{"id":24957,"date":"2011-07-15T07:48:44","date_gmt":"2011-07-15T05:48:44","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/el-tiempo-de-los-amondawa\/"},"modified":"2011-07-15T07:48:44","modified_gmt":"2011-07-15T05:48:44","slug":"el-tiempo-de-los-amondawa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/el-tiempo-de-los-amondawa\/","title":{"rendered":"El tiempo de los amondawa"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>De vez en cuando, todav\u00eda, aparece la noticia del descubrimiento de alguna nueva tribu, o etnia o pueblo, escondida bajo la espesura de la selva amaz\u00f3nica. Nosotros, pues, los des-cubrimos a ellos, les quitamos la protecci\u00f3n antiqu\u00edsima de que gozaban, a menudo los echamos a la destrucci\u00f3n f\u00edsica, o al menos a la desintegraci\u00f3n cultural, y todo ello se supone que en nombre del progreso, de la extensi\u00f3n implacable de nuestra manera de vivir y de pensar, y en el mejor los casos en nombre de la protecci\u00f3n que alguna instituci\u00f3n -en Brasil hay, y bien eficaces y serias- les puede ofrecer. Con un poco de respeto, de asistencia sanitaria y escolarizaci\u00f3n delicada, parece que ya hemos hecho nuestro deber. Nosotros, los civilizados. Y entonces, si es posible y alguien se interesa, los estudiamos, salvando -o no- los puentes que incluso para el antrop\u00f3logo m\u00e1s inteligente y penetrante parecen insalvables. Es el caso, pues, que hace unos 25 a\u00f1os, en 1986, los amondawa fueron <em>descubiertos<\/em> en la Amazonia, es decir, que lleg\u00f3 hasta ellos por primera vez un mundo exterior, el nuestro, antes desconocido por\u00a0 completo. Esto se llama contacto. Con el primer contacto, y con los posteriores, ahora sus pueblos son ya de casas que parecen prefabricadas en serie, todo el mundo va vestido con indumentaria aproximadamente moderna, y parece que la mayor parte ya hablan portugu\u00e9s. Espero que los beneficios del contacto sean superiores al destrozo o borrado de una cultura. Y, en todo caso, ya se sabe que una cultura, para quienes la observan desde fuera, puede reservar sorpresas inexplicables. Distinguidos antrop\u00f3logos, estadounidenses y brasile\u00f1os, han estudiado a los amondawa, especialmente en materia de lenguaje y cognici\u00f3n, y han concluido que esa buena gente no tiene un concepto abstracto del tiempo. O sea, que no poseen las estructuras ling\u00fc\u00edsticas que relacionan el tiempo y el espacio, como cuando decimos, por ejemplo, \u00abhemos caminado durante todo el d\u00eda\u00bb. No se trata de que los amondawa sean \u00abuna gente sin tiempo\u00bb, o fuera del tiempo. Ellos, como cualquier otro pueblo, pueden hablar de acontecimientos y de secuencias de eventos: hemos hecho \u00e9sto y aqu\u00e9llo y luego lo otro&#8230; Pero los investigadores no han encontrado una noci\u00f3n del tiempo independiente de los acontecimientos o hechos que pasan. Es decir, parece que no tienen una noci\u00f3n del tiempo como aquella dimensi\u00f3n dentro de la cual se producen los acontecimientos. Habitualmente, vemos el tiempo como una l\u00ednea indefinida, a lo largo de la cual situamos los hechos pasados, o futuros o presentes, y que se puede cortar en trozos cortos o largos (horas, d\u00edas, a\u00f1os o siglos) para expresar cu\u00e1ndo, qu\u00e9 distancia, ha pasado o pensamos que va a pasar tal o cual hecho de nuestra vida o de la historia. Ellos, all\u00e1 bajo en los \u00e1rboles de la Amazonia, no hacen absolutamente nada de eso.<\/p>\n<p>Y si \u00e9sto es as\u00ed, el se\u00f1or Immanuel Kant deber\u00eda revisar m\u00e1s de un concepto clave y universal. Porque, \u00bfqu\u00e9 pasa si el espacio y el tiempo no son tan universales como parec\u00eda? \u00bfQu\u00e9 es esta noci\u00f3n, condici\u00f3n o categor\u00eda a priori del conocimiento, si una parte de la humanidad, aunque sea peque\u00f1a, no tiene ni el concepto ni el nombre? Los amondawa no hablan de tiempo, ni de meses ni de a\u00f1os. No hablan de la edad que tienen, sino que tienen nombres diferentes para las distintas etapas de la vida, y parece que con eso basta para aclararse. No hay palabras para situarse en el mapa del paso del tiempo a trav\u00e9s del espacio: ni el antes y el despu\u00e9s en la l\u00ednea, ni una unidad de tiempo correspondiente a una de espacio. No es cuesti\u00f3n de incapacidad mental, ya que cuando aprenden portugu\u00e9s asimilan y gastan sin problemas nuestros conceptos habituales. Es cuesti\u00f3n de cultura, de relaci\u00f3n con la realidad, y evidentemente de lenguaje. Ahora ustedes hagan un peque\u00f1o esfuerzo y imaginen que son amondawa: imaginan que no hay horas, semanas, meses ni siglos. Que no pueden decir \u00ab\u00e9sto fue hace diez a\u00f1os\u00bb, ni \u00abde Valencia a Barcelona son tres horas\u00bb, \u00a1ni siquiera \u00abcu\u00e1nto tiempo ha pasado!\u00bb, Ni \u00abno tengo tiempo\u00bb, ni \u00abtodav\u00eda faltan tres d\u00edas\u00bb. Imaginan que el tiempo no existe en el lenguaje, simplemente, y miran si pueden seguir viviendo. Int\u00e9ntenlo un d\u00eda, s\u00f3lo un d\u00eda, y comprueben cu\u00e1l es el resultado. Los amondawa pueden, siempre han podido, y no parece que por ello hayan sido m\u00e1s infelices ni menos humanos que cualquier otro pueblo. Debo decir que, pens\u00e1ndolo bien, me gustar\u00eda compartir esta experiencia, pero s\u00f3lo durante un poco&#8230; de tiempo.<\/p>\n<h5>Publicado por El Temps-ek  argitaratua<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De vez en cuando, todav\u00eda, aparece la noticia del descubrimiento de alguna nueva tribu, o etnia o pueblo, escondida bajo la espesura de la selva amaz\u00f3nica. 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