{"id":25168,"date":"2011-09-05T07:12:08","date_gmt":"2011-09-05T05:12:08","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/genio-y-humor-de-diderot\/"},"modified":"2011-09-05T07:12:08","modified_gmt":"2011-09-05T05:12:08","slug":"genio-y-humor-de-diderot","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/genio-y-humor-de-diderot\/","title":{"rendered":"Genio y humor de Diderot"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>La edici\u00f3n cr\u00edtica de Jaques el Fatalista y su amo (as\u00ed lo escrib\u00eda su autor) a cargo de Simone Lecointre y Jean Le Galliot de 1977 a partir del \u00abmanuscrito de Leningrado\u00bb -ahora de nuevo el de San Petersburgo- que me procur\u00f3 la mejor diderotiana de Espa\u00f1a, Mar\u00eda Antoranz, me ha inducido a enfrascarme una vez m\u00e1s en la novela, con un placer a\u00fan mayor que en el de mis anteriores calas. Como ocurre con el Quijote y Tristram Shandy, sus dos claros predecesores, las lecturas del texto son inagotables y cambian tanto por la bien calculada astucia del autor como por el grado de conocimientos literarios y la disposici\u00f3n l\u00fadica de quien lo lee. La percepci\u00f3n del especialista no es la de quien se adentra en el libro dispuesto a sonre\u00edr y pasar un buen rato. Ambos enfoques son v\u00e1lidos y yo dir\u00eda que complementarios. El erudito a secas no alcanza tal vez a disfrutar de las trampas y se\u00f1uelos de la novela como el dotado del sentido del humor. Mas su laboreo permite a este una mejor compresi\u00f3n del deleite de su lectura.<\/p>\n<p>Publicada p\u00f3stumamente en 1796, Jacques el Fatalista, cuyo manuscrito fue confiado por el propio Diderot a la mecenas y protectora entusiasta de los enciclopedistas, la zarina de Rusia Catalina II la Grande -la obra no interes\u00f3 al p\u00fablico ni a la cr\u00edtica de su tiempo, ce\u00f1idos hoy como ayer a una mera lectura hist\u00f3rico-realista del g\u00e9nero novelesco. Las \u00abperlas\u00bb con las que fue recibida por los gacetilleros de la \u00e9poca -\u00abuna sarta de caprichos y ocurrencias\u00bb, \u00abun di\u00e1logo que acaba por dar dolor de cabeza\u00bb, \u00abun remedo de C\u00e1ndido\u00bb, etc\u00e9tera- anticipan las que saludar\u00e1n luego a La educaci\u00f3n sentimental, Bouvard y P\u00e9cuchet y, en nuestros predios, a La Regenta.<\/p>\n<p>La novela de Diderot es p\u00f3stuma por partida doble: apareci\u00f3 12 a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del autor y pertenece a la estirpe de las obras que parecen haber sido escritas para la posteridad, para un lector no nacido a\u00fan. Este surge al cabo de X tiempo y verifica que se halla ante un texto contempor\u00e1neo suyo. \u00bfCu\u00e1ntos accedieron a la po\u00e9tica narrativa de Los cantos de Maldoror hasta su descubrimiento por los surrealistas? El lector potencial o dormido existe (en el caso de La lozana andaluza seste\u00f3 cuatro siglos y medio) y su despertar coincide con un cambio de la sensibilidad de la \u00e9poca, cuando caen las anteojeras de una concepci\u00f3n literaria caduca. \u00abLo que se comprende en un abrir y cerrar de ojos no suele dejar huella\u00bb, dec\u00eda Gide, y la vida p\u00f3stuma de muchas grandes obras le da sobradamente la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el argumento de Jacques el Fatalista? se pregunta el lector perezoso, \u00e1vido de aventuras. En efecto, no lo ve por ning\u00fan lado y la serie de digresiones, incidentes o azares que interrumpen el suspirado tema novelesco le llenan de perplejidad, si no de irritaci\u00f3n. \u00a1Acci\u00f3n, m\u00e1s acci\u00f3n!, le increpa tambi\u00e9n el cr\u00edtico sin que ni uno ni otro se percaten de que el prop\u00f3sito delautor sea la parodia de la verosimilitud de la novela hist\u00f3rica en su pretensi\u00f3n de reproducir lo real. Ante cada secuencia amorosa en germen, la esperanza del lector se ve despiadadamente defraudada. El episodio de la rodilla herida de Jacques al caer de su montura y la intervenci\u00f3n sol\u00edcita de la bella mujer del cirujano, presagio de sus futuros amores, se trunca una y otra vez con un humor corrosivo que arrambla con los distintos c\u00f3digos narrativos a los que se halla habituado el lector.<\/p>\n<p>El autor se encara directamente con este para advertirle que el hilo argumental es un callej\u00f3n de ramificaciones infinitas. Jacques se distrae, cambia de idea, se resfr\u00eda y pierde la voz. \u00abVaya Jacques, \u00bfy la historia de tus amores?\u00bb. En vez de responder, Jacques exclam\u00f3, \u00abal diablo la historia de mis amores\u00bb. \u00abTe escucho, lector, me preguntas: \u00bfy los amores de Jacques? \u00bfCrees que no soy tan curioso como t\u00fa?\u00bb. \u00abLector, me tratas como un aut\u00f3mata, eso no es cort\u00e9s\u00bb. El continuo tira y afloja concluye con la resignada amonestaci\u00f3n al auditor-leyente: \u00abJacques ha dicho cien veces que est\u00e1 escrito en lo alto que no terminar\u00e1 su historia y compruebo que tiene raz\u00f3n. Bien veo, lector, que eso te fastidia. Pues anda, toma el relato donde lo dej\u00e9 y prol\u00f3ngalo conforme a tu fantas\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Como en su historieta Esto no es cuento, Diderot recurre a las argucias y tretas del relato oral en el que el p\u00fablico dialoga con el narrador y este contesta a sus preguntas. La gestualidad es una saludable fuente de equ\u00edvocos cuyo relativismo diluye la supuesta verdad de los hechos referidos o, por mejor decir, el simulacro de su verosimilitud o de una inverosimilitud autentificada por el portavoz de alguna divinidad situada en lo alto. Nadie pone en duda el texto supuestamente sagrado. Este se escucha con reverencia y el p\u00fablico dice am\u00e9n.<\/p>\n<p>Si la deuda de Diderot con Sterne, de cuyo Tristram Shandy toma p\u00e1rrafos enteros, de ordinario sin citarle, es bien manifiesta, la contra\u00edda con Cervantes no es en modo alguno menor. Jacques y su amo son tan inseparables como don Quijote y Sancho (y lo ser\u00e1n despu\u00e9s Bouvard y P\u00e9cuchet y los h\u00e9roes de Es cuento largo, de G\u00fcnter Grass). Cervantes fue el primero en arremeter con humor contra los g\u00e9neros narrativos de su tiempo, no solo el de las novelas de caballer\u00eda sino tambi\u00e9n la buc\u00f3lica, bizantina, italianizante, etc\u00e9tera, y en levantar sobre sus ruinas el edificio de nuestra primera novela. Y el papel desempe\u00f1ado en la Segunda Parte por el falso Quijote de Avellaneda -ese juego de espejos que consagra la infinitud de la ficci\u00f3n dentro de la ficci\u00f3n- lo ser\u00e1 en Diderot por el ep\u00edlogo del supuesto editor -un recurso muy com\u00fan a las Memorias de su tiempo-, poseedor de tres manuscritos que refieren de forma distinta el final de la historia: uno es par\u00f3dicamente un plagio de Sterne; los otros rematan aquella ya con el ep\u00edlogo feliz de los amores de Jacques con la bella enfermera, ya con el triste sino del h\u00e9roe, sepultado con grilletes y esposas en el siniestro calabozo de un castillo, si bien cabe la posibilidad, se nos insin\u00faa, de que el amo de Jacques, apiadado de su suerte, pueda liberarle y devolverle a sus amores, a menos que \u00e9l o el due\u00f1o del castillo, prendados a su vez de la cuidadora&#8230; El desenlace abierto a varias salidas concede la facultad de opci\u00f3n al lector, libre de elegir el que m\u00e1s le apetezca.<\/p>\n<p>El fatalismo burl\u00f3n e irreverente de Diderot, padre del materialismo filos\u00f3fico de la Enciclopedia, se condensa en el mon\u00f3logo interior del protagonista en las \u00faltimas l\u00edneas de la novela: \u00abSi est\u00e1 escrito en lo alto que ser\u00e1s cornudo, Jacques, por mucho que hagas lo ser\u00e1s; si est\u00e1 escrito, al rev\u00e9s, que no lo ser\u00e1s, por mucho que ellos hagan [su amo y el due\u00f1o del castillo], no lo ser\u00e1s; duerme pues amigo m\u00edo&#8230; y se durmi\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n dice que el humor y la hondura y seriedad propias del fil\u00f3sofo sean inconciliables? El ejemplo de Diderot es la prueba rotunda de su armoniosa y perfecta compatibilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por <a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\">El Pa\u00eds<\/a>-k argitaratua<\/h5>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La edici\u00f3n cr\u00edtica de Jaques el Fatalista y su amo (as\u00ed lo escrib\u00eda su autor) a cargo de Simone Lecointre y Jean Le Galliot de 1977 a partir del \u00abmanuscrito de Leningrado\u00bb -ahora de nuevo el de San Petersburgo- que me procur\u00f3 la mejor diderotiana de Espa\u00f1a, Mar\u00eda Antoranz, me ha inducido a enfrascarme una [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-25168","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Genio y humor de Diderot - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"\u00bfQui\u00e9n dice que el humor y la hondura y seriedad propias del fil\u00f3sofo sean inconciliables? 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