{"id":24398,"date":"2011-04-06T07:39:27","date_gmt":"2011-04-06T05:39:27","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-industria-nuclear-contra-si-misma\/"},"modified":"2011-04-06T07:39:27","modified_gmt":"2011-04-06T05:39:27","slug":"la-industria-nuclear-contra-si-misma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-industria-nuclear-contra-si-misma\/","title":{"rendered":"La industria nuclear contra s\u00ed misma"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>Por sociedad del riesgo mundial entendemos una \u00e9poca en la que los aspectos sombr\u00edos del progreso determinan cada vez m\u00e1s las confrontaciones sociales. Se convierte en motor de la pol\u00edtica aquello que al principio no era evidente para nadie y se negaba: que nos est\u00e1bamos poniendo en peligro a nosotros mismos. Los peligros nucleares, el cambio clim\u00e1tico, la crisis financiera, los ataques del 11 de septiembre, etc\u00e9tera, siguen en buena medida el gui\u00f3n de la \u00absociedad del riesgo\u00bb. A diferencia de anteriores riesgos industriales, este tipo de riesgos (1) no est\u00e1 delimitado local, temporal, ni socialmente; (2) no es imputable conforme a las actuales normas de causalidad, culpa y responsabilidad; y (3) no es compensable ni asegurable. Cuando las compa\u00f1\u00edas de seguros niegan su cobertura -como ocurre con la energ\u00eda nuclear y los nuevos desarrollos de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica- se traspasa la frontera entre los riesgos calculables y los peligros incalculables. Estos potenciales de peligro son generados industrialmente, externalizados econ\u00f3micamente, jur\u00eddicamente individualizados, t\u00e9cnicamente legitimados y pol\u00edticamente minimizados. Dicho de otro modo: entre el sistema normativo de control \u00abracional\u00bb y los potenciales de autodestrucci\u00f3n desencadenados existe la misma relaci\u00f3n que entre los frenos de una bicicleta y un avi\u00f3n intercontinental.<\/p>\n<p>\u00bfPero Fukushima no se diferencia de Chern\u00f3bil en que los horrendos acontecimientos de Jap\u00f3n dan comienzo con una cat\u00e1strofe natural? La destrucci\u00f3n no ha sido desatada por una decisi\u00f3n humana, sino por el terremoto y el tsunami. La categor\u00eda \u00abcat\u00e1strofe natural\u00bbse refiere a algo que no ha causado el hombre y de lo que el hombre no tiene que responsabilizarse. Sin embargo, esta perspectiva es la propia de un siglo que ha quedado atr\u00e1s. El concepto es err\u00f3neo desde el momento en que la naturaleza no sabe de cat\u00e1strofes, sino, en todo caso, de dram\u00e1ticos procesos de transformaci\u00f3n. Transformaciones tales como un tsunami o un terremoto solo se convierten en cat\u00e1strofes en el horizonte de referencia de la civilizaci\u00f3n humana. La decisi\u00f3n de construir centrales nucleares en zonas s\u00edsmicas no es un fen\u00f3meno natural, sino una decisi\u00f3n pol\u00edtica de la que tambi\u00e9n debe darse raz\u00f3n en el \u00e1mbito pol\u00edtico. No solo en el caso de la construcci\u00f3n de centrales nucleares, sino tambi\u00e9n en el de la construcci\u00f3n de rascacielos, o en el de la planificaci\u00f3n de una metr\u00f3poli como Tokio tales \u00abcat\u00e1strofes naturales\u00bb se transforman en riesgos dependientes de decisiones de las que, al menos en principio, puede responsabilizarse a quienes las toman. El caso actual de Jap\u00f3n pone de manifiesto c\u00f3mo se entreteje aquello que atribuimos a la naturaleza y aquello que atribuimos al poder humano.<\/p>\n<p>De forma muy general, hablamos de \u00abcat\u00e1strofe natural\u00bb y de \u00abpeligro ambiental\u00bb en un momento hist\u00f3rico en el que ya no existe algo como una \u00abnaturaleza pura\u00bb que pueda contraponerse a la t\u00e9cnica y a la sociedad. Lo que unos, digamos la industria qu\u00edmica, contaminan como \u00abmedio ambiente\u00bb, es lo que otros, pongamos por caso la agricultura, el turismo o la industria pesquera, ofrecen al mercado.<\/p>\n<p>Para la industria nuclear ya ni siquiera es necesario negar el riesgo: denigrar la alternativa es un movimiento t\u00e1ctico de valor equivalente. En este sentido, parad\u00f3jicamente, fue el cambio clim\u00e1tico lo que abri\u00f3 nuevos mercados a las nucleares.<\/p>\n<p>Desde el siglo XVIII, lo que se hab\u00eda logrado era alcanzar un consenso sobre los riesgos tempranos de la era industrial en la medida en que tales riesgos se basaban en un sistema de compensaci\u00f3n anticipada de sus consecuencias: cuerpos de bomberos, compa\u00f1\u00edas de seguros, atenci\u00f3n psicol\u00f3gica y sanitaria, etc\u00e9tera. La conmoci\u00f3n que embarga a la humanidad, vistas las im\u00e1genes del horror que nos llegan de Jap\u00f3n, se debe a otra idea que se va abriendo paso: no hay instituci\u00f3n alguna, ni real ni concebible, que est\u00e9 preparada para la cat\u00e1strofe nuclear m\u00e1xima y que sea capaz de garantizar el orden social, cultural y pol\u00edtico incluso en ese momento decisivo.<\/p>\n<p>S\u00ed que hay, por el contrario, numerosos agentes que se especializan en la negaci\u00f3n de los peligros. En vez de seguridad mediante compensaci\u00f3n anticipada tenemos el tab\u00fa de la infalibilidad: todos los pa\u00edses -muy en especial, faltar\u00eda m\u00e1s, Francia, como bien sabe Sarkozy, el experto en energ\u00eda nuclear- tienen las centrales nucleares m\u00e1s seguras del mundo. Los garantes del tab\u00fa son la ciencia de la energ\u00eda nuclear y la econom\u00eda de la energ\u00eda nuclear, precisamente aquellos que, vistos los catastr\u00f3ficos acontecimientos, han sido sorprendidos in flagranti error por la opini\u00f3n p\u00fablica mundial.<\/p>\n<p>Solo los reactores nucleares \u00abcomunistas\u00bb pod\u00edan explotar; as\u00ed intent\u00f3 Franz-Josef Strauss (1986) delimitar los sucesos de Chern\u00f3bil, dando a entender que el Occidente desarrollado capitalista dispon\u00eda de centrales nucleares seguras. Pero ahora este desastre se ha producido en Jap\u00f3n, el pa\u00eds del mundo que pasa por ser el que tiene la m\u00e1s avanzada tecnolog\u00eda, el mejor equipamiento y el que tiene m\u00e1s en cuenta la seguridad. Se ha acabado la ficci\u00f3n de que en Occidente podemos mecernos en nuestra seguridad. Los dram\u00e1ticos acontecimientos de Fukushima echan por tierra ese mito de la seguridad de la racionalidad t\u00e9cnica. Lo que tambi\u00e9n nos lleva a plantear la pregunta por el valor de un sistema jur\u00eddico que regula hasta el \u00ednfimo detalle de los peque\u00f1os riesgos t\u00e9cnicamente manejables, pero que, en virtud de su autoridad, legaliza, y nos hace asumir a todos, en tanto que \u00abriesgos residuales\u00bb aceptables, los grandes peligros que amenazan la vida de todos, en la medida en que no sean susceptibles de una minimizaci\u00f3n t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>El \u00aboportunista nuclear\u00bb -figura de la que la canciller alemana, Angela Merkel, ofrece un ejemplo actual- nos brinda la ocasi\u00f3n de observar los dilemas de la pol\u00edtica pronuclear: \u00bfc\u00f3mo puede mantenerse la autoridad pol\u00edtica oponiendo en\u00e9rgicas protestas de seguridad a la conciencia de peligro del electorado, cuando por ese mismo hecho uno se hace objeto permanente de ataque y con cualquier cat\u00e1strofe, o insinuaci\u00f3n de la misma, pone en juego toda su credibilidad?<\/p>\n<p>El hecho de que la \u00faltima esperanza de Jap\u00f3n estribe en el recurso a las \u00abfuerzas de autodefensa\u00bb, que han de suplir, descargando agua desde los helic\u00f3pteros, los averiados sistemas de refrigeraci\u00f3n, es algo m\u00e1s que una iron\u00eda. Hiroshima fue el horror por antonomasia. Pero aqu\u00ed fue el enemigo el que golpe\u00f3. \u00bfQu\u00e9 pasa cuando el horror surge del meollo productivo de la sociedad, no del Ej\u00e9rcito? En este caso, quienes ponen en peligro a la naci\u00f3n son los propios garantes del derecho, del orden, de la racionalidad, de la democracia.<\/p>\n<p>Muchos lamentan que las aterradoras im\u00e1genes de Jap\u00f3n infundan \u00abmiedos injustificados\u00bb. Pero esto supone ignorar la din\u00e1mica pol\u00edtica que se aloja en el minusvalorado potencial autoaniquilatorio del triunfante capitalismo industrial. Pues muchos peligros -ejemplo paradigm\u00e1tico: la radiaci\u00f3n nuclear- son invisibles, se sustraen a la percepci\u00f3n cotidiana. Eso quiere decir que la destrucci\u00f3n y la protesta est\u00e1n sujetas a una mediaci\u00f3n simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>La pregunta por un sujeto revolucionario que subvierta las relaciones de poder definitorias de la pol\u00edtica del riesgo cae en el vac\u00edo. No son los movimientos antinucleares, ni la opini\u00f3n p\u00fablica cr\u00edtica, o no solo ellos, quienes est\u00e1n en situaci\u00f3n de invertir el rumbo de la pol\u00edtica nuclear. El contrapoder de la energ\u00eda nuclear no son los manifestantes que bloquean el transporte de los residuos radiactivos. El m\u00e1s ferviente enemigo de la energ\u00eda nuclear es&#8230; \u00a1la propia industria nuclear!<\/p>\n<p>El mito de la seguridad reverbera en las im\u00e1genes de esas cat\u00e1strofes que hay que excluir categ\u00f3ricamente, seg\u00fan los gestores de la energ\u00eda nuclear. Cuando esto se percibe, cuando se demuestra que los garantes de la racionalidad y el orden legalizan y normalizan peligros mortales, se crea el caos en el \u00e1mbito mismo de aquella seguridad que promete la burocracia.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un completo error concluir que de esta manera despunta una nueva fase de la Ilustraci\u00f3n. Antes al contrario, habr\u00e1 a quien el panorama aqu\u00ed expuesto le haga pensar m\u00e1s bien en aquellos que tratan de achicar el agua que inunda el barco perforando un agujero en su casco.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Ulrich Beck es soci\u00f3logo, profesor em\u00e9rito de la Universidad de M\u00fanich y profesor de la London  School of Economics. Traducci\u00f3n de Jes\u00fas Albor\u00e9s Rey.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por <a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\">El Pa\u00eds<\/a>-k argitaratua<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por sociedad del riesgo mundial entendemos una \u00e9poca en la que los aspectos sombr\u00edos del progreso determinan cada vez m\u00e1s las confrontaciones sociales. Se convierte en motor de la pol\u00edtica aquello que al principio no era evidente para nadie y se negaba: que nos est\u00e1bamos poniendo en peligro a nosotros mismos. 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