{"id":24668,"date":"2011-05-19T07:55:22","date_gmt":"2011-05-19T05:55:22","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/imperialismo-del-siglo-xxi-i\/"},"modified":"2011-05-19T07:55:22","modified_gmt":"2011-05-19T05:55:22","slug":"imperialismo-del-siglo-xxi-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/imperialismo-del-siglo-xxi-i\/","title":{"rendered":"Imperialismo del siglo XXI (I)"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<h3>La teor\u00eda cl\u00e1sica del imperialismo<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n marxista del imperialismo est\u00e1 emparentada con el folleto escrito por Lenin, en el marco de la Primera Guerra mundial y la revoluci\u00f3n bolchevique. Ese trabajo alcanz\u00f3 gran difusi\u00f3n, fue citado y objetado con pasi\u00f3n e influy\u00f3 sobre varias generaciones de militantes e investigadores. Este perdurable impacto del texto indujo a olvidar el contexto que rode\u00f3 a su elaboraci\u00f3n [3] .<\/p>\n<p><strong>PREPARACI\u00d3N DE LA GUERRA<\/strong><\/p>\n<p>El siglo XX comenz\u00f3 con un gran impulso econ\u00f3mico. En las econom\u00edas metropolitanas predominaba la prosperidad, la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la transformaci\u00f3n administrativa de las grandes empresas. Como ese crecimiento capitalista incentiv\u00f3 las conquistas de ultramar, el imperialismo se transform\u00f3 en un concepto dominante. Perdi\u00f3 peso la vieja asociaci\u00f3n del t\u00e9rmino con el despotismo bonapartista franc\u00e9s y gan\u00f3 terreno su identificaci\u00f3n con la supremac\u00eda brit\u00e1nica de la era victoriana.<\/p>\n<p>Luego de ocupar Egipto (1882) e imponerse en Sud\u00e1frica (1899-1902), Inglaterra forj\u00f3 una Uni\u00f3n Imperial, que precipit\u00f3 las confrontaciones territoriales entre las potencias. El retroceso de Francia contrast\u00f3 con el avance de Alemania, que subi\u00f3 la apuesta y quebrant\u00f3 los equilibrios europeos. En el continente americano la victoria estadounidense sobre Espa\u00f1a (1898) ilustr\u00f3 la irrupci\u00f3n de otro competidor y en el Extremo Oriente, Jap\u00f3n despleg\u00f3 un protagonismo an\u00e1logo.<\/p>\n<p>El ocaso mar\u00edtimo de Gran Breta\u00f1a sepultaba varias d\u00e9cadas de estabilidad geopol\u00edtica y los litigios se acentuaron, cuando los desafiantes del viejo colonialismo comenzaron a extender su empuje productivo al plano territorial. Las disputas por el reparto de las antiguas posesiones otomanas, austro-h\u00fangaras y rusas acrecentaron las tensiones entre los codiciosos contendientes.<\/p>\n<p>El aplastamiento de China por Jap\u00f3n, la expansi\u00f3n norteamericana hacia el Pac\u00edfico y la conversi\u00f3n de Alemania en la segunda potencia naval del planeta prepararon el estallido general, en un marco de cambiantes alianzas y vertiginosos realineamientos. Gran Breta\u00f1a intent\u00f3 sostener su imperio reforzando el control de las minas sudafricanas y las exacciones impositivas de la  India. Trat\u00f3 de tender un cerco al ingreso de mercanc\u00edas y capitales for\u00e1neos, pero no logr\u00f3 contener el avance de sus rivales.<\/p>\n<p>El imperialismo que estudio Lenin corresponde a esa etapa de gestaci\u00f3n de los dram\u00e1ticos enfrentamientos inter-imperiales. El adjetivo \u201ccl\u00e1sico\u201d es muy \u00fatil para precisar la especificidad del per\u00edodo comprendido entre 1880 y 1914. Esa fase anticip\u00f3 las sangrientas matanzas de entre-guerra y prepar\u00f3 el ambiente de una era de cat\u00e1strofes.<\/p>\n<p>La \u00e9poca analizada por el l\u00edder bolchevique constituy\u00f3 la ant\u00edtesis de la etapa previa de conflictos acotados y equilibrios militares pos-napole\u00f3nicos (1830-1880). Todas las potencias fueron obligadas a renovar sus credenciales en el campo de batalla. La efervescencia militarista, la agresividad racista y la intolerancia chauvinista conduc\u00edan al tendal de muertos, mutilados y destrozos que rode\u00f3 a la Primera Guerra mundial.<\/p>\n<p>El objetivo de todas las matanzas era un bot\u00edn colonial apetecido por las potencias metropolitanas, que depredaban la periferia, ensanchando las brechas entre ambas regiones. La expansi\u00f3n imperial fue naturalizada con variadas justificaciones colonialistas, basadas en el mito de la superioridad europea.<\/p>\n<p>Se multiplicaron las convocatorias morales a extender la civilizaci\u00f3n, los llamados religiosos a evangelizar a los pueblos primitivos y las exhortaciones educativas a erradicar la ignorancia. No faltaron las consideraciones biol\u00f3gicas para mejorar la pureza racial y las propuestas econ\u00f3micas, para auxiliar a las naciones subdesarrolladas.<\/p>\n<p>Pero la sangr\u00eda colonial suscit\u00f3 tambi\u00e9n fuertes cuestionamientos en los centros metropolitanos. La cr\u00edtica liberal al malgasto de ultramar sacudi\u00f3 primero a Inglaterra y se extendi\u00f3 luego a Estados Unidos. En ambos centros tuvo gran impacto la resistencia de los pa\u00edses sometidos.<\/p>\n<p>Estas protestas eran tambi\u00e9n intensas entre los pueblos que reclamaban independencia nacional, en las fronteras de los viejos imperios en declive (Rusia, Austria, Turqu\u00eda). La cr\u00edtica al colonialismo recobr\u00f3 fuerza en pa\u00edses de larga tradici\u00f3n revolucionaria (Francia) y en naciones que albergaban una insurgente clase obrera (Alemania). En este contexto emergi\u00f3 el an\u00e1lisis de Lenin. Todas sus caracterizaciones contemplan problemas debatidos con gran intensidad, en el socialismo europeo de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p> <strong> <\/strong> <\/p>\n<p><strong>RUPTURA DE LA SOCIALDEMOCRACIA<\/strong><\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique encabezaba el ala izquierda de la socialdemocracia rusa, que a su vez integraba la II Internacional. Participaba activamente en las discusiones de ese agrupamiento, cuyo epicentro era Alemania. El partido socialista germano era una organizaci\u00f3n obrera de masas, con gran predicamento sindical y fuerte protagonismo parlamentario.<\/p>\n<p>Los debates sobre el imperialismo desataron una fuerte pol\u00e9mica interna, cuando gobierno presion\u00f3 a los socialistas para que aprobaran los cr\u00e9ditos de guerra, necesarios para el financiamiento de la acci\u00f3n colonial. La corriente derechista influenciada por Bernstein acept\u00f3 esta exigencia, argumentando que el pa\u00eds deb\u00eda protegerse frente a las agresiones externas, asegurando la paz desde una \u201cposici\u00f3n de fuerza\u201d. Justificaba, adem\u00e1s, la expansi\u00f3n imperial, afirmando que Europa deb\u00eda contribuir a la civilizaci\u00f3n de los pueblos m\u00e1s atrasados.<\/p>\n<p>La vertiente centrista encabezada por Kaustky se opuso. Denunci\u00f3 los cr\u00edmenes coloniales y presagi\u00f3 terribles consecuencias de una escala b\u00e9lica. Explic\u00f3, adem\u00e1s, que Alemania intentaba contrarrestar su arribo tard\u00edo al reparto mundial, con acciones militaristas desenfrenadas . Pero esta cr\u00edtica no le impidi\u00f3 cambiar de actitud frente al acrecentamiento de las presiones oficiales, para alinear a los parlamentarios socialistas con la causa patri\u00f3tica.<\/p>\n<p>Para evitar el inminente desangre, Kautsky propuso arrastrar a las clases dominantes a una perspectiva de paz. Consideraba que la guerra era un proyecto exclusivo de los financistas y proveedores de armamentos, resistido o aceptado con desgano por la mayor\u00eda de los capitalistas . Estimaba que el gasto militar constitu\u00eda un privilegio de las burocracias y una carga para la burgues\u00eda. Consideraba que el imperialismo no era una necesidad econ\u00f3mica del capitalismo, sino tan s\u00f3lo un curso ruin de ese sistema, que pod\u00eda revertirse con el concurso de los empresarios [4] .<\/p>\n<p>Con este enfoque convoc\u00f3 a evitar la guerra, mediante un desarme internacional acordado entre las principales potencias. Esperaba frenar la escala militar a trav\u00e9s de conferencias internacionales, cortes de arbitraje y negociaciones inter-gubernamentales. Apostaba a un liderazgo brit\u00e1nico-alem\u00e1n, que ser\u00eda auspiciado en ambas partes por las fracciones industriales (interesadas en la prosperidad de los negocios) y enfrentadas con los financistas (que lucraban con la guerra). Estas caracterizaciones eran compartidas por muchos te\u00f3ricos socialdem\u00f3cratas [5] .<\/p>\n<p>Luego de muchas vacilaciones Kautsky aval\u00f3 la aprobaci\u00f3n de los cr\u00e9ditos de guerra. Esta decisi\u00f3n precipit\u00f3 una ruptura definitiva con la izquierda del partido. Lenin comparti\u00f3 este rechazo y propici\u00f3 junto a este sector la construcci\u00f3n de una nueva Internacional, opuesta a la capitulaci\u00f3n socialdem\u00f3crata. Retomaron la denuncia del colonialismo y proclamaron el apoyo activo a la resistencia antiimperialista de los pueblos invadidos.<\/p>\n<p>Este nuevo agrupamiento adopt\u00f3 un perfil revolucionario. Cuestion\u00f3 la ilusi\u00f3n de mitigar los conflictos internacionales mediante el desarme y subray\u00f3 el car\u00e1cter ef\u00edmero de los acuerdos concertados entre las potencias. Destac\u00f3 que las apetencias coloniales conduc\u00edan a confrontaciones b\u00e9licas, que expresaban necesidades (y no opciones) del capitalismo.<\/p>\n<p>Esta postura fue encabezada en Alemania por Luxemburg, que subrayaba la imposibilidad de congelar la expansi\u00f3n de ultramar. Describ\u00eda c\u00f3mo la din\u00e1mica competitiva conduc\u00eda a la sistem\u00e1tica violaci\u00f3n de los pactos acordados entre los beligerantes. Cuestionaba especialmente la expectativa de desactivar los preparativos b\u00e9licos, con exhortaciones morales o llamados al respeto del derecho internacional.<\/p>\n<p>Luxemburg cuestionaba las pol\u00edticas exteriores capitalistas basadas en ambiciones de lucro, que corro\u00edan la estabilidad de todos los acuerdos internacionales. Objetaba las ilusiones de Kautsky y convocaba a la lucha por el socialismo, como \u00fanica forma de impedir la matanza de los pueblos. Esta visi\u00f3n sintonizaba plenamente con el enfoque de Lenin [6] .<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>LAS CAUSAS DEL MILITARISMO<\/strong><\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique encar\u00f3 una pol\u00e9mica m\u00e1s frontal contra Kaustky. Consideraba que las guerras inter-imperialistas eran inevitables, en cierto estadio de la acumulaci\u00f3n. Estimaba que los capitalistas deb\u00edan lanzarse a la conquista exterior, una vez completado el desenvolvimiento de los mercados internos. Esta compulsi\u00f3n derivaba en confrontaciones por los mercados y las fuentes de abastecimiento.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter violento de estas pugnas obedec\u00eda a juicio de Lenin al agotamiento de extensiones coloniales, ya repartidas entre las viejas potencias. Esa distribuci\u00f3n reduc\u00eda los m\u00e1rgenes de cualquier negociaci\u00f3n. Los imperialismos emergentes estaban obligados a disputar territorios, al tener bloqueado su ascenso. La intensidad de la acumulaci\u00f3n y la estrechez de las regiones apetecidas impon\u00edan estos desenlaces b\u00e9licos.<\/p>\n<p>En estos choques se jugaba el manejo de las materias primas necesarias para el desenvolvimiento industrial de cada metr\u00f3poli. Todas las tratativas ensayadas para evitar las confrontaciones, fracasaban por esa imposibilidad de acordar el reparto de las \u00e1reas que prove\u00edan insumos.<\/p>\n<p>Lenin resaltaba el desinter\u00e9s de todas las potencias por estabilizar soluciones de compromiso. Se indignaba frente a la ceguera que exhib\u00edan los socialdem\u00f3cratas, ante la hipocres\u00eda oficialista. Consideraba que esa ret\u00f3rica anestesiaba la conciencia popular, al generalizar ilusiones que enmascaraban la preparaci\u00f3n de la guerra. Tambi\u00e9n estimaba que las rivalidades econ\u00f3micas se transmit\u00edan a la esfera militar y cuestionaba tanto las ut\u00f3picas expectativas de desarme, como los llamados a la cooperaci\u00f3n de los industriales.<\/p>\n<p>Con el mismo argumento objetaba la presentaci\u00f3n del militarismo, como un simple acto electivo de las clases dominantes. Entend\u00eda que el armamentismo era indisociable del capitalismo y de las consiguientes confrontaciones entre potencias. Consideraba absurdo presentar al imperialismo como una \u201cpol\u00edtica preferida del capital\u201d, al estimar que esa orientaci\u00f3n constitu\u00eda una necesidad para el conjunto de los opresores.<\/p>\n<p>Siguiendo esta caracterizaci\u00f3n, Lenin destacaba la inutilidad de cualquier intento de persuasi\u00f3n de los acaudalados. Consideraba que estos sectores discut\u00edan en la mesa de negociaci\u00f3n, lo que resolv\u00edan en las trincheras. Por esta raz\u00f3n los acuerdos de un periodo se transformaban en confrontaciones de la fase ulterior. Cuestionaba las ingenuas creencias en la primac\u00eda del primer curso y alertaba contra las falsas expectativas pacifistas.<\/p>\n<p>Lenin no aceptaba la presentaci\u00f3n de la guerra como una decisi\u00f3n aberrante de las elites. Estimaba que el curso belicista correspond\u00eda a tendencias objetivas del capital, derivadas de la competencia por la ganancia. Sosten\u00eda que el \u00fanico sendero de pacificaci\u00f3n genuina era el inicio de una transici\u00f3n al socialismo. El estallido de la Primera Guerra confirm\u00f3 las caracterizaciones de Lenin y puso de relieve todos los errores de la apuesta pacifista de Kautsky.<\/p>\n<p>Esta diferencia de percepciones obedeci\u00f3 a causas y posturas pol\u00edticas. El dirigente bolchevique detect\u00f3 las principales contradicciones del capitalismo de su \u00e9poca y mantuvo una actitud revolucionaria. El l\u00edder socialdem\u00f3crata privilegi\u00f3 sus deseos a la consideraci\u00f3n de las tendencias reales y demostr\u00f3 una gran permeabilidad a las exigencias de los poderosos.<\/p>\n<p>Estas asimetr\u00edas ilustraron tambi\u00e9n la distancia que separaba a los pol\u00edticos revolucionarios y reformistas de ese per\u00edodo. El punto en discordia era el rechazo o la resignaci\u00f3n frente a una guerra inter-imperialista. Lenin encabez\u00f3 la resistencia al desangre b\u00e9lico e impuls\u00f3 el internacionalismo. Su teor\u00eda del imperialismo se ciment\u00f3 en esta estrategia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>EL SENTIDO DE LA POL\u00c9MICA<\/strong><\/p>\n<p>La discusi\u00f3n sobre los intereses en juego en las acciones imperiales divid\u00eda en forma categ\u00f3rica a los marxistas de esa \u00e9poca. Aunque Lenin reconoc\u00eda el car\u00e1cter lucrativo de la guerra para los financistas y fabricantes de armas, resaltaba la din\u00e1mica estructuralmente militarizada del capitalismo. Consideraba que las conflagraciones eran el mecanismo utilizado por los poderosos para zanjar sus principales diferendos. Esos enfrentamientos dirim\u00edan, adem\u00e1s, las relaciones de fuerza y reabr\u00edan la expansi\u00f3n econ\u00f3mica. La guerra cumpl\u00eda una funci\u00f3n depuradora de los capitales obsoletos.<\/p>\n<p>Luxemburg present\u00f3 otra explicaci\u00f3n del mismo diagn\u00f3stico. Describi\u00f3 c\u00f3mo el imperialismo serv\u00eda para descargar los sobrantes invendibles en las metr\u00f3polis. Las dificultades para vender esos productos (y asegurar la consiguiente realizaci\u00f3n de la plusval\u00eda), forzaba la b\u00fasqueda de mercados adicionales en la periferia. La conquista de estas regiones aportaba una v\u00e1lvula de escape a los desajustes creados por ritmos de acumulaci\u00f3n superiores a la capacidad de consumo de la poblaci\u00f3n [7] .<\/p>\n<p>Otras interpretaciones convergentes pon\u00edan el acento en las contradicciones creada por la internacionalizaci\u00f3n del capital. Trotsky sosten\u00eda que el sistema hab\u00eda alcanzado a principio del siglo XX una dimensi\u00f3n mundial, que desbordaba los marcos vigentes para el desenvolvimiento de las fuerzas productivas. Esa estrechez de las econom\u00edas nacionales forzaba una sucesi\u00f3n de expansiones externas, que terminaban en conflictos armados [8] .<\/p>\n<p>Todos estos enfoques resaltaban en com\u00fan las causas objetivas de la guerra. Cuestionaban la reducci\u00f3n socialdem\u00f3crata del problema a una conspiraci\u00f3n de los bancos y la industria militar. Destacaban que esa simplificaci\u00f3n omit\u00eda el generalizado compromiso de los principales sectores de las clases dominantes con la acci\u00f3n imperial.<\/p>\n<p>Lenin fue el principal vocero de estas posturas y su texto resum\u00eda el programa de todas las vertientes de la izquierda frente a la guerra. El escrito subrayaba que los enfrentamientos b\u00e9licos expresaban contradicciones, que el capitalismo no pod\u00eda regular. Por esta raz\u00f3n objetaba la propuesta de desarme, se\u00f1alando que la paz deb\u00eda conquistarse, junto a una lucha popular simult\u00e1nea por la erradicaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n criticaba la b\u00fasqueda de concertaciones y equilibrios entre las potencias, que promov\u00eda Kautsky, resaltando el car\u00e1cter coercitivo del capitalismo. Recordaba que las burgues\u00edas necesitaban ej\u00e9rcitos, marinos y ca\u00f1ones para imponer tratados de libre-comercio, forzar el cobro de las deudas y garantizar los r\u00e9ditos de la inversi\u00f3n externa.<\/p>\n<p>Lenin intentaba presentar una caracterizaci\u00f3n pol\u00edtica completa de las fuerzas en pugna. No s\u00f3lo distingu\u00eda dos bloques de agresores y agredidos, corporizados en los capitalistas y los trabajadores. Tambi\u00e9n llamaba la atenci\u00f3n sobre las diversas formas de opresi\u00f3n nacional, que generaba la belicosidad imperialista en la periferia. En oposici\u00f3n la expectativa de Kaustky de avanzar hacia una paulatina distensi\u00f3n en estas \u00e1reas, propon\u00eda extender la resistencia contra la guerra a todo el universo colonial.<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique destacaba la existencia de dram\u00e1ticas conversiones de antiguas v\u00edctimas en nuevos victimarios imperiales. Alemania ya no libraba guerras defensivas contra el expansionismo ruso, sino que actuaba como potencia ocupante de regiones vecinas. El registro de estos cambios era vital para impugnar las justificaciones de la belicosidad germana, con falsos enunciados de soberan\u00eda.<\/p>\n<p>Lenin escribi\u00f3 su folleto en un terrible escenario de inmolaci\u00f3n popular al servicio de lucro. El tono virulento del texto refleja la conmoci\u00f3n que suscitaba esa masacre. Es importante recordar ese contexto omnipresente de la guerra, para comprender la funci\u00f3n pol\u00edtica del libro y registrar en este marco los problemas te\u00f3ricos en juego.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>\u00bfASOCIACI\u00d3N O RIVALIDAD?<\/strong><\/p>\n<p>Kaustky concibi\u00f3 su propuesta de desarme como parte de un proyecto de desenvolvimiento pac\u00edfico del capitalismo. Consideraba que ese proceso ser\u00eda factible, si los grupos capitalistas de los principales pa\u00edses concertaban una asociaci\u00f3n \u201cultra-imperialista\u201d.<\/p>\n<p>Estimaba posible erradicar la amenaza guerrera, conformando una red multinacional de empresas, que actuar\u00edan en com\u00fan en \u00e1reas espec\u00edficas. Kautsky resaltaba el inter\u00e9s de muchas fracciones burguesas por realizar negocios conjuntos, que superaran las viejas rivalidades. Pensaba que las conflagraciones inter-imperialistas bloqueaban esa convergencia y propugnaba la erradicaci\u00f3n de esa traba, mediante una neutralizaci\u00f3n de la carrera armamentista [9] .<\/p>\n<p>El l\u00edder socialdem\u00f3crata deduc\u00eda esa posibilidad de la preeminencia alcanzada por las grandes corporaciones. Si se evitaba la guerra, la nueva red de alianzas conducir\u00eda a federaciones pol\u00edticas, que consolidar\u00edan un nuevo cuadro de tolerancia internacional y negocios asociados.<\/p>\n<p>Lenin rechaz\u00f3 esa tesis de manera contundente. Consider\u00f3 que la teor\u00eda del \u201cultra-imperialismo\u201d era un \u201cultra-disparate\u201d, basado en la falsa expectativa de alianzas permanentes, entre capitalistas de distinto origen nacional. Para el l\u00edder bolchevique esa concertaci\u00f3n era una burda fantas\u00eda. Estaba concebida a partir de razonamientos abstractos, que presupon\u00edan escenarios econ\u00f3micos inviables.<\/p>\n<p>La principal objeci\u00f3n que Lenin interpon\u00eda a ese modelo era la naturaleza conflictiva del capitalismo. Para el dirigente ruso el modo de producci\u00f3n vigente estaba sujeto a un desarrollo desigual, que multiplicaba los desequilibrios e intensificaba las contradicciones. Estimaba que las tensiones se acumulaban con la expansi\u00f3n del sistema, impidiendo la concreci\u00f3n de asociaciones empresarias estables. Pensaba que los acuerdos ultra-imperiales eran tan impracticables, como la disipaci\u00f3n de la competencia militar [10] .<\/p>\n<p>Pero Lenin no expuso este argumento de forma gen\u00e9rica. Lo refer\u00eda a la coyuntura b\u00e9lica que imperaba al comienzo del siglo XX. La presi\u00f3n hacia la colisi\u00f3n militar era tan fuerte, que tornaba imposible la constituci\u00f3n de las compa\u00f1\u00edas multinacionales.<\/p>\n<p>Lenin registraba cu\u00e1l era la tendencia geopol\u00edtica predominante en ese momento, aplicando el realismo que sign\u00f3 toda su acci\u00f3n pol\u00edtica. Percib\u00eda claramente el agotamiento del per\u00edodo de alianzas que hab\u00eda prevalecido durante la etapa precedente. Observaba que en el nuevo siglo, la competencia asfixiaba los compromisos y el proyecto ultra-imperial sucumb\u00eda, ante la inminencia de la guerra. Kautsky hab\u00eda perdido el olfato b\u00e1sico para captar este contexto.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Lenin estaba espec\u00edficamente referido a esa coyuntura. No desconoc\u00eda, ni objetaba la existencia de tendencias asociativas entre los distintos grupos capitalistas. Incluso postulaba una teor\u00eda del monopolio que resaltaba la intensidad de las concertaciones, los pactos de caballeros, las coaliciones y los acuerdos secretos, entre los principales grupos de financistas e industriales.<\/p>\n<p>Esos compromisos eran expl\u00edcitamente reconocidos como una tendencia dominante. Pero Lenin restring\u00eda su viabilidad a las firmas y los bancos del mismo origen nacional. Esta caracterizaci\u00f3n se basaba en una minuciosa lectura de los datos de la \u00e9poca. Las concertaciones eran numerosas, pero s\u00f3lo inclu\u00edan acuerdos entre capitalistas norteamericanos, alemanes, franceses o ingleses. No se extend\u00edan a los entrelazamientos multinacionales.<\/p>\n<p>Para Lenin esta combinaci\u00f3n de acuerdos nacionales y disputas internacionales era un rasgo predominante del capitalismo. Consideraba que a principios del siglo XX, la internacionalizaci\u00f3n de la econom\u00eda no se extend\u00eda a la gesti\u00f3n global de este proceso y estimaba que el choque entre ambas tendencias induc\u00eda a la guerra. Al igual que Bujar\u00edn destacaba la fractura creada por capitales que cruzaban las fronteras y estados que se retra\u00edan hacia la administraci\u00f3n cerrada, para proteger territorios, mercados y materias primas. La expansi\u00f3n global chocaba con esta restricci\u00f3n, generando batallas inter-imperiales por el reparto del mundo [11] .<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n reconoc\u00eda la creciente gravitaci\u00f3n de las asociaciones capitalistas, pero restring\u00eda su alcance al \u00e1mbito nacional. La tendencia a la internacionalizaci\u00f3n que subraya Kautsky era aceptada en ciertas \u00e1reas restrictivas (migraciones, circulaci\u00f3n de capital), pero desechada como curso prevaleciente del capitalismo.<\/p>\n<p>Este enfoque remarcaba la gravitaci\u00f3n de las presiones nacionalizadoras en todas las actividades centrales de la producci\u00f3n, las finanzas y el comercio. El impulso globalizador era neutralizado por las fuerzas que estimulaban el repliegue de los cuerpos nacionales y la conformaci\u00f3n de bloques competitivos. Esta autarqu\u00eda bloqueaba la internacionalizaci\u00f3n, potenciaba el gasto militar y generalizaba las conflagraciones b\u00e9licas [12]<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Lenin al ultra-imperialismo de Kaustky se inspiraba, por lo tanto, en un an\u00e1lisis concreto del capitalismo de ese per\u00edodo. Resaltaba el predominio de la rivalidad sobre la asociaci\u00f3n internacional, mediante un registro de las evidencias de ese momento. Observaba en la coyuntura b\u00e9lica una confirmaci\u00f3n de las tenencias al choque, en desmedro de las presiones hacia la concertaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este mismo razonamiento utiliz\u00f3 Lenin para remarcar la primac\u00eda de la crisis sobre la prosperidad, en el debut de la prolongada turbulencia de entre-guerra. El l\u00edder bolchevique no le asignaba a las regresiones econ\u00f3micas un car\u00e1cter absoluto, como lo prueba su pol\u00e9mica con los populistas en torno al desarrollo capitalista de Rusia.<\/p>\n<p>En oposici\u00f3n a los te\u00f3ricos narodnikis -que descalificaban la posibilidad de ese desenvolvimiento- Lenin detallaba todas las \u00e1reas de potencial expansi\u00f3n del capitalismo, en la atrasada econom\u00eda rusa. Todos sus diagn\u00f3sticos estaban invariablemente referidos a situaciones, contextos y momentos espec\u00edficos [13] .<\/p>\n<p>La pol\u00e9mica contra el ultra-imperialismo estaba condicionada por ese escenario. Su objetivo era cuestionar las terribles consecuencias pol\u00edticas de un diagn\u00f3stico irrealista y un razonamiento asustadizo, que neg\u00f3 primero la inminencia de la guerra y desconoci\u00f3 posteriormente los efectos de esa matanza.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>LA INTERPRETACI\u00d3N ECON\u00d3MICA<\/strong><\/p>\n<p>La caracterizaci\u00f3n leninista del imperialismo recog\u00eda en cuatro terrenos, la visi\u00f3n expuesta por el economista socialdem\u00f3crata Hilferding. Retomaba, en primer lugar, la existencia de un viraje general hacia el proteccionismo, iniciado por Gran Breta\u00f1a para contrarrestar las amenazas de sus concurrentes.<\/p>\n<p>La vieja potencia mar\u00edtima se defend\u00eda elevando las tarifas aduaneras en sus dominios. Amurallaba su imperio con restricciones al comercio, para limitar las p\u00e9rdidas ocasionadas por su declinaci\u00f3n industrial. Los brit\u00e1nicos forjaron primero una federaci\u00f3n de colonias (India, \u00c1frica) y luego una asociaci\u00f3n de pa\u00edses subordinados (Canad\u00e1, Australia, Sud\u00e1frica) [14] .<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica provoc\u00f3 la inmediata reacci\u00f3n de sus rivales, que instauraron bloques semejantes en sus zonas de influencia (Francia) y aceleraron la creaci\u00f3n de regiones protegidas (Alemania). Lenin consider\u00f3 que este cambio consagraba el pasaje del libre-comercio al proteccionismo y transformaba las disputas acotadas (por el liderazgo exportador), en guerras comerciales entre duros contendientes (atrincherados en fortalezas aduaneras).<\/p>\n<p>El segundo rasgo tomado de Hilferding fue la creciente gravitaci\u00f3n de los banqueros, en desmedro de otros sectores capitalistas. Lenin consideraba que los financistas hab\u00edan dejado atr\u00e1s su rol de intermediarios, para imponer la subordinaci\u00f3n de sus pares del comercio y la industria.<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique resaltaba la aparici\u00f3n de una oligarqu\u00eda financiera que obten\u00eda enormes lucros con la emisi\u00f3n de t\u00edtulos, la especulaci\u00f3n inmobiliaria y el control de los paquetes accionarios. Consideraba que esta supremac\u00eda reforzaba el car\u00e1cter rentista-usurero de los estados imperiales, frente a un conglomerado de estados-deudores sometidos. Por esta raz\u00f3n defin\u00eda al imperialismo como una era del capital financiero.<\/p>\n<p>Hilferding hab\u00eda desarrollado esta caracterizaci\u00f3n para el caso espec\u00edfico del capitalismo alem\u00e1n. En sus investigaciones describi\u00f3 c\u00f3mo los bancos controlaron la industria, financiando las operaciones y supervisando los procesos comerciales. Retrat\u00f3 la supremac\u00eda que lograron los financistas en todos los circuitos de la acumulaci\u00f3n, a trav\u00e9s del cr\u00e9dito, el manejo de las sociedades an\u00f3nimas y la administraci\u00f3n de las bolsas [15] .<\/p>\n<p>Lenin se inspir\u00f3 tambi\u00e9n en los an\u00e1lisis de la econom\u00eda inglesa que expuso Hobson. Este estudio resaltaba la nueva preeminencia lograda por las altas finanzas, mediante la recepci\u00f3n de los dividendos generados en el exterior. Este control forj\u00f3 una plutocracia, que monopolizaba todos los resortes del funcionamiento imperial [16] .<\/p>\n<p>En tercer lugar, Lenin atribuy\u00f3 las tendencias guerreristas del imperialismo al peso dominante alcanzado por los monopolios. Consideraba que esa preeminencia constitu\u00eda una novedad del per\u00edodo, resultante de la creciente escala de las empresas y la elevada centralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n del capital. Estimaba que este predominio reforzaba la influencia de los carteles, que pod\u00edan concertar el manejo de los precios mediante acuerdos entre los grandes grupos .<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n fue directamente extra\u00edda de la investigaci\u00f3n de Hilferding, que estudi\u00f3 la organizaci\u00f3n monop\u00f3lica de la producci\u00f3n germana. Un pu\u00f1ado de corporaciones entrelazadas con los bancos y orientadas por el estado, controlaba los procesos de formaci\u00f3n y administraci\u00f3n de los precios .<\/p>\n<p>Lenin expuso algunos comentarios cr\u00edticos de este estudio y objet\u00f3 especialmente ciertos presupuestos te\u00f3ricos sobre el car\u00e1cter del dinero. Pero estas observaciones no modificaron su aceptaci\u00f3n de las tesis monopolistas postuladas por Hilferding.<\/p>\n<p>El cuarto rasgo retomado por el dirigente bolchevique fueron los mecanismos de apropiaci\u00f3n externa. Aqu\u00ed subray\u00f3 la preeminencia de la exportaci\u00f3n de capitales, como forma de absorber las ganancias extraordinarias gestadas en la periferia. Ilustr\u00f3 las modalidades que adoptaban las inversiones de ultramar (ferrocarriles, minas, irrigaci\u00f3n) y detall\u00f3 c\u00f3mo multiplicaban el lucro de las grandes empresas.<\/p>\n<p>Esta caracterizaci\u00f3n se inspir\u00f3 en la clasificaci\u00f3n expuesta por Hilferding, para periodizar la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del capitalismo. De una era colonial inicialmente mercantilista (que facilit\u00f3 la industrializaci\u00f3n europea), se hab\u00eda saltado a una expansi\u00f3n manufacturera de las grandes potencias (en torno a los mercados internos). Este desenvolvimiento quedaba ahora superado por la nueva fase de exportaci\u00f3n de capitales.<\/p>\n<p>La afinidad de Lenin con el cuadro de proteccionismo, hegemon\u00eda financiera, monopolios e inversiones externas retratado por Hilfderding se extendieron tambi\u00e9n a la teor\u00eda de la crisis. El l\u00edder ruso nunca desarroll\u00f3 una versi\u00f3n peculiar de esta problem\u00e1tica y adscribi\u00f3 en general a la interpretaci\u00f3n expuesta por el analista alem\u00e1n. Este pensador asociaba las convulsiones peri\u00f3dicas del sistema, con la irrupci\u00f3n de desproporcionalidades entre las distintas ramas de la econom\u00eda. A medida que progresaba la acumulaci\u00f3n, estas desigualdades sal\u00edan a la superficie, expresando desequilibrios m\u00e1s profundos de sobre-producci\u00f3n de mercanc\u00edas o sobre-acumulaci\u00f3n de capitales [17] .<\/p>\n<p>A Lenin le interesaba demostrar c\u00f3mo estos trastornos econ\u00f3micos desembocaban en conflagraciones inter-imperialistas. Analizaba de qu\u00e9 forma cada rasgo productivo, comercial o financiero de la nueva \u00e9poca, acrecentaba las rivalidades dirimidas bajo el fuego de los ca\u00f1ones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Pero un problema de esta conclusi\u00f3n era su total incompatibilidad con la postura pol\u00edtica adoptada por Hilferding, que tom\u00f3 partido a favor del social-patriotismo. No solo apoy\u00f3 la participaci\u00f3n alemana en la guerra, sino que adopt\u00f3 actitudes de fuerte compromiso con el belicismo.<\/p>\n<p>Es importante recordar que este economista alem\u00e1n influy\u00f3 -al mismo tiempo- sobre Lenin y sobre su oponente Kautsky. Su visi\u00f3n combinada elementos de cr\u00edtica al sistema vigente, con una aceptaci\u00f3n del \u201ccapitalismo organizado\u201d como modalidad predominante. Resaltaba especialmente la evoluci\u00f3n hacia formas de planificaci\u00f3n concertada, bajo el comando de las grandes corporaciones.<\/p>\n<p>El economista germano estimaba, adem\u00e1s, que ese escenario exig\u00eda la reversi\u00f3n de las pol\u00edticas proteccionistas, el librecambismo y el afianzamiento de un largo per\u00edodo de pacificaci\u00f3n. La planificaci\u00f3n a escala nacional que pronosticaba Hilferding converg\u00eda con el diagn\u00f3stico de equilibrio ultra-imperial que postulaba Kaustky.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del imperialismo de Lenin inclu\u00eda, por lo tanto, una fuerte tensi\u00f3n con su inspirador econ\u00f3mico. Las tesis del l\u00edder bolchevique se ubicaban en las ant\u00edpodas del texto adoptado como referencia. Resaltaba las crisis y los desequilibrios, que ese fundamento te\u00f3rico objetaba. En el plano pol\u00edtico ese desencuentro era a\u00fan m\u00e1s pronunciado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>TEOR\u00cdA Y POL\u00cdTICA<\/strong><\/p>\n<p>El divorcio de Lenin con Hilferding constituy\u00f3 la contracara de su reencuentro con Luxemburg. La teor\u00eda del imperialismo que postulaba la revolucionaria polaco-alemana se inspiraba en fundamentos econ\u00f3micos distintos a los expuestos por el dirigente ruso. Pero estas divergencias no impidieron la confluencia pol\u00edtica en estrategias comunes, frente al pacifismo socialdem\u00f3crata.<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda desarrollada por Luxemburg difer\u00eda sustancialmente del abordaje leninista. Intent\u00f3 deducir la teor\u00eda del imperialismo de los textos de Marx, buscando una continuidad directa con el modelo conceptual de \u201cEl Capital\u201d. Por esta raz\u00f3n, parti\u00f3 de los esquemas de reproducci\u00f3n ampliada expuestos en el segundo tomo de esa obra, para evaluar cu\u00e1les eran los obst\u00e1culos que enfrentaba el funcionamiento del sistema a escala internacional, en la nueva \u00e9poca imperialista [18] .<\/p>\n<p>Este intento no lleg\u00f3 a buen puerto, puesto que conten\u00eda una confusi\u00f3n b\u00e1sica: los esquemas de Marx estaban concebidos como una mediaci\u00f3n abstracta, para clarificar la circulaci\u00f3n general del capital. Constitu\u00edan un paso previo al estudio concreto de la din\u00e1mica del sistema. Luxemburg utiliz\u00f3 err\u00f3neamente estos razonamientos en forma emp\u00edrica, para buscar los puntos de asfixia del capitalismo de su \u00e9poca. Indag\u00f3 el problema por el lado equivocado, al convertir un esquema destinado a visualizar el funcionamiento del sistema, en un modelo de la crisis de este modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero este infructuoso intento era mucho m\u00e1s fiel al planteo de Marx, que el abordaje ensayado por Lenin. Buscaba establecer los puntos de continuidad y ruptura de la \u00e9poca imperialista con el periodo previo, siguiendo los preceptos de la econom\u00eda marxista. El te\u00f3rico bolchevique estudi\u00f3, en cambio, directamente las caracter\u00edsticas de la nueva etapa utilizando un gran material emp\u00edrico. Pero no defini\u00f3 en qu\u00e9 medida esas fuentes eran compatibles con la teor\u00eda expuesta en \u201cEl Capital\u201d.<\/p>\n<p>Luxemburg mencionaba las caracter\u00edsticas resaltadas por Lenin, pero no le asignaba la misma relevancia al proteccionismo, a la supremac\u00eda financiera y al monopolio. Relativizaba estas transformaciones, buscando conservar el hilo conductor desarrollado por Marx.<\/p>\n<p>En otros campos las diferencias de Luxemburg con Lenin eran mayores. En lugar de identificar al imperialismo con la exportaci\u00f3n de capitales, asociaba ese per\u00edodo con la necesidad de encontrar mercados for\u00e1neos, para las mercanc\u00edas invendibles en los pa\u00edses metropolitanos.<\/p>\n<p>La revolucionaria alemana estimaba que las esferas coloniales eran imprescindibles, para realizar la plusval\u00eda que necesita el capitalismo para su reproducci\u00f3n. Pensaba que las econom\u00edas atrasadas constitu\u00edan una v\u00e1lvula de escape, para las limitaciones que enfrentaba el capital en los pa\u00edses centrales. Observaba al imperialismo como un proceso de ampliaci\u00f3n del mercado mundial, que contrarrestaba las dificultades para vender las mercanc\u00edas en sus \u00e1reas de fabricaci\u00f3n. Estimaba que este obst\u00e1culo obedec\u00eda a la estrechez del poder adquisitivo, que generaba la continuidad de los bajos salarios, el alto desempleo y la creciente pauperizaci\u00f3n [19] .<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n estimaba que el capital emigra de un pa\u00eds a otro, para contrapesar el consumo insuficiente, que provoca el aumento de la explotaci\u00f3n. Esta visi\u00f3n ten\u00eda puntos en com\u00fan con la teor\u00eda de la crisis postulada por Kaustky y gran afinidad con el enfoque de Hobson. Este autor consideraba que todos los rasgos del imperialismo obedec\u00edan en \u00faltima instancia a la necesidad de exportar capitales sobrantes, gestados en las metr\u00f3polis por la polarizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Lenin rechazaba esta interpretaci\u00f3n subconsumista no s\u00f3lo por su reivindicaci\u00f3n de otra teor\u00eda de la crisis, basada en desproporcionalidades sectoriales y excedentes de productos (y capitales). Hab\u00eda polemizado durante un largo per\u00edodo con los exponentes rusos de las teor\u00edas populistas, que resaltaban las restricciones del consumo. Objetaba conceptualmente esos razonamientos e impugnaba las consecuencias pol\u00edticas de un enfoque, que estimaba imposible el desarrollo del capitalismo en Rusia.<\/p>\n<p>La convergencia revolucionaria de Lenin con Luxemburg no expresaba, por lo tanto, afinidades en el terreno econ\u00f3mico. P ero reflejaba las coincidencias en la caracterizaci\u00f3n del imperialismo, como una etapa de grandes crisis y convulsiones. Por otra parte, la oposici\u00f3n pol\u00edtica frontal del l\u00edder bolchevique con Hilferding, no anulaba sus convergencias te\u00f3ricas, en la evaluaci\u00f3n de rasgos centrales del capitalismo.<\/p>\n<p>Es importante registrar esta variedad de combinaciones, para erradicar la imagen de unanimidad en el an\u00e1lisis del imperialismo, en torno a dos bloques homog\u00e9neos de revolucionarios y reformistas. Esta divisoria efectivamente rigi\u00f3 en la actitud de ambos campos frente a la guerra. Pero no se extendi\u00f3 a la interpretaci\u00f3n conceptual de fen\u00f3meno. La teor\u00eda del imperialismo inclu\u00eda un complejo y cruzado terreno de variadas elaboraciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>LOS TEMAS ABIERTOS<\/strong><\/p>\n<p>Las caracterizaciones econ\u00f3micas del imperialismo que formul\u00f3 Lenin fueron presentadas en un tono menos pol\u00e9mico que sus conclusiones pol\u00edticas. Las observaciones sobre proteccionismo, la hegemon\u00eda financiera, los monopolios o la inversi\u00f3n extranjera no plantearon controversias equivalentes al problema de la guerra. Esta diferencia confirma d\u00f3nde ubicaba el centro neur\u00e1lgico de su teor\u00eda e indica tambi\u00e9n la existencia de una gran variedad de posturas en juego, en la evaluaci\u00f3n del capitalismo de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>En esas caracterizaciones el an\u00e1lisis del proteccionismo suscitaba cierta unanimidad. Aqu\u00ed Lenin coincid\u00eda con Hobson, Hilferding y tambi\u00e9n con Kautsky, puesto que todos remarcaban la existencia de un generalizado viraje hacia la autarqu\u00eda. Lo que provocaba divergencias era la actitud pol\u00edtica frente a esta transformaci\u00f3n. Mientras que la izquierda denunciaba el cierre aduanero sin ning\u00fan elogio al librecambismo, los reformistas tend\u00edan a idealizar esa etapa [20] .<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de la hegemon\u00eda financiera hab\u00eda mayores disidencias. Lenin sosten\u00eda enf\u00e1ticamente esta tesis, frente a Kaustky que se\u00f1alaba el predominio de coaliciones entre distintos sectores dominantes, sin necesaria preeminencia de los banqueros. Estimaba que los principales promotores del giro imperial eran los industriales, que necesitaban conquistar regiones agrarias para asegurarse el abastecimiento de materias primas. Como la actividad manufacturera crec\u00eda a un ritmo m\u00e1s acelerado que el agro (incorporando mayor progreso t\u00e9cnico), s\u00f3lo el dominio colonial permit\u00eda atenuar el encarecimiento de los insumos.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n era compartida por otros economistas -como Parvus- que resaltaban la existencia de m\u00faltiples alianzas entre banqueros e industriales. Destacaban la importancia de esos acuerdos, para enfrentar las batallas competitivas a escala internacional [21] .<\/p>\n<p>Algunos te\u00f3ricos muy influyentes -como Bauer- polemizaron abiertamente con la presentaci\u00f3n del imperialismo, como un pasaje de la dominaci\u00f3n industrial a la supremac\u00eda financiera. Cuestionaban el car\u00e1cter unilateral de esa visi\u00f3n, se\u00f1alando que ignoraba el peso estrat\u00e9gico de la gran industria en el desenvolvimiento del capitalismo [22] .<\/p>\n<p>Otro tema que suscitaba discusiones era el nuevo papel de las distintas formas de monopolio. La importancia que Lenin asignaba a este proceso no era compartida por otros autores. Este rasgo efectivamente pesaba en la econom\u00eda germana, que hab\u00eda relegado a la peque\u00f1a empresa frente a las grandes corporaciones. Pero el estudio de Hobson de la econom\u00eda inglesa no le asignaba la misma relevancia a esa concentraci\u00f3n de firmas. En el debate marxista de esa \u00e9poca no se contemplaban estudios equivalentes del imperialismo franc\u00e9s y muy pocos estudiosos consideraban el perfil del capitalismo norteamericano o japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Finalmente, en el an\u00e1lisis de la exportaci\u00f3n de capitales Lenin coincid\u00eda con Kautsky, frente a un considerable n\u00famero de enfoques opuestos. Los dos autores m\u00e1s enfrentados en los debates de esa etapa destacaban en com\u00fan la gravitaci\u00f3n de la inversi\u00f3n externa.<\/p>\n<p>Para el l\u00edder bolchevique, este rasgo proyectaba a escala internacional la primac\u00eda de las finanzas y los monopolios. Para el dirigente socialdem\u00f3crata esa caracter\u00edstica expresaba la presi\u00f3n ejercida por los capitales sobrantes, que no encontraban rendimientos lucrativos en las econom\u00edas metropolitanas.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n era impugnada no s\u00f3lo por Luxemburg, en su interpretaci\u00f3n del imperialismo como desagote de las mercanc\u00edas sobrantes. Otros pensadores como Bauer destacaban la existencia de continuidades con el per\u00edodo colonial precedente. Subrayaban la persistencia de viejas formas de pillaje y depredaci\u00f3n de recursos, para asegurar el abastecimiento de los insumos . Los debates econ\u00f3micos sobre el imperialismo cl\u00e1sico abarcaban, por lo tanto, un amplio espectro de problemas sin resoluciones n\u00edtidas.<\/p>\n<p>Pero no hay que perder de vista lo esencial. La teor\u00eda marxista del imperialismo surgi\u00f3 en un per\u00edodo de grandes guerras por la apropiaci\u00f3n del bot\u00edn colonial y aport\u00f3 un fundamento pol\u00edtico al rechazo revolucionario de la guerra. Correspondi\u00f3 a una etapa de ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y preeminencia de disputas territoriales. El cambio de este escenario gener\u00f3 la necesidad de elaborar nuevas interpretaciones.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>-Arrighi Giovanni. 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Hay que distinguir esta dimensi\u00f3n pol\u00edtica de los problemas te\u00f3ricos en debate.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Los cuestionamientos a la tesis de la asociaci\u00f3n ultra-imperial se basaban en la ausencia de entrelazamientos capitalistas multinacionales y en la preeminencia de disputas territoriales. A principios del siglo XX prevalec\u00edan concertaciones nacionales y choques internacionales. Lenin se inspir\u00f3 en teor\u00edas del proteccionismo, la hegemon\u00eda financiera, los monopolios y las inversiones externas de Hilfderding, que tambi\u00e9n incentivaron la concepci\u00f3n ultra-imperial de Kautsky.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El l\u00edder bolchevique rechazaba la interpretaci\u00f3n subconsumista de Luxemburg, pero coincid\u00eda con su caracterizaci\u00f3n del imperialismo, como una etapa de grandes convulsiones. Las divisiones pol\u00edticas entre revolucionarios y reformistas no se extend\u00edan al an\u00e1lisis conceptual del imperialismo. Estas caracterizaciones albergaban un complejo campo de elaboraciones cruzadas. Por esta raz\u00f3n, las discusiones sobre la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica de la etapa, no presentaron el mismo tono pol\u00e9mico que las divergencias frente a la guerra. En este terreno quedaron pendientes muchos temas sin resoluci\u00f3n n\u00edtida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[1] Este art\u00edculo es un cap\u00edtulo de un libro sobre el imperialismo contempor\u00e1neo de pr\u00f3xima aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[2] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su p\u00e1gina web es www.lahaine.org\/katz<\/p>\n<p>[3] Lenin, Vladimir, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Buenos Aires, Quadrata, 2006.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[4] Kautsky Karl \u201c Germany, England and World Policy\u201d, august 1900, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[5] Parvus (Alexander Helphand), \u201cBefore the Hottentot Elections\u201d, January 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming). Hilferding Rudolf, \u201cGerman Imperialism and Domestic Politics\u201d, October 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming).<\/p>\n<p>[6] Luxemburg Rosa \u201cPetty Bourgeois or Proletarian World Policy?\u201d, august1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming). Luxemburg Rosa \u201cPeace Utopias\u201d, may 1911, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[7] Luxemburg, Rosa, La acumulaci\u00f3n del capital. Editorial sin especificaci\u00f3n, Buenos Aires, 1968, ( cap 25, 26, 27) . Luxemburg Rosa \u201cPerspectives and Projects\u201d, Classical Analyses of Imperialism, 1915, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming)\u00a0 [8] Trotsky Le\u00f3n,\u00a0\u00a0 Tres concepciones de la revoluci\u00f3n rusa. Resultados y perspectivas , Editorial El Yunque, Buenos Aires, 1975.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[9] Kautsky Karl, \u201cImperialism\u201d, september 1914, New Left Review, n 59, 1970, London.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[10] Lenin Vladimir, \u201cPr\u00f3logo\u201d, Bujarin Nikolai, La econom\u00eda mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[11] Bujarin Nikolai, El imperialismo y la acumulaci\u00f3n de capital, Tiempo Contempor\u00e1neo, Buenos Aires, 1973, (cap 5).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[12] Bujarin Nikolai, La econom\u00eda mundial y el imperialismo, Pasado y presente n 21, Buenos Aires, 1971.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[13] Lenin Vladimir, El desarrollo del capitalismo en Rusia, Editorial Ariel, Barcelona 1974.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[14] Hilferding Rudolf, \u201cGerman Imperialism and Domestic Politics\u201d, October 1914, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[15] Hilferding Rudolf, El capital financiero, TECNOS, Madrid, 1973, (cap 13, 14)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[16] Hobson John, E studio del imperialismo, Alianza Editorial, Madrid, 1981.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[17] Hilferding El capital financiero, (cap 15, 16, 17, 20)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[18] Marx Carlos, El Capital, Tomo II (secci\u00f3n 3, cap 21), Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico 1973.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[19] Luxemburg, Rosa. La acumulaci\u00f3n del capital. Editoral sin especificaci\u00f3n, Buenos Aires, 1968, (cap 25, 26, 27).<\/p>\n<p>[20] Kautsky Karl \u201c Germany, England and World Policy\u201d Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming). Kautsky Karl \u201cThe War in South Africa\u201d, November 1899, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[21] Parvus (Alexander Helphand), \u201cColonies and Capitalism in the Twentieth Century\u201d, june 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>[22] Bauer Otto, \u201cOn British Imperialism\u201d, January 1907, Discovering Imperialism: Social Democracy to World War I\u00bb (Brill, forthcoming)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Rebeli\u00f3n ha publicado este art\u00edculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=128564\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=128564<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teor\u00eda cl\u00e1sica del imperialismo \u00a0 La concepci\u00f3n marxista del imperialismo est\u00e1 emparentada con el folleto escrito por Lenin, en el marco de la Primera Guerra mundial y la revoluci\u00f3n bolchevique. 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