{"id":24458,"date":"2011-04-20T05:36:56","date_gmt":"2011-04-20T03:36:56","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-patria-perdida\/"},"modified":"2011-04-20T05:36:56","modified_gmt":"2011-04-20T03:36:56","slug":"la-patria-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-patria-perdida\/","title":{"rendered":"La patria perdida"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><span>H<\/span>UBO una Edad de Oro en la conciencia  nacional, perdida a una con el lugar de la patria sometida que un d\u00eda  nos represent\u00f3. Ya hemos visto c\u00f3mo \u00e9sta no pudo ser otra que nuestro  viejo Reino de Navarra, \u00fanica estructura estatal que en buena medida  vino acogiendo en su devenir a los diversos territorios del pueblo  vasco, resultando su recuerdo, en ocasiones, una r\u00e9mora para la  actualizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica inclusiva excluyente sobre nuestra futura  situaci\u00f3n comunitaria. Lo que no tenemos claro ni a\u00fan entre los  nuestros. Toda narraci\u00f3n del discurso hist\u00f3rico nacional gira en torno a  este acontecimiento, que si bien no fuera \u00fanico en Europa, s\u00ed supuso la  eliminaci\u00f3n de la instituci\u00f3n que secularmente vino represent\u00e1ndonos.  Siendo, adem\u00e1s, conscientes de que el proceso posterior a esta p\u00e9rdida,  una vez transcurrido el tiempo necesario para su olvido, bien por  negligencia, omisi\u00f3n u abandono como tal, hace de su recuperaci\u00f3n una  empresa poco menos que imposible, pues la nueva toma de conciencia no  puede, ni debe, estar regida ni por contenciosos din\u00e1sticos, ni por el  sometimiento religioso, ni por la supervivencia del derecho singular,  cuya base consuetudinaria poco tiene que ver con los hechos de la  actualidad y de la realidad presente, ni, finalmente, tampoco, por muy  loables que hayan sido los esfuerzos en pos de su recuperaci\u00f3n,  esperando no obstante que esto \u00faltimo se entienda por un determinismo de  tipo ling\u00fc\u00edstico o idiom\u00e1tico. Queda, as\u00ed, la patria perdida como el  lugar para la a\u00f1oranza de gestas imposibles, lo que hubi\u00e9ramos podido  ser de no ser por aquello que nos aconteci\u00f3, de tan nefando recuerdo,  que hasta consigue hacer que nuestros personajes m\u00e1s insignes hablen  desde la alteridad del conquistador. Eso s\u00ed, todos ellos, hombres  destacados de su presente, con mayor o menor proyecci\u00f3n hist\u00f3rica,  caracterizados por una actitud m\u00e1s bien d\u00edscola con el poder  establecido. La patria, en el XVI, del obispo Carranza, acusado de  simpatizar con el protestantismo, la del doctor Navarro, Mart\u00edn de  Azpilcueta, su defensor, y la de su primo, Francisco de Jaso, nuestro  santo m\u00e1s universal, siempre bajo sospecha como sus familiares de apoyar  al rey <em>franc\u00e9s<\/em>, era Navarra. Todos ellos, conviene no  olvidarlo, en la \u00f3rbita de la Iglesia y de sus intereses, pues \u00e9sta y no  otra era la ideolog\u00eda de su tiempo.<\/p>\n<p>Nada de esto nos recuerda, en resumen de lo que pol\u00edticamente  debe ser correcto, nuestro consejero en cultura y otras muchas cosas,  Juan Ram\u00f3n Corpas Maule\u00f3n, en su <em>Gu\u00eda de Navarra<\/em> (El  Pa\u00eds\/Aguilar, 1991), cuando en breve rese\u00f1a de los personajes navarros  m\u00e1s destacados por su proyecci\u00f3n universal, se olvida de aqu\u00e9llos que  para la conciencia del oficialismo nacionalista no lo son tanto como  ellos quisieran. En el limbo de los justos quedan los antemencionados,  salvo Francisco y todos aquellos que tienen que ver con el intento de  expansi\u00f3n del credo en la lengua primigenia, y por entonces m\u00e1s  extendida de los navarros, el euskera, como los tambi\u00e9n navarros Bernat  Dechepare (bajonavarro), Joannes Lei\u00e7arraga (aunque originario de  Laburdi, trabajando para la reina navarra) y Pedro Axular (originario de  la Alta Navarra desempe\u00f1ando su labor en Laburdi); lo que no hace sino  destacar la inutilidad de las fronteras pol\u00edticas cuando de cuestiones  ling\u00fc\u00edsticas se trata. Merece la pena traer a colaci\u00f3n la rese\u00f1a que de  los primeros hiciera Fray Luis Villasante en su <em>Historia de la Literatura Vasca<\/em>:  \u00abDos figuras, las dos de talla, nos presenta el diminuto Reino de  Navarra reducido a la merindad de Ultrapuertos en el siglo XVI:  Dechepare y Leizarraga. La primera pertenece a la \u00e9poca anterior a las  luchas de religi\u00f3n; la segunda se halla plenamente inmersa en ella\u00bb. Del  tercero, ni que decir la importancia que para las letras vascas tiene  contar con este navarro natural de Urdazubi (Urdax), equiparable en  importancia a la de un Cervantes, para las castellanas, y un  Shakespeare, de las inglesas (aqu\u00e9l que en una ocasi\u00f3n afirmara \u00abNavarra  ser\u00e1 un d\u00eda la admiraci\u00f3n del Universo\u00bb). Por el contrario, nuestro  insigne pol\u00edtico nos ilustra con el largo listado de personajes que  participasen en la imperial macroempresa de colonizaci\u00f3n emprendida por  Castilla en Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>La historia de la propagand\u00edstica oficial, por tanto, se  construye sobre la base de una concatenaci\u00f3n de acontecimientos que  hunden su relaci\u00f3n bien en el consenso o en la imposici\u00f3n. Francisco de  Jaso, como tiene a bien recordarnos el antrop\u00f3logo Carmelo Lis\u00f3n  Tolosana (en <em>La fascinaci\u00f3n de la diferencia<\/em>, Akal, 2005), tuvo  asimismo presente que para los intereses de la cristiandad la conquista  militar del Oriente lejano no constitu\u00eda el procedimiento m\u00e1s adecuado  ni oportuno: \u00abcierto que procura ir amparado en estas nuevas tierras por  el leve manto de su condici\u00f3n diplom\u00e1tica de nuncio, pero rechaza  enf\u00e1ticamente cualquier pensamiento que algunos puedan acariciar sobre  la conquista de Jap\u00f3n; nada m\u00e1s repugnante y ajeno a su concepci\u00f3n  misionera. No quiere lanzas ni espingardas ni coerci\u00f3n institucional ni  imposici\u00f3n de costumbres; su pensamiento es mucho m\u00e1s sofisticado:  quiere ganarles por el convencimiento libre y aquiescencia personal,  quiere convencerles por la sola fuerza de la raz\u00f3n.\u00bb Tal vez influyera  en ello la experiencia sufrida en propias carnes y en la de sus  cong\u00e9neres navarros. Sea como fuere, los grandes personajes del siglo  XVI navarros de este lado de los Pirineos mueren en el exilio; mientras  los del otro lado se encuentran imbuidos en el ambiente entre  conservador y reformista favorecido por la inclinaci\u00f3n de las diferentes  dinast\u00edas por estar supeditados o emanciparse de Roma, y la aspiraci\u00f3n  de recuperaci\u00f3n patrimonial de aquello que por las armas se vieron  obligados a abandonar. Lis\u00f3n Tolosana ahonda adem\u00e1s en la conclusi\u00f3n de  que la teodicea de Javier, repito nuestro santo m\u00e1s universal ganado  para la causa de la cristiandad por el por entonces castellano Ignacio  de Loyola, viene a ser la raz\u00f3n -anterior a Descartes- del \u00abesfuerzo  discursivo el que descubre la ley natural de la que emanan principios  morales iluminadores y obligatorios, es el poder de la mente el que hace  discernir a todo ser humano lo bueno de lo malo, lo justo de lo injusto  como algo necesario y perenne.\u00bb<\/p>\n<p>De esta dicot\u00f3mica necesidad de elecci\u00f3n entre salvar el mundo  perdido, conquistado y particular que nos representa, y la condici\u00f3n  espiritual que unifica la humanidad, parece ser surge el esp\u00edritu  misionero caracter\u00edstico del alma navarra, que nada tiene que ver con la  consabida militarista misi\u00f3n que acompa\u00f1a la pol\u00edtica del crecimiento y  dependencia secular. Y qu\u00e9 sino, o en qu\u00e9 consiste, incluso desde esa  visi\u00f3n m\u00e1s actual y descre\u00edda del materialismo democr\u00e1tico, que tan poco  aparentemente tiene que ver con lo anterior, de la cual nos habla Alain  Badiou cuando coment\u00e1ndonos sobre el mundo de las <em>cosas<\/em>, y de  su estado, o del estado de aqu\u00e9llas en el mundo, dice estar compuestas  por cuerpos y lenguajes, al ser creadas, seg\u00fan su propia opini\u00f3n, por  individuos pertenecientes, sin lugar a dudas, a culturas dadas, pero  cuyo : \u00abproceso de creaci\u00f3n es de naturaleza tal que es inteligible y  utilizable en contextos individuales y simb\u00f3licos enteramente distintos y  diferentes, tanto en el espacio como en el tiempo\u00bb. La experiencia de  Javier, como supuesto h\u00e9roe civilizador, as\u00ed parece demostrarlo,  confirm\u00e1ndolo, y como navarro que era, pese a esas otras visiones que  inciden en el extra\u00f1amiento de lo propio, de su mundano origen, a no  dudar, nuca dej\u00f3 de reivindicarse del lugar de pertenencia. Pues pese a  toda contingencia, como infiere Leandro Garc\u00eda Ponzo en introducci\u00f3n al  pensamiento de Badiou: \u00absi una verdad se origina en un acontecimiento,  no menos cierto es que una verdad constituye el entramado de un sujeto.  Un sujeto es siempre sujeto de una verdad\u00bb. Como aquella del  sojuzgamiento tras la Conquista, que hoy ya nadie en sus cabales se  atreve a negar, y dem\u00e1s secuelas con las que a\u00fan hoy el poder real  contin\u00faa regal\u00e1ndonos, siempre a cuenta del sometimiento del todo y la  exclusi\u00f3n de la parte que no interesa est\u00e9 presente.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6>Publicado por <a title=\"Noticias de Navarra\" href=\"http:\/\/www.noticiasdenavarra.com\/\">Noticias de Navarra<\/a>-k argitaratua<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HUBO una Edad de Oro en la conciencia nacional, perdida a una con el lugar de la patria sometida que un d\u00eda nos represent\u00f3. 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