{"id":25516,"date":"2011-11-07T09:40:57","date_gmt":"2011-11-07T07:40:57","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-dos-pilotos-de-hiroshima\/"},"modified":"2011-11-07T09:40:57","modified_gmt":"2011-11-07T07:40:57","slug":"los-dos-pilotos-de-hiroshima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-dos-pilotos-de-hiroshima\/","title":{"rendered":"Los dos pilotos de Hiroshima"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En 1956, el fil\u00f3sofo vien\u00e9s G\u00fcnther Anders inicia una correspondencia con el piloto arrepentido, loco, definitivamente extraviado, de Hiroshima. Porque hay otro: s\u00f3lido, impasible, que disfruta los frutos de un triunfo de la patria, la destrucci\u00f3n como ofrenda extrema entregada a la naci\u00f3n y a sus habitantes. Nos ocuparemos del primero. Del pobre loco. Aunque no dejaremos de mencionar el ejemplo que ha dejado al mundo el otro: el que fue capaz de asumir un genocidio como la m\u00e1s brillante de todas sus medallas, como el m\u00e1s destellante presente que pod\u00eda un soldado ofrecer, primero, a su Ej\u00e9rcito, y segundo en paralelo, a su naci\u00f3n y a sus habitantes. Qu\u00e9 tanto, \u00a1hab\u00eda que ganar esa guerra!<\/p>\n<p> G\u00fcnther Anders era un hombre de origen jud\u00edo, hab\u00eda luchado en la Primera Guerra Mundial, hab\u00eda sido disc\u00edpulo de Husserl y Heidegger, compa\u00f1ero de estudios de Hannah Arendt y se casa con ella en 1929. Los dos huyen de Alemania. Se divorcian en 1936. Tal vez los uniera m\u00e1s el espanto que el amor (por citar una frase trillada). Luego de la guerra se consagra al estudio de las partes m\u00e1s oscuras del ente antropol\u00f3gico. De su visita a Auschwitz deja el siguiente, estremecedor testimonio: \u201cSi se me pregunta en qu\u00e9 d\u00eda me avergonc\u00e9 absolutamente, responder\u00e9: en esta tarde de verano cuando en Auschwitz estuve ante los montones de anteojos, de zapatos, de dentaduras postizas, de manojos de cabellos humanos, de maletas sin due\u00f1o. Porque all\u00ed tendr\u00edan que haber estado tambi\u00e9n mis anteojos, mis dientes, mis zapatos, mi maleta. Y me sent\u00ed \u2013ya que no hab\u00eda sido un preso en Auschwitz porque me hab\u00eda salvado por casualidad\u2013 s\u00ed, me sent\u00ed un desertor\u201d. De ah\u00ed en m\u00e1s desarrolla en sus textos temas ligados al tecnocapitalismo en la senda que su maestro Heidegger hab\u00eda marcado. Pero sin las marcas nacionalsocialistas que hieren el pensamiento del Rector Friburgo. En 1983, le otorgan el Premio Theodor Adorno, cuya importancia se conoce: no hay otro m\u00e1s alto en Alemania. Quien le entrega el Premio (un hombre que no acuerda con sus ideas, pero as\u00ed es la democracia), dice: \u201cHonramos aqu\u00ed al fil\u00f3sofo G\u00fcnther Anders porque \u00e9l nos contradice, nos advierte constantemente, nos sacude\u201d. Anders responde: \u201cSoy s\u00f3lo un conservador ontol\u00f3gico. Que trata de que el mundo se conserve para poder modificarlo\u201d.<\/p>\n<p> Claude Eatherly es uno de los pilotos que han dejado caer una de las bombas sobre Hiroshima. Vio el resplandor diab\u00f3lico o m\u00edstico, cuasi divino, bajo sus ojos. Cuando aterriz\u00f3, secamente le dijeron: \u201cMataste 200.000 personas en cinco minutos\u201d. Nadie le hab\u00eda dicho eso&#8230; Eatherly no lo puede tolerar. Enloquece. Truman, en lugar de un h\u00e9roe, recibe a un loco, lleno de cargas intolerables, herido por la culpa, por la autoflagelaci\u00f3n. Lo meten en un loquero del Pent\u00e1gono. Pasa ah\u00ed seis a\u00f1os. Queda libre. Pero para andar a la deriva. Llevando su tragedia de un lado a otro. Por fin, en Nueva Orle\u00e1ns se empacha de barbit\u00faricos buscando morir, pero lo salvan. El otro piloto es el coronel Thibbets. Es el que asume ser un h\u00e9roe de guerra: \u201cNo siento ning\u00fan arrepentimiento. Soy un soldado y me dieron una orden. Cuando un soldado recibe una orden, la cumple. Si mueren 200.000 personas yo no tengo la culpa. No lo decid\u00ed y lo ignoraba\u201d. Eatherly es culpable de, en lugar de ser un h\u00e9roe, en lugar de hacerles sentir a los norteamericanos y al Ej\u00e9rcito que ganaron esa guerra heroicamente, de angustiarse, sufrir y volverse loco. No puede vivir jam\u00e1s tranquilo. \u00bfC\u00f3mo perdonarle eso? Entonces, \u00bfqu\u00e9 nos dice el loco de Eatherly? \u00bfQue todos debemos hacer eso? \u00bfVolvernos locos? \u00a1Qu\u00e9 locura!<\/p>\n<p> Hasta que G\u00fcnther Anders, el 3 de junio de 1959, le env\u00eda a Eatherly su primera carta: \u201cEl que escribe estas l\u00edneas es para usted un desconocido. Para nosotros, en cambio, para mis amigos y para m\u00ed, usted es una persona conocida. Seguimos con el coraz\u00f3n en un pu\u00f1o sus esfuerzos por salir de su desgracia (&#8230;) Como cada a\u00f1o, el pr\u00f3ximo 6 de agosto la poblaci\u00f3n de Hiroshima conmemora el d\u00eda en que sucedi\u00f3 \u2018aquello\u2019. Usted podr\u00eda enviar a esas personas un mensaje adecuado para tal conmemoraci\u00f3n. Si se dirigiese a esas personas como ser humano dici\u00e9ndoles: \u2018En aquel momento yo no sab\u00eda lo que hac\u00eda, pero ahora s\u00ed lo s\u00e9. Y s\u00e9 que jam\u00e1s ha de repetirse algo similar\u2019 (&#8230;) Lo que ser\u00eda de justicia, puesto que tambi\u00e9n usted Eatherly, es una v\u00edctima de Hiroshima. Y puede que esto tambi\u00e9n fuese para usted, si no un consuelo, s\u00ed al menos un motivo de alegr\u00eda. Con la expresi\u00f3n del afecto que siento hacia cada una de esas v\u00edctimas, le mando mis saludos\u201d. Se entrecruzaron m\u00e1s de sesenta cartas de inevitable lectura.<\/p>\n<p> <a title=\"P\u00e1gina 12\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-180627-2011-11-06.html\"><br \/><\/a><\/p>\n<p> <a title=\"P\u00e1gina 12\" href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-180627-2011-11-06.html\">http:\/\/www.pagina12.com.ar\/diario\/contratapa\/13-180627-2011-11-06.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1956, el fil\u00f3sofo vien\u00e9s G\u00fcnther Anders inicia una correspondencia con el piloto arrepentido, loco, definitivamente extraviado, de Hiroshima. Porque hay otro: s\u00f3lido, impasible, que disfruta los frutos de un triunfo de la patria, la destrucci\u00f3n como ofrenda extrema entregada a la naci\u00f3n y a sus habitantes. Nos ocuparemos del primero. Del pobre loco. 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