{"id":26948,"date":"2012-08-01T07:38:50","date_gmt":"2012-08-01T05:38:50","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/dos-efectos-colaterales-de-las-revoluciones-arabes\/"},"modified":"2012-08-01T07:38:50","modified_gmt":"2012-08-01T05:38:50","slug":"dos-efectos-colaterales-de-las-revoluciones-arabes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/dos-efectos-colaterales-de-las-revoluciones-arabes\/","title":{"rendered":"Dos efectos colaterales de las revoluciones \u00e1rabes"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<h3>La inseguridad geopol\u00edtica<\/h3>\n<p><strong> <\/strong><em>Las revoluciones \u00e1rabes est\u00e1n modificando el orden regional.<\/em><\/p>\n<p>Dos acontecimientos marcaron, al final de la segunda guerra mundial, el destino del mundo \u00e1rabe en el avispero geopol\u00edtico internacional del siglo XX. El primero tiene que ver, naturalmente, con el petr\u00f3leo. El 14 de febrero de 1945, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt y el rey Abdelaziz ibn Saud, fundador del actual Estado de Arabia Saud\u00ed, firmaron el llamado <em>pacto del Quincey<\/em>, por el nombre del crucero militar donde se celebraron las conversaciones que llevaron a un acuerdo energ\u00e9tico, a\u00fan vigente, en virtud del cual se garantizaba a EEUU el acceso privilegiado al combustible f\u00f3sil del Golfo P\u00e9rsico. A cambio, la potencia estadounidense permiti\u00f3 a Arabia Saud\u00ed utilizar esta formidable fuente de riqueza para difundir en toda la regi\u00f3n, no el bienestar social y el desarrollo econ\u00f3mico sino la versi\u00f3n m\u00e1s reaccionaria, violenta y puritana del islam sunn\u00ed. El wahabismo, doctrina fundada por Mohamed Abdel Wahab a mediados del siglo XVIII y que hasta entonces s\u00f3lo hab\u00eda merecido el desprecio y la condena del mundo musulm\u00e1n, se convirti\u00f3 poco a poco, tras el pacto del Quincey, en una especie de \u201cnueva ortodoxia\u201d o al menos de visi\u00f3n integrada, respetable y atractiva del islam. El petr\u00f3leo, que no ha dejado m\u00e1s que miseria y guerras en la zona, abort\u00f3 adem\u00e1s la renovaci\u00f3n ilustrada y progresista del pensamiento musulm\u00e1n (vinculada al movimiento Nahda de las primeras d\u00e9cadas del siglo) para imponer o alimentar las formas de organizaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n m\u00e1s retr\u00f3gradas y antidemocr\u00e1ticas [1] .<\/p>\n<p>El segundo acontecimiento es la fundaci\u00f3n en Palestina del Estado de Israel. En 1948, en efecto, mientras el colonialismo retroced\u00eda en todo el mundo como resultado del empuje de los pueblos y de la refundaci\u00f3n de las Naciones Unidas al servicio de un nuevo orden internacional, las potencias vencedoras de la segunda guerra mundial apoyaron un anacr\u00f3nico proyecto colonial en Palestina cuyas consecuencias se prolongan hasta nuestros d\u00edas. Tras seis guerras, miles de muertos y millones de desplazados, la ocupaci\u00f3n sionista de Palestina se ha convertido en el mayor catalizador de solidaridad pan\u00e1rabe y de inestabilidad mundial.<\/p>\n<p>Toda la pol\u00edtica occidental en la zona ha girado en torno a la defensa de estos dos pilares: el petr\u00f3leo del Golfo y el Estado colonialista de Israel. Frente al wahabismo petrolero y al sionismo israel\u00ed, en los a\u00f1os 50 y 60 surgieron en el mundo \u00e1rabe proyectos soberanistas que impugnaban al mismo tiempo las divisiones geogr\u00e1ficas heredadas de los acuerdos Sykes-Picot. De ambici\u00f3n panarabista, forjados en torno al naserismo egipcio y al baazismo sirio-iraqu\u00ed, estos movimientos se sostuvieron al amparo de la guerra fr\u00eda, minados por sus propias divisiones, las derrotas frente a Israel y el autoritarismo creciente de sus gobiernos. La derrota de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1989 y el empuje del neoliberalismo acabaron por enterrar sus potencialidades socialistas dejando intacto su aparato dictatorial [2]. Para entonces, el apoyo de la CIA a los <em>muyahidin<\/em> afganos contra la URRS y la revoluci\u00f3n anti-estadounidense en Ir\u00e1n, casi contempor\u00e1neos, hab\u00edan renovado el impulso islamista de manera contradictoria, cambiando las fuerzas, pero no la relaci\u00f3n entre ellas, en el tablero geopol\u00edtico regional. Mientras occidente jugaba al aprendiz de brujo sosteniendo los reg\u00edmenes m\u00e1s reaccionarios en defensa de sus intereses, el anti-imperialismo se desplazaba irremediablemente desde la izquierda panarabista a la derecha panislamista. La infame invasi\u00f3n de Iraq por EEUU complet\u00f3 parad\u00f3jicamente este cuadro, entregando un pa\u00eds destruido y dividido al enemigo iran\u00ed.<\/p>\n<p>Atrapados en su propia importancia abstracta como piezas de ajedrez, los pueblos \u00e1rabes fueron sometidos a las necesidades de un parad\u00f3jico equilibrio siempre acompa\u00f1ado de matanzas, guerras, invasiones y pobreza, plagas encerradas en el cepo de feroces dictaduras congeladas en el tiempo. Si en algo coincid\u00edan por igual occidentales, islamistas y nacionalistas era en el desprecio por la democracia y el Estado de Derecho, incompatibles con la \u201clucha anti-terrorista\u201d y con la \u201clucha anti-imperialista\u201d. La tortura, la represi\u00f3n, el amordazamiento de la libertad de expresi\u00f3n, junto a la corrupci\u00f3n y el abuso de poder, eran funciones indispensables del mantenimiento del <em>statu quo<\/em>. Esa era la situaci\u00f3n que describ\u00eda el famoso informe encargado en abril de 2005 por el PNUD a un grupo de intelectuales \u00e1rabes: \u201cDe acuerdo con los est\u00e1ndares del siglo XXI, los pa\u00edses \u00e1rabes no han resuelto las aspiraciones de desarrollo del pueblo \u00e1rabe, la seguridad y la liberaci\u00f3n, a pesar de las diversidades entre un pa\u00eds y otro a este respecto. De hecho, hay un consenso casi completo en torno a la existencia de graves carencias en el mundo \u00e1rabe, y la convicci\u00f3n de que \u00e9stas se sit\u00faan espec\u00edficamente en la esfera pol\u00edtica\u201d. El informe hablaba de un \u201cagujero negro\u201d y de la inminencia de \u201cuna explosi\u00f3n social\u201d y con firme delicadeza responsabilizaba a Israel y EEUU de \u201cobstaculizar el camino hacia la democracia\u201d [3] .<\/p>\n<p>En estas condiciones, si hay un lugar del mundo donde el solo reclamo de democracia resulta en s\u00ed mismo subversivo, es el mundo \u00e1rabe. Por eso las revueltas y revoluciones contagiadas desde T\u00fanez al norte de Africa y Oriente Pr\u00f3ximo han puesto en dificultad a todos los actores en la zona, amenazando este \u201cequilibrio\u201d ag\u00f3nico de d\u00e9cadas y revelando -y despertando- nuevas relaciones de fuerzas, m\u00e1s fluidas y vol\u00e1tiles, que de alguna manera hacen ya inviable el orden surgido de la segunda guerra mundial y de la posterior derrota de la URRS. Frente a esta reivindicaci\u00f3n de democracia y dignidad, tan desestabilizadoras, la tentaci\u00f3n es la de aplicar esquemas de an\u00e1lisis e intervenci\u00f3n propias de la guerra fr\u00eda; frente a esta reivindicaci\u00f3n de democracia y dignidad -a destiempo y en el lugar equivocado- el riesgo evocado por todos los actores es la cat\u00e1strofe global. En este sentido, Siria se ha convertido en el lugar meton\u00edmico de una doble batalla, regional y mundial, que amenaza con corromper el impulso ecum\u00e9nico original de la \u201cprimavera \u00e1rabe\u201d en favor de un conflicto civil sectario de incalculables consecuencias. Todas las fuerzas exteriores, tanto las que apoyan como las que condenan el r\u00e9gimen de Assad, est\u00e1n contribuyendo en esta direcci\u00f3n. La v\u00edctima, una vez m\u00e1s, ser\u00e1n los pueblos \u00e1rabes y su leg\u00edtimo deseo de libertad, democracia y justicia social.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>La inseguridad informativa<\/h3>\n<p><em>Las revoluciones \u00e1rabes han modificado tambi\u00e9n el orden epistemol\u00f3gico.<\/em><\/p>\n<p>En 1971, la fil\u00f3sofa Hannah Arendt comentaba as\u00ed las manipulaciones del gobierno de EEUU para prolongar su intervenci\u00f3n en Vietnam despu\u00e9s de que salieran a la luz los llamados <em>Documentos del Pent\u00e1gono<\/em>: \u00abEn la pugna entre las declaraciones p\u00fablicas, siempre superoptimistas, y los informes ciertos de los servicios de informaci\u00f3n, persistentemente fr\u00edos y ominosos, las declaraciones p\u00fablicas estaban abocadas a ganar simplemente porque eran p\u00fablicas\u00bb [4] . \u00bfPor qu\u00e9 creemos ciertas palabras? El poder del lenguaje no reside solamente en nuestra inconsciente confianza social en su pureza y objetividad sino en el hecho asimismo de que esta confianza aumenta y se refuerza cuanto m\u00e1s <em>p\u00fablico<\/em> es el uso que hacemos de \u00e9l. Una lucha de siglos, cuyo colof\u00f3n fue la Revoluci\u00f3n Francesa, trat\u00f3 precisamente de construir y liberar un \u201cespacio p\u00fablico\u201d en el que los discursos -y las leyes- contuviesen s\u00f3lo la autoridad de su propia publicidad. Hay algo bonito y fundamental en nuestra confianza en los medios de comunicaci\u00f3n, ahora muy degradada; porque el poder de convicci\u00f3n de los grandes medios reside menos en su buena o mala factura que en su existencia misma; en el hecho de que sus discursos se emiten en un espacio abierto y <em>ante mucha gente<\/em>. Por eso mismo, este enorme poder legitimador del espacio p\u00fablico debe ser protegido de la irrupci\u00f3n en \u00e9l de los intereses privados. Un gobierno o una oligarqu\u00eda due\u00f1os absolutos del espacio p\u00fablico constituyen una dictadura tambi\u00e9n en el sentido de que lo primero que dictan es la \u00abcredibilidad\u00bb; son inevitablemente autoritarios porque auto-generan su propia legitimidad. El aumento de lo que Ignacio Ramonet llama \u201cinseguridad informativa\u201d tiene que ver sobre todo con la erosi\u00f3n estructural de los marcos de credibilidad p\u00fablica, minados por la concentraci\u00f3n de los medios en las manos de unas pocas empresas cuyos intereses privados est\u00e1n ligados a los intereses neur\u00e1lgicos de la econom\u00eda global.<\/p>\n<p>Frente a esta autolegitimidad del espacio p\u00fablico, los medios llamados alternativos han tenido siempre menos posibilidades de ser cre\u00eddos porque los desautoriza, al contrario, su propia marginalidad. Es lo que he llamado alguna vez la maldici\u00f3n de Apolo: a Casandra, la hija de Pr\u00edamo, que siempre anunciaba la verdad, le hab\u00eda escupido el dios en la boca y por eso nadie pod\u00eda creerla. La ley psicol\u00f3gica, imprescindible y terrible de la objetividad ling\u00fc\u00edstica determina que las mentiras p\u00fablicas sean convincentes mientras que las verdades privadas son <em>incre\u00edbles.<\/em> En los \u00faltimos 15 a\u00f1os, la \u201cprivatizaci\u00f3n\u201d de los grandes medios comerciales, con la consiguiente degradaci\u00f3n del espacio p\u00fablico, anunciaba un grave peligro, pero abr\u00eda tambi\u00e9n la posibilidad de un recambio informativo. Al ascenso y fortalecimiento de dos grandes proyectos con una alta concentraci\u00f3n de \u201cpublicidad\u201d -Al-Jazeera y TeleSur- se un\u00eda la creciente credibilidad de algunos medios alternativos en la red que, sobre todo tras el 11-S y la invasi\u00f3n de Iraq, desmontaban las manipulaciones de los medios convencionales y proporcionaban an\u00e1lisis certeros y comprometidos.<\/p>\n<p>Pues bien, las revoluciones \u00e1rabes, al activar inesperados litigios geoestrat\u00e9gicos, han aumentado sin querer nuestra inseguridad informativa. Al-Jazeera, independiente hasta hace un a\u00f1o de su financiador qatar\u00ed, ha aceptado convertirse en instrumento d\u00f3cil de los intereses de Hamad Ben Khalifa en la regi\u00f3n, como denuncian los propios directivos y periodistas del canal que han dimitido en los \u00faltimos meses en protesta por las manipulaciones y exageraciones propagand\u00edsticas, claramente intervencionistas, en el tratamiento de las revueltas de Siria y Libia [5]. En la direcci\u00f3n contraria, Telesur ha visto cuestionada tambi\u00e9n su independencia y profesionalidad al alinearse mansamente con la posici\u00f3n de los gobiernos del ALBA y reproducir acr\u00edticamente las versiones tambi\u00e9n manipuladoras y propagand\u00edsticas de las dictaduras de Gadafi y Bachar Al-Assad. En cuanto a los medios alternativos en la red, han sucumbido muchas veces a la tentaci\u00f3n mec\u00e1nica de forjar sus versiones <em>contra<\/em> la degradaci\u00f3n indudable del espacio medi\u00e1tico p\u00fablico y, a falta de fuentes rigurosas, de construir <em>datos<\/em> desde la m\u00e1s abstracta ideolog\u00eda. En alg\u00fan sentido, se ha invertido la relaci\u00f3n antropol\u00f3gico-ling\u00fc\u00edstica entre p\u00fablico y privado, lo que es siempre indicio -como ocurre bajo las dictaduras- de una crisis profunda de credibilidad. Seg\u00fan este nuevo criterio volteado, consagrado en ciertos sectores de la izquierda, habr\u00eda ahora que identificar mentira y \u201cpublicidad\u201d mientras que la verdad s\u00f3lo podr\u00eda encontrarse explorando los bordes, las grietas, los silencios, los circuitos marginales o sectarios, criterio que, lejos de mejorar nuestro conocimiento de la realidad, nos expone a toda una serie de intoxicaciones complotistas, replicadas a velocidad sideral por las nuevas tecnolog\u00edas, cuya autoridad aceptamos tanto m\u00e1s cuanto menos puede ser probada. Frente al marco p\u00fablico tradicional con su falsa transparencia autolegitimadora, internet se ha convertido en un contrapoder supersticioso: el or\u00e1culo de Delfos emitido desde la entra\u00f1a del ofidio, un poco enigm\u00e1tico, s\u00ed, pero por eso mismo incontrastable e incontestable.<\/p>\n<p>Desde la izquierda, la soluci\u00f3n no puede ser la de consultar la superstici\u00f3n sino la de reconstruir el espacio p\u00fablico contra los abusos y manipulaciones que lo han erosionado. Siria, una vez m\u00e1s, da la medida de todos los peligros. En un reciente art\u00edculo, Haythem Al-Manna, activista de los DDHH y dirigente de la Coordinadora Nacional por el Cambio Democr\u00e1tico -la oposici\u00f3n de izquierdas a la dictadura siria- denunciaba el peligro de que la revoluci\u00f3n recurriese a los mismos mecanismos fraudulentos que denuncia justamente en el r\u00e9gimen de Al-Assad. Mientras que la dictadura utiliza sus peri\u00f3dicos y televisiones para \u201casesinar moralmente\u201d a figuras de la oposici\u00f3n, la propia oposici\u00f3n criminaliza a aquellos opositores que critican la posici\u00f3n oficial del CNS; mientras la dictadura falsifica im\u00e1genes o documentos para legitimar su barbarie, tambi\u00e9n la oposici\u00f3n ha acabado falsificando piezas de acusaci\u00f3n contra el ej\u00e9rcito sirio; mientras la dictadura difunde \u201cconfesiones\u201d falsas o forzadas de presuntos \u201cterroristas\u201d, la oposici\u00f3n hace lo mismo con presuntas mujeres violadas o rehenes torturados; mientras la dictadura, en fin, utiliza la propaganda en lugar de la informaci\u00f3n, la oposici\u00f3n se degrada y mina su legitimidad respondiendo con las mismas armas. \u00bfHay que elegir entre la propaganda del r\u00e9gimen y la de la oposici\u00f3n? El art\u00edculo de Manna se llama <em>La verdad, la m\u00e1s honorable creaci\u00f3n revolucionaria <strong>[6] <\/strong><\/em>y define muy bien lo que a mi juicio debe ser una informaci\u00f3n alternativa, una informaci\u00f3n -juguemos con las palabras- <em>nativa de otro sitio<\/em>, nacida en otra parte: no la que dice lo contrario de lo que dicen Sana o Dunia, o de lo que afirman El Pa\u00eds y The New York Times, sino la que se funda en <em>otros <\/em>valores. Si no nos apoyamos en este principio, no s\u00f3lo daremos la raz\u00f3n al adversario sino que tendremos que renunciar a la diferencia misma: pues tan \u201calternativo\u201d ser\u00e1 el ABC o La Raz\u00f3n para un habitante bombardeado de Homs como el noticiero de la dictadura para un anti-imperialista de Madrid. Un mentiroso nunca tendr\u00e1 el menor escr\u00fapulo en utilizar tambi\u00e9n la verdad; un revolucionario jam\u00e1s considerar\u00e1 un instrumento de liberaci\u00f3n la mentira. Esa es nuestra desventaja. Tenemos que aprender a usarla a nuestro favor.<\/p>\n<p>Es inquietante que los gobiernos m\u00e1s progresistas del mundo, los de la Am\u00e9rica Latina en la que nos apoyamos como asidero de la emancipaci\u00f3n global, hayan reaccionado de un modo tan \u201cconservador\u201d frente a la just\u00edsima reclamaci\u00f3n de democracia y justicia social de los \u00e1rabes. Pero m\u00e1s inquietante a\u00fan es que los medios que hab\u00edamos empezado a construir como condici\u00f3n de toda emancipaci\u00f3n acaben en harapos apenas reci\u00e9n nacidos, derribados por la geoestrategia jesu\u00edtica, la inseguridad epistemol\u00f3gica y la decadencia inducida del espacio p\u00fablico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<p>[1] Hamadi Redissi, <em>Le pacte de Nadjd<\/em>, Editions du Seuil 2004<\/p>\n<p>[2] http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=146372<\/p>\n<p>[3] http:\/\/www.google.com\/url?sa=t&amp;rct=j&amp;q=&amp;esrc=s&amp;source=web&amp;cd=9&amp;ved=0CGsQFjAI&amp;url=http%3A%2F%2Fwww.afkar-ideas.com%2Fwp-content%2Fuploads%2Ffiles%2F3-6-23.pdf&amp;ei=s2eET4ipFuil0QX8n6i6Bw&amp;usg=AFQjCNGUqIOaqwHqXRSq518WlldcgDSX3Q&amp;sig2=MdTV4Pl2X_oYkv2nReFPWQ<\/p>\n<p>[4] Hannah Arendt, <em>Crisis de la rep\u00fablica<\/em>, Taurus 1973<\/p>\n<p>[5] <a href=\"http:\/\/english.al-akhbar.com\/content\/al-jazeera%E2%80%99s-identity-crisis\">http:\/\/english.al-akhbar.com\/content\/al-jazeera%E2%80%99s-identity-crisis<\/a> y http:\/\/english.al-akhbar.com\/content\/qatar-al-jazeera-and-age-virtual-power<\/p>\n<p>[6] http:\/\/traduccionsiria.blogspot.com\/2012\/04\/la-verdad-es-la-mas-honorable-creacion.html<\/p>\n<p>Fuente original: Le Monde Diplomatique<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=153883\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=153883<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La inseguridad geopol\u00edtica Las revoluciones \u00e1rabes est\u00e1n modificando el orden regional. 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