{"id":25355,"date":"2011-10-06T08:30:16","date_gmt":"2011-10-06T06:30:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/dinosaurios\/"},"modified":"2011-10-06T08:30:16","modified_gmt":"2011-10-06T06:30:16","slug":"dinosaurios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/dinosaurios\/","title":{"rendered":"Dinosaurios"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Art\u00edculo publicado en 1995 tras la muerte de Ernest Mandel<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Este articulo del notable novelista y periodista argentino Osvaldo Soriano (1943-1997) fue publicado originalmente en una contratapa del diario P\u00e1gina\/12, poco despu\u00e9s de la muerte de Ernest Mandel, ocurrida el 20 de julio de 1995. El sitio de Viento Sur ha tenido la buena idea de reproducirlo (tomando una edici\u00f3n del blog Expansi\u00f3n), bajo el t\u00edtulo \u00abErnest Mandel te\u00f3rico de la revoluci\u00f3n\u00bb. Publicamos la versi\u00f3n de P\u00e1gina\/12 con su t\u00edtulo original.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(Desde Par\u00eds) Hace un par de semanas, cuando me enter\u00e9 de la muerte de Ernest Mandel, el \u00faltimo gran te\u00f3rico del marxismo contestatario, no me sent\u00ed con suficiente autoridad para escribir un art\u00edculo sobre \u00e9l y su obra. Despu\u00e9s, al ver que los diarios lo recordaban como un dinosaurio enterrado hace millones de a\u00f1os, me dije que al menos deb\u00eda dar cuenta de la noche en que lo conoc\u00ed en Ixelles, cerca de Bruselas, all\u00e1 por 1977.<\/p>\n<p>Mandel lleg\u00f3 a ser el trotskista m\u00e1s notorio del mundo, hered\u00f3 la direcci\u00f3n de la IV Internacional y fue reconocido o negado por los suyos con la terrible virulencia con que suelen hacerlo los seguidores del creador del Ej\u00e9rcito Rojo. A los diecis\u00e9is a\u00f1os se incorpor\u00f3 a la  Resistencia contra los nazis, entr\u00f3 en el socialismo para crearle un ala izquierda y en 1940, el mismo a\u00f1o en que Trotsky fue asesinado en M\u00e9xico por orden de Stalin, se incorpor\u00f3 a las filas del internacionalismo. En los a\u00f1os sesenta, public\u00f3 un libro de referencia para la discusi\u00f3n de la econom\u00eda: Tratado de econom\u00eda marxista. Al poco tiempo lo pusieron preso por agitador y al salir de la c\u00e1rcel era uno de los intelectuales rojos m\u00e1s temidos de la tierra. Pas\u00f3 clandestinamente por decenas de pa\u00edses tratando de unir los desgajamientos trotskistas. Quer\u00eda hacerles entender a sus camaradas que la revoluci\u00f3n no estaba a la vuelta de la esquina, que Marx hab\u00eda incluso previsto la eventualidad de una tremenda derrota (pasar\u00e1n cincuenta, cien, doscientos a\u00f1os antes de que la clase obrera tome conciencia de su explotaci\u00f3n), y que el stalinismo era el principal enemigo del c\u00e9lebre \u00ab\u00a1Trabajadores del mundo: \u00fananse!\u00bb.<\/p>\n<p>Su libro m\u00e1s traducido, \u00abLa tercera edad del capitalismo\u00bb, conocido a principios de los a\u00f1os setenta, anticipa la euforia mercantilista del reaganismo, la tristeza del menemismo y unas cuantas cosas m\u00e1s. En 1983, Mandel public\u00f3 en Inglaterra, donde sus seguidores eran m\u00e1s numerosos que en otros pa\u00edses, Power and Money, que muchos consideran su obra mayor. En 1987, ya profesor de econom\u00eda en la Universidad Libre de Bruselas, se dio el gusto de escribir Meurtres esqu\u00eds (Asesinatos exquisitos), un curioso ensayo sobre la novela negra.<\/p>\n<p>Sus giras clandestinas sol\u00edan terminar en esc\u00e1ndalos: expulsado de Australia, Francia, Alemania, Suiza y naturalmente Estados Unidos, es posible que haya estado de inc\u00f3gnito en la Argentina en tiempos de Frondizi, aunque \u00e9l se neg\u00f3 a confirmarlo aquella noche en que lo conoc\u00ed. Eran los d\u00edas de gloria del general Bussi, del almirante Massera, del antisemita Ram\u00f3n Camps, en los que mataban o desaparec\u00edan gente en montes, ciudades y mares.<\/p>\n<p>Y bien: alguien le pidi\u00f3 a Mandel que explicara c\u00f3mo pod\u00eda ser que el Partido Comunista Argentino diera a Videla un \u00abapoyo cr\u00edtico\u00bb. Fijamos una fecha en Ixelles y all\u00ed acudimos los acusados de montar una campa\u00f1a antiargentina a escuchar lo que dec\u00eda Ernest Mandel, sucesor de Trotsky, enemigo de los capitalistas y censor de todos los soviets.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 solo a la reuni\u00f3n, sin custodia ni chicas que le hicieran la corte: dej\u00f3 unos libros sobre la mesa, limpi\u00f3 los anteojos con un pa\u00f1uelo de papel, se quit\u00f3 el sobretodo lustroso, ra\u00eddo, y el echarpe marr\u00f3n. Enseguida me hizo acordar al profesore socialista que Marcello Mastroianni interpreta en Los compa\u00f1eros, la pel\u00edcula de Monicelli, el expulsado perpetuo, el predicador pesimista. Empez\u00f3 a hablar y al rato ya se estaba peleando con todos. No dec\u00eda una sola palabra de las que uno ten\u00eda ganas de escuchar, explicaba el mecanismo econ\u00f3mico y social que hab\u00eda llevado a la Argentina al desastre desde Uriburu hasta Videla. Nos pregunt\u00f3 qu\u00e9 era de la vida de don Arturo Illia, al que consideraba un gran hombre; pregunt\u00f3 con ansiedad si se hab\u00eda plegado a la aprobaci\u00f3n como Balb\u00edn y Frondizi o al silencio como tantos otros. Quiso saber de Agust\u00edn Tosco y tambi\u00e9n de los sindicalistas amarillos, que conoc\u00eda uno por uno. Desmenuz\u00f3 la l\u00f3gica del comunismo criollo que se plegaba a las sugerencias de Mosc\u00fa y por primera vez en mi vida o\u00ed a un marxista hablar de la revoluci\u00f3n inform\u00e1tica y de la manera en que cambiar\u00eda al mundo. Dej\u00f3 que lo insultaran y le dijeran que pod\u00eda meterse sus libros en el culo. Sonre\u00eda con iron\u00eda y a veces respond\u00eda golpeando la mesa con un pu\u00f1o. Ten\u00eda la elegancia del despojamiento, las maneras corteses y virulentas de los revolucionarios del siglo XIX. Aunque pocos como \u00e9l conoc\u00edan la marcha del capitalismo posindustrial. La charla, convertida en asamblea, termin\u00f3 pasada la medianoche.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 recordar ahora a un tipo al que Menem le hubiera ganado diez elecciones seguidas? \u00bfUn profesor al que nadie escuchaba? Porque siempre dec\u00eda algo que no esper\u00e1bamos que dijera. Esa noche, militantes uruguayos, alemanes, chilenos y argentinos estaban furiosos contra \u00e9l. La discusi\u00f3n sigui\u00f3 en los pasillos con un fr\u00edo inolvidable. Tanto que ni siquiera nevaba. El local, que deb\u00eda pertenecer a un sindicato, se fue vaciando. No hab\u00eda bares ni cervecer\u00edas cerca. Igual, nadie ten\u00eda con qu\u00e9 pagarse una comida. Nos quedamos en la vereda, ateridos, Mandel y unos pocos amigos. Reci\u00e9n al rato nos dimos cuenta de que estaba a pie y hab\u00eda perdido el \u00faltimo tren. El autor de Power and Money no ten\u00eda coche, custodia ni chofer. Lo que m\u00e1s le preocupaba era encontrar un lugar donde seguir la discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos llegado en un viejo Citro\u00ebn con una imposible patente holandesa y nos ofrecimos a llevarlo. Acept\u00f3 y ah\u00ed nom\u00e1s salimos a treinta por hora en la helada noche belga, con el profesor m\u00e1s perseguido del mundo sentado en las rodillas. Hablaba castellano con los latinoamericanos, alem\u00e1n con el que manejaba y portugu\u00e9s con la chica que iba al lado. Ya en Bruselas nos invit\u00f3 a subir a su departamento. Estaba lleno de libros, en las bibliotecas, en el suelo, sobre la mesa, en el ba\u00f1o, arriba de la heladera, debajo de la pileta y al lado de la cama.<\/p>\n<p>No nos hicimos trotskistas por eso, pero el alem\u00e1n, que ya lo era, le comi\u00f3 las salchichas que ten\u00eda en la heladera y nosotros le tomamos la cerveza y acabamos con el queso. Compr\u00e9 su libro sobre la novela negra en Par\u00eds y me pareci\u00f3 que se le iba la mano con la ideolog\u00eda. Eso es todo. No volv\u00ed a verlo. Muri\u00f3 en Bruselas de un ataque al coraz\u00f3n a los 73 a\u00f1os. Antes hab\u00eda refutado a los liberales, demostrado las contradicciones de patrones y obreros, pronosticado la ca\u00edda del imperio sovi\u00e9tico y adivinado el fin de la era del trabajo asalariado. \u00abLo que cuenta -dec\u00eda- es el conocimiento.\u00bb Tal vez por eso los medios hablan de \u00e9l como de un dinosaurio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado en 1995 tras la muerte de Ernest Mandel \u00a0 Este articulo del notable novelista y periodista argentino Osvaldo Soriano (1943-1997) fue publicado originalmente en una contratapa del diario P\u00e1gina\/12, poco despu\u00e9s de la muerte de Ernest Mandel, ocurrida el 20 de julio de 1995. 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