{"id":24628,"date":"2011-05-12T08:03:20","date_gmt":"2011-05-12T06:03:20","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/por-un-manifiesto-posfotografico\/"},"modified":"2011-05-12T08:03:20","modified_gmt":"2011-05-12T06:03:20","slug":"por-un-manifiesto-posfotografico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/por-un-manifiesto-posfotografico\/","title":{"rendered":"Por un manifiesto posfotogr\u00e1fico"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Asistimos a una revoluci\u00f3n fotogr\u00e1fica sin precedentes. Pero no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de p\u00edxels. \u00bfQui\u00e9n es hoy el fot\u00f3grafo? \u00bfPor qu\u00e9 hace las fotos? \u00bfCu\u00e1les son sus usos o c\u00f3mo se utilizan y circulan? Joan Fontcuberta reflexiona sobre estos interrogantes<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Joan Fontcuberta<\/strong> (Barcelona, 1955) es fot\u00f3grafo y ejerce tambi\u00e9n de cr\u00edtico, profesor o ensayista. Ha recibido el \u00faltimo Premi Nacional de Arts Visuals \u201cpor su papel determinante en la cultura fotogr\u00e1fica contempor\u00e1nea a trav\u00e9s de sus m\u00faltiples actividades\u201d a lo largo de m\u00e1s de treinta a\u00f1os. En sus trabajos de creaci\u00f3n y reflexi\u00f3n ha analizado, entre otros, los conflictos entre imagen fotogr\u00e1fica y verdad<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>El s\u00edndrome Hong Kong<\/strong><br \/> Uno de los principales peri\u00f3dicos de Hong Kong despidi\u00f3 hace poco a sus ocho fot\u00f3grafos de plantilla que cubr\u00edan la informaci\u00f3n local; a cambio distribuyeron c\u00e1maras digitales entre el colectivo de repartidores de pizza. La decisi\u00f3n empresarial\u00a0 era sensata: es m\u00e1s f\u00e1cil ense\u00f1ar a hacer\u00a0 fotos a los \u00e1giles y escurridizos pizzeros que lograr que los fot\u00f3grafos profesionales sean capaces de sortear los infernales atascos de Hong Kong y consigan llegar a tiempo a la noticia. Los portavoces del sector, obviamente, se rasgaron las vestiduras: \u00bfc\u00f3mo es posible que se renuncie a la calidad que garantizan profesionales con experiencia? Pero hay que convenir que m\u00e1s vale una imagen defectuosa tomada por un aficionado que una imagen tal vez magn\u00edfica pero inexistente. Saludemos pues al nuevo ciudadano-fot\u00f3grafo.<\/p>\n<p> Se desprende de este reciente episodio de darwinismo tecnol\u00f3gico un cambio de canon fotoperiod\u00edstico: la velocidad prevalece sobre el instante decisivo, la rapidez sobre el refinamiento. En las \u00e9pocas heroicas del reportaje fotogr\u00e1fico los reporteros dispon\u00edan de tiempo y recursos. Cuando <em>National Geographic<\/em> celebr\u00f3 su\u00a0 centenario, en el editorial del n\u00famero especial se vanagloriaban de poder ofrecer a sus privilegiados colaboradores unas condiciones \u00f3ptimas de trabajo: asistentes, helic\u00f3pteros, hoteles lujosos\u2026 Por t\u00e9rmino\u00a0 medio, en cada reportaje de encargo se disparaban 27.000 fotos de las que terminaba public\u00e1ndose una exigua docena, la cual hab\u00eda de ser forzosamente la requetehostia. Pero esos a\u00f1os de despilfarro han pasado, empujados por los efectos de un mercado cada vez m\u00e1s competitivo y por la inmersi\u00f3n en una nueva <em>mediasfera<\/em>. Se ha hablado mucho del impacto que la irrupci\u00f3n de la tecnolog\u00eda digital supuso para todos los \u00e1mbitos de la comunicaci\u00f3n y de la vida cotidiana; para la imagen, y la fotograf\u00eda en particular, ha significado un antes y un despu\u00e9s. Se puede comparar a la ca\u00edda del meteorito que condujo a la extinci\u00f3n de los dinosaurios y diopaso a nuevas especies. Durante un tiempo, los dinosaurios no fueron conscientes de la colisi\u00f3n y vivieron felices como testigos pasivos \u2013y pasmados\u2013 de los cambios que se operaban en su ecosistema:\u00a0 las nubes de polvo no dejaban pasar los rayos del sol con consecuencias letales para vegetales y animales. Hoy palidece una fotograf\u00eda-dinosauria que est\u00e1 dando paso a secuelas mejor adaptadas al nuevo entorno sociocultural.<\/p>\n<p> Del <em>s\u00edndrome Hong Kong<\/em> aprendemos que hoy la urgencia de la imagen por existir prevalece sobre las cualidades mismas de la imagen. Esa pulsi\u00f3n garantiza una masificaci\u00f3n sin precedentes, una poluci\u00f3n ic\u00f3nica que por un lado viene implementada por el desarrollo de nuevos dispositivos de captaci\u00f3n visual y por otro por la ingente proliferaci\u00f3n de c\u00e1maras \u2013ya sea como aparatos aut\u00f3nomos o incorporadas a tel\u00e9fonos m\u00f3viles, webcams y artilugios de vigilancia. Esto nos sumerge en un mundo saturado de im\u00e1genes: vivimos en la imagen, y la imagen nos vive y nos hace vivir. Ya en los a\u00f1os sesenta Marshall McLuhan vaticin\u00f3 el papel preponderante de los <em>mass media<\/em> y propuso la iconosfera como modelo de aldea global. La diferencia es que en la actualidad hemos culminado un proceso de secularizaci\u00f3n de la experiencia visual: la imagen deja de ser dominio de magos, artistas, especialistas o <em>profesionales<\/em> al servicio de poderes centralizados.\u00a0 Hoy todos producimos im\u00e1genes espont\u00e1neamente como una forma natural de relacionarnos con los dem\u00e1s, la postfotograf\u00eda se erige en un nuevo lenguaje universal.<\/p>\n<p> <strong>Periferias de la imagen<\/strong><br \/> Al intentar analizar el actual estatuto de la imagen hay que atender en primer lugar a los horizontes de investigaciones cient\u00edficas avanzadas que exploran ya los mecanismos perceptivos lindando la ciencia-<br \/> ficci\u00f3n. A nuestros padres un simple transplante de c\u00f3rnea les hubiese parecido pura fantas\u00eda. Hoy la\u00a0 nanotecnolog\u00eda permite el implante de diminutos telescopios oculares que reducen los superpoderes de Clark Kent a un simple complemento fashion de la  Se\u00f1orita Pepis (<a href=\"http:\/\/www.visioncareinc.net\/technology\" target=\"_blank\">www.visioncareinc.net\/technology<\/a>). O posibilita tambi\u00e9n que un artista iraqu\u00ed y profesor de fotograf\u00eda en la New York University llamado Wafaa Bilal se haga insertar quir\u00fargicamente una microc\u00e1mara en la parte posterior del cr\u00e1neo para fotografiar a diestro y siniestro (no es trola aunque lo parezca, puede comprobarse en <a href=\"http:\/\/wafaabilal.com\/\" target=\"_blank\">wafaabilal.com\/<\/a>). No colmados con patrocinar la camiseta del Bar\u00e7a, el proyecto tambi\u00e9n ha sido comisionado por instituciones gubernamentales de Qatar para su <em>premi\u00e8re<\/em> en el nuevo museo de Doha, Mathaf-Museo \u00c1rabe de Arte Moderno. La idea es que la encefaloc\u00e1mara de Bilal se dispare a intervalos regulares de un minuto y las im\u00e1genes puedan ser visionadas en tiempo real por <em>streaming<\/em> desde los monitores del museo: \u00bfNo les suena un poco al rollo que se llevaban Romy Schneider y Harvey Keitel en <em>La muerte en directo<\/em> (1980) de Bernard Tavernier?<\/p>\n<p> Pero sin duda, para los profanos, las experiencias m\u00e1s alucinantes son las de centros <em>high-tech<\/em> com el CNS (Computational Neuroscience Laboratories) de Kyoto (<a href=\"http:\/\/www.cns.atr.jp\/en\/\" target=\"_blank\">www.cns.atr.jp\/en\/<\/a>) cuyos departamentos de Computational Brain Imaging y Dynamic Brain Imaging andan sobre la pista de monitorizar la actividad mental a fin de extraer im\u00e1genes simples directamente del cerebro y proyectarlas sobre una pantalla. Fr\u00f3tense bien los ojos porque esto abrir\u00eda un abanico de capacidades que s\u00f3lo hemos visto en el cine fant\u00e1stico: filmar con nuestros ojos, grabar nuestros sue\u00f1os y visionarlos a la ma\u00f1ana siguiente en el televisor, codificar las emociones a fin de traducirlas en im\u00e1genes, o acceder simult\u00e1neamente a la percepci\u00f3n visual de otro. La revista especializada <em>Neuron<\/em> (Vol. 60, n\u00ba 5, 11\/12\/2008) public\u00f3 un monogr\u00e1fico sobre el tema con el t\u00edtulo de <em>Visual Image Reconstruction from Human Brain Activity<\/em>. Pel\u00edculas como <em>Minority Report<\/em> (2002), de Steven Spielberg, o <em>Inception<\/em> (2010), de Christopher Nolan, parecer\u00e1n pronto un juego de ni\u00f1os.<\/p>\n<p> El reto que a la vuelta de la esquina aguarda pues a una consideraci\u00f3n hol\u00edstica de la imagen no puede contentarse con el trasvase ontol\u00f3gico que produce la sustituci\u00f3n de la plata por el silicio y de los granos de haluro por los p\u00edxeles. Difuminados completamente los confines y las categor\u00edas, la cuesti\u00f3n de la imagen postfotogr\u00e1fica rebasa un an\u00e1lisis circunscrito a un mosaico de p\u00edxeles que nos remite a una representaci\u00f3n gr\u00e1fica de car\u00e1cter <em>escritural<\/em>. Ampliemos el enfoque a una perspectiva sociol\u00f3gica y advirtamos con qu\u00e9 acomodo la postfotograf\u00eda habita internet y sus portales, es decir, las interficies que hoy nos conectan al mundo y vehiculizan buena parte de nuestra actividad. Lo crucial no es que la fotograf\u00eda se desmaterialice convertida en bits de informaci\u00f3n sino c\u00f3mo esos bits de informaci\u00f3n propician su transmisi\u00f3n y circulaci\u00f3n vertiginosa. Google, Yahoo, Wikipedia, YouTube, Flickr, Facebook, MySpace, Second Life, eBay, PayPal, Skype, etc\u00e9tera. han cambiado nuestras vidas y la vida de la fotograf\u00eda. De hecho, la postfotograf\u00eda no es m\u00e1s que la fotograf\u00eda adaptada a nuestra vida on line. Un contexto en el que, como en el <em>ancien r\u00e9gime<\/em> de la imagen, caben nuevos usos vernaculares y funcionales frente a otros art\u00edsticos y cr\u00edticos. Hablemos de \u00e9stos \u00faltimos.<\/p>\n<p> <strong>Dec\u00e1logo posfotogr\u00e1fico<\/strong><br \/> \u00bfC\u00f3mo opera la creaci\u00f3n radical postfotogr\u00e1fica? Esta ser\u00eda una propuesta plausible expresada de forma tan sumaria como tajante:<\/p>\n<p> <strong>1\u00ba<\/strong> Sobre el papel del artista: ya no se trata de producir obras sino de prescribir sentidos.<\/p>\n<p> <strong>2\u00ba<\/strong> Sobre la actuaci\u00f3n del artista: el artista se confunde con el curador, con el coleccionista, el docente, el historiador del arte, el te\u00f3rico&#8230; (cualquier faceta en el arte es camale\u00f3nicamente autoral).<\/p>\n<p> <strong>3\u00ba<\/strong> En la responsabilidad del artista: se impone una ecolog\u00eda de lo visual que penalizar\u00e1 la saturaci\u00f3n y alentar\u00e1 el reciclaje.<\/p>\n<p> <strong>4\u00ba<\/strong> En la funci\u00f3n de las im\u00e1genes: prevalece la circulaci\u00f3n y gesti\u00f3n de la imagen sobre el contenido de la imagen.<\/p>\n<p> <strong>5\u00ba<\/strong> En la filosof\u00eda del arte: se deslegitiman los discursos de originalidad y se normalizan las pr\u00e1cticas apropiacionistas.<\/p>\n<p> <strong>6\u00ba<\/strong> En la dial\u00e9ctica del sujeto: el autor se camufla o est\u00e1 en las nubes (para reformular los modelos de autor\u00eda: coautor\u00eda, creaci\u00f3n colaborativa, interactividad, anonimatos estrat\u00e9gicos y obras hu\u00e9rfanas).<\/p>\n<p> <strong>7\u00ba<\/strong> En la dial\u00e9ctica de lo social: superaci\u00f3n de las tensiones entre lo privado y lo p\u00fablico.<\/p>\n<p> <strong>8\u00ba<\/strong> En el horizonte del arte: se dar\u00e1 m\u00e1s juego a los aspectos l\u00fadicos en detrimento de un arte\u00a0 hegem\u00f3nico que ha hecho de la anhedonia (lo solemne + lo aburrido) su bandera.<\/p>\n<p> <strong>9\u00ba<\/strong> En la experiencia del arte: se privilegian pr\u00e1cticas de creaci\u00f3n que nos habituar\u00e1n a la desposesi\u00f3n: compartir es mejor que poseer.<\/p>\n<p> <strong>10\u00ba<\/strong> En la pol\u00edtica del arte: no rendirse al glamur y al consumo para inscribirse en la acci\u00f3n de agitar conciencias. En un momento en que prepondera un <em>arte<\/em> convertido en mero g\u00e9nero de la cultura, obcecado en la producci\u00f3n de mercanc\u00edas art\u00edsticas y que se rige por las leyes del mercado y la industria del entretenimiento, puede estar bien sacarlo de debajo de los focos y de encima de las alfombras rojas para devolverlo a las trincheras.<\/p>\n<p>Los puntos fuertes de este dec\u00e1logo (nueva conciencia autoral, equivalencia de creaci\u00f3n como prescripci\u00f3n, estrategias apropiacionistas de acumulaci\u00f3n y reciclaje) desembocan en lo que podr\u00edamos llamar la <em>est\u00e9tica del acceso<\/em>. La ruptura fundamental a la que asistimos se manifiesta en la medida en que el caudal extraordinario de im\u00e1genes se encuentra accesible a todo el mundo. Hoy las im\u00e1genes est\u00e1n disponibles para todos.\u00a0 El cr\u00edtico Cl\u00e9ment Ch\u00e9roux escribe: \u201cDesde un punto de vista de los usos, se trata de una revoluci\u00f3n comparable a la instalaci\u00f3n de agua corriente en los hogares en el siglo XIX. Hoy\u00a0 disponemos a domicilio de un grifo de im\u00e1genes que implica una nueva higiene de la visi\u00f3n\u201d. Ejemplifica magistralmente esta est\u00e9tica la obra de Penelope Umbrico. En el proceso para realizar <em>Suns from Flickr<\/em>, 2006 (<a href=\"http:\/\/www.penelopeumbrico.net\/Suns\/Suns_Index.html\" target=\"_blank\">www.penelopeumbrico.net\/Suns\/Suns_Index.html<\/a>), una de sus piezas m\u00e1s populares, explica que un d\u00eda sinti\u00f3 el impulso de tomar la foto de una rom\u00e1ntica puesta de sol. Se le ocurri\u00f3 consultar cu\u00e1ntas fotos correspond\u00edan al tag <em>sunset<\/em> en Flickr y descubri\u00f3 que dispon\u00eda de 541.795 apetitosas puestas de sol; en septiembre del 2007 eran 2.303.057 y en marzo del 2008, 3.221.717 (lo miro en fecha 12\/2\/2011 y son 8.700.317). S\u00f3lo en Flickr y s\u00f3lo en un \u00fanico idioma de b\u00fasqueda, el grifo proporciona un magma multimillonario de puestas de sol \u00bfTiene sentido esforzarse en tomar una foto adicional? \u00bfAportar\u00e1 algo la que nosotros hagamos a lo que ya existe? \u00bfVale la pena incrementar la contaminaci\u00f3n gr\u00e1fica reinante? Umbrico responde que no, no y no. Y entonces se lanza a su particular cruzada ecologista: bajar\u00e1 de Flickr\u00a0 10.000 puestas de sol que reciclar\u00e1 en un mural con el que tapiza los muros de un museo. Obviamente eso solivianta la candidez de los usuarios de Flickr, que se ponen en pie de guerra: \u201cAbuelita, \u00a1qu\u00e9 motores de b\u00fasqueda tan afilados tienes!\u201d \u201c\u00a1Son para prescribirte mejor!\u201d Lo postfotogr\u00e1ficamente chistoso es que si hoy buscamos <em>sunset<\/em> en Flickr aparecen las composiciones de Umbrico o las fotos que los visitantes toman en sus exposiciones. Su gesto simb\u00f3lico se revela in\u00fatil: la <em>contaminaci\u00f3n cero<\/em> no puede ser y adem\u00e1s es imposible.<\/p>\n<p> <strong>El autor en las nubes<\/strong><br \/> Una de las modas m\u00e1s t\u00edpicamente\u00a0 postfotogr\u00e1ficas es la fotograf\u00eda realizada por animales (irracionales, se entiende). Hist\u00f3ricamente el primer ensayo fue realizado por un fot\u00f3grafo de prensa alem\u00e1n, Hilmar Pabel, que trabajaba como <em>freelance <\/em>para el <em>Berliner Illustrierte Zeitung<\/em>. En 1935 tuvo la ocurrencia de proponer prestar Leicas a los chimpanc\u00e9s del zoo de Berl\u00edn y pedir a sus cuidadores que les adiestrasen a apretar el obturador mimetizando el gesto de los visitantes, adultos y ni\u00f1os, que no cesaban de captar con sus propias c\u00e1maras las moner\u00edas de los monos. El modelo se convert\u00eda en fot\u00f3grafo. Los editores\u00a0 estuvieron encantados y publicaron los resultados de la performance. S\u00f3lo que cuando Pabel present\u00f3 la factura le dijeron que iba a ser que no: \u00bfCon qu\u00e9 derecho pretend\u00eda cobrar unas fotos que no hab\u00eda hecho? Los verdaderos autores eran los chimpanc\u00e9s. No sirvi\u00f3 aducir que era \u00e9l quien hab\u00eda orquestado la situaci\u00f3n y que tanto daba qui\u00e9n disparase la c\u00e1mara: lo realmente importante era c\u00f3mo el proyecto se cargaba de sentido. Pabel perdi\u00f3 la batalla pero no la guerra: renegoci\u00f3 el reportaje con <em>LIFE<\/em>, que lo public\u00f3 el 5\/9\/1938 y s\u00ed reconoci\u00f3 su autor\u00eda. An\u00e9cdota aparte, este caso nos ilustra sobre la ubicaci\u00f3n de la condici\u00f3n autoral no tanto en el hacer como en el prescribir, o sea, en la asignaci\u00f3n de valor y sentido, en la conceptualizaci\u00f3n, lo cual adquiere una relevancia tutelar en el contexto de internet. En 1888, George Eastman acu\u00f1\u00f3 aquel eslogan popular que llev\u00f3 a Kodak a la cima de la industria fotogr\u00e1fica (\u201custed apriete el bot\u00f3n, nosotros haremos el resto\u201d); hoy nos damos cuenta de que lo importante no es qui\u00e9n aprieta el bot\u00f3n sino qui\u00e9n hace el resto: qui\u00e9n pone el concepto y gestiona la vida de la imagen.<\/p>\n<p>Siguiendo la estela pero seguramente desconociendo el precedente hist\u00f3rico, la pareja de artistas moscovitas Vitaly Komar y Alex Melamid, que ya hab\u00edan presentado en 1995 su proyecto de <em>Renee<\/em>, el elefante pintor, consagraron en 1999 el pabell\u00f3n ruso de la  Bienal de Venecia a <em>Mikki<\/em>, el chimpanc\u00e9 fot\u00f3grafo. Desde entonces la veda ha quedado abierta y por internet asoman toda clase de mascotas capaces de tomar fotos, ya sea por s\u00ed solas o con discretos sistemas de apoyo. Seguramente los cracks de este bestiario fotogr\u00e1fico \u2013aunque la verdad es que hay mucha competencia\u2013 son el perro <em>Rufus <\/em>y la gata <em>Nancy Beans<\/em>, que nos ofrecen pintorescos documentos desde un punto de vista canino y felino de la comunidad urbana de sus propietarios (Reiji Kanemoto y Christian Allen, respectivamente). Cabras, terneros y caballos se han subido tambi\u00e9n al arca de Daguerre. Sin pretender en absoluto rayar el cinismo, una suplantaci\u00f3n parecida ha tenido lugar con fotos tomadas por ni\u00f1os, enfermos mentales, ciegos, fot\u00f3grafos domingueros, amateurs avanzados, retratistas comerciales, cient\u00edficos, polic\u00edas, bomberos, fotoperiodistas, profesionales, artistas, sat\u00e9lites, c\u00e1maras de tr\u00e1fico, Google Street View, fotomatones\u2026\u00a0 La perversi\u00f3n ha consistido siempre en otorgar significado a unas obras hu\u00e9rfanas o en cambiar el significado original por otro a la manera del <em>ready-made<\/em> duchampiano. Como es obvio, este gesto de\u00a0 transgresi\u00f3n choca con la legitimidad de un cierto statu quo de la propiedad intelectual, legitimidad en entredicho que introduce cuestiones \u00e9ticas y legales: seguramente s\u00f3lo la competencia de los resultados podr\u00e1 dictar un veredicto definitivo en un momento en el que el derecho de autor est\u00e1 en el aire porque el propio autor est\u00e1 en las nubes. En paralelo a la tendencia imparable del <em>cloud computing<\/em> (manejar terminales que a trav\u00e9s de internet se sirven de programas y bancos de datos que son comunes), se privilegia en definitiva una cultura que socializa la autor\u00eda o que simplemente la sube a las nubes para ponerla al servicio de quien la necesite. \u00a1Bienvenidos pues al mundo de la fotograf\u00eda 2.0!<\/p>\n<p> <strong>Atlas y serindipias<\/strong><br \/> Probablemente hoy Alonso Quijano no enloquecer\u00eda en las bibliotecas devorando novelas de caballer\u00eda sino absorto frente a la pantalla calidosc\u00f3pica del ordenador, una ventana que nos abre un mundo doble y sim\u00e9trico, como el que Alicia descubri\u00f3 al atravesar el espejo, un mundo paralelo en el que podemos vivir y aventurarnos, y en el que la realidad puede doblegarse en gran medida a nuestras apetencias. En el escenario virtual podemos ser acuarelistas de fin de semana o artistas conceptuales, podemos hacer fotograf\u00eda documental tradicional o practicar el antifotoperiodismo. Un ejemplo: Txema Salvans realiza desde hace a\u00f1os un met\u00f3dico trabajo documental \u2013magn\u00edfico\u2013 sobre la prostituci\u00f3n de carretera en la autov\u00eda C-31 de Barcelona a Castelldefels; agazapado tras una voluminosa c\u00e1mara que lo disfraza de inocuo top\u00f3grafo, Salvans acecha la soledad de las vendedoras de sexo abandonadas al fragor del tr\u00e1fico. Por su parte, Jon Rafman, sin alejarse de la pantalla de su ordenador en Montreal, hace una serie similar rastreando situaciones de calle registradas por Google Street View y accesibles a cualquier usuario. Cualidad gr\u00e1fica aparte, el resultado coincide en intenci\u00f3n y calado. A partir de ahora la mirada documental puede bifurcarse en dos metodolog\u00edas complementarias que nos confrontan con las esencias profundas del medio. Pistas del debate que est\u00e1 por llegar afloran en el caso protagonizado por Michael Wolf, fot\u00f3grafo de la vieja escuela, alumno del legendario Otto Steinerty con una larga carrera en la fotograf\u00eda documental y de ilustraci\u00f3n editorial. Como Rafman, Wolf se ha sentido seducido por las posibilidades de Google Street View y ha emprendido proyectos en su seno; uno de ellos, <em>A Series of Unfortunate Events<\/em>, recopila ins\u00f3litos incidentes captados fortuitamente. Lo gracioso es que este proyecto ha recibido una menci\u00f3n honor\u00edfica en la \u00faltima convocatoria del can\u00f3nico World Press Photo provocando la previsible consternaci\u00f3n de la concurrencia. Obviamente es un premio que debe leerse en incipiente clave de bendici\u00f3n: los <em>popes<\/em> de la foto documental empiezan a rendirse a la evidencia postfotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p> Saber que hay c\u00e1maras de vigilancia y sat\u00e9lites que lo fotograf\u00edan todo 24 horas al d\u00eda nos empuja a\u00a0 especular cu\u00e1nto de accidental e imprevisto contiene ese <em>todo<\/em>. Una comunidad de forofos de Google Earth lleva detectadas 3.300 coordenadas donde aparecen aeroplanos en vuelo: si millares de aviones se encuentran en el aire en la actividad incesante de sus registros fotocartogr\u00e1ficos, es l\u00f3gico y estad\u00edsticamente muy probable que muchos de ellos resulten inadvertidamente cazados por las retinas mec\u00e1nicas de nuestro nuevo gran hermano. Esto hace las delicias de un novedoso <em>freakismo<\/em> en internet: los safaris en b\u00fasca de la serendipia, de la sorpresa, de lo bizarro\u2026 El fantasma de Lautr\u00e9amont renace para invitar a los internautas a sus particulares b\u00fasquedas de m\u00e1quinas de coser y paraguas sobre mesas de disecci\u00f3n. Y uno de los temas interesantes ser\u00e1 dilucidar qu\u00e9 valores separan estas nuevas obsesiones vernaculares orientadas a un ocio <em>freaki<\/em> de la serendipia como motor creativo de artistas como Joachim Schmid o Mishka Henner. Calificados ambos de <em>carro\u00f1eros de la imagen<\/em> por quienes a\u00fan toman fotos y se creen autores, Schmid y Henner hurgan en los desechos de la basura fotogr\u00e1fica y dan con descubrimientos elegantemente desconcertantes mientras se suman a la fascinaci\u00f3n por acumular y ordenar: acopios, listas, inventarios, catalogaciones y atlas de las serendipias m\u00e1s variadas. Schmid, por ejemplo, se recrea buscando campos de f\u00fatbol en parajes del tercer mundo. Por su parte, Henner tambi\u00e9n escruta la epidermis del planeta con los visores de Google Earth, a la caza de parcelas censuradas y vedadas a la curiosidad del p\u00fablico, y por tanto m\u00e1s interesantes y misteriosas. En Holanda, las zonas militares son camufladas con una malla de pol\u00edgonos irregulares cuya sofisticada geometr\u00eda y cromatismo har\u00eda las delicias de los neoplasticistas. Parece que hay mucho Mondrian y Van Doesburg agazapado en los servicios de inteligencia militar de la Otan.<\/p>\n<p> <strong>Identidades a la carta<\/strong><br \/> Otra de las grandes bazas del mundo paralelo de internet es la plasticidad maleable de la identidad. En tiempos inmemoriales la identidad estaba sujeta a la palabra, el nombre caracterizaba al individuo. La aparici\u00f3n de la fotograf\u00eda desplaz\u00f3 el registro de la identidad a la imagen, en el rostro reflejado e inscrito. El arte del disfraz y del maquillaje no han hecho sino agudizar las t\u00e9cnicas de autentificaci\u00f3n\u00a0 biom\u00e9trica y para conseguir mayor fiabilidad empiezan a consolidarse sistemas de medici\u00f3n de los patrones del iris o las pruebas forenses de ADN. Pero a nivel de usuario medio, con la postfotograf\u00eda llega el turno a un baile de m\u00e1scaras especulativo donde todos podemos inventarnos c\u00f3mo queremos ser. Por primera vez en la historia somos due\u00f1os de nuestra apariencia y estamos en condiciones de gestionarla seg\u00fan nos convenga. Los retratos y sobre todo los autorretratos se multiplican y se sit\u00faan en la red expresando un doble impulso narcisista y exhibicionista que tambi\u00e9n tiende a disolver la membrana entre los privado y lo p\u00fablico.<\/p>\n<p> En estas fotos (reflectrogramas) la voluntad l\u00fadica y autoexploratoria prevalece sobre la memoria. Tomarse fotos y mostrarlas en las redes sociales forma parte de los juegos de seducci\u00f3n y los rituales de comunicaci\u00f3n de las nuevas subculturas urbanas postfotogr\u00e1ficas de las que, aunque capitaneadas por j\u00f3venes y adolescentes, muy pocos quedan al margen. Las fotos ya no recogen recuerdos para guardar sino mensajes para enviar e intercambiar: se convierten en puros gestos de comunicaci\u00f3n cuya dimensi\u00f3n pand\u00e9mica obedece a un amplio espectro de motivaciones. Veamos: la actriz Demi Moore se fotograf\u00eda peri\u00f3dicamente en ropa interior frente al espejo del cuarto de ba\u00f1o y cuelga las sugestivas instant\u00e1neas en Twitter para solaz de sus admiradores. Aferr\u00e1ndose a unos estereotipos sexy \u00bfse puede tal vez negar el envejecimiento? En la ant\u00edpodas, el ex President Pasqual Maragall se autorretrata con su m\u00f3vil a diestro y siniestro casi por prescripci\u00f3n m\u00e9dica. En una de la secuencias m\u00e1s emotivas del documental de Carles Bosch <em>Bicicleta, cullera, poma<\/em>, Maragall relata que cada d\u00eda al levantarse suele fotografiarse frente al espejo. Los cambios que ha ido sufriendo debido al Alzheimer le producen un desasosiego recurrente: mirarse y no reconocerse a trav\u00e9s del reflejo. Las fotos contribuyen a apuntalar su apariencia, le ayudan a conocerse y a reconocerse. De la tragedia personal a lamet\u00e1fora sobre la sociedad postfotogr\u00e1fica, entre Demi Moore y Maragall, ni\u00f1os, teenagers, adultos\u2026 millones de personas empu\u00f1an la c\u00e1mara y se enfrentan a su doble en el espejo: mirarse y reinventarse, mirarse y no reconocerse. Aunque parad\u00f3jicamente sea ocult\u00e1ndonos como nos revelamos, el mero hecho de posar implica\u00a0 a la vez ubicarnos en una puesta en escena y sacar a relucir una m\u00e1scara: el autorretrato por tanto no puede sino cuestionar la hipot\u00e9tica sinceridad de la c\u00e1mara. Soltando amarras de sus valores fundacionales, abandonando unos mandatos hist\u00f3ricos de verdad y de memoria, la fotograf\u00eda ha terminado cediendo el testigo: la postfotograf\u00eda es lo que queda de la fotograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por <a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a>-k argitaratua<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Asistimos a una revoluci\u00f3n fotogr\u00e1fica sin precedentes. Pero no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de p\u00edxels. \u00bfQui\u00e9n es hoy el fot\u00f3grafo? \u00bfPor qu\u00e9 hace las fotos? \u00bfCu\u00e1les son sus usos o c\u00f3mo se utilizan y circulan? Joan Fontcuberta reflexiona sobre estos interrogantes \u00a0 Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) es fot\u00f3grafo y ejerce tambi\u00e9n de cr\u00edtico, profesor o ensayista. 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