{"id":24215,"date":"2011-03-09T08:37:46","date_gmt":"2011-03-09T06:37:46","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/elogio-de-las-manzanas\/"},"modified":"2011-03-09T08:37:46","modified_gmt":"2011-03-09T06:37:46","slug":"elogio-de-las-manzanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/","title":{"rendered":"Elogio de las manzanas"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p><strong>La mujer y el mal<\/strong><\/p>\n<p><em>El mal es una manzana.<\/em><\/p>\n<p>Nadie sabe por qu\u00e9, pero cuando los grandes pintores del renacimiento (Van der Goes, Cranach el Viejo, Holbein el Joven, Tiziano o Durero) tuvieron que representar la ca\u00edda de Ad\u00e1n y Eva, poblaron las ramas del \u00e1rbol prohibido del Para\u00edso (<em>lignum boni et mali<\/em>, seg\u00fan la Vulgata), no de bulbosas peras amarillas ni de granadas suntuosas ni de abombadas calabazas sino de roj\u00edsimas manzanas de la variedad conocida como <em>winesap <\/em>o \u201csangre de Cristo\u201d, encendidas como brasas o farolillos chinos. En el panel central de <em>El jard\u00edn de las delicias<\/em> de El Bosco, un cuerpo mult\u00edpodo con cabeza de lechuza -sabidur\u00eda pervertida- hace juegos malabares con ellas mientras un poco m\u00e1s atr\u00e1s, a la derecha, hombres y mujeres desnudos, reokupantes del Ed\u00e9n, las cogen del \u00e1rbol y las devoran a manos llenas. El gran Tintoretto, por su parte, pint\u00f3 tres maravillosas que a\u00fan podemos ver en la Scuola Grande de San Rocco en Venecia: las manzanas tal y como eran -precisamente- antes de que nadie pudiera verlas, puras, incomestibles, instaladas en un aura sin hombres ni deseos ni dolores.<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca: una fruta palaciega, dulce y hermosa, metaf\u00f3ricamente asociada a la mejilla femenina (<em>mala<\/em> en lat\u00edn) y al pecho apetitoso y nutricio de las mujeres; y que, como la propia belleza de Eva, pod\u00eda ocultar, bajo su piel seductora, un veneno corruptor. Ram\u00f3n Llul, el te\u00f3logo, poeta y m\u00edstico catal\u00e1n del siglo XIII, muy mujeriego en su juventud, reneg\u00f3 del mundo para entregarse a Cristo despu\u00e9s de desnudar a una de sus amantes, buscando su pecho, y descubrirlo corro\u00eddo por un tumor. Las manzanas, como todos sabemos, esconden muchas veces un gusano en su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero que se tratase de la manzana y no de otra fruta tiene que ver tambi\u00e9n, sin duda, con el hecho simple de una homonimia ling\u00fc\u00edstica que a los pintores del renacimiento, grandes lectores de la Vulgata de San Jer\u00f3nimo, no pod\u00eda pasarles desapercibida: el <em>lignum boni et mali<\/em>, el \u00e1rbol del conocimiento, no pod\u00edan imaginarlo de otro modo porque <em>malum<\/em> en lat\u00edn quiere decir, al mismo tiempo, Mal y Manzana (como nos recuerda a\u00fan el <em>mela<\/em> italiano y el propio t\u00e9rmino castellano, <em>mattiana<\/em>, <em>mala mattiana<\/em>, por la variedad del jard\u00edn de Caius Matius). La mejilla y el pecho femenino son metaf\u00f3ricamente manzanas, pero la manzana es ahora una metonimia del mal que arrastra, en su flujo inmanente, de fruta en fruta, de flor en flor, de cardo en cardo, todos los reto\u00f1os de la vida. El Mal, dotado de pechos y mejillas, ofrece una Manzana; se ofrece a s\u00ed mismo (malum y malum) a los incautos, imagen medieval y cristiana, de terror\u00edfica ambig\u00fcedad, que encuentra su emblema en el gesto de la madrastra de Blancanieves, con el alma por fuera, ofreciendo a la ni\u00f1a inocente la roja <em>winesap<\/em> con el veneno dentro.<\/p>\n<p>El mal ha emponzo\u00f1ado todas las manzanas, ahora amenazadoras, y las manzanas, por su parte, han endulzado el mal, en el que queremos y no queremos -pero queremos- clavar los dientes.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Todo es mal, \u00bfo todo es manzana? En el siglo XIX, el gran poeta Leopardi resum\u00eda as\u00ed muchos siglos de pesimismo c\u00f3smico destilado directamente a partir de las primeras p\u00e1ginas del G\u00e9nesis: \u201cTodo es mal. Todo lo que es, es mal; que cada cosa exista es un mal; cada cosa existe a prop\u00f3sito de un mal; la existencia es un mal y est\u00e1 orientada al mal; la finalidad del universo es el mal; el orden y el Estado, las leyes, el curso natural del universo, no son m\u00e1s que males y s\u00f3lo est\u00e1n dirigidas al mal. No hay otro bien que el no-ser; s\u00f3lo es bueno aquello que no es; las cosas que no son cosas: todas las cosas son malas\u201d. Fragmento de su <em>Zibaldone<\/em>, Leopardi describe un \u201cjard\u00edn doliente\u201d en el que cada ramita, cada hoja, cada brizna de hierba y cada flor, cada manzano y cada manzana, <em>est\u00e1n sufriendo sin parar<\/em>, aquejados de \u201cesa larga enfermedad, la vida\u201d que resbala, contra todo esfuerzo de la voluntad, a favor de todo esfuerzo de la voluntad, hacia la \u00fanica tr\u00e1gica salida. La belleza del jard\u00edn, con todos su colores y aromas, no alegra la vista: \u201cTodo jard\u00edn es un hospital\u201d. Y es la imagen del hospital -\u201dmucho m\u00e1s triste que un cementerio\u201d- la que explica, a modo de inversi\u00f3n morbosa, la imagen del Ed\u00e9n florido ahora como un jard\u00edn dolido y marchito. Las manzanas tambi\u00e9n sufren: sufren precisamente el mal que ellas mismas han introducido en el mundo.<\/p>\n<p>La manzana -mejilla, pecho, mujer- es al mismo tiempo el mal y la fuente de todo mal. El G\u00e9nesis no deja ninguna duda: el deseo pecaminoso de ser como los dioses, de saber tanto como los dioses, vuelca el estado del mundo e introduce el reverso divino -la naturaleza- con su s\u00e9quito de horrores: el dolor, el trabajo, la enfermedad, el parto fatigoso, todos ellos inseparables del Mal Supremo, causa y efecto de todos los otros males. La Manzana es la Muerte: el hecho de que haya que comer y comer sin parar y de que al comer, lejos de salvarnos, pedaleemos a toda velocidad hacia la sima; el hecho tambi\u00e9n de que haya que parir y parir sin parar y de que al parir, lejos de salvarnos, multipliquemos el n\u00famero de los condenados. La mejilla aterciopelada tiene la culpa; el pecho nutricio es la causa de este jard\u00edn doliente, de este jard\u00edn muriente.<\/p>\n<p>As\u00ed lo cuentan los judeo-cristianos, pero tambi\u00e9n nuestros admirados griegos. Tambi\u00e9n para ellos es una <em>hybris<\/em> -la voluntad de auparse por encima de la propia condici\u00f3n- la que lleva a Pandora, Eva griega, manzana j\u00f3nica revestida de todas las dulzuras, a abrir la jarra o \u00e1nfora -y no \u201ccaja\u201d- que contiene los males del mundo. \u00bfCu\u00e1les son? Hes\u00edodo no los enumera directamente, pero s\u00ed describe en <em>Los trabajos y los d\u00edas <\/em>el estado anterior de la humanidad, libre hasta entonces de las fatigas del trabajo, del dolor, de la enfermedad y de la muerte. Tambi\u00e9n para ellos -nuestros admirados griegos- todo el dolor del cosmos procede del pecho nutricio -en el que uno quiere y no quiere hincar el diente- que alimenta al mismo tiempo los cuerpos y la muerte que llevan dentro. \u201cNo haber nacido es la mayor de las venturas\u201d, dice S\u00f3focles, \u201cy, una vez nacido, lo menos malo es volver cuanto antes all\u00e1 de donde uno ha venido\u201d.<\/p>\n<p>La  Manzana (malum) es el Mal (malum). La Manzana -mejilla roja, pecho nutricio- es la Muerte. La mujer, reproductora de la vida, es la causa primera -no el c\u00e1ncer o el infarto o los accidentes de tr\u00e1fico- de Mortalidad. Pero si la Manzana es el Mal, si la Mejilla es la Muerte, \u00bfqu\u00e9 es, d\u00f3nde est\u00e1 el bien? No hay ninguna duda: en la vida macha (<em>mas<\/em> en lat\u00edn, <em>m\u00e2le<\/em> en franc\u00e9s) o, si se prefiere, en la vida de soltero. No me parece una exageraci\u00f3n sugerir que, si el pesimismo c\u00f3smico est\u00e1 masculinamente ligado al horror del sexo, todas las utop\u00edas que describen el estado anterior a la <em>ca\u00edda<\/em> -Ed\u00e9n o Edad de Oro- describen sue\u00f1os cuartelarios o monacales de celibato viril. El gesto de Pandora, nos dice Hes\u00edodo en la Teogon\u00eda, es terrible porque suspende el estado ideal del hombre, la solter\u00eda, y lo obliga a depender de una mujer si quiere gozar de algunos \u201ccuidados\u201d y evitar al mismo tiempo que \u201clos parientes se repartan su hacienda\u201d tras su muerte. El pecado original de la mujer la hace parad\u00f3jicamente, de una sola vez, culpable e imprescindible y es esto \u00faltimo lo que el hombre no puede perdonarle: \u201chuir del matrimonio y de las terribles acciones de las mujeres\u201d conlleva, en raz\u00f3n de su primer pecado, otros males igualmente dolorosos. \u00bfCasarse o no casarse? Este angustioso dilema que acompa\u00f1a al pesimismo c\u00f3smico masculino -consecuencia del <em>malum<\/em> femenino- se resolver\u00eda si, como sugiere tambi\u00e9n Eur\u00edpides por boca de Jas\u00f3n, asesino de la pobre Medea asesina, \u201clos hombres pudiesen engendrar hijos de alguna otra manera, de forma que no existiese la raza de las mujeres: as\u00ed no habr\u00eda mal alguno para los hombres\u201d. El jard\u00edn del Para\u00edso del G\u00e9nesis, la Edad de Oro hesi\u00f3dica, recogen en realidad la gran utop\u00eda macha de un universo sin reproducci\u00f3n y sin cuidados, es decir <em>sin mujeres<\/em>, como lo demuestra de paso el hecho de que en esos recintos la mujer s\u00f3lo aparezca como una intrusa, creaci\u00f3n secundaria de los dioses, tambi\u00e9n en t\u00e9rminos cronol\u00f3gicos, concebida exclusivamente para explicar el fin del id\u00edlico estado cuartelario o, lo que es lo mismo, para explicar tautol\u00f3gicamente la existencia de las mujeres. Pero esto es tanto como admitir sin quererlo que la mujer es <em>causa sua et viris<\/em>: culpable -o creadora- de s\u00ed misma y del mundo. Y si es ella la que tiene que cuidarlo es porque es ella, y no Dios, la que lo ha creado.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El monasterio y el cuartel, como emblemas de la \u201cvida de soltero\u201d, materializan espacialmente la guerra del pesimismo c\u00f3smico contra las manzanas. Si hay alg\u00fan mal, si puede hablarse del Mal en alg\u00fan sentido, tiene que ver con esa guerra. El Mal es un hueco, est\u00e1 hueco, <em>est\u00e1 en un hueco<\/em>. El jard\u00edn doliente de Leopardi est\u00e1 s\u00f3lo poblado de c\u00e1scaras vac\u00edas; cada piedrecita, cada flor, cada hoja es en realidad un <em>agujero<\/em>; cada cosa es la oquedad de s\u00ed misma, su propia negaci\u00f3n coloreada. Pero, \u00bfy si nos dejamos llevar en serio por la polisemia de <em>malum<\/em>? \u00bfY si traducimos, en nombre de la hominimia, cada <em>malum<\/em> leopardiano por \u201cmanzana\u201d? \u00bfY si llenamos esos huecos de pulpa roja? El resultado es sin duda muy cursi, muy <em>hippy<\/em>, muy alegremente <em>naif<\/em>, pero es que, al contrario que el pesimismo, enamorado de la abstracci\u00f3n, el optimismo s\u00f3lo puede fijarse en cosas concretas: \u201cTodo es manzana. Todo lo que es, es manzana; que cada cosa exista es una manzana; la existencia es una manzana y est\u00e1 orientada a las manzanas; la finalidad del universo son las manzanas; el orden y el Estado, las leyes, el curso natural del universo, no son m\u00e1s que manzanas. No hay otro bien que el ser; s\u00f3lo es bueno aquello que es; las cosas que son cosas: todas las cosas son manzanas\u201d. \u00a1Demasiadas manzanas! Demasiadas, s\u00ed, es cierto, pero es que hay que elegir, y de esa elecci\u00f3n dependen todas las dem\u00e1s, entre las <em>demasiadas<\/em> manzanas y los <em>demasiados<\/em> males, entre las cosas y los huecos, entre las mejillas y las calaveras. \u00a1Que haya manzanas, pechos, mejillas, aunque sea para maldecirlas! El verdadero contrapunto -refutaci\u00f3n y desmentido- del texto de Leopardi es una canci\u00f3n de Violeta Parra; no, como podr\u00eda pensarse, su \u201cGracias a la Vida\u201d, tan hermosa como \u201cincre\u00edble\u201d, sino su sollozante, rabioso \u201cMaldigo del alto cielo\u201d, donde la poetisa, en lugar de nombrar un principio (<em>cada cosa es un mal<\/em>), va nombrando precisamente <em>cada cosa<\/em> -las estrellas, los arroyos, el fuego del horno, el fr\u00edo y el calor, las nubes, las estaciones, los puertos y las caletas, la luna, los paisajes-, cada p\u00e9talo y cada cuerpo, uno por uno, con un dolor tan optimista, con una furia tan concreta que el mundo entero vuelve a crearse, de arriba abajo, de norte a sur, bajo sus golpes de ira. El pesimismo c\u00f3smico niega el Todo; el optimismo maldice cada part\u00edcula. Los solteros niegan el Ser; las madres y los enamorados maldicen las cucharas y los colores.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>El Mal es la Muerte. El Mal est\u00e1 hueco, est\u00e1 en los huecos, donde se acumulan los cad\u00e1veres, todos revueltos, sin enterrar. La Muerte ahueca el cosmos. Huecos: las c\u00e1maras de gas de Auschwitz, las casas de Sabra y Chatila, el refugio del Amiriya, las fosas comunes de Colombia, las ruinas de Hiroshima, de Dresde, de Bagdad, de Gaza, de Kabul (se pueden nombrar todas las cosas pero no todos los <em>huecos<\/em>). Ning\u00fan aroma de manzana roja puede borrar el olor perruno de la muerte, adherido ya para siempre al reloj del superviviente, a su sombrero, a la nota de despedida, a la mu\u00f1eca o el juguete intactos tras la explosi\u00f3n. El cuartel y el monasterio, felicidad de la vida soltera, van vaciando de p\u00e9talos los p\u00e9talos, de piedras las piedras, de pechos los pechos; y sustituyendo cada concha y cada luna por un <em>agujero<\/em>.<em> <\/em>La Solter\u00eda es Lo Primero y quiz\u00e1s tambi\u00e9n Lo \u00daltimo; pero <em>entre medias<\/em>, en el medio, est\u00e1 el mundo, que es una manzana poblada de incontables -pero no infinitas- manzanas. Hace falta un gran optimismo mundano -adicci\u00f3n a lo concreto- para cuidar a un enfermo en Auschwitz, para pelar una patata en Hiroshima, para cantar a un beb\u00e9 en Palestina, para quitar el polvo a una mesa en Dresde, para ense\u00f1ar a leer a un ni\u00f1o en Bagdad, para volver a relatar el mundo, cada ma\u00f1ana, en medio de la guerra. Como brasas o lamparillas chinas, son las manzanas rojas, en los \u00e1rboles de fuera del Para\u00edso, las que impiden que se cierren completamente las sombras sobre los expulsados.<\/p>\n<p>El pesimismo c\u00f3smico es soltero y macho; el capitalismo es soltero y macho. Estad\u00edsticamente el optimismo est\u00e1 asociado, en cambio, a eso que de manera convencional llamamos \u201cmujer\u201d. No podemos ser altos si somos bajos ni invisibles si somos cuerpos ni locuaces si somos mudos; pero s\u00ed podemos ser <em>\u201c<\/em>mujeres\u201d si somos hombres. De la \u201cuniversalizaci\u00f3n\u201d de las fatigas y el temperamento de la reproducci\u00f3n -como de la universalizaci\u00f3n de los derechos, los recursos y los saberes- depende hoy el que, tras haber sido expulsados del Para\u00edso, los humanos no seamos tambi\u00e9n expulsados de lo que hab\u00eda fuera: el \u00fanico sitio -donde a\u00fan seguimos y donde a\u00fan luchamos- en el que podemos acariciarnos los pechos y las mejillas. Y morir, llegado el caso, no en un hueco sino bajo un manzano<sup><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=123882#sdfootnote1sym\">1<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><strong>NOTA<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=123882#sdfootnote1anc\">1<\/a>Agradezco a un trabajo in\u00e9dito de Clara Serra la trama general -el andamio te\u00f3rico- de este texto.<\/p>\n<p>Fuente original: <a href=\"http:\/\/www.revistabostezo.com\/detalle_sumario2.php?recordID=5\" target=\"_blank\">http:\/\/www.revistabostezo.com\/detalle_sumario2.php?recordID=5<\/a><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mujer y el mal El mal es una manzana. Nadie sabe por qu\u00e9, pero cuando los grandes pintores del renacimiento (Van der Goes, Cranach el Viejo, Holbein el Joven, Tiziano o Durero) tuvieron que representar la ca\u00edda de Ad\u00e1n y Eva, poblaron las ramas del \u00e1rbol prohibido del Para\u00edso (lignum boni et mali, seg\u00fan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-24215","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Elogio de las manzanas - Nabarralde<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Elogio de las manzanas - Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-03-09T06:37:46+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@Nabarralde\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Santiago Alba Rico\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"13 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Nabarralde\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"headline\":\"Elogio de las manzanas\",\"datePublished\":\"2011-03-09T06:37:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/\"},\"wordCount\":2508,\"commentCount\":0,\"articleSection\":[\"Nabarmena\"],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/\",\"name\":\"Elogio de las manzanas - Nabarralde\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-03-09T06:37:46+00:00\",\"author\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\"},\"description\":\"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/elogio-de-las-manzanas\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Elogio de las manzanas\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/\",\"name\":\"Nabarralde\",\"description\":\"Kultur Ekimenak eta Sustapenak\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56\",\"name\":\"Nabarralde\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Nabarralde\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/nabarralde.eus\\\/es\\\/author\\\/nagusia\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Elogio de las manzanas - Nabarralde","description":"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Elogio de las manzanas - Nabarralde","og_description":"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca","og_url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/","og_site_name":"Nabarralde","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/nabarraldefundazioa","article_published_time":"2011-03-09T06:37:46+00:00","author":"Nabarralde","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@Nabarralde","twitter_site":"@Nabarralde","twitter_misc":{"Escrito por":"Santiago Alba Rico","Tiempo de lectura":"13 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/"},"author":{"name":"Nabarralde","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"headline":"Elogio de las manzanas","datePublished":"2011-03-09T06:37:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/"},"wordCount":2508,"commentCount":0,"articleSection":["Nabarmena"],"inLanguage":"es"},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/","name":"Elogio de las manzanas - Nabarralde","isPartOf":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website"},"datePublished":"2011-03-09T06:37:46+00:00","author":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56"},"description":"La elecci\u00f3n de la manzana puede explicarse en el marco del imaginario agr\u00edcola y masculino de la \u00e9poca","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/elogio-de-las-manzanas\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Elogio de las manzanas"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#website","url":"https:\/\/nabarralde.eus\/","name":"Nabarralde","description":"Kultur Ekimenak eta Sustapenak","potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/nabarralde.eus\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/nabarralde.eus\/#\/schema\/person\/597064be2999f8f5251a2dd9bd90ac56","name":"Nabarralde","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/eb923fe5afac9095da877b906a6d3b9e9a55a2361912ca85b1232801e983cef8?s=96&d=mm&r=g","caption":"Nabarralde"},"url":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/author\/nagusia\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24215","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24215"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24215\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24215"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24215"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24215"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}