{"id":26010,"date":"2012-02-14T16:53:38","date_gmt":"2012-02-14T14:53:38","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/marx-y-las-atrocidades-de-john-bull\/"},"modified":"2012-02-14T16:53:38","modified_gmt":"2012-02-14T14:53:38","slug":"marx-y-las-atrocidades-de-john-bull","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/marx-y-las-atrocidades-de-john-bull\/","title":{"rendered":"Marx y las atrocidades de John Bull"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Se equivocan los fundamentalistas de Marx cuando buscan defenderlo de sus escritos sobre la cuesti\u00f3n colonial. No es atrapando alg\u00fan texto tard\u00edo, alguna carta (la ya transitada largamente a Vera Zassoulitch) o alg\u00fan secreto comentario a Engels (del que todos, desde luego, carecemos) como se lo va redimir de sus l\u00edneas despiadadas sobre Bol\u00edvar, de La dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India o de la aprobaci\u00f3n de la conquista de M\u00e9xico por parte de Estados Unidos. Marx siempre fue un admirador de la burgues\u00eda brit\u00e1nica. El Manifiesto es un canto a su poder hist\u00f3rico-revolucionario. Y no porque el Manifiesto sea un texto \u201ctemprano\u201d superado por la madurez de El Capital. Falso. En su obra cumbre Marx cita con todo orgullo p\u00e1ginas del Manifiesto, algo que no har\u00eda si en verdad hubiera renegado de ese texto brillante. Sucede otra cosa. El hombre del British Museum nunca dej\u00f3 atr\u00e1s la dial\u00e9ctica hegeliana. Darla vuelta \u2013seg\u00fan esa c\u00e9lebre imagen\u2013 no es hacer eso. Cabeza arriba o cabeza abajo, Hegel sigue siendo Hegel. Marx, por si fuera poco, no reniega de su gran maestro. Si se lee el \u201cEp\u00edlogo\u201d a la segunda edici\u00f3n de El Capital se ver\u00e1 que reitera su entusiasmo por \u00e9l. Que frente a aquellos que lo declaran un \u201cperro muerto\u201d se declar\u00f3 \u2013en tanto preparaba el primer tomo de El Capital\u2013 \u201cdisc\u00edpulo de aquel gran pensador\u201d. Aqu\u00ed reside la cuesti\u00f3n. Si el momento negativo, si el momento de destrucci\u00f3n de las antiguas formas hist\u00f3ricas, lo encarna (dial\u00e9cticamente) la burgues\u00eda, \u00bfc\u00f3mo no aprobar todas sus aventuras expansionistas? Luego vendr\u00eda el proletariado y \u2013al arreglar cuentas con John Bull\u2013 habr\u00eda de establecer la sociedad socialista. Esto es as\u00ed y ponerse a discutirlo, a refutarlo con los apuntes tard\u00edos y m\u00ednimos sobre la comuna rural rusa es casi pat\u00e9tico. Marx, sin embargo, fue un severo cr\u00edtico de las atrocidades del colonialismo. Aqu\u00ed es donde est\u00e1 su defensa. Marx no es Rudyard Kipling. No ve en la tarea de John Bull \u201cla pesada carga del hombre blanco\u201d. Ve rapi\u00f1a, ve violencia e innecesaria, barb\u00e1rica, crueldad. El \u201cEp\u00edlogo\u201d que hemos mencionado es de 1873. Marx habr\u00eda de morir diez a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Vamos a los textos en que el imprescindible cabez\u00f3n barbado se indigna y denuncia los ultrajes imperiales. (Nota: En uno de ellos \u2013Historia del tr\u00e1fico del opio\u2013 establece una frase-concepto impecable, de excepcional actualidad: \u201cSiempre que observamos de cerca la naturaleza de la libertad de comercio brit\u00e1nica, hallamos, casi generalmente, que en la base de su \u2018libertad\u2019 est\u00e1 el monopolio\u201d, New York Daily Tribune,<\/p>\n<p>N\u00b0 5438, 25\/11\/1858. El \u201ccorpus\u201d de los escritos de Marx sobre el colonialismo son los formidables art\u00edculos que escribi\u00f3 para este diario desde inicios de la d\u00e9cada del \u201950 hasta 1861. Fueron escritos en ingl\u00e9s y expresan la casi totalidad de su pensamiento y tambi\u00e9n el de Engels. Es uno de los m\u00e1s extraordinarios ejemplos de periodismo reflexivo.) No vamos a citar nada de los conocidos La dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India y Futuros resultados de la dominaci\u00f3n brit\u00e1nica en la India porque los comisarios pol\u00edticos encargados de defender la infalibilidad de Marx dicen que todo se reduce a esos dos \u201cmalos momentos\u201d del fil\u00f3sofo. Adem\u00e1s nuestro trabajo \u2013aqu\u00ed\u2013 no es analizar cr\u00edticamente el apoyo de Marx a las empresas del colonialismo, sino sus denuncias a las atrocidades que han conllevado. Por ejemplo, su art\u00edculo de abril de 1857 se titula Las crueldades inglesas en China. Escribe Marx: \u201cHace pocos a\u00f1os, cuando se denunci\u00f3 en el Parlamento el espantoso sistema de torturas en Irak&#8230;\u201d No, en la India. Vamos de nuevo: \u201cHace pocos a\u00f1os, cuando se denunci\u00f3 en el Parlamento el espantoso sistema de torturas en la India, sir James How, uno de los directores de la Muy Honorable Compa\u00f1\u00eda de las Indias Orientales, asegur\u00f3 con audacia que las afirmaciones que se hab\u00edan hecho eran infundadas. Sin embargo, una investigaci\u00f3n posterior comprob\u00f3 que se basaban en hechos que los directores habr\u00edan debido conocer muy bien, y a sir James s\u00f3lo le quedaba confesarse de \u2018ignorancia voluntaria\u2019 o \u2018conocimiento criminal\u2019 de los horribles cargos hechos contra la compa\u00f1\u00eda\u201d. M\u00e1s adelante: \u201c\u00a1Cu\u00e1n silenciosa est\u00e1 la prensa de Inglaterra en lo referente a las injuriosas violaciones al tratado diariamente practicadas por extranjeros que viven en China bajo protecci\u00f3n brit\u00e1nica! Nada se nos dice del il\u00edcito tr\u00e1fico de opio que todos los a\u00f1os alimenta al Tesoro brit\u00e1nico a expensas de la vida y la moral humanas (&#8230;) Nada o\u00edmos de los da\u00f1os infligidos \u2018incluso hasta matar\u2019 a emigrantes extraviados y esclavizados\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 nada se dice de esto? Marx ofrece su respuesta: \u201cEn primer lugar, porque la mayor\u00eda de la gente que est\u00e1 fuera de China se preocupa poco de la situaci\u00f3n moral y social de ese pa\u00eds; y segundo porque forma parte de la pol\u00edtica y la prudencia no agitar asuntos que no reportan beneficio pecuniario alguno. Por lo tanto, el pueblo ingl\u00e9s que en su patria no mira m\u00e1s all\u00e1 del almac\u00e9n donde compra su t\u00e9 est\u00e1 dispuesto a tragarse todas estas falsedades que el ministerio y la prensa eligen para meterle en la boca al p\u00fablico\u201d (New York Daily Tribune, marzo 22 de 1857, destacado nuestro. Esto es lo que ha perdido la filosof\u00eda. Esto le han quitado los fil\u00f3sofos desde que eliminaron al sujeto para entrar en la cr\u00edtica a la modernidad de Heidegger que requiere eliminar al ente antropol\u00f3gico y abrirse al \u201cllamado del ser\u201d. Claro que Marx est\u00e1 de moda. Pero no porque tenga la \u201csoluci\u00f3n\u201d para el desastre al que el neoliberalismo condujo al mundo, sino porque expresa el genuino impulso de la denuncia, de la defensa del hombre, de la praxis, del sujeto. Porque hoy ning\u00fan fil\u00f3sofo \u201cacad\u00e9mico\u201d escribir\u00eda estos textos. Para escribirlos que hay animarse a estar fuera de la \u201cacademia\u201d. Si se quiere conservar un puesto y un sueldo, la condena es el silencio o el enmascaramiento detr\u00e1s de cualquier variante de las filosof\u00edas del lenguaje o de los ampulosos hermetismos del pastor del ser. No en vano Sartre est\u00e1 proscripto. Fue \u00e9l quien recuper\u00f3 \u2013en el siglo XX\u2013 la tarea de hacer \u201cm\u00e1s ignominiosa la ignominia\u201d que Marx se\u00f1al\u00f3.)<\/p>\n<p>No se trata aqu\u00ed \u2013y lo hemos dicho\u2013 de condenar al Marx que apoy\u00f3 dial\u00e9cticamente la empresa colonial. Ya lo hemos hecho y desde hace muchos a\u00f1os. La \u201cnecesariedad dial\u00e9ctica\u201d lo extravi\u00f3 tanto como para transcribir ese poema de Goethe: \u201c\u00bfQui\u00e9n lamenta los estragos\/ Si los frutos son placeres\/ \u00bfNo aplast\u00f3 a miles de seres?\/ Tamerl\u00e1n en su reinado?\u201d (25 de junio de 1853). Aqu\u00ed, Marx coincide con Sarmiento y Mitre, no en vano el marxismo argentino \u2013que copia mec\u00e1nicamente al maestro\u2013 ha ofrecido una versi\u00f3n de nuestra historia paralela a la oficial. Alguna vez \u2013aun\u2013 escribiremos un trabajo sobre la coincidencias y disidencias entre Facundo y El Capital. Ah\u00ed se halla el secreto de la impotencia hist\u00f3rica de nuestra izquierda. Hoy nuestro tema es otro. Marx \u2013pese a justificarlos dial\u00e9cticamente\u2013 nunca acept\u00f3 los estragos del orden colonial, nunca sus frutos le entregaron placeres, a ning\u00fan pueblo le dese\u00f3 un Tamerl\u00e1n. Desde su humanismo cr\u00edtico (Marx nunca dej\u00f3 de ser un humanista, un defensor de la dignidad de los pueblos, un enemigo de los ultrajes, de las vejaciones; ignoramos qu\u00e9 suerte hubiera corrido bajo las revoluciones que en el siglo XX se hicieron en su nombre, pero lo imaginamos en Siberia o en el exilio o muerto antes que junto a Stalin), el genial fil\u00f3sofo defiende a los \u201csemib\u00e1rbaros\u201d de China o India y no a los \u201ccivilizados\u201d del Foreign Office: \u201cMientras los semib\u00e1rbaros defend\u00edan el principio de la moralidad, los civilizados le opon\u00edan el principio del lucro (&#8230;) que semejante Imperio deba ser al cabo alcanzado por el destino con motivo de un duelo a muerte, en el cual los representantes del mundo antiguo se muestran movidos por razones \u00e9ticas, mientras que los representantes de la abrumadora sociedad moderna luchan por el privilegio de comprar en los mercados m\u00e1s baratos y vender en los m\u00e1s caros: ello, por cierto, es una especie de copla tr\u00e1gica, m\u00e1s extra\u00f1a de lo que poeta alguno se haya atrevido jam\u00e1s a imaginar\u201d (31 de agosto de 1858). Y vamos a concluir con uno de los m\u00e1s cristalinos, l\u00facidos pasajes de este cr\u00edtico feroz de las atrocidades del colonialismo. Se refiere, aqu\u00ed, a John Bull, ese s\u00f3lido personaje en que Inglaterra se ve a s\u00ed misma. Y dice: \u201cSeg\u00fan su or\u00e1culo de la Printing-House Square (ingenioso modo de referirse a The Times, cuya oficina principal estaba en esa plaza de Londres, JPF), se apodera (John Bull) de colonias con el solo fin de educarlas en los principios de la libertad p\u00fablica; pero si nos atenemos a los hechos, las islas J\u00f3nicas, como la India e Irlanda, s\u00f3lo demuestran que, para ser libre en su casa, John Bull debe esclavizar a los pueblos que est\u00e1n fuera de las fronteras de su Estado\u201d (17\/12\/1858).<\/p>\n<p>Cuidado: ahora los tenemos muy cerca. John Bull (que est\u00e1 hundido hasta los codos en la l\u00f3gica de la Guerra Global y la Guerra contra el Terror y la Guerra Preventiva de su socio del norte de Am\u00e9rica) golpea, de mal modo, a nuestras puertas. Trae un destroyer que mete miedo, un submarino nuclear y al pat\u00e9tico y desdichadamente bien conocido \u201cprincipito\u201d. Porque son un Imperio mon\u00e1rquico. Un Imperio Real. Son los mismos de siempre. Nada ha cambiado. Sus amigos internos tambi\u00e9n. Son los que \u2013con su poderosa ayuda\u2013 hicieron (no \u201cmal o bien\u201d seg\u00fan dicen; sino mal, decididamente mal) este pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Se equivocan los fundamentalistas de Marx cuando buscan defenderlo de sus escritos sobre la cuesti\u00f3n colonial. 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