{"id":24582,"date":"2011-05-04T07:53:30","date_gmt":"2011-05-04T05:53:30","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/"},"modified":"2011-05-04T07:53:30","modified_gmt":"2011-05-04T05:53:30","slug":"la-era-post-nuclear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-era-post-nuclear\/","title":{"rendered":"La era post-nuclear"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear. Clasificado ahora de nivel 7, o sea el m\u00e1s alto en la escala internacional de los incidentes nucleares (INES), el desastre japon\u00e9s ya es comparable al de Chern\u00f3bil (ocurrido en Ucrania en 1986) por sus \u201cefectos radiactivos considerables en la salud de las personas y en el medio ambiente\u201d.<\/p>\n<p>El se\u00edsmo de magnitud 9 y el descomunal maremoto que, el pasado 11 de marzo, con inaudita brutalidad, castigaron el noreste de Jap\u00f3n, no s\u00f3lo originaron la actual cat\u00e1strofe en la central de Fukushima sino que dinamitaron todas las certidumbres de los partidarios de la energ\u00eda nuclear civil.<\/p>\n<p>Con decenas de construcciones de centrales at\u00f3micas previstas en innumerables pa\u00edses, la industria nuclear, curiosamente, se hallaba viviendo su \u00e9poca m\u00e1s id\u00edlica. Esencialmente por dos razones. Primero, porque la perspectiva del \u201cagotamiento del petr\u00f3leo\u201d antes de finales de este siglo, y el crecimiento exponencial de la demanda energ\u00e9tica por parte de los \u201cgigantes emergentes\u201d (China, la India, Brasil) la convert\u00edan en la energ\u00eda de sustituci\u00f3n por excelencia (1). Y segundo, porque la toma de conciencia colectiva ante los peligros del cambio clim\u00e1tico, causado por los gases de efecto invernadero, conduc\u00eda parad\u00f3jicamente a optar tambi\u00e9n por una energ\u00eda nuclear considerada como \u201climpia\u201d, no generadora de CO2.<\/p>\n<p>A estos dos argumentos recientes, se sumaban los ya conocidos: el de la soberan\u00eda energ\u00e9tica y menor dependencia respecto a los pa\u00edses productores de hidrocarburos; el bajo coste de la electricidad as\u00ed creada; y, aunque parezca ins\u00f3lito en el contexto actual, el de la seguridad, con el pretexto de que las 441 centrales nucleares que hay en el mundo (la mitad de ellas en Europa occidental), s\u00f3lo han padecido, en los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os, tres accidentes graves\u2026<\/p>\n<p>Todos estos argumentos \u2013no forzosamente absurdos\u2013 han quedado hechos a\u00f1icos tras la descomunal dimensi\u00f3n del desastre de Fukushima. El\u00a0 nuevo p\u00e1nico, de alcance mundial, se fundamenta en varias constataciones. En primer lugar, y contrariamente a la cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil \u2013achacada en parte, por razones ideol\u00f3gicas, al descalabro de una vilipendiada tecnolog\u00eda sovi\u00e9tica\u2013, esta calamidad ocurre en el meollo hipertecnol\u00f3gico del mundo y en donde se supone \u2013por haber sido Jap\u00f3n, en 1945, el \u00fanico pa\u00eds v\u00edctima del infierno at\u00f3mico militar\u2013 que sus autoridades y sus t\u00e9cnicos han tomado todas las precauciones posibles para evitar un cataclismo nuclear civil. Luego, si los m\u00e1s aptos no han conseguido evitarlo, \u00bfes razonable que los dem\u00e1s sigan jugando con fuego at\u00f3mico?<\/p>\n<p>En segundo lugar, las consecuencias temporales y espaciales del desastre de Fukushima aterran. A causa de la elevada radiactividad, las \u00e1reas que circundan la central quedar\u00e1n inhabitadas durante milenios. Las zonas un poco m\u00e1s alejadas, durante siglos. Millones de personas ser\u00e1n definitivamente desplazadas hacia territorios menos contaminados, teniendo que abandonar para siempre sus propiedades y explotaciones industriales, agr\u00edcolas o pesqueras. M\u00e1s all\u00e1 de la propia regi\u00f3n m\u00e1rtir, los efectos radiactivos repercutir\u00e1n en la salud de decenas de millones de japoneses. Y sin duda tambi\u00e9n, de numerosos vecinos coreanos, rusos y chinos. Sin excluir a otros habitantes del hemisferio boreal (2). Lo cual confirma que un accidente nuclear nunca es local, siempre es planetario.<\/p>\n<p>En tercer lugar, Fukushima ha demostrado que la cuesti\u00f3n de la pretendida \u201csoberan\u00eda energ\u00e9tica\u201d es muy relativa. Ya que la producci\u00f3n de energ\u00eda nuclear supone una nueva supeditaci\u00f3n: la \u201cdependencia tecnol\u00f3gica\u201d. A pesar de su enorme avance t\u00e9cnico, Jap\u00f3n tuvo que acudir a expertos estadounidenses, rusos y franceses (adem\u00e1s de los especialistas de la Agencia Internacional de la Energ\u00eda At\u00f3mica) para tratar de controlar la situaci\u00f3n. Por otra parte, los recursos del planeta en uranio (3), combustible b\u00e1sico, son muy limitados y se calcula que, al ritmo actual de explotaci\u00f3n, las reservas mundiales de este mineral se habr\u00e1n agotado en 80 a\u00f1os. O sea, al mismo tiempo que las del petr\u00f3leo\u2026<\/p>\n<p>Por estas razones y por otras m\u00e1s, los defensores de la opci\u00f3n nuclear deben admitir que Fukushima ha modificado radicalmente el enunciado del problema energ\u00e9tico. Ahora se imponen cuatro imperativos: parar de construir nuevas centrales; desmantelar las existentes en un plazo m\u00e1ximo de treinta a\u00f1os; ser extremadamente frugal en el consumo de energ\u00eda; y apostar a fondo por todas las energ\u00edas renovables. S\u00f3lo as\u00ed salvaremos quiz\u00e1s el planeta. Y la humanidad.<\/p>\n<p>(1) Antes del accidente de Fukushima, se estimaba que el n\u00famero de centrales nucleares en el mundo aumentar\u00eda un 60% de aqu\u00ed a 2030. China, por ejemplo, tiene actualmente 13 centrales at\u00f3micas en actividad que producen apenas el 1,8% de la electricidad del pa\u00eds; en enero pasado decidi\u00f3 construir, entre 2011 y 2015, 34 nuevas centrales o sea una cada dos meses\u2026<\/p>\n<p>(2) Part\u00edculas radiactivas procedentes de la central de Fukushima cayeron sobre Europa occidental unos d\u00edas despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe, y aunque las autoridades declararon que \u201cno constitu\u00edan ning\u00fan peligro para la salud\u201d, varios expertos subrayaron que al haberse acumulado en las hortalizas, en particular en las de hojas amplias como las lechugas, el consumo de \u00e9stas supon\u00eda un riesgo.<\/p>\n<p>(3) Un reactor nuclear no es m\u00e1s que un sistema para calentar agua. Para ello se utiliza la fisi\u00f3n del \u00e1tomo de uranio 235 (U235) que, al romperse, al fisionarse mediante la denominada \u201cdesintegraci\u00f3n nuclear\u201d, produce una enorme liberaci\u00f3n de energ\u00eda t\u00e9rmica. Hay que saber que 156 toneladas de roca, aportan una sola tonelada de mineral de uranio del que se obtiene un \u00fanico kilo de uranio\u2026 De ese kilo, s\u00f3lo un 0.7% es U235, el que se necesita en las centrales: o sea para 7 gramos de U235 hay que remover mil kilos de mineral y \u00a1156 toneladas de rocas! L\u00e9ase Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9 y Salvador L\u00f3pez Arnal, Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energ\u00eda nuclear en la salud y en medio ambiente, El Viejo Topo, Barcelona, 2008; y Paco Puche \u201cAdi\u00f3s a la energ\u00eda nuclear\u201d, Rebeli\u00f3n (www.rebelion.org), 18 de abril de 2011.<\/p>\n<p> <\/p>\n<h5>Le Monde diplomatique (N\u00ba:187 Mayo 2011)<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear. Clasificado ahora de nivel 7, o sea el m\u00e1s alto en la escala internacional de los incidentes nucleares (INES), el desastre japon\u00e9s ya es comparable al de Chern\u00f3bil (ocurrido en Ucrania en 1986) por sus \u201cefectos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-24582","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La era post-nuclear - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La era post-nuclear - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-05-04T05:53:30+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Ignacio Ramonet\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"5 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"La era post-nuclear\",\"datePublished\":\"2011-05-04T05:53:30+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/\"},\"wordCount\":1072,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/\",\"name\":\"La era post-nuclear - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-05-04T05:53:30+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/la-era-post-nuclear\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La era post-nuclear\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La era post-nuclear - Nabarralde","description":"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La era post-nuclear - Nabarralde","og_description":"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2011-05-04T05:53:30+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Ignacio Ramonet","Tiempo de lectura":"5 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"La era post-nuclear","datePublished":"2011-05-04T05:53:30+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/"},"wordCount":1072,"commentCount":0,"articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/","name":"La era post-nuclear - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2011-05-04T05:53:30+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"Fukushima marca, en materia de energ\u00eda at\u00f3mica, el fin de una ilusi\u00f3n y el comienzo de la era post-nuclear.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-era-post-nuclear\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La era post-nuclear"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24582","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24582"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24582\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}