{"id":25540,"date":"2011-11-14T08:55:26","date_gmt":"2011-11-14T06:55:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-molino-de-urbicain\/"},"modified":"2011-11-14T08:55:26","modified_gmt":"2011-11-14T06:55:26","slug":"el-molino-de-urbicain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-molino-de-urbicain\/","title":{"rendered":"El molino de Urbicain"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>El valle de Izagaondoa esconde en uno de sus rincones las ruinas de un molino, el de Urbicain, cuya memoria empezamos aqu\u00ed a reconstruir con este reportaje<\/strong><\/p>\n<p><strong><img decoding=\"async\" title=\"Molino de Urbicain\" alt=\"molino\" src=\"http:\/\/static.noticiasdenavarra.com\/images\/2011\/11\/13\/la-rueda-motriz-y-su-eje_1.jpg\" \/><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> En el valle de Izagaondoa, al pie de la pe\u00f1a de Izaga, se encuentra  la localidad de Urbicain. Tiene este pueblo la particularidad de estar  completamente deshabitado, ha sido el \u00faltimo pueblo de Izagaondoa en  incorporarse a la lista de despoblados. En el siglo XX quedaron  deshabitados Beroiz, Guerguitiain, Iz\u00e1noz y Mendinueta; incluso  podr\u00edamos citar a Aizpe, perteneciente a Urraul Bajo, pero que durante  una \u00e9poca perteneci\u00f3 a Izagaondoa. Y en siglos anteriores desaparecieron  Eizaga y Leguin. <\/p>\n<p>Es as\u00ed como Urbicain ha sido el primero del siglo XXI. Era el  mes de diciembre de 2004 cuando el matrimonio formado por Ildefonso  Ascunce y Rosario C\u00eda, casi en edad nonagenaria, cerraban la puerta de  casa Pedroz para irse a una residencia. Aquella vuelta de la llave en el  port\u00f3n de Pedroz pon\u00eda el punto final a una casa, construida en 1568, y  a un pueblo, habitado como m\u00ednimos desde el a\u00f1o 1121.<\/p>\n<p>Siete a\u00f1os despu\u00e9s la portalada de casa Pedroz amenaza con  desplomarse de un momento a otro. De la casa Melchor, anta\u00f1o palaciega,  tan solo quedan las paredes exteriores; y lo mismo podr\u00edamos de decir de  la casa Icurgui, y de la de la Rosa, y de la de la Abad\u00eda, y del resto  de edificios. Tan solo la iglesia se mantiene con un m\u00ednimo de dignidad,  pero salvo que alguien lo remedie, tambi\u00e9n la iglesia de San Esteban  tiene sus d\u00edas contados, \u00a1qu\u00e9 lejos se quedan aquellos sermones de don  Narciso Larraya!<\/p>\n<p>Bastar\u00eda con remontarse un siglo hacia atr\u00e1s, \u00a1o ni tan  siquiera tanto!, para ver aquella casa de Pedroz con quince personas  viviendo en ella: los abuelos Lorenzo y Francisca, la hija y el yerno de  \u00e9stos, Mar\u00eda y Ces\u00e1reo, y los once hijos que estos tuvieron. Y quien  dice casa Pedroz dice cualquier otra de las que hay en Urbicain. Hoy,  sencillamente, cuesta creer que esas casas pudieron tener vida hace tan  s\u00f3lo unas d\u00e9cadas. Y si algo cuesta creer tambi\u00e9n en Urbicain es que  aqu\u00ed hubiese un molino harinero. Y cuesta creerlo por dos razones:  porque no hay un caudal de agua suficiente para dar vida a la maquinaria  de un molino, y porque \u00e9ste hoy est\u00e1 totalmente oculto a los ojos de  cualquiera que quiera encontrarlo.<\/p>\n<p><strong>Balsadas <\/strong>Hay que llegar hasta la \u00faltima casa  de Urbicain, que es casa Icurgui; dicho sea de paso, aprovecho para  decir que el edificio de casa Icurgui es excepcional, con una estructura  externa muy dif\u00edcil de encontrar en toda Navarra; me atrever\u00eda a decir  que no hay otro igual. Los due\u00f1os de esta casa fueron, adem\u00e1s, durante  el siglo XX, los propietarios del molino de Urbicain, y en consecuencia  los molineros.<\/p>\n<p>Con anterioridad, y durante varios siglos, el molino fue  propiedad de casa Melchor, quienes parece que fueron los que tomaron la  iniciativa de construirlo.<\/p>\n<p>Pero volvamos a casa Icurgui. A partir de esa casa la traves\u00eda  del pueblo se convierte en pista que nos conducir\u00eda hasta la localidad  de Iz\u00e1noz, si es que de \u00e9sta quedase tan siquiera una piedra. Que no  queda.<\/p>\n<p>Comenzamos el descenso hacia el barranco, y en la curva  dejamos a nuestra derecha la desviaci\u00f3n que nos llevar\u00eda hasta Ardanaz. Y  a tan solo doscientos metros de Urbicain, antes de cruzar el cauce e  iniciar el ascenso hacia el monte de Iz\u00e1noz, encontramos a nuestra  izquierda un peque\u00f1o bosque. All\u00ed, aunque no lo parezca, est\u00e1 oculto el  molino.<\/p>\n<p>Lo primero que nos llama la atenci\u00f3n es una especie de  piscina, sin agua, y con unas paredes levantadas a base de enormes  piedras de siller\u00eda muy bien trabajadas.<\/p>\n<p>\u00bfDe d\u00f3nde saco aquella gente de anta\u00f1o semejantes piedras?; de  hecho, a muy poca distancia de all\u00ed est\u00e1 el molino de Zabalceta con un  sistema de funcionamiento similar, a base de balsadas, pero las piedras  de la pared que forman la balsa de uno y de otro molino no tienen nada  que ver. Personalmente me permito apuntar una hip\u00f3tesis, sin base  documental alguna, pero con cierta l\u00f3gica. Se sabe que siglos atr\u00e1s casa  Melchor fue un antiguo palacio propiedad de los Argamasilla de la  Cerda, de Aoiz. Este palacio, seguramente por razones estrat\u00e9gicas, tuvo  una torre, torre de Melchor, que estuvo emplazada junto a la orilla del  barranco, aproximadamente frente al propio palacio. Aquella  construcci\u00f3n sabemos que desapareci\u00f3, \u00bfdesmochada?, \u00bfderribada?&#8230; no se  sabe, o al menos yo no he podido saberlo a pesar de haberla rastreado  documentalmente. Y todo me hace pensar que las piedras de aquella torre  pueden ser perfectamente las que hoy vemos en la pared de la balsa. Pero  insisto, se trata tan s\u00f3lo de una suposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo cierto es que, igual que sucede con el mencionado molino de  Zabalceta, este molino harinero de Urbicain est\u00e1 en localidades en las  que hay un peque\u00f1o cauce de agua, pero muy escaso. Esta circunstancia  oblig\u00f3 a la construcci\u00f3n de este ingenio. El agua del barranco que baja  de Izaga fue canalizada hasta esta balsa, o antepara, y desde all\u00ed, a  trav\u00e9s de un conducto, la estolda, se le hac\u00eda salir con gran presi\u00f3n  sobre la rueda motriz.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy, esta balsa se nos muestra como toda una obra de  ingenier\u00eda, como una construcci\u00f3n fuerte, sin filtraci\u00f3n alguna, y con  un sistema de suministro de agua que de alguna manera garantizaba el  funcionamiento del molino durante buena parte del a\u00f1o, asegur\u00e1ndose  tambi\u00e9n de que el agua llegaba a la rueda motriz con la suficiente  fuerza. Es digna de estudio esta balsa.<\/p>\n<p><strong>La molienda<\/strong> Desde un lateral de la balsa se  acced\u00eda al interior del molino. Hoy no aconsejo yo hacerlo a causa del  estado de ruina de esta construcci\u00f3n. Se entraba directamente a la sala  de la molienda. En la misma entrada se descargaban los sacos de grano,  llevados hasta all\u00ed a lomos de las caballer\u00edas. Todav\u00eda puede verse en  las paredes de esta sala algunos huecos, tederos, que se empleaban para  poner en su interior las teas encendidas, que ven\u00eda a ser el sistema de  iluminaci\u00f3n alternativo a los candiles de carburo o de aceite, en  aquellas \u00e9pocas en las que la luz el\u00e9ctrica brillaba por su ausencia. De  hecho, a principios del siglo XX, se consigui\u00f3 llevar la luz el\u00e9ctrica  hasta Urbicain, desde el molino de San Vicente (Urraul Bajo), pero el  tendido no lleg\u00f3 hasta este molino.<\/p>\n<p>En esa sala, bajo el soporte de una estructura de madera,  estaba la tolva, tambi\u00e9n de madera, una especie de embudo gigante cuyo  v\u00e9rtice apuntaba directamente sobre el orificio central de la rueda  volandera. Sobre ella, sobre la tolva, se descargaban los sacos de  grano.<\/p>\n<p>El molinero, mediante una palanca levantaba, justo en el piso  o t\u00fanel que hab\u00eda debajo suya, la compuerta de la estolda para que el  agua cayese directamente sobre la rueda motriz. Esta era de hierro, 140  cent\u00edmetros de di\u00e1metro, rodeada en todo su per\u00edmetro de peque\u00f1os  compartimentos que facilitaban, con la fuerza del agua, dar vueltas  sobre un eje de hierro que, en su parte superior, tras atravesar el  techo y una rueda fija de piedra, hac\u00eda girar la rueda volandera,  haci\u00e9ndola frotar sobre la rueda fija.<\/p>\n<p>Una vez activado esto, el propio molinero iba dando paso  desde la tolva al grano, situ\u00e1ndose este entre las dos ruedas de piedra,  o muelas, la fija y la volandera, de entre 20 y 22 cent\u00edmetros de  grosor, y 137 cent\u00edmetros de di\u00e1metro, cada una de ellas. Con otra  palanca graduaba la separaci\u00f3n entre ambas ruedas, consiguiendo de esta  manera que la molienda fue m\u00e1s fina o menos fina, dependiendo del uso  que se le fuese a dar.<\/p>\n<p>El resultado de aquella molienda ca\u00eda directamente sobre un  caj\u00f3n de madera que estaba situado en la parte frontal, entre la peque\u00f1a  ventana y las ruedas. As\u00ed es como funcionaban estos molinos, y este de  Urbicain en particular. \u00ab\u00daltimamente ya solo mol\u00edamos pienso para los  animales\u00bb, me cuenta Ildefonso Ascunce, \u00faltimo usuario de este molino.<\/p>\n<p>En cuanto se ve\u00eda que la rueda motriz ya iba despacio, eso  quer\u00eda decir que el agua no sal\u00eda con suficiente presi\u00f3n, o lo que es lo  mismo, la balsa se estaba quedando sin agua. Lo que se hac\u00eda en ese  momento era cerrar la estolda, y volver a abrir la compuerta que  cincuenta metros m\u00e1s arriba desviaba el cauce del barranco, hasta que la  balsa se volv\u00eda a llenar. Por eso era importante aprovechar los meses  de invierno.<\/p>\n<p>Hasta este molino acud\u00edan, principalmente, los vecinos de  Urbicain, de Iz\u00e1noz y de Turrillas; los mismos tres pueblos cuyos ni\u00f1os  daban vida a la escuela de Turrillas.<\/p>\n<p>El molino de Urbicain, como el de Zabalceta, est\u00e1 pidiendo a  gritos una intervenci\u00f3n urgente que frene su avanzado deterioro, que  limpie y consolide las ruinas, que permita interpretar las t\u00e9cnicas de  aprovechamiento del agua, la elaboraci\u00f3n del pan, y el acarreo de las  cargas de harina con caballer\u00edas. Evidentemente su recuperaci\u00f3n  patrimonial, no muy costosa desde el punto de vista econ\u00f3mico, supondr\u00eda  la creaci\u00f3n de un nuevo recurso tur\u00edstico que, sumado a las fuentes y a  la nevera, consolidar\u00edan a los valles de Izagaondoa y Unciti como una  especie de ecomuseo al aire libre con el agua como protagonista.<\/p>\n<p>Mientras tanto, sirvan estas l\u00edneas para empezar a reconstruir  la memoria de este molino, que no deja de ser una labor tan importante  como la anterior.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Noticias de Navarra\" href=\"http:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/2011\/11\/12\/vecinos\/comarcas\/el-molino-de-urbicain\">http:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/2011\/11\/12\/vecinos\/comarcas\/el-molino-de-urbicain<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El valle de Izagaondoa esconde en uno de sus rincones las ruinas de un molino, el de Urbicain, cuya memoria empezamos aqu\u00ed a reconstruir con este reportaje \u00a0 En el valle de Izagaondoa, al pie de la pe\u00f1a de Izaga, se encuentra la localidad de Urbicain. 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