{"id":26006,"date":"2012-02-14T16:40:11","date_gmt":"2012-02-14T14:40:11","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-siglo-de-las-naciones-1-2\/"},"modified":"2012-02-14T16:40:11","modified_gmt":"2012-02-14T14:40:11","slug":"el-siglo-de-las-naciones-1-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-siglo-de-las-naciones-1-2\/","title":{"rendered":"El siglo de las naciones, 1"},"content":{"rendered":"\n<div>\n<p>Hace cien a\u00f1os, a principios de la segunda d\u00e9cada del siglo XX, en plena efervescencia de movimientos nacionales de todo tipo (radicales o moderados, positivos o negativos, chovinistas o simplemente responsables, defensivos o agresivos &#8230;, que encontrar\u00edan una explosi\u00f3n brutal en la I Guerra Mundial, y una mala soluci\u00f3n despu\u00e9s), nadie pod\u00eda prever qu\u00e9 forma tendr\u00eda nuestro mundo, ni nuestra Europa, cuando hubieran pasado otros cien a\u00f1os.\u00a0Ciertamente que tampoco nosotros, por mucha perspicacia met\u00f3dica que pongamos, tampoco sabemos como estar\u00e1 organizado este mundo cuando haya pasado otro siglo: no sabemos, por ejemplo, por donde pasar\u00e1n las fronteras de eso que ahora llamamos naciones, ni qu\u00e9 querr\u00e1n decir estas fronteras.\u00a0La historia no ha terminado, ni mucho menos, y seg\u00fan hacia d\u00f3nde quiera dirigirse (hacia donde la dirigir\u00e1n las sociedades humanas, los pueblos y sus dirigentes) consolidar\u00e1 unos pocos grandes estados, o much\u00edsimos\u00a0peque\u00f1os, o las dos cosas a la vez, y no es previsible tampoco cu\u00e1l ser\u00e1 el sentido y el poder de estos estados, unidos o desunidos.\u00a0S\u00ed creo, sin embargo, que casi todos ellos, o lo que quede, continuar\u00e1n llam\u00e1ndose\u00a0<em>naciones<\/em> .Y seguir\u00e1n siendo vividos como\u00a0<em>patria<\/em> de sus ciudadanos.\u00a0Cualquiera que sea el sentido y contenido real de estas palabras, que no siempre ser\u00e1 el mismo.<\/p>\n<p>Hace un siglo y medio, o s\u00f3lo un siglo, los intelectuales o pol\u00edticos que en Europa elaboraban teor\u00edas sobre nacionalismos y naciones, ni en la fantas\u00eda m\u00e1s desbordada pod\u00edan imaginar que la condici\u00f3n de\u00a0<em>naci\u00f3n<\/em> que ellos promov\u00edan o simplemente observaban en el contexto de los pueblos \u00abcivilizados\u00bb, deb\u00eda extenderse hasta ser condici\u00f3n universal y como quien dice necesaria para toda la humanidad: que los africanos, pongamos por caso, pudieran organizarse en cuarenta o cincuenta\u00a0<em>naciones<\/em> (cualquier cosa que ello signifique), era algo del todo impensable.\u00a0La materia viene de lejos, por tanto, y las teor\u00edas y las imprevisiones tambi\u00e9n.\u00a0No est\u00e1 claro si la\u00a0<em>nacionalidad<\/em> es un producto de la intensa y exaltada educaci\u00f3n nacional que propugnaba Rousseau, o si est\u00e1 impl\u00edcita ya en el \u00abhombre natural\u00bb de Herder -hombre feliz, sin estado-, o si una visi\u00f3n y la otra son variantes de una misma fantas\u00eda optimista y m\u00e1s o menos ilustrada, m\u00e1s o menos racionalista y m\u00e1s o menos rom\u00e1ntica.\u00a0S\u00ed que es bastante claro, sin embargo, que tanto Rousseau como Herder mal pod\u00edan prever que pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde de sus escritos habr\u00eda el inmenso trasiego de las guerras napole\u00f3nicas con todas sus consecuencias precisamente <em>nacionales<\/em>, y que el siglo siguiente a la\u00a0Ilustraci\u00f3n y a la revoluci\u00f3n ser\u00eda, para la mayor parte del territorio europeo, el de la divisi\u00f3n en grandes espacios imperiales consagrados en el Congreso de Viena, no en m\u00faltiples rep\u00fablicas libres, tal como el liberalismo ideol\u00f3gico habr\u00eda debido producir.<\/p>\n<p>Curiosamente, para los liberales ingleses o franceses de la primera mitad del siglo XIX, los imperios, o los grandes estados expansivos (y colonialistas) parec\u00edan una condici\u00f3n casi natural, y en todo caso no la imaginaban reversible a corto plazo: la libertad -la de \u00ablos pueblos\u00bb, por ejemplo, como la de las clases subalternas- era un magn\u00edfico principio universal: a condici\u00f3n de no intentar ponerlo en pr\u00e1ctica.\u00a0Hay que recordar que quien hizo fuerza para poner en pr\u00e1ctica un principio tan \u00abliberal\u00bb como el de las nacionalidades, no fue un hombre de estado europeo sino norteamericano, y s\u00f3lo despu\u00e9s de que los imperios interiores de Europa (al menos los que eran reconocidos como tales) ya hab\u00edan reventado por todas las costuras como resultado de la Gran Guerra y de las tensiones acumuladas. En un siglo, pues -el que va del Congreso de Viena a los tratados de Versalles-, hab\u00edan cambiado muchas cosas, y la perspectiva dominante ya no era la del canciller austriaco Metternich, sino la del presidente estadounidense Wilson.\u00a0Se hab\u00eda abierto camino el principio de que los pueblos, como tales pueblos, eran sujetos de derechos.\u00a0No los pr\u00edncipes soberanos, como cien a\u00f1os antes, sino los pueblos.\u00a0Y sujetos de derechos pol\u00edticos, en primer lugar.\u00a0Ahora bien, aceptado el principio, el\u00a0<em>problema<\/em> pr\u00e1ctico y te\u00f3rico era saber qu\u00e9 es un\u00a0<em>pueblo<\/em>, qu\u00e9 hace que sea una naci\u00f3n o parte de un naci\u00f3n, qu\u00e9 lo define como tal, hasta d\u00f3nde llega y c\u00f3mo se delimita.\u00a0Cosas que, cuando est\u00e1n claras, parecen clar\u00edsimas.\u00a0Y cuando no est\u00e1n claras parecen inextricables.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h2>El siglo de las naciones, 2<\/h2>\n<p>No faltaban \u00abideolog\u00edas nacionales\u00bb\u00a0ya antes de ese momento de brev\u00edsimo y cansado optimismo de 1920 y pocos a\u00f1os m\u00e1s.\u00a0Eran, eso s\u00ed, teor\u00edas en general nacidas previamente para explicar o justificar un problema nacional con que tropezaba o se enfrentaba el autor de cada elaboraci\u00f3n te\u00f3rica: se trataba, pues, pongamos por caso, de la justificaci\u00f3n brit\u00e1nica del poder imperial civilizador, de fundamentar la unidad de Alemania, de promover la homogeneizaci\u00f3n cultural y ling\u00fc\u00edstica de Francia, de exaltar el Risorgimento italiano, de explicar la posici\u00f3n de los socialistas vieneses o los dem\u00f3cratas checos en la pol\u00edtica austr\u00edaca, o de la situaci\u00f3n de los jud\u00edos integrados o perseguidos.\u00a0Es inevitable: quien hace teor\u00eda desde una situaci\u00f3n en la que \u00e9l mismo se encuentra implicado, raramente lo har\u00e1 sin querer aplicarla en primer lugar al caso que le preocupa.<\/p>\n<p>A veces, sin embargo, la implicaci\u00f3n es el primer obst\u00e1culo para una m\u00ednima objetividad distanciada en la observaci\u00f3n de los hechos a explicar, y entonces la teor\u00eda se resiente en tanto que explicaci\u00f3n, y tiene m\u00e1s valor de s\u00edntoma que de instrumento o de resultado de un an\u00e1lisis. Es cosa perfectamente documentada, por ejemplo, la larga serie de pr\u00e1cticas represivas, punitivas y humillantes con las que todos los gobiernos de Francia desde el tiempo de la Revoluci\u00f3n (y desde antes, cuando pod\u00edan) hab\u00edan intentado \u00aban\u00e9antir les patois\u00bb, en palabras c\u00e9lebres del abad Gr\u00e9goire.\u00a0Pero esto -la imposici\u00f3n, la coerci\u00f3n a veces brutal- va en contra de la idea de arm\u00f3nica, espont\u00e1nea y voluntaria unidad; y por eso Ernest Renan llega a escribir con perfecta inocencia: \u00abFrancia puede estar orgullosa de no haber intentado nunca obtener la unidad de la lengua con medidas coercitivas\u00bb.\u00a0Impresionante.\u00a0Simplemente, ante la simplicidad de la fe o de la ideolog\u00eda, a menudo cuenta muy poco la complejidad de los hechos.\u00a0Incluso cuando la ideolog\u00eda es presentada como ciencia, tal como hizo Otto Bauer, el gran te\u00f3rico socialdem\u00f3crata de la cuesti\u00f3n nacional centroeuropea, con candidez impecable: \u00abLa ciencia ha abandonado, hasta ahora, el concepto de naci\u00f3n de manera casi exclusiva en manos de los l\u00edricos, los autores de folletines, los oradores de la asamblea popular, del parlamento, de la mesa de la cervecer\u00eda.\u00a0En una \u00e9poca de grandes luchas nacionales, apenas tenemos ahora los primeros enunciados para una teor\u00eda satisfactoria de la esencia de la naci\u00f3n.\u00a0Y, con todo, necesitamos esta teor\u00eda.\u00a0Sobre todos nosotros act\u00faa, sin embargo, la ideolog\u00eda nacional, el romanticismo nacional\u00bb. Palabras clarividentes y prof\u00e9ticas, que conservan todo su valor si las leemos un siglo m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Y \u00e9sta es la condici\u00f3n del mundo.\u00a0Un mundo compuesto de naciones, \u00abunidas\u00bb o separadas.\u00a0El planeta tierra es una ONU, y no se ve c\u00f3mo podr\u00e1 ser otra cosa en el futuro previsible.\u00a0Dicho de otro modo, o insistiendo en lo mismo, podemos hacer una segunda reflexi\u00f3n: En los inicios del siglo XXI, conceptos, cuestiones y conflictos tales como globalizaci\u00f3n, migraciones, poder de las multinacionales, nuevos integrismos, mezcla de culturas, etc ., que constituyen a menudo el marco donde encaja la actualidad informativa, no han producido ninguna nueva forma o modelo de vida colectiva sustitutorio de la \u00abforma nacional\u00bb heredada de los siglos pasados.\u00a0La naci\u00f3n es todav\u00eda, y ser\u00e1 por mucho tiempo, el marco sustancial de las sociedades humanas.<\/p>\n<p>Por lo tanto, pretender que conceptos como identidad, patriotismo, nacionalismo, etc.\u00a0(A pesar de los abusos y aberraciones que, como todo concepto \u00absociol\u00f3gico\u00bb, han podido producir en la historia reciente), son regresivos, superados y negativos, es negar la realidad de la historia inmediata, del presente, y casi ciertamente del futuro previsible .\u00a0Hay que reforzar, pues, como ideolog\u00eda y como proyecto, un modelo de patriotismo-nacionalismo radicalmente democr\u00e1tico, garant\u00eda de heterogeneidades internas y componente \u00e9tico de la ciudadan\u00eda.\u00a0Un patriotismo civil, moral, y promotor de la responsabilidad sobre el propio pa\u00eds y pueblo, territorio y cultura, patrimonio, bienestar com\u00fan y libertad.\u00a0Porque patria y naci\u00f3n, patriotismo y nacionalismo, son t\u00e9rminos y conceptos con tradici\u00f3n democr\u00e1tica y liberadora, y como tales deben ser mantenidos, depurados y aplicados a la acci\u00f3n pol\u00edtica, civil y cultural.\u00a0No se gana nada, al contrario, al dejar la explotaci\u00f3n de estos conceptos en manos de ideolog\u00edas reaccionarias, extremistas, intolerantes o chovinistas, y renunciando a su aprovechamiento como factores positivos, de cohesi\u00f3n y de solidaridad civil.\u00a0No es una opini\u00f3n, es un programa.<\/p>\n<p><strong>EL TEMPS<\/strong><\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace cien a\u00f1os, a principios de la segunda d\u00e9cada del siglo XX, en plena efervescencia de movimientos nacionales de todo tipo (radicales o moderados, positivos o negativos, chovinistas o simplemente responsables, defensivos o agresivos &#8230;, que encontrar\u00edan una explosi\u00f3n brutal en la I Guerra Mundial, y una mala soluci\u00f3n despu\u00e9s), nadie pod\u00eda prever qu\u00e9 forma [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[80],"tags":[],"class_list":["post-26006","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-gogoeta"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.4 - 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