{"id":24102,"date":"2009-02-15T23:00:00","date_gmt":"2009-02-15T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/accion-nacionalista-vasca-eusko-abertzale-ekintzaren-ildotik\/"},"modified":"2009-02-15T23:00:00","modified_gmt":"2009-02-15T21:00:00","slug":"accion-nacionalista-vasca-eusko-abertzale-ekintzaren-ildotik","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/accion-nacionalista-vasca-eusko-abertzale-ekintzaren-ildotik\/","title":{"rendered":"Acci\u00f3n Nacionalista Vasca -Eusko Abertzale Ekintzaren  ildotik"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">2007ko maiatzaren 27an lorpen zoragarria lortu duten ekintzaileei,<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Edurneri bereziki<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">SARRERA GISA<\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p>Lantxo hau 1986an prestatu nuen, ANVko jendeari emateko. Nire esku ez zeuden zenbait arazo zirela eta, lana konputagailuan geratu zen.<\/p>\n<p>Gaur, 2007ko maiatzaren 28an, ohar bi, eskaintza eta sarreratxo hau gehitu ditut.<\/p>\n<p>Montrealetik etorrita, Samuel Bowles-en lanez bustita egonda, erabat harrituta geratu nintzen, 1986an, ANV-EAEkoen ekarpenak irakurri nituenean.<\/p>\n<p>ANV-EAEk beste sozialismo mota bat posiblea zela erakutsi ziguten 1936an.<\/p>\n<p>Harridura hura, beste modu batez, beste baldintza desberdinetan, berpiztu da 2007ko maiatzaren 27an.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Ad Majorem Vasconum Libertatem<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Joseba Felix Tobar-Arbulu, Donejurgi<\/p>\n<h2><\/h2>\n<p> <\/p>\n<h2>INDICE<\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>EL DOBLE DERECHO DE AUTODETERMINACION<\/p>\n<p>1. Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>2. Ilustraci\u00f3n y Romanticismo<\/p>\n<p>3. Nacionalismo liberal<\/p>\n<p>4. El problema vasco<\/p>\n<p>5. A modo de conclusi\u00f3n abierta<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>HACIA UNA ECONOMIA DEMOCRATICA<\/p>\n<p>(a) Econom\u00eda post-marxista y la especificidad del trabajo<\/p>\n<p>(b) Introducci\u00f3n a la econom\u00eda radical<\/p>\n<p>(c) Democracia liberal, capitalismo y estado del bienestar<\/p>\n<p>(d) Econom\u00eda democr\u00e1tica<\/p>\n<p>(e) Declaraci\u00f3n de derechos econ\u00f3micos<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Eranskina (2010)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>EL DOBLE DERECHO DE AUTODETERMINACION<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p>1. <em>Introducci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Los pueblos, las naciones, o los grupos nacionales evolucionan a lo largo de procesos hist\u00f3ricos en los que el conocimiento de su particular nacionalidad juega un importante papel. Mucho ha sido escrito acerca de los movimientos nacionales en general y del movimiento nacionalista vasco en particular. El prop\u00f3sito de este ensayo es el de proporcionar una nueva visi\u00f3n en la reconstrucci\u00f3n socio-pol\u00edtica de nuestro pueblo desde una perspectiva doble, individual y nacional.<\/p>\n<p>Hay, en nuestra opini\u00f3n, una diferencia fundamental entre la filosof\u00eda chauvinista rom\u00e1ntica ligada al nacimiento de la naci\u00f3n-estado y una filosof\u00eda liberal como s\u00edntesis de los movimientos liberal y rom\u00e1ntico. Tal diferencia es m\u00e1s necesaria hoy que nunca debido a la pretendida posici\u00f3n que niega la posibilidad de una acci\u00f3n pol\u00edtica a la vez nacionalista, liberal y progresista.<\/p>\n<p>La actual estructura de los estados occidentales es la de naci\u00f3n-estado. No hay sin embargo mucha literatura y trabajo de investigaci\u00f3n en los pa\u00edses occidentales acerca de la diferencia entre naci\u00f3n y naci\u00f3n-estado. Las discusiones referentes a la naci\u00f3n suenan a chauvinismo rom\u00e1ntico, ya que el liberalismo nacionalista ha tenido como competidor tal chauvinismo.<\/p>\n<p>Euskadi, el nombre pol\u00edtico de la vieja Euskal Herria, naci\u00f3 de un sue\u00f1o &#8211;el sue\u00f1o de la libertad nacional construida sobre su hist\u00f3rica tierra. Este sue\u00f1o se convirti\u00f3 en alg\u00fan estadio de nuestra historia en un plan en el que emergi\u00f3 la posibilidad de la independencia vasca de los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s. Hay por ello necesidad tanto de dar constancia de tal hecho, como de una adecuaci\u00f3n del proyecto de reconstrucci\u00f3n nacional vasca a las coordenadas pol\u00edtico-sociales de finales del siglo XX y comienzos del XXI.<\/p>\n<p>Compartimos, con otros muchos, el deseo de ver a Euskal Herria como una sociedad ilustrada moderna. Asimismo, compartimos la creencia de que Euskal Herria debe tener la misma capacidad pol\u00edtica, cultural, econ\u00f3mica y social de decidir sobre su destino nacional como lo tiene cualquier naci\u00f3n moderna. Creemos que la presente situaci\u00f3n de anormalidad y recorte de capacidad decisoria es una de las razones de la violencia que sufre nuestro pueblo.<\/p>\n<p>Par poner las cosas en su sitio, y acallar las voces de un cierto liberalismo de nuevo cu\u00f1o que niega que un liberalismo nacional vasco pueda ser no solo posible sino racional y progresista, vamos a presentar, en forma sucinta, las l\u00edneas de pensamiento generales de los dos movimientos que han estado disput\u00e1ndose hist\u00f3ricamente la fundamentaci\u00f3n del estado: el movimiento liberal y el rom\u00e1ntico. Vamos a intentar presentar los puntos d\u00e9biles de ambos movimientos y explicar, como salida, el movimiento liberal nacionalista. Una presentaci\u00f3n de las ideas que han servido como fundamento a la filosof\u00eda pol\u00edtica de los estados y naciones-estado, en contra distinci\u00f3n con el nacionalismo democr\u00e1tico liberal, puede permitir el ver la historia de Euskal Herria bajo una nueva perspectiva que, entre otras muchas cosas, evite confundir ciudadan\u00eda con nacionalidad.<\/p>\n<p>La idea de este ensayo es muy simple: Euskal Herria debe ser considerada como una naci\u00f3n moderna. El prop\u00f3sito es el de presentar un marco nacionalista vasco libre de todo chauvinismo rom\u00e1ntico. Solo una vez se hayan deslindado claramente estos dos campos, el liberal nacionalista y el chauvinista nacionalista, estaremos en condiciones de llevar a la pr\u00e1ctica un programa de reconstrucci\u00f3n nacional del Pa\u00eds Vasco. Es nuestra tesis que una soluci\u00f3n nacionalista vasca, democr\u00e1tica, racional y progresista es posible. Una soluci\u00f3n que es a la vez nacionalista y liberal pol\u00edticamente hablando.<\/p>\n<p>2. <em>Ilustraci\u00f3n y Romanticismo<\/em><\/p>\n<p>La dificultad en el reconocimiento legal de una naci\u00f3n vasca tiene sus ra\u00edces en el hecho de que hist\u00f3ricamente el problema nacional ha sido discutido de una forma distorsionada, al menos entre las naciones europeas. La distorsi\u00f3n comienza con la negaci\u00f3n de los pensadores pol\u00edticos liberales occidentales a reconocer la naci\u00f3n como un hecho pol\u00edtico. Esta distorsi\u00f3n ha sido compartida tanto por los pensadores liberales de comienzos de los tiempos modernos como por los m\u00e1s cercanos a nuestros d\u00edas. La batalla liberal contra toda discriminaci\u00f3n ignor\u00f3 el problema de la naci\u00f3n. Los liberales preguntaron por el derecho individual de una persona a gobernar a otra.<\/p>\n<p>La negativa a considerar el problema de la naci\u00f3n entre los miembros de la Ilustraci\u00f3n pronto trajo una nueva distorsi\u00f3n en el sentido contrario por los miembros del movimiento rom\u00e1ntico o Romanticismo. El movimiento rom\u00e1ntico se vio a s\u00ed mismo como un movimiento nacional. (Tal movimiento busc\u00f3 la libertad nacional, no la del individuo.) Tal movimiento fue antiliberal y chauvinista porque puso \u00e9nfasis en el significado del colectivo como un todo, desvalorando al individuo.<\/p>\n<p>Para presentar los principios de la filosof\u00eda nacionalista liberal defendida en este trabajo es preciso aclarar, desde ya, que tales principios se basan en el principio de <em>autodeterminaci\u00f3n individual<\/em> (con ra\u00edces en el movimiento liberal) y en el principio de <em>autodeterminaci\u00f3n de los pueblos<\/em> (con ra\u00edces en el movimiento rom\u00e1ntico.). Tal filosof\u00eda nacionalista liberal es una continuaci\u00f3n de las ideas de la  Ilustraci\u00f3n pero con el reconocimiento de la existencia de pueblos y naciones con derechos colectivos.<\/p>\n<p>Durante la  Ilustraci\u00f3n la raz\u00f3n fue vista como la v\u00eda que posibilita al hombre el encontrar su lugar en el mundo. La moralidad de la Ilustraci\u00f3n est\u00e1 basada en una \u00e9tica individualista, ya que para tal movimiento el intelecto descansa en el individuo y es lo m\u00e1s importante que posee el ser humano. De igual forma, la teor\u00eda pol\u00edtica y social de la Ilustraci\u00f3n es individualista: el individuo, la persona humana es el centro. La Ilustraci\u00f3n, tras valorar al individuo como centro, considera al estado como colecci\u00f3n o suma de individuos. Asimismo, su valoraci\u00f3n de la raz\u00f3n, conlleva la definici\u00f3n de la sociedad o estado ideal como aquella en el que su gu\u00eda es la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que fue com\u00fan a todos los miembros de la Ilustraci\u00f3n fue su actitud acerca de la raz\u00f3n como gu\u00eda en todas las \u00e1reas de la vida. Las ideas de libertad y fraternidad fueron junto con la de igualdad las que empujaron el desarrollo de la ciencia en Francia en el siglo XVIII. Las ideas de la Ilustraci\u00f3n inclu\u00eda la idea de la libertad individual y de los derechos del hombre. Sin embargo, entre los puntos d\u00e9biles de la filosof\u00eda ilustrada se encuentra la ausencia del reconocimiento de los derechos nacionales.<\/p>\n<p>Dado que, de acuerdo con la Ilustraci\u00f3n, una sociedad ideal est\u00e1 basada en la raz\u00f3n y \u00e9sta a su vez se basa en la persona individual, la \u00fanica responsabilidad es la de la persona concreta. La responsabilidad del individuo es para consigo mismo y para con otros individuos. La responsabilidad p\u00fablica est\u00e1 reconocida al ver al p\u00fablico como una suma de individuos.<\/p>\n<p>El Romanticismo, por su parte, fue la reacci\u00f3n a las ideas de la Ilustraci\u00f3n. El individuo no existe sino como ejemplo de la sociedad en la que crece. Mientras el individuo de la  Ilustraci\u00f3n carec\u00eda de pasado hist\u00f3rico, sin ra\u00edces, aislado y nunca considerado como una animal social, para el movimiento rom\u00e1ntico la sociedad es algo dado, y el individuo es el producto de tal sociedad. Seg\u00fan la Ilustraci\u00f3n el conjunto o colecci\u00f3n de individuos crea la sociedad. Para el Romanticismo la sociedad crea al individuo a su propia imagen y \u00e9sta es la fuente del llamado car\u00e1cter nacional. Seg\u00fan esta filosof\u00eda colectivista, el colectivo es antes que el individuo. La \u00e9tica colectivista, por su parte, despoja al individuo de responsabilidad individual, y aun los l\u00edderes pol\u00edticos no tienen responsabilidad moral excepto como representantes del colectivo, cuyos intereses sirven.<\/p>\n<p>El movimiento de la  Ilustraci\u00f3n fue idealista, intentando ver a todos los humanos como iguales, y tratando de crear una filosof\u00eda pol\u00edtica sobre la base del principio de la libertad humana individual. Fue seguido por el Romanticismo que consideraba al hombre concreto como no educado y por consiguiente no capaz de autocontrol &#8211;por tanto falto de autonom\u00eda, de ah\u00ed su car\u00e1cter chauvinista y antiliberal. Es decir, el movimiento rom\u00e1ntico considera a la persona como no merecedor de libertad, de aqu\u00ed su car\u00e1cter reaccionario. Seg\u00fan su filosof\u00eda, la naci\u00f3n precede al individuo quien no es sino un miembro de la globalidad.<\/p>\n<p>La libertad individual y la libertad nacional se convirtieron en competidores y mutuamente excluyentes. La preocupaci\u00f3n ilustrada por el gobierno fue compartida por el movimiento rom\u00e1ntico pero bajo la idea de que sociedad y estado eran una y la misma entidad. Dado que para el movimiento rom\u00e1ntico la sociedad precede al individuo, el estado &#8211;que para ellos coincide con la sociedad&#8211; precede tambi\u00e9n al individuo. De esta forma, y de manera un tanto vaga y confusa aparece la idea de autodeterminaci\u00f3n nacional. Los partidarios del Romanticismo manten\u00edan que \u00fanicamente una sociedad cristalizada, con ra\u00edces en el pasado y una cierta tradici\u00f3n ten\u00eda el derecho de ser llamada naci\u00f3n y ser considerada como una entidad nacional y por tato poseer el derecho de autodeterminaci\u00f3n y de independencia pol\u00edtica nacional.<\/p>\n<p>De acuerdo con la  Ilustraci\u00f3n, sin embargo, cualquier grupo humano tiene el derecho de convertirse en sociedad, aun cuando en la tal solo se reconoce el derecho de libertad individual de cada persona.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda rom\u00e1ntica considera, por su parte, que la pregunta m\u00e1s importante es la que cuestiona lo que hace que una colecci\u00f3n de humanos sea una naci\u00f3n. Ya que la naci\u00f3n &#8211;y no el individuo&#8211; tiene el derecho a la libertad, a la independencia. La contestaci\u00f3n a la pregunta sobre las cualidades que debe poseer un cierto grupo humano para convertirse en naci\u00f3n es, seg\u00fan el Romanticismo, la de poseer una tradici\u00f3n nacional. Esto incluye una lengua nacional, una cultura popular y la capacidad de convertirse en un estado independiente.<\/p>\n<p>La confusi\u00f3n que nace con el movimiento rom\u00e1ntico persiste en nuestros d\u00edas, donde naci\u00f3n es, para muchos, sin\u00f3nimo de estado. Innumerables &#8216;historias&#8217; han sido escritas, por unos y otros, para probar la tradici\u00f3n nacional, o no, de la naci\u00f3n en cuesti\u00f3n. Se han inventado batallas, se ha trastocado aqu\u00ed y all\u00e1 para probar que bajo los par\u00e1metros del movimiento rom\u00e1ntico la naci\u00f3n X es una naci\u00f3n, o el grupo Y no lo es &#8211;y por consiguiente no puede gozar del derecho de autodeterminaci\u00f3n nacional.<\/p>\n<p>Y con todo la pregunta, \u00bfqu\u00e9 es una naci\u00f3n?, permanece tan poco estudiada como la pregunta \u00bfqu\u00e9 es lo que debe ser preservado en lo que une como naci\u00f3n? Estas, y similares preguntas est\u00e1n todav\u00eda abiertas o han sido abandonadas porque el movimiento nacionalista no ha recibido una expresi\u00f3n propia y la que recibi\u00f3 lo fue por parte y a trav\u00e9s del movimiento antiliberal y chauvinista rom\u00e1ntico.<\/p>\n<p>Por otra parte, la cuesti\u00f3n de la legitimidad de un gobierno es conocida como el problema de la soberan\u00eda. Los pensadores ilustrados de los siglos XVII y XVIII consideraron que la soberan\u00eda es una consecuencia de la hip\u00f3tesis fundamental de que cada individuo debe ser aut\u00f3nomo. Tal hip\u00f3tesis fue negada, como se ha dicho, por los pensadores rom\u00e1nticos, lo que les hizo reaccionarios y antiliberales. Para los rom\u00e1nticos es la colectividad la soberana: el individuo no es, ni es deseable que sea libre de las limitaciones de la sociedad en que vive, dado que si lo fuera perder\u00eda el contacto con su ambiente volvi\u00e9ndose alienado y extra\u00f1o para con su propia gente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la pregunta rom\u00e1ntica \u00bfqu\u00e9 es una naci\u00f3n? no es la ra\u00edz de la nacionalidad ni de los movimientos nacionalistas. Pero tuvo su importancia entre los profesores de filosof\u00eda alemanes en el periodo temprano de la reacci\u00f3n rom\u00e1ntica, identificando los movimientos nacionalistas con la ideolog\u00eda colectivista y antiliberal de la reacci\u00f3n, a la vez que caracterizaron toda naci\u00f3n con esta ideolog\u00eda reaccionaria. Esta caracterizaci\u00f3n de una naci\u00f3n como un colectivo hostil al liberalismo es importante, no solo hist\u00f3ricamente, pues llega hasta nuestros d\u00edas con uno u otro ropaje. Hoy por ejemplo hay pensadores individualistas, seguidores del esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n, que se oponen a los movimientos nacionalistas por su antiliberalismo y por su ideolog\u00eda colectivista opuesta a la autonom\u00eda del individuo. Tal posici\u00f3n no es sino una derivada de una falsa concepci\u00f3n del movimiento nacionalista, aquella que lo confunde con un movimiento rom\u00e1ntico, chauvinista, antiliberal, irracional y retr\u00f3grado.<\/p>\n<p>El movimiento de la  Ilustraci\u00f3n despreci\u00f3 la historia humana. Vio en ella un comienzo truncado, una colecci\u00f3n de hechos acerca de diferentes tiranos que pertenec\u00edan a diferentes tradiciones locales y que impusieron a sus s\u00fabditos sus prejuicios. El verdadero comienzo de la historia fue visto como la aceptaci\u00f3n de la norma de la raz\u00f3n sobre el pensamiento, con el desarrollo de las ciencias en todas las \u00e1reas sociales y pol\u00edticas de la vida, y el desarrollo de una sociedad racional entre ellas.<\/p>\n<p>El movimiento rom\u00e1ntico vio en la historia la ciencia humana m\u00e1s importante y esencial dado que, contrariamente a las leyes de las ciencias naturales, las leyes de las ciencias sociales est\u00e1n limitadas por las condiciones hist\u00f3ricas y presuponen, seg\u00fan ellos, la existencia de una sociedad organizada.<\/p>\n<p>3. <em>Nacionalismo liberal<\/em><\/p>\n<p>Contrariamente al movimiento chauvinista rom\u00e1ntico, se puede mantener hoy en d\u00eda que la autonom\u00eda es posible tanto para el individuo como para el colectivo nacional. El nacionalismo, tal como se entiende en este trabajo, y la autonom\u00eda individual no est\u00e1n re\u00f1idos, menos a\u00fan en conflicto.<\/p>\n<p>El hecho de que hoy en d\u00eda no exista un estado independiente vasco no es sino un accidente hist\u00f3rico, un accidente forzado, por supuesto. \u00bfQu\u00e9 hace, desde la perspectiva nacional, que Espa\u00f1a y Francia sean naciones y que Euskal Herria no lo sea? Desde la perspectiva rom\u00e1ntica no hay respuesta en contra del Pa\u00eds Vasco, a menos que se ejerza el derecho de autodeterminaci\u00f3n nacional y este nuestro pueblo diga no a su independencia pol\u00edtica. Desde el punto de vista del liberalismo ilustrado, la naci\u00f3n como tal no existe sino como una suma de individuos. Por otra parte, es imposible negar la existencia del pueblo vasco, de Euskal Herria, hist\u00f3ricamente, aun cuando alguien pudiera alegar que Euskal Herria no es una naci\u00f3n, sino solamente un cierto grupo caracterizado por algunas propiedades pero no aquellas que corresponden a las de naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para salir de este c\u00edrculo vicioso en el que se define como naci\u00f3n a la naci\u00f3n-estado ya constituida en estado, para romper esa falsa dicotom\u00eda entre movimiento liberal y nacionalismo retr\u00f3grado es necesario que Euskadi, como ente pol\u00edtico, ejerza su derecho de autodeterminaci\u00f3n nacional. Toda otra soluci\u00f3n no es sino una imposici\u00f3n pol\u00edtica desde posiciones antiliberales en el nombre de un liberalismo <em>demod\u00e9<\/em>.<\/p>\n<p>El desarrollo de una teor\u00eda moderna de democracia pol\u00edtica liberal prueba que es posible, y necesario, el desarrollo de una teor\u00eda democr\u00e1tica nacionalista y liberal, a la vez racional y progresista, en contra tanto del liberalismo de la  Ilustraci\u00f3n como del nacionalismo chauvinista del Romanticismo. Nacionalismo no es sin\u00f3nimo de chauvinismo antiliberal, dado que el nacionalismo puede ser liberal (1), mientras que el chauvinismo es por definici\u00f3n antiliberal.<\/p>\n<p>Las importantes diferencias entre nacionalismo liberal y chauvinista permiten mirar el fen\u00f3meno de la naci\u00f3n y considerarlo desde el punto de vista liberal. Tal permite el discutir la existencia de naciones y de objetivos nacionales, tanto en forma reaccionaria como liberal. Lo que las distingue es tanto el liberalismo, o su ausencia, como la disposici\u00f3n a reconocer objetivos nacionales y aceptar de forma incondicional su legitimidad. El no aceptarlo es simplemente reaccionario, antiprogresista, antiliberal e irracional.<\/p>\n<p>Resumiendo, en la fundamentaci\u00f3n de la filosof\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica, el problema de la soberan\u00eda o la cuesti\u00f3n de la legitimidad del gobierno fue contestada de dos formas diferentes. Para la Ilustraci\u00f3n el individuo es libre porque es gobernado voluntariamente y en su propio inter\u00e9s. Para el Romanticismo la sociedad nacional se gobierna a s\u00ed misma en virtud de ser una naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cualquiera que quiera analizar el fen\u00f3meno de los movimientos nacionalistas debe aceptar el hecho de la existencia de sentimientos nacionales, y el supuesto de que hay factores que ayudan a su desarrollo, incluyendo el deseo de libertad nacional, as\u00ed como el hecho de que las naciones existen y de que algunos grupos de individuos evolucionan y se convierten en naciones. Se debe poner \u00e9nfasis en el hecho de que mientras el movimiento rom\u00e1ntico ve la existencia de la naci\u00f3n como un hecho consumado &#8211;que justifica su derecho de autodeterminaci\u00f3n&#8211;, el movimiento nacionalista liberal considera a la naci\u00f3n como una entidad din\u00e1mica a la que se puede ayudar a desarrollar y cuyo desarrollo es deseable para que permita su progreso, su liberaci\u00f3n y la de sus miembros (2).<\/p>\n<p>A pesar de todas las discusiones sobre el principio de autodeterminaci\u00f3n, tal principio no ha recibido una apropiada formulaci\u00f3n dentro de la filosof\u00eda liberal (3). De hecho las dos formulaciones hist\u00f3ricas se anulan mutuamente. De acuerdo a la formulaci\u00f3n ilustrada liberal cada colecci\u00f3n humana puede declararse como naci\u00f3n, por lo que el formar parte o no de una naci\u00f3n es una cuesti\u00f3n administrativa. Esta visi\u00f3n liberal ilustrada no da ning\u00fan contenido a la naci\u00f3n, aparte del mero encuadre administrativo con el \u00fanico objeto de una conveniencia gubernamental. La formulaci\u00f3n chauvinista rom\u00e1ntica, por su parte, requiere un contenido nacional, y que tal sea fijado <em>a priori<\/em>. Seg\u00fan esta visi\u00f3n, tal contenido nacional tiene una serie de caracter\u00edsticas claramente definidas. De hecho, sin embargo, tales caracter\u00edsticas no son nada claras para los propios pensadores rom\u00e1nticos y a\u00fan hoy en d\u00eda se debate acerca de la lista de factores que son requeridos para definir una naci\u00f3n como tal.<\/p>\n<p>El hecho importante, sin embargo, es la existencia de naciones, el reconocimiento de tal existencia con o sin definici\u00f3n sobre las mismas. Adem\u00e1s si una naci\u00f3n no existe, uno puede preguntarse por el deseo o no de que exista como tal naci\u00f3n, a la vez que por el proceso que puede acelerar la formaci\u00f3n de la misma. El principio de autodeterminaci\u00f3n puede, desde este punto de vista de naciones en formaci\u00f3n, ser visto de forma diferente a aquellas de las dos corrientes tradicionales. Podemos mirar a la autodeterminaci\u00f3n como la culminaci\u00f3n de un proceso de cristalizaci\u00f3n nacional. Debemos, por otra parte, admitir que tal proceso no est\u00e1 perfectamente delineado, que tal culminaci\u00f3n no es completa y para siempre, e incluso que todav\u00eda desconocemos cu\u00e1les son los factores que producen este proceso de formaci\u00f3n nacional, o cu\u00e1les entre esos factores son los m\u00e1s importantes, los m\u00e1s significativos en tal formaci\u00f3n. Cualquiera que acepte el principio de autodeterminaci\u00f3n nacional debe, por tanto, clarificar como el principio de unidad nacional y el principio de autodeterminaci\u00f3n se complementan y limitan mutuamente. Igualmente se debe admitir que el movimiento ilustrado err\u00f3 al considerar el proceso de asociaci\u00f3n o pertenencia a una naci\u00f3n como un proceso meramente administrativo. De igual forma se debe admitir que el movimiento rom\u00e1ntico err\u00f3 al considerar la pertenencia a una naci\u00f3n como algo dado e inalterable.<\/p>\n<p>El principio de autodeterminaci\u00f3n nacional tiene que ser reformulado como el principio de autodeterminaci\u00f3n tanto de la persona individual como de la naci\u00f3n, de forma que la pertenencia de un individuo a una naci\u00f3n sea un derecho, y el hecho de ser consciente de la pertenencia a una determinada naci\u00f3n no ponga en duda el talante liberal, democr\u00e1tico, progresista y racional de la persona en cuesti\u00f3n, con el objeto de que la tal autodeterminaci\u00f3n permita tanto la libertad de la naci\u00f3n como un todo como la libertad del individuo miembro de tal naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda es posible reformular tal principio de autodeterminaci\u00f3n de forma liberal, sin chauvinismos rom\u00e1nticos. Podemos declarar el derecho de autodeterminaci\u00f3n tanto de las naciones como de los individuos. De esta forma no hay necesidad de discutir la pregunta rom\u00e1ntica de qu\u00e9 colecci\u00f3n de personas es una naci\u00f3n como <em>a priori<\/em> o, cosa de principio, sino tener en cuenta el deseo de este o aquel grupo de personas de ser identificadas como naci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. <em>El problema vasco<\/em><\/p>\n<p>El movimiento rom\u00e1ntico ha sido, record\u00e9moslo, la casi \u00fanica ideolog\u00eda oficial del movimiento nacionalista, abogando no por un nacionalismo liberal sino por un nacionalismo chauvinista antiliberal que foment\u00f3 la xenofobia, es decir el odio a extra\u00f1os y a los diferentes por el mero hecho de ser diferentes.<\/p>\n<p>El comienzo de la identidad vasca nacional careci\u00f3 de una dimensi\u00f3n te\u00f3rica, fue pobre en ideas, y nada original. Es decir, el movimiento nacionalista vasco recibi\u00f3 las pocas ideas que tuvo de las corrientes europeas de pensamiento de aquel entonces. Adem\u00e1s al recibir ideas de las dos corrientes adversas, la Ilustraci\u00f3n y el Romanticismo, la confusi\u00f3n intelectual creada ha llegado hasta nuestros d\u00edas. (La excepci\u00f3n dentro del campo nacionalista vasco ocurre en los a\u00f1os treinta (1), (2), (3).)<\/p>\n<p>El trabajo presente no trata de la historia de tal confusi\u00f3n. Por el contrario, se proponen transcenderla, tomando lo mejor y m\u00e1s valioso de ambas corrientes en el sentido din\u00e1mico que se ha mencionado anteriormente. Sin embargo, hemos de intentar clarificar algunas ideas.<\/p>\n<p>La idea central del movimiento nacionalista vasco es la idea general nacionalista del siglo XIX en Europa, es decir, la de la filosof\u00eda chauvinista rom\u00e1ntica que trata a las naciones como entes existentes que justifican la existencia de estados soberanos o la existencia de movimientos de liberaci\u00f3n nacional con objetivos de formaci\u00f3n de estados soberanos. Algunos pensadores vascos confundieron religi\u00f3n, cultura, sociedad y estado influenciados por los pensadores rom\u00e1nticos, con muy poco peso te\u00f3rico. La contradicci\u00f3n interna &#8211;que es com\u00fan a todos estos movimientos nacionalistas&#8211; es la siguiente: por una parte la naci\u00f3n existe, con todas sus &#8216;caracter\u00edsticas&#8217;, y por la otra, hay que reconocer y darle esas &#8216;caracter\u00edsticas&#8217; para justificar sus aspiraciones de soberan\u00eda.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil distinguir naci\u00f3n de estado, ya que el estado &#8211;no la naci\u00f3n- es definible legalmente de forma precisa y concreta. Adem\u00e1s el estado es, o puede ser, un instrumento en manos de una o varias naciones. Igualmente la ciudadan\u00eda es asimismo una caracter\u00edstica bien definida en una sociedad moderna, haciendo referencia a las leyes del estado y al usufructo de sus servicios. Ciudadan\u00eda y nacionalidad no tienen por qu\u00e9 coincidir. \u00danicamente en estados uninacionales coinciden.<\/p>\n<p>En nuestra opini\u00f3n, la liberaci\u00f3n de la persona vasca es un principio fundamental de auto-emancipaci\u00f3n, que incluye tanto el derecho de autodeterminaci\u00f3n nacional del individuo como el del colectivo. De acuerdo con este principio, se requiere que toda persona vasca de la llamada &#8216;Comunidad Aut\u00f3noma Vasca\u00bb, de Navarra, o de la mitad occidental del departamento de los Pirineos Atl\u00e1nticos franceses, sea considerada de <em>nacionalidad vasca<\/em>, independientemente del estado al que pertenezca, es decir de la ciudadan\u00eda que posea. Asimismo, tal principio admite la posibilidad de la formaci\u00f3n de un estado vasco independiente en la regi\u00f3n en que Euskal Herria, como pueblo, aparece hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>Un nuevo mito chauvinista ha sido desarrollado con respecto a Euskal Herria: el que niega la existencia de la naci\u00f3n vasca, y ve las distintas &#8216;comunidades vascas&#8217; (la  Comunidad Aut\u00f3noma Vasca, Navarra, y las tres provincias vascos del departamento de los Pirineos Atl\u00e1nticos) como pertenecientes no a una misma naci\u00f3n sino a un cierto pueblo &#8216;vasco&#8217;, &#8216;navarro&#8217; y &#8216;vasco franc\u00e9s&#8217;. El individuo vasco est\u00e1 considerado, en el mejor de los casos de este nuevo chauvinismo, como miembro del &#8216;pueblo vasco&#8217;, un pueblo que hoy en d\u00eda carece de entidad pol\u00edtica nacional legal como tal. La separaci\u00f3n entre ciudadan\u00eda y nacionalidad, el reconocimiento legal de la naci\u00f3n vasca es una condici\u00f3n necesaria para empezar a hacer las cosas como es debido. En este sentido, el vasco no es hoy un ciudadano de pleno derecho, ya que su naci\u00f3n no est\u00e1 reconocida en los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s. La minor\u00eda nacional vasca de los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s carece de un status nacional propio. En su lugar se le ha impuesto una ciudadan\u00eda, la espa\u00f1ola o francesa, discrimin\u00e1ndoles, ya que no poseen los mismos derechos democr\u00e1ticos seg\u00fan las inconsistentes leyes de los estados jacobinos espa\u00f1ol y franc\u00e9s.<\/p>\n<p>Los ciudadanos de nacionalidad no-espa\u00f1ola (y no-francesa) del estado espa\u00f1ol (y del estado franc\u00e9s) viven con un status nacional contradictorio, en una borrosa situaci\u00f3n de ciudadan\u00eda que en un principio es de igualdad ante la ley, pero que de hecho ni la ley ni el gobierno reconoce en la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>El primer paso en la normalizaci\u00f3n de tal situaci\u00f3n es el reconocimiento legal de ambos estados de su car\u00e1cter plurinacional, reconociendo la diferencia entre ciudadan\u00eda y nacionalidad. El siguiente paso, es el hacer que en la pr\u00e1ctica los derechos de todos los ciudadanos sean, efectivamente, iguales. Es decir, el hacer que el estado plurinacional dem\u00f3crata pertenezca a sus ciudadanos, a los miembros de las diferentes naciones, de forma que tal estado &#8211;con ayuda de sus gobernantes&#8211; lleve a cabo las aspiraciones democr\u00e1ticas de sus individuos miembros: salud, educaci\u00f3n, paz, calidad de vida, etc. Si un parte de tales ciudadanos tienen la voluntad individual y colectiva de hacer uso de su leg\u00edtimo derecho de autodeterminaci\u00f3n individual y nacional, tal derecho debe ser puesto en pr\u00e1ctica de acuerdo con las m\u00e1s m\u00ednimas reglas humanas de convivencia democr\u00e1tica. En tal proceso, Euskal Herria decidir\u00e1 su pertenencia o no a diferentes estados o su deseo de creaci\u00f3n de un estado uninacional vasco en el que la ciudadan\u00eda y la nacionalidad vasca coincidan.<\/p>\n<p>El presente ensayo trata de discutir estas posibilidades pol\u00edticas como un paso necesario en la normalizaci\u00f3n de la sociedad vasca, es decir la descripci\u00f3n de posibles medidas pol\u00edticas que puedan facilitar y contribuir a un razonable tratamiento de los problemas nacionales desde una perspectiva liberal, racional y dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>5. <em>A<\/em><em> modo de conclusi\u00f3n abierta<\/em><\/p>\n<p>Desde la antig\u00fcedad ha habido un cierto conflicto entre el amor al pueblo y la patria de uno y el amor al hombre como hombre. Los movimientos nacionalistas han alentado, hist\u00f3ricamente, el amor a la naci\u00f3n, a la patria, en base a su afirmaci\u00f3n de que no es posible practicar el amor al hombre como hombre. Como oposici\u00f3n a estos movimientos, el liberalismo tradicional requiri\u00f3 la completa igualdad entre los hombres, miembros o no de la misma naci\u00f3n encontrando poco valor pol\u00edtico en el amor a la patria.<\/p>\n<p>La identidad nacional es, sin embargo, algo que tiene no solamente una componente personal emocional, e incluso intelectual, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica. Tal dimensi\u00f3n pol\u00edtica es la que trata de reconocer los derechos y demandas de las minor\u00edas nacionales de los diferentes estados para acabar con la discriminaci\u00f3n pol\u00edtica a que han sido sometidas. No es accidental que, hist\u00f3ricamente, la existencia de estados multinacionales que intentan garantizar el reconocimiento de las minor\u00edas nacionales (e. g. Suiza) ha sido el resultado de la presi\u00f3n de los movimientos nacionalistas.<\/p>\n<p>El no querer ver el hecho de que la naci\u00f3n puede jugar un papel positivo y progresivo como factor pol\u00edtico ha tra\u00eddo como consecuencia la represi\u00f3n de los movimientos nacionalistas. Es un hecho hist\u00f3rico, sin embargo, que todos los intentos de acabar con tales movimientos nacionalistas han fracasado.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n de los ciudadanos espa\u00f1oles (o franceses) que no son espa\u00f1oles (o franceses) de nacionalidad es, por decirlo de alguna forma, dif\u00edcil, a pesar de ser &#8216;espa\u00f1oles&#8217; (o &#8216;franceses&#8217;) con, en principio, igualdad de derechos ante la ley. En particular los que se ven a s\u00ed mismos como vascos en su nacionalidad y espa\u00f1oles (o franceses) en su ciudadan\u00eda. Debido a una situaci\u00f3n de incomprensi\u00f3n para con ellos &#8211;no solamente desde posiciones de gobierno sino desde el punto de vista del intelectual espa\u00f1ol y\/o franc\u00e9s&#8211;, una cantidad creciente de los mismos se ven como vascos no-espa\u00f1oles (y no-franceses) sin hacer caso de una ciudadan\u00eda espa\u00f1ola (o francesa) que les parece ficticia. Como resultado del hecho de que los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s no reconocen sus naciones, los individuos de nacionalidad no-espa\u00f1ola y no-francesa no fueron preguntados si aceptaban o no su permanencia en la &#8216;naci\u00f3n&#8217; espa\u00f1ola o francesa. Fueron forzados a ser ciudadanos espa\u00f1oles de nacionalidad espa\u00f1ola o franceses de nacionalidad francesa. No tiene, por tanto, ninguna dificultad en sentirse <em>vascos a secas<\/em>, para todos los prop\u00f3sitos. Esta situaci\u00f3n requiere una soluci\u00f3n pol\u00edtica. Y una condici\u00f3n necesaria para encontrar tal soluci\u00f3n es el reconocimiento del problema.<\/p>\n<p>Si reconocemos que la pregunta \u00bfqui\u00e9n pertenece a la &#8216;naci\u00f3n&#8217; espa\u00f1ola o francesa? es una cuesti\u00f3n abierta, podemos reconocer el derecho de la persona y el derecho de la naci\u00f3n a la libre autodeterminaci\u00f3n. Esta es la raz\u00f3n por la que las &#8216;naciones&#8217; espa\u00f1ola y francesa deben &#8216;permitir&#8217;, por principio democr\u00e1tico, a los de nacionalidad no-espa\u00f1ola y no-francesa el decidir si se asocian a la naci\u00f3n espa\u00f1ola o francesa, o si prefieren permanecer en Espa\u00f1a o Francia como ciudadanos de tales estados, o si prefieren formar otro estado, un estado vasco independiente.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n sobre las minor\u00edas nacionales en los estados espa\u00f1ol y franc\u00e9s sobre los derechos colectivos e individuales de sus miembros, sobre la forma de no violar tales derechos democr\u00e1ticos, progresistas y racionales ha de ser estudiado con toda seriedad. Tal es una cuesti\u00f3n social, pol\u00edtica y legal que necesita de marcos sociales, pol\u00edticos y legales adecuados (4).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(1)\u00a0\u00a0 En el a\u00f1o 1930 se funda en el Pa\u00eds Vasco el partido <strong>Acci\u00f3n Nacionalista Vasca<\/strong> (<strong>ANV<\/strong>). Su nacionalismo se asienta en la afirmaci\u00f3n de la nacionalidad o personalidad vasca y en la aspiraci\u00f3n y derecho consiguiente a su plena libertad. Tal movimiento se considera nacionalista, aconfesional, liberal y republicano dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>(2)\u00a0\u00a0 En su programa fundacional, <strong>ANV<\/strong> asume plenamente los postulados de la democracia liberal y los derechos individuales, pues su aspiraci\u00f3n \u00faltima no es s\u00f3lo la liberaci\u00f3n de los pueblos sino tambi\u00e9n la de los individuos. De ah\u00ed su lema: \u201c<em>Euskadi libre con hombres libres<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>(3)\u00a0\u00a0 A excepci\u00f3n, en lo que nos concierne a los vascos, de <strong>Acci\u00f3n Nacionalista Vasca<\/strong>. La concepci\u00f3n nacionalista de <strong>ANV<\/strong> parte del derecho de los pueblos a disponer libremente de ellos mismos. Su aplicaci\u00f3n a Euskadi supone que el Pueblo Vasco puede ejercer el derecho de autodeterminaci\u00f3n sin ataduras hist\u00f3ricas. <strong>ANV<\/strong> pretende la autodeterminaci\u00f3n de Euskadi en cada momento hist\u00f3rico, y no la recuperaci\u00f3n de los fueros o la abolici\u00f3n de la ley de 1839.<\/p>\n<p>As\u00ed, ya desde 1931, <strong>ANV<\/strong> (\u201c<em>A los ciudadanos de Euskad<\/em>i\u201d), quiere, \u201c<em>agrupar bajo un solo gobierno propio, libre y democr\u00e1tico, a todo el territorio poblado por los vascos del Norte y Sur del Pirineo<\/em>\u201d. Para ello, \u201c<em>no hemos de volver la vista al pasado para reconstruir con minuciosidad fan\u00e1tica instituciones que ya murieron porque cumplieron su misi\u00f3n en la vida de la humanidad<\/em>.\u201d Sino usar el derecho de autodeterminaci\u00f3n, ya que (\u201c<em>Al Pueblo Vasco<\/em>\u201d, 1932), \u201c<em>declaramos que el pueblo vasco no puede tener m\u00e1s norma reguladora de sus destinos que su propia soberana voluntad y, en consecuencia, proclamamos que nuestro movimiento aspira a que Euskadi, nuestra patria, se rija y gobierne libremente por sus propios imperativos<\/em>.\u201d<\/p>\n<p>En 1936, <strong>ANV<\/strong> alcanza hist\u00f3ricamente su cenit program\u00e1tico en la  Asamblea Nacional de Bilbao. En \u00e9l se se\u00f1ala que la \u00fanica limitaci\u00f3n a la soberan\u00eda del Pa\u00eds Vasco, como conjunto de las seis regiones vascas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Lapurdi, Nafarroa y Zuberoa, son los convenios internacionales que Euskadi como estado independiente y reunificado libremente pacte; <strong>ANV<\/strong> aboga por una confederaci\u00f3n de pueblos libres. Su programa socio-econ\u00f3mico se puede enmarcar en lo que hoy en d\u00eda [1986] entendemos como modelo de <em>econom\u00eda mixta<\/em> ya que siendo antimonopolista y anticapitalista, al poner en manos del estado vasco los nervios fundamentales de la econom\u00eda, aboga tambi\u00e9n por la iniciativa privada, bajo fiscalizaci\u00f3n del estado, en los dem\u00e1s aspectos de la actividad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan su programa (\u201c<em>Programa de <strong>Eusko Abertzale Ekintza, Acci\u00f3n Nacionalista Vasca<\/strong><\/em>\u201d, 1936), \u201c<em>estar\u00e1n en poder del Estado el suelo, las riquezas naturales, las fuentes de energ\u00eda, la gran industria, los medios de comunicaci\u00f3n y trasporte, la banca, el ahorro, los seguros y, ene general, los nervios fundamentales de la econom\u00eda, as\u00ed como aquellas actividades que requieran el empleo de masas trabajadoras y cuyo fin sea servicio de inter\u00e9s com\u00fan<\/em>.\u201d La iniciativa privada se admite en los dem\u00e1s aspectos de la actividad humana, sin m\u00e1s limitaci\u00f3n que la de no explotar a otros, \u201c<em>para lo cual se dictar\u00e1n leyes que garanticen al trabajador el producto integro de su fuerza de trabajo<\/em>\u201d.<\/p>\n<p>(4)\u00a0\u00a0 A\u00f1adido el 28 de Mayo de 2007, tras el triunfo de <strong>ANV<\/strong> en las elecciones antidemocr\u00e1ticas y fraudulentas de Euskadi Sur. El trabajo de C. Ulises Moulines (<em>Manifiesto nacionalista (o hasta separatista, si me apuran<\/em>), 2002) abunda en la tesis de que el nacionalismo puede ser liberal, progresista y dem\u00f3crata.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong> <\/p>\n<h2 align=\"center\">HACIA UNA ECONOMIA DEMOCRATICA<\/h2>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Dividimos este trabajo en cinco apartados:<\/p>\n<p>(a) Econom\u00eda post-marxista y la especificidad del trabajo<\/p>\n<p>(b) Introducci\u00f3n a la econom\u00eda radical<\/p>\n<p>(c) Democracia liberal, capitalismo y estado del bienestar<\/p>\n<p>(d) Econom\u00eda democr\u00e1tica<\/p>\n<p>(e) Declaraci\u00f3n de derechos econ\u00f3micos<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<h3>(a) ECONOMIA POSTMARXISTA Y LA  ESPECIFICIDAD DEL TRABAJO<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>1. <em>Econom\u00eda post-marxista<\/em><\/p>\n<p>Durante las dos \u00faltimas d\u00e9cadas una tendencia de la teor\u00eda econ\u00f3mica marxista ha ido divergiendo del marxismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Lo que puede llamarse &#8216;econom\u00eda post-marxista&#8217; tiene en com\u00fan con el marxismo cl\u00e1sico un \u00e9nfasis en las relaciones de clase que est\u00e1n ausentes en las otras escuelas econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>El enfoque econ\u00f3mico post-marxista afirma la centralidad de las clases, el beneficio y otras caracter\u00edsticas a la hora de entender el sistema capitalista mundial avanzado. Su cr\u00edtica al modelo econ\u00f3mico cl\u00e1sico se basa no tanto en el problema del determinismo econ\u00f3mico &#8211;la relaci\u00f3n entre lo econ\u00f3mico y lo no-econ\u00f3mico&#8211; como en la concepci\u00f3n cl\u00e1sica de la econom\u00eda como tal. Aqu\u00ed, los economistas post-marxistas o radicales han identificado otra forma de economicismo: evitando las pr\u00e1cticas culturales y pol\u00edticas de la constituci\u00f3n de lo econ\u00f3mico, el modelo cl\u00e1sico reduce la producci\u00f3n capitalista a un asunto restrictivo &#8211;mejor empobrecido&#8211; de la variedad de pr\u00e1cticas que juntamente determinan la din\u00e1mica de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El uso de valores de trabajo para determinar precios, salarios, y beneficios ha sido comprobado que es innecesario. Desde un punto de vista estrictamente formal los inputs y outputs pueden ser medidos indiferentemente en horas de trabajo, matas de ma\u00edz o toneladas de acero; ning\u00fan resultado matem\u00e1tico gira acerca de la unidad de medida que sea adoptada (Bowles y Gintis 1977,1981). As\u00ed, la teor\u00eda de valor trabajo es inocente del cargo de ser il\u00f3gica y las contradicciones matem\u00e1ticas solo son culpables de redundancia.<\/p>\n<p>(De acuerdo con Morisima, 1973, la explotaci\u00f3n del trabajo existe si, y solo si, los beneficios son positivos. Esto es conocido como el teorema marxista fundamental. El error consiste en la inferencia de que su veracidad exige que los beneficios sean expresados por la explotaci\u00f3n del trabajo. Ya que como muchos economistas han observado (Bowles y Gintis 1981, Wolff 1981, Roemer 1982, Samuelson 1982) <em>cada<\/em> mercanc\u00eda (no solo la fuerza de trabajo) es explotada bajo el capitalismo. El petr\u00f3leo, por ejemplo, puede ser elegido para ser el valor numerario, y pueden calcularse los valores de todas las mercanc\u00edas en petr\u00f3leo contenido. Se puede probar que los beneficios son positivos si, y solo si, el petr\u00f3leo es explotado, en el sentido en que una cantidad de petr\u00f3leo contenido en la producci\u00f3n de una unidad de petr\u00f3leo es menor que la unidad de petr\u00f3leo &#8211;por tanto el petr\u00f3leo da m\u00e1s en la producci\u00f3n de lo que se requiere. As\u00ed la explotaci\u00f3n de trabajo no es la explotaci\u00f3n para beneficios y acumulaci\u00f3n no m\u00e1s que lo es la explotaci\u00f3n de petr\u00f3leo, de ma\u00edz, o de acero.)<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el c\u00e9lebre teorema de Okishio (1961,1972) ha propiciado una reconsideraci\u00f3n de la teor\u00eda de Marx a la ca\u00edda de tendencia de la tasa de beneficio debida al aumento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital.<\/p>\n<p>Ambos, la desaparici\u00f3n de la teor\u00eda de la ca\u00edda de tendencia del beneficio debido al incremento de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital, y el desplazamiento de la teor\u00eda de valor trabajo de su privilegiada posici\u00f3n en la econom\u00eda marxista son entre otras las primeras consecuencias del intento post-marxista de crear una teor\u00eda no economicista en la que la acci\u00f3n humana guiada por la pol\u00edtica y la cultura tanto como por consideraciones econ\u00f3micas puedan jugar un mayor papel.<\/p>\n<p>Los aparentes resultados de la econom\u00eda post-marxista aparecen a primera vista bochornosos, casi enteramente negativos y perplejos; ya que parecen que quitan a la econom\u00eda marxista dos de sus m\u00e1s fundamentales estructuras y principios din\u00e1micos. Sin embargo, es precisamente este tratamiento post-marxista de la especificidad del trabajo la que es la base de su distinta relaci\u00f3n entre la pol\u00edtica, la cultura y la econom\u00eda.<\/p>\n<p>2. <em>La especificidad del trabajo<\/em><\/p>\n<p>Analizando la producci\u00f3n capitalista, todos los marxistas consideran al trabajo como distinto de los dem\u00e1s inputs. La econom\u00eda marxista argumenta que los beneficios surgen del hecho de que el capitalista paga por la fuerza del trabajo del trabajador, pero obtiene el beneficio del trabajo de ese trabajador. La diferencia entre los dos es precisamente el pilar sobre el que pivota toda la estructura de la econom\u00eda marxista.<\/p>\n<p>La naturaleza especial del problema del llevar a cabo el contrato entre el empleado y el empleador era un tema central para Marx, quien se refer\u00eda al mismo como el problema de extraer &#8216;trabajo&#8217; de la &#8216;fuerza de trabajo&#8217;. El capitalista compra la capacidad del trabajador para producir (fuerza de trabajo), y debe hacer luego frente al problema de realmente extraer un adecuado nivel de trabajo (Marx 1967, pp. 274-275).<\/p>\n<p>Seg\u00fan la econom\u00eda marxista cl\u00e1sica, la especificidad del trabajo se identifica como su caracter\u00edstica \u00fanica para crear un valor mayor que su propio valor, el resultado siendo la plusval\u00eda o beneficio para el empleador. (M\u00e1s formalmente, el valor de la fuerza de trabajo es menor que el valor de uso (para el capitalista) del trabajo.)<\/p>\n<p>Como se ha indicado la fuerza de trabajo como &#8216;mercanc\u00eda&#8217; no es \u00fanica en su propiedad de producir m\u00e1s valor que el que contiene. En efecto, en una econom\u00eda capaz de producir plusval\u00eda, cualquier mercanc\u00eda tiene esa capacidad. (Una prueba de esta afirmaci\u00f3n aparece en Roemer, 1982, Ap\u00e9ndice al cap\u00edtulo 6; y en Bowles y Gintis, 1981.)<\/p>\n<p>El modelo post-marxista del proceso de producci\u00f3n es completamente independiente de la cl\u00e1sica teor\u00eda del valor trabajo (Bowles y Gintis 1981,1985). El concepto anal\u00edtico central en el modelo post-marxista del proceso de producci\u00f3n es lo que puede ser considerado como una distinci\u00f3n substantiva m\u00e1s que formal entre el trabajo y la fuerza de trabajo, basado en el tratamiento del trabajo como un iniciador de <em>pr\u00e1cticas<\/em> m\u00e1s que como un objeto.<\/p>\n<p>En la propia teor\u00eda del valor de Marx, el trabajador est\u00e1 representado por el conjunto de mercanc\u00edas-salario que reproduce al trabajador en su standard de vida usual. El trabajo no est\u00e1 representado como una pr\u00e1ctica sino como un output o mejor como un valor de uso del capitalista.<\/p>\n<p>Si el trabajo es tratado como un objeto, poco diferente (excepto quiz\u00e1 moralmente) de los dem\u00e1s inputs, la distinci\u00f3n entre trabajo y fuerza de trabajo no tiene mayor inter\u00e9s te\u00f3rico que una simple traducci\u00f3n de una m\u00e9trica (horas) a otra (trabajo); la cantidad de trabajo usado podr\u00eda ser representado como un cierto m\u00faltiple del numero de horas de alquiler. En este caso pueden obtenerse los siguientes resultados teor\u00e9ticos desafortunados en un modelo competitivo del tipo descrito por Marx en su Volumen 3 del <em>Capital<\/em>.<\/p>\n<p>Primero, el capitalista puede ser forzado por presiones competitivas a utilizar tecnolog\u00edas eficientes, y a adoptar una organizaci\u00f3n eficiente de la producci\u00f3n. Se sigue que ni las tecnolog\u00edas ni la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n pueden ser alteradas por un cambio en la propiedad de las empresas o en la estructura de decisi\u00f3n de las empresas al menos que ese cambio altere el input relativo o los precios del output. La implicaci\u00f3n clara es que un cambio hacia el control democr\u00e1tico por parte de los trabajadores podr\u00eda alterar la distribuci\u00f3n de renta en la empresa, pero podr\u00eda cambiar la organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n solo a costa de bajar la productividad.<\/p>\n<p>Segundo, lo mismo que el capitalista evitar\u00e1 pagar m\u00e1s por una tonelada de carb\u00f3n que el m\u00ednimo precio de demanda, as\u00ed tambi\u00e9n intentar\u00e1 el menor precio para la hora de la fuerza de trabajo, prefiriendo emplear mujeres a hombres, o negros a blancos, etc., si sus salarios (para un nivel equivalente de capacidad productiva) son menores. Esos que, por razones racistas, sexistas, u otras cualesquiera, persisten en emplear trabajo de hombre blanco de alto salario ser\u00e1n eliminados por competici\u00f3n.<\/p>\n<p>Tercero, y finalmente, si el trabajo es \u00absolo otro input m\u00e1s\u00bb, entonces cualquier unidad de trabajo no vendida debe ser considerada como voluntariamente retirada del mercado. Pues, como sucede con las camisas en el mercado del vestido, el exceso de demanda puede generalmente ser eliminado si el vendedor quiere bajar sus precios. En este caso, el desempleo puede ser considerado como voluntario, basado en rehusar a trabajar por una m\u00e1s baja forma de salario.<\/p>\n<p>La importancia pol\u00edtica de estas tres consecuencias de tratar el trabajo como un objeto es demasiado clara. La primera constituye una negaci\u00f3n total de la cr\u00edtica de dominaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n de la vida de trabajo. Ya que si las empresas dirigidas por los trabajadores organizar\u00edan la producci\u00f3n de forma no diferente a las empresas capitalistas, el asunto deviene una elecci\u00f3n trivial de patrones, ninguno de los cuales ejerce una sustantiva opci\u00f3n en la determinaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda y de la estructura de la vida del trabajo<\/p>\n<p>La segunda implicaci\u00f3n de tratar el trabajo como un objeto es que el racismo, el sexismo y cualquier otra forma de discriminaci\u00f3n pueden ser tratados como un resultado natural de la competitiva b\u00fasqueda de sobre-beneficios del capital. Racismo y sexismo pueden existir, pero solo como atributos culturales (o quiz\u00e1 &#8216;superestructurales&#8217;) aut\u00f3nomamente reproducidos y a pesar de la estructura del proceso de acumulaci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista.<\/p>\n<p>El tercero implica que el desempleo es causado por elecciones de los trabajadores en lugar de por la estructura del capitalismo. Adem\u00e1s, el desempleo no es la fuente de un despilfarro social, ni siquiera un problema social &#8212; no menor que el hecho de que muchos trabajadores no eligen trabajar todo el tiempo.<\/p>\n<p>El tratamiento del trabajo como un <em>objeto<\/em> alcanza as\u00ed una radical divisi\u00f3n en el pensamiento econ\u00f3mico: la pol\u00edtica y la cultura han desaparecido de la producci\u00f3n. Dado que la producci\u00f3n es eficiente y apol\u00edtica, la cr\u00edtica socialista de la producci\u00f3n capitalista &#8211;que es no-democr\u00e1tica, injusta y despilfarradora&#8211; se ve restringida al problema de la distribuci\u00f3n de la propiedad. El socialismo es reducido de esta forma a redistribuci\u00f3n de la propiedad con la adici\u00f3n cultural de la divulgaci\u00f3n de &#8216;nuevos valores&#8217;<\/p>\n<p>Sin embargo, puede ser f\u00e1cilmente demostrado que cuando el trabajo es tratado como una <em>pr\u00e1ctica<\/em> en lugar de como un objeto, cada una de las anteriores implicaciones es contradicha de forma clara.<\/p>\n<p>Para esto adoptaremos un simple modelo de extracci\u00f3n de trabajo de la fuerza de trabajo, siguiendo a Bowles y Gintis.<\/p>\n<p>El proceso de producci\u00f3n puede ser representado por dos relaciones:<\/p>\n<p>(i) La combinaci\u00f3n de inputs de trabajo con inputs de no-trabajo para producir un determinado output; (ii) la extracci\u00f3n de trabajo de la fuerza de trabajo a trav\u00e9s de la combinaci\u00f3n de la fuerza de trabajo con otros inputs que el propietario incluye para inducir un nivel espec\u00edfico de intensidad de trabajo.<\/p>\n<p>La primera puede llamarse la relaci\u00f3n input-output; la segunda la relaci\u00f3n de extracci\u00f3n de trabajo. (La \u00faltima es precisamente la relaci\u00f3n que falta, que est\u00e1 ausente de los modelos de Sraffa, Keynes y neocl\u00e1sicos que contemplan el tratamiento del trabajo como un objeto.)<\/p>\n<p>El trabajo ha de ser extra\u00eddo de la fuerza de trabajo porque los trabajadores no querr\u00e1n seguir con el tipo de intensidad de trabajo que maximiza los beneficios. Esto no es porque el trabajo sea naturalmente desagradable, como la teor\u00eda de la &#8216;des-utilidad del trabajo&#8217; desde Adam Smith hasta nuestros d\u00edas lo considera. La forma en que el trabajador experiencia el trabajo, y las motivaciones, resentimientos y resistencias resultantes derivan de manera importante de la organizaci\u00f3n social del propio proceso de producci\u00f3n. En efecto, la estructura social del proceso de producci\u00f3n capitalista &#8211;m\u00e1s particularmente su forma autoritaria y explotadora&#8211; induce un nivel de conflicto sobre la organizaci\u00f3n e intensidad del trabajo por encima y m\u00e1s all\u00e1 de los conflictos inducidos por el simple libre problema a\u00f1adido que puede existir en cualquier organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>3. <em>La extracci\u00f3n del trabajo<\/em><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se extrae el trabajo? El poder del capital sobre el trabajo deriva de la necesidad de los trabajadores por empleo como medio de forma de vida, y de la escasez de empleo.<\/p>\n<p>La escasez de empleo simplemente significa que los empleos son dif\u00edciles de encontrar, y que los que los tienen quieren mantenerlos. El \u00fanico poder formal del empleador sobre el trabajador &#8211;el derecho de emplear y despedir&#8211; depende de la escasez de trabajo y de la dependencia del trabajador sobre el empleo. As\u00ed, la extracci\u00f3n de trabajo de la fuerza del trabajo debe ser inducida impulsando el miedo al despido.<\/p>\n<p>Espec\u00edficamente, el empleador puede elevar el coste esperado al trabajador de seguir una estrategia de no-trabajo por cualquiera de las siguientes contra-estrategias:<\/p>\n<p>(i) Elevando el coste esperado de perder el empleo propio; (ii) elevando la probabilidad de ser despedido si se detecta una estrategia de no-trabajo; y (iii) incrementando la probabilidad de ser detectado si se persigue una estrategia de no-trabajo.<\/p>\n<p>Incrementado la aplicaci\u00f3n de estas estrategias, podemos entender por qu\u00e9 las tres anteriores implicaciones del punto de vista del trabajo como objeto &#8211;producci\u00f3n eficiente, no discriminaci\u00f3n, y no desempleo involuntario&#8211; son falsas.<\/p>\n<p>Primero, la probabilidad de que una estrategia de no-trabajo sea detectada por el empleador depender\u00e1 de la organizaci\u00f3n del trabajo y de la eficiencia del sistema de supervisi\u00f3n capitalista. El capitalista puede organizar el proceso de trabajo de forma que el funcionamiento de cada trabajador sea m\u00e1s visible y medible. Aun cuando las t\u00e9cnicas de producci\u00f3n sean menos eficientes en el sentido de input-output, pueden ser provechosas debido a su habilidad de asegurar un alto nivel de fuerza de trabajo (esfuerzo). Similarmente, el capitalista puede desviar recursos de la producci\u00f3n a la vigilancia &#8211;en la forma de cuidadosa contabilidad, equipamiento electr\u00f3nico, vigilancia personal, y otros. En cualquier caso, la afirmaci\u00f3n de que las presiones de reducci\u00f3n de coste hacen eficiente la producci\u00f3n capitalista ha de ser rechazada.<\/p>\n<p>Segundo, el considerar la probabilidad de ser despedido si se detecta una estrategia de no-trabajo. Por simplicidad, representamos esta probabilidad como una funci\u00f3n decreciente de la unidad de fuerza de trabajo. Si el despedir un trabajador incita a huelga o a aflojar la marcha del funcionamiento de los trabajadores, el capitalista lo pensar\u00e1 dos veces antes de despedir a un trabajador cuya estrategia de no-trabajo haya sido detectada. En general, el grado de unidad de la fuerza de trabajo depender\u00e1 de sus credenciales de raza, sexo, edad, basadas en otras divisiones &#8211;incluyendo diferencias en salario y status jer\u00e1rquico dentro de la empresa. As\u00ed, como Roemer (1979,1982), Reich (1980) y otros han demostrado, la discriminaci\u00f3n capitalista puede facilitar el despido del trabajador y as\u00ed debilitar el poder de acuerdo de los trabajadores promoviendo la divisi\u00f3n, la distinci\u00f3n y jerarqu\u00eda individual, a pesar de que tales pol\u00edticas sean costosas desde el punto de vista de la eficiencia. La discriminaci\u00f3n es as\u00ed consistente con la maximizaci\u00f3n del beneficio racional en una econom\u00eda competitiva.<\/p>\n<p>Finalmente, consideremos la estrategia capitalista, de elevar el coste del trabajador a ser despedido. En vista del hecho de que la expectativa del trabajador de la duraci\u00f3n de desempleo, y del nivel de los beneficios del desempleo est\u00e1n ambos fuera del control de la empresa, el \u00fanico medio por el que el capitalista puede elevar el coste al trabajador de ser despedido es pagar al trabajador m\u00e1s que el salario que har\u00eda el trabajador indiferente. Pero si el salario que maximiza el beneficio es as\u00ed mayor que el precio demandado por el trabajador, otros trabajadores que no tienen trabajo preferir\u00e1n tambi\u00e9n tener un trabajo a ese salario m\u00e1s bien que permanecer desempleados. Y si \u00e9ste es el caso, est\u00e1n desempleados de forma involuntaria de acuerdo con un razonable sentido del t\u00e9rmino. La escasez de trabajo implica desempleo involuntario, y al contrario.<\/p>\n<p>As\u00ed, este simple modelo de la extracci\u00f3n del trabajo ilustra el hecho de que la maximizaci\u00f3n del beneficio y el equilibrio del mercado de trabajo &#8211;aun bajo las m\u00e1s duras condiciones de competici\u00f3n&#8211; no conducen a un equilibrio del mercado. El desempleo, en el contexto de la producci\u00f3n capitalista, es involuntario y un derroche. La fundamentaci\u00f3n micro-econ\u00f3mica del &#8216;ejercito de reserva&#8217; y su papel, el sometimiento del trabajo al capital, es as\u00ed de esta forma vindicado por un modelo en el que el trabajo se representa como una <em>pr\u00e1ctica<\/em> m\u00e1s que como una mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Dada el concepto de trabajo como pr\u00e1ctica, y de la explotaci\u00f3n y dominaci\u00f3n de trabajo a trav\u00e9s de las estructuras de poder, es ir\u00f3nico y lamentable que en el pasado medio siglo la econom\u00eda marxista haya sido asociada con una concepci\u00f3n economicista del marxismo.<\/p>\n<p>Si el an\u00e1lisis post-marxista que presentamos es correcto, la supuesta oposici\u00f3n entre por un lado cultura y pol\u00edtica y por otro econom\u00eda est\u00e1 basado en una concepci\u00f3n falsa de la econom\u00eda como apol\u00edtica y sin contenido cultural<\/p>\n<p>La econom\u00eda marxista cl\u00e1sica comparte con su adversario neo-cl\u00e1sico, una concepci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista como un sistema contractual de cambio basado en la propiedad, un sistema de producci\u00f3n generalizada de mercanc\u00edas. Como tal, los aspectos pol\u00edticos de la econom\u00eda est\u00e1n confinados a la protecci\u00f3n de los derechos de propiedad y el llevar a cabo los contratos. Ambas esferas pol\u00edticas recaen en el estado m\u00e1s que en la econom\u00eda. La econom\u00eda es as\u00ed esencialmente apol\u00edtica.<\/p>\n<p>(V\u00e9ase Bowles y Gintis, 1983, sobre la naturaleza <em>pol\u00edtica<\/em> de la econom\u00eda pol\u00edtica.)<\/p>\n<p>La extracci\u00f3n de trabajo descrita anteriormente ilustra uno de los mayores defectos de esa concepci\u00f3n. Ya que demuestra que una relaci\u00f3n fundamental capitalista, la que existe entre empleador y empleado, no puede ser tratada como un contrato que se hace cumplir por medio del aparato coercitivo del estado.<\/p>\n<p>La econom\u00eda capitalista es pol\u00edtica porque el poder de hacer cumplir el cambio de trabajo debe ser incluido en la estructura de la propia producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>La tendencia a igualar lo end\u00f3geno con lo econ\u00f3mico y lo ex\u00f3geno con lo no-econ\u00f3mico es as\u00ed cuestionada, ya que el cumplimiento del contrato de trabajo y la determinaci\u00f3n de la intensidad de trabajo es claramente end\u00f3geno a la econom\u00eda, aun cuando exhibe aspectos que normalmente son considerados como pol\u00edticos.<\/p>\n<p>4. <em>La distinci\u00f3n del status de lo ex\u00f3geno\/end\u00f3geno<\/em><\/p>\n<p>Un asunto central a la econom\u00eda desarrollada por los te\u00f3ricos post-marxistas es el punto de vista de que la econom\u00eda produce gente tanto como mercanc\u00edas. M\u00e1s generalmente, las preferencias, deseos, sentimientos, capacidades de los trabajadores y de otros son transformadas en el proceso de producci\u00f3n como los recursos materiales son convertidos en mercanc\u00edas acabadas.<\/p>\n<p>La particularidad del enfoque marxista (de ambos, tanto del cl\u00e1sico como del post) es que el cambio es representado como sustancialmente el resultado de un proceso end\u00f3geno. Mientras el desarrollo ex\u00f3geno puede ser de considerable importancia, el cambio se explica por la erosi\u00f3n (o consolidaci\u00f3n) generada internamente de las condiciones para la reproducci\u00f3n de las reacciones sociales que definen el <em>statu quo<\/em>.<\/p>\n<p>Mientras los modelos marxistas cl\u00e1sicos generan el cambio end\u00f3genamente desde el modo de producci\u00f3n, el modelo post-marxista genera el cambio end\u00f3geno desde las pr\u00e1cticas de los agentes estructurados por las relaciones capitalistas de producci\u00f3n y su articulaci\u00f3n en la familia, el estado, la escuela y otros centros. As\u00ed, el modelo post-marxista est\u00e1 basado en una concepci\u00f3n mucho m\u00e1s compleja de la reproducci\u00f3n de las relaciones sociales de producci\u00f3n que definen el sistema capitalista.<\/p>\n<p>Dos aspectos distintivos de la teor\u00eda de reproducci\u00f3n son de particular importancia. La reproducci\u00f3n de las estructuras de dominaci\u00f3n &#8211;sean de clase, estado, raza, g\u00e9nero u otras&#8211; no est\u00e1 asegurada por la propia estructura. Tampoco es la no-reproducci\u00f3n de las estructuras garantizada por la l\u00f3gica de la estructura. Por el contrario, la reproducci\u00f3n de cada estructura es el resultado contingente de pr\u00e1cticas individuales y colectivas que tienen lugar a trav\u00e9s de la sociedad y por tanto estructuradas por una entera variedad de relaciones sociales.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de las crisis econ\u00f3micas ilustra esta diferencia:<\/p>\n<p>El modelo marxista cl\u00e1sico genera la crisis desde la l\u00f3gica interna del modo de producci\u00f3n capitalista &#8211;a menudo desde la elevaci\u00f3n de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital o desde la inestabilidad e insuficiencia de la demanda agregada. Las influencias pol\u00edticas o de otro tipo son consideradas como los outputs de este proceso no su l\u00f3gica. As\u00ed, las influencias pol\u00edticas, culturales e ideol\u00f3gicas permanecen intervenciones emp\u00edricas ex\u00f3genas en el, al por otra parte, auto-contenido trabajo de la l\u00f3gica del modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras no se duda de la centralidad de la tasa de beneficio en la teor\u00eda de la crisis, la teor\u00eda post-marxista pone las ra\u00edces del an\u00e1lisis de la tasa de beneficio en la variedad de las relaciones de poder que median la relaci\u00f3n del capital al trabajo, al estado y a agentes econ\u00f3micos externos. Es m\u00e1s, la relaci\u00f3n entre la tasa de beneficio y la reproducci\u00f3n del sistema capitalista no se representa de forma directa, sino m\u00e1s bien mediado por la organizaci\u00f3n pol\u00edtica, la estructura familiar, la ideolog\u00eda, la escuela y otras relaciones. (Una baja o descendiente tasa de beneficio solo se constituye como crisis bajo condiciones que no se pueden especificar de forma total sino es por referencia a fen\u00f3menos generalmente considerados como superestructurales, &#8216;externos&#8217;, al modo de producci\u00f3n capitalista.)<\/p>\n<p>As\u00ed la teor\u00eda post-marxista como se ha desarrollado en la tradici\u00f3n de Kalecki por Boddy y Crotty (1975), Weisskopf (1979) y otros considera la articulaci\u00f3n de la econom\u00eda capitalista y el estado con otras econom\u00edas de importancia central, una presi\u00f3n hacia la baja en beneficios ocurriendo posiblemente a trav\u00e9s del movimiento pol\u00edtico inducido hacia el pleno empleo, la socializaci\u00f3n de la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo alcanzada por la extensi\u00f3n del estado del bienestar, o una deteriorizaci\u00f3n en los t\u00e9rminos internacionales de mercado reflejando tendencias hacia mundializaci\u00f3n de la econom\u00eda y ascendencia de lo militar (v\u00e9ase Bowles, Gordon y Weisskopf 1984,1986).<\/p>\n<p>Las principales orientaciones teor\u00e9ticas de esta posici\u00f3n pueden resumirse en las siguientes proposiciones:<\/p>\n<p>(i) El cambio es el efecto de la interacci\u00f3n de estructura y pr\u00e1ctica (o en t\u00e9rminos m\u00e1s comunes, sistema y acci\u00f3n);<\/p>\n<p>(ii) ninguna puede ser reducida a la otra o tomada ex\u00f3genamente;<\/p>\n<p>(iii) la reproducci\u00f3n o transformaci\u00f3n de una estructura dada generalmente conlleva acciones y discursos estructurados por otros centros de actividad social; y<\/p>\n<p>(iv) dado que los actores son transformados por su propia y otras pr\u00e1cticas, el proceso de cambio es irreversible en el mismo sentido que se considera que el aprendizaje es irreversible.<\/p>\n<p>(La pareja estructura\/pr\u00e1ctica sustituye a la pareja ex\u00f3geno\/end\u00f3geno.)<\/p>\n<p>La teor\u00eda post-marxista de cambio (y de crisis econ\u00f3mica) ha sido desarrollada con respecto a particulares articulaciones estructuradas de econom\u00edas capitalistas, estados, familias y otros. Esta articulaci\u00f3n de estructuras, a menudo denominada <em>estructuras sociales de acumulaci\u00f3n<\/em>, es un marco conceptual para el an\u00e1lisis de la reproducci\u00f3n y transformaci\u00f3n del sistema que ocupa un terreno teor\u00e9tico entre las grandes abstracciones de la teor\u00eda marxista &#8211;clases, modo de producci\u00f3n&#8211; y la investigaci\u00f3n emp\u00edrica de las sociedades concretas.<\/p>\n<p>As\u00ed, por ejemplo, Gordon, Edwards y Reich (1982) y otros han desarrollado el concepto de estructura social de acumulaci\u00f3n de las sociedades liberales democr\u00e1tico-capitalistas avanzadas en la era desde la segunda guerra mundial, mientras Amin (1976), Cardoso y Falleto (1970) y otros han desarrollado el distinto concepto de estructura social de acumulaci\u00f3n en la sociedades perif\u00e9ricas capitalistas del Tercer Mundo.<\/p>\n<p>Estas y otras contribuciones parecidas intentan dar un modelo de la estructuraci\u00f3n tanto pol\u00edtica y cultural como econ\u00f3mica del proceso de acumulaci\u00f3n y la forma en que el proceso de acumulaci\u00f3n da lugar al cambio potencial no solo en su marco institucional sino tambi\u00e9n en otras estructuras sociales.<\/p>\n<p>5. <em>Concluyendo<\/em><\/p>\n<p>En la teor\u00eda post-marxista, la sociedad se considera como una totalidad integrada de estructuras reproductivas y contradictorias ninguna de las cuales tienen un monopolio sobre los asuntos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n ex\u00f3geno\/end\u00f3geno es cong\u00e9nita a los economistas neo-cl\u00e1sicos no solo por su utilidad como un mecanismo simplificador sino por su servicio en la justificaci\u00f3n o administraci\u00f3n del orden capitalista.<\/p>\n<p>Los economistas neocl\u00e1sicos invocan la distinci\u00f3n ex\u00f3geno\/end\u00f3geno para desviar las cr\u00edticas de injusticia econ\u00f3mica, inseguridad, dictadura en el puesto de trabajo, y alienaci\u00f3n del trabajo fuera de la econom\u00eda y localizar el origen de esos problemas sociales en variables ex\u00f3genas a su modelo: las preferencias individuales, las tecnolog\u00edas, dotaciones naturales, y la distribuci\u00f3n de los t\u00edtulos de propiedad.<\/p>\n<p>Su razonamiento es impecable. Si uno acepta el modelo general de equilibrio (e imagina que tal soluci\u00f3n es \u00fanica), uno es obligado a unir cualquier resultado no agradable a una de las variables ex\u00f3genas mencionadas.<\/p>\n<p>La importancia de ese <em>tour de force<\/em> es que la critica al capitalismo se trasforma en un lamento contra la naturaleza &#8211;sea la naturaleza humana que subyace las preferencias individuales o el mundo natural que limita e informa nuestro nivel tecnol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Los ejecutores de las teor\u00edas neocl\u00e1sicas persiguen unos objetivos mucho m\u00e1s pr\u00e1cticos: despliegan modelos keynesianos, teor\u00eda del capital humano, tablas input-output y otras para guiar m\u00e1s inteligentemente gobiernos j\u00f3venes y pol\u00edticas de corporaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras los unos usan la distinci\u00f3n ex\u00f3geno\/end\u00f3geno para desplazar la responsabilidad de resultados no agradables, los otros usan tal distinci\u00f3n para focalizar la atenci\u00f3n sobre las formas de estado o intervenci\u00f3n corporativa que puede ser usada para corregir las deficiencias econ\u00f3micas. Para los ejecutores las variables ex\u00f3genas son el verdadero instrumento pol\u00edtico que ellos (o aquellos a los que ellos dan informaci\u00f3n) controlan. As\u00ed un modelo macroecon\u00f3mico arquet\u00edpico de los ejecutores incluir\u00e1, como par\u00e1metros determinados ex\u00f3genamente, la tasa de ganancia de las corporaciones y el nivel de gasto del gobierno, ambos vistos como instrumentos pol\u00edticos a ser manipulados hacia el objetivo de crecimiento econ\u00f3mico estable u otro objetivo social deseable. Las variable end\u00f3genas &#8211;nivel de inversi\u00f3n o demanda de consumo en este caso, por ejemplo&#8211; miden estos fen\u00f3menos que escapan a la manipulaci\u00f3n directa del ejecutor pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Los economistas neocl\u00e1sicos sacan su inspiraci\u00f3n para el uso de la distinci\u00f3n ex\u00f3geno\/end\u00f3geno de la teor\u00eda liberal del estado. Para ellos, el estado democr\u00e1tico liberal es el medio por el cual la distribuci\u00f3n de la propiedad se desplaza a una cr\u00edtica de las preferencias de los votantes. Para los ejecutivos, la exogeneidad del estado &#8211;su autonom\u00eda respecto a la econom\u00eda&#8211; es esencial para su concepci\u00f3n de una intervenci\u00f3n pol\u00edtica aut\u00f3noma a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n de las variables ex\u00f3genas de su modelo. (V\u00e9ase, sin embargo, Carnoy, 1984, acerca del papel social de un estado cada vez m\u00e1s complejo.)<\/p>\n<p>Los par\u00e1metros estructurales tomados a menudo como datos en el modelo neocl\u00e1sico son precisamente el objeto de an\u00e1lisis de los cr\u00edticos post-marxistas. Completamente aparte de la orientaci\u00f3n hist\u00f3rica del marxismo como un cuerpo de pensamiento, no es sorprendente que las relaciones estructurales tomadas como ex\u00f3genas por los te\u00f3ricos neocl\u00e1sicos sean generalmente tomadas como end\u00f3genas por los cr\u00edticos post-marxistas.<\/p>\n<p>Hacer que las relaciones econ\u00f3micas sean end\u00f3genas posibilitar\u00e1 el entender c\u00f3mo puedan cambiar y cambian. Estamos pues tanto ante un proyecto pol\u00edtico como ante una pr\u00e1ctica acad\u00e9mica.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong> <\/p>\n<h3>(b) INTRODUCCION A LA  ECONOMIA POLITICA RADICAL<\/h3>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>La perspectiva radical propone que los actuales problemas econ\u00f3micos y sociales tienen sus ra\u00edces en estructuras fundamentales del sistema econ\u00f3mico capitalista. Si queremos seriamente hacer frente a los problemas actuales, implica que nos movamos hacia una forma diferente de sistema econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Los economistas radicales han construido su enfoque de acuerdo a ocho \u00e1reas de trabajo y an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>1. <em>Modos de producci\u00f3n y estructura econ\u00f3mica<\/em><\/p>\n<p>La estructura y evoluci\u00f3n de cualquier sociedad es probablemente formada fundamentalmente por el &#8216;modo de producci\u00f3n&#8217; dominante en esa sociedad, la forma en la que la gente se re\u00fane para producir sus medios b\u00e1sicos de vida y por c\u00f3mo es controlado y distribuido el producto plusval\u00eda resultante.<\/p>\n<p>Este argumento introductorio proporciona la base de un punto de vista <em>materialista<\/em> de la historia, una perspectiva sugerente de que el c\u00f3mo vivimos y pensamos est\u00e1 fundamentalmente formada por las estructuras materiales de producci\u00f3n, distribuci\u00f3n y cambio.<\/p>\n<p>2. <em>Las caracter\u00edsticas definitorias del capitalismo<\/em><\/p>\n<p>Dentro de este marco, es \u00fatil caracterizar el tipo de sistema econ\u00f3mico, o &#8216;modo de producci\u00f3n&#8217; que domina nuestras vidas materiales. Los radicales se refieren a tal sistema como capitalismo o modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista radical, el capitalismo tiene algunas caracter\u00edsticas distintivas. En general, de acuerdo con Bolwes y Edwards (1985 p. 68), \u00ab<em>El capitalismo es un sistema econ\u00f3mico en el que las mercanc\u00edas son producidas para el beneficio usando bienes capital privadamente pose\u00eddos y trabajo asalariado<\/em>.\u00bb Esta distinci\u00f3n general conlleva tres aspectos b\u00e1sicos del sistema capitalista: primero, el proceso de trabajo produce mercanc\u00edas; segundo, los bienes capital usados en la producci\u00f3n est\u00e1n privadamente pose\u00eddos; y tercero, el trabajo empleado es primordialmente trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Veamos brevemente cada una de estas tres caracter\u00edsticas:<\/p>\n<p>(a) Las <em>mercanc\u00edas<\/em> son bienes y servicios que son producidos principalmente con el objetivo de venderlos para obtener beneficio al cambio. Son diferentes de los bienes y servicios producidos para el uso de uno mismo, por ejemplo, o para intercambio por truque.<\/p>\n<p>(b) El capitalismo caracteriza una<em> propiedad privada de los bienes capital<\/em> &#8211;las plantas, oficinas, u m\u00e1quinas que ayudan a hacernos productivos. Los bienes capital no son, o no necesitan ser siempre, pose\u00eddos privadamente. Muchas empresas de alta utilidad eficiente son p\u00fablicamente pose\u00eddas y una cantidad importante de oficinas y empresas son pose\u00eddas como cooperativas de trabajadores.<\/p>\n<p>La propiedad privada de los bienes capital sanciona el derecho de los propietarios a decidir el uso de los bienes capital entre los trabajadores potenciales. Esto provee la base, entre otras consecuencias, para las prerrogativas de los patrones de contratar y despedir a sus empleados.<\/p>\n<p>(c) El capitalismo tambi\u00e9n caracteriza el <em>trabajo asalariado<\/em>. Los asalariados son gente que debe ganar su vida trabajando por una renta salarial. Para sobrevivir, los que reciben salario deben vender su tiempo y su capacidad a un empleador a cambio de una renta de empleo.<\/p>\n<p>3. <em>Contradicciones estructurales del capitalismo<\/em><\/p>\n<p>Las anteriores caracter\u00edsticas se resumen en dos fuerzas b\u00e1sicas en las econom\u00edas capitalistas.<\/p>\n<p><em>El conflicto capital-trabajo<\/em>. Los poseedores de bienes capital en las econom\u00edas capitalistas no pondr\u00e1n esos medios de producci\u00f3n en marcha a menos que puedan ganar un beneficio de su inversi\u00f3n. La fuente de inversi\u00f3n m\u00e1s fiable de beneficios viene de cualquier plusval\u00eda que puedan ganar haciendo trabajar a los trabajadores m\u00e1s de lo que es necesario para cubrir los costos de sus salarios. Una vez que el salario est\u00e1 cubierto, como resultado, los due\u00f1os siempre tienen un inter\u00e9s en que sus empleados trabajen m\u00e1s tiempo y m\u00e1s fuerte que los trabajadores mismos quisieran trabajar. M\u00e1s trabajo, m\u00e1s para los due\u00f1os. Menos trabajo, menos esfuerzo sobre los trabajadores.<\/p>\n<p>Esto establece la basa de un conflicto permanente y subyacente de intereses en las econom\u00edas capitalistas &#8211;entre empleados y empleadores, due\u00f1os y trabajadores, capital y trabajo. Los que poseen y controlan los medios de producci\u00f3n y los que realizan trabajo asalariado est\u00e1n unidos pero tienen significativamente necesidades distintas acerca de la intensidad de la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n de su proceder.<\/p>\n<p><em>Inestabilidad competitiva<\/em>. Si una empresa capitalista capta el mercado para coches o m\u00e1quinas de caf\u00e9, puede potencialmente llevar a sus competidores fuera de negocio. La interminable competici\u00f3n entre empresas es por tanto una fuerza inescapable e inflexible en las econom\u00edas capitalistas, que lleva a las empresas a cortar costes, a invertir con anticipaci\u00f3n a las innovaciones que sus competidores puedan iniciar para competir con el objeto de sobrevivir y expandirse.<\/p>\n<p>Una de las contribuciones positivas de esta presi\u00f3n a innovar es que las econom\u00edas capitalistas son din\u00e1micas y a menudo producen mejoras significantes en productividad social. Pero la competici\u00f3n entre empresas es m\u00e1s una guerra que una investigaci\u00f3n y desarrollo contemplativo: no hay ninguna autoridad superior que pueda administrar o regular esta intensa competici\u00f3n. Esta &#8216;guerra&#8217; puede as\u00ed llevar a ondas de mixturas y especulaci\u00f3n, a salvajes fluctuaciones de booms y depresiones, a episodios impredecibles de crecimiento y estancamiento.<\/p>\n<p>4. <em>Clases y poder<\/em><\/p>\n<p>Llevado por esa din\u00e1mica de conflicto y competici\u00f3n, el capitalismo ha tendido a crear una cada vez m\u00e1s grande importante divisi\u00f3n, como resultado, entre un peque\u00f1o grupo que efectivamente controla los medios de producci\u00f3n y una enorme cantidad de gente que sobrevive a trav\u00e9s de trabajo asalariado. Los radicales se refieren a esto como la b\u00e1sica y m\u00e1s fundamental <em>divisi\u00f3n de clase<\/em> en las econom\u00edas capitalistas, la divisi\u00f3n entre capital y trabajo. (Esto no quita, claro est\u00e1, significantes divisiones <em>entre<\/em> cada una de los que constituyen las clases.)<\/p>\n<p>As\u00ed el balance y la din\u00e1mica de la divisi\u00f3n de clase en las econom\u00edas capitalistas son fundamentalmente mediadas por el <em>poder<\/em>. El control y la elasticidad de los que est\u00e1n en la cumbre dependen de su habilidad para empujar, intimidar y meter miedo a la enorme cantidad de ciudadanos.<\/p>\n<p>Uno de los principales reguladores de poder de clase es el relativo volumen de lo que los radicales llaman el ej\u00e9rcito de reserva de trabajo, la proporci\u00f3n de fuerza de trabajo no empleada. Cuanto mayor sea el volumen del ej\u00e9rcito de reserva, m\u00e1s probable ser\u00e1 que, efectivamente, los empleadores puedan intimidar a sus empleados.<\/p>\n<p>El balance de poder est\u00e1 tambi\u00e9n afectado por la grandeza de la divisi\u00f3n entre trabajadores, tales como divisiones raciales o de sexo. Pueden beneficiarse directamente si son capaces de pagar relativamente bajos salarios, para un nivel t\u00e9cnico determinado, a trabajadores que sufren discriminaci\u00f3n. Y pueden beneficiarse de una forma m\u00e1s indirecta si tales desigualdades crean divisi\u00f3n y competici\u00f3n entre trabajadores. Cuanto m\u00e1s unificados est\u00e1n los trabajadores, presumiblemente, mayor ser\u00e1 su poder de contrataci\u00f3n con los empleadores.<\/p>\n<p>5. <em>Acumulaci\u00f3n, crisis y estadios del desarrollo capitalista<\/em><\/p>\n<p>El capitalismo est\u00e1 dirigido por la fuerza de la acumulaci\u00f3n de capital. Si los due\u00f1os de capital movilizan su riqueza en inversi\u00f3n, la econom\u00eda puede crecer. Si se retienen de hacer tales inversiones, la econom\u00eda se detendr\u00e1.<\/p>\n<p>El proceso de acumulaci\u00f3n est\u00e1 gobernado por la l\u00f3gica y din\u00e1mica de las relaciones capitalistas. Pero las contradicciones de conflicto de clase y competici\u00f3n, tanto como la continua contienda por el poder, no operan ni pueden operar en un vac\u00edo. Las econom\u00edas capitalistas est\u00e1n as\u00ed localizadas y medidas por formas institucionales espec\u00edficas &#8212; las normas de juego que dan forma y gobiernan su din\u00e1mica y contradicciones.<\/p>\n<p>Muchos radicales piensan que hay sucesivos estadios de tales configuraciones institucionales, llevando al capitalismo a trav\u00e9s de una secuencia que varios llaman <em>estructuras sociales de acumulaci\u00f3n<\/em> (ESA), (v\u00e9ase Gordon, Edwards y Reich, 1982 cap\u00edtulo 2, para una introducci\u00f3n.)<\/p>\n<p>Las ESA se refieren a esas instituciones cuya fuerza y estabilidad hace posible una r\u00e1pida acumulaci\u00f3n. Las instituciones de una ESA concreta van probablemente a durar por un cierto tiempo pero tambi\u00e9n probablemente van a sufrir estiramientos y congestiones. En tanto esas tensiones se desarrollan, el proceso de acumulaci\u00f3n es posible que se vuelva cada vez m\u00e1s oscuro, m\u00e1s problem\u00e1tico y m\u00e1s inestables.<\/p>\n<p>Lo que los radicales llaman <em>crisis<\/em> es pues el resultado, un proceso auto-reinforzador de inestabilidad y freno. Cuando algunas empresas comienzan a sentir obst\u00e1culos, dejan de invertir. Su problema se expande: los trabajadores pierden sus puestos de trabajo y la p\u00e9rdida del poder de compra influye sobre otras empresas. Puede resultar una espiral descendente.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se para esta crisis? De acuerdo con esta perspectiva anal\u00edtica, una nueva red de instituciones &#8211;una nueva ESA&#8211; es necesario si el capitalismo ha de sobrevivir. Como Bowles y Edwards (1985 p. 97) notan, \u00ab<em>Tal reconstrucci\u00f3n no es por ning\u00fan medio inevitable, dado que depende de los resultados de muchos conflictos y acuerdos espec\u00edficos, Sin embargo, la crisis crea una situaci\u00f3n en que las no-adecuaciones de la vieja ESA se hacen visibles, los problemas m\u00e1s apremiantes, y la demanda para acci\u00f3n m\u00e1s urgente<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>Si y cuando una nueva ESA emerge, y una fuerte velocidad de acumulaci\u00f3n de capital es restablecida, podemos decir que estamos en un nuevo <em>estadio<\/em> del desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>Los estadios del desarrollo capitalista americano pueden ser expresados como sigue.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Estadios del Desarrollo Capitalista Americano<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Relaciones clave en la ESA <\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>ESA I: capitalismo competitivo industrial (1840-1890)<\/p>\n<p>ESA II: capitalismo corporativo oligopol\u00edstico (1890-1930)<\/p>\n<p>ESA III: capitalismo corporativo estatal (1940-actualidad)<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Relaciones capital-capital<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>ESA I: negocios peque\u00f1os, locales, capitalismo competitivo<\/p>\n<p>ESA II: competici\u00f3n monopol\u00edstica nacional, grandes corporaciones<\/p>\n<p>ESA III: competici\u00f3n monopol\u00edstica mundial, dominado por corporaciones USA<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Relaciones capital-trabajo<\/em><\/p>\n<p><em> <\/em><\/p>\n<p>ESA I: sindicatos fuertes de obreros manuales, amplio control de puestos de trabajo ejercido por trabajadores expertos<\/p>\n<p>ESA II: dominaci\u00f3n de capitalistas, d\u00e9biles sindicatos no reconocidos<\/p>\n<p>ESA III: acuerdo de trabajo, sindicatos reconocidos, con derechos legales<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Relaciones trabajo-trabajo<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>ESA I: distinciones basadas en habilidad entre trabajadores expertos y no-expertos<\/p>\n<p>ESA II: homogenizaci\u00f3n del trabajo, empresas de semi-expertos, importante la operatividad<\/p>\n<p>ESA III: mercado de trabajo segmentado; sindicatos entre trabajadores de producci\u00f3n en masa<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><em>Relaciones gobierno-econom\u00eda<\/em><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/p>\n<p>ESA I: gobierno limitado<\/p>\n<p>ESA II: gobierno limitado y alguna regulaci\u00f3n<\/p>\n<p>ESA III: regulaci\u00f3n keynesiana de la macroeconom\u00eda; USA como gendarme mundial del capitalismo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Mientras que el trabajo de Bowles, Gordon y Weisskopf se ha concentrado casi exclusivamente en la econom\u00eda de EE.UU., hay un paralelismo institucional\/hist\u00f3rico con los pa\u00edses m\u00e1s avanzados que esbozan un tipo similar de din\u00e1mica (v\u00e9ase Armstrong, Glyn y Harrison 1984).<\/p>\n<p>6. <em>El estado capitalista<\/em><\/p>\n<p>Dado que el modo de producci\u00f3n de cualquier sociedad est\u00e1 visto como fundamental en el importante papel que juega en la formaci\u00f3n de la vida social y econ\u00f3mica, el papel del gobierno en una sociedad capitalista se considera que est\u00e1 fundamentalmente conformado y delimitado por las estructuras y relaciones de poder de la econom\u00eda capitalista. Esto lleva a muchos radicales a referirse conceptualmente al <em>estado capitalista<\/em>.<\/p>\n<p>La influencia econ\u00f3mica sobre el estado puede darse de dos formas.<\/p>\n<p>La primera es la llamada influencia &#8216;instrumental&#8217; porque los representantes de los intereses del capital son a menudo capaces de llevar las palancas &#8211;los &#8216;instrumentos&#8217;&#8211; de poder. Las corporaciones y los adinerados est\u00e1n mejor equipados que otros para conformar elecciones y grupos de presi\u00f3n por su especial inter\u00e9s debido a sus conexiones monetarias. Sus representantes a menudo ganan, tienen o controlan posiciones de influencia y poder en el gobierno. Y sus representantes pueden por tanto ganar privilegios especiales como contratos jugosos de defensa, subsidios para investigaci\u00f3n y desarrollo, mejora de tasas, o ventajosas leyes de trabajo.<\/p>\n<p>El segundo camino de influencia es el llamado &#8216;estructural&#8217;. Cualquiera que mantienen posiciones de poder de gobierno, est\u00e1 continuamente forzado a confrontar algunas de las reglas b\u00e1sicas del juego en las econom\u00edas capitalistas: la inversi\u00f3n no tendr\u00e1 lugar a menos que se pueda asegurar un beneficio &#8216;sano&#8217; sobre tales inversiones, y los puestos de trabajo y las rentas no ser\u00e1n creados a menos que tales inversiones ocurran.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas gubernamentales por tanto confrontan constantemente la amenaza de lo que los radicales llaman &#8216;huelga del capital&#8217;. Si las pol\u00edticas gubernamentales, a pesar de ser motivadas, no son consideradas adecuadas por el capital, el capital puede estar en huelga, retirando sus medios de producci\u00f3n, y la econom\u00eda en su totalidad puede sufrir. La propiedad privada de los bienes de capital y la dependencia del capital del trabajo asalariado, da a las corporaciones capitalistas una especie de poder de veto sobre las pol\u00edticas gubernamentales. Si tales pol\u00edticas exceden ciertos l\u00edmites establecidos por las estructuras del sistema econ\u00f3mico, posiblemente ser\u00e1n hechas pedazos.<\/p>\n<p>Estas dos clases de influencias no son ni certeras ni son no-contestadas en sociedades con estructuras de democracia pol\u00edtica. Los ciudadanos pueden votar e intentar influencias tambi\u00e9n a los gobiernos. Las pol\u00edticas estatales en las sociedades de democracia capitalista constituyen un tipo de terreno de contestaci\u00f3n, un lugar de continua lucha sobre prioridades y direcci\u00f3n (Carnoy 1984).<\/p>\n<p>7. <em>M\u00e1s all\u00e1 del capitalismo<\/em><\/p>\n<p>Muchos radicales proponen cuatro l\u00edneas de actuaci\u00f3n standard para delinear un curso de acci\u00f3n que vaya m\u00e1s all\u00e1 del capitalismo.<\/p>\n<p><em>Equidad<\/em>. Los radicales argumentan que el capitalismo mina la equidad social en al menos un aspecto fundamental. Los due\u00f1os de bienes de capital tienen un tipo de poder y control que le es negado al resto.<\/p>\n<p>Podemos alcanzar m\u00e1s altos grados de equidad econ\u00f3mica si nos movemos hacia un tipo de sistema econ\u00f3mico en el que haya m\u00e1s propiedad com\u00fan y m\u00e1s compartida de los bienes de capital.<\/p>\n<p><em>Eficiencia<\/em>. El capitalismo es una tipo de operaci\u00f3n econ\u00f3mica notablemente derrochador &#8211;con sus inutilizados recursos, su armada de personal supervisor y administradores, sus conflictos de trabajo continuos, y su siempre-presente sobreproducci\u00f3n de productos de derroche o peligrosos (Bolwes, Gordon y Weisskopf 1984, cap\u00edtulo 7).<\/p>\n<p>Podemos construir un sistema econ\u00f3mico mucho m\u00e1s eficiente si nos movemos hacia una mayor participaci\u00f3n de los trabajadores y control obrero en la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y mayor participaci\u00f3n social y control en la planificaci\u00f3n y asignaci\u00f3n de los recursos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p><em>Democracia<\/em>. El ideal b\u00e1sico de la democracia es que la gente debe ser capaz de tomar decisiones que les afecten. Pero no tenemos casi democracia econ\u00f3mica, y la pol\u00edtica deja mucho que desear, al convertir la participaci\u00f3n en el mero hecho de votar cada cierto tiempo. En particular, los trabajadores no pueden decidir sobre inversiones y sobre la organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta escasez de democracia econ\u00f3mica puede llegar tambi\u00e9n a la esfera estrictamente pol\u00edtica, como se ve al estudiar el estado capitalista (Carnoy 1984). Los radicales argumentan que podemos tener un mayor grado de democracia si empezamos por aplicar los principios democr\u00e1ticos a la organizaci\u00f3n de la econom\u00eda tanto como a la organizaci\u00f3n del gobierno.<\/p>\n<p><em>Comunidad<\/em>. El capitalismo opera buscando beneficio, no el desarrollo de la gente. Si el stock de capital o la infraestructura de una comunidad est\u00e1n envejeciendo o volvi\u00e9ndose obsoleto, el capital puede decidir buscar otros lugares de inversi\u00f3n sin ning\u00fan miramiento a las vidas de los trabajadores y de los residentes de la comunidad que deja atr\u00e1s. La gente es comprable bajo el capitalismo y las comunidades son ignoradas. Las diferentes relaciones humanas son destruidas mientras se producen y santifican las mercanc\u00edas.<\/p>\n<p>Los radicales mantienen que tendr\u00eda sentido el moverse hacia un sistema econ\u00f3mico que coloque mayor prioridad sobre el desarrollo de la gente y la promoci\u00f3n de comunidades fuertes.<\/p>\n<p>8. <em>Poder y lucha<\/em><\/p>\n<p>Nada de los anterior viene de por s\u00ed, y sin lucha. Pero debemos debatir, argumentar, protestar y movilizarnos con el objetivo de sobrepasar el capitalismo. Nuestros serios problemas sociales no pueden ser erradicados ni marginalmente resueltos sin cambios fundamentales en nuestra fuerza e instituciones econ\u00f3micas dominantes.<\/p>\n<p>Tenemos una elecci\u00f3n entre cabalgar alrededor de la noria actual o construir una sociedad mucho m\u00e1s decente. La elecci\u00f3n es nuestra.<\/p>\n<p>9. <em>Resumiendo<\/em><\/p>\n<p>Los radicales consideran la estructura b\u00e1sica de las econom\u00edas capitalistas como fundamentalmente err\u00f3neas, arguyendo que podemos encontrar una alternativa que puede promover m\u00e1s equidad, m\u00e1s eficiencia, mayor democracia, y mejores comunidades.<\/p>\n<p>Los radicales argumentan que el estado en las sociedades capitalistas, a pesar de ser una arena de protesta entre intereses que mutuamente compiten entre s\u00ed, tiende de forma desproporcionada a servir los intereses del capital &#8211;sea de forma intencionada a trav\u00e9s de los instrumentos de acci\u00f3n de los gobiernos o de forma m\u00e1s estructural por medio del respeto y el miedo hacia el poder del capital sobre la propiedad de los medios de producci\u00f3n,<\/p>\n<p>Los radicales esperan que tanto los trabajadores como los ciudadanos demanden a sus gobiernos por una cada vez mayor transformaci\u00f3n econ\u00f3mica, promoviendo cambios estructurales en las reglas del juego y la distribuci\u00f3n del poder econ\u00f3mico de forma que los intereses de la gran mayor\u00eda de los ciudadanos pueda ser respetados y colmados.<\/p>\n<p>Si el capital no acepta el mover los bienes de capital porque ve sus beneficios m\u00e1s importantes que las necesidades sociales, entonces el gobierno debe considerar pol\u00edticas espec\u00edficas para movilizar esos bienes de capital a favor de esas necesidades sociales.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis radical proporciona una alternativa directa y firme a la pol\u00edtica econ\u00f3mica que tanto los socialdem\u00f3cratas como los conservadores actualmente ponen en pr\u00e1ctica. Podemos llamarla un enfoque de &#8216;abajo a arriba&#8217; (<em>bottom-up<\/em>) de econom\u00eda pol\u00edtica. Argumenta que las pol\u00edticas econ\u00f3micas que sirven las necesidades de la gran mayor\u00eda de la gente <em>y<\/em> que proporciona mayor control democr\u00e1tico sobre la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n puede promover una m\u00e1s decente <em>y<\/em> m\u00e1s eficiente sociedad.<\/p>\n<p>En breve, los radicales dicen que no es necesario sacrificar los intereses de la gran mayor\u00eda de los ciudadanos para alcanzar la prosperidad econ\u00f3mica. Podemos construir una econom\u00eda que funcione no para los pocos sino para la gran mayor\u00eda.<\/p>\n<p> <strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong> <\/p>\n<h3>(c) DEMOCRACIA LIBERAL, CAPITALISMO Y ESTADO DEL BIENESTA<\/h3>\n<p>La naturaleza contradictoria del estado del bienestar (<em>welfare state<\/em>) proviene de su localizaci\u00f3n en la intersecci\u00f3n de dos distintos conjuntos de &#8216;reglas de juego&#8217;.<\/p>\n<p>De acuerdo a las reglas de la democracia liberal, la participaci\u00f3n pol\u00edtica formal est\u00e1 universalmente reconocida, los derechos de la controversia pol\u00edtica generalmente garantizados y las demandas sobre recursos reconocidas sobre la base de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Por el contrario, el capitalismo reconoce demandas sobre recursos y acceso a la decisi\u00f3n, de acuerdo con la propiedad o con la delegaci\u00f3n de autoridad por los due\u00f1os de la propiedad.<\/p>\n<p>Donde estos dos juegos pueden ser sustancialmente separados, como en el estado liberal del <em>laissez-faire<\/em>, el contraste entre las reglas es de poca importancia inmediata. Donde ambos juegos se solapan, como en los modernos estados capitalistas del llamado bienestar, la din\u00e1mica a largo plazo del orden social expresa cada vez m\u00e1s el conflicto entre el r\u00e9gimen de los derechos ciudadanos y el r\u00e9gimen de los derechos de propiedad. He ah\u00ed, por tanto, el dilema fundamental del estado de bienestar en la sociedad democr\u00e1tico liberal capitalista.<\/p>\n<p>Tratemos de entender el efecto general que el estado de bienestar ejerce sobre una determinante importante del crecimiento econ\u00f3mico a largo plazo: el incremento del output por hora de trabajo.<\/p>\n<p>El output por hora de trabajo depende de la cantidad y calidad de bienes de capital por trabajador, la calidad de la destreza de los trabajadores, la organizaci\u00f3n del proceso de trabajo, y dadas \u00e9stas, de la habilidad del empleador de extraer de los trabajadores un gran nivel de esfuerzo de trabajo. Este \u00faltimo factor, conocido en la literatura marxiana como \u00abla extracci\u00f3n de trabajo de la fuerza de trabajo\u00bb, que mejor deber\u00eda ser llamado la extracci\u00f3n del trabajo del trabajador, no aparece por ning\u00fan lado en las teor\u00edas keynesianas y neocl\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Mientras los economistas generalmente reconocen el problema pr\u00e1ctico de la &#8216;disciplina de trabajo&#8217;, este asunto no puede ser tratado de forma anal\u00edtica debido a dos errores metodol\u00f3gicos comunes a las teor\u00edas tradicionales.<\/p>\n<p>El primero, que llamaremos economicismo, es la representaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n como un conjunto de interacciones tecnol\u00f3gicas gobernadas por el cambio de demandas de propiedad en inputs y outputs. El economicismo obscurece la naturaleza de las relaciones pol\u00edticas dentro de la econom\u00eda: mientras los asuntos de poder, participaci\u00f3n, y conflicto pueden ocurrir en la econom\u00eda capitalista, son tratados como algo perif\u00e9rico a la estructura y a la din\u00e1mica de la vida econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>El segundo error, entre los que tratan la producci\u00f3n como procesos sociales, es el considerar solo el tipo de conflicto que se produce debido a la divergencia de intereses entre el individuo y la colectividad. Esta \u00faltima perspectiva del conflicto no es err\u00f3nea, pero no tiene en cuenta el conflicto estructural de intereses en el proceso de producci\u00f3n entre el capital y el trabajo.<\/p>\n<p>Creemos, con Samuel Bowles, que el economicismo y la exclusi\u00f3n de las relaciones de clase en el proceso de producci\u00f3n impide el entender, entre otros fen\u00f3menos importantes, los efectos del estado de bienestar en el output por hora, donde son centrales las relaciones de poder entre capital y trabajo dentro tanto del proceso de producci\u00f3n como de la propia sociedad.<\/p>\n<p>La econom\u00eda tradicional obscurece la naturaleza pol\u00edtica de la producci\u00f3n tratando el contrato entre empleador y empleado como anal\u00edticamente no distinguible de otro cambio de propiedad privada. Con todo, es fundamentalmente distinto en dos respectos:<\/p>\n<p>Primero, los t\u00e9rminos del contrato est\u00e1n incompletos, en lo que el trabajador no acuerda la entrega de un producto espec\u00edfico. En efecto, si el producto exacto fuera especificado (la reparaci\u00f3n de una m\u00e1quina, por ejemplo), el contrato no ser\u00eda por trabajo asalariado, sino por trabajo de <em>servicio<\/em>.<\/p>\n<p>Segundo, el pagador del salario tiene extremadamente disposici\u00f3n limitada sobre el trabajador durante el periodo del contrato, dado que al \u00faltimo se le proh\u00edbe alienar el conjunto de sus derechos; el capitalista no posee ning\u00fan control directo sobre el trabajador, otro que el poder de acabar el contrato de trabajo.<\/p>\n<p>Consideremos el capitalista competitivo cuyo output y por tanto beneficio depende del material del input, de los servicios y del trabajo. El precio del material de input y servicios es simplemente el precio de mercado; pero el trabajo no conlleva un tal precio de mercado. Su coste depende juntamente del precio de la fuerza de trabajo y del coste del capitalista para extraer trabajo del trabajador contratado. El proceso de producci\u00f3n puede pues ser considerado como la unidad de dos tipos de relaciones: una la combinaci\u00f3n t\u00e9cnica de inputs, incluyendo el trabajo; y la otra el proceso de transformaci\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n formal del empleador sobre el tiempo del trabajador en la real ejecuci\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>Hacia este \u00faltimo objetivo el capitalista emplea una variedad de estrategias e instrumentos. Se pueden dividir en dos categor\u00edas: la primera relativa a influir los prop\u00f3sitos y objetivos de los trabajadores y la segunda relativa a optimizar los obst\u00e1culos colocados sobre la conducta del trabajador.<\/p>\n<p>El coste de la primera estrategia, la que normalmente conlleva el desarrollo de las relaciones de capital-trabajo, dentro de las cuales los trabajadores se sientan empujados a alcanzar los objetivos de la empresa, incluye la mejora de las condiciones de trabajo, las garant\u00edas de puesto de trabajo asegurado, compartir ganancias de productividad, y una general ayuda a las necesidades de los trabajadores. (La econom\u00eda sueca parece que se ha caracterizado por una estrategia eficaz y diferente sobre la mayor\u00eda del periodo de post-guerra.)<\/p>\n<p>La segunda estrategia tambi\u00e9n conlleva un coste significativo para el empleador. Por simplicidad limitamos estos costes a dos: los de supervisi\u00f3n directa y la amenaza de despido. El coste de supervisi\u00f3n incluye trabajo y materiales, y la adopci\u00f3n de tecnolog\u00edas que supongan efectiva y eficiente vigilancia para el empleador como un co-producto. Por otra parte, el costo directo para el empleador de despedir a un trabajador es simplemente el de encontrar y educar al sustituto. Pero para que la <em>amenaza<\/em> de despido sea efectiva, la p\u00e9rdida del puesto de trabajo debe imponer un coste sobre el trabajador. Este coste es b\u00e1sicamente la renta salarial despu\u00e9s de impuestos del trabajador menos el esperado valor de renta si el trabajador fuera despedido. Para que que haya una positiva amenaza de despido, el capitalista maximizador de beneficio pagar\u00e1 en general un sueldo <em>mayor<\/em> que el precio de demanda de trabajo. El coste de la <em>amenaza de despido<\/em> para el capitalista es precisamente esta diferencia.<\/p>\n<p>Demostrando que el mercado de trabajo est\u00e1 caracterizado por un no-equilibrio, este an\u00e1lisis explica el fen\u00f3meno mal entendido en la econom\u00eda tradicional: la persistencia de un nivel positivo de salarios cara a un desempleo de largo plazo. La econom\u00eda tradicional deber\u00eda predecir, en esta situaci\u00f3n, una disminuci\u00f3n en los salarios.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p> <strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong> <\/p>\n<h3>(d) ECONOMIA DEMOCRATICA<\/h3>\n<p>1. <em>\u00bfDe que trata la ciencia econ\u00f3mica?<\/em><\/p>\n<p>Los agentes econ\u00f3micos no son como los cuerpos f\u00edsicos analizados por la ciencia f\u00edsica, ellos est\u00e1n siempre en proceso de cambio. La corporaci\u00f3n, la fuerza de trabajo, la conducta del consumidor, el papel del gobierno, est\u00e1n siempre en transici\u00f3n. Esto significa que la ciencia econ\u00f3mica, si ha de evitar la obsolescencia debe adoptarse de dos maneras. Debe cambiar en tanto en cuento nueva informaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n a\u00f1adida mejora. Debe tambi\u00e9n cambiar a la manera que cambian las instituciones b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Hasta hace poco la ciencia econ\u00f3mica se presentaba como un cuerpo unificado de conocimiento sobre el que, a pesar de menores desacuerdos, virtualmente todos los economistas estaban de acuerdo. Pero hoy en d\u00eda los economistas no est\u00e1n de acuerdo entre s\u00ed. Existen diferentes enfoques hacia la ciencia econ\u00f3mica, y estos diferentes enfoques llevan a diferentes conclusiones. A menudo los economistas evitan los valores, diciendo que la ciencia econ\u00f3mica analiza lo que es, no lo que debe ser. Esto es err\u00f3neo, ya que cada enfoque incorpora valores, y esos valores tienen una fuerte influencia en lo que cada enfoque elige para analizar e investigar. (En nuestro marco de trabajo, la econom\u00eda no es neutra, a pesar de que una gran cantidad de economistas quieren separar la ciencia econ\u00f3mica de los valores.)<\/p>\n<p>En lo que sigue veremos los principales presupuestos te\u00f3ricos de algunas teor\u00edas y modelos econ\u00f3micos. No nos fijaremos ni el en capitalismo competitivo ni en el capitalismo corporativo monopol\u00edstico, que han sido analizados hist\u00f3ricamente por diversos autores, sino en el capitalismo actual (el que va desde la segunda guerra mundial a nuestros d\u00edas), es decir el llamado capitalismo corporativo estatal.(Acerca de la cada vez mayor importancia y relevancia de la corporaci\u00f3n moderna, v\u00e9anse Baran (1957), Baran y Sweezy (1966), Bowles y Edwards (1985), Chandler (1977), Galbraith (1967,1973), Herman (1981) McEwan (1985) y Tsuru (1961).)<\/p>\n<p>Gordon, Weisskopf y Bowles caracterizan el actual <em>capitalismo corporativo estatal<\/em> por una competici\u00f3n monopol\u00edstica a nivel mundial: cada vez m\u00e1s, las grandes corporaciones norteamericanas deben competir no solo entre ellas sino con similares empresas de otros pa\u00edses de capitalismo avanzado.<\/p>\n<p>2. <em>La econom\u00eda dual y la segmentaci\u00f3n del mercado de trabajo<\/em><\/p>\n<p>La estructura microecon\u00f3mica de cualquier sociedad capitalista moderna est\u00e1 caracterizada por un dualismo industrial y por el mercado de trabajo segmentado. Estas caracter\u00edsticas estructurales conforman los procesos de acumulaci\u00f3n y de conflicto modernos.<\/p>\n<p>Esta idea principal puede ser expresada en cuatro puntos:<\/p>\n<p>(i) El desarrollo de una estructura industrial moderna conduce a lo que ha sido llamado la <em>econom\u00eda dual<\/em> &#8211;la emergencia de dos sectores de empresas distintos. Un sector, el centro, consiste en un peque\u00f1o n\u00famero de grandes empresas con poder de mercado sustancial; el otro sector, la periferia, incluye el resto de la econom\u00eda privada, principalmente peque\u00f1as y medianas empresas con peque\u00f1o poder de mercado (Averitt 1968, Bowring 1985, Edwards 1979, Galbraith 1967,1973).<\/p>\n<p>(ii) El movimiento sindical, particularmente como un resultado de su \u00e9xito al establecer sindicatos industriales, se ha convertido en un factor central en el conflicto y convenio entre empleadores y trabajadores. En particular, un conjunto de entendimientos comunes, el <em>acuerdo de trabajo<\/em>, ha venido a gobernar las relaciones entre la mayor parte de los trabajadores sindicados y la mayor parte de los grandes empleadores desde la segunda guerra mundial (Edwards 1979, Gordon <em>et al<\/em>. 1982).<\/p>\n<p>(iii) el dualismo industrial y el acuerdo de trabajo, combinados con diferentes sistemas de control en el puesto de trabajo, de discriminaci\u00f3n sexual, y otros factores, ha producido el sistema de marcado de trabajo segmentado (Gordon <em>et al<\/em>. 1982).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s como Galbraith reconoce (1973 pp. 194-195), el sistema econ\u00f3mico conlleva una diferencia persistente en renta entre los trabajadores de las diferentes partes de la econom\u00eda. Cinco factores, todos intr\u00ednsecos al sistema, sugieren este resultado:<\/p>\n<p>(a) El sistema centro resuelve sus conflictos con sindicatos concediendo demandas de sueldos, incluyendo compartir las ganancias de productividad. El sistema perif\u00e9rico no tiene ni este poder ni las ganancias de productividad.<\/p>\n<p>(b) El control por el sistema centro sobre sus precios y costes incluye en control sobre los precios pagados y cargados al sistema perif\u00e9rico. Esto le permite una medida sustancial de control sobre los t\u00e9rminos de mercado con el sistema perif\u00e9rico. Siendo capaces de regular sus t\u00e9rminos de mercado, naturalmente vuelve estos precios (cargados por el sistema perif\u00e9rico) en su propia ventaja.<\/p>\n<p>(c) Esta ventaja es aumentada por el hecho de que el peque\u00f1o propietario de la periferia permanece en le mercado en parte porque reduce su propio salario y en parte porque, siendo los sindicatos menos frecuentes, puede ocasionalmente reducir los sueldos de sus trabajadores.<\/p>\n<p>(d) Las medidas para frenar la inflaci\u00f3n, al menos las recomendadas en el pasado, reducen la demanda, los precios y las rentas del sistema perif\u00e9rico. En el sistema centro los precios est\u00e1n bajo control, y los salarios est\u00e1n sujetos a la autoridad de los sindicatos fuertes. El efecto de restricci\u00f3n de demanda en esta parte de la econom\u00eda es por tanto en output y empleo. Las rentas de los trabajadores empleados, aparte del sobresueldo, no se reducen. Y el desempleo reduce cualquier ocasi\u00f3n que pudieran tener los trabajadores del sistema perif\u00e9rico para moverse hacia el empleo de mayor sueldo del sistema centro.<\/p>\n<p>(e) El sistema centro requiere personal de relativa alta calificaci\u00f3n educativa. Los requisitos educaciones de educaci\u00f3n para el empleo en el sistema perif\u00e9rico &#8211;y en particular en la agricultura, pesca y ganader\u00eda&#8211; han sido tradicionalmente m\u00e1s bajos. La cualidad del sistema educativo se acomoda a esta diferencia (Bowles y Gintis 1976). La educaci\u00f3n pobre, la discriminaci\u00f3n racial, y la necesidad de emigrar de las regiones de agricultura tradicional a las regiones de empleo industrial han incrementado la diferencia entre el sistema perif\u00e9rico y el centro.<\/p>\n<p>(iv) Este conjunto de caracter\u00edsticas institucionales &#8211;dualismo industrial y mercados de trabajo segmentados&#8211; constituye la estructura b\u00e1sica microecon\u00f3mica de la <em>estructura social de acumulaci\u00f3n (ESA)<\/em> del periodo de despu\u00e9s de 1945.<\/p>\n<p>La acumulaci\u00f3n es el proceso de movilizar, trasformar y explotar los inputs requeridos en la producci\u00f3n capitalista y despu\u00e9s de vender el output. La b\u00fasqueda del beneficio y la inversi\u00f3n son los pilares del proceso de acumulaci\u00f3n capitalista. Una ESA es el conjunto de estructuras institucionales dentro de las cuales se da la acumulaci\u00f3n: ella estructura todas las relaciones tanto dentro del sistema econ\u00f3mico como entre el gobierno y la econom\u00eda (Gordon <em>et al<\/em>. 1982, Bowring 1985). Mientras algunos autores tienden a ver los cambios en la organizaci\u00f3n del trabajo como tecnol\u00f3gicamente determinados o hist\u00f3ricamente predeterminados, siguiendo a Gordon, Edwards y Reich (1982) aqu\u00ed se sugiera un camino alternativo: Si la gente y la clases han influido en la transformaci\u00f3n del trabajo en el pasado, debemos ser capaces de influir su reconstrucci\u00f3n en la actualidad y en el futuro.<\/p>\n<p>As\u00ed, en EE.UU., unas 1200 grandes corporaciones son tan importantes, econ\u00f3micamente, como las restantes 16 millones de peque\u00f1as y medianas empresas combinadas. Esas 1200 grandes corporaciones, en 1980, vendieron 2,7 trillones de valor en d\u00f3lares de bienes y servicios, y emplearon a cerca de uno de cada tres trabajadores. Estas empresas gigantes son todo menos an\u00f3nimas. Tampoco son d\u00e9biles. Igualmente los l\u00edderes de los sindicatos americanos hablan de m\u00e1s de 10 millones de empleados, uno de cada cinco trabajadores. (Cerca de 80 millones de trabajadores americanos no tienen ninguna representaci\u00f3n sindical. Muchos de estos trabajadores son de bajo salario, a menudo minor\u00edas raciales y mujeres.)<\/p>\n<p>Las empresas centro &#8211;definidas como esas 1200 grandes corporaciones no-financieras que cuentan con casi la mitad de todas las ventas de las corporaciones&#8211; son, con mucho, las de los mayores empleadores, los mayores beneficios, y contribuyen a la mayor parte del output neto. Una consecuencia inescapable del desarrollo de la gran corporaci\u00f3n es que los precios dejan de ser competitivos e impersonales. Al contrario, la corporaci\u00f3n gana el poder esencial para imponer sus propios precios (Baran y Sweezy 1966, Galbraith 1967, Herman 1981). Adem\u00e1s como ha sido repetido por Galbraith (1967,1973) y Bowles y Edwards (1985), el negocio de las grandes firmas crece a expensas de las empresas peque\u00f1as.<\/p>\n<p>As\u00ed, las corporaciones, los grandes sindicatos y el gobierno &#8211;un gran productor de productos y servicios en el sector p\u00fablico&#8211; se han unido para destruir el mercado competitivo neocl\u00e1sico.<\/p>\n<p>3. <em>La sant\u00edsima trinidad pro-empresarial<\/em><\/p>\n<p>A pesar de las diferencias institucionales, las estrategias pro-empresa &#8211;econom\u00eda del lado de la oferta, monetarismo y corporativismo&#8211; tienen en com\u00fan algunos principios claros (Campen y MacEwan 1982, O&#8217;Connor 1984, URPE 1978):<\/p>\n<p>(i) el principio de <em>crecimiento guiado por el beneficio<\/em>: Para sobrepasar el problema de la inversi\u00f3n en producci\u00f3n, deben ser restablecidos los beneficios a su posici\u00f3n de preeminencia y los recursos deben ser redistribuidos a los pudientes.<\/p>\n<p>(ii) El principio de <em>asignaci\u00f3n basada en el mercado<\/em>: Para resolver el problema del descontento popular acerca de la determinaci\u00f3n social de prioridades, debe restaurarse el papel del mercado como \u00e1rbitro de prioridades de crecimiento.<\/p>\n<p>(iii) El principio de <em>armamento para poder econ\u00f3mico<\/em>: Para resolver el problema de la competici\u00f3n internacional que ha socavado el poder USA en el extranjero, hay que resolver el problema de la re-militarizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estos principios son fundamentalmente err\u00f3neos.<\/p>\n<p>Si no hay ninguna promesa de expansi\u00f3n de la demanda, las corporaciones no invertir\u00e1n. El mercado no trata con las des-econom\u00edas externas. Cuantos m\u00e1s recursos se dediquen al gasto armamentista, menos habr\u00e1 para usos de m\u00e1s valor civil inmediato.<\/p>\n<p>Las estrategias pro-empresa representan una v\u00eda de gestionar la econom\u00eda, no la \u00fanica v\u00eda. La resoluci\u00f3n de las crisis econ\u00f3micas en t\u00e9rminos empresariales ha llevado a mayor despilfarro econ\u00f3mico y a menos democracia econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Presentamos una alternativa, basada en los trabajos de, entre otros, Bowles, Gordon y Weisskopf, para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica, basada en muchas discusiones a actuales, que puede ser bautizada como <em>econom\u00eda democr\u00e1tica<\/em>.<\/p>\n<p>3. 1. <em>La econom\u00eda del lado de la oferta<\/em><\/p>\n<p>Los economistas que abogan por tal tipo de econom\u00eda se basan en los tres argumentos siguientes (Gilder 1981, Hailstones 1982):<\/p>\n<p>(a) Menores impuestos personales y empresariales estimular\u00e1n m\u00e1s esfuerzo de trabajo, mayores ahorros, y m\u00e1s r\u00e1pidas inversiones.<\/p>\n<p>(b) La desregulaci\u00f3n gubernamental de las empresas promover\u00e1 inversi\u00f3n y energ\u00eda empresarial productiva.<\/p>\n<p>(c) No se necesita preocuparse acerca de los d\u00e9ficits o las consecuencias potenciales de inflaci\u00f3n de las grandes reducciones de impuestos, porque la inmediata respuesta del ouput de productividad generar\u00e1 m\u00e1s impuestos adicionales de renta para cubrir las reducciones.<\/p>\n<p>Veamos tales argumentos:<\/p>\n<p>(i) La reducci\u00f3n de impuestos por s\u00ed mismas no genera m\u00e1s inversi\u00f3n r\u00e1pida. Lo que conduce es a mayores cuentas corrientes de los pudientes y a cortes en los servicios de necesidades sociales.<\/p>\n<p>(ii) No es plausible el achacar a los actuales problemas econ\u00f3micos una excesiva regulaci\u00f3n gubernamental. Los cr\u00edticos conservadores del sector p\u00fablico no hacen menci\u00f3n del enorme presupuesto armament\u00edstico ni de los considerables subsidios empresariales a las empresas privadas. Se concentran, en su cr\u00edtica, en tres objetivos fundamentales: impuestos sobre individuos y empresas, regulaci\u00f3n gubernamental del medio ambiente y programas de servicios sociales. Por tanto no es de ninguna forma plausible que la desregulaci\u00f3n resolver\u00e1 los problemas de la depresi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>El argumento econ\u00f3mico por la regulaci\u00f3n es normalmente que los beneficios privados de la compa\u00f1\u00edas &#8211;digamos, los de las empresas polucionadoras&#8211; sobrepasan su neta contribuci\u00f3n social.<\/p>\n<p>(Un bien concebido sistema de regulaci\u00f3n ayudar\u00eda a hacer m\u00e1s sensible el uso de los recursos humanos y naturales que resultar\u00edan de la simple y no-reguladora b\u00fasqueda de beneficios y por tanto promover\u00eda el desarrollo de una econom\u00eda con capacidad para cubrir necesidades humanas.)<\/p>\n<p>El caso de la reducci\u00f3n de regulaci\u00f3n en muchas \u00e1reas trata de promover el crecimiento dando la mayor importancia al mecanismo de mercado y al beneficio privado. La l\u00f3gica de la &#8216;desregulaci\u00f3n&#8217; es una cadena de tres confusiones.<\/p>\n<p>Confunde:<\/p>\n<p>(1) El valor de mercado de algo con cu\u00e1n importante o \u00fatil es.<\/p>\n<p>(2) La empresa privada con la actividad productiva en general (por ejemplo, cortar el cuidado de los ni\u00f1os porque no produce un output en el mercado).<\/p>\n<p>(3) Beneficios con la contribuci\u00f3n empresarial al bienestar social.<\/p>\n<p>La desregulaci\u00f3n no proporciona un crecimiento econ\u00f3mico agregado o bienestar social general sino la promoci\u00f3n del beneficio privado.<\/p>\n<p>Como indica el premio N\u00f3bel Tobin (1981, p. 13), \u00ab<em>las plantas y los equipos no son el \u00fanico capital social. Si queremos que una sociedad haga mejor provisi\u00f3n en el futuro, debemos tambi\u00e9n preocuparnos por la preservaci\u00f3n y la mejora del capital humano, de los recursos naturales, y que el sector p\u00fablico proporcione la infraestructura, todo lo que es sacrificado (&#8230;) por la ideolog\u00eda de que solo el negocio privado es productivo<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>(iii) Acerca del argumento de que el d\u00e9ficit gubernamental disminuye a medida que las impuestos son rebajadas, de acuerdo con estudios recientes (Bowles <em>et al<\/em>. 1984, pp. 195-196), el impacto negativo de la inversi\u00f3n de cr\u00e9ditos de impuestos sobre el beneficio de renta gubernamental es al menos tan grande como su efecto positivo sobre el aumento de inversi\u00f3n: En conjunto la renta gubernamental proveniente de impuestos y pagos bajar\u00e1, no subir\u00e1. Esto resulta en un d\u00e9ficit mayor, no menor.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los economistas, sin embargo, concluyen que las proposiciones de la econom\u00eda del lado de la oferta son no plausibles y que sus prescripciones ser\u00e1n f\u00fatiles. Los resultados del experimento del lado de la oferta en EE.UU. no son dignos de ser seguidos, La inflaci\u00f3n cay\u00f3 de un \u00edndice anual de 11,7% cuando Reagan subi\u00f3 al poder a un 4,5% al final de 1982. El desempleo creci\u00f3 de 7,4% en el primer cuarto de 1981 a 10,7 al final de 1982. La Reaganeconom\u00eda es una mezcla de econom\u00eda del lado de la oferta y monetarismo. La Reaganeconom\u00eda o corte de impuestos e incentivos fiscales m\u00e1s constricciones monetaristas es una falacia elevada al nivel de doctrina presidencial (Tobin 1981 p. 9). No se pude, al mismo tiempo, intentar empujar la demanda y restringirla.<\/p>\n<p>3. 2. <em>Monetarismo<\/em><\/p>\n<p>El monetarismo tiene lugar privilegiado entre los conservadores y los partidarios a ultranza del libre mecanismo de marcado. En tanto en cuanto la gente se ha dado cuenta de las simplificaciones altamente inflacionistas de la econom\u00eda del lado de la oferta y de las implicaciones neokeynesianas, el monetarismo ha reconocido un renacimiento como la \u00fanica pol\u00edtica capaz de parar el alza de precios.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n monetarista a la actual crisis econ\u00f3mica consiste en encarecer el dinero, llevando a una predecible contracci\u00f3n de la producci\u00f3n y del empleo. El \u00fanico medio de controlar la inflaci\u00f3n es controlar los costes de producci\u00f3n. Esto se hace posible solo si y cuando el balance de poder es llevado de los vendedores, que se benefician de los precios m\u00e1s altos, hacia los compradores, que los pagan. Menos crecimiento ayudar\u00e1 a cambiar el poder de los vendedores a los compradores reduciendo la demanda total de bienes y servicios. Con una demanda disminuida, los vendedores ser\u00e1n menos capaces de elevar los precios. De forma similar, los trabajadores encuentran una dificultad creciente para elevar sus sueldos. La baja de demanda viene a trav\u00e9s del menor crecimiento de oferta de dinero y de cr\u00e9dito de forma que las familias, las empresas y el gobierno ser\u00e1n obligados a no invertir m\u00e1s all\u00e1 de sus medios.<\/p>\n<p>El costo necesario de esta estrategia es el crecimiento menor o a\u00fan la regresi\u00f3n econ\u00f3mica. Con un crecimiento atascado y empresas operando a bajos niveles de capacidad de utilizaci\u00f3n, la eficiencia de la producci\u00f3n inicialmente parar\u00e1 o bajar\u00e1. Las reducciones en la impuesto del incremento de coste vendr\u00e1 al reducir los precios del trabajo y de otros inputs o reduciendo sus impuestos de incremento. El menor crecimiento es el instrumento <em>necesario<\/em> para alcanzar una situaci\u00f3n de oferta-en-exceso-de-demanda y por tanto reduciendo la presi\u00f3n de los costes sobre los precios.<\/p>\n<p>Los monetaristas buscan el ampliar el desempleo, sobrecargar el mercado de inputs para recuperar la estabilidad de precios. Pero a\u00fan hay m\u00e1s: es perfectamente aceptable la inversi\u00f3n en armamentismo; lo que no es aceptable es el mantenimiento de las rentas y la seguridad de desempleo.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas monetaristas claramente intentan una redistribuci\u00f3n de poder y de renta desde el trabajo hacia el capital. Este objetivo, junto con la ret\u00f3rica del libre mecanismo de mercado, es el que los monetaristas comparten con los partidarios de la econom\u00eda de oferta. Pero los dos enfoques son diferentes:<\/p>\n<p>(i) Los partidarios de la econom\u00eda de oferta ven el corte de impuestos como un est\u00edmulo directo de crecimiento.<\/p>\n<p>(ii) La posici\u00f3n monetarista es m\u00e1s indirecta.<\/p>\n<p>Sobre el problema de la inflaci\u00f3n, (i) los partidarios de la econom\u00eda de oferta esperan atacarla a trav\u00e9s de incrementos inmediatos y enormes de los bienes disponibles, satisfaciendo as\u00ed las presiones de demanda en lugar de reducir la demanda; (ii) los monetaristas insisten en la inmediata y fuerte reducci\u00f3n de la demanda para reducir las presiones inflacionistas. (Est\u00e1n dispuestos a seguir estas reducciones de demanda sin mirar a los costes de la gente ordinaria tanto en reducci\u00f3n de sueldo como en desempleo.)<\/p>\n<p>No hay ning\u00fan soporte a la idea de que el crecimiento puede ser acelerado cortando gastos p\u00fablicos de la seguridad social, de la sanidad y\/o de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay dos posibilidades en el futuro: o bien la resistencia pol\u00edtica har\u00e1 abandonar r\u00e1pidamente la estrategia monetarista y seguir otro tipo de soluci\u00f3n econ\u00f3mica para solucionar la crisis actual, o ser\u00e1n necesarios cortes sustanciales de democracia para &#8216;proteger&#8217; el experimento monetarista &#8211;algo que puede ser bautizado como la soluci\u00f3n chilena.<\/p>\n<p>(Una cr\u00edtica m\u00e1s detallada de la pol\u00edtica econ\u00f3mica conservadora del monetarismo en EE.UU. puede encontrarse en Campen y MacEwan 1982.)<\/p>\n<p>3. 3. <em>El corporatismo o la econom\u00eda de arriba hacia abajo (top-down)<\/em><\/p>\n<p>Los que no pueden soportan tanto los costes y riesgos del monetarismo se vuelven sobre una estrategia corporatista que predica una intervenci\u00f3n gubernamental selectiva en la ayuda de los beneficios e intereses de la corporaci\u00f3n. Esta estrategia impone costes enormes, econ\u00f3micos y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Hay dos diferencias principales entre el corporatismo y los partidarios de la econom\u00eda de oferta o los monetaristas (Bluestone y Harrison 1982):<\/p>\n<p>(i) Los corporatistas no comparten el ataque conservador sobre el gobierno. Piden una pol\u00edtica gubernamental m\u00e1s coherente para impulsar el inter\u00e9s del beneficio y la formaci\u00f3n de capital. Reconocen la necesidad de una implicaci\u00f3n mayor del gobierno en la econom\u00eda.<\/p>\n<p>(ii) Los corporatistas tambi\u00e9n evitan el modelo del mercado libre. Su modelo no es uno de competencia perfecta sino uno de compromiso y consenso entre las corporaciones gigantes, los grandes sindicatos y las agencias gubernamentales que dominan la econom\u00eda. (La ret\u00f3rica corporatista no habla de la ganancia individual sino del bien com\u00fan.)<\/p>\n<p>La l\u00f3gica econ\u00f3mica de la posici\u00f3n corporatista puede resumirse como sigue:<\/p>\n<p>(a) La competici\u00f3n no regulada entre empresas, trabajadores y consumidores da lugar a despilfarro e innecesario conflicto social.<\/p>\n<p>(b) El beneficio es lo que hace que el capitalismo funcione; los managers deben entender el motivo del beneficio &#8211;pero deben tambi\u00e9n entender la diferencia entre maximizar beneficios a corto plazo y optimizar beneficios a largo plazo.<\/p>\n<p>(c) La implicaci\u00f3n de la planificaci\u00f3n gubernamental cuidadosa y amplia en la econom\u00eda es necesaria para racionalizar la producci\u00f3n y la distribuci\u00f3n con el inter\u00e9s de mantener un alto nivel de beneficio.<\/p>\n<p>(d) La prioridad inmediata es un incremento en la impuesto de inversi\u00f3n a trav\u00e9s de transferencias de renta a las grandes corporaciones.<\/p>\n<p>(e) Es necesario el corte de consumo e corto plazo con el objetivo de permitir altos niveles de beneficios de corporaci\u00f3n e inversi\u00f3n; a largo plazo, los corporatistas prometen que las ganancias ser\u00e1n realizadas a trav\u00e9s de un crecimiento econ\u00f3mico r\u00e1pido y estable.<\/p>\n<p>(f) Promover\u00e1n la restricci\u00f3n del acceso popular a los \u00f3rganos de decisi\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>(g) Prioridad de los bienes de capital sobre las mejoras de la calidad de vida.<\/p>\n<p>(h) Mayor impulso al comercio.<\/p>\n<p>(i) Renegociaci\u00f3n y estabilizaci\u00f3n de la deuda externa.<\/p>\n<p>(j) Movilidad del capital.<\/p>\n<p>Como las otras estrategias pro-empresariales, los corporatistas se basan en el impuesto del beneficio de la corporaci\u00f3n para la medici\u00f3n de su validez econ\u00f3mica; el beneficio debe ser el principio gu\u00eda de la inversi\u00f3n y la supervivencia del mercado ser\u00e1 la \u00faltima coacci\u00f3n de las prioridades de beneficio.<\/p>\n<p>Los corporatistas insisten en que los imperativos de beneficio, crecimiento, y restauraci\u00f3n de la competitividad internacional requiere una regresiva distribuci\u00f3n &#8211;de los bolsillos de los trabajadores y consumidores hacia los cofres de las corporaciones. Sin embargo, altos beneficios y bajos salarios no son ninguna garant\u00eda de un r\u00e1pido crecimiento econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Algunos economistas han argumentado que la resoluci\u00f3n de la crisis de acumulaci\u00f3n se ha de basar en una planificaci\u00f3n econ\u00f3mica organizada con un modelo pol\u00edtico corporatista y\/o estatista. Las razones dadas incluyen la necesidad de reducir riesgos de inversi\u00f3n y promover la modernizaci\u00f3n y la expansi\u00f3n del capital inversor; movilizar fondos estatales para ayudar a las compa\u00f1\u00edas preparadas a reestructurar radicalmente sus operaciones; determinar el impuesto de inversi\u00f3n y su asignaci\u00f3n sin crear desigualdades no controlables en la distribuci\u00f3n de rentas; y coordinar el desarrollo y la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. <em>Stagflaci\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>De acuerdo con Galbraith (1973), las corporaciones pueden elevar sus precios y los grandes sindicatos elevar sus salarios. Ambas acciones, tanto como un exceso de poder de compra, se han convertido en la causa de la inflaci\u00f3n moderna. Y el desempleo es la consecuencia normal del esfuerzo para mantener a las corporaciones, grandes sindicatos y otros sin incrementar sus precios y salarios por medio del corte sobre la demanda. As\u00ed ambos, la inflaci\u00f3n y el desempleo, la llamada stagflaci\u00f3n, es la normal consecuencia de aplicar pol\u00edticas obsoletas &#8211;la cl\u00e1sica pol\u00edtica monetaria y fiscal&#8211; a un mercado que no es competitivo ni neocl\u00e1sico por m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Si los sindicatos tienen poder sobre las rentas de sus miembros y las corporaciones poder para imponer sus precios, un incremento en el salario sindical podr\u00e1 ser pasado al consumidor en la forma de mayores precios. Se ve la posibilidad de una espiral de salarios\/precios &#8211;los salarios presuponen mayores precios y los precios mayores supondr\u00e1n mayores sueldos. As\u00ed la inflaci\u00f3n es un resultado plausible del poder de la gente que ha escapado del mecanismo de mercado y ha obtenido el control de sus propios precios.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica monetaria cl\u00e1sica tiende a controlar la econom\u00eda por la regulaci\u00f3n de la cantidad de dinero pedido prestado a los bancos y el gasto del dinero as\u00ed creado. Si la necesidad es de restringir el gasto por el peligro de la inflaci\u00f3n, entonces el banco central puede cortar los gastos reduciendo los fondos prestados. Solo es efectiva esta medida si produce desempleo; y para evitar la inflaci\u00f3n debe haber mucho desempleo (Galbraith 1973). La pol\u00edtica monetaria niega pr\u00e9stamos a las empresas peque\u00f1as, que dependen de dinero prestado para sus negocios, pero proporciona a la corporaci\u00f3n que tiene capital de sus propias ganancias un camino libre para obrar.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica fiscal tiene algo m\u00e1s de equidad que la pol\u00edtica monetaria. Pero tambi\u00e9n trabaja reduciendo producci\u00f3n y empleo, y as\u00ed lo hace antes de que los precios sean afectados (Galbraith 1973). Trabaja mejor sobre los precios de las peque\u00f1as empresas y los agricultores, los que son menos capaces de mantener sus precios y rentas.<\/p>\n<p>Pero esto no es sino una parte de la historia total, ya que las ra\u00edces de la inflaci\u00f3n son mucho m\u00e1s complejas. La coyuntura de la lucha de clases moderna, la competici\u00f3n capitalista, y la pol\u00edtica estatal est\u00e1n en las ra\u00edces de la moderna inflaci\u00f3n (Rosenberg y Weisskopf 1982).<\/p>\n<p>Las distintas pol\u00edticas que intentan combatir la recesi\u00f3n y la inflaci\u00f3n v\u00eda la manipulaci\u00f3n de la demanda total solamente son efectivas en el sector de la peque\u00f1a empresa, en la periferia del sistema econ\u00f3mico. La regulaci\u00f3n general del mercado propuesta por Keynes no sirve para estabilizar el mundo de las grandes corporaciones, el sistema centro. Por tanto, este sistema centro ha de ser objeto de espec\u00edficas medidas y controles directos de precios, los que los economistas Bowles, Gordon y Weisskopf (1984) llaman una pol\u00edtica de &#8216;precios flexibles&#8217;.<\/p>\n<p>La inflaci\u00f3n es el resultado de la expansi\u00f3n de la demanda y oferta del cr\u00e9dito de consumo, la deuda p\u00fablica, y el cr\u00e9dito empresarial requerido para desarrollar y comercializar nuevas y m\u00e1s valiosas mercanc\u00edas, financiar uniones, y adquisiciones y la especulaci\u00f3n real. Es tambi\u00e9n causada por altos costes de producci\u00f3n en un periodo de relativo estancamiento y exceso de capacidad. Otra fuente de inflaci\u00f3n es la peri\u00f3dica debilidad del d\u00f3lar USA y la &#8216;crisis energ\u00e9tica&#8217;. A\u00fan otra es los altas \u00edndices de inter\u00e9s o una permanente diferencia entre el inter\u00e9s del dinero y el impuesto de inflaci\u00f3n. Se la usa como una estrategia deliberada para tratar de mantener los precios por delante de los sueldos y las ventajas sociales. La inflaci\u00f3n es tambi\u00e9n debida a la demanda de monetizaci\u00f3n sobre la econom\u00eda que hace cada vez menos posible el compaginar el impuesto de explotaci\u00f3n, el nivel de beneficios y los recursos econ\u00f3micos capitalizados.<\/p>\n<p>Mientras Galbraith (1967,1973) favorece el control de precios y de salarios en el sistema centro, estamos en desacuerdo con el an\u00e1lisis subyacente que pide control de costes salariales. De acuerdo con Rosenberg y Weisskopf (1982), la inflaci\u00f3n es principalmente debida al estancamiento del crecimiento de productividad. Por tanto, la clave para reducir la inflaci\u00f3n es el revitalizar el impuesto de crecimiento de productividad, no el reducir el nivel de crecimiento salarial. Por tanto, se necesitar\u00e1 tanto el aumento de salario como la participaci\u00f3n en la organizaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n para, en verdad, reducir las tensiones inflacionistas (Bowles, Gordon y Weisskopf 1984).<\/p>\n<p>5. <em>Hacia una econom\u00eda democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p>Las tres estrategias pro-empresariales tienen en com\u00fan un compromiso hacia la restauraci\u00f3n del poder corporativo en la econom\u00eda nacional y mundial. De acuerdo con las estrategias pro-empresariales el mundo se basa en tres principios b\u00e1sicos para promocionar la restauraci\u00f3n empresarial: (a) la asignaci\u00f3n por la b\u00fasqueda del beneficio; (b) la asignaci\u00f3n por el mecanismo de mercado; y (c) el armamentismo como poder econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la democracia sufrir\u00e1 si alguno de las tres estrategias pro-empresariales se pone en marcha. Los programas pro-empresariales impulsar\u00e1n el poder de las m\u00e1s grandes corporaciones multinacionales. Estas mega-corporaciones consideran el mundo entero como su campo de acci\u00f3n. Esto ya fue se\u00f1alado por el propio Keynes (1932-33). En efecto, Keynes avis\u00f3 de los riesgos pol\u00edticos sobre las necesidades populares y la soberan\u00eda de las pol\u00edticas que supusieran mayor comercio internacional &#8216;libre&#8217;. (Cuanto m\u00e1s nos atamos a la disciplina del mercado mundial, dec\u00eda Keynes, menor control tenemos sobre nuestros futuros econ\u00f3micos.)<\/p>\n<p>Creemos que Keynes ten\u00eda raz\u00f3n. El programa empresarial para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica resultar\u00e1 en menor control de nuestros propios destinos. Por otra parte, los fallos econ\u00f3micos de la estrategia pro-empresarial son demasiado evidentes y alarmantes por lo que conllevan.<\/p>\n<p>Por tanto, proponemos un programa alternativo, siguiendo a Bluestone y Harrison (1982), Carnoy y Shearer (1980), Dumas (1986), Green (1982), Hobson (1985), Luria y Russell (1982) que puede promover una verdadera recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica y que adem\u00e1s supone m\u00e1s democracia.<\/p>\n<p>La <em>econom\u00eda democr\u00e1tica<\/em> se basa en las siguientes premisas:<\/p>\n<p>(a) Las gentes deben controlar sus vidas democr\u00e1ticamente.<\/p>\n<p>(b) Una econom\u00eda debe proveer tanta falta de inseguridad como sea posible.<\/p>\n<p>(c) Las instituciones econ\u00f3micas y sociales deber\u00e1n promover tanta igualdad entre trabajadores y ciudadanos como sea posible.<\/p>\n<p>(d) Una econom\u00eda deber\u00e1 hacer el mejor uso posible de sus recursos naturales y humanos.<\/p>\n<p>(e) Un sistema econ\u00f3mico deber\u00e1 promover oportunidades individuales y colectivas de autodefinici\u00f3n y auto-expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s democracia no significa m\u00e1s despilfarro y m\u00e1s ineficiencia. Por tanto, nuestra cr\u00edtica no es la cr\u00edtica tradicional keynesiana del despilfarro inherente en la econom\u00eda del <em>laissez-faire<\/em>. Los keynesianos pusieron su atenci\u00f3n en el despilfarro del lado de la demanda, identificando el innecesario bajo nivel de output y empleo que puede resultar cuando el mercado opera enteramente a su merced, y cuando, como resultado, la demanda de bienes y servicios es mucho menor que la que habr\u00eda sin tales errores de mercado.<\/p>\n<p>(Algunos todav\u00eda persisten en la fe keynesiana, creyendo que una expansi\u00f3n de la demanda agregada alcanzar\u00e1 el pleno empleo y de alguna forma resolver\u00e1 los actuales problemas. Esto es un error. Nosotros estamos a favor del pleno empleo, siguiendo a los mejores economistas radicales, pero un programa econ\u00f3mico progresivo debe dirigirse no solo a los problemas del lado de la demanda sino tambi\u00e9n a todo el despilfarro por el lado de la oferta que hoy en d\u00eda plaga la econom\u00eda.)<\/p>\n<p>El problema con la doctrina keynesiana heredada no es que unos d\u00e9ficits de la demanda agregada nunca ocurran o que no importen. A menudo ocurren. Y tienen importancia. Pero la expansi\u00f3n por el lado de la demanda no es suficiente. Un programa viable para el crecimiento econ\u00f3mico deber\u00e1 tener en cuenta un programa tanto del lado de la demanda como prestar atenci\u00f3n a los efectos de los sistemas de producci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la oferta de servicios y bienes. Esta orientaci\u00f3n del lado de la oferta debe buscar cambios en los enfoques del sector privado para producir y distribuir, promocionando planificaciones democr\u00e1ticas selectivas. Lo que importa no es simplemente la posici\u00f3n de uno sobre el est\u00edmulo o la contracci\u00f3n de la demanda. Lo que tambi\u00e9n importa es el enfoque de uno sobre la oferta de bienes y servicios. Por tanto, lo que nos separa tanto de los programas pro-empresariales como del enfoque tradicional keynesiano es nuestra comprensi\u00f3n de la econom\u00eda inactiva y qu\u00e9 hacer acerca de ella.<\/p>\n<p>Estamos de acuerdo en que las normas de la econom\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea crea un enorme despilfarro. Fomentan tanto el despilfarro por parte de la demanda &#8211;trabajo y capacidad industrial <em>no usada<\/em>&#8212; <em>y<\/em> despilfarro por parte de la oferta &#8211;recursos <em>mal usados<\/em>. Las reglas de juego que crean tal enorme despilfarro son las reglas del capitalismo &#8211;el principio de que el beneficio debe ser el \u00faltimo \u00e1rbitro de la val\u00eda de una persona o un producto. Su uno acepta tales normas, deber\u00e1 aceptar la permanencia del despilfarro por parte de la oferta.<\/p>\n<p>Los monetaristas y corporatistas argumentan que debemos aceptar el \u00e9nfasis pro-empresarial sobre los beneficios antes que la democracia. La <em>democracia econ\u00f3mica<\/em> apunta hacia la posibilidad de cambiar las reglas de juego que han creado el despilfarro que pesa sobre la econom\u00eda. Provee tres principios alternativos para contrastar el enfoque b\u00e1sico pro-empresarial:<\/p>\n<p>(1) Las estrategias pro-empresariales insisten en el crecimiento guiado por el beneficio. La econom\u00eda democr\u00e1tica insiste, por el contrario, en la necesidad y ventajas del <em>crecimiento basado en los salarios<\/em>. Si no hay promesa de demanda expandida, las corporaciones no invertir\u00e1n &#8212; sin importar cu\u00e1nto dinero de m\u00e1s se haya malgastado en ellas o cu\u00e1nto hayan bajado las impuestos reales de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Sup\u00f3ngase que el consumo es altamente tasado para financiar los cortes de impuestos para los beneficios de corporaci\u00f3n y que las concesiones en sueldos ayudan a reforzar los beneficios de corporaci\u00f3n a trav\u00e9s del proceso de convenio colectivo. Esto incrementar\u00e1 ciertamente la parte de beneficios en la demanda agregada. Pero el consumo caer\u00e1 reduciendo el nivel efectivo de la demanda agregada. La renta caer\u00e1 a menos que un incremento de inversi\u00f3n neta compense la ca\u00edda de consumo. Es extremadamente extra\u00f1o que la inversi\u00f3n aumente mientras cae el consumo &#8211;porque el nivel de la demanda agregada es el determinante m\u00e1s importante de la inversi\u00f3n total. Tampoco es m\u00e1s posible que las exportaciones netas aumenten lo suficiente para compensar la ca\u00edda de consumo, dado que el resto del mundo necesita, digamos, d\u00f3lares para comprar las exportaciones americanas pero el d\u00f3lar gastado sobre las importaciones USA habr\u00e1 ca\u00eddo como resultado de la ca\u00edda de consumo en los EE.UU. Por tanto, altos beneficios y bajos sueldos no son una garant\u00eda de crecimiento econ\u00f3mico. Los beneficios pueden florecer, pero la inversi\u00f3n puede estancarse.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta a la gran mayor\u00eda, en lugar de suprimirla, las pol\u00edticas basadas en un <em>crecimiento dirigido por los salarios<\/em> pueden estimular el empleo agregado <em>y<\/em> la inversi\u00f3n, promoviendo m\u00e1s r\u00e1pido crecimiento a trav\u00e9s de los efectos del lado de la demanda del pleno empleo y de los efectos del lado de la oferta de mayor motivaci\u00f3n de los trabajadores y presi\u00f3n innovativa.<\/p>\n<p>(2) Las estrategias pro-empresariales insisten en la asignaci\u00f3n basada en el mecanismo de mercado. La econom\u00eda democr\u00e1tica cuenta con el principio de <em>asignaci\u00f3n basada en necesidades<\/em>. La econom\u00eda servir\u00e1 m\u00e1s directamente y m\u00e1s democr\u00e1ticamente a sus miembros si hay alguna planificaci\u00f3n directa para identificar y cubrir las necesidades de la gente para consumo cotidiano y desarrollo personal.<\/p>\n<p>(3) Las estrategias pro-empresariales insisten en la necesidad del armamento para el poder econ\u00f3mico. La econom\u00eda democr\u00e1tica se basa en la <em>cooperaci\u00f3n para la seguridad econ\u00f3mica<\/em> &#8211;tanto a nivel nacional como internacional. Subraya la importancia de la cooperaci\u00f3n no \u00fanicamente por razones morales sino igualmente porque el despilfarro y la inseguridad que las tendencias a la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica hist\u00f3ricamente han producido.<\/p>\n<p>Por tanto, proponemos cinco pasos hacia un sistema m\u00e1s racional y viable para la asignaci\u00f3n econ\u00f3mica de recursos.<\/p>\n<p>(a) Dado que los precios de mercado de bienes y servicios no miden su contribuci\u00f3n a cubrir las necesidades sociales, proponemos un inventario de necesidades sociales y una administraci\u00f3n de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica que suplemente las asignaciones de mercado.<\/p>\n<p>(b) Dado que las inversiones ligadas a la b\u00fasqueda del beneficio son a menudo derrochadoras, injustas e inefectivas, proponemos un incremento de inversiones basadas en la comunidad y otros medios para controlar democr\u00e1ticamente la expansi\u00f3n de la capacidad productiva.<\/p>\n<p>(c) Dado que los banqueros no representan el inter\u00e9s p\u00fablico al conducir la pol\u00edtica monetaria, proponemos un sistema de control democr\u00e1tico sobre el banco central y el sector financiero.<\/p>\n<p>(d) Dado que el objetivo de beneficio y la resaca de los mercados tiende a destruir comunidades y vecindarios, proponemos pasos que permitan una mayor iniciativa comunitaria en la decisi\u00f3n de las localizaciones industriales y en el desarrollo infraestructural.<\/p>\n<p>(e) Dado que la b\u00fasqueda de beneficio est\u00e1 arruinando el medio ambiente, imponiendo penosos costos y amargos resultados sobre las familias y las comunidades, proponemos un enfoque m\u00e1s democr\u00e1tico para las elecciones necesarias y dif\u00edciles acerca de las decisiones que afectan al medio ambiente.<\/p>\n<p>Proponemos, en breve, basarse menos en el mecanismo de mercado y hacer mucho m\u00e1s uso de un sistema de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica para promover una econom\u00eda democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>El primer requisito para un sistema de instrumentos de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica es un m\u00e9todo para medir las necesidades p\u00fablicas. Una vez se tenga el inventario de tales necesidades estructuradas por la intensidad de la expresi\u00f3n popular, bas\u00e1ndose en t\u00e9cnicas ampliamente usadas de tablas input-output, podemos estimar los objetivos de producci\u00f3n anuales en industrias productoras de bienes tanto como en servicios para cubrir las mayores necesidades establecidas por el inventario de necesidades. Como indica W. Leontief\u00a0 (citado en Carnoy y Shearer 1980 pp. 269-270), \u00ab<em>Deber\u00eda estar claro que la planificaci\u00f3n (&#8230;) no especificar\u00e1 objetivos para (&#8230;) cada (&#8230;) empresa individual. Pero podr\u00eda indicar el n\u00famero de coches, el n\u00famero de generadores y la cantidad de bienes congelados que posiblemente necesitemos, digamos, en cinco a\u00f1os y tratar\u00e1 de inducir las industrial relevantes para actuar consiguientemente<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>6. <em>Desarrollo y crecimiento econ\u00f3mico: planificaci\u00f3n para cubrir necesidades humanas<\/em><\/p>\n<p>Lo correcto es lo que es apropiado para el particular estadio de la secuencia pol\u00edtica, cultural y econ\u00f3mica de un pa\u00eds concreto en su proceso hist\u00f3rico (Teune y Mlnar 1978).<\/p>\n<p>Nuestra tesis es que un sistema de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica puede proveer una cobertura cierta de necesidades humanas y ayudar a reestructurar la econom\u00eda. La ortodoxia proclama que los beneficios miden la contribuci\u00f3n del producto a las necesidades humanas.<\/p>\n<p>Pensamos que la elecci\u00f3n entre el mercado de libre empresa y la planificaci\u00f3n centralizada est\u00e1 mal representada. Un tercer sistema de asignaciones econ\u00f3micas es cada vez m\u00e1s necesario. Proponemos, por tanto, una v\u00eda alternativa &#8211;una alternativa democr\u00e1tica que busca simult\u00e1neamente limitar el costo de lo inapropiado de basarse \u00fanicamente en el mercado y de reducir la dependencia sobre instrumentos burocr\u00e1ticos a moderar el conflicto que las decisiones de planificaci\u00f3n posiblemente van a provocar.<\/p>\n<p>La vivienda es demasiada cara para la mayor\u00eda de los ciudadanos, mientras el mercado ensalza las casas de vacaciones. El servicio de salud es a menudo no accesible o exorbitante, mientras billones son gastados en alta tecnolog\u00eda para aquellos que pueden pagar tales cuidados. El sistema de transporte de masa continua deteriorado en muchas regiones; la energ\u00eda solar y los sistemas de conservaci\u00f3n de energ\u00eda permanecen subdesarrollados, mientras continuamos pagando grandes cantidades para el empaquetado de nuestra alimentaci\u00f3n, aditivos y costes de propaganda.<\/p>\n<p>El primer requisito para un sistema de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica es el tener un m\u00e9todo para asegurar las necesidades p\u00fablicas. Por tanto:<\/p>\n<p>(i) Las estad\u00edsticas oficiales deben incluir anualmente un suplemento sobre las mayores necesidades de vivienda, enfatizando la alimentaci\u00f3n y servicios que los vecinos no reciben corrientemente en el mercado por cantidad insuficiente o por calidad. Esta informaci\u00f3n proveer\u00e1 la base para un <em>inventario de necesidades<\/em> anual, resumiendo las m\u00e1s urgentes necesidades sociales y estructurando estas necesidades por la clase y la intensidad de la expresi\u00f3n popular.<\/p>\n<p>(ii) Bas\u00e1ndose en t\u00e9cnicas de tablas input-output, un informe estimar\u00e1 los objetivos de producci\u00f3n anual en industrias de bienes &#8211;acero, energ\u00eda, computadores, etc.&#8211; tanto como en servicios &#8211;escuelas, transporte p\u00fablico, etc.&#8211; que ser\u00e1n necesarios para colmar las mayores necesidades establecidas en el inventario de necesidades.<\/p>\n<p>(iii) Estos objetivos de producci\u00f3n ser\u00e1n comparados con recientes tendencias en los outputs de producci\u00f3n de los sectores correspondientes. All\u00e1 donde los outputs corrientes (o su crecimiento) caiga por debajo de las necesidades de producci\u00f3n, ser\u00e1n provistos subsidios de inversi\u00f3n a empresas privadas, sindicatos, consejos de administraci\u00f3n comunitarios, y otras instituciones de inversi\u00f3n controlada democr\u00e1ticamente para asegurar la inversi\u00f3n en sectores cuyo incremento en output parece de m\u00e1s alta prioridad.<\/p>\n<p>Dadas las contradicciones bajo las que trabaja la econom\u00eda, \u00bfpodemos encontrar un patr\u00f3n de demanda final que consiga la mayor contribuci\u00f3n al bienestar de la sociedad?<\/p>\n<p>La necesidad de un enfoque macroecon\u00f3mico lleva al an\u00e1lisis de tablas input-output, que es &#8216;macro&#8217; en t\u00e9rminos de su alcance y &#8216;micro&#8217; en t\u00e9rminos de su enfoque (Bulmer-Thomas 1982 p. 278).<\/p>\n<p>Los resultados del modelo macro que predice el crecimiento del Producto Interior Bruto sobre el periodo del plan con diferentes valores para las variables macroecon\u00f3micas tales como inversi\u00f3n, consumo, importaci\u00f3n, exportaci\u00f3n, y empleo son introducidos en el escenario sectorial usando t\u00e9cnicas de las tablas input-output.<\/p>\n<p>En el escenario sectorial, el nivel dado de crecimiento y los valores \u00faltimos para las variables macroecon\u00f3micas permiten al planificador trabajar sobre la composici\u00f3n sectorial de la demanda final; en este ejercicio la inversi\u00f3n puede ser end\u00f3gena o ex\u00f3gena, pero en cualquier caso los resultados deben ser comprobados m\u00e1s tarde sobre la consistencia entre crecimiento de output, acumulaci\u00f3n del capital y oferta financiera.<\/p>\n<p>El output en cada sector deber\u00e1 ser lo suficientemente grande para cubrir el nivel dado de demanda final a pesar de que la asignaci\u00f3n est\u00e9 hecha para demandas inmediatas. La soluci\u00f3n puede no ser factible y puede tambi\u00e9n demandar recursos en escasez (tales como cr\u00e9dito o trabajo experto) que son inconsistentes con la proporci\u00f3n en que tales recursos se esperan que crezcan; adem\u00e1s, algunos de los resultados del modelo sectorial, cuando son agregados, pueden contradecir los resultados del modelo macro, requiriendo un procedimiento reiterativo informal para conseguir la consistencia entre los dos escenarios.<\/p>\n<p>Cuando se consigue tal consistencia y se llega a la soluci\u00f3n del escenario sectorial que no hace demandas no racionales sobre recursos escasos y es practicable, el planificador puede proceder al proyecto del escenario. Este escenario trata de encontrar los proyectos eficientes en cada sector capaces de alcanzar los objetivos sectoriales sin exceder las limitaciones de recursos del pa\u00eds (Bulmer-Thomas 1982).<\/p>\n<p>Si las limitaciones de recursos son conocidas, es posible que haya varias, diferentes, soluciones consistentes con ellas. La mejor soluci\u00f3n ser\u00e1 la que, para unos recursos dados, alcance el m\u00e1ximo crecimiento de output\/consumo o que, para un dado nivel de output, alcance el resultado a un m\u00ednimo coste social.<\/p>\n<p>7. <em>Hacia una econom\u00eda mixta y democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p>Mientras los monetaristas y corporatistas argumentan que debemos aceptar el \u00e9nfasis empresarial sobre los beneficios ante la democracia, la econom\u00eda democr\u00e1tica argumenta que eso no es una necesidad sino una imposici\u00f3n. M\u00e1s democracia no quiere decir mayor ineficiencia y despilfarro. La mejor defensa de la democracia es m\u00e1s democracia. La democracia no es un coste (como ha indicado la  Comisi\u00f3n Trilateral en estos a\u00f1os, Huntington <em>et al<\/em>. 1975), sino un ingrediente esencial para la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Cualquier alternativa democr\u00e1tica requiere la intervenci\u00f3n directa para promover equidad y seguridad de empleo. Esto quiere decir el alcanzar el pleno empleo a sueldos decentes y teniendo en cuenta las presiones inflacionistas que cualquier pol\u00edtica de pleno empleo inevitablemente engendra.<\/p>\n<p>Dada la desigualdad estructural entre los dos sistemas de la econom\u00eda y entre la sectorizaci\u00f3n del trabajo en cualquier sociedad moderna, algunas l\u00edneas de acci\u00f3n p\u00fablica ser\u00e1n necesarias para tratar con este doble problema del desempleo y la inflaci\u00f3n:<\/p>\n<p>(i) Medidas para igualar el poder dentro del sistema econ\u00f3mico. Ning\u00fan remedio es posible si no se promueve el poder del sistema de la periferia o se reduce el poder del sistema de centro, o se consiguen ambos.<\/p>\n<p>(ii) Medias directas para igualar la competencia dentro del sistema econ\u00f3mico. En particular son las funciones que no son por s\u00ed mismas organizadas dentro del sistema centro y que no son competitivas en el sistema perif\u00e9rico &#8211;provisi\u00f3n de vivienda, transporte p\u00fablico, servicios de salud, servicios art\u00edsticos y culturales.<\/p>\n<p>(iii) Medidas directas para apoyar la igualdad de renta entre la periferia y el centro y dentro del sistema centro evitar las tendencias inherentes a la desigualdad.<\/p>\n<p>(iv) Medidas para alinear los objetivos del sistema de centro, como los que afecten al medio ambiente, con los objetivos de la gente. Esto incluye la regulaci\u00f3n o prohibici\u00f3n de algunos efectos de producci\u00f3n y de consumo &#8211;poluci\u00f3n de aire, agua, da\u00f1os al paisaje&#8211; que sirven a los objetivos del sistema centro pero que est\u00e1n en conflicto con los de la gente.<\/p>\n<p>(v) Medidas para controlar el gasto p\u00fablico para asegurar que estos sirven los objetivos p\u00fablicos distintos de los del sistema centro.<\/p>\n<p>(vi) Medidas para eliminar la sistem\u00e1tica tendencia deflacionista e inflacionista del sistema centro. No deben ser una nueva fuente de poder del sistema centro. No deber\u00e1n discriminar al sistema periferia. Y deber\u00e1n ser consistentes con una mayor igualdad en distribuci\u00f3n de renta entre los dos sistemas.<\/p>\n<p>(vii) Medidas para asegurar la coordinaci\u00f3n interindustrial de la que el sistema centro es incapaz.<\/p>\n<p>(viii) Medidas entre las diferencias persistentes en las rentas de los trabajadores en las diferentes partes de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Por tanto, proponemos la formaci\u00f3n de una &#8216;econom\u00eda mixta&#8217; eficiente y democr\u00e1tica:<\/p>\n<p>(a) Una combinaci\u00f3n de los sectores privados y p\u00fablico, desarrollo de un control gubernamental sobre la actividad de las grandes corporaciones y m\u00e9todos de regulaci\u00f3n de mercado, y la formaci\u00f3n de mecanismos de control p\u00fablico sobre la econom\u00eda, que pueda hacer posible el ejercer una influencia intencionada sobre el curso del desarrollo.<\/p>\n<p>(b) Control gubernamental sobre la formaci\u00f3n de precios (principalmente sobre los productos de las grandes corporaciones, lo que los autores radicales citados llaman pol\u00edtica de &#8216;control flexible de precios&#8217; y <em>salarios de solidaridad<\/em> tanto como la necesidad por una pol\u00edtica gubernamental igualitaria de retribuci\u00f3n de rentas.<\/p>\n<p>(Las pol\u00edticas de salario solidario tratan de elevar los salarios de los trabajadores de m\u00e1s baja renta m\u00e1s r\u00e1pidamente que los de los trabajadores de mayores salarios, promoviendo una igualdad de renta y la generaci\u00f3n de presi\u00f3n sobre salarios en empresas atrasadas (<em>The Swedish Confederation of Trade Unions<\/em>, 1953).)<\/p>\n<p>(c) Un sistema de planificaci\u00f3n democr\u00e1tica regional y nacional para usar l\u00edneas o <em>gu\u00edas de acci\u00f3n<\/em> para el desarrollo de las industrias correspondientes e influencias gubernamentales sobre la formaci\u00f3n del volumen y estructura de la demanda final de consumo para servicios en la esfera dada. Esto incluye la socializaci\u00f3n de las grandes corporaciones a trav\u00e9s de la supervisi\u00f3n gubernamental de su actividad y el promover el desarrollo del sistema periferia a trav\u00e9s de la peque\u00f1a y mediana empresa, aumentando las rentas en este sistema y haciendo estas rentas m\u00e1s factibles, reforzando la posici\u00f3n de este sistema cara al sistema centro (es decir, la parte de la econom\u00eda bajo las grandes corporaciones).<\/p>\n<p>Nuestro programa para la recuperaci\u00f3n democr\u00e1tica de la econom\u00eda puede ser pronto puesta en pr\u00e1ctica si una cada vez mayor parte de la poblaci\u00f3n as\u00ed lo pide; no depende de cambios que requieran d\u00e9cadas para ser implementada; conlleva cambios que pueden ser t\u00e9cnicamente puestos en pr\u00e1ctica en un periodo corto de tiempo. La cuesti\u00f3n cr\u00edtica es pol\u00edtica, no t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>La <em>econom\u00eda democr\u00e1tica<\/em> es una agenda para nuestros d\u00edas, en parte porque la insuficiencia del enfoque keynesiano sobre la distribuci\u00f3n de renta se ha hecho m\u00e1s evidente. La expansi\u00f3n del estado del bienestar no puede, de por s\u00ed, proveer una respuesta coherente a los problemas econ\u00f3micos de final de siglo XX. A\u00fan m\u00e1s importante, la movilidad mundial y global del capital ha puesto claro que una mayor b\u00fasqueda de la redistribuci\u00f3n igualitaria ser\u00e1 severamente constre\u00f1ida por la amenaza de la huida de capital a menos que sea acompa\u00f1ada de una efectiva contabilidad democr\u00e1tica de la inversi\u00f3n. Igualmente, en la ausencia de una profunda reestructuraci\u00f3n democr\u00e1tica de la organizaci\u00f3n social del trabajo, una mayor seguridad econ\u00f3mica de los trabajadores es posible que sea asociada con una intensificaci\u00f3n de la resistencia al trabajo, lo que significa mayores gastos de supervisi\u00f3n y vigilancia, y una crisis persistente de productividad (Bolwes, Gordon y Weisskopf 1984, cap\u00edtulo 6).<\/p>\n<p>Por tanto, los principales imperativos de la democratizaci\u00f3n de la econom\u00eda son claros &#8211;democracia en el lugar de trabajo, planificaci\u00f3n econ\u00f3mica democr\u00e1tica, y acceso comunitario al capital. La l\u00f3gica de la democracia en el lugar de trabajo es que la toma de decisi\u00f3n democr\u00e1tica en las unidades de producci\u00f3n remplazar\u00e1 la jer\u00e1rquica estructuraci\u00f3n actual por participaci\u00f3n democr\u00e1tica. Con la planificaci\u00f3n democr\u00e1tica se quiere decir la determinaci\u00f3n socialmente responsable de las l\u00edneas generales de la estructura econ\u00f3mica y de su evoluci\u00f3n. Responsabilidad conlleva la deliberaci\u00f3n colectiva y el control sobre las decisiones de inversi\u00f3n, pues es el concentrado control sobre el proceso de acumulaci\u00f3n el que coloca la evoluci\u00f3n presente y futura de los aspectos t\u00e9cnicos, espaciales, ambientales y econ\u00f3micos fuera del reino de la soberan\u00eda popular.<\/p>\n<p>Este ensayo trata de proponer un marco para la econom\u00eda pol\u00edtica que habr\u00e1 de ser debatido, como dicen sus principales autores, no solo a nivel acad\u00e9mico, sino, principalmente, entre la ciudadan\u00eda. Siguiendo a Bolwes, Gordon y Weisskopf pensamos que la gente debe estar activamente involucrada en una cada vez una mayor variedad de instituciones que afectan las decisiones econ\u00f3micas, dado que, efectivamente, la mejor defensa de la democracia es una mayor, m\u00e1s profunda y mejor democracia.<\/p>\n<p align=\"center\">\u00a0<\/p>\n<p> <strong> <\/strong> <\/p>\n<h3>(e) DECLARACION DE DERECHOS ECONOMICOS<\/h3>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/p>\n<p>Las recomendaciones propuestas por Bowles, Gordon y Weisskopf en sus diversas obras son algo m\u00e1s que un simple enfoque ecl\u00e9ctico, estando basadas en muchas y diferentes discusiones entre los miembros de la URPE (<em>Union for Radical Political Economics<\/em>). Representan una alternativa, democr\u00e1tica, a la actual situaci\u00f3n de crisis, de despilfarro por parte de la demanda y de la oferta, de graves problemas de desempleo e inflaci\u00f3n por doquier, adem\u00e1s del crecimiento de una deuda externa cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de soportar.<\/p>\n<p>Los principios generales que se han esbozado pueden agruparse en la siguiente <em>Declaraci\u00f3n de Derechos Econ\u00f3micos<\/em> que habr\u00e1n de ser concretados a las particulares condiciones y circunstancias espec\u00edficas de nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Declaraci\u00f3n de Derechos Econ\u00f3micos<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em> <\/em><\/p>\n<p>1. <em>Derecho a la seguridad y equidad econ\u00f3mica<\/em><\/p>\n<p>1. 1. Derecho a un empleo decente<\/p>\n<p>1. 2. Salarios solidarios, pagas comparables e igual oportunidad de empleo<\/p>\n<p>1. 3. Jard\u00edn de infancia p\u00fablicos y centros de servicios comunitarios<\/p>\n<p>1. 4. Menor n\u00famero de horas de trabajo semanal y flexibilidad de horario de trabajo<\/p>\n<p>1. 5. Control flexible de precios<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. <em>Derecho a un puesto de trabajo democr\u00e1tico<\/em><\/p>\n<p>2. 1. Compromiso p\u00fablico hacia los sindicatos<\/p>\n<p>2. 2. Derechos de los trabajadores a conocer y decidir<\/p>\n<p>2. 3. Incentivos de producci\u00f3n democr\u00e1ticos<\/p>\n<p>2. 4. Promoci\u00f3n de empresas comunitarias<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3. <em>Derecho a delinear nuestro futuro econ\u00f3mico<\/em><\/p>\n<p>3. 1. Planificaci\u00f3n para la satisfacci\u00f3n de necesidades humanas<\/p>\n<p>3. 2. Inversi\u00f3n democr\u00e1tica<\/p>\n<p>3. 3. Control democr\u00e1tico del dinero<\/p>\n<p>3. 4. Promoci\u00f3n de vida vecinal y comunitaria<\/p>\n<p>3. 5. Democratizaci\u00f3n ambiental<\/p>\n<p>3. 6. Democratizaci\u00f3n del comercio exterior<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. <em>Derecho a una mejor calidad de vida<\/em><\/p>\n<p>4. 1. Reducci\u00f3n del gasto militar<\/p>\n<p>4. 2. Conservaci\u00f3n de energ\u00eda y uso de energ\u00eda sin riesgos<\/p>\n<p>4. 3. Buena alimentaci\u00f3n<\/p>\n<p>4. 4. Buena pol\u00edtica sanitaria<\/p>\n<p>4. 5. Oportunidades culturales y de aprendizaje<\/p>\n<p>4. 6. Salarios para cuidado dom\u00e9stico de ni\u00f1os y ancianos<\/p>\n<p>4. 7. Lucha comunitaria contra la delincuencia<\/p>\n<p>4. 8. Informaci\u00f3n de necesidades vecinales y reducci\u00f3n de gastos de propaganda<\/p>\n<p>4. 9. Justa pol\u00edtica de impuestos y asignaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/p>\n<p>Estos principios generales pueden dar lugar a un programa de acci\u00f3n democr\u00e1tica como el siguiente:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p align=\"center\"><em>Programa para una Econom\u00eda Democr\u00e1tica<\/em><\/p>\n<p align=\"center\"><em> <\/em><\/p>\n<p>1. <em>Derecho a una seguridad y equidad econ\u00f3mica<\/em><\/p>\n<p>a. Programas de empleo p\u00fablico<\/p>\n<p>b. Salario m\u00ednimo significativamente mayor<\/p>\n<p>c. Reducci\u00f3n de la semana laboral y compartir trabajo<\/p>\n<p>d. Pago equitativo<\/p>\n<p>e. Mayor cuidado de ni\u00f1os y programas familiares<\/p>\n<p>f. Menor impuestos de inter\u00e9s reales<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>2. <em>Derecho a un puesto de trabajo democr\u00e1tico<\/em><\/p>\n<p>a. Declaraci\u00f3n de derechos del trabajador<\/p>\n<p>b. Reforma de leyes laborales para promover la sindicaci\u00f3n laboral<\/p>\n<p>c. Legislaci\u00f3n sobre el cierre de empresas<\/p>\n<p>d. Ayuda p\u00fablica a cooperativas de trabajadores y de beneficio compartido<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>3. <em>Derecho a delinear nuestro futuro econ\u00f3mico<\/em><\/p>\n<p>a. Democratizaci\u00f3n de los consejos de direcci\u00f3n bancarios<\/p>\n<p>b. Inversi\u00f3n bancaria para asignaci\u00f3n democr\u00e1tica del capital<\/p>\n<p>c. Gesti\u00f3n del comercio para un crecimiento equilibrado<\/p>\n<p>d. Mayor inversi\u00f3n de infraestructura<\/p>\n<p>e. Declaraci\u00f3n de derechos ambientales de comunidades locales<\/p>\n<p>f. Derechos locales para conocer y aplicar legislaci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>4. <em>Derecho a una mejor calidad de vida<\/em><\/p>\n<p>a. Dr\u00e1stica reducci\u00f3n de gastos armamentistas<\/p>\n<p>b. Programa nacional de servicios sanitarios<\/p>\n<p>c. Cierre de las plantas de energ\u00eda nuclear. Expansi\u00f3n de inversi\u00f3n p\u00fablica para energ\u00edas renovables.<\/p>\n<p>d. Mayor ayuda p\u00fablica a vivienda decente de bajo coste<\/p>\n<p>e. Mayor ayuda a la educaci\u00f3n, y en particular a la educaci\u00f3n en lengua vasca<\/p>\n<p>f. Mayores impuestos sobre los poseedores de mayores rentas<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/p>\n<p>1. <em>Nueva l\u00f3gica econ\u00f3mica<\/em><\/p>\n<p>La disciplina salarial preconizada por la doctrina econ\u00f3mica conservadora se ha logrado a costa de un desempleo creciente, que hace que la econom\u00eda funcione muy por debajo de su capacidad productiva. Aparte del costo humano, esta infrautilizaci\u00f3n deprime a la vez la productividad y la inversi\u00f3n, socavando el potencial de crecimiento futuro.<\/p>\n<p>Es importante, no cabe duda, hacer hincapi\u00e9 en cuestiones de justicia distributiva. Pero el punto clave para la formulaci\u00f3n de una estrategia econ\u00f3mica progresista reside en el reconocimiento de que la econom\u00eda capitalista est\u00e1 plagada no solo de injusticias sino tambi\u00e9n de despilfarros.<\/p>\n<p>La nueva l\u00f3gica, dentro del marco propuesto por Bowles, Gordon y Weisskopf, propone una estrategia de crecimiento de la productividad impulsada por los salarios y la organizaci\u00f3n del trabajo que a la vez elimine una parte notable del despilfarro actual en la econom\u00eda. Hay que remarcar que las econom\u00edas de la mayor\u00eda de los pa\u00edses avanzados no son econom\u00edas de suma cero, sino econom\u00edas d\u00e9biles. Por lo tanto, los aumentos de inversi\u00f3n no exigen reducciones de consumo.<\/p>\n<p>Una estrategia de crecimiento de la productividad rechaza la idea de que la futura prosperidad requiera que hoy los trabajadores y consumidores se aprieten el cintur\u00f3n para redistribuir el ingreso hacia adinerados y empresas. Por otra parte, la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica, incluso en el propio proceso de producci\u00f3n, es costosa de mantener, por la necesidad de todo un ej\u00e9rcito de vigilancia y supervisi\u00f3n del trabajo. Por tanto, una estrategia de crecimiento de la productividad intenta atenuar los conflictos que han conducido a la reciente escalada de sistemas de controles caros e ineficaces.<\/p>\n<p>Entre las medidas de pol\u00edtica econ\u00f3mica que ser\u00edan necesarias para instrumentar tal estrategia deber\u00edan incluirse las siguientes:<\/p>\n<p>(a) Un movimiento hacia el pleno empleo, mediante est\u00edmulos gubernamentales a la econom\u00eda, creaci\u00f3n p\u00fablica y directa de puestos de trabajo y reducciones de los horarios de trabajo.<\/p>\n<p>(b) Una igualaci\u00f3n salarial, mediante el incremento de los salarios m\u00ednimos, aplicaci\u00f3n rigurosa de legislaci\u00f3n antidiscriminatoria, y la aplicaci\u00f3n del principio de igual retribuci\u00f3n para hombres y mujeres que ocupan puestos de trabajo comparables.<\/p>\n<p>(c) Aumentos salariales, promocionando el pleno empleo y la organizaci\u00f3n salarial. Recu\u00e9rdese el ejemplo sueco (Meiner 1978).<\/p>\n<p>(d) Una pol\u00edtica antiinflacionaria a trav\u00e9s de la promoci\u00f3n de la productividad, no a trav\u00e9s de la restricci\u00f3n monetaria. Asimismo, medidas de ajuste o transici\u00f3n a corto plazo mediante un sistema de controles de precios flexibles, con base fiscal, y de un &#8216;fondo p\u00fablico de inversi\u00f3n para la estabilizaci\u00f3n de los precios&#8217; que modere los estrangulamientos inflacionarios.<\/p>\n<p>Asimismo, se proponen medidas orientadas a facilitar el control democr\u00e1tico de los centros de trabajo por parte de los trabajadores, del medio ambiente natural por medio de las comunidades locales, y de la pol\u00edtica monetaria nacional por parte del electorado, as\u00ed como recortes dr\u00e1sticos en los gastos militares.<\/p>\n<p>Lo que importa es la l\u00f3gica macroecon\u00f3mica de la estrategia. La clave est\u00e1 en el efecto positivo de los salarios sobre la productividad y en la importancia central de reestimular el crecimiento de la productividad para cualquier programa econ\u00f3mico viable.<\/p>\n<p>El incremento de la productividad m\u00e1s r\u00e1pido es fundamental (i) para el objetivo de avanzar hacia un derecho que garantice un trabajo digno sin arrancar nuevas concesiones salariales de quienes ahora tienen empleo; y (ii) para llevar a cabo el compromiso hist\u00f3rico de una reducci\u00f3n continuada de la duraci\u00f3n de la jornada de trabajo y una expansi\u00f3n del tiempo libre u ocio.<\/p>\n<p>(Seg\u00fan Bowles, Gordon y Weisskopf, 1984, durante los \u00faltimos quince a\u00f1os un crecimiento de la productividad m\u00e1s lento en EE.UU. ha generado fuertes presiones a la baja sobre las ganancias de los trabajadores, y ha obligado a trabajadores y familias a trabajar durante m\u00e1s horas para mantener su nivel de vida.)<\/p>\n<p>Tal crecimiento de la productividad es crucial. La cuesti\u00f3n no es su importancia sino qui\u00e9n controla los mecanismos que lo promueven y qui\u00e9n recoge sus frutos.<\/p>\n<p>El testimonio hist\u00f3rico demuestra que un alto crecimiento de productividad conlleva un alto crecimiento de los salarios. \u00bfEn qu\u00e9 sentido opera la causaci\u00f3n? Una premisa simple, pero bien corroborada (Weisskopf <em>et al<\/em>. 1983) muestra que pagar bien a los trabajadores es bueno para la econom\u00eda.<\/p>\n<p>2. <em>Salarios y productividad<\/em><\/p>\n<p>Los economistas convencionales ense\u00f1an que los salarios vienen determinados por la productividad del trabajo. Si bien es cierto que la productividad pone un l\u00edmite a los salarios a largo plazo, tambi\u00e9n lo es que los salarios repercuten en la productividad.<\/p>\n<p>Los salarios altos contribuyen a la productividad porque (Weisskopf, Bowles y Gordon 1983,1985):<\/p>\n<p>(a) Son una fuente importante de motivaci\u00f3n de los trabajadores. En la productividad influyen tanto la calidad como la cantidad de esfuerzo que el trabajador dedica. Salarios altos y buenas condiciones de trabajo son elementos de una estrategia positiva para obtener esfuerzos de trabajo de alta calidad. La alternativa es una estrategia negativa que conf\u00ede en la supervisi\u00f3n estrecha y la amenaza de desempleo para poner a raya a los trabajadores. En los EE.UU. los incentivos positivos han dado paso a partir de 1979 a las sanciones negativas. Ese desplazamiento ha sido costoso: por el n\u00famero de empleados dedicados a supervisar en lugar de producir y, lo que es peor, por el aumento de desempleo.<\/p>\n<p>La productividad depende de la calidad del trabajo y de la cantidad del esfuerzo que ponga el trabajador en \u00e9l. Unos salarios altos y unas buenas condiciones de trabajo son elementos indispensables de una estrategia para conseguir un esfuerzo laboral de alta calidad.<\/p>\n<p>(b) Fuerzan a los patronos a modernizarse o abandonar el negocio. El principal problema de la econom\u00eda no es la baja de productividad de los trabajadores, sino la baja productividad de los puestos de trabajo. Existen y proliferan los puestos de trabajo de baja producci\u00f3n debido a la abundancia de trabajadores de bajos salarios &#8211;sometidos a menudo a discriminaciones y a otras limitaciones para acceder a las oportunidades econ\u00f3micas&#8211; que permiten sobrevivir a empresas de baja productividad. Una estrategia de elevados salarios, unida a un programa de pleno empleo, al trasladar a los trabajadores de los puestos de baja productividad a puestos de elevada productividad, elevar\u00eda la productividad de la econom\u00eda en su conjunto, incluso aunque no influyera en la productividad de cada uno de sus sectores.<\/p>\n<p>(c) Cuando la demanda total de bienes y servicios es demasiado baja para sostener la plena utilizaci\u00f3n de la capacidad productiva, como ocurre en la mayor\u00eda de las econom\u00edas capitalistas avanzadas, el nivel de eficiencia productiva se resiente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en una econom\u00eda d\u00e9bil, la capacidad inactiva que conlleva el lento crecimiento de la demanda total constituye un obst\u00e1culo serio a la expansi\u00f3n de la inversi\u00f3n, con lo cual se reduce tambi\u00e9n la productividad futura.<\/p>\n<p>Por otra parte, el aumento de salarios conduce a un aumento de la demanda de los consumidores, y por lo tanto a un aumento de la demanda agregada de bienes y servicios. En el contexto actual de demanda final insuficiente, ese aumento incrementar\u00eda a la vez la eficiencia productiva directamente y la tasa de formaci\u00f3n de capital, contribuyendo as\u00ed a crecimiento de la productividad en el futuro.<\/p>\n<p>Unos salarios altos y m\u00e1s igualados representan una alternativa viable a la asignaci\u00f3n de inversiones dominada por los empresarios y por lo que gen\u00e9ricamente se denomina pol\u00edtica industrial.<\/p>\n<p>El hecho de trasladar trabajadores de puestos poco productivos a otros m\u00e1s productivos pueden tener como costo el que trabajadores antes empleados en negocios de baja productividad queden en paro temporalmente, algunos teniendo que ser reconvertidos y reinstruidos. Algunas empresas de alta productividad podr\u00edan ampliar su n\u00f3mina utilizando capacidad antes inactiva, otras tendr\u00edan que invertir en nuevas plantas y equipos y el sector p\u00fablico tendr\u00eda que generar nuevas oportunidades de empleo productivo, al menos durante un periodo de transici\u00f3n, as\u00ed como con car\u00e1cter permanente en el suministro de bienes y servicios insuficientemente ofertados por la empresa privada.<\/p>\n<p><em>Objeciones<\/em>:<\/p>\n<p>(i) El alza de salarios podr\u00eda no tener los efectos deseables si los incrementos salariales hicieran bajar la tasa de rendimiento esperada sobre las nuevas inversiones y con ello redujeran el incentivo empresarial a invertir.<\/p>\n<p>No cabe duda de que esto podr\u00eda ser un problema grave, sobre todo a medida que la econom\u00eda se fuera acercando a sus l\u00edmites de capacidad. Pero ninguna de las econom\u00edas capitalistas avanzadas se est\u00e1 acercando ahora, ni va a estarlo en un plazo corto, a los l\u00edmites de capacidad productiva. La realidad es que la capacidad no utilizada es un depresivo tanto de la tasa de beneficios como de la tasa de inversi\u00f3n. A corto o medio plazo cabe esperar que los aumentos salariales mejorasen las tasas de beneficios reales y esperados a trav\u00e9s del efecto positivo del crecimiento de la demanda de los consumidores sobre la utilizaci\u00f3n de la capacidad.<\/p>\n<p>(ii) Un determinante b\u00e1sico de la tasa de rendimiento esperada, y con ello de la inversi\u00f3n, es el costo real del trabajo por unidad, es decir, lo que las empresas tienen que pagar a sus trabajadores (en t\u00e9rminos reales) por unidad de producto. De por s\u00ed, los salarios reales m\u00e1s altos significan costos laborales reales por unidad m\u00e1s altos.<\/p>\n<p>Sin embargo, una mayor productividad (producto real por trabajador) significa costes laborales reales por unidad m\u00e1s bajos. Dado que los aumentos salariales y la reducci\u00f3n de la desigualdad de salarios sirven para impulsar la productividad, es muy posible que ese efecto positivo sobre la actividad compense el efecto de los propios aumentos salariales. Considerados todos los factores, los costos laborales reales por unidad podr\u00edan incluso descender. As\u00ed ocurri\u00f3 en EE.UU. durante el periodo de crecimiento r\u00e1pido de los salarios en los a\u00f1os primeros y medios de la d\u00e9cada de los 60 (Bowles, Gordon y Weisskopf 1984).<\/p>\n<p>Por tanto, mientras la capacidad productiva siga siendo apreciablemente infrautilizada, como ocurre hoy en d\u00eda, no tiene por qu\u00e9 producirse una ca\u00edda de la inversi\u00f3n como consecuencia de aumentos salariales acompa\u00f1ados de igualaci\u00f3n de salarios.<\/p>\n<p>El bajo nivel de producci\u00f3n que se da en todas las econom\u00edas capitalistas hace posible tal pol\u00edtica de salarios. A la larga, en condiciones de plena utilizaci\u00f3n de la capacidad, una presi\u00f3n alcista sobre los salarios podr\u00eda provocar un descenso de la inversi\u00f3n e incluso una &#8216;huelga de capital&#8217; de inversi\u00f3n.<\/p>\n<p>(iii) Frente a la mencionada pol\u00edtica salarial para impulsar la productividad se alzan los temores sobre los efectos que una estrategia de crecimiento igualitaria podr\u00eda tener sobre la posici\u00f3n competitiva de los productores en el mercado mundial.<\/p>\n<p>Ante esto hay que subrayar que son los costos laborales por unidad en cada econom\u00eda, en relaci\u00f3n con los de otros pa\u00edses, los que determinan la posici\u00f3n competitiva de los productores. Estos costos relativos dependen, a su vez, de los movimientos relativos tanto de los salarios reales como de la productividad.<\/p>\n<p>En el contexto internacional, los salarios reales relativos no dependen solamente de los salarios monetarios relativos de los trabajadores nacionales y extranjeros, sino tambi\u00e9n de los precios de la moneda nacional y extranjera. Por consiguiente, un aumento de los salarios no tiene por qu\u00e9 traducirse en un aumento de los costos laborales relativos por unidad si se acompa\u00f1a de un aumento correspondiente en productividad o de una disminuci\u00f3n correspondiente del valor de la moneda propia. De hecho, unos salarios m\u00e1s altos podr\u00edan ayudar a reducir esos costos relativos si la productividad se eleva o el valor de la moneda propia cae lo suficiente. En EE.UU., por ejemplo, en los \u00faltimos a\u00f1os la posici\u00f3n competitiva de los productores americanos se ha deteriorado a causa principalmente a la apreciaci\u00f3n del d\u00f3lar (otro factor depresor de la productividad que es consecuencia de la pol\u00edtica r\u00edgida y los altos tipos de inter\u00e9s).<\/p>\n<p>(iv) Una estrategia salarial de este tipo reducir\u00eda el ahorro, y por tanto, desalentar\u00eda la inversi\u00f3n, al imponer unos costos m\u00e1s altos del dinero.<\/p>\n<p>Tal objeci\u00f3n se basa en la observaci\u00f3n de que los trabajadores tienden a consumir m\u00e1s y ahorrar menos de su ingreso (salarial) que los receptores de ingresos de la propiedad. Sin embargo, hay que se\u00f1alar que el ahorro disponible para la inversi\u00f3n de una econom\u00eda dada es ahorro mundial, no es el ahorro generado \u00fanicamente en el pa\u00eds en cuesti\u00f3n. La capacidad de invertir de una econom\u00eda est\u00e1 limitada no por el monto del ahorro interno, sino por el ahorro interno m\u00e1s el excedente de las importaciones sobre las exportaciones. De hecho, una de las claves de una cierta recuperaci\u00f3n de la econom\u00eda USA en 1983-84 ha sido el debido al excedente de las importaciones de bienes y servicios sobre las exportaciones, lo que ha permitido que los pedidos de bienes y servicios &#8211;por parte del gobierno, de las empresas y de las familias&#8211; sobrepasaran la producci\u00f3n nacional por un monto considerable. En 1984, por ejemplo, el d\u00e9ficit comercial en mercanc\u00edas represent\u00f3 la disponibilidad de bienes y servicios superior a la formaci\u00f3n neta de capital fijo, con exclusi\u00f3n de los inmuebles residenciales (Bowles, Gordon y Weisskopf 1986).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el monto total de los ahorros de una econom\u00eda depende del volumen de ingreso nacional y no solo de la fracci\u00f3n que se ahorra. Las diferencias en la fracci\u00f3n ahorrada del ingreso salarial y de la propiedad ser\u00e1n menos significativas a la hora de determinar el monto total del ahorro, que las variaciones en el nivel del ingreso nacional.<\/p>\n<p>En una econom\u00eda tan d\u00e9bil como han venido siendo casi todas las econom\u00edas capitalistas avanzadas en los primeros a\u00f1os ochenta, se puede asegurar que el efecto positivo de unos salarios m\u00e1s altos sobre el producto total (a trav\u00e9s de una mayor demanda de los consumidores) pesar\u00e1 m\u00e1s que los posibles efectos negativos de un desplazamiento de la distribuci\u00f3n del ingreso a favor de los salarios.<\/p>\n<p>3. <em>A<\/em><em> modo de conclusi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>El crecimiento de la productividad impulsado por los salarios puede promover directamente los objetivos de igualdad, justicia social, seguridad econ\u00f3mica y la moderaci\u00f3n del sufrimiento personal.<\/p>\n<p>Pero la estrategia anterior encierra atractivos no solo econ\u00f3micos sino pol\u00edticos:<\/p>\n<p>(a) Se enfrenta directamente con algunas de las fuentes m\u00e1s importantes de desigualdad sexual y racial. La feminizaci\u00f3n de la pobreza y las barreras econ\u00f3micas con que se encuentran las personas de color tienen su origen no solo en la discriminaci\u00f3n sino tambi\u00e9n en la tr\u00e1gica tolerancia con las empresas atrasadas y el empleo de bajos salarios. Una estrategia macroecon\u00f3mica impulsada por los salarios podr\u00eda sentar las bases econ\u00f3micas para una mayor igualdad de oportunidades y resultados.<\/p>\n<p>(b) Podr\u00eda dar un importante impulso a la construcci\u00f3n de una coalici\u00f3n pol\u00edtica. El \u00e9nfasis tanto en el crecimiento de salarios como en su igualaci\u00f3n &#8211;a trav\u00e9s de un fuerte aumento del salario m\u00ednimo&#8211; podr\u00eda ayudar a definir una agenda com\u00fan y mutuamente ventajosa entre el electorado trabajador, femenino y joven. El \u00e9nfasis en el crecimiento de la productividad y en la reducci\u00f3n del despilfarro &#8211;y no en el crecimiento de la producci\u00f3n de cualquier forma&#8211; podr\u00eda ayudar a tender un puente entre el electorado ecologista y las personas m\u00e1s directamente preocupadas por la seguridad econ\u00f3mica. Tal crecimiento de los salarios tambi\u00e9n es la clave para abordar los problemas fiscales del sistema de seguridad social y, por tanto, el v\u00ednculo esencial para prestar atenci\u00f3n a los temores econ\u00f3micos de los ancianos.<\/p>\n<p>(c) En la medida que tal estrategia contribuyera a formar una coalici\u00f3n pol\u00edtica m\u00e1s fuerte, contribuir\u00eda a ampliar el reino de las demandas econ\u00f3micas en torno a las cuales se podr\u00eda ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la pol\u00edtica industrial y de la reforma fiscal, para perseguir objetivos muchos m\u00e1s amplios.<\/p>\n<p>Es indudable que la estrategia de crecimiento impulsado por los salarios para conseguir la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica esboza una serie de reformas de la estructura capitalista. Un programa del tipo propuesto podr\u00eda ayudar a sentar las bases necesarias para la creaci\u00f3n de un movimiento democr\u00e1tico para la gran mayor\u00eda de los trabajadores, en contra de la segmentaci\u00f3n y fragmentaci\u00f3n actuales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el pleno empleo y unos salarios m\u00e1s igualitarios debilitar\u00edan la amenaza de la p\u00e9rdida del puesto de trabajo y fortalecer\u00eda la posici\u00f3n de los trabajadores en sus relaciones con el capital, no solo en la mesa de negociaci\u00f3n sino tambi\u00e9n en f\u00e1bricas y oficinas. Como la aplicaci\u00f3n de sanciones negativas &#8211;que dependen en \u00faltima instancia de la amenaza del desempleo&#8211; resultar\u00eda menos eficaz, habr\u00eda que recurrir a incentivos positivos para motivar a los trabajadores. Las demandas de democratizaci\u00f3n de los centros de trabajo ser\u00edan m\u00e1s prioritarias, necesarias y vitales.<\/p>\n<p>Por otra parte, el tipo de controles de precios propuestos por (Bowles, Gordon y Weisskopf 1984) &#8211;controles flexibles basados en impuestos&#8211; colocar\u00edan el capital ante un dilema. Si disminuyeran los beneficios de los art\u00edculos cuyos precios estuvieran controlados y si el capital respondiera reduciendo la producci\u00f3n, seguramente se pedir\u00eda que el sector p\u00fablico suministrara esos productos o asignara la inversi\u00f3n, por lo que la estrategia tradicional del capital &#8211;valerse de su movilidad para escapar a los controles&#8211; podr\u00eda ser un juego peligroso: un movimiento popular podr\u00eda decidir limitar la movilidad del capital o reemplazar a los capitalistas en lugar de capitular.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con la amenaza de la &#8216;huelga del capital&#8217;. Parece probable que a medio plazo los beneficios del capitalista disminuir\u00e1n en un r\u00e9gimen impulsado por los salarios. En tal caso tal vez prefirieran invertir en otros lugares o no invertir. Una estrategia como la propuesta proporciona el mejor apoyo pol\u00edtico posible a medio plazo a la movilizaci\u00f3n contra la &#8216;huelga del capital&#8217;: En un r\u00e9gimen en que aumentar la productividad es uno de los fundamentos de la pol\u00edtica macroecon\u00f3mica es m\u00e1s probable que la mayor\u00eda de los ciudadanos pueda protestar y asumir la responsabilidad directa de la producci\u00f3n, inversi\u00f3n y empleo.<\/p>\n<p>Un programa como el anterior no es sin\u00f3nimo de socialismo. Es evidente. Pero la estrategia igualitaria de crecimiento de la productividad forma parte de un programa econ\u00f3mico por el que podr\u00edan luchar todos los que se sientan comprometidos a la vez por la democracia y por la igualdad social.<\/p>\n<p>Por otra parte, un programa de transici\u00f3n tiene que ir m\u00e1s all\u00e1 de los objetivos aqu\u00ed esbozados y acometer la tarea m\u00e1s ardua de una democratizaci\u00f3n completa de la econom\u00eda y de los instrumentos de pol\u00edtica econ\u00f3mica. Hay que empezar a impugnar las concepciones dominantes de progreso econ\u00f3mico, que identifican bienestar con el crecimiento interrumpido de consumo de bienes. Esto exige colocar en la cabeza de las prioridades el desarrollo integral humano, la expansi\u00f3n del tiempo libre, el equilibrio ambiental, y el fomento de relaciones sociales rec\u00edprocas y enriquecedoras. Es decir, es necesario situar la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en el lugar que le corresponde: el de un medio necesario para esos fines y no un fin en s\u00ed.<\/p>\n<p>Pero solo se puede avanzar en esa direcci\u00f3n si podemos formar una fuerte coalici\u00f3n para abordar los actuales problemas de la inseguridad, la desigualdad y el impune poder de las empresas mediante estrategias que fomenten el control popular democr\u00e1tico en lugar de reducirlo (5).<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>NOTA<\/strong>:<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>(5) A\u00f1adido el 28 de mayo de 2007. Abundando en las mismas tesis y concretando a\u00fan m\u00e1s el programa para una econom\u00eda mixta y democr\u00e1tica, v\u00e9ase el trabajo de Bowles, Gordon y Weisskopf (1990) <em>After the Waste Land<\/em><em>. <\/em><em>A Democratic Economics for the Year 2000<\/em>.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p> <strong><br clear=\"all\" \/> <\/strong> <\/p>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Amin, S. (1976) <em>Unequal Development. An Essay on the Social Formation of Peripheral Capitalism<\/em>. New York: Monthly Review Press.<\/p>\n<p>Armstrong, O., A. Glyn, &amp; J. Harrison (1984) <em>Capitalism Since World War II: The Making and Breakup of the Great Boom<\/em>. London: Fontana.<\/p>\n<p>Averitt, R. T. (1968) <em>The Dual Economy: The Dinamics of American Industry Structure<\/em>. New York: Norton.<\/p>\n<p>Baran, P. (1957) <em>The Political Economy of Growth<\/em>. 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