{"id":25811,"date":"2012-01-12T15:12:03","date_gmt":"2012-01-12T13:12:03","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-artista-del-veneno\/"},"modified":"2012-01-12T15:12:03","modified_gmt":"2012-01-12T13:12:03","slug":"el-artista-del-veneno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-artista-del-veneno\/","title":{"rendered":"El artista del veneno"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>El hombre se par\u00f3 de pronto en el centro de La Orqu\u00eddea, y empez\u00f3 a hablar. Todos lo escuchamos, con cierto malestar.<\/p>\n<p>\u201cNo es lo m\u00e1s corriente del mundo frecuentar los ensayos de Oscar Wilde, y es que verdaderamente no tienen la contundencia de los cuentos y novelas, o la delicia epigram\u00e1tica de las obras de teatro: \u00bfqu\u00e9 puede \u2018Otras ideas radicales sobre la reforma del traje\u2019 contra \u2018El fantasma de Canterville\u2019, \u2018Una mujer sin importancia\u2019 o \u2018El joven rey\u2019?\u201d<\/p>\n<p>\u201cSin embargo, hoy yo quer\u00eda hablarles, precisamente de uno de esos ensayos: \u2018Pluma, l\u00e1piz y veneno\u2019, que cuenta la notable historia de Thomas Griffiths Wainewright, antes de que alguno de ustedes se proponga buscarlo en esa Biblioteca de Babel actual que es wikipedia y encuentre una versi\u00f3n, que naturalmente no ser\u00e1 original, pero que difiere del original \u2013siempre suponiendo que \u00e9ste existe\u2013 en apenas una letra, una coma, una fecha, y nos plantea seriamente el problema de qu\u00e9 es un original, pero esa es otra historia.\u201d<\/p>\n<p>\u201cY bueno \u2013dijo el hombre\u2013, Thomas Griffiths Wainewright naci\u00f3 (1794, es decir una generaci\u00f3n y media antes que Wilde) en una familia de pro (no se sabe si su padre hab\u00eda sido notario o farmac\u00e9utico, lo cual tiene importancia para esta historia) y era nieto de una familia de pro: su abuelo (a cuyo cuidado qued\u00f3 al morir su madre, tambi\u00e9n siendo \u00e9l muy joven), el Dr. Ralph Griffiths, hab\u00eda sido el editor durante cuarenta a\u00f1os de la Monthy Review, la primera revista literaria en serio que se public\u00f3 en Inglaterra. Le facilit\u00f3 su ingreso en el mundo literario, aunque dificult\u00f3 (no era muy generoso) la vida de dandy extremo que Thomas quer\u00eda llevar, con una de las condiciones fundamentales del dandy que para actuar una vida extravagante requiere dilapidar dinero de una manera extravagante: trajes, coches, colecciones de arte, joyas, may\u00f3licas venecianas, series de objetos de arte antiguos y todo lo que a ustedes se les pueda ocurrir y nunca tendr\u00e1n. Deben conformarse con lo que les ofrece La Orqu\u00eddea \u2013los parroquianos beb\u00edan su caf\u00e9 y sus bebidas divertidos, obviamente poco interesados en esos objetos de ultralujo; s\u00f3lo a m\u00ed se me atragantaba el caf\u00e9; lo encontraba amargo (pero deliberadamente no le hab\u00eda puesto edulcorante para disfrutar mejor mi envidia)\u2013. Adem\u00e1s, era un exquisito pintor y dibujante: combinaba as\u00ed la literatura, las artes pl\u00e1sticas y el coleccionismo, que por cierto tambi\u00e9n es un arte dif\u00edcil (y caro).\u201d<\/p>\n<p>\u201dCuando muri\u00f3 su abuelo, encontr\u00f3 un respiro con una fortuna que \u2013descubri\u00f3\u2013 estaba vedada por una caterva de abogados y \u2018cuidadores\u2019: en 1922 y 1933 Thomas falsific\u00f3 todos los documentos que hicieron falta y consigui\u00f3 su dinero; pero su estilo de vida requer\u00eda grandes cantidades de dinero, y vol\u00f3 r\u00e1pidamente: Wainewright se puso bajo el ala de su t\u00edo y tambi\u00e9n vol\u00f3 r\u00e1pidamente, mientras \u00e9l quedaba al cuidado de su t\u00edo.<\/p>\n<p>\u201dQue muri\u00f3 repentinamente en 1928, y entonces Thomas hered\u00f3 una bell\u00edsima casa de campo, pero ni una libra, ni siquiera las necesarias para mantenerla. Mientras tanto se hab\u00eda casado, y en 1929, tambi\u00e9n s\u00fabitamente muri\u00f3 su suegra; Wainewright indujo entonces a una de las hermanas de su esposa a sacar varias p\u00f3lizas de seguro a favor de ella (unas dieciocho mil libras en total). Apenas las p\u00f3lizas estuvieron hechas, la cu\u00f1ada en cuesti\u00f3n falleci\u00f3 (la cosa fue as\u00ed: fueron con ella al teatro, y al regresar, ella se sinti\u00f3 mal. Llamaron al m\u00e9dico, que hizo alguna prescripci\u00f3n, pero apenas el m\u00e9dico se fue, Wainewright y su esposa le dieron mermelada envenenada, se marcharon de paseo, y a su regreso la encontraron muerta).\u201d<\/p>\n<p>\u201cSin embargo, las compa\u00f1\u00edas de seguros sospecharon algo de esta seguidilla de muertes, y se negaron a pagar el seguro; el asesino les hizo pleito, y algunos meses despu\u00e9s fue detenido por deudas, mientras, en las calles de Londres daba una serenata a la hija de un amigo. Logr\u00f3 salir del trance y se exili\u00f3 en Bolonia, en casa del padre de la joven objeto de la serenata, y lo persuadi\u00f3 de que hiciera una p\u00f3liza de seguro de vida por tres mil libras; apenas estuvo \u00e9sta firmada, lo envenen\u00f3 con estricnina volcada en su taza de caf\u00e9: era su venganza contra las compa\u00f1\u00edas de seguros. Su amigo muri\u00f3 a la ma\u00f1ana siguiente.\u201d<\/p>\n<p>\u201cVivi\u00f3 varios a\u00f1os en Par\u00eds con gran lujo, y seg\u00fan unos ocult\u00e1ndose siempre con veneno en el bolsillo y temido por todos cuantos lo conocieron.\u201d<\/p>\n<p>\u201cFinalmente volvi\u00f3 ocultamente a Inglaterra, donde no obstante fue detenido a ra\u00edz de las falsificaciones de algunos pagar\u00e9s que hab\u00eda hecho a\u00f1os antes para aumentar su colecci\u00f3n de may\u00f3licas y de Marco Antonios; el 5 de julio de 1837 fue condenado por falsificaci\u00f3n y desterrado a Tasmania (despu\u00e9s de una estancia en la c\u00e1rcel, adonde fue visitado nada menos que por Dickens).\u201d<\/p>\n<p>\u201cEn Tasmania, sigui\u00f3 practicando su amor al arte, y mont\u00f3 un estudio y volvi\u00f3 a dibujar y a pintar. Muri\u00f3 en 1847 (y no en 1852, que es la fecha que da Oscar Wilde).\u201d<\/p>\n<p>\u201cWainewright incluy\u00f3 el asesinato \u2018como una de las bellas artes\u2019, al decir de De Quincey, y llevaba la estricnina siempre consigo, en un anillo de corte renacentista; uno de esos que ten\u00edan un dispositivo que rasgu\u00f1aba la mano del desprevenido interlocutor y volcaba el r\u00e1pido veneno en sus venas: cuando le preguntaron por qu\u00e9 hab\u00eda matado a Elena Abercrombie, su cu\u00f1ada, respondi\u00f3 que \u2018ten\u00eda tobillos demasiado gruesos\u2019.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEste era el anillo \u2013dijo el hombre, mostr\u00e1ndolo en aire\u2013 mejor dicho, \u00e9ste es una perfecta imitaci\u00f3n, porque nada me cost\u00f3 arrojar el verdadero a la m\u00e1quina de hacer caf\u00e9, mientras todos se distra\u00edan con el relato. La literatura tambi\u00e9n tiene su precio.\u201d Y acto seguido ofreci\u00f3 hacerme un seguro de vida.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 alrededor: muchos de los concurrentes de La Orqu\u00eddea se retorc\u00edan en espasmos afl\u00e1tales, el resto estaba ya muerto. Le dije que no, que por ahora no.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-185218-2012-01-11.html\"><strong>P\u00e1gina 12<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre se par\u00f3 de pronto en el centro de La Orqu\u00eddea, y empez\u00f3 a hablar. 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