{"id":25067,"date":"2011-08-16T08:14:36","date_gmt":"2011-08-16T06:14:36","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/los-muros-contra-la-barbarie\/"},"modified":"2011-08-16T08:14:36","modified_gmt":"2011-08-16T06:14:36","slug":"los-muros-contra-la-barbarie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/los-muros-contra-la-barbarie\/","title":{"rendered":"Los muros contra la barbarie"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>No hay cosa que no se haya dicho acerca del Muro de Berl\u00edn. Era el s\u00edmbolo de la Guerra Fr\u00eda, del r\u00e9gimen estaliniano, de la esclavizaci\u00f3n del individuo, de lo que en verdad era el comunismo, de la ferocidad dictatorial, de la negaci\u00f3n de la libertad. Todo esto se volcaba positivamente sobre el otro bloque de esa guerra, que ten\u00eda dos, uno sovi\u00e9tico (malo) y otro norteamericano (bueno). El Muro era la corporizaci\u00f3n de la c\u00e9lebre \u201ccortina de hierro\u201d, frase creada por el eminente Winston Churchill, cruzado de la democracia, tipo peculiar, extravagante, gordo, con cigarro inalterable, con porte de estadista y de guerrero, la encarnaci\u00f3n ardorosa e impecable del hombre que Rudyard Kipling dise\u00f1a en su c\u00e9lebre texto \u201cIf\u201d, el hombre imperial, el le\u00f3n invencible y sin miedo, el conquistador que lleva en sus bayonetas los principios de la libertad y de la democracia. Citemos su culminaci\u00f3n: Si puedes llenar los preciosos minutos\/ con sesenta segundos de combate brav\u00edo\/ tuya es la Tierra y todos sus codiciados frutos\/ y lo que m\u00e1s importa: \u00a1ser\u00e1s un hombre, hijo m\u00edo! De chico, en mi casa, el poema de Kipling estaba colgado en un cuadrito. Tal vez mi viejo tratara de sugerirnos c\u00f3mo un hombre deb\u00eda ser. A m\u00ed \u2013para qu\u00e9 ocultarlo\u2013 no me ayud\u00f3 para nada. Al contrario. \u00bfTodo eso hab\u00eda que ser para ser un hombre? \u00bfPerderlo todo a cara o cruz y empezar de nuevo como si nada? Si yo perd\u00eda un partido de f\u00fatbol en el potrero, o diez bolitas o quince figuritas, me quedaba aplastado no menos de tres d\u00edas. O peor: no s\u00f3lo jam\u00e1s imaginaba que la Tierra ser\u00eda m\u00eda alguna vez, sino que le ten\u00eda miedo. No siempre, pero sab\u00eda que era un lugar temible. De modo que ese poema ah\u00ed colgado, exigiendo desmesuras inalcanzables, me ense\u00f1\u00f3 lo grandes que algunos pod\u00edan ser y lo peque\u00f1o que yo era. No le pas\u00f3 eso a Churchill. De aqu\u00ed \u2013entre otras cosas\u2013 las diferencias de nuestros destinos, que creo superfluo analizar. Churchill era un le\u00f3n majestuoso y eso le hizo decir: \u201cDesde Stettin, en el B\u00e1ltico, a Trieste, en el Adri\u00e1tico, ha ca\u00eddo sobre el continente una cortina de hierro. Tras ella se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa Central y Oriental\u201d. Lo dijo en el Westminster College, Fulton, Missouri, el 5 de marzo de 1946. Esa cortina de hierro se cristaliz\u00f3, cobr\u00f3 visibilidad con el Muro de Berl\u00edn. Churchill no se hab\u00eda equivocado.<\/p>\n<p>Al Muro \u2013\u00e9se, el de Berl\u00edn\u2013 lo derrumbaron el 9 de noviembre de 1989. Chico no era: ten\u00eda 50 kil\u00f3metros de largo y 4 de alto. Se conservan las fotos de los fervorosos alemanes occidentales con picos, palas, martillos y otros elementos de igual contundencia destrozando ese s\u00edmbolo erigido en homenaje a la esclavitud del hombre, al triunfo de la tiran\u00eda sobre la libertad. Un mes m\u00e1s tarde recibo una caja llena de estampillas. La abro y \u2013para mi sorpresa\u2013 lo que ah\u00ed encuentro es un cascote: \u201cTenemos la alegr\u00eda de enviarle a usted un trozo del ca\u00eddo Muro de Berl\u00edn\u201d. Dije que ten\u00eda 50 km. de largo y 4 de alto, pero no que eso alcanzaba para enviarle a medio mundo un cachito como si fuera una caricia de la libertad, una brisa de la democracia que uno deb\u00eda disfrutar y agradecer. Lo mismo hab\u00eda pasado con los cachitos de madera de la Cruz del profeta de Nazareth. Hab\u00eda conocido a demasiados\/as chitrulos que andaban con un escapulario, que lo abr\u00edan y te mostraban una astilla. \u201cEs un pedazo de la Cruz del Se\u00f1or\u201d, te dec\u00edan.<\/p>\n<p>\u2013Pero entonces no fue una Cruz \u2013dec\u00eda uno\u2013. Fue un bosque. Lo crucificaron a un entero, enorme bosque.<\/p>\n<p>Honestamente: no lo dec\u00eda. Porque si el que ten\u00eda la astilla cre\u00eda en ella, \u00bfpara qu\u00e9 arruinarle el consuelo? En este mar embravecido que es la existencia hay que aferrarse de lo que uno pueda. O un salvavidas, o una balsa o una astilla. Si es la de Cruz del Cristo que vino a redimir nuestros pecados, mejor a\u00fan. Pero el cascote del Muro de Berl\u00edn era demasiado. Ah\u00ed empieza el neoliberalismo. Ah\u00ed los ide\u00f3logos de la libertad de mercado ya dicen que la ca\u00edda del muro es \u201cla toma de la Bastilla de nuestro tiempo\u201d. Ah\u00ed la historia se desboca y este nuevo capitalismo, no de la producci\u00f3n sino de la especulaci\u00f3n financiera, empieza a arrasar el planeta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en 1989 se arroja el Consenso de Washington. El capitalismo hab\u00eda ganado la batalla contra el comunismo. Ahora ten\u00eda que ir a fondo. Atacar con todas sus tropas. Perseguir a los vencidos y aniquilarlos, tal como el Supremo Traidor de nuestra historia, el general entrerriano Urquiza, hizo luego de la batalla de Vences, raz\u00f3n por la cual se gan\u00f3 el apelativo de \u201cel carnicero de Vences\u201d. Otros \u2013hoy e ignoro por qu\u00e9\u2013 lo han bautizado el Cleto Urquiza. El Consenso de Washington fue elaborado inicialmente por un se\u00f1or muy importante de nombre John Williamson en un paper al que titul\u00f3: Qu\u00e9 significa para Washington una pol\u00edtica de reformas. Las reformas eran diez y estaban centralmente destinadas a los pa\u00edses de Am\u00e9rica latina, convertidos \u2013de este modo\u2013 en tristes ratas de cruzadas experimentales. Pero se extendieron a todo el mundo. La manija central de la conducci\u00f3n la tuvo Washington, donde se reunieron aplicada y regularmente las principales corporaciones financieras que rigen los irrefutables destinos de nuestro crecimiento. Esas medidas son ampliamente conocidas pues delinearon, no los destinos de nuestro crecimiento, sino los de nuestra frustraci\u00f3n, nuestra imposibilidad. Son las medidas que aplicaron centralmente el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que, por medio de las mismas, monitorearon nuestros ejercicios fiscales, nuestras pol\u00edticas impositivas, nuestro tipo de cambio, la trade liberalization (liberar el comercio internacional), la entrada jubilosa de las inversiones extranjeras (una entrada que se realiz\u00f3 sin ning\u00fan tipo de control, salvajamente y que por fin fue lo que no pod\u00eda sino ser: un despojo impune del que fueron c\u00f3mplices \u2013en todos los pa\u00edses\u2013 las malas personas del mercado interno, los que lucraron con la desgracia y la miseria de sus pa\u00edses), todo coronado por las privatizaciones y por todo tipo de desregulaci\u00f3n, algo que implicaba la ausencia total del Estado nacional en estas cuestiones, en todas ellas, pues el Estado era el ente maldecido por el Consenso de Washington bas\u00e1ndose en la experiencia de los totalitarismos estatales del siglo XX, el nacionalsocialismo y las experiencias socialistas.<\/p>\n<p>En suma, hoy asistimos al completo fracaso de esas medidas y a la vez a los torpes manotazos con que intentan regresar, y acaso lo consigan, pues esos torpes manotazos son con frecuencia agresiones infalibles vehiculizadas por el poder medi\u00e1tico, en manos de los cultores de los diez puntos de Williamson, que son sencillamente eso que llamamos neoliberales y que tienen la torpeza y la efectividad de un \u2013por dar un ejemplo\u2013 Vargas Llosa, que lleva ese catecismo en el bolsillo y lo repite a lo largo y a lo ancho de este mundo avalado por la calidad literaria que alguna vez lo honr\u00f3 y por el Premio Nobel con el que \u2013por buen alumno\u2013 lo fortalecieron. Sin embargo, el mundo que han construido tambalea. Tienen que amurallarse en sus feudos. Construir r\u00edos de aguas profundas alrededor de sus ciudades (a\u00fan no: falta poco) y puentes para entrar en ellas. Los que ya tienen vigencia son los muros. Porque la tragedia de los opulentos de este mundo es que la nueva \u201cbarbarie\u201d (la de los inmigrantes ilegales) se les arroja encima, y no con buenos modales, sino con la furia que da la desesperaci\u00f3n, el hambre, la pobreza extrema que s\u00f3lo sabe dibujar un horizonte de muerte. Leemos: \u201cPARIS, 8 (ANSA) &#8211; Francia expuls\u00f3 en los primeros siete meses de este a\u00f1o a 17.500 extranjeros que permanec\u00edan ilegalmente en el pa\u00eds, inform\u00f3 hoy el ministro del Interior, Claude Gu\u00e9ant, confirmando el objetivo de 30.000 expulsiones para el final de 2011. \u2018Si lo logramos \u2013dijo\u2013 ser\u00e1 el mejor resultado registrado hist\u00f3ricamente.\u2019 \u201d. Entre tanto, en Estados Unidos los mexicanos se obstinar\u00e1n en trepar por todos los muros que les construyan. El mundo de hoy es uno de miedo que no cesa de construir nuevos muros, no de Berl\u00edn, sino de todas partes. La desigualdad es el alma de los diez puntos del se\u00f1or John Williamson. La marginaci\u00f3n. El mucho para pocos y el poco para muchos. Asistimos a una reformulaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la Edad Media. Seguiremos con este tema porque es crucial en el mundo de hoy. Y porque todav\u00eda tengo mi cascote del Muro de Berl\u00edn. De un gran poeta surrealista, Louis Aragon, le\u00ed una frase en mi juventud (que estaba en la Antolog\u00eda de la poes\u00eda surrealista de Aldo Pellegrini) y dec\u00eda: \u201cSiempre se puede poner una piedra sobre la colina de las desdichas\u201d (cito de memoria). Mi piedra se la voy a dar a un mexicano hambriento y le voy a pedir que cuando llegue a la cima del m\u00e1s alto muro que el Tea Party construya entre M\u00e9xico y EE.UU. y la ponga ah\u00ed, como una bandera que diga al mundo: \u201cVengan y miren: el Muro de Berl\u00edn ha quedado atr\u00e1s, superado. Hoy, la m\u00e1s alta colina de todas las desdichas es \u00e9sta y es sobre ella que pongo esta piedra\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por P\u00e1gina 12-k argitaratua<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay cosa que no se haya dicho acerca del Muro de Berl\u00edn. Era el s\u00edmbolo de la Guerra Fr\u00eda, del r\u00e9gimen estaliniano, de la esclavizaci\u00f3n del individuo, de lo que en verdad era el comunismo, de la ferocidad dictatorial, de la negaci\u00f3n de la libertad. 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