-08-06T08:03:53","date_gmt":"2012-08-06T06:03:53","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-estacion-del-hijaz-y-la-sombra-de-aranda\/"},"modified":"2012-08-06T08:03:53","modified_gmt":"2012-08-06T06:03:53","slug":"la-estacion-del-hijaz-y-la-sombra-de-aranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-estacion-del-hijaz-y-la-sombra-de-aranda\/","title":{"rendered":"La estaci\u00f3n del Hijaz y la sombra de Aranda"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En la estaci\u00f3n del Hijaz de Damasco han arrancado los ra\u00edles del tren. Detr\u00e1s de su hist\u00f3rico edificio, ya sin andenes, obra del arquitecto espa\u00f1ol Fernando de Aranda, hay un profundo y amplio hueco sobre el que tiene que edificarse no s\u00e9 qu\u00e9 complejo hotelero y de centros comerciales y residencias de lujo, que despu\u00e9s del terremoto de sangre que sufre la anta\u00f1o estable rep\u00fablica de Siria, podr\u00eda aplazarse ad calendas grecas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su vest\u00edbulo con artesonado techo, ventanales de policromos cristales, altos zocos de madera, esta vac\u00edo. Solo queda una decr\u00e9pita cafeter\u00eda adyacente en la que se penetra por una puerta lateral, con desvencijadas mesas en torno de las que masculinos parroquianos juegan a las tablas reales, fuman indolentemente sus narguiles o pipas de agua, y sorben despacio vasos de t\u00e9, mientras la televisi\u00f3n estatal con sus noticiarios se asoma por una gran pantalla plana colgada en la vetusta pared.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Nunca en tantos viajes a Damasco, he visto ni trenes ni pasajeros en la estaci\u00f3n del Hijaz.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La estaci\u00f3n, durante a\u00f1os desafectada, se eleva al fondo de la c\u00e9ntrica avenida de Al Nasr, a poca distancia del abigarrado gran zoco cubierto de Hamediye que conduce a la gran mezquita de los Omeyas. Es una bella construccion, nada aparatosa, de dos plantas de gr\u00e1cil estilo europeo, con p\u00f3rtico de columnas sobre escalinata, en la que se incorporaron numerosos elementos caracter\u00edsticos de arquitectura \u00e1rabe. Aranda, como escribe en su op\u00fasculo mi colega Eugeni Garc\u00eda Gasc\u00f3n, hizo importar los azulejos de su fachada de Talavera de la Reina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Conoc\u00ed en Beirut, hace a\u00f1os, a familiares de este gran arquitecto, autor de otros notables edificios p\u00fablicos de Damasco, como el Serrallo o sede del ministerio del Interior, o incluso algunas mezquitas, envuelto en una cierta leyenda. Su padre, director de las bandas militares del imperio, hab\u00eda estado al servicio del \u00faltimo sult\u00e1n otomano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fernando de Aranda se estableci\u00f3 en Damasco en los a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial, y fue tambi\u00e9n vicec\u00f3nsul de Espa\u00f1a y de otras naciones europeas, con la intr\u00e9pida misi\u00f3n de proteger a sus s\u00fabditos. Se cas\u00f3 con una mujer de rica familia turca, convirti\u00e9ndose al Isl\u00e1m, adoptando el nombre de Mohamad, y fue enterrado en la antigua ciudad de los Omeyas, en el peque\u00f1o cementerio musulm\u00e1n de Bab el Chegir.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al alborear el siglo XX, el sult\u00e1n Abdul Hamid, cuando la Sublime Puerta dominaba sobre todos estos pueblos, orden\u00f3 entre 1917 y 1920 la construcci\u00f3n de esta v\u00eda f\u00e9rrea desde Damasco a Medina, para que los musulmanes pudiesen viajar con m\u00e1s seguridad a los Lugares Santos del Islam.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El pach\u00e1 o gobernador de la plaza tuvo durante siglos la misi\u00f3n de guiar y proteger las caravanas de peregrinos. Todav\u00eda hoy, la milenaria ciudad es parada y fonda de creyentes de Mahoma que se encaminan hacia La Meca y Medina.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se organiz\u00f3 una suscripci\u00f3n p\u00fablica en tierras del Islam, para financiar su construcci\u00f3n. En la misma \u00e9poca se realiz\u00f3 la obra del tren entre Berl\u00edn y Bagdad. Estas redes ferroviarias estaban conectadas y aspiraban a fortalecer la autoridad del sult\u00e1n sobre sus provincias \u00e1rabes, proteger el Haj o peregrinaci\u00f3n y defenderse de la invasi\u00f3n brit\u00e1nica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tren del Hijaz -nombre de la regi\u00f3n saud\u00ed de las dos santas ciudades musulmanas-fue utilizado por la Sublime Puerta para trasladar sus tropas, acarrear sus armas con el objetivo de aplastar la rebeli\u00f3n de los nacionalistas \u00e1rabes, alentados por Gran Breta\u00f1a y Francia contra su gobierno.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El legendario Lawrence de Arabia, m\u00edtico agente imperial brit\u00e1nico, se hizo famoso capitaneando asaltos armados, como el de Deraa, donde el a\u00f1o pasado comenz\u00f3 el levantamiento contra el r\u00e9gimen baaasista, a este tren, cuando combat\u00eda codo con codo, junto al Cherif de La Meca y sus mesnadas empe\u00f1adas en derrocar el poder del sult\u00e1n. En muchas de aquellas cintas cinematogr\u00e1ficas como \u00a8Lawrence de Arabia\u00a8 de 1962, fueron recreadas aquellas luchas cuerpo a cuerpo entre soldados otomanos y tribus beduinas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las guerras interminables y, sobre todo, la fundaci\u00f3n del estado de Israel en 1948 dieron la puntilla a algunas de estas l\u00edneas f\u00e9rreas, como la que orillaba el levante mediterr\u00e1neo atravesando Beirut, con direcci\u00f3n a Haifa, de la que no quedan ni los travesa\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tren del Hijaz, su estaci\u00f3n damascena, tuvieron un aliento de vida cuando en 1999, gracias a una convergencia pol\u00edtica de los gobiernos de Siria y Jordania, volvi\u00f3 a ponerse en circulaci\u00f3n su tramo de ferrocarril entre Damasco y Amman. Doscientos veinticinco kil\u00f3metros que se recorr\u00edan en seis horas. Sus gobernantes esperaban que este tren reforzase los desplazamientos de sus habitantes y el comercio. Empez\u00f3 entonces con varios viajes semanales, pero ya hace tiempo que nadie oye silbar sus locomotoras a trav\u00e9s de los paisajes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Su resurrecci\u00f3n fue muy ef\u00edmera y la bella estaci\u00f3n que me recuerda las de Estambul y Bagdad, construidas durante el Imperio otomano, ha vuelto a ser un vac\u00edo y no declarado museo en medio de esta ciudad monumental.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En estos meses de guerra, sin extranjeros ni turistas, fotografiar su fachada, la vieja m\u00e1quina de vapor, de un tren que el tiempo se llev\u00f3, dispuesta cabe a la porticada entrada, despierta simpat\u00edas de los damascenos. La peque\u00f1a estaci\u00f3n del Hijaz est\u00e1 triste como toda la capital.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/blogs.lavanguardia.com\/beirut\/?p=894\">http:\/\/blogs.lavanguardia.com\/beirut\/?p=894<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la estaci\u00f3n del Hijaz de Damasco han arrancado los ra\u00edles del tren. 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