{"id":25165,"date":"2011-09-05T07:05:12","date_gmt":"2011-09-05T05:05:12","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/recuerdos-del-futuro\/"},"modified":"2011-09-05T07:05:12","modified_gmt":"2011-09-05T05:05:12","slug":"recuerdos-del-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/recuerdos-del-futuro\/","title":{"rendered":"Recuerdos del futuro"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<div>\n<p><strong><span><a title=\"Blog Memoria, I\u00f1aki Ega\u00f1a\" href=\"http:\/\/www.euskaldunak.info\/memoria\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" title=\"Blog I\u00f1aki Ega\u00f1a\" alt=\"Memoria_bloga\" src=\"http:\/\/www.nabarralde.com\/images\/stories\/irudiak\/Memoria_bloga.jpg\" height=\"180\" width=\"240\" \/><\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p>Al abrigo de los aires que circulan por nuestras calles adoquinadas, van abri\u00e9ndose puertas de estancias que han estado cerradas durante a\u00f1os y que, de improviso, nos recuerdan la vida y la muerte. He conocido el desasosiego permanente adherido a las piedras de los muros de c\u00e1rceles y escondrijos, pero tambi\u00e9n la alegr\u00eda de fiestas ef\u00edmeras y kalejiras repletas de juventud. A pesar del siniestro, hemos sobrevivido, eso s\u00ed, con una carga repleta de a\u00f1oranzas.<\/p>\n<p>Y de zozobras. Tambi\u00e9n de satisfacciones.<\/p>\n<p>La esperanza en el futuro nos ha mantenido vivos. Se fueron derrumbando con estr\u00e9pito algunos de nuestros m\u00e1s fervientes espejos, en Nicaragua, en El Salvador, en Chile, incluso en Berl\u00edn, y nos quedamos desamparados, acogidos por el eco de canciones revolucionarias y los cap\u00edtulos de libros de intrigas. Tal y como nuestros padres so\u00f1aron con Vietnam (crear uno, dos, tres Vietnam en el mensaje a la Tricontinental del Ch\u00e9 en 1966), con las revueltas de los estudiantes en Par\u00eds en 1968 o la de los indios metropolitanos en Italia, tambi\u00e9n por aquel entonces, la victoria colectiva estaba a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, supimos de los sioux y los cherokees alcoholizados en sus reservas, de los horrores de la nomenclatura en nombre del pueblo, de las miserias de los hijos comunistas de aquellos m\u00edticos resistentes, del reparto de la tarta en cuanto los m\u00e1s radicales de la tierra alcanzaron la silla del poder. De Stalin, de Pol Pot, de Roger Debray, de Michel Labeguery\u2026 Nos dio un vuelco al coraz\u00f3n la extensi\u00f3n de la corrupci\u00f3n en tiempos del Daniel Ortega sandinista.<\/p>\n<p>Nos deslizamos por la senda de la incomprensi\u00f3n cuando Francia dio cobertura a los grupos parapoliciales, cuando desde pa\u00edses supuestamente amigos (Venezuela entre ellos) expulsaban a refugiados, cuando la Argelia del Frente de Liberaci\u00f3n Nacional, tantas veces recordado, dio p\u00e1bulo a las pretensiones espa\u00f1olas, a\u00f1adiendo que no era neutra en eso de las negociaciones, sino que apostaba abiertamente por Madrid.<\/p>\n<p>A nuestra generaci\u00f3n le toc\u00f3, como a la que vivi\u00f3 la victoria del fascismo, conocer los sinsabores de la llamada democracia. De la constituci\u00f3n espa\u00f1ola, de la OTAN y de la <em>realpolitik<\/em> de quienes se llamaban socialistas, que se jactaban de encarcelar a m\u00e1s vascos que nadie. Que ilegalizaban partidos y que elogiaban tricornios y banqueros por igual. Que, nos dec\u00edan los m\u00e1s ancianos, repet\u00edan mensajes que hace a\u00f1os hubieran supuesto falangistas.<\/p>\n<p>Un buen d\u00eda comprendimos que est\u00e1bamos solos. Bueno, casi solos. Que no era c\u00f3mo cuando el Juicio de Burgos, solidarios espoleados por la prensa antifranquista en una Espa\u00f1a sociol\u00f3gicamente franquista. Que el pasado hab\u00eda desaparecido en cuanto varios tuvieron oportunidad de agrandar los bolsillos y aparecer en las primeras p\u00e1ginas de los diarios de Murdoch o en las televisiones de Valerio Lazarov.<\/p>\n<p>Cuando nuestros equipos viajaban fuera de nuestros l\u00edmites les abroncaban, agred\u00edan a sus seguidores. Pinchaban las ruedas a los coches de nuestros amigos por llevar los colores de la tricolor o el s\u00edmbolo de la oveja latxa. Insultaban a quienes portaban la ikurri\u00f1a, aunque lo hicieran en un acto de apoyo al jefe de la cristiandad, y nos robaban en los parkings vigilados de las prisiones, en donde salud\u00e1bamos a nuestros hijos e hijas.<\/p>\n<p>Los de izquierdas y derechas nos llamaban fan\u00e1ticos desde p\u00falpitos recubiertos de p\u00f3lizas al portador, los columnistas progres apelaban a la modernidad, mostrando sus zapatos <em>fashion<\/em> y carcaje\u00e1ndose de nuestras abarcas. El fin de la historia vino a decir Fukuyama, que es lo mismo que el de las ideolog\u00edas que proclama Od\u00f3n Elorza o el de los derechos civiles de Jaime Mayor (Oreja) o Alfredo P\u00e9rez (Rubalcaba). Nada importa, ni futuro, ni pasado. S\u00f3lo gestionar el dinero y la naci\u00f3n, el euro y Espa\u00f1a, los bonos del estado y Francia. Y la silicona en las tetas de la artista de moda.<\/p>\n<p>Dec\u00eda que casi solos. Nobleza obliga. En todo el mundo encontramos amigos. Algunos, como en Brescia, en Bolzano, en Barcelona, en Madrid, en Lille, en Frankfurt, en Londres\u2026 en Uruguay. Amigos y amigas, compa\u00f1eros y compa\u00f1eras. Tambi\u00e9n sangre de nuestra sangre, en euskal etxeas, gaztetxes. Eran y son la excepci\u00f3n, los que valen la pena.<\/p>\n<p>En esa soledad retornamos a nuestros palacios de invierno y descubrimos que el tesoro estaba en casa. Que no hemos hecho sino lo \u00fanico que pod\u00edamos hacer. Como le o\u00ed en cierta ocasi\u00f3n a Marc L\u00e9gasse, abriendo la ventana de su terraza en Sokoa y aspirando el salitre del puerto de Donibane Lohizune: \u201cen este escenario lo extra\u00f1o hubiera sido no ser abertzale. Estamos predestinados a ser lo que somos\u201d. Algo similar nos contaba el ondarrutara Fran Aldanondo, \u00faltimo preso del franquismo, muerto por la Guardia Civil en 1979: \u201cSomos hijos del tiempo (eguraldia). No podemos ser de otra manera\u201d.<\/p>\n<p>Es cierto. Nuestros padres sufrieron destierro, nuestros abuelos c\u00e1rcel. Nuestras abuelas lloraron en la oscuridad las ausencias y nuestras madres guardaron en el bolso tantas cosas que perdieron la memoria de ad\u00f3nde iban y qu\u00e9 portaban. No pod\u00edamos ser de otra manera y nadie, desde el exterior, nos lo iba a recordar.<\/p>\n<p>Aprendimos, sin embargo, una gran lecci\u00f3n. Cuando volvimos a casa comprobamos, con estupor, que los nuestros eran m\u00e1s que aquellos que nos hab\u00edan ayudado a cruzar la muga o nos abrieron la puerta de su casa en una carga policial. Los nuestros, y es una de las razones por las que jam\u00e1s abandonar\u00e9 este maravilloso barco, son la mayor\u00eda. Una mayor\u00eda que, en aras a no s\u00e9 qu\u00e9 cuento chino, ha sido abandonada a la suerte de la historia, es decir ha sido borrada del mapa de la lucha por un mundo mejor. \u00bfPor qu\u00e9? Porque ese mundo mejor, esa defensa patria es pecado. Mortal.<\/p>\n<p>Rehaciendo el camino me he encontrado con socialistas, republicanos, anarquistas, abertzales, incluso carlistas (\u00bfqui\u00e9n lo iba a decir?) que finalmente componen mi bagaje. La mochila de mi vida, de nuestra vida sobre todo de la de aquellos que adquirieron mayor compromiso. Creo que fue Txabi Etxebarrieta quien se\u00f1alaba que \u201ctodos deb\u00edan dar un poco para que algunos no lo dieran todo\u201d. Muchos, demasiados sin embargo, lo dieron todo.<\/p>\n<p>Ahora aquellos que se borraron del mapa cuando Murdoch y Lazarov firmaron sus talonarios, que aprovecharon la gesti\u00f3n de lo p\u00fablico para colocar a los suyos, que expulsaron a la disidencia\u2026 ahora que todos ellos exigen una rectificaci\u00f3n de la historia y un arrepentimiento cristiano de lo vivido, ahora\u2026 es hora de recordarles que no tienen m\u00e1s legitimidad para exigir que la del l\u00e1tigo. Porque sin l\u00e1tigo no son nada.<\/p>\n<p>Es hora de recordar, por ejemplo, que olvidaron a sus muertos, que ningunearon a los suyos, que nos zancadillearon a quienes abr\u00edamos la puerta a la recuperaci\u00f3n de la memoria. A C\u00e1ndido Saseta no lo repatri\u00f3 la casualidad, a los centenares de fusilados en Ezkaba, socialistas la mayor\u00eda, no los dignific\u00f3 la Fundaci\u00f3n Ram\u00f3n Rubial. A los obreros masacrados en Gasteiz en 1976, cuyo recuerdo es apaleado por la Ertzaintza, les niegan su condici\u00f3n de v\u00edctimas. Hijos tambi\u00e9n de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>\u201cPagar\u00e1n su culpa los traidores\u201d, apunta la canci\u00f3n aquella que recuerda a Salvador Allende. La traici\u00f3n es de ellos y se consum\u00f3 hace muchos a\u00f1os. Hombres sin pasado, hombres si escr\u00fapulos, se arrepintieron de los suyos y por eso los hicimos nuestros. En Ferraz, en Managua, en Santiago, en Bolonia, en Par\u00eds\u2026 taparon los muros de las paredes. Ahora quieren que nos arrepintamos de los nuestros, y por extensi\u00f3n de los suyos, que reneguemos de nuestro pasado. Desfachatez la suya.<\/p>\n<p>Creemos en el futuro. Firmemente. Y por eso recordaremos con orgullo el camino recorrido. \u00bfEquivocaciones? \u00bfQui\u00e9n marca la l\u00ednea? La vida es una apuesta. Y quien no apuesta no se equivoca. Ayer, hoy y ma\u00f1ana. Somos lo que somos gracias a todos los que, ahora, nos quieren borrar. \u00bfArrepentimiento? \u00a1Qu\u00e9 poco nos conocen!<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por <a title=\"Nabarralde\" href=\"http:\/\/www.nabarralde.com\/\">Nabarralde<\/a>-k argitaratua<\/h5>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al abrigo de los aires que circulan por nuestras calles adoquinadas, van abri\u00e9ndose puertas de estancias que han estado cerradas durante a\u00f1os y que, de improviso, nos recuerdan la vida y la muerte. 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