{"id":24549,"date":"2011-04-29T10:23:26","date_gmt":"2011-04-29T08:23:26","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/torturas-de-tercer-grado-2\/"},"modified":"2011-04-29T10:23:26","modified_gmt":"2011-04-29T08:23:26","slug":"torturas-de-tercer-grado-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/torturas-de-tercer-grado-2\/","title":{"rendered":"\u201cTorturas de tercer grado\u201d"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>La autora apela a fuentes como el \u201cReglamento de Operaciones a Psicol\u00f3gicas\u201d, que utilizaron dictaduras argentinas, o a las fotograf\u00edas tomadas por prisioneros de los campos de concentraci\u00f3n alemanes, para afirmar que el hecho traum\u00e1tico no est\u00e1 \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n\u201d y sostener que su representaci\u00f3n es un acto pol\u00edtico y \u00e9tico.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>EL TERRORISMO DE ESTADO Y LA REPRESENTACION DEL TRAUMA<\/h3>\n<p>Durante mucho tiempo, distintas voces advirtieron que el terror que cundi\u00f3 en la sociedad durante la dictadura no era una simple consecuencia de la represi\u00f3n, destinada a aniquilar a quienes se opusieran al proceso de reorganizaci\u00f3n econ\u00f3mico-pol\u00edtica de la naci\u00f3n. Se dec\u00eda que el terror en s\u00ed mismo hab\u00eda sido planificado. Estas inferencias hallaron amplia corroboraci\u00f3n al hallarse un documento del Ej\u00e9rcito en el que se establecieron las acciones psicol\u00f3gicas a implementar para producir el terror en la poblaci\u00f3n; su sola lectura provoca una gran impresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El hallazgo del documento \u2013cuya existencia fue revelada por P\u00e1gina\/12 el 26 de julio de 2009, en nota firmada por Adriana Meyer\u2013 fue resultado de la b\u00fasqueda efectuada por los abogados David Baig\u00fan y Alberto Pedroncini. Se trata del Reglamento del Ej\u00e9rcito RC-5-1, denominado Operaciones psicol\u00f3gicas. El \u00edtem N\u00ba 2004, llamado \u201cM\u00e9todo de la acci\u00f3n compulsiva\u201d, dice: \u201cEl m\u00e9todo de la acci\u00f3n compulsiva ser\u00e1 toda acci\u00f3n que tienda a motivar conductas y actitudes por apelaciones instintivas. Actuar\u00e1 sobre el instinto de conservaci\u00f3n y dem\u00e1s tendencias b\u00e1sicas del hombre (lo inconsciente). La presi\u00f3n insta por acci\u00f3n compulsiva apelando casi siempre al factor miedo. La presi\u00f3n psicol\u00f3gica engendra angustia: la angustia masiva y generalizada podr\u00e1 derivar en terror, y eso basta para tener al p\u00fablico (blanco) a merced de cualquier influencia posterior. La fuerza implicar\u00e1 la coacci\u00f3n y hasta la violencia mental. Por lo general este m\u00e9todo ser\u00e1 impulsado, acompa\u00f1ado y secundado por esfuerzos f\u00edsicos o materiales de la misma tendencia. En \u00e9l la fuerza y el vigor reemplazar\u00e1n a los instrumentos de la raz\u00f3n. La t\u00e9cnica de los hechos f\u00edsicos y los medios ocultos de acci\u00f3n psicol\u00f3gica transitar\u00e1n por este m\u00e9todo de la acci\u00f3n compulsiva\u201d.<\/p>\n<p>El resumen final del Reglamento divide los medios previstos y autorizados de acci\u00f3n psicol\u00f3gica en tres campos: 1) naturales; 2) t\u00e9cnicos; 3) ocultos. Entre los medios \u201cocultos\u201d incluye: \u201cCompulsi\u00f3n f\u00edsica, torturas de tercer grado\u201d; \u201cCompulsi\u00f3n ps\u00edquica\u201d, clasificada a su vez en: \u201c1) An\u00f3nimos, amenaza, chantajes. 2) Seguimiento f\u00edsico, persecuci\u00f3n telef\u00f3nica. 3) Secuestros, calumnias. 4) Terrorismo, desmanes, sabotaje. 5) Toxicoman\u00eda (incluye alcoholismo, drogas y gases incapacitadores psicol\u00f3gicos). 6) Lavado de cerebro\u201d.<\/p>\n<p>Para se\u00f1alar los efectos de este plan, analizar\u00e9 brevemente algunas frases de ese entonces. Todos recordamos la tristemente c\u00e9lebre \u201cPor algo habr\u00e1 sido\u201d. La vincular\u00e9 con otra frase, la de un prisionero que a su regreso describe lo acontecido en el campo de detenci\u00f3n y tortura: \u201c\u00a1Es un infierno! \u00a1Gritos terribles todo el tiempo!\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Es un infierno!\u201d alude a lo horroroso y parece corresponder a un primer nivel de representaci\u00f3n del hecho traum\u00e1tico. \u201cPor algo habr\u00e1 sido\u201d se presenta, en cambio, como un enunciado m\u00e1s complejo en el que interviene claramente una instancia moral, superyoica, que alude a un castigo merecido. Sin embargo, \u201c\u00a1Es un infierno&#8230;!\u201d, en su intento de significar lo traum\u00e1tico apela a una v\u00eda religiosa, la que indica que son los pecadores quienes van al infierno como castigo, y de ese modo nos introduce en los imperativos morales. Inadvertidamente, el prisionero queda situado en el \u00e1mbito destinado a los pecadores. Podemos incluir una tercera frase, la proferida por los torturadores en los campos de concentraci\u00f3n: \u201c\u00a1Somos Dios! \u00a1Somos los due\u00f1os de la vida y de la muerte!\u201d: se redobla la entronizaci\u00f3n del poder absoluto al que se est\u00e1 sometido.<\/p>\n<p>Diversos autores insisten acerca de la imposibilidad de representar lo traum\u00e1tico. Dentro de ese imposible, que estar\u00eda \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de lo imaginable y simbolizable, se ha incluido, protot\u00edpicamente, el horror de la Shoah, el genocidio perpetrado contra los jud\u00edos. De este horror se afirma en forma absoluta que escapar\u00eda a la significaci\u00f3n. Considero que esta idea, en su radicalidad, forma parte de mecanismos de desmentida, de renegaci\u00f3n de lo percibido y pensado. La representaci\u00f3n del horror es posible pero, por diversos motivos, se desconoce lo efectivamente representado o pasible de ser representado, constituyendo un no querer saber. La vivencia de terror es uno de los motivos para no querer saber, y el terror puede ser construido. Lo sucedido en la Argentina durante el terrorismo de Estado nos muestra que el terror no ha sido un simple epifen\u00f3meno del genocidio cometido por la dictadura militar; por el contrario, ha sido planeado cuidadosamente.<\/p>\n<p>Vamos viendo que, a trav\u00e9s de frases como las referidas, los torturadores recreaban un poder absoluto; hubo quienes idearon el Reglamento del Ej\u00e9rcito RC-5-1, de \u201cOperaciones psicol\u00f3gicas\u201d; hubo quienes asesoraron profesionalmente sobre las cuestiones ps\u00edquicas, incluida la noci\u00f3n de inconsciente; hubo quienes en el seno de la sociedad se plegaron al discurso del poder y en esta situaci\u00f3n se ubic\u00f3 la v\u00edctima.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del trauma como \u201cirrepresentable\u201d, al hacer hincapi\u00e9 en lo cuantitativo, en el monto de conmoci\u00f3n sufrida, corre el riesgo de ser oclusiva y consagrar el hecho traum\u00e1tico que, as\u00ed declarado impensable, deviene incuestionable: esto implica el no cuestionamiento del poder que, en sus distintas significaciones, lo constituye.<\/p>\n<p>El poder que dise\u00f1\u00f3 las \u201coperaciones psicol\u00f3gicas\u201d extiende a trav\u00e9s del tiempo su omnipotencia y logra su cometido de \u201ctener al p\u00fablico a merced de cualquier influencia posterior\u201d, como dice el Reglamento. Su poder anonadante podr\u00eda as\u00ed continuar legitimado por las disciplinas que, en el seno de la sociedad y la cultura, preconizan la supuesta imposibilidad de representar, de simbolizar, es decir, de pensar el horror. En una conjunci\u00f3n del poder alienante social y de las representaciones idealizadas y omnipotentes del psiquismo individual, se entroniza un gran hipnotizador que ordena qu\u00e9 debe ser visto o no visto, pensado o no pensado.<\/p>\n<p>Perdura en este estado de cosas un esp\u00edritu religioso y sus absolutos. Si en los momentos del horror las v\u00edctimas han sentido que estaban en el infierno, como suele constatarse en los testimonios, sostener luego que esas experiencias vividas son intransferibles, del orden de lo inefable, crea una m\u00edstica de la inaccesibilidad que perpet\u00faa los hechos traum\u00e1ticos y obstaculiza la posibilidad de generar procesos de simbolizaci\u00f3n, de elaboraci\u00f3n en profundidad de lo vivido, lo cual impide el efecto liberador concomitante. Del mismo modo, el entorno social, del que se necesita receptividad y acompa\u00f1amiento para la elaboraci\u00f3n del trauma, puede llegar a ausentarse en nombre de un respeto reverencial frente a lo supuestamente innombrable.<\/p>\n<p>En Im\u00e1genes pese a todo. Memoria visual del Holocausto, el historiador del arte y fil\u00f3sofo Georges Didi-Huberman analiza las fotos tomadas por un prisionero de Auschwitz. Se trataba de un miembro del Sonderkomando, el grupo de prisioneros obligados a manipular los muertos en el campo de exterminio. El prisionero tom\u00f3 cuatro fotos, con una c\u00e1mara introducida por la Resistencia polaca. Dos de ellas, tomadas desde el interior de la c\u00e1mara de gas, muestran a trav\u00e9s de una ventana los cad\u00e1veres amontonados y, por detr\u00e1s, el humo de las fosas en que est\u00e1n siendo incinerados los cuerpos; miembros del Sonderkomando, vigilados por guardias de la SS, realizan su tarea entre los cad\u00e1veres. Las otras dos fotos han captado el momento en que un grupo de mujeres desnudas son conducidas hacia la c\u00e1mara de gas. Didi-Huberman se\u00f1ala que el considerado n\u00facleo irrepresentable del genocidio, el gaseado de los prisioneros e incineraci\u00f3n de sus cuerpos, es justamente lo que ha sido representado en las im\u00e1genes fotogr\u00e1ficas. Y esa representaci\u00f3n es producto de un acto pol\u00edtico: el prisionero, al decidirse a correr un gran riesgo, con la conmoci\u00f3n emocional que se trasunta en las fotograf\u00edas mismas, ha tomado la decisi\u00f3n pol\u00edtica de enfrentar al poder nazi en su prohibici\u00f3n de mostrar el exterminio.<\/p>\n<h3>\u00a7\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Poder y muerte<\/h3>\n<p>El develamiento de la muerte en su relaci\u00f3n con el poder tiene un interesante antecedente en la historia de la representaci\u00f3n. Carlo Guinzburg se refiere a la representatio medieval: en los funerales reales, muerto el rey, se impon\u00eda pasearlo ante los s\u00fabditos para una despedida final; pero el estado de descomposici\u00f3n del cuerpo deb\u00eda quedar oculto, ya que su exposici\u00f3n p\u00fablica conllevar\u00eda el deterioro del poder real; para ello se constru\u00eda un f\u00e9retro cuya tapa era una efigie de madera que lo representaba. Se daba a ver este cuerpo del rey y se ocultaba el otro, el cuerpo en descomposici\u00f3n. La visi\u00f3n del cuerpo del rey muerto hubiera sido posible, s\u00f3lo que contrariaba los designios de perpetuaci\u00f3n del poder. Podemos pensar que en la concepci\u00f3n de la imposibilidad de representar ha intervenido, y sigue interviniendo, una necesidad de soslayar la muerte, que, en su vinculaci\u00f3n con el poder, se connota como prohibici\u00f3n.<\/p>\n<p>Didi-Huberman insiste en que no trata de erigir esas im\u00e1genes arrancadas al silenciamiento como totales, absolutas, lo cual ser\u00eda replicar la actitud de un poder que se proclama total. Pero son indudablemente im\u00e1genes, representaciones del hecho traum\u00e1tico que se supon\u00eda irrepresentable. Pilar Calveiro, en Poder y desaparici\u00f3n, advierte que la voluntad de ese poder concentracionario, que se quiere total, tiene resquicios, como esos que crean los prisioneros al mirar a trav\u00e9s de las vendas de sus ojos. En este mirar hay una determinaci\u00f3n de ver que se resiste a otorgar al Poder un plus, el de la atribuci\u00f3n de poder; concederle este plus conllevar\u00eda imponerse a s\u00ed mismos una limitaci\u00f3n m\u00e1s en la posibilidad de saber y poder. Ya Antonio Gramsci precis\u00f3 que la empresa de dominaci\u00f3n alcanza su m\u00e1ximo logro cuando, adem\u00e1s de las medidas coercitivas, consigue que los dominados hagan suyo el pensamiento hegem\u00f3nico.<\/p>\n<p>La creaci\u00f3n de totalidades por el poder simb\u00f3lico de cada \u00e9poca puede ser estudiada y fechada. As\u00ed lo hace Freud respecto de la religi\u00f3n \u2013esa gran producci\u00f3n simb\u00f3lica\u2013 cuando, en Mois\u00e9s y el monote\u00edsmo, incluye la organizaci\u00f3n pol\u00edtica entre las causas que originaron el monote\u00edsmo en Egipto: la concepci\u00f3n de un \u00fanico Dios se entiende en el marco de la consolidaci\u00f3n del imperio egipcio durante la dinast\u00eda decimooctava; a un emperador absoluto le corresponde un Dios todopoderoso.<\/p>\n<p>Llegado el siglo XVIII, han sido entronizados el Hombre y sus Derechos. Sin embargo, a\u00fan subsisten poderes encubiertos por la proclama \u201cLibertad, Igualdad, Fraternidad\u201d. La sumisi\u00f3n a esos poderes puede adoptar diversas formas, entre ellas el culto de los absolutos y la prohibici\u00f3n de revelarlos.<\/p>\n<p>Somos hablados por concepciones que influyen en nuestro modo de pensar, que han sido construidas en determinados momentos hist\u00f3ricos y que est\u00e1n sujetas a diversas determinaciones. Tenerlo presente puede ponernos en mejores condiciones para revisar saberes que adquieren la connotaci\u00f3n de lo consagrado. En el tema que nos ocupa, la afirmaci\u00f3n de que representar el trauma es un imposible nos recuerda las prohibiciones religiosas de nombrar a Dios o de representarlo en im\u00e1genes.<\/p>\n<p><em>* Psicoanalista; c\u00e1tedra de Salud y Derechos Humanos, Facultad de Medicina, UBA; Asociaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica de Buenos Aires (APdeBA). Extractado de un trabajo presentado en las II Jornadas sobre Experiencias Latinoamericanas de Derechos Humanos \u201cEl terrorismo de Estado. Apuntes sobre su historia y sus consecuencias\u201d, organizadas por el IEM (Instituto Espacio para la Memoria), en octubre de 2010.<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por<em> <\/em>P\u00e1gina 12-k argitaratua<\/h5>\n<p> <em><br clear=\"all\" \/> <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La autora apela a fuentes como el \u201cReglamento de Operaciones a Psicol\u00f3gicas\u201d, que utilizaron dictaduras argentinas, o a las fotograf\u00edas tomadas por prisioneros de los campos de concentraci\u00f3n alemanes, para afirmar que el hecho traum\u00e1tico no est\u00e1 \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n\u201d y sostener que su representaci\u00f3n es un acto pol\u00edtico y \u00e9tico. \u00a0 EL [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-24549","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - 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