{"id":25360,"date":"2011-10-07T10:12:14","date_gmt":"2011-10-07T08:12:14","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-amigos-del-coronel\/"},"modified":"2011-10-07T10:12:14","modified_gmt":"2011-10-07T08:12:14","slug":"los-amigos-del-coronel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-amigos-del-coronel\/","title":{"rendered":"Los amigos del coronel"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Hace apenas un a\u00f1o, y parece que hace un siglo, o que pertenece a una historia olvidada y remota. Era cuando el coronel Gadafi, se\u00f1or personal de Tripolitania y Cirenaica, due\u00f1o del desierto y de sus lagos subterr\u00e1neos de petr\u00f3leo y de agua f\u00f3sil, se permit\u00eda el lujo (como yo recordaba aqu\u00ed mismo en septiembre de 2010), de presentarse en cualquier capital europea con todo el s\u00e9quito suntuoso de rey tribal y de monarca \u00e1rabe y africano. Poco antes, en una ceremonia b\u00e1rbara y grotesca, se hab\u00eda proclamado rey de reyes de \u00c1frica, con profusi\u00f3n de subsidios y de petrod\u00f3lares a los jefes de los estados del continente y los dirigentes de la Uni\u00f3n Africana. Y con desfiles folcl\u00f3ricos y paradas militares, en honor propio y presididas por \u00e9l mismo vestido de uniforme de opereta vienesa, cubierto de galones dorados y medallas relucientes, y acompa\u00f1ado, entre otros m\u00e1s, por su amigo y admirador el teniente coronel Hugo Ch\u00e1vez, y por el ministro Miguel \u00c1ngel Moratinos (\u00fanico entre sus colegas europeos, si no me falla la memoria), insigne cerebro de la diplomacia espa\u00f1ola, inventor de la  Alianza nonata de Civilizaciones Occidentales y Orientales. Hace un a\u00f1o, pues, el coronel, llegaba a la ciudad de Roma, madre real o simb\u00f3lica de esta civilizaci\u00f3n nuestra, rodeado de su batall\u00f3n de guerreras armadas, poco isl\u00e1micas de indumentaria, instalaba la tienda real no recuerdo en qu\u00e9 jardines hist\u00f3ricos, recib\u00eda los cumplidos y los abrazos de su gran amigo el caballero Silvio Berlusconi, y empezaba la funci\u00f3n. Treinta caballos llegaron tambi\u00e9n en avi\u00f3n especial, el gobierno italiano le ofreci\u00f3 una cena de homenaje con 800 invitados, y despu\u00e9s el coronel alquilar -discretamente pagadas y m\u00e1s discretamente vestidas- 500 se\u00f1oritas de f\u00edsico atractivo, para dedicarles una lecci\u00f3n magistral sobre el islam, el Cor\u00e1n y las maravillas de Libia. Demostr\u00f3, textos en mano, que, vista la preeminencia de Mahoma sobre Jesucristo, Europa deber\u00eda convertirse r\u00e1pidamente al islam. De momento, tres de las asistentes alquiladas dijeron que de acuerdo, y se convirtieron al instante y se pusieron un velo. Yo escrib\u00ed entonces que el espect\u00e1culo del coronel en Roma, con la acogida, los abrazos y las genuflexiones, qui\u00e9n sabe si no era una muestra de lo que se suele decir \u00abla decadencia de occidente\u00bb, nuestra propia miseria, la humillaci\u00f3n ante el poder del petr\u00f3leo, el obsequio permanente a aut\u00f3cratas a condici\u00f3n de que tengan cofres llenos de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Nadie esperaba, obviamente, que pocos meses m\u00e1s tarde en el pa\u00eds ejemplar del coronel comenzar\u00edan a pasar las cosas que han pasado: ni una revuelta popular, ni los miles de j\u00f3venes desordenados y armados, ni el apoyo militar europeo, ni la entrada en Tr\u00edpoli y lo que a\u00fan vendr\u00e1. No lo esperaba Berlusconi, que (a diferencia de Cameron y de Sarkozy) tard\u00f3 demasiado tiempo en mostrar ning\u00fan apoyo a los rebeldes, y sobre todo no lo esperaban los amigos y colegas m\u00e1s s\u00f3lidos de Gadafi, empezando por buena parte de l\u00edderes africanos, receptores de regalos abundantes, de dinero, de ayuda militar y de subsidios que les permit\u00edan simplemente ir tirando e incluso llegar a fin de mes y pagar los soldados y los funcionarios. Al menos, sin embargo, estos l\u00edderes africanos han tenido la discreci\u00f3n de callar, incluyendo aquellos que, como los de Sud\u00e1frica, recordaban viejas im\u00e1genes heroicas del anticolonialismo. Ni que decir (bueno, s\u00ed hay que decirlo) que entre los mejores amigos africanos del coronel estaba Charles Taylor (juzgado por cr\u00edmenes horribles en La Haya), Obiang de Guinea Ecuatorial, o Robert Mugabe de Zimbabwe, entre otros ejemplos de l\u00edderes democr\u00e1ticos y preocupados por el progreso de sus pueblos. Ni que decir tampoco que, al otro lado del Atl\u00e1ntico, el comandante Hugo Ch\u00e1vez, su maestro y comandante supremo Fidel Castro, y su ac\u00f3lito (alquilado y bien pagado) Ortega de Nicaragua no se han cansado de proclamar, hasta el \u00faltimo momento (cuando escribo esto parece que ya han cerrado la boca), que Gadafi es un l\u00edder ejemplar y revolucionario y que sus enemigos son agentes del capitalismo, que se trata de una \u00abguerra fascista\u00bb, y que todo es un complot de los imperialistas. Tal cual, literalmente. Mis reflexiones y conclusiones sobre estas amistades y amores, las pueden adivinar ustedes mismos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"El Temps\" href=\"http:\/\/www.eltemps.net\/\">http:\/\/www.eltemps.net\/<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace apenas un a\u00f1o, y parece que hace un siglo, o que pertenece a una historia olvidada y remota. 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