{"id":26864,"date":"2012-07-18T15:40:13","date_gmt":"2012-07-18T13:40:13","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/historia-de-la-literatura-bananera\/"},"modified":"2012-07-18T15:40:13","modified_gmt":"2012-07-18T13:40:13","slug":"historia-de-la-literatura-bananera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/historia-de-la-literatura-bananera\/","title":{"rendered":"Historia de la literatura bananera"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <\/p>\n<h3>Historia de la literatura bananera<\/h3>\n<p><em>O. Henry public\u00f3, ya en 1904, un relato sobre una \u2018banana republic\u2019 en la que una compa\u00f1\u00eda norteamericana quita y pone gobiernos<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es sin discusi\u00f3n la multinacional m\u00e1s literaria. Le cantaron tres premios Nobel. Contra la United Fruit Company (UFCO) se cre\u00f3 parte de la mejor literatura latinoamericana. En estos tiempos, en que las multinacionales y el capital financiero gobiernan el mundo, es instructivo echar la vista atr\u00e1s y recordar la historia centenaria de una empresaque en su\u00e9poca deesplendor llamaron El Pulpo, por sus extendidas conexiones y su abrazo letal. Aunque no lo sepamos, seguimos viviendo en un mundo globalizado en buena parte creado por la empresa m\u00e1s poderosa de su tiempo.<\/p>\n<p>La UFCO invent\u00f3 un producto: cuando naci\u00f3, en 1899, el pl\u00e1tano o banano no exist\u00eda en Estados Unidos y Europa, y la empresa tuvo que crear la necesidad. Invent\u00f3, en gran parte, la agricultura moderna, que llev\u00f3 las formas de trabajo, la vigilancia del trabajador y los tiempos r\u00edgidos de la f\u00e1brica al campo.<\/p>\n<p>Invent\u00f3 tambi\u00e9n el control de todos los pasos del camino de su fruta, desde el cultivo, pasando por el transporte (era due\u00f1a de las l\u00edneas f\u00e9rreas, los puertos y la Gran Flota Blanca, la mayor flota privada de la historia), y terminando en las g\u00f3ndolas de los supermercados y las mentes de los consumidores. La sinuosa Miss Chiquita fue el primer uso de un mensaje er\u00f3tico en la publicidad de un producto comestible.<\/p>\n<p>Noterminan aqu\u00ed sus innovaciones. Tambi\u00e9n invent\u00f3 la publicidad moderna, ligando su producto a valores como la salud, la felicidad o la pertenencia a un grupo privilegiado que pod\u00eda darse el gusto de comer pl\u00e1tano. Y us\u00f3 su poder sobre el discurso period\u00edstico y publicitario para construir y destruir la reputaci\u00f3n tanto de gobiernos como de su competencia.<\/p>\n<p>Y en la Am\u00e9rica tropical, los enclaves bananeros \u2013provincias enteras donde El Pulpo era patr\u00f3n, estado, ley, proveedor de vivienda, de salud, de educaci\u00f3n y de bienes e introductor de la cultura del consumo\u2013 inventaron la clase obrera. Contra su poder se crearon los primeros sindicatos, surgieron los primeros partidos comunistas, se alzaron las voces de los intelectuales criollos, que inventaron la novela bananera. Pero, curiosamente, la primera novela bananera, por mucho tiempo olvidada, fue gringa.<\/p>\n<p>I. Rep\u00fablica bananera<\/p>\n<p>As\u00ed empez\u00f3 todo: en los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XIX, un curtido lobo de mar de Nueva Inglaterra, el capit\u00e1n Lorenzo Baker, comenz\u00f3 a embarcar pl\u00e1tanos en Jamaica para venderlos en Boston. Baker era una mezcla de fan\u00e1tico religioso y empresario sagaz: aseguraba que al ense\u00f1ar a los nativos a cultivar frutas y vender los racimos en las condiciones y al precio que \u00e9l ordenaba, los estaba acercando a la civilizaci\u00f3n y a Dios.<\/p>\n<p>En Boston, el joven y ambicioso funcionario de banca Andrew Preston vio el negocio en la mercanc\u00eda de Baker: junt\u00f3 a diez inversores, pusieron 2.000 d\u00f3lares cada uno y as\u00ed naci\u00f3 la Boston Fruit Company. Preston extendi\u00f3 sus tent\u00e1culos por las tiendas y mercados, donde su fruta ten\u00eda estante propio. \u00c9l comprendi\u00f3 que la relaci\u00f3n con la mafia de los trabajadores portuarios era vital para una fruta que deb\u00eda llegar a la mesa del consumidor tres semanas despu\u00e9s de ser cortada en el tr\u00f3pico.<\/p>\n<p>El tr\u00edo de fundadores se complet\u00f3 con el implacable talador de monta\u00f1as Minor Keith, concesionario en la construcci\u00f3n del ferrocarril al Caribe en Costa Rica, Honduras y Guatemala. En pago a su herc\u00falea tarea, donde murieron muchos miles de negros caribe\u00f1os, Keith se hizo pagar con tierras selv\u00e1ticas. Lleg\u00f3 a poseer un quince por ciento de la tierra de esos pa\u00edses. Cultiv\u00f3 pl\u00e1tanos, construy\u00f3 puertos, y se convirti\u00f3 en amo y se\u00f1or de un negocio creciente: las frutas de sus fincas y las de la competencia deb\u00edan viajar en sus trenes, y embarcar en sus puertos.<\/p>\n<p>En 1899, Keith, Baker y Preston unieron sus fuerzas para crear la United Fruit Company, la primera multinacional que dominaba el caminode un producto desde el campo al mercado. Por supuesto, el jefe era el banquero.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo logr\u00f3 la UFCO vender en Boston delicados pl\u00e1tanos de la lejana Costa Rica a un precio menor al que ten\u00edan las manzanas de Massachusetts? Por una combinaci\u00f3n imbatible: un clima maravilloso para el cultivo (aunque infernal para vivir), una tierra que les hab\u00eda salido gratis, o casi, una mano de obramuybaratay f\u00e1cilmentereemplazable, y gobiernos que no les cobraran impuestos y tasas de exportaci\u00f3n, o casi.<\/p>\n<p>De su relaci\u00f3n con los gobiernos surgi\u00f3 la primera y m\u00e1s extendida met\u00e1fora ligada a la empresa.<\/p>\n<p>En 1904, el gran cuentista norteamericano William Sydney Porter, conocido como O. Henry, escribi\u00f3 la novela sat\u00edrica Cebollas y reyes, fruto de su experiencia entre la variopinta fauna de gringos \u2013p\u00edcaros sin escr\u00fapulos, la mayor\u00eda escapados de la justicia\u2013 que explotaban a los nativos en Honduras. En un juego de palabras que s\u00f3lo debieron entender sus compa\u00f1eros de tropel\u00edas, O. Henry llam\u00f3 a Honduras \u201cAnchuria\u201d, y en dos pasajes de la novela bautiz\u00f3 al pa\u00eds como \u201cbanana republic\u201d.<\/p>\n<p>En un episodio sat\u00edrico clave, el presidente de Anchuria, un tal Losada, se atreve a imponer un impuesto de cincuenta mil pesos a la exportaci\u00f3n de bananas de la compa\u00f1\u00eda Vesubio. Un representante del gobierno se re\u00fane con Mr. Franzoni, el encargado de la bananera, quien le hace una contraoferta: en vez de cincuenta mil pesos, le ofrece veinticinco. Pero no veinticinco mil. Veinticinco pesos, sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u201cSu ofrecimiento insulta ami gobierno\u201d, grita indignado el representante del presidente Losada. \u201cEntonces, dijo Mr. Franzoni, en tono de amenaza, lo cambiaremos\u201d. Lo que Mr. Franzoni se propon\u00eda cambiar no era la oferta, claro, sino el gobierno de Losada.<\/p>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda ten\u00eda a su servicio al hijo de un presidente anterior, Olivarra el bueno, depuesto por Losada. El coronel Rocas, tambi\u00e9n al servicio de la bananera, organiza un golpe de estado contra Losada y el joven Olivarra es proclamado presidente. Su primera decisi\u00f3n: derogar el impuesto al banano.<\/p>\n<p>Cebollas y reyes es premonitoria: en los a\u00f1os treinta, cuando la compa\u00f1\u00eda hab\u00eda derrocado y entronizado presidentes por toda Centroam\u00e9rica, los peri\u00f3dicos de Estados Unidos empezaron a llamar rep\u00fablicas bananeras a estos estados que obedec\u00edan a los representantes de la UFCO. Despu\u00e9s, el t\u00e9rmino se extendi\u00f3 a todos los gobiernos genuflexos ante el gran capital o ante otros gobiernos extranjeros, y ahora ya se usa como insulto para hablar de pa\u00edses con una dirigencia poco seria, corrupta o vergonzosa.<\/p>\n<p>De la farsa de O. Henry queda el tono jocoso para referirse a los gobiernos que obedecen al Pulpo de turno. Pero la historia de las rep\u00fablicas bananeras no tiene nada de c\u00f3mico.<\/p>\n<p>II. Mamita Yunai<\/p>\n<p>En 1941, el obrero y zapatero costarricense Carlos Luis Fallas, uno de los fundadores del Partido Comunista de su pa\u00eds, public\u00f3 la novela Mamita Yunai. Esta tragedia costumbrista cuenta la historia de un grupo de j\u00f3venes sin tierra ni futuro que terminan enterrando sus sue\u00f1os y perdiendo su salud en las tareas m\u00e1s duras de la bananera: abrir monta\u00f1a, talar \u00e1rboles centenarios en selvas infectadas de serpientes e insectos&#8230;<\/p>\n<p>El narrador, Sibaja, cuenta la historia desde la amargura del recuerdo, cuando vuelve a los suampos (pantanos) de su juventud. Uno de sus mejores amigos, Calero, muri\u00f3 aplastado por un \u00e1rbol, exhausto de pelear por nada; el otro, Herminio, termina viviendo en el mismo barrial, s\u00f3lo piel y huesos, vaciado por la empresa que, con amarga iron\u00eda, llaman Mamita Yunai (por United Fruit).<\/p>\n<p>Este p\u00e1rrafo de Carlos Luis Fallas, a quien los costarricenses llaman familiarmente Calufa y que los ni\u00f1os estudian en la escuela, muestra la potencia y el vigor narrativo del zapatero autodidacta. As\u00ed describe las tristes viviendas de los trabajadores centroamericanos en el enclave bananero:<\/p>\n<p>\u201cTodo en el miserable caser\u00edo era mon\u00f3tono y desagradable. (\u2026) Techados de zinc que chirriaban con el sol y sudaban gotillas heladas en la madrugada; construidos con maderas cresotadas que martirizan el olfato con su olorcillo repugnante, y pintados de amarillo deste\u00f1ido. Al frente, los sucios corredorcillos en los que colgaban las hamacas de gangoche, lucias y deshilachadas por el uso constante. Arriba, colgando de los largos bejucos, tendido de punta a punta en los corredores, chuicas sucios y sudados, casi deshaci\u00e9ndose. Abajo, infest\u00e1ndolo todo, el suampo verdoso.\u201d<\/p>\n<p>Pablo Neruda conoci\u00f3 a Calufa en los encuentros de escritores revolucionarios que se repet\u00edan por los pa\u00edses del Bloque Socialista. Cuando en Canto General escupe a lasmultinacionales del imperio, dedica un poema a la United Fruit Company.<\/p>\n<p>Y cuando recorre los campos y las f\u00e1bricas para cantar a los trabajadores deslomados de Latinoam\u00e9rica, en el bananal no habla de hombres ymujeres de carne y hueso, como hab\u00eda hecho con los trabajadores del cobre, el salitre o el petr\u00f3leo. Dedica en cambio un poema a Calero, el joven inventado por Fallas. Con esa menci\u00f3n, Mamita Yunai vuela por las Am\u00e9ricas y termina traducido al polaco y al b\u00falgaro.<\/p>\n<p>Lo que queda en Centroam\u00e9rica del viento de la novela bananera es principalmente la met\u00e1fora de Mamita Yunai. La siento tan potente como la invenci\u00f3n de George Orwell del dictador-controlador Big Brother. As\u00ed como el opresivo l\u00edder comunista se hace pasar por hermano, la compa\u00f1\u00eda total, que domina hasta el \u00faltimo recoveco de las vidas en su territorio, adopta para sus v\u00edctimas la figura de madre terrible.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s vendr\u00e1n otros libros escritos por trabajadores bananeros, como Bananos, del nicarag\u00fcense Emilio Quintana (1942) y Prisi\u00f3n verde, del hondure\u00f1o Ram\u00f3nAmaya Amador (1950). Y su potencial para la denuncia social dar\u00e1 lugar a una trilog\u00eda bananera del premio Nobel guatemalteco Miguel \u00c1ngel Asturias ( Viento fuerte, en 1950; El papa verde, 1954; y Los ojos de los enterrados, 1960), que mezcla fulgor verbal, mitolog\u00eda maya, historias de sufrimiento obrero y s\u00e1tira del buen vivir de los invasores gringos y sus servidores criollos.<\/p>\n<p>El \u00faltimo novelista bananero aporta complejidad a un tema que otros escritores menores trataron con manique\u00edsmo. El costarricense Joaqu\u00edn Guti\u00e9rrez, probablemente el mejor prosista de su pa\u00eds en el sigloXX, mira el mundobananero desde el punto de vista del peque\u00f1o productor nacional, representante de la burgues\u00eda centroamericana. Su empe\u00f1o es aplastado por la gran corporaci\u00f3n bananera, pero no se ven como aliados de los sindicatos comunistas que lanzan \u00e9picas huelgas.<\/p>\n<p>En Puerto Lim\u00f3n, novela de 1950, el sobrino de un finquero del Caribe se ve apresado entre el mundo burgu\u00e9s de su t\u00edo y la lucha de los trabajadores del banano. En su interior se desarrolla una lucha de clases, que el personaje resuelve como el mismo Guti\u00e9rrez, tomando un barco y huyendo del opresivo ambiente bananero.<\/p>\n<p>En su vejez, Joaqu\u00edn Guti\u00e9rrez escribe su novela m\u00e1s l\u00facida y amarga, Mur\u00e1monos, Federico (1973). Federico, el peque\u00f1o finquero, es acosado por el abogado de la compa\u00f1\u00eda bananera. Cuando se ve derrotado, vende su tierra querida al Pulpo pero, en un \u00faltimo acto de revancha desesperada y de dignidad, abre un claro en la selva para que entre la semilla del mal, la plaga que matar\u00e1 las plantas.<\/p>\n<p>III. Memoria enterrada<\/p>\n<p>\u201cMuchos a\u00f1os despu\u00e9s, ese ni\u00f1o hab\u00eda de seguir contando, sin que nadie se lo creyera, que hab\u00eda visto al teniente leyendo con una bocina de gram\u00f3fono el decreto n\u00famero 4 del Jefe Civil y Militar de la provincia. Estaba firmado por el general Carlos Cort\u00e9s Vargas y por su secretario, el mayor Enrique Garc\u00eda Isaza, y en tres art\u00edculos de ochenta palabras declaraba a los huelguistas cuadrilla de malhechores y facultaba a ej\u00e9rcito a matarlos a bala.\u201d S\u00ed, es Cien a\u00f1os de soledad. La saga m\u00e1gica de los Buend\u00eda, del pueblo y del pa\u00eds, sumergidos todos en guerras excesivas y en c\u00f3pulas fabulosas, se vuelve historia<\/p>\n<p>socio-pol\u00edtica hacia la mitad de la novela, cuando llega aMacondo la compa\u00f1\u00eda bananera. En 1967, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez refunda Am\u00e9rica Latina, desde sus paisajes y animales hasta sus costumbres y luchas, y coloca en el centro de su novela un hecho ver\u00eddico: el 6 de diciembre de 1928 el general Cort\u00e9s Vargas orden\u00f3 masacrar una manifestaci\u00f3n pac\u00edfica en el pueblo de Ci\u00e9naga, cercano a la Aracataca natal del novelista.<\/p>\n<p>Toda la obra de Garc\u00eda M\u00e1rquez puede leerse en clave bananera, desde sus primeras obras, como La hojarasca, expresi\u00f3n que en Colombia se usaba para referirse a los trabajadores sin nombre ni destino quese amontonabanen las bananeras, hasta Memoria de mis putas tristes, cuyas prostitutas adolescentes son propias de los pueblos de hombres solos donde la UFCO mandaba.<\/p>\n<p>Pero uno de los temas centrales de su literatura surge en el relato de la matanza de 1928, y sobre todo en la lucha de los sobrevivientes por mantener vivo y real el recuerdo.<\/p>\n<p>Tres veces aparece en Cien a\u00f1os de soledad el comienzo ret\u00f3rico \u201cmuchos a\u00f1os despu\u00e9s\u201d. Como saben todos los escolares colombianos, as\u00ed comienza la novela, con el recuerdo del coronel Buend\u00eda de la tarde en que su abuelo lo llev\u00f3 a conocer el hielo. All\u00ed funciona como contraste entre el presente insoportable, frente al pelot\u00f3n de fusilamiento, y la infancia id\u00edlica.<\/p>\n<p>En las otras dos apariciones, una de las v\u00edctimas de la masacre bananera se empecina en recordar lo que muchos quieren olvidar.<\/p>\n<p>La lucha contra el olvido es uno de los motivos centrales de la obra. Hacia el final de la novela, Aureliano Buend\u00eda \u2013sobreviviente tambi\u00e9n de la matanza\u2013 se muda a la ciudad y trama amistad con cuatro bohemios, para los que el escritor usa su propio nombre y los de sus tres amigos del alma. Todos son amigos, pero Aureliano y Gabriel comparten la alianza secreta de recordar el crimen del ej\u00e9rcito y la compa\u00f1\u00eda bananera, osando desafiar la ley del olvido.<\/p>\n<p>\u201cDe modo que Aureliano y Gabriel estaban vinculados por una especie de complicidad, fundada en hechos reales en los que nadie cre\u00eda, y que hab\u00edan afectado sus vidas hasta el punto de que ambos se encontraban a la deriva en la resaca de un mundo acabado, del cual s\u00f3lo quedaba la nostalgia.\u201d<\/p>\n<p>Sacar a la luz la memoria enterrada es desde entonces una de las tareas a las que se ha abocado la literatura comprometida de Am\u00e9rica Latina. Carlos Fuentes, Julio Cort\u00e1zar, Juan Carlos Onetti y Alejo Carpentier siguieron estuarios de este gran r\u00edo.<\/p>\n<p>En el terreno de la no ficci\u00f3n, el proyecto m\u00e1s ambicioso en esta l\u00ednea es el recuento de la historia deliberadamente olvidada que hace Eduardo Galeano en Las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina (1971) y en Memoria del fuego (1986). En ambos se cuenta la matanza de Ci\u00e9naga en 1928 y el golpe de estado en Guatemala en 1954, y la participaci\u00f3n de laUFCOy las autoridades estadounidenses en la ejecuci\u00f3n y el ocultamiento de ambos cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>IV. Fruta amarga<\/p>\n<p>En 1982, en medio de las cruentas guerras civiles en Centroam\u00e9rica y la andanada del presidente estadounidense Ronald Reagan y los dictadores locales contra todo atisbo de rebeli\u00f3n, dos periodistas norteamericanos, Stephen Kinzer y Stephen Schlesinger, publicaron uno de los reportajes de investigaci\u00f3n m\u00e1s reveladores e influyentes sobre la pol\u00edtica de injerencia de la CIA en Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Bitter Fruit (Fruta amarga) es un pormenorizado relato de la preparaci\u00f3n, ejecuci\u00f3n y consecuencias del golpe de estado contra el gobierno democr\u00e1tico de izquierda de Jacobo Arbenz en Guatemala. La poderosa met\u00e1fora de su t\u00edtulo pone a laUnited Fruit Company en el centro de la escena. Hoy el libro es un cl\u00e1sico que se estudia en las facultades de historia, periodismo y gobierno de EE.UU.<\/p>\n<p>Mediante documentos desclasificados, entrevistas y profusa investigaci\u00f3n, Schlesinger y Kinzer dejan patente la participaci\u00f3n en el golpe del Secretario de Estado de Estados Unidos \u2013hermano del abogado de la UFCO\u2013, de los embajadores en todos los pa\u00edses centroamericanos, de los personeros del Pulpo y de los militares guatemaltecos, que se agolpaban en la puerta de la embajada, proponi\u00e9ndose como voluntarios para ejecutar la infamia.<\/p>\n<p>Como hab\u00eda imaginado prof\u00e9ticamente O. Henry en 1904, Arbenz os\u00f3 nacionalizar las tierras incultas de la bananera (el 92 por ciento de las que controlaba), y decidi\u00f3 pagar por ellas exactamente lo que la UFCO hab\u00eda apuntado en su declaraci\u00f3n de impuestos, obviamente mucho menos que su valor real. La CIA y la UFCO pusieron en su lugar al general Castillo Armas, quien inmediatamente devolvi\u00f3 las tierras al Pulpo.<\/p>\n<p>Arbenz cay\u00f3, y con \u00e9l el sue\u00f1o de alcanzar la democracia y la justicia social por v\u00edas pac\u00edficas. La izquierda concluy\u00f3 que s\u00f3lo servir\u00eda la v\u00eda armada, y el desarrollo de Am\u00e9rica Latina se paraliz\u00f3 durante treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os que siguieron, la todopoderosa compa\u00f1\u00eda bananera perdi\u00f3 su hegemon\u00eda (hoy comparte el mercado con Del Monte yDole, las otras dos grandes), cambi\u00f3 incluso su nombre (hoy se llama Chiquita, como su producto estrella), y se lanz\u00f3 amejorar sus pr\u00e1cticas desastrosas en el cuidado del medio ambiente y de la salud de los trabajadores. Chiquita cuenta hoy con un sello de buena conducta ambiental otorgado por la ONG Rainforest Alliance. Cambi\u00f3 mucho, pero otros grupos ecologistas m\u00e1s batalladores a\u00fan cuestionan sus logros.<\/p>\n<p>Sin embargo, la historia literaria de las tropel\u00edas de la compa\u00f1\u00eda que cre\u00f3 el mito de la multinacional todopoderosa no termina.<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, el juez Kenneth Marra, del Estado de Florida, admiti\u00f3 a juicio una demanda de 4.000 familias colombianas contra Chiquita por haber financiado a grupos paramilitares. Personeros de la empresa hab\u00edan aceptado en el 2007 que pagaban a los paramilitares, pero adujeron que lo hac\u00edan obligados, ante amenazas contra sus trabajadores. En un dictamen que puede leerse como un nuevo cap\u00edtulo en esta historia, el juez Marra ve indicios de connivencia entre la empresa y los criminales que hostigaron y asesinaron a miles de l\u00edderes sindicales y militantes de izquierda.<\/p>\n<p>Mientras tanto, sin saber d\u00f3nde comenz\u00f3 todo y por qu\u00e9 es importante conocer la historia literaria de una empresam\u00edtica, en alg\u00fan lugar del mundo un diputado enrojecido de c\u00f3lera estar\u00e1 levantando el dedo acusador para aullar: \u201c\u00a1Esta no es una rep\u00fablica bananera\u2026!\u201d<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20120718\/54326850527\/literatura-bananera.html\">http:\/\/www.lavanguardia.com\/cultura\/20120718\/54326850527\/literatura-bananera.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-26864","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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