{"id":24868,"date":"2011-06-24T08:01:27","date_gmt":"2011-06-24T06:01:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-improbable-pero-ha-sucedido\/"},"modified":"2011-06-24T08:01:27","modified_gmt":"2011-06-24T06:01:27","slug":"fukushima-improbable-pero-ha-sucedido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fukushima-improbable-pero-ha-sucedido\/","title":{"rendered":"Fukushima: improbable, pero ha sucedido"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>El terremoto y el tsunami del 11 de marzo pasado no solo afectaron a los seis reactores de la central de Fukushima-Daiichi, sino a 12 de los 54 reactores japoneses. En particular, los cuatro reactores de la central de Fukushima-Daini\u00a0 sufrieron tambi\u00e9n da\u00f1os importantes. Tras el accidente cabe preguntarse c\u00f3mo un pa\u00eds tan s\u00edsmicamente activo como Jap\u00f3n ha optado por el uso masivo de la energ\u00eda nuclear.<\/p>\n<p>Todos los reactores de Fukushima-Daiichi son de agua en ebullici\u00f3n y el n\u00famero 1 es id\u00e9ntico al de la central nuclear de Garo\u00f1a (Burgos), mientras que el n\u00famero 3 es muy similar al de Cofrentes (Valencia). Este tipo de centrales tiene unas caracter\u00edsticas que las hacen especialmente vulnerables a sucesos externos como el que nos ocupa. En ellas el vapor radiactivo del circuito primario sale del edificio del reactor, de hormig\u00f3n, y llega a las turbinas, que est\u00e1n situadas en un edificio civil ordinario. Adem\u00e1s, las barras de control, verdaderos frenos de la central, se insertan desde la parte de abajo de la vasija, por lo que es imprescindible que el accionador neum\u00e1tico funcione, puesto que las barras no podr\u00e1n caer solas por gravedad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando se produjo el terremoto, funcionaban los reactores n\u00famero 1, 2 y 3, mientras que el n\u00famero 4 estaba en recarga y los n\u00fameros 5 y 6 en mantenimiento. Obviamente, si hubieran estado los seis reactores en funcionamiento, el accidente habr\u00eda sido mucho m\u00e1s grave. Durante el terremoto, cuando los sensores detectaron el temblor, los reactores pararon autom\u00e1ticamente mediante la inserci\u00f3n de las barras de control. Sin embargo, no salieron indemnes, en contra de lo que la industria nuclear ha proclamado, puesto que investigaciones recientes han revelado que muchos de los sistemas de emergencia fueron da\u00f1ados por el temblor de tierra.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tsunami que sigui\u00f3 al se\u00edsmo destroz\u00f3 los edificios auxiliares y dej\u00f3 inservibles el circuito primario de refrigeraci\u00f3n y los sistemas de emergencia de alimentaci\u00f3n y de refrigeraci\u00f3n. En estas circunstancias, no hab\u00eda forma de extraer el calor de los reactores 1, 2 y 3.\u00a0 El calor es muy alto por la radiactividad del combustible y es, por tanto, imprescindible enfriarlo por cualquier medio para que el n\u00facleo no se funda y el combustible nuclear no acabe por salir al exterior. Por ello se decidi\u00f3 rociar los reactores con grandes cantidades de agua de mar. Pero esto se hizo unas 20 horas despu\u00e9s del terremoto, demasiado tarde, porque los reactores ya sufr\u00edan fusi\u00f3n parcial. La decisi\u00f3n de rociar los reactores con agua salada equival\u00eda a condenar a muerte la central. Por eso, los responsables de TEPCO (Tokio Electric Power Company), propietaria de la central, tardaron tanto en tomar esta decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El accidente m\u00e1s grave que puede ocurrir en una central es la fusi\u00f3n del n\u00facleo, porque se rompe la integridad de las barras de combustible, con lo que la reacci\u00f3n nuclear no se puede controlar. Cuando ocurre esto, la temperatura del n\u00facleo aumenta indefinidamente y se perforan una tras otra todas las barreras, con lo que la contaminaci\u00f3n puede salir al exterior. Esto fue lo que sucedi\u00f3 en el accidente de Chern\u00f3bil (Ucrania) el 26 de abril de 1986, en el que enormes cantidades de combustible gastado, con sustancias radiactivas durante cientos de miles de a\u00f1os, escaparon a la atm\u00f3sfera.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La temperatura de los reactores sigui\u00f3 aumentando hasta m\u00e1s de 2.000 grados, por la falta de refrigeraci\u00f3n. A esta temperatura se produce hidr\u00f3geno a partir del agua. Este gas es muy explosivo, por lo que, al reaccionar con el ox\u00edgeno, se produjeron las tres grandes explosiones que lanzaron materiales hasta unos 100 metros de altura. Esto provoc\u00f3 los primeros escapes de radiactividad al medio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Hay cuatro barreras que separan el combustible nuclear de la biosfera. De dentro a fuera, son las vainas de los elementos combustibles, la vasija del reactor, la contenci\u00f3n primaria, de hormig\u00f3n, y el edificio del reactor, tambi\u00e9n de hormig\u00f3n. Las explosiones hab\u00edan destruido la \u00faltima barrera en los tres casos y las vainas estaban tambi\u00e9n fundidas. Solo quedaba confiar en la integridad de las contenciones. Durante el accidente se produjo una fuga radiactiva masiva de sustancias ligeras como el yodo-131, de 8 d\u00edas de tiempo de semidesintegraci\u00f3n, o el cesio-137, cuyo periodo de semidesintegraci\u00f3n es de 30 a\u00f1os, o el tritio, con un periodo de 13 a\u00f1os. Pero la situaci\u00f3n empeorar\u00eda mucho si se escapara combustible gastado, que contiene sustancias como el plutonio, que son radiactivas durante decenas de miles de a\u00f1os. La contenci\u00f3n del reactor n\u00famero 2 se rompi\u00f3 y se produjo la fuga de plutonio en las cercan\u00edas de la central. La radiactividad que se escap\u00f3 alcanz\u00f3 aproximadamente el 20% de la que se fug\u00f3 en el accidente de Chern\u00f3bil.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En estos momentos se contin\u00faan enfriando los tres reactores y se reconoce que la situaci\u00f3n no est\u00e1 controlada ni mucho menos. Los nuevos terremotos y las posibles explosiones pueden favorecer m\u00e1s escapes radiactivos. A pesar de que todos los expertos, incluida la propia TEPCO, dec\u00edan que los reactores iban a estar bajo control en unos d\u00edas, la empresa ya reconoce que hasta la primavera de 2012 no se tendr\u00e1n los reactores en parada fr\u00eda segura.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Un problema adicional lo constituyeron las piscinas de residuos de alta actividad, situadas en la parte superior de los edificios de los reactores. El combustible gastado debe estar cubierto permanentemente con agua para ser refrigerado y para que la capa de agua sirva de blindaje frente a la radiactividad. El fallo de la alimentaci\u00f3n el\u00e9ctrica que se produjo tras el tsunami provoc\u00f3 que se evaporara el agua de los reactores 3 y 4 dejando al descubierto los productos muy radiactivos. Estos se calientan y se podr\u00edan haber llegado a fundir, por lo que fue necesario verter agua de mar constantemente. Por otra parte, al quedar desnudos estos productos, se emiti\u00f3 mucha radiactividad al medio.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Por si esto fuera poco, se desvel\u00f3 al mes del accidente la existencia de una piscina com\u00fan para todos los reactores, lo que introduc\u00eda un riesgo nuevo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La nube radiactiva<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Las emisiones radiactivas han contaminado el agua, la leche y los alimentos a m\u00e1s de 40 kil\u00f3metros de la central. La nube radiactiva ha llegado a Tokio, donde se registraron ocho veces las dosis normales y se contaminaron cinco depuradoras de agua. La ciudad de Tokio es inevacuable, puesto que tiene 34 millones de habitantes. Adem\u00e1s se ha detectado plutonio en los alrededores de la central y estroncio a distancias de unos 40 kil\u00f3metros. Esta nube viaj\u00f3 miles de kil\u00f3metros y se lleg\u00f3 a detectar en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La zona de exclusi\u00f3n, inicialmente, lleg\u00f3 a 20 kil\u00f3metros en torno a la central. Y se recomend\u00f3 a la gente que no saliera de casa hasta un radio de 30 kil\u00f3metros. Pero el penacho radiactivo, impulsado por los vientos del noroeste, pronto lleg\u00f3 m\u00e1s all\u00e1 de los 40 kil\u00f3metros, lo que oblig\u00f3 a las autoridades a evacuar algunas poblaciones como Litate, de 7.000 habitantes. Las evacuaciones se produjeron un mes despu\u00e9s del accidente, por lo que estas personas han recibido dosis por encima de lo permitido. Quiz\u00e1 en 10 o 20 a\u00f1os se pueda apreciar un aumento de c\u00e1nceres, deformaciones cong\u00e9nitas\u00a0 y otras enfermedades entre las personas damnificadas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>A la nube radiactiva que afecta a miles de personas, hay que sumar los vertidos al oc\u00e9ano de agua contaminada. Se trata del vertido voluntario de unas 11.500 toneladas de agua radiactiva y del vertido accidental de agua altamente radiactiva, que dur\u00f3 m\u00e1s de 48 horas, de unas 336 toneladas. El vertido voluntario proced\u00eda del enfriamiento de los reactores y estaba contaminado sobre todo por radionucleidos ligeros como yodo, que emitir\u00e1 radiactividad durante unos 160 d\u00edas, y de cesio, que ser\u00e1 radiot\u00f3xico durante unos 120 a\u00f1os. La fuga accidental es mucho m\u00e1s grave, pues la contaminaci\u00f3n radiactiva de esta agua es gigantesca, tanto que en unas pocas horas se recibe una dosis mortal en sus proximidades. Si esta agua ha arrastrado consigo compuestos procedentes del combustible gastado, la radiactividad podr\u00eda persistir durante miles de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si bien la procedencia y la causa de la fuga accidental son desconocidas, el vertido voluntario de unas 11.500 toneladas cabe achacarlo a la falta de previsi\u00f3n de la empresa TEPCO, que refriger\u00f3 los reactores con agua de mar sin haber habilitado suficiente espacio para almacenarla. El agua deber\u00eda haber sido tratada como un residuo radiactivo y almacenada como tal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los vertidos radiactivos al mar constituyen un hecho muy grave e in\u00e9dito que introducen una nueva variable en este tipo de accidentes. La contaminaci\u00f3n afectar\u00e1 a los ecosistemas marinos y es muy dif\u00edcil evaluar sus efectos, puesto que no existen precedentes. Pero es claro que las sustancias radiactivas tendr\u00e1n un enorme impacto en los ecosistemas marinos hasta que el agua se diluya suficientemente para que los niveles de radiactividad sean admisibles. La extensi\u00f3n de la contaminaci\u00f3n depender\u00e1 de la distribuci\u00f3n de corrientes marinas en la zona y va a afectar probablemente a cientos de kil\u00f3metros cuadrados. A esto hay que a\u00f1adir el hecho de que los peces se desplazar\u00e1n extendiendo la radiactividad mucho m\u00e1s all\u00e1 de la zona del vertido. Pero, adem\u00e1s, hay que tener en cuenta el efecto de la acumulaci\u00f3n de la contaminaci\u00f3n en las cadenas tr\u00f3ficas. Y, no hay que olvidarlo, el eslab\u00f3n final de la cadena es el ser humano.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La contaminaci\u00f3n del oc\u00e9ano y de los bancos pesqueros de la zona introduce una nueva variable en el accidente de Fukushima. Se desconoce cu\u00e1l ser\u00e1 el alcance y los efectos de estos vertidos, aunque parece claro que impedir\u00e1n el consumo del pescado procedente de Jap\u00f3n de forma normal. La contaminaci\u00f3n fuerza una veda de la pesca en la zona por tiempo indefinido.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n y las reacciones ante el accidente<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El de Fuskushima ha sido el segundo accidente nuclear m\u00e1s grave de toda la historia, tras el de Chern\u00f3bil. Finalmente ha sido calificado como de nivel 7 en la escala INES de sucesos nucleares (*), a pesar de las reticencias iniciales de las autoridades japonesas, obstinadas en quitarle gravedad a lo que estaba ocurriendo, sea por la deficiente informaci\u00f3n transmitida por la empresa propietaria TEPCO, sea por su empe\u00f1o en salvaguardar los intereses de la industria nuclear nacional. Tras esta calificaci\u00f3n, se est\u00e1 discutiendo la posibilidad de a\u00f1adir un nuevo nivel a la escala para adjudic\u00e1rselo al accidente de Chern\u00f3bil y poderlo distinguir de los desgraciados sucesos que nos ocupan.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n en Jap\u00f3n se caracteriz\u00f3 por el secretismo y la falta de informaci\u00f3n. Sorprendi\u00f3 el hecho de que el accidente fuera calificado como de nivel 4 en la escala INES los primeros d\u00edas, y eso a pesar de que luego se ha conocido que sus t\u00e9cnicos penetraron en el reactor en la noche del d\u00eda 11 y pudieron apreciar la desastrosa situaci\u00f3n. La tradici\u00f3n econ\u00f3mica japonesa conlleva la protecci\u00f3n del Gobierno a sus grandes empresas y la colaboraci\u00f3n de estas con aquel. De esa forma se produce la protecci\u00f3n de TEPCO y, de paso, de la industria nuclear japonesa frente a los embates a que est\u00e1 sometida. Sin embargo, esa estrecha relaci\u00f3n se quiebra cuando las autoridades japonesas van tomando conciencia de la gravedad del accidente y se descubren mentiras anteriores de TEPCO. El resultado es la calificaci\u00f3n del accidente como de m\u00e1ximo nivel en la escala INES.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El hecho nada habitual de que miles de personas se manifestaran en Tokio contra la energ\u00eda nuclear pudo tener mucho que ver. Las encuestas revelaron un aumento de la opini\u00f3n antinuclear en unos 20 puntos porcentuales, pasando del 59% al 39% los que se mostraban a favor de las centrales nucleares. En estos momentos, el pueblo japon\u00e9s est\u00e1 en contra del uso de la energ\u00eda nuclear tanto para uso civil como militar. Tampoco es ajeno a este estado de opini\u00f3n el que el Gobierno japon\u00e9s decidiese el cierre de los tres reactores en funcionamiento de la central de Hamaoka, situada en una zona de gran actividad s\u00edsmica a 200 kil\u00f3metros al suroeste de Tokio. Esta es, junto con los reactores alemanes, la primera v\u00edctima del accidente de Fukushima.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La industria nuclear ha visto c\u00f3mo sus \u00e9xitos de comunicaci\u00f3n anteriores al accidente se desvanec\u00edan. Todo el espacio ganado entre los Gobiernos y opini\u00f3n p\u00fablica mundial usando el argumento del cambio clim\u00e1tico se perd\u00eda ante la tozuda realidad. A diferencia de Chern\u00f3bil, esta vez se ha producido el accidente en una rica potencia tecnol\u00f3gica y en un reactor con un dise\u00f1o muy com\u00fan homologado en los pa\u00edses industrializados. La pol\u00edtica de comunicaci\u00f3n de esta industria consisti\u00f3 en asegurar que este tipo de sucesos son rar\u00edsimos y que los reactores hab\u00edan resistido al terremoto, pero no al tsunami. Y que era muy improbable que un terremoto y un tsunami de tanta magnitud se presentasen juntos. Sin embargo, las investigaciones muestran que el terremoto, que no era tan raro en un pa\u00eds como Jap\u00f3n, ya produjo importantes da\u00f1os en los reactores. Una vez m\u00e1s, hay que poner en cuarentena las afirmaciones del lobby nuclear, que se hace a s\u00ed mismo un flaco favor, pues no deja de perder credibilidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La Uni\u00f3n Europea aparece dividida ante el accidente. Frente a Austria, que se convierte en el pa\u00eds abanderado de la exigencia de pruebas de seguridad de las centrales nucleares, aparece la potencia nuclear francesa intentando rebajar estas exigencias. No en vano Austria cerr\u00f3 sus reactores nucleares tras un refer\u00e9ndum celebrado en 1978. La postura de Austria es secundada por Italia, que decide paralizar sus planes nucleares, y Suiza, que hace lo propio y abre el debate sobre el destino de sus cinco reactores nucleares, que proporcionan el 39% de su electricidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Especial atenci\u00f3n merece Alemania, donde se producen grandes movilizaciones el d\u00eda 12 de marzo, justo despu\u00e9s del terremoto y el accidente. Es tan notable la conciencia ecol\u00f3gica y antinuclear de la sociedad alemana que las vacilaciones de su canciller, Angela Merkel, le costaron el l\u00e4nder de Baden-Wuttenberg, cuyo partido gobernaba desde los a\u00f1os 50, y es posible que le cuesten la presidencia de la Rep\u00fablica. Angela Merkel plante\u00f3 la anulaci\u00f3n de la ley que limitaba la vida de los reactores nucleares, pactada por Los Verdes y el SPD, y que implicaba el cierre de las 17 centrales alemanas tras 32 a\u00f1os de vida operativa. El anuncio de la presidenta Merkel del cierre temporal de los siete reactores m\u00e1s antiguos no ha sido suficiente para recuperar su popularidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El pulso entre impulsores y detractores de las centrales nucleares contin\u00faa en Europa. En Espa\u00f1a contrasta la verborrea de los expertos sobre el tema con el silencio de los pol\u00edticos. El empe\u00f1o de los primeros, salvo honrosas excepciones, fue quitarle importancia al accidente y a los escapes radiactivos asegurando que, en realidad, los reactores resistieron el terremoto, aunque no el tsunami, y argumentando que las fugas radiactivas eran insignificantes para la poblaci\u00f3n. As\u00ed, esta actitud priv\u00f3 a buena parte de la poblaci\u00f3n de un conocimiento de lo que estaba ocurriendo en realidad.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los mismos pol\u00edticos, como Miguel Sebasti\u00e1n, que declar\u00f3 antes del accidente que \u00abtemerle a una nuclear era como tener miedo a un eclipse\u00bb, permanecieron callados sin entrar en el debate ni explicar si lo que acababa de ocurrir ten\u00eda alg\u00fan efecto sobre la filosof\u00eda de la seguridad nuclear y su postura ante esta energ\u00eda. Lo mismo cabe decir de los l\u00edderes de CiU, PSOE y PP, que pactaron poco antes del accidente la retirada de la limitaci\u00f3n de la vida de las nucleares a 40 a\u00f1os del borrador de la Ley de Econom\u00eda Sostenible. La postura del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dej\u00f3 tambi\u00e9n bastante que desear en cuanto a la falta de informaci\u00f3n sobre lo que estaba ocurriendo y a su blanda actitud en la solicitud de m\u00e1s pruebas de estr\u00e9s a las plantas nucleares espa\u00f1olas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El lobby nuclear espa\u00f1ol esgrime el d\u00e9ficit de tarifa el\u00e9ctrica como elemento de presi\u00f3n contra cualquier Gobierno. Seg\u00fan la contabilidad del mercado el\u00e9ctrico, les debemos unos 20.000 millones de euros a las el\u00e9ctricas por ese concepto. No es de extra\u00f1ar que cualquier Gobierno sufra unas enormes presiones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El escabroso problema del riesgo nuclear<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El riesgo nuclear tiene las mismas dif\u00edciles caracter\u00edsticas que esos fen\u00f3menos que ocurren muy raramente pero con consecuencias muy impactantes. En efecto, un accidente nuclear con escape radiactivo es algo realmente infrecuente, pero cuando ocurre tiene unas consecuencias tan catastr\u00f3ficas y unas caracter\u00edsticas tan complejas que parece de locos haberse embarcado en semejante aventura tecnol\u00f3gica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los c\u00e1lculos te\u00f3ricos predicen que la probabilidad de accidente grave con fusi\u00f3n del n\u00facleo es tal que deber\u00eda producirse uno cada 200 a\u00f1os. Sin embargo, desde el accidente de Harrisburg (1979) al de Chern\u00f3bil (1986) pasaron casi 17 a\u00f1os, y de \u00e9ste al de Fuskushima casi 25. Todo indica que la probabilidad real de accidente es diez veces mayor que la calculada. Esto se debe a que esos c\u00e1lculos no tienen en cuenta todos los sucesos posibles, como el terremoto o los errores humanos, ni los condicionantes pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales, como la existencia del d\u00e9ficit tarifario antes citado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando las centrales funcionan normalmente y los organismos reguladores (el CSN en el caso espa\u00f1ol) hacen su trabajo de forma rigurosa, parece que no deber\u00eda producirse ning\u00fan accidente. Sin embargo, en Fuskushima hemos visto que siempre hay imponderables que no se pueden tener en cuenta. Tras un accidente, la industria nuclear proclama que ha aprendido las lecciones y que las incorpora a los nuevos dise\u00f1os, aunque esto suponga un encarecimiento de la energ\u00eda. Pero despu\u00e9s de cada accidente sucede otro por motivos que antes no se hab\u00edan sospechado. Las acciones de la industria se convierten en una imposible carrera hacia la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En el mundo de hoy estamos sometidos a m\u00faltiples riesgos. Algunos de ellos creados por nuestra propia forma de vida, de consumo y de producci\u00f3n. Sin duda es m\u00e1s probable un accidente de tr\u00e1fico que un accidente nuclear. Pero la diferencia entre ambos es que uno decide asumir el riesgo de montar en coche, mientras que no tiene potestad alguna sobre el riesgo nuclear. A menudo se nos dice que los trabajadores de una planta nuclear van a trabajar a esa instalaci\u00f3n sin temor a los accidentes y que son el ejemplo de la irracionalidad de las protestas antinucleares. Pero es que ellos son beneficiarios de esta actividad y esto les compensa y, por tanto, deciden enfrentar el riesgo. Al igual que en otras actividades profesionales, se cobra un plus de peligrosidad; los trabajadores de la industria nuclear est\u00e1n francamente bien pagados.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es necesario que en todas las actividades humanas se d\u00e9 una asunci\u00f3n democr\u00e1tica del riesgo. Que las personas podamos decidir qu\u00e9 riesgos deseamos asumir y cu\u00e1les no.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>________________<\/p>\n<p>(*) La escala INES (International Nuclear Event Scale) se instaur\u00f3 por el OIEA (Organismo Internacional de la Energ\u00eda At\u00f3mica) para tratar de objetivar la comunicaci\u00f3n de la gravedad de los sucesos nucleares, y va de 0 (incidencia) hasta 7 (accidente muy grave con salida masiva y dispersi\u00f3n a larga distancia de material radiactivo). La existencia de la escala INES, dado su car\u00e1cter caritativo, no ha conseguido objetivar los debates sobre la gravedad de los sucesos nucleares y menos a\u00fan sobre el riesgo nuclear.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>PENSAMIENTO CR\u00cdTICO<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El terremoto y el tsunami del 11 de marzo pasado no solo afectaron a los seis reactores de la central de Fukushima-Daiichi, sino a 12 de los 54 reactores japoneses. En particular, los cuatro reactores de la central de Fukushima-Daini\u00a0 sufrieron tambi\u00e9n da\u00f1os importantes. 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