{"id":24310,"date":"2011-03-24T09:10:16","date_gmt":"2011-03-24T07:10:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/"},"modified":"2011-03-24T09:10:16","modified_gmt":"2011-03-24T07:10:16","slug":"fukushima-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fukushima-3\/","title":{"rendered":"Fukushima"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>Alejandro Nadal<\/strong><\/p>\n<h2>La historia de Jap\u00f3n cambi\u00f3 en Fukushima<\/h2>\n<p><a title=\"La Jornada\" href=\"http:\/\/www.jornada.unam.mx\">La Jornada<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Fukushima es peor que Hiroshima y Nagasaki \u2013dijo una sobreviviente del terremoto y del tsunami.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 piensa eso? \u2013le preguntaron.<\/p>\n<p>\u2013Porque Hiroshima y Nagasaki son el pasado, pero Fukushima es el futuro.<\/p>\n<p>El 10 de diciembre del a\u00f1o pasado, la delegaci\u00f3n japonesa en la cumbre sobre cambio clim\u00e1tico en Canc\u00fan anunci\u00f3 que Jap\u00f3n no renovar\u00eda sus metas cuantitativas para reducir emisiones de gases de efecto invernadero m\u00e1s all\u00e1 de la expiraci\u00f3n de 2012. En otras palabras, Jap\u00f3n no aceptar\u00eda una extensi\u00f3n del Protocolo de Kioto.<\/p>\n<p>La conferencia de Canc\u00fan constitu\u00eda un momento clave para decidir sobre el futuro del protocolo de Kioto que expira en 2012. La delegaci\u00f3n japonesa remat\u00f3 diciendo que ahora lo importante era el (mal) llamado acuerdo de Copenhague, en el que los compromisos vinculantes son inexistentes. Esta toma de posici\u00f3n del gobierno del Partido Democr\u00e1tico de Jap\u00f3n le hace el juego al complejo de industrias intensivas en energ\u00eda (sider\u00fargica, aluminio, vidrio) que son clave en la pol\u00edtica de ese pa\u00eds. Las empresas en estas ramas de la industria quieren ganar tiempo para amortizar las inversiones que ya han realizado con tecnolog\u00edas intensivas en energ\u00eda.<\/p>\n<p>Por su parte, la industria nuclear nipona so\u00f1aba con m\u00e1s subsidios que pudieran alimentar sus planes de expansi\u00f3n y con poder arrinconar una parte del importante mercado nuclear que se desarrolla en Asia, sobre todo en China. Claramente, el desastre en Fukushima ha hecho pedazos estos sue\u00f1os de expansi\u00f3n.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo \u00fanico que queda claro en este enredo entre la pol\u00edtica energ\u00e9tica y ambiental de Jap\u00f3n es que si ese pa\u00eds va a avanzar hacia una combinaci\u00f3n energ\u00e9tica menos agresiva con el medio ambiente, se va a tener que terminar el compadrazgo existente entre el gobierno y las agencias regulatorias, por un lado, y el lobby nuclear y el de las industrias intensivas en energ\u00eda, por el otro. En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.<\/p>\n<p>Ni el gobierno japon\u00e9s, ni el operador de la planta (Tokyo Electric Power Company, TEPCO), ni la agencia internacional de energ\u00eda at\u00f3mica (AIEA), han podido ofrecer una versi\u00f3n consistente sobre lo ocurrido en Fukushima. La informaci\u00f3n sobre los seis reactores de Fukushima proporcionada por TEPCO y el Foro Industrial At\u00f3mico (JAIF, organizaci\u00f3n que promueve los intereses de la industria nuclear en Jap\u00f3n) contiene muchas contradicciones y genera m\u00e1s preguntas de las que contesta.<\/p>\n<p>La primera tiene que ver con la versi\u00f3n que corri\u00f3 inicialmente en la prensa internacional: el terremoto provoc\u00f3 el cierre autom\u00e1tico de los reactores en Fukushima, pero el tsunami destruy\u00f3 o incapacit\u00f3 los sistemas de enfriamiento de los reactores y eso provoc\u00f3 el sobrecalentamiento y explosiones de hidr\u00f3geno.<\/p>\n<p>Pero hay algo que no checa en esta versi\u00f3n. Las fotograf\u00edas, videos e im\u00e1genes de sat\u00e9lites (por ejemplo en la p\u00e1gina www.isis-online.org) no contienen la evidencia de los destrozos que provoc\u00f3 el tsunami en la costa al norte de Fukushima. Ni los \u00e1rboles en los estacionamientos, ni los patios de la planta tienen la huella del tsunami. Los escombros que aparecen se deben a las violentas explosiones de hidr\u00f3geno que destruyeron los edificios de los reactores 1 y 3.<\/p>\n<p>Una buena parte de la propaganda del lobby nuclear descansa sobre esta versi\u00f3n de los hechos. Pero la evidencia revela que si hubo un tsunami en Fukushima, tuvo que ser mucho m\u00e1s d\u00e9bil que en Minamisoma o Sendai (distantes unos setenta kil\u00f3metros al norte de la planta). Por lo tanto, se abren dos hip\u00f3tesis inquietantes. Primero, es posible que un tsunami de menor fuerza efectivamente inund\u00f3 los sistemas de enfriamiento y los dep\u00f3sitos de combustible de los motores diesel (respaldo del sistema principal). Pero eso significa que las plantas eran mucho m\u00e1s fr\u00e1giles de lo que nos quiere hacer creer el lobby nuclear. En este caso, TEPCO quedar\u00eda (otra vez) mal parada por su negligencia. Nada nuevo para TEPCO.<\/p>\n<p>La segunda hip\u00f3tesis es que el colapso en los sistemas de refrigeraci\u00f3n fue provocado por el terremoto. En ambos casos, queda expuesta la falacia del lobby nuclear. Las plantas no son robustas y no funcionaron como se supone que deben hacerlo en caso de un terremoto. Adi\u00f3s a la otra historieta del lobby nuclear.<\/p>\n<p>Las relaciones de Jap\u00f3n con el mundo de la energ\u00eda nuclear pueden parecer sorprendentes. Algunos se preguntar\u00e1n: \u00bfc\u00f3mo es que Jap\u00f3n, el \u00fanico pa\u00eds que ha sido bombardeado con armas nucleares, recurri\u00f3 a las centrales nucleares como fuente de energ\u00eda? La respuesta est\u00e1 en la ocupaci\u00f3n militar estadounidense (que concluy\u00f3 oficialmente en 1952) y en sus esfuerzos por mantener el viejo orden conservador nip\u00f3n con un disfraz de democracia parlamentaria. El tejido de enga\u00f1os, corrupci\u00f3n y mentiras que envuelve las relaciones de los grandes conglomerados y el gobierno es el resultado de esa extra\u00f1a mezcla.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>http:\/\/nadal.com.mx<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Albert Chill\u00f3n y Llu\u00eds Duch <\/strong><\/p>\n<h2>Una lecci\u00f3n de Fukushima<\/h2>\n<p><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando escribimos se cumplen nueve d\u00edas desde que un cataclismo natural abriese la caja de Pandora de las pesadillas que la ficci\u00f3n f\u00edlmica y literaria ha so\u00f1ado en el \u00faltimo siglo. Y, en concreto, las que desde la hecatombe de 1945 han tenido a Jap\u00f3n como escenario. A d\u00eda de hoy resulta probable que se haya consumado un grave accidente cuando este texto vea la luz; y s\u00f3lo posible que los operarios que se juegan la piel para aplacar Fukushima logren confinar al genio at\u00f3mico en su arc\u00f3n. Sobra a\u00f1adir que, de cumplirse lo primero, se habr\u00e1 desatado una calamidad sin apenas parang\u00f3n, cuya gravedad oscilar\u00e1 entre el horror de Chern\u00f3bil y la devastaci\u00f3n que remat\u00f3 la Segunda Guerra Mundial, cuando el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki sum\u00f3 cerca de 150.000 muertos y una legi\u00f3n de heridos, am\u00e9n de secuelas que a\u00fan duran. Sea cual fuere su desenlace, el presente trance deber suscitar una meditaci\u00f3n que reh\u00faya tanto el catastrofismo como la frivolidad, y que ante todo alumbre el hondo sentido de lo que ocurre en Fukushima, esa ominosa terminal de una civilizaci\u00f3n cegada por el mito del progreso y la tecnolatr\u00eda.<\/p>\n<p>Entre otras posibles, el desastre en ciernes insin\u00faa una lecci\u00f3n que, m\u00e1s all\u00e1 del debate nuclear, la humanidad deber\u00eda asumir so pena de que el sue\u00f1o de su raz\u00f3n siga forjando monstruos, como expres\u00f3 Goya en su aguafuerte preclaro. Una ense\u00f1anza sapiencial que no emana del acervo tecnocient\u00edfico de que dispone, sino de una antigua pero nada caduca herencia que los presentes sistemas de instrucci\u00f3n empujan al olvido. Los mitos de Occidente y Oriente lo ilustran a modo: a instancias del diablo, Ad\u00e1n y Eva muerden el fruto del \u00e1rbol del conocimiento y son expulsados del para\u00edso; Prometeo arrostra un castigo feroz tras robar el fuego de la vida a Zeus y d\u00e1rselo a los humanos; Nemrod porf\u00eda en alzar un colosal zigurat, cuya c\u00faspide rete a Dios en su mismo cielo, pero \u00e9ste lo destruye y trueca el idioma com\u00fan en una Babel de lenguas; D\u00e9dalo implanta a su hijo \u00cdcaro unas alas que lo elevan a las alturas, tanto que el sol derrite la cera que fija las plumas, y el joven se desploma al suelo en picado.<\/p>\n<p>Del G\u00e9nesis b\u00edblico a Godzilla y El planeta de los simios \u2013 pasando por el Fausto de Goethe y Mann, el Frankenstein de M. Shelley o El aprendiz de brujo de Dukas-, la a\u00f1eja lecci\u00f3n ense\u00f1a que ese arrogante desafuero contra los humanos l\u00edmites que los griegos llamaron hybris -ese pecado de endiosada soberbia, en la tradici\u00f3n semita- se cobra siempre una factura impagable. S\u00e9ase creyente, agn\u00f3stico o ateo, tales mitos sugieren una acient\u00edfica aunque abisal sabidur\u00eda acerca de los l\u00edmites del poder y conocer que refuta la fe tecnocr\u00e1tica en boga. Pero tambi\u00e9n, al tiempo, narran y lamentan que el ser humano -ambiguo, indigente, ignorante a fuer de racionalista, casi siempre miope- a duras penas se muestre capaz de asumirlo. El fr\u00e1gil animal fantaseador que somos, en l\u00facido dictum de Nietzsche, tiende a vivir embriagado por una voluntad de poder\u00edo que le lleva a crecer, multiplicarse y extender su f\u00e9rula sin tasa, y a creer a pie juntillas en ilusiones y espejismos de toda especie.<\/p>\n<p>Ni \u00e1ngel ni bestia, seg\u00fan Pascal, se sue\u00f1a no obstante Dios, y busca endiosarse a cualquier precio, embargado por una primordial idolatr\u00eda en cuya entra\u00f1a -como sugieren la caverna de Plat\u00f3n, el velo de Maya hinduista, La vida es sue\u00f1o de Calder\u00f3n o la pel\u00edcula El show de Truman- vive sin darse cuenta.<\/p>\n<p>Desencadenada por la naturaleza, la calamidad que acaba de azotar Jap\u00f3n es en s\u00ed inevitable. Pero la fisi\u00f3n at\u00f3mica que amenaza desbocarse en Fukushima podr\u00eda precipitar un impredecible cataclismo, riguroso fruto de la cultura y la acci\u00f3n -y omisi\u00f3n-humanas. Erigida sobre una inquieta falla tect\u00f3nica por el \u00fanico pa\u00eds que ha padecido el infierno nuclear, sus reactores no s\u00f3lo encierran un posible -e irreversible- apocalipsis, sino una ense\u00f1anza implacable. A lomos de la opulencia tecnol\u00f3gica, la humanidad extiende su imperio a casi todos los rincones de la naturaleza y la vida. Y sin embargo, ebria de esa compulsiva ansia que parece catapultarla m\u00e1s alto a\u00fan, no repara en que la ilusi\u00f3n de progreso puede resultar en regreso. Ni tampoco en que el desafuero econ\u00f3mico, biopol\u00edtico y medioambiental que la globalizaci\u00f3n fomenta deriva de su hybris sempiterna, que s\u00f3lo una sabidur\u00eda basada en la autolimitaci\u00f3n, la sobriedad y la mesura podr\u00eda dome\u00f1ar acaso.<\/p>\n<p>Como Chern\u00f3bil, Hait\u00ed, el mar de Aral o Bhopal, la tragedia que se cuece en Jap\u00f3n -en apariencia remotamente improbable-merodea los peores augurios. Pero tambi\u00e9n revela el env\u00e9s del imperio neocapitalista y depredador que los grandes poderes promueven, y del que casi todos los s\u00fabditos y ciudadanos de sus reg\u00edmenes, en mayor o menor medida, acabamos participando. Fukushima es un nodo en llamas de la tupida red tecnoindustrial que nos brinda comodidades, lujos y ensue\u00f1os sin riendas, al precio de socavar los mismos cimientos naturales y culturales del limitado acomodo material que con juiciosa prudencia y contenci\u00f3n \u2013 buscando una vida buena, y no s\u00f3lo la buena vida-deber\u00edamos reservarnos. El mundo entero precisa acometer una revoluci\u00f3n igualitaria y austera, un cambio de paradigma civilizatorio resumible en el viejo adagio latino Ne quid nimis:\u201dNada en demas\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>ALBERT CHILL\u00d3N, profesor titular de la Universitat Aut\u00f2noma de Barcelona y escritor. LLU\u00cdS DUCH, antrop\u00f3logo y monje de Montserrat.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Xabier Arana Eiguren <\/strong><\/p>\n<h2>Fukushima, \u00bfprincipio de una nueva era?<\/h2>\n<p><a title=\"Gara\" href=\"http:\/\/www.gara.net\">Gara<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El comienzo del siglo XXI ha venido cargado de impactantes acontecimientos que han sacudido nuestras conciencias y civilizaciones. El primer aldabonazo lo dieron en 2001 los aviones-bomba que echaron abajo las Torres Gemelas, en aquella tr\u00e1gica jornada del 11-S. Luego llegar\u00edan los ataques contra civiles de Madrid y Londres, sin contar los innumerables atentados producidos en muchos otros pa\u00edses. Las guerras de Irak y Afganist\u00e1n son una terrible pesadilla con la luz encendida.<\/p>\n<p>En la pr\u00f3xima estaci\u00f3n de las sorpresas, se descubri\u00f3 que la econom\u00eda mundial ten\u00eda pies de barro, y se inici\u00f3 el efecto domin\u00f3 financiero con repercusiones en todo el planeta. A esta segunda crisis global, se han destinado sumas multimillonarias de fondos p\u00fablicos para apuntalar el mercado, mientras que al mismo tiempo se impon\u00edan recortes sociales y laborales. La situaci\u00f3n ha dibujado un duro escenario, marcado por el drama del paro, viviendas embargadas y las medidas de ajuste que afectan a las familias.<\/p>\n<p>En clave medioambiental, el pasado a\u00f1o la Uni\u00f3n Europea reconoci\u00f3 oficialmente que hab\u00eda fracasado en su intento de frenar la p\u00e9rdida de biodiversidad, en su iniciativa Countdown 2010. Esta p\u00e9rdida de capital y patrimonio natural, que es un s\u00edntoma de la enfermedad, se est\u00e1 produciendo a escala planetaria.<\/p>\n<p>El arranque de la segunda d\u00e9cada ha sido trepidante. El comienzo de 2011 vino marcado por las revueltas iniciadas en los pa\u00edses \u00e1rabes del norte de \u00c1frica, reclamando libertades p\u00fablicas y formas de gobierno democr\u00e1ticos. Las primeras revoluciones pac\u00edficas de T\u00fanez y Egipto, se ha tornado violenta en Libia, con un pa\u00eds sumido en una cruenta confrontaci\u00f3n armada.<\/p>\n<p>De nuevo se ha impuesto la l\u00f3gica de la guerra.<\/p>\n<p>Como embate final, y cuando todav\u00eda se sigue acogiendo a las ni\u00f1as y ni\u00f1os de Chernobil en nuestros pueblos y ciudades, se ha producido la cat\u00e1strofe nuclear de Fukushima. El drama humano que vive Jap\u00f3n, sacudido por un terrible terremoto, un devastador tsunami y la posterior crisis nuclear, despierta sentimientos de solidaridad en nuestro fuero interno pero, a su vez, nos pone en guardia sobre el modelo energ\u00e9tico pivotado en la energ\u00eda nuclear. En el drama japon\u00e9s se ha producido la conjunci\u00f3n de todas las crisis globales antes mentadas: social, ambiental y econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Tenemos que aprender la lecci\u00f3n de todas estas se\u00f1ales que nos est\u00e1 dando el planeta y la historia. En primer lugar, hay que adaptarse al planeta y a las leyes de la naturaleza; y proteger su capital natural, b\u00e1sico para la vida. En segundo lugar, si se quiere un mundo estable y cumplir los Objetivo del Milenio de la  ONU, que busca el desarrollo humano en todos los rincones del planeta, los fondos p\u00fablicos destinados a la guerra y la destrucci\u00f3n deben dirigirse a la construcci\u00f3n de un planeta saludable, pr\u00f3spero y solidario en clave de sostenibilidad. La tercera lecci\u00f3n es que debemos apostar por un nuevo modelo de energ\u00eda, basado en el ahorro y las fuentes renovables. Este modelo favorecer\u00e1, a su vez, el impulso de una econom\u00eda verde, que cuide del medio ambiente y de la salud de las personas. Por \u00faltimo, pero quiz\u00e1 debiera ocupar el primer puesto, se debe arrinconar la violencia para dar paso a la palabra y a la democracia.<\/p>\n<p>Hay que pasar p\u00e1gina al libro de la historia para adentrarnos en un nuevo tiempo. La sociedad global y la comunidad internacional disponen de medios intelectuales, culturales, materiales y financieros para ello. Pero el mundo necesita una nueva escala de valores. Si se quiere, se tiene la oportunidad de iniciar una nueva era.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alejandro Nadal La historia de Jap\u00f3n cambi\u00f3 en Fukushima La Jornada \u00a0 \u00a0 Fukushima es peor que Hiroshima y Nagasaki \u2013dijo una sobreviviente del terremoto y del tsunami. \u2013\u00bfPor qu\u00e9 piensa eso? \u2013le preguntaron. \u2013Porque Hiroshima y Nagasaki son el pasado, pero Fukushima es el futuro. El 10 de diciembre del a\u00f1o pasado, la delegaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-24310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-munduanbarna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Fukushima - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fukushima - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-03-24T07:10:16+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Hemeroteca\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Fukushima\",\"datePublished\":\"2011-03-24T07:10:16+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/\"},\"wordCount\":2550,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Munduan Barna\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/\",\"name\":\"Fukushima - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-03-24T07:10:16+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/fukushima-3\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Fukushima\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Fukushima - Nabarralde","description":"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Fukushima - Nabarralde","og_description":"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2011-03-24T07:10:16+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Hemeroteca","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Fukushima","datePublished":"2011-03-24T07:10:16+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/"},"wordCount":2550,"commentCount":0,"articleSection":["Munduan Barna"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/","name":"Fukushima - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2011-03-24T07:10:16+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"En Jap\u00f3n, la alianza de la casta pol\u00edtica con el shogunato de los grandes grupos corporativos ha dejado ya una larga estela de enga\u00f1os que nadie puede olvidar. Fukushima es el escenario del \u00faltimo episodio.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-3\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Fukushima"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24310"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24310\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}