{"id":24355,"date":"2011-03-31T09:25:48","date_gmt":"2011-03-31T07:25:48","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-4\/"},"modified":"2011-03-31T09:25:48","modified_gmt":"2011-03-31T07:25:48","slug":"fukushima-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fukushima-4\/","title":{"rendered":"Fukushima"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>Alejandro Nadal<\/strong><\/p>\n<h2>Subsidios, el principal combustible nuclear<\/h2>\n<p><a title=\"La Jornada\" href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\">La Jornada<\/a><strong><br \/><\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Para esconder su desverg\u00fcenza, los voceros de la industria nuclear ahora afirman que todas las fuentes de energ\u00eda tienen sus propios riesgos\u201d. Se\u00f1alar los defectos ajenos para esconder las fallas propias es un viejo recurso ret\u00f3rico. Se emplea cuando uno est\u00e1 arrinconado y es especialmente \u00fatil cuando se han agotado los argumentos. Pero es particularmente est\u00fapido cuando las faltas propias son se\u00f1aladamente ofensivas y est\u00e1n a la vista de todos.<\/p>\n<p>Las noticias desde Fukushima siguen siendo alarmantes. Ayer se descubri\u00f3 la presencia de plutonio en las instalaciones da\u00f1adas, lo que indica que el reactor 3 (el \u00fanico en Fukushima que utiliza una mezcla de uranio y plutonio) probablemente ha sufrido da\u00f1os importantes. Eso no sorprende si se toma en cuenta la violencia de la explosi\u00f3n de hidr\u00f3geno el 14 de marzo en ese reactor.<\/p>\n<p>A\u00fan as\u00ed, los voceros de la industria nuclear siguen insistiendo en que esta tecnolog\u00eda es segura, eficiente y competitiva desde el punto de vista econ\u00f3mico. Lo cierto es que se trata de la tecnolog\u00eda m\u00e1s peligrosa que ha inventado el ser humano. Y si hoy existen 442 reactores en operaci\u00f3n en el mundo, eso no se debe a su \u201caceptaci\u00f3n\u201d, sino a la imposici\u00f3n de estos artefactos sobre la poblaci\u00f3n. En este proceso participaron las grandes corporaciones, gobiernos y el establishment militar. Un ingrediente importante en esta maniobra fue, desde luego, la falta de informaci\u00f3n. La opacidad se convirti\u00f3 en costumbre y la mentira en rutina.<\/p>\n<p>El enga\u00f1o sobre la supuesta eficiencia econ\u00f3mica de la industria nuclear es quiz\u00e1s tan perverso como el ocultamiento de informaci\u00f3n sobre los da\u00f1os a la salud y la peligrosidad de esta tecnolog\u00eda. La realidad es que la industria nuclear mundial no podr\u00eda funcionar si no fuera por los astron\u00f3micos subsidios que ha recibido a lo largo de su historia.<\/p>\n<p>Los subsidios y ayudas econ\u00f3micas han impactado todas y cada una de las fases de cualquier proyecto nuclear, desde las garant\u00edas para obtener el financiamiento, la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica para desarrollar los componentes medulares de esta tecnolog\u00eda, la construcci\u00f3n y arranque de las plantas, el enriquecimiento del combustible y desembocan en el manejo de los desechos. Por si eso no fuera suficiente, el subsidio m\u00e1s importante proviene de una r\u00e9gimen de responsabilidad civil y reparaci\u00f3n de da\u00f1os que b\u00e1sicamente consiste en limitar o eliminar dicha responsabilidad. El objetivo de estos subsidios fue quitarle o reducir la carga de riesgos a los inversionistas y trasladarla a los contribuyentes.<\/p>\n<p>Todas las plantas nucleares en operaci\u00f3n en el mundo (incluyendo por supuesto a Estados Unidos, Francia, Jap\u00f3n, Rusia y China) se construyeron y entraron en funcionamiento gracias a subsidios importantes. Claro, en pa\u00edses como Francia y China, donde la industria nuclear ha estado pegosteada con un proyecto militar, es casi imposible acceder a la informaci\u00f3n sobre subsidios. En M\u00e9xico tampoco se han dado a conocer datos cre\u00edbles sobre el costo del proyecto de Laguna Verde.<\/p>\n<p>En Estados Unidos, con 104 reactores en operaci\u00f3n, el monto total de subsidios para la industria ha sido calculado en unos 150 mil millones de d\u00f3lares. La intensidad del subsidio (equivalente al apoyo gubernamental por kilowatt hora producido) llega a exceder el valor comercial del producto en 30 por ciento (datos de la organizaci\u00f3n Global Subsidies Initiative). En su estudio sobre subsidios para la industria nuclear la Union of Concerned Scientists (www.ucsusa.org) calcula que esos apoyos equivalen o superan ciento ciento del valor de la producci\u00f3n. Vale la pena recordar que la UCS no es ni \u201cpro\u201d, ni \u201canti\u201d nuclear.<\/p>\n<p>Un ejemplo de subsidios opacos detr\u00e1s de estas cifras es el subsidio a trav\u00e9s de garant\u00edas para obtener financiamiento. En diciembre 2007 el Congreso autoriz\u00f3 apoyos hasta 38 mil millones de d\u00f3lares para este rengl\u00f3n y el Departamento de Energ\u00eda comenz\u00f3 a canalizar fondos a mediados de 2008. Para tener una idea de las magnitudes involucradas, vale la pena recordar que en 1995 el Departamento del Tesoro comprometi\u00f3 unos 20 mil millones de d\u00f3lares para el \u201crescate\u201d de la econom\u00eda mexicana (en realidad los rescatados fueron los acreedores estadunidenses que hab\u00edan invertido en tesobonos mexicanos).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no entra el sector privado de lleno a financiar totalmente los costos asociados con esta industria? Porque los riesgos son tan importantes que simplemente no podr\u00edan ser asumidos por ning\u00fan plan financiero. En los mercados financieros los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) sobre la industria nuclear probablemente estar\u00edan en el segmento superior de cargas financieras.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n es inmediata. La eficiencia econ\u00f3mica de las plantas nucleares es inexistente. El corolario de esto es que el principal combustible en los cilindros de zircalloy en un reactor nuclear no es ni el uranio enriquecido, ni la peligrosa mezcla denominada MOX. No, el combustible m\u00e1s importante es el dinero que proviene de los contribuyentes.<\/p>\n<p><a title=\"http:\/\/nadal.com.mx\" href=\"http:\/\/nadal.com.mx\">http:\/\/nadal.com.mx<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>M. \u00c1. Bastenier<\/strong><\/p>\n<h2>Godzilla en Fukushima<\/h2>\n<p> <a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\">El Pa\u00eds<\/a> <\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En 1954 se estrenaba en Jap\u00f3n Godzilla, la historia de un monstruo que emerg\u00eda del oc\u00e9ano con los m\u00e1s aviesos prop\u00f3sitos, despertado por las pruebas nucleares norteamericanas en un atol\u00f3n del Pac\u00edfico llamado Bikini, que hab\u00edan contaminado de radiactividad a los tripulantes de un pesquero japon\u00e9s. El recuerdo de Hiroshima y Nagasaki solo databa de 1945, y Godzilla tuvo varias secuelas. Pero la independencia, recobrada en 1952 con la firma de un tratado con Washington, y la formidable recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica del archipi\u00e9lago, exig\u00edan alg\u00fan tipo de r\u00e9plica a la metaf\u00f3rica amenaza de la bestia, y as\u00ed naci\u00f3 una serie de robots para cine y TV que salvaban a la humanidad del pavoroso mutante. Uno de esos artefactos, Mazinger Z, de aspecto a\u00fan menos tranquilizador que el propio Godzilla, lleg\u00f3 a los televisores espa\u00f1oles en los a\u00f1os sesenta. Mientras hoy, un d\u00eda tras otro, la central nuclear de Fukushima revela nuevas cat\u00e1strofes, ese pasado explica c\u00f3mo la fusi\u00f3n del \u00e1tomo formatea el gran trauma nacional japon\u00e9s.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de medio siglo, el pa\u00eds ha estado gobernado por una coalici\u00f3n de hombres de negocios y altos funcionarios, bajo el nombre de Partido Liberal Democr\u00e1tico, cuya receta para el \u00e9xito parec\u00eda ser oscuridad e incesante relevo del liderazgo. El PLD lleg\u00f3 a un entendimiento t\u00e1cito con Estados Unidos para alinear estrechamente su pol\u00edtica con la de Washington; convertir el archipi\u00e9lago en un gigantesco portaaviones norteamericano; y que las exportaciones niponas tuvieran libre acceso al mercado de la potencia protectora. El sistema era perfecto mientras China y la URSS fueran el enemigo. Para la guerra fr\u00eda. La tragedia nuclear impon\u00eda, sin embargo, algunos afeites a la nueva Constituci\u00f3n japonesa. Tokio no podr\u00eda tener Ej\u00e9rcito, problema que se resolver\u00eda cambiando el nombre a Fuerzas de Autodefensa y prohibiendo las misiones militares en el exterior. Pero ello tampoco obstaba para que tuviera el quinto presupuesto militar del mundo. Y uno de los primeros ministros japoneses menos opacos, Eisaku Sato, completaba las renuncias consagrando en 1969 la Sant\u00edsima Trinidad de la abstinencia nuclear: Jap\u00f3n nunca poseer\u00eda, ni producir\u00eda, ni almacenar\u00eda o permitir\u00eda el tr\u00e1nsito de armas at\u00f3micas. Un acuerdo, entonces secreto, excluir\u00eda de esa desnuclearizaci\u00f3n a la mayor base norteamericana en la isla de Okinawa.<\/p>\n<p>El fin de la guerra fr\u00eda comenz\u00f3 a minar la dominaci\u00f3n del PLD, y el cambio parec\u00eda haber llegado en agosto de 2009, cuando el partido hegem\u00f3nico era barrido por una coalici\u00f3n electoral encabezada por el Partido Democr\u00e1tico de Jap\u00f3n. Su l\u00edder, Yukio Hatoyama, hab\u00eda escrito en 1996 que el tratado \u00abera una reliquia de la guerra fr\u00eda\u00bb, y asum\u00eda el poder con un programa de reequilibrio de las relaciones con Estados Unidos. Pero en enero de 2010 ten\u00eda que dimitir pillado entre sus promesas de que Washington evacuar\u00eda o trasladar\u00eda la base de Okinawa y la nula receptividad norteamericana. As\u00ed, Naoto Kan, el primer ministro m\u00e1s an\u00f3nimo de la historia, era quien se enfrentaba torpemente al desastre, y esa opini\u00f3n, hasta entonces parsimoniosa, disciplinada incluso al darse de bruces con el tsunami, empezaba a dejar de serlo cuando percib\u00eda que le hab\u00edan ocultado la enormidad del accidente.<\/p>\n<p>El ascenso de China junto a la sobreextensi\u00f3n de Estados Unidos en el mundo obligan hoy a Jap\u00f3n a pensarse de nuevo m\u00e1s all\u00e1 del paraguas norteamericano. En el juego estrat\u00e9gico asi\u00e1tico hay cinco primeros actores. Tres grandes, Estados Unidos, China y el propio Jap\u00f3n, y dos de menor cuant\u00eda, Rusia e India. Y todos pretenden mantener las mejores relaciones con los restantes, super\u00e1ndose unos a otros en la carrera. Y en esa competici\u00f3n quien m\u00e1s vacila es Tokio. Si sus relaciones son buenas con Delhi, apenas un 1% de su comercio exterior obra en esa direcci\u00f3n, mientras que pasa del 20% con Pek\u00edn y del 15% con Washington. Sus intereses econ\u00f3micos comunes con China son cuantiosos, pero la agresi\u00f3n nipona al imperio del centro, que dur\u00f3 m\u00e1s de medio siglo hasta el fin de la II Guerra, lastra cualquier tentativa de asociaci\u00f3n estrecha; contra Rusia mantiene la eterna reivindicaci\u00f3n de las Kuriles; y de Estados Unidos le preocupa la atenci\u00f3n prodigada a China, que contrasta con la insensibilidad sobre Okinawa.<\/p>\n<p>En ese cuadro, el tsunami-temblor-fusi\u00f3n de Fukushima, adem\u00e1s de pasar una factura de m\u00e1s de 100.000 millones de euros, debilita a Jap\u00f3n a la vez como aliado o rival. A 20 a\u00f1os de la guerra fr\u00eda la cat\u00e1strofe natural y el error humano complican extremadamente una redefinici\u00f3n del papel del Jap\u00f3n en el siglo XXI.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Reyes Mate<\/strong><\/p>\n<h2>El accidente global<\/h2>\n<p><a title=\"El Pa\u00eds\" href=\"http:\/\/www.elpais.com\/\">El Pa\u00eds<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La tragedia que est\u00e1 viviendo Jap\u00f3n tiene dos dimensiones. Es, por un lado, una cat\u00e1strofe de la naturaleza y, por otro, una amenaza del propio ser humano. El pa\u00eds ha sido barrido por un tsunami que se ha impuesto con la fuerza de un destino y vive pendiente de si los reactores de Fukushima ser\u00e1n capaces de contener las furias que se esconden tras la energ\u00eda nuclear.<\/p>\n<p>Es verdad que el peligro que emana de la central nuclear hubiera sido impensable sin el concurso del terremoto, pero nadie podr\u00e1 dudar de que ese peligro estaba dado como posible en la construcci\u00f3n de la central nuclear. Su \u00faltimo responsable no es la naturaleza, sino el hombre.<\/p>\n<p>La tragedia japonesa ocurre cuando una parte de Occidente hab\u00eda empezado a considerar la energ\u00eda nuclear como la soluci\u00f3n al encarecimiento del petr\u00f3leo provocado por la inestabilidad pol\u00edtica en los pa\u00edses \u00e1rabes productores. Los reactores nucleares de Fukushima, en los que se lucha desesperadamente para evitar una cat\u00e1strofe de proporciones descomunales, aparecen de repente como el destino de una civilizaci\u00f3n que necesita para sostenerse un caudal de energ\u00eda pr\u00e1cticamente inagotable.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Si uno observa la reacci\u00f3n de pol\u00edticos y expertos nucleares, lo que realmente les preocupa es la seguridad. Se preguntan si la energ\u00eda nuclear es una buena alternativa a la dependencia de las energ\u00edas f\u00f3siles. Por buena alternativa hay que entender que comporta menos riesgos y que puede proporcionar la que haga falta. Ahora bien, si el petr\u00f3leo tiene los d\u00edas contados y a la energ\u00eda nuclear la acompa\u00f1a como una sombra el riesgo de Fukushima, \u00bfno habr\u00eda que preguntarse por el modelo de progreso en el que nos hemos embarcado? El problema no es solo si es viable, sino si vale la pena.<\/p>\n<p>Siempre hemos sabido que toda ganancia comporta una p\u00e9rdida: cuando se inventa el ascensor, se pierde la escalera. Ten\u00edamos asumido que cada invento conllevaba la posibilidad de un accidente: con el barco, el naufragio; con el tren, el descarrilamiento; con el coche, el choque; con la electricidad, la electrocuci\u00f3n; con la relatividad, la contaminaci\u00f3n radiactiva. Lo sab\u00edamos y no nos angusti\u00e1bamos porque siempre hemos aprendido de los fallos. Cuando la sociedad se inquiet\u00f3 por los accidentes ferroviarios, los ingenieros del ramo, reunidos en Bruselas en 1880, inventaron el bloqueo autom\u00e1tico que los redujo sustancialmente; gracias al hundimiento del Titanic se desarroll\u00f3 el sistema de aviso por radio, el SOS, y as\u00ed sucesivamente. Dado que cada uno de esos fracasos del invento estaba localizado en el tiempo y el espacio, pod\u00edamos tratarlos de accidentes, de algo accidental que no pod\u00eda cuestionar lo sustancial, que eran el coche, el nav\u00edo, el tren o el avi\u00f3n. Ahora estamos viviendo el accidente global y eso significa que la distinci\u00f3n entre el accidente y la sustancia debe ser pensada de nuevo.<\/p>\n<p>Chern\u00f3bil ya fue un aviso que cuestionaba la susodicha distinci\u00f3n, porque sus da\u00f1os no se reduc\u00edan a un lugar y tiempo determinados: la radiactividad pod\u00eda llegar a los confines del mundo y estar activa durante decenas o centenares de a\u00f1os. Lo que realmente limit\u00f3 el alcance de Chern\u00f3bil fue la guerra fr\u00eda. Ocurri\u00f3 en 1986, tres a\u00f1os antes de caer el muro de Berl\u00edn. Nos dec\u00edamos que aquello era cosa del otro lado del tel\u00f3n de acero.<\/p>\n<p>Lo de Jap\u00f3n ahora es diferente. Son tiempos de globalizaci\u00f3n y Jap\u00f3n, omnipresente en el mundo, la representa mod\u00e9licamente. Vivimos la crisis de Fukushima como si fuera nuestra porque estamos ante el primer accidente global. Lo que all\u00ed est\u00e1 en juego nos afecta porque nos amenaza a todos. No hay m\u00e1s que ver c\u00f3mo han reaccionado los pol\u00edticos. Angela Merkel, entusiasta de la energ\u00eda nuclear, pide tiempo para pens\u00e1rselo mejor. El PP, que afeaba a los socialistas sus titubeos sobre el particular, ha puesto sordina a sus baladronadas, intuyendo que nada ser\u00e1 ya igual.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Jap\u00f3n no es solo un modelo del mundo globalizado, sino un enclave simb\u00f3lico de la energ\u00eda nuclear. Hiroshima y Nagasaki sufrieron sus consecuencias. Esa experiencia dio origen a los tres principios antinucleares que deb\u00edan presidir el futuro del pa\u00eds: no poseer, no fabricar, no utilizar armas at\u00f3micas. Se lo deb\u00edan a las v\u00edctimas. Pero, como recuerda el escritor Kenzaburo O\u00e9, los japoneses no han sido fieles del todo a esa memoria al consentir un desarrollo econ\u00f3mico basado en la energ\u00eda nuclear. La misma energ\u00eda que mat\u00f3 a 130.000 personas en Hiroshima amenaza ahora desde Fukushima. Para el premio Nobel, \u00abplantearse la energ\u00eda nuclear en funci\u00f3n de la productividad industrial es la peor de las traiciones al recuerdo de las v\u00edctimas de Hiroshima\u00bb.<\/p>\n<p>La tragedia de Jap\u00f3n da al debate sobre la energ\u00eda nuclear una inesperada dimensi\u00f3n moral. Tenemos que tomarnos todo el tiempo necesario para debatir sobre nuestro modelo de progreso, que solo puede sostenerse si hay energ\u00eda ilimitada. Las energ\u00edas, como el mundo, son limitadas. Algunas, como las reservas petrol\u00edferas, lo son f\u00edsicamente; otras, como la nuclear, lo son moralmente, y eso significa saber poner l\u00edmites humanitarios a su utilizaci\u00f3n. Pero es ese progreso de las energ\u00edas ilimitadas lo que merece ser pensado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>* Fil\u00f3sofo e investigador del CSIC.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Nadal Subsidios, el principal combustible nuclear La Jornada \u00a0 Para esconder su desverg\u00fcenza, los voceros de la industria nuclear ahora afirman que todas las fuentes de energ\u00eda tienen sus propios riesgos\u201d. Se\u00f1alar los defectos ajenos para esconder las fallas propias es un viejo recurso ret\u00f3rico. 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