{"id":24385,"date":"2011-04-05T09:07:28","date_gmt":"2011-04-05T07:07:28","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/la-singularidad\/"},"modified":"2011-04-05T09:07:28","modified_gmt":"2011-04-05T07:07:28","slug":"la-singularidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/la-singularidad\/","title":{"rendered":"La singularidad"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>En agosto pasado, en San Francisco, hubo una cumbre de expertos dedicada a cavilar sobre el final pr\u00f3ximo de la peculiaridad humana, tal como la conocemos. En 35 a\u00f1os, aseguraban, all\u00e1 por 2045, la inteligencia artificial ser\u00e1 tan poderosa que simplemente suplantar\u00e1 la humana, con todos los resultados y consecuencias. En esa reuni\u00f3n hab\u00eda sobre todo especialistas en computaci\u00f3n y en nanotecnolog\u00eda, pero tambi\u00e9n psic\u00f3logos, bi\u00f3logos moleculares, profesores de medicina de urgencia, expertos en el conocimiento de los loros grises, y otros personajes extremadamente serios. Los que, calculando el crecimiento exponencial de la capacidad de los ordenadores, concluyeron que ya queda poco tiempo hasta que las m\u00e1quinas superen definitivamente a los humanos, y el cerebro artificial deje obsoleto el cerebro natural. Con lo cual, afirman, el pr\u00f3ximo gran salto adelante ser\u00e1 sensacional, un salto como quien dice metaf\u00edsico, nunca visto, y dif\u00edcilmente imaginable. Pasaron decenas de miles de a\u00f1os desde la aparici\u00f3n del Homo sapiens moderno, nuestra especie, hasta la revoluci\u00f3n agraria. 8.000 a\u00f1os, como m\u00ednimo, desde el inicio de la agricultura hasta la revoluci\u00f3n industrial. Poco m\u00e1s de un siglo, entre esta revoluci\u00f3n contempor\u00e1nea y la bombilla el\u00e9ctrica. 90 a\u00f1os desde el uso de la electricidad hasta el aterrizaje en la luna (que por otra parte, digo yo, nadie sabe para qu\u00e9 sirvi\u00f3, ni qu\u00e9 continuidad ha tenido&#8230;). 22 a\u00f1os desde el \u00abgran paso para la humanidad\u00bb en el polvo lunar hasta el estallido de internet, la world wide web, y otras revoluciones de la electr\u00f3nica. 9 a\u00f1os s\u00f3lo hasta la secuenciaci\u00f3n del genoma humano. Y, tal como todo el mundo sabe o deber\u00eda saber, cada dos a\u00f1os se duplica la capacidad de los ordenadores, y se divide el coste de fabricarlos. Calculado as\u00ed el progreso, y visto que su aceleraci\u00f3n no es lineal sino exponencial, se calcula que en 2015 un ordenador superar\u00e1 la capacidad del cerebrito de un rat\u00f3n, cosa nada despreciable si consideramos los millones de neuronas que hay replicar. Ocho a\u00f1os despu\u00e9s, le llegar\u00e1 el turno al cerebro humano, m\u00e1s grande y m\u00e1s complicado, pero no invencible en la competici\u00f3n con la m\u00e1quina. Y hacia el 2045, se\u00f1ores, la inteligencia de la m\u00e1quina, su brainpower o poder mental (s\u00ed, en efecto: mental), ser\u00e1 superior al de todos los cerebros humanos combinados. Ya s\u00e9 que todo esto es dif\u00edcil de imaginar, e incluso dif\u00edcil de concebir, y no es extra\u00f1o: nuestro pobre cerebrito h\u00famedo no est\u00e1 preparado para comprender el significado de esta inteligencia prodigiosa.<\/p>\n<p>Llegados a ese punto, por tanto, los mecanismos de la evoluci\u00f3n, y quiz\u00e1s los de la cultura, dejar\u00e1n de funcionar e incluso de tener alg\u00fan sentido. El futuro es, pues, efectivamente inconcebible: se ha producido una singularidad. La palabra viene de la astrof\u00edsica, y se refiere a un punto en el espacio-tiempo (dentro de un agujero negro, por ejemplo), donde no se aplican las reglas de la f\u00edsica ordinaria. Y nadie sabe qu\u00e9 reglas se aplicar\u00e1n o tendr\u00e1n valor a\u00fan si una m\u00e1quina no s\u00f3lo puede pensar m\u00e1s y m\u00e1s velozmente que un cerebro, o que todos los cerebros, sino que es capaz de lo que llamamos conciencia, de sentido del humor, de iron\u00eda, de sentimientos (\u00bfcomo?, ah, eso no lo sabemos, precisamente por el salto inconcebible) exactamente humanos, e incluso de reproducirse a s\u00ed misma. Esta parte, sin embargo, me parece poco realista: por muy singular que sea el aparato, por muy humanamente inteligente y sensible, no lo veo arremang\u00e1ndose para picar en una mina los metales que necesitar\u00eda para reproducirse \u00e9l mismo, ni construyendo las m\u00e1quinas necesarias, ni produciendo la electricidad imprescindible, ni fabricando camiones para el propio transporte, ni edificios para instalarse en \u00e9l. En inteligencia nos superar\u00e1, como mano de obra, no. Y este es el secreto que los entusiastas de la singularidad esconden: la m\u00e1quina ser\u00e1 m\u00e1s potente que el cerebro, y tan humana como el cerebro, pero no tendr\u00e1 tripas, brazos ni piernas si los humanos no se las dan. Y siempre la podremos despegar, desenchufar, o cortarle el suministro el\u00e9ctrico. Si le podemos transferir un cerebro nuestro, con memoria y emociones incluidas, y as\u00ed perpetuar nuestra conciencia personal, es otra cuesti\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 esta la pr\u00f3xima promesa de inmortalidad?. Tan singular, por cierto, como las promesas antiguas.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h5>Publicado por El Temps-k argitaratua<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En agosto pasado, en San Francisco, hubo una cumbre de expertos dedicada a cavilar sobre el final pr\u00f3ximo de la peculiaridad humana, tal como la conocemos. En 35 a\u00f1os, aseguraban, all\u00e1 por 2045, la inteligencia artificial ser\u00e1 tan poderosa que simplemente suplantar\u00e1 la humana, con todos los resultados y consecuencias. 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