{"id":24452,"date":"2011-04-19T05:35:01","date_gmt":"2011-04-19T03:35:01","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/aquellas-semanas-de-pasion\/"},"modified":"2011-04-19T05:35:01","modified_gmt":"2011-04-19T03:35:01","slug":"aquellas-semanas-de-pasion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/aquellas-semanas-de-pasion\/","title":{"rendered":"Aquellas semanas de pasi\u00f3n\u2026"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>1.-Tenebrae factae sunt.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>(Muy oportuno, como fondo para deambular por estos andurriales, el responsorio de Luis de Victoria)<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Entonces la semana santa era un camino\u00a0 hacia la gran tiniebla. Culminaci\u00f3n del ritmo de nov\u00edsimos con el que transit\u00e1bamos la cuaresma. La s\u00e1dica traves\u00eda \u2013y nosotros tan tiernos infantes\u2026 &#8211; entre muertes, infiernos urdidos por aut\u00e9nticos paranoicos, asquerosos demonios y dioses terror\u00edficos\u2026<\/p>\n<p>Ya las misiones del Padre Langarica o las de los asc\u00e9ticos franciscanos, nos hab\u00edan dejado los cuerpos bien magros y el esp\u00edritu bien flagelado.<\/p>\n<p>\u00a1Impresionante una ciudad en que las calles, ya anochecidas, gritaban condenas, juicio final, penitencias\u2026! Toda aquella tropa de oradores, apostrofando cual Jerem\u00edas contra la Iru\u00f1a de mis pecados, tan acongojada ella (quiz\u00e1s acojonada\u2026) como atormentada\u2026<\/p>\n<p>\u00a1A, aquellas fervorosas manifas de la Plaza del Castillo, tan\u00a0 teocr\u00e1ticas y multitudinarias, pura explosi\u00f3n de contrici\u00f3n ciudadana\u2026!<\/p>\n<p>Nos hab\u00edan juramentado a muerte contra lo que dec\u00edan ser nuestros grandes enemigos: El mundo, el demonio y la carne.<\/p>\n<p>Uno \u2013tierno infante no m\u00e1s-, no lo entend\u00eda.<\/p>\n<p>El mundo, como puro imberbe ni siquiera lo conoc\u00eda, nunca hab\u00eda salido a conocerlo.<\/p>\n<p>Aun lo del diablo, pues bueno, por lo menos ve\u00edas su sombra tras la ventana, en las noches de invierno\u2026 Al menos eso me dec\u00eda la abuela\u2026<\/p>\n<p>Lo de la carne a\u00fan entend\u00eda menos. Porque estaba exquisita.<\/p>\n<p>Por otra parte apenas la ve\u00edamos. Y sobre todo en cuaresma, que te obligaban a pagar la bula para poder catarla.<\/p>\n<p>Ya de adultos, cuando entendimos el meollo de la reconvenci\u00f3n eclesial, desgraciadamente nos tocaron\u00a0 momentos en que el despertar de la carne ten\u00eda mal cartel\u2026<\/p>\n<p>La carne era bella, sobre todo la del otro sexo \u2013nada que ver con un enemigo-. Pero la iglesia siempre en sus trece y tan hip\u00f3critamente reticente, nos la pon\u00eda tan inabordable, tan contenciosa\u2026etc\u2026<\/p>\n<p>Lo cierto es que cuando \u2013ya maduretas- \u00a0perdimos el miedo a la pecaminosa carne, apareci\u00f3 el colesterol.<\/p>\n<p>\u00a1Incompresible esa fijaci\u00f3n -tan testicular como hip\u00f3crita, que la iglesia ha tenido contra la carne\u2026!<\/p>\n<p>Pero no perdamos el hilo cuaresmal. Lo cierto es que los hombres ya se quedaban, ignoro si mejor o peor, pero confesados.<\/p>\n<p>Les empujaba a la confesi\u00f3n la urgencia de la pascua florida. Y sobre todo, el miedo en los huesos a una muerte s\u00fabita. Y eso, que no estuvieras en gracia de Dios\u2026 \u00a1porque mira que lo del fuego eterno ya era bien preocupante y tremebundo\u2026!<\/p>\n<p>Y es que no se como nos las arregl\u00e1bamos, pero al menos en Pamplona, nos pas\u00e1bamos la vida empecatados el fango. Hasta las fosas nasales.<\/p>\n<p>\u00bfY las mujeres? Ah\u00ed se andaban entre curas. Que si el Cristo \u2013llamaban a uno de los de la misi\u00f3n, muy guapo y con atildada barba-, que si el gracioso \u2013puro lig\u00f3n-, que si D. Tarsicio \u2013el dandy de perfume intenso a hierba buena y de verbo f\u00e1cil y dulce-\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Pobre mujeres! Siempre tratando de calmar las zozobras de sus conciencias nunca apaciguadas, tras una sexualidad a caballo entre el deseo propio, el embate marital y el remordimiento\u2026<\/p>\n<p>En Iru\u00f1a el punto de partida de la semana \u201csacra\u201d -eje de toda la liturgia anual-, era\u00a0 el traslado de \u201cla Dolorosa\u201d.<\/p>\n<p>La que a su paso por las viejas r\u00faas de Iru\u00f1a, tantas l\u00e1grimas y suspiros despertaba \u2013y despierta- en la beater\u00eda de vidrio y velos de organd\u00ed\u2026 Y al propio tiempo, la misma que a su paso, obligaba a hincar la rodilla\u00a0 al milico y (dado el caso) al temible y arrogante legionario.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente,\u00a0 S\u00e1bado v\u00edspera del d\u00eda de Ramos, la calle Mercaderes se presentaba ah\u00edta de cera.<\/p>\n<p>Era el genuino preg\u00f3n, de que la semana santa se nos hab\u00eda colado sin remisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal v\u00edspera supon\u00eda un aut\u00e9ntico calvario para una buena esposa cristiana.<\/p>\n<p>Para dar como poco la talla de diligente, hab\u00eda de tener compradas las palmas, hilvanada la comida del Domingo y bien organizadas las indumentarias -las suyas\u00a0\u00a0 y las de la prole- a estrenar.<\/p>\n<p>Porque no olvidemos que el Domingo de Ramos era d\u00eda de estreno \u2013hab\u00eda quien pospon\u00eda el hecho para el jueves santo-.<\/p>\n<p>S\u00ed. Al menos la clase \u201cmoderadamente pudiente\u201d, la que era considerada como la \u201cgente de bien\u201d, estrenaba ropa.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Y all\u00ed est\u00e1bamos con los pap\u00e1s, en la catedral. Bien formalitos para no estropear la\u00a0 impoluta indumentaria y con la palma en la mano.<\/p>\n<p>Lo de las palmas tambi\u00e9n ten\u00eda su historia.<\/p>\n<p>Tal elemento, imprescindible para la parafernalia lit\u00fargica del d\u00eda de ramos, era el perfecto indicativo, del nivel social de cada familia.<\/p>\n<p>Es que los pobres, como mis vecinos -que fueron muy pobres hasta que el padre, alba\u00f1il, se hizo, (dec\u00edan las malas lenguas) confidente de la pasma\u2026-, llevaban ramo de olivo, de precio bastante m\u00e1s m\u00f3dico.<\/p>\n<p>Pues las palmas las hab\u00eda as\u00ed: lisas y normales, valoradas seg\u00fan la altura, y las rizadas.<\/p>\n<p>En el caso de las lisas, las miradas iban para el portador de la palma, la que descollaba por encima de todas.<\/p>\n<p>Era la que sol\u00eda azuzar a las de menos porte.<\/p>\n<p>Seguro que era un ni\u00f1o de pasta.<\/p>\n<p>Y as\u00ed era.<\/p>\n<p>\u00a1Eh ah\u00ed a su madre, bien emperifollada, digna y desafiante\u00a0 con su pose de almiranta!<\/p>\n<p>Para los ni\u00f1os y ni\u00f1as -y algunos can\u00f3nigos-,<\/p>\n<p>palmas rizadas y ensortijadas hasta lo cursi, con sus lazos m\u00e1s o menos pol\u00edcromos y ostentosos.<\/p>\n<p>A m\u00e1s enrevesamiento, m\u00e1s precio.<\/p>\n<p>Me consta, que en mi barrio exist\u00eda la cristiana \u201cjilipollez\u201d, de entrar en la competici\u00f3n palmera, que \u201c\u00b7sotto voce\u201d, propiciaban muchas madres -. Y alg\u00fan padre\u2026 pillado en la masa-.<\/p>\n<p>Pero bueno, que D. Enrique Delgado G\u00f3mez, emperejilado con sus mejores joyas proclamaba el <em>\u201c\u00a1Hossanna filio David!\u201d. <\/em> Con \u00e9l, proced\u00eda importante su corte,\u00a0 can\u00f3nigos y\u00a0 arcedianos, di\u00e1conos y toda la jarcia de palacio\u2026<\/p>\n<p>Qu\u00e9 menos para recibir al que fue capaz de cruzar triunfante los muros de Jerusal\u00e9n, ciudad hostil, cabalgando sobre una burra\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Lunes y Martes Santo, pura y tensa aburrici\u00f3n. Hasta las tabernas del barrio se desolaban. Que por decoro, iba menos gente y se cerraban antes\u2026<\/p>\n<p>Respeto, discreci\u00f3n, el que dir\u00e1n, miedo a la pasma\u2026 De todo un poco.<\/p>\n<p>Y nosotros los muetes, esperando las vacaciones hasta el Mi\u00e9rcoles Santo por la tarde.\u00a0 Por fin, sacar\u00edamos a pasear la <em>karraka<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Bueno, pues el Mi\u00e9rcoles santo acaec\u00eda la movida.<\/p>\n<p>Para nosotros la chavaler\u00eda, el traslado de los pasos desde el antiguo Hospital de Nuestra Se\u00f1ora de la Misericordia a la Catedral, significaba como una intrusi\u00f3n en el misterio.<\/p>\n<p>Era como si fu\u00e9ramos testigos, de la milagrosa transformaci\u00f3n de unos conjuntos escult\u00f3ricos desvestidos (como en pa\u00f1os menores) y mas o menos desangelados.<\/p>\n<p>Lo incre\u00edble resultaba, ver aquellos artilugios procesionales en unas pocas horas, tan m\u00edsticos y sobrecogedores.<\/p>\n<p>Y es que semejantes tallas de sayones, cristos y ap\u00f3stoles, sin la parafernalia profesional, como que perd\u00edan todo su impactante dramatismo.<\/p>\n<p>A mi el del descendimiento y el de los azotes, verlos tan desnutridos, tras el susto que te inflig\u00edan en\u00a0 la \u201cterr\u00edfica\u201d procesi\u00f3n, me deshinchaban.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Jueves santo, por aquello de relucir como el sol, habitualmente ten\u00eda sol. Cuando, aunque fuera raro, osaba la lluvia, se mascaba el drama\u2026<\/p>\n<p>Y entonces, hasta la fe se convert\u00eda en agua de borrajas.<\/p>\n<p>Sobre todo para las f\u00e9minas. Y es que ir a patear los monumentos con paraguas e impermeable era dejar la ceremonia sin un elemento \u201csine qua non\u201d: aquel pase incesante de modelos tan esperado por curiosos\/as parroquianos\/as o no.<\/p>\n<p>Al fin al cabo en la vieja Iru\u00f1a, las gacetillas estaban a la orden del d\u00eda. Y que en una ciudad casi todo el a\u00f1o tan \u201c<em>sielsa<\/em>\u201d, como Pamplona, las comidillas daban mucho de s\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Y ya no te digo nada, si como en mi caso \u2013ya hab\u00edamos hecho la mili-, a una buena amiga,\u00a0 como que le da un mal aire, y me solicita como pareja.<\/p>\n<p>Que lo malo evidentemente no fue tal solicitud, sino la ocurrencia de ir a la inspecci\u00f3n de monumentos, como acompa\u00f1ante de una \u201cmanola\u201d.<\/p>\n<p>No recuerdo si me acomplej\u00f3 m\u00e1s ir de percha o de panolis. \u00a1Est\u00fapida cortes\u00eda! Y no es que uno pretendiera ning\u00fan derecho a pernada, no estaban los tiempos para tama\u00f1as lides\u2026<\/p>\n<p>Juro que en aquel negocio ni siquiera hubo una m\u00ednima concesi\u00f3n al roce. La tal manola, de muchos vuelos ya era\u2026 Ahora, puritana, m\u00e1s que Sor Br\u00edgida\u2026<\/p>\n<p>No, nos asombremos, que hasta la d\u00e9cada de los sesenta \u2013al menos eso me consta-, y como si acudieran a los toros, algunas pamplonesas \u201cde pro\u201d, se tocaban con peineta. Ya no se si\u00a0 por\u00a0 sentirse sevillanas, espa\u00f1olas, ignorantes\u00a0 descastadas&#8230; Quiz\u00e1s coincid\u00edan todos los atributos.<\/p>\n<p>En fin, una simple digresi\u00f3n, sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en otro adviento m\u00e1s humanizado y menos alienado, entendimos lo ajeno que deb\u00eda ser al mensaje evang\u00e9lico, semejantes zarabandas \u00bflit\u00fargicas\u2026?<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 despilfarro \u2013 y despiporre- de luces, flores y aromas atosigantes, joyas, oropeles, plater\u00eda etc\u2026<\/p>\n<p>Y es que as\u00ed eran las celestiales tramoyas que acog\u00edan al \u201cSant\u00edsimo\u201d. Hoy d\u00eda, la verdad, ignoro si existen o el\u00a0 rumbo toman tales paradas lit\u00fargicas. No voy a dar p\u00e1bulo a malsanas curiosidades\u2026<\/p>\n<p>\u00a1Que competiciones de lujosos abigarramientos, entre parroquias, conventos, ermitas y digamos, cualquier chiringuito bendito\u2026!<\/p>\n<p>En definitiva se trataba ni m\u00e1s ni menos, que de la gran movida eucar\u00edstica del universo cristiano\u2026<\/p>\n<p>Y en aquella exaltaci\u00f3n -en la pr\u00e1ctica autenticas justas monjiles en la elaboraci\u00f3n de los sacros tinglados-, las monjitas desfogaban todos sus amores contenidos hacia el divino esposo. Sin duda para muchas de estas v\u00edrgenes, era el d\u00eda del gran orgasmo m\u00edstico.<\/p>\n<p>\u00a1A!, el misterio de la transustanciaci\u00f3n \u2013que bizarra palabra para el personal\u2026-.<\/p>\n<p>Todav\u00eda hoy d\u00eda, no acabo de entender lo que \u201caquella nuestra madre\u201d, la santa iglesia, pretend\u00eda \u2013y pretende- sacudiendo elementales y humildes intelectos con tan alambicados enigmas.<\/p>\n<p>Si tuviera que calificarlo en Rom\u00e1n paladino, tales conceptos no pasar\u00edan el filtro de lo que denominamos, una burrada mental\u2026digo\u2026<\/p>\n<p>As\u00ed, que la buena gente no ten\u00eda m\u00e1s narices que avivar sus reda\u00f1os para atender a lo accesorio, ya que no a lo sustancial\u2026 Es decir a las formas.<\/p>\n<p>Importaba el contexto: indumentaria, compostura externa, recogimiento etc\u2026<\/p>\n<p>Es que eso del fondo: la reconversi\u00f3n y la penetraci\u00f3n en el mundo de la transustanciaci\u00f3n\u2026 pues como que era cosa de los profesionales.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, que aquellos \u201cmonumentos\u201d, ya no es que no tuvieran nada que ver con un cen\u00e1culo evang\u00e9lico y menos con ning\u00fan portal de Bel\u00e9n. Es que todo aquel aparato \u2013vamos a llamarlo sacramental-, salvo honrosas excepciones,\u00a0 hasta quedaba como de mal gusto.<\/p>\n<p>Y ya no digamos cuando en no pocos, lo sacramental se amalgamaba, -o se contaminaba-, con desvergonzados s\u00edmbolos y signos patri\u00f3ticos\u2026<\/p>\n<p>Ya se sabe, banderas rojo y gualda, escudos, rodelas, picas y multicolores bandas de car\u00e1cter militar\u2026<\/p>\n<p>No olvidemos que eran fechas de puro hervor\u00a0 nacionalcat\u00f3lico y que en tales circunstancias, las custodias y las espadas, se hermanaban bajo palio.<\/p>\n<p>Era la apoteosis de la oficialidad eclesial y del fascio, o del fascio y la oficialidad eclesial, que \u201ctanto montaban\u201d \u2013 y siguen montando-.<\/p>\n<p>La verdad era, que en que ve\u00edas cinco o seis de aquellos de\u00edficos mecanos, ten\u00edas la sensaci\u00f3n de hab\u00e9rtelos visto todos.<\/p>\n<p>Y que al final, la chavaler\u00eda acab\u00e1bamos derrotados y aburridos hasta las cachas\u2026 Y es que las madre se pon\u00edan de un plomo\u2026<\/p>\n<p>-Yo he visitado 15\u2026<\/p>\n<p>-\u00a1Ay, pues y 20\u2026!<\/p>\n<p>&#8211; No le creas que esa Lola es una mentirosa\u2026<\/p>\n<p>Y nosotros los peques elevando las manos a J\u00fapiter para que la amatxo no se nos picara\u2026 Pero se picaba y \u00a1ala!, a patear los sacramentales chiringuitos\u2026<\/p>\n<p>Durante toda la semana, las salas de espect\u00e1culos permanec\u00edan cerradas. En todo caso, se permit\u00eda\u00a0 la proyecci\u00f3n de alg\u00fan film religioso de la saga de F\u00e1tima, de la pasi\u00f3n o de parejas mandangas.<\/p>\n<p>As\u00ed que a los ateos, tan s\u00f3lo les quedaba el recurso de los bares.<\/p>\n<p>Por eso, en las calles como la Estafeta, en las que en lugar de iglesias hab\u00eda bares, circulaba el ox\u00edgeno y se respiraba.<\/p>\n<p>Cierto, la Estafeta y San Gregorio\u00a0 el d\u00eda de Jueves santo se tornaban calles de ap\u00f3statas, por lo que permanec\u00edan apenas transitadas.<\/p>\n<p>Pocas veces al a\u00f1o se respiraba tanta calma en las atribuladas r\u00faas del bebercio consuetudinario.<\/p>\n<p>Eran como el feudo de algunos chiquiteros y borrachines valientes, que como el bueno de \u201cHojalata\u201d, pasaban de la masa, tan pulcra y formal.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Viernes santo ya era el no va m\u00e1s.<\/p>\n<p>El culmen de los c\u00falmenes de la pastoral, de los ritos, procesiones, viacrucis\u2026 En una palabra, un anticipo del apocalipsis.<\/p>\n<p>Ya muy de ma\u00f1ana, empezaban las radios a borbotar las pr\u00e9dicas y jerem\u00edadas de rigor.<\/p>\n<p>Se trataba, nada menos que de \u201cLas siete Palabras\u201d<\/p>\n<p>Bien sabido es, que tal oratoria, era la pieza crucial para determinar la val\u00eda y sobre todo la categor\u00eda de un aut\u00e9ntico Lacordaire. Esa capacidad para armonizar la inteligencia con la palabra y la exaltaci\u00f3n de las fibras del coraz\u00f3n del cofrade.<\/p>\n<p>En cierta ocasi\u00f3n, ya adulto, me col\u00e9 en tal fecha, bajo el precioso g\u00f3tico catredalicio.<\/p>\n<p>Confieso que mi intenci\u00f3n fundamental, era escuchar la inquietante\u00a0 m\u00fasica de Dubois.<\/p>\n<p>El orador -de cuyo nombre prefiero no acordarme- no sabr\u00eda decir si era m\u00e1s barroco que masoquista o viceversa\u2026<\/p>\n<p>La verdad, con supremo esfuerzo, seg\u00fan o\u00eda a aquel\u00a0 energ\u00fameno Torquemada, pod\u00eda expulsar la congoja de mis entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Tres fueron, tres, las que pude soportar. Tres palabras que me devolvieron a los tiempos donde los jinetes del apocalipsis campaban a sus anchas.<\/p>\n<p>As\u00ed eran las ma\u00f1anas de aquellos l\u00fagubres Viernes santo\u2026<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n ya era otro espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Parte atemorizante, parte sorprendente, parte cutre teatro b\u00edblico.<\/p>\n<p>Y que realmente siempre me suscitaba como cierto v\u00e9rtigo y cierto misterio. Eran aquellos\u00a0 cortejos donde se amalgaman tenebrosas luces, tenebrosos sonidos y tenebrosos <em>mozorros<\/em>\u2026<\/p>\n<p>Para un servidor, aquellas filas interminables de <em>mozorros<\/em> \u2013ni penitentes ni nazarenos- era lo m\u00e1s entretenido de la procesi\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00a1\u201cHermano un caramelo, hermano un caramelo\u2026\u201d \u00a1<\/p>\n<p>Y extend\u00edamos la mano, a la espera de que alg\u00fan bendito o conocido, posara en tu mano extendida, la preciada golosina.<\/p>\n<p>Generalmente, siempre tocaba.<\/p>\n<p>Luego aquel mon\u00f3tono credo a mon\u00f3tona capella, cual pedal procesional\u2026<\/p>\n<p>Y el \u201ctenebroso\u201d \u2013nunca mejor dicho- sonido de las trompas\u2026<\/p>\n<p>Porque ya lo de los pasos procesionales, pues que no sabr\u00eda explicar si te causaban estupor, miedo o admiraci\u00f3n. Tal vez un poco de todo. Eso s\u00ed, de calma, nada de nada.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s era eso lo que se propon\u00edan.<\/p>\n<p>La estupefacci\u00f3n era evidentemente con la aparici\u00f3n de la Virgen de los Dolores. Personalmente, uno de los rostros m\u00e1s dram\u00e1ticos que evoco de mi infancia.<\/p>\n<p>Siempre avanzando en t\u00e9trica danza, al ritmo de la Pamplonesa o de la banda militar. Imposible negarlo, resultaba impresionante.<\/p>\n<p>Y por fin D. Delgado Gomez, y los mandos militares ebrios de ferralla y los figurines del movimiento, camisa azul e impecables guerreras n\u00edveas, como de raso, y as\u00ed mismo, pre\u00f1adas de abigarradas condecoraciones.<\/p>\n<p>Ya nos hab\u00eda explicado el profe que aquellos notables ciudadanos eran los h\u00e9roes de la cruzada\u2026<\/p>\n<p>-\u00a1Pues bueno\u2026! \u2013dec\u00eda mi aita sin m\u00e1s comentarios, que luego todo se sab\u00eda\u2026- .<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ya el S\u00e1bado todo parec\u00eda neutro e inerte. Por lo menos hasta que a media ma\u00f1ana empez\u00e1bamos con la cosa de la <em>karraka, <\/em>o nunca mejor dicho <em>matraka. <\/em><\/p>\n<p>Los cr\u00edos nos lo pas\u00e1bamos genial.<\/p>\n<p>Al pobre \u201c<em>sordico<\/em>\u201d \u2013que o\u00eda justamente lo que quer\u00eda-, le sacud\u00edamos fino. No se si por hosco y gru\u00f1\u00f3n o por carero.<\/p>\n<p>All\u00ed nos pas\u00e1bamos media ma\u00f1ana, d\u00e1ndole a la <em>matraka<\/em>. Porque no hab\u00eda hijo de madre, que en tal d\u00eda \u2013por eso de que Cristo estaba muerto- te lo pudiera prohibir.<\/p>\n<p>Era una forma de vengarnos del buen hombre. Por cierto, excepcional expendedor de toda clase de art\u00edculos, desde golosinas, canicas, hasta figuras del nacimiento, de las que a su debido tiempo hacinaba en su escaparate.<\/p>\n<p>Era el encargado, con Aparicio el del carro, en sacarnos las ochenas.<\/p>\n<p>Uno de aquellos a\u00f1os, recuerdo, en\u00a0 aquella pelmada de oficios sabatinos, arreciaba el calor sofocante de la pertinaz sequ\u00eda franquista.<\/p>\n<p>La capilla de San Ferm\u00edn de Aldapa copada por devotos. Era un aut\u00e9ntico horno sacramental.<\/p>\n<p>En aquel momento, lo de currar de monaguillo, resultaba m\u00e1s encerrona que gloria. Pero claro estaba en juego el orgullo de la amatxo y las endebles gaitas del aitatxo.<\/p>\n<p>A\u00f1\u00e1dase a ello, la capa de mugre impermeable de unas sotanas frecuentadas por decenas de monagos. Y sobre todo, a\u00f1\u00e1danse las vaharadas de la masa y el prolijo teatro de los oficios \u2026<\/p>\n<p>Aquellos inacabables e imperturbables \u201coremus flectamus genua\u201d, y la atemperada parsimonia del \u201clevate\u201d.<\/p>\n<p>Entre que uno no se \u201cjalaba rosca\u201d del rito,\u00a0\u00a0 y el sudor que\u00a0 flu\u00eda cosquilloso caderas abajo, pues que hubiera dado hasta mi bal\u00f3n, para\u00a0 que cristo resucitara de una vez por todas.<\/p>\n<p>Al fin, reconozco que fue el \u00fanico alivio, se hizo la luz. Y se desplomaron los velos c\u00e1rdenos, -seguramente alguna artima\u00f1a del hermano sacrist\u00e1n- y la cargante ceremonia \u2013toda una pelotudez-, como que se aliger\u00f3.<\/p>\n<p>Aquel a\u00f1o, lo grande, lo mundial, fue cuando una vez acabada la celebraci\u00f3n abandon\u00e1bamos el templo como estampida de b\u00fafalos, y afuera -alguien lo expres\u00f3 as\u00ed-, ca\u00edan\u00a0 m\u00e1s capuchinos de punta que campanadas. Y conste que en aquel momento, no sol\u00edan ser pocas las que abotargaban el cielo tormentoso de Iru\u00f1a.<\/p>\n<p>Esa s\u00ed fue explosi\u00f3n aut\u00e9ntica. A un servidor, incluso le pareci\u00f3 netamente superior a la de la ceremoniosa resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Deb\u00eda llover m\u00e1s que el d\u00eda que enterraron al Zafra, porque alg\u00fan congregante obtuso \u2013los hab\u00eda a pares-, perdida toda la compostura m\u00edstica de la que se supon\u00eda sal\u00eda impregnado, gritaba hecho pura esponja aquello de, \u00a1viva Espa\u00f1a!.<\/p>\n<p>No era de extra\u00f1ar. En aquellos tiempos, hasta la lluvia era fascista.<\/p>\n<p>Y como hab\u00eda anunciado el Padre Ramiro, \u201c<em>Dios escuchar\u00eda las preces de nuestro amado caudillo, para no dejarle en la estacada\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2.- Perd\u00f3nales aunque saben lo que se hacen.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(<em>Aqu\u00ed como fondo, no vendr\u00eda mal la danza del sable de Khachaturian<\/em>)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La resurrecci\u00f3n de Cristo es la piedra angular del cristianismo. Sin tal acontecimiento, quedar\u00edan sin sustancia las bases del cristianismo.<\/p>\n<p>Ni soy ex\u00e9geta, ni apologeta, ni hermeneuta b\u00edblico, ni te\u00f3logo\u2026 Ni mucho menos quien, para poner en tela de juicio tales \u201cmisterios\u201d<\/p>\n<p>Sobre todo, tengo presente a muchas personas respetables, que basados en tales creencias, han logrado liberar sus conciencias y\u00a0 han contribuido solidariamente a liberar la de otros pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p>No estando pues dentro de mis capacidades, ni dentro del objeto de este peque\u00f1o relato, entrar en el meollo de tan espinosa cuesti\u00f3n, acudir\u00e9 a mis zapatos.<\/p>\n<p>Es decir, seguir\u00e9 en este zafarrancho cr\u00edtico, pel\u00edn sat\u00edrico, quiz\u00e1s m\u00e1s que ir\u00f3nico, con la idea m\u00e1s que de ridiculizar, de rechazar todo aquel rosario de malos h\u00e1bitos que \u201c a machamartillo\u201d y con crueldad, nos inculcaron.<\/p>\n<p>La vida en la Pamplona franquista o fascista, o si se quiere carlista, \u201cbien rancia\u201d por cierto, ven\u00eda organizada de acuerdo con el a\u00f1o lit\u00fargico.<\/p>\n<p>De tales par\u00e1metros, dif\u00edcilmente se libraban las andanzas del grueso de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>La pedagog\u00eda que se nos aplicaba, oscilaba entre el dogma, el fanatismo, los sagrados valores castrenses y el voraz servilismo\u2026<\/p>\n<p>Un sistema perfecto para ocluir las mentes de nuestra generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ciertamente que fue ardua la tarea que debimos emprender para descontaminarnos de tanto veneno ingerido.<\/p>\n<p>Muchos afirman que de aquellos polvos\u2026 Bueno, no discutir\u00e9 hasta que punto\u00a0 los actuales lodos son una consecuencia\u2026 Para un servidor en gran medida\u2026<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del Domingo de Resurrecci\u00f3n \u2013bien de amanecida, irrump\u00eda el l\u00e1nguido e inagotable campanil de San Cernin-.<\/p>\n<p>Era como un desmadre d\u00edscolo de esquilas, ta\u00f1idos que aparentemente cobardeaban, y campanas y campanazos como los de la Mar\u00eda, reina en aquella jungla de bronce.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que\u00a0 todos los templos de la ciudad quisieran reclamar su personalidad y en determinados casos su derecho a sobrevivir.<\/p>\n<p>Si el Domingo de Resurrecci\u00f3n, nac\u00eda embriagado de radiante primavera, al celebrante de la misa mayor el serm\u00f3n le quedaba bordado.<\/p>\n<p>El espasmo m\u00edstico acaec\u00eda cuando en la consagraci\u00f3n alg\u00fan organista atacaba el himno nacional.<\/p>\n<p>\u00a1Oh! Aquel alzamiento de la hostia levitando al ritmo del Chunda, chunda\u2026<\/p>\n<p>Esa era la aut\u00e9ntica ofrenda de la Espa\u00f1a de los valores eternos al Dios de la raza y del imperio\u2026. En una palabra: la hostia consagrada\u2026<\/p>\n<p>All\u00ed, los buenos ac\u00f3litos logr\u00e1bamos enloquecer la campanilla eucar\u00edstica que el sacrist\u00e1n desempolvaba para las grandes liturgias\u2026<\/p>\n<p>Y all\u00ed, dale que te pego a la policrom\u00eda tonal, hasta que la torva mirada del celebrante te atravesaba con su santa ira\u2026<\/p>\n<p>Verdaderamente tanta sagrada bacanal de sentimientos no se pod\u00eda aguantar\u2026<\/p>\n<p>Pero claro en aquellos lustros de obscurantismo \u00bfqu\u00e9 otras posibilidades emocionales nos quedaban?\u00bfAcaso nos hab\u00edan permitido sentir o experimentar otras emociones ajenas a la fusi\u00f3n de la cruz y el imperio?<\/p>\n<p>Luego, las densas e inacabables filas de comulgantes.\u00a0 Se trataba de la espectacular cosecha\u00a0 del curro clerical.<\/p>\n<p>Tras inagotables horas soportando en las t\u00e9tricas garitas \u2013cubos para vomitar pecados-, malos alientos, cuitas y aquellos complicados cotilleos de todos los colores -los hab\u00eda verdes,\u00a0 morados, amarillos\u2026seg\u00fan la especie-, por fin los aguerridos varones pod\u00edan acercarse a la sagrada mesa.<\/p>\n<p>Y all\u00ed proced\u00edan. Muchos avanzaban nerviosos, como avergonzados ante las miradas maliciosas de los cotillas del barrio que parec\u00edan inquirirles por la presencia en tales berenjenales\u2026<\/p>\n<p>Aquel trance, para multitud de varones era irrenunciable. Hab\u00eda que comulgar por Pascua florida.<\/p>\n<p>El papel involucionista y esclavizador de las conciencias que la Iglesia de Roma ha ejercido en occidente, ha sido decisivo. Los vascos lo hemos experimentado\u00a0 sobradamente a lo largo de nuestra historia.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca franquista, la presencia e incidencia en la sociedad de la iglesia oficial, fue\u00a0 decisiva.<\/p>\n<p>Tan decisiva, tan deleznable, tan nefasta, que sin ning\u00fan reparo, a ella podemos achacar el end\u00e9mico retraso socio-econ\u00f3mico-cultural del estado espa\u00f1ol durante d\u00e9cadas, e incluso en el d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Afortunadamente, amplias capas sociales, han logrado desengancharse de esta \u201cdivina\u201d empresa \u2013iglesia cat\u00f3lica, apost\u00f3lica y romana-tan hip\u00f3crita como mal\u00e9fica y pecadora.<\/p>\n<p>Tarde, pero bienvenido sea tan bienaventurado desgajamiento. Hoy la iglesia de Roma \u2013no se si me importe un bledo, tal vez-, ah\u00ed anda, en la encrucijada del sectarismo y del mero testimonio del m\u00e1s obtuso conservadurismo.<\/p>\n<p>Cuando me pongo a \u201caldraguear\u201d sobre el revoltijo de recuerdos que guardo de aquellos a\u00f1os envenenados por los miasmas de la pol\u00edtica del\u00a0 \u201cmovimiento\u201d, ya no\u00a0 siento odio.<\/p>\n<p>Y es que no tiene sentido el odio, cuando se ha podido superar aquella filosof\u00eda \u2013por llamarlo de alguna forma-, amalgama de fascismo, fanatismo y papanatismo intelectual, que inficionaba nuestra sociedad.<\/p>\n<p>Hoy me queda pura nostalgia con cierto cariz rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Es una mirada las vivencias en mi vieja Iru\u00f1a, que m\u00e1s que empujarme a la carcajada, me mueve a la sonrisa,\u00a0 y a la conmiseraci\u00f3n. No hay m\u00e1s, ni tampoco menos.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h6>Publicado por Nabarralde-k argitaratua<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.-Tenebrae factae sunt. \u00a0 (Muy oportuno, como fondo para deambular por estos andurriales, el responsorio de Luis de Victoria) \u00a0 Entonces la semana santa era un camino\u00a0 hacia la gran tiniebla. Culminaci\u00f3n del ritmo de nov\u00edsimos con el que transit\u00e1bamos la cuaresma. 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