{"id":24283,"date":"2011-03-21T07:54:39","date_gmt":"2011-03-21T05:54:39","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/fukushima-2\/"},"modified":"2011-03-21T07:54:39","modified_gmt":"2011-03-21T05:54:39","slug":"fukushima-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/fukushima-2\/","title":{"rendered":"Fukushima"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>Agn\u00e8s Sina\u00ed<\/strong><\/p>\n<h2>Fukushima o el final del Antropoceno<\/h2>\n<h5><a title=\"Le Monde\" href=\"http:\/\/www.lemonde.fr\">Le Monde<\/a><\/h5>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El tsunami que azot\u00f3 el noreste de Jap\u00f3n y las explosiones consecutivas en la planta de energ\u00eda nuclear en Fukushima forman un bloqueo implacable de cat\u00e1strofes humanas, geol\u00f3gicas y ps\u00edquicas.<\/p>\n<p>El cruce de los elementos naturales con los objetos industriales hace que nuestro planeta sea un laboratorio a cielo abierto en cualquier lugar de la experimentaci\u00f3n m\u00e1s inmune a la Tierra. Si hay un epicentro natural geol\u00f3gico del terremoto que devast\u00f3 el nordeste de la isla de Honshu, la central de Fukushima, eeste representa el epicentro simb\u00f3lico de la era del Antropoceno.<\/p>\n<p>Desde el comienzo de la era industrial, Homo faber se erigi\u00f3 en fuerza geol\u00f3gica central y omnipotente. Esta era comenz\u00f3, hace doscientos a\u00f1os, con los inicios de la revoluci\u00f3n industrial. Hoy en d\u00eda, todos los ciclos de la biosfera son modificados por las actividades humanas -el ciclo del carbono, agua, f\u00f3sforo &#8230;<\/p>\n<p>Los glaci\u00f3logos miden en las profundidades de los hielos polares una sobredosis de gas de efecto invernadero que se origina desde los inicios de la industrializaci\u00f3n a una escala sin precedentes con relaci\u00f3n a los m\u00e1s de 800.000 a\u00f1os precedentes. Las condiciones clim\u00e1ticas actuales, transtornadas, no son s\u00f3lo naturales. Jam\u00e1s los elementos han experimentado una transformaci\u00f3n tan r\u00e1pida. La energ\u00eda extraida del carb\u00f3n, petr\u00f3leo y uranio ha dado a &#8216;homo faber&#8217; una capacidad acelerada de explotaci\u00f3n y destrucci\u00f3n de la naturaleza.<\/p>\n<p>El lanzamiento de dos bombas at\u00f3micas sobre Hiroshima y Nagasaki marc\u00f3 el punto culminante de esta \u00e9poca del Antropoceno. La energ\u00eda nuclear tiene su pecado original en la explosi\u00f3n de la bomba at\u00f3mica.<\/p>\n<p>El uranio y el plutonio est\u00e1n ahora involucrados en el combustible MOX, que es el orgullo de la industria nuclear francesa. \u00abEcol\u00f3gicos\u00bb porque obtenidos desde el reciclaje de parte de residuos altamente radiactivos, \u00abconfinados\u00bb en barricas y piscinas hoy evisceradas en Fukushima, estos materiales -los lugares m\u00e1s peligrosos del mundo- alimentan interruptores, radiadores, refrigeradores, los trenes de alta velocidad y las f\u00e1bricas.<\/p>\n<p>El consumo y el entontecimiento de la masa se hab\u00edan convertido en un estado de naturaleza en la segunda mitad del siglo XX, los suministradores de electricidad nuclear han revestido las pepitas o copos de una \u00abmovida\u00bb mundial presentada como fuerza de emancipaci\u00f3n. \u00bfLa publicidad reciente de Areva no muestra una central nuclear cerca de una playa de fantas\u00eda, como Copacabana o Sendai antes del tsunami, en una fiesta en pleno apogeo con un sonido de lobotom\u00eda techno?<\/p>\n<p>El Antropoceno es tambi\u00e9n \u00e9sto: la era de la exuberancia que elimina la ansiedad, donde la industria automotriz y de pantalla plana se han convertido en los derechos humanos fundamentales. Una era de la adicci\u00f3n, donde la producci\u00f3n de medios se ha convertido en el objetivo de la existencia. Una \u00e9poca de aceleraci\u00f3n, donde el crecimiento, basado en el ciclo infinito de la producci\u00f3n y el consumo debe producir m\u00e1s cosas y m\u00e1s in\u00fatil para los que ya tienen demasiado. Esta es la l\u00f3gica del productivismo.<\/p>\n<p>El volumen de objetos electro-industriales supera la capacidad de entender nuestros sentimientos y nuestra imaginaci\u00f3n\u00bb, escribe el fil\u00f3sofo G\u00fcnther Anders. Que el Jap\u00f3n, un archipi\u00e9lago vulnerables, ya alcanzado por dos bombas at\u00f3micas, haya podido consentir erigir cincuenta y cuatro reactores nucleares en una falla s\u00edsmica, probablemente ilustra el desarme del entendimiento humano frente a sus creaciones sorprendentes.<\/p>\n<p>Hasta que un d\u00eda&#8230; el sue\u00f1o de la conciencia engendra monstruos. Las bombas -nucleares, qu\u00edmicas, clim\u00e1ticas- est\u00e1n comenzando a explotar. En ello estamos.<\/p>\n<p>Frente a los restos de las ciudades destruidas, frente a la textura del futuro, que ya no es la misma, el terror no termina nunca. La reparaci\u00f3n de los da\u00f1os inmensos se antoja pesada y larga, caso de ser posible. Sin embargo, el apag\u00f3n y la explosi\u00f3n de la contenci\u00f3n de los reactores nucleares revelan lo irreparable e irreversible. \u00c1reas enteras van a ser prohibidas para siempre, como en &#8216;Stalker&#8217; de Tarkovski.<\/p>\n<p>La energ\u00eda nuclear es otro orden temporal diferente que la fuerza tel\u00farica de las placas tect\u00f3nicas o el fuego de los volcanes. La dureza de los elementos revel\u00f3 el exceso tanto como la fragilidad de las m\u00e1quinas termo-industriales.<\/p>\n<p>La humanidad, actriz y v\u00edctima de los excesos, ha creado condiciones de vulnerabilidad al convertirse en motor de la transformaci\u00f3n geol\u00f3gica m\u00e1s peligroso que las fuerzas de la Tierra. Hoy en d\u00eda, la explosi\u00f3n en el centro de Fukushima dice que tenemos una cita con la salida, fracasada, del Antropoceno. Este desastre nos inteima a implementar una forma de despertar, no influenciada por el ritmo de la industria de las termo-m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>El fin de los tiempos que tiene lugar en el noreste de Jap\u00f3n busca un comienzo, la conciencia de la futilidad de las actuales formas de crecimiento, basado en una sed terrible de energ\u00eda, en beneficio de unos pocos firmas planetarias. Las empresas deben actuar en conjunto para inventar sistemas a escala humana, resilientes y cooperativas.<\/p>\n<p>Agn\u00e8s Sina\u00ed, es periodista del medio ambiente, profesora de &#8216;Sciences Po&#8217; en Par\u00eds, cofundadora del Instituto Momentum.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Xavier Bru de Sala<\/strong><\/p>\n<h2>Callej\u00f3n sin salida energ\u00e9tico<\/h2>\n<h5><a title=\"El Periodico de Catalunya\" href=\"http:\/\/www.elperiodico.com\">El Periodico de Catalunya<\/a><\/h5>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Inevitablemente, la energ\u00eda nuclear vuelve a estar cuestionada. Con la cat\u00e1strofe de Fukushima se ha hundido la siempre fr\u00e1gil confianza en la seguridad de las centrales nucleares. A base de datos y argumentos, se hab\u00eda conseguido maximizar su conveniencia y arrinconar el miedo, basado en una peligrosidad real. A\u00fan de manera incipiente, pero con un n\u00famero creciente de pa\u00edses, la oleada constructora iba adquiriendo grosor. En el mundo hay docenas de centrales en construcci\u00f3n, sobre todo en Asia, incluido Jap\u00f3n. Algunas en el este de Europa. Los planes de nuclearizaci\u00f3n de Italia, Finlandia o la Rep\u00fablica Checa son conocidos. Paralelamente, en casi todas partes se ha optado por prolongar la vida de las nucleares en funcionamiento, y a menudo por incrementar su capacidad. La energ\u00eda nuclear producida en el mundo representa un 16% de la generaci\u00f3n de electricidad. A pesar de los esfuerzos en sentido contrario, a corto plazo bajar\u00e1. Si tenemos en cuenta el incremento de la demanda energ\u00e9tica, para no perder cuota, deber\u00edan construirse centenares de nuevas centrales, no docenas. Hoy es impensable.<\/p>\n<p>Fukushima ha cambiado el panorama mundial y las perspectivas, a pesar de que el accidente es el resultado de una grave, est\u00fapida y no denunciada imprevisi\u00f3n, consistente en no proteger contra inundaciones los generadores el\u00e9ctricos que habr\u00edan garantizado la refrigeraci\u00f3n. Los reactores afectados resistieron el terremoto y el tsunami. Las explosiones y las fugas provienen de la posterior falta de suministro el\u00e9ctrico, que no se habr\u00eda producido si se hubieran aislado los generadores al igual que en otros lugares. Los protocolos de seguridad ser\u00e1n revisados a fondo. Esto no quiere decir que, una vez aprendida la lecci\u00f3n en todo el mundo, la generaci\u00f3n de energ\u00eda nuclear se recupere de la convulsi\u00f3n. En este conflicto entre la raz\u00f3n y la emoci\u00f3n podr\u00eda ser que ya no hubiera forma de vencer el miedo con incrementos de seguridad, a pesar de que en Europa los riesgos s\u00edsmicos son bajos.<\/p>\n<p>Es probable que el conflicto se resuelva de manera diferente seg\u00fan los pa\u00edses. A los menos ricos y a los menos democr\u00e1ticos les costar\u00e1 m\u00e1s cambiar de planes. En Alemania o Suiza, por ejemplo, la conciencia del peligro y la propia riqueza pasar\u00e1n por encima de cualquier otra consideraci\u00f3n. Los pa\u00edses que consideren que el coste es asumible, ir\u00e1n arrinconando las centrales. Otros con fuerte dependencia nuclear, como por ejemplo Francia, no se podr\u00e1n permit\u00edrselo. El retraso en los programas ser\u00e1 general, de forma que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os bajar\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s el porcentaje de energ\u00eda nuclear sobre el total producido.<\/p>\n<p>Dado que el consumo y la demanda de energ\u00eda aumentan con el crecimiento econ\u00f3mico, tambi\u00e9n aumentar\u00e1 la presi\u00f3n sobre los hidrocarburos, el petr\u00f3leo, el gas y el carb\u00f3n. No hay que ser gur\u00fa ni profeta para prever un fuerte incremento del precio del petr\u00f3leo, el bien m\u00e1s escaso, contaminante, causante de mortandad y consumido por nuestra especie. No hay forma de hacer el recuento de muertos por guerras del petr\u00f3leo (Libia es el \u00faltimo caso, Irak el m\u00e1s flagrante), pero como m\u00ednimo, calculando muy por lo bajo, la proporci\u00f3n debe de ser de 10.000 por el petr\u00f3leo por cada uno de Chern\u00f3bil, el \u00fanico accidente nuclear que ha provocado muertes humanas. Es probable que la proporci\u00f3n macabra sea de 100.000 a uno. La diferencia es que el peligro mortal del petr\u00f3leo, derivado de las luchas por su control, no afecta a los occidentales. Las centrales nucleares, s\u00ed.<\/p>\n<p>Estamos obligados a considerar si la m\u00e1xima prioridad es suprimir las nucleares o limitar las emisiones de CO2. En otras palabras, no hay ninguna ecuaci\u00f3n antinuclear realista que no contemple en el resultado el incremento de las emisiones acusadas de provocar el cambio clim\u00e1tico. El dilema es: o m\u00e1s CO2 o m\u00e1s nucleares. \u00bfLas energ\u00edas alternativas y el ahorro, suponiendo que sean superiores al aumento del consumo, tienen que sustituir prioritariamente a la energ\u00eda nuclear o a los hidrocarburos? Con el actual modelo econ\u00f3mico o social, no hay alternativa. Las perspectivas de cambiarlo por uno que contemple una dr\u00e1stica reducci\u00f3n voluntaria del consumo energ\u00e9tico son extraordinariamente bajas. As\u00ed pues, hay que ser muy ego\u00edsta, irresponsable o corto de miras para no enfocar el problema en toda su magnitud. Todo est\u00e1 relacionado. Si la energ\u00eda no sale de aqu\u00ed, saldr\u00e1 de all\u00e1.<\/p>\n<p>El petr\u00f3leo barato se acaba. Gas todav\u00eda hay. El peligro m\u00e1s importante, para el planeta y para todos sus habitantes, ser\u00eda -es ya- el incremento del carb\u00f3n por parte de pa\u00edses como China, que disponen de \u00e9l quiz\u00e1 para siglos. Libia, por una parte, y Fukushima, por otra, ejemplifican que el de la energ\u00eda es ya el primer problema de la humanidad. Sea como fuere, incluso con nucleares nos acercamos al final de un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>Los dos vectores son: m\u00e1s demanda y menos fuentes de energ\u00eda abundante y a precio asequible. El drama es este. No tiene soluci\u00f3n en los pr\u00f3ximos decenios. Seamos conscientes: si prescindimos de la energ\u00eda nuclear agravaremos a\u00fan m\u00e1s el problema y llegaremos antes al fondo del callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong> Francesc-Marc \u00c1lvaro<\/strong><\/p>\n<h2>Nucleares y estereotipos<\/h2>\n<h5><a title=\"La Vanguardia\" href=\"http:\/\/www.lavanguardia.es\">La Vanguardia<\/a><\/h5>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Cuando tuvo lugar el accidente de Chern\u00f3bil, en 1986, el miedo al hongo nuclear que nos marc\u00f3 durante toda la guerra fr\u00eda encontr\u00f3 un contrapeso en el estereotipo de unos sovi\u00e9ticos a los que, a pesar de la propaganda, les comenzaba a fallar todo, incluso esos trenes cargados que se perd\u00edan en la inmensidad de territorios cuyo nombre se borraba de los mapas. El p\u00e1nico que inspiraba la tragedia de ese lugar de Ucrania ten\u00eda un paliativo popular, mezcla de datos, prejuicios, t\u00f3picos e impresiones variadas: es cosa de los rusos, ya se sabe. La censura f\u00e9rrea que aplicaban las autoridades de Mosc\u00fa confirmaba la singularidad de esa cat\u00e1strofe. Un accidente propio de un gigante con pies de barro, etc\u00e9tera. El accidente de Harrisburg, en Estados Unidos en 1979, dej\u00f3 menos huella en la memoria al no haber causado v\u00edctimas. Chern\u00f3bil fue, ya para siempre, un top\u00f3nimo de escalofr\u00edo, pero muy lejano y excepcional. Algo de un mundo que no era el nuestro.<\/p>\n<p>Ahora, los prejuicios, los t\u00f3picos y los estereotipos sobre Jap\u00f3n y los japoneses deber\u00edan jugar a favor de la calma de la comunidad internacional: eficacia, diligencia, disciplina, trabajo bien hecho, bla, bla, bla. Esas colas ordenadas de gente que tanto nos admiran remiten a una sociedad que planifica y no hace las cosas a tontas y a locas. No obstante, no estamos tranquilos. Desde Washington y Bruselas, surgen voces que acusan a las autoridades japonesas de ocultar la gravedad de lo que est\u00e1 ocurriendo. Y un experto, entrevistado por La Vanguardia, se hace preguntas muy inquietantes del tipo: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede dise\u00f1arse una central en una zona de alto riesgo s\u00edsmico, al lado del oc\u00e9ano, con los generadores de emergencia en superficie?\u201d. La modernidad japonesa, m\u00e1s all\u00e1 de su color local, es la misma que damos por buena en Europa, as\u00ed que, ante las im\u00e1genes del drama, aparecen todas las dudas y todas las congojas. El razonamiento es mec\u00e1nico: si ha fallado el ordenado y pulcro Jap\u00f3n (que lo sabe todo sobre terremotos y maremotos), tambi\u00e9n puede fallar Francia y no digamos Espa\u00f1a, reino de la chapuza y la picaresca.<\/p>\n<p>No sabemos qu\u00e9 pensar. Doctores tiene la iglesia nuclear y -estos d\u00edas se constata- no todos est\u00e1n de acuerdo. As\u00ed pues, recurrir a los expertos tampoco es concluyente. \u00bfHacemos la lista de posibles emergencias? No elimina el miedo, pues siempre ser\u00e1 incompleta. Aqu\u00ed, en el Mediterr\u00e1neo, no se prev\u00e9n tsunamis, pero vaya usted a saber qu\u00e9 puede pasarnos. Es como la historia de ese pobre tipo que no fumaba ni beb\u00eda para mantenerse sano y un d\u00eda, por la calle, le arroll\u00f3 un autob\u00fas. Con los sovi\u00e9ticos, ten\u00edamos el refugio del t\u00f3pico negativo, igual que en esos chistes casposos en los que aparecen tres personajes de diferentes nacionalidades. Con los japoneses, no tenemos m\u00e1s remedio que tomarnos la cosa muy en serio. Y repreguntarlo todo sobre la energ\u00eda nuclear.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agn\u00e8s Sina\u00ed Fukushima o el final del Antropoceno Le Monde \u00a0 \u00a0 El tsunami que azot\u00f3 el noreste de Jap\u00f3n y las explosiones consecutivas en la planta de energ\u00eda nuclear en Fukushima forman un bloqueo implacable de cat\u00e1strofes humanas, geol\u00f3gicas y ps\u00edquicas. 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