{"id":23627,"date":"2010-11-22T08:31:56","date_gmt":"2010-11-22T06:31:56","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/lectura-de-pablo-antonana-de-sanchez-ostiz\/"},"modified":"2010-11-22T08:31:56","modified_gmt":"2010-11-22T06:31:56","slug":"lectura-de-pablo-antonana-de-sanchez-ostiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/lectura-de-pablo-antonana-de-sanchez-ostiz\/","title":{"rendered":"\u201cLectura de Pablo Anto\u00f1ana\u201d, de S\u00e1nchez-Ostiz"},"content":{"rendered":"<p>  <!--more-->  <\/p>\n<h3>Cuando el papel habla<\/h3>\n<p>Hace unos meses se entreg\u00f3 a la imprenta y ahora se difunde por la editorial \u201cPamiela\u201d el libro <em>\u201c<a title=\"Lectura de Pablo Anto\u00f1ana\" href=\"http:\/\/www.pamiela.com\/es\/besteak?page=shop.product_details&amp;flypage=flypage.tpl&amp;product_id=650&amp;category_id=77\">Lectura de Pablo Anto\u00f1ana<\/a>\u201d<\/em>, en el cual Miguel S\u00e1nchez-Ostiz (Pamplona, 1950) acomete el nada f\u00e1cil empe\u00f1o de someter a c\u00f3mputo de vividuras a la figura para \u00e9l muy predilecta, digamos que filial, de otro escritor de su zona a quien la Navarra de las cuatro guerras civiles por la  Comuni\u00f3n Foral y Tradicionalista del Rey Leg\u00edtimo marc\u00f3 a fuego. Sobre todo por las levas -a capricho de politicastros, obispos castrenses y conmilitones- de gentes del campo, de las de alpargata, trillo manual y laya de sol a sol con sopas de ajo como combustible. Le corroe a Pablo la duda de que toda esa juventud se dejara despanzurrar por Dios y por Espa\u00f1a. Tambi\u00e9n le conturba la certeza de que los m\u00e1rtires de la Tradici\u00f3n lo fueron muy a su pesar. Y de que los supervivientes siempre fueron forzados por los mandos de borl\u00f3n y flordelis en bocamanga a ejecutar en nombre del Coraz\u00f3n de Jes\u00fas (un hombre rubio en gevacolor con una v\u00edscera cardiaca en la mano) a zombis atados ante la fosa com\u00fan. Hasta que abrasara el cerrojo del rifle. Le dol\u00eda su especie, que llaman humana.<\/p>\n<p>Era el mundo interior de Pablo Anto\u00f1ana Chasco, y sigue si\u00e9ndolo en sus vol\u00famenes, un descenso a sus infiernos, a veces en clave de humor negro -nunca forzado- y exquisita distorsi\u00f3n solanesca. No injuria, le basta con describir. Residen sus personajes en paisaje nublo, atemporal, desasosegado. Dif\u00edcil de extricar, Pablo. La motivaci\u00f3n de S\u00e1nchez-Ostiz procede, en su larga entrevista con el ausente que sigue presente, del temor a que se produzca \u201cla segunda muerte del escritor, la que sigue a su extinci\u00f3n f\u00edsica, esa de la que hablaba Pierre Mac Orlan: el olvido\u201d.<\/p>\n<p><strong>Un daguerrotipo<\/strong><\/p>\n<p>El autor lo deja claro, lo suyo es una hagiograf\u00eda. A base de convivencia, complicidad, contactos, confidencias tras unos vasitos, art\u00edculos de prensa y relectura minuciosa de los libros sorprendentes de Anto\u00f1ana, relatos que enganchan desde el primer p\u00e1rrafo, logra un daguerrotipo, quiz\u00e1s un carboncillo del personaje contenido en la persona. Y viceversa. Sin veneraci\u00f3n. Le enfada, y queda claro, que Anto\u00f1ana no haya alcanzado ese dudoso olimpo de los-m\u00e1s-le\u00eddos o los m\u00e1s glorificados, o los m\u00e1s malditos. <em>\u201cMe dar\u00eda por satisfecho\u201d,<\/em> confiesa, <em>\u201csi estas p\u00e1ginas sirvieran para que alguien que no conozca la obra de Pablo Anto\u00f1ana se acercara a alguna de sus p\u00e1ginas, se dejara seducir por ellas y sintiera la emoci\u00f3n que procura el asomarse a un mundo literario nuevo\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p><strong>Anto\u00f1ana es Anto\u00f1ana<\/strong><\/p>\n<p>Dificulta Anto\u00f1ana su retrato, por mucho que se le haya le\u00eddo y frecuentado, porque el d\u00e9dalo que en su mente hipersensible qued\u00f3 dise\u00f1ado siempre resulta m\u00e1s amplio y pluridimensional que el fonema (\u2018sonema\u2019, se empe\u00f1aba en definir Jorge Oteiza) con el que trata de describirlo de palabra no escrita.<\/p>\n<p>Huelgan aqu\u00ed las comparaciones y mucho me temo que, si bien goz\u00f3 de preferencias de biblioteca, nunca tuvo que <em>\u2018matar al padre\u2019<\/em>. Me refiero al estilo que presuntamente le sirviese de gu\u00eda inici\u00e1tica. Tiene mucho de literato ruso, de un Leonid Andr\u00e9iev, por ejemplo, que residiera en parajes de siesta tropical. (Nos enteramos, a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas, de que su padre fue maestro de escuela que, sin futuro en la zona, se traslad\u00f3 nada menos que a Guinea Ecuatorial). No es Baroja, no es Faulkner, no es Zane Grey ni Valle-Incl\u00e1n. Se le busquen donde se le busquen los arquetipos, las ra\u00edces, el sonsonete, nos resulta que Anto\u00f1ana fue, es, simplemente Anto\u00f1ana. O sea, un novelista que se toma el oficio literario como terapia de sus zozobras o como ejercicio que ahuyenta -otra revelaci\u00f3n desconocida para muchos\u2013 sus depresiones end\u00f3genas. Es decir, cong\u00e9nitas y sin trauma aparente. Sus ocasionales rebotes eran, pues, la coz en el vac\u00edo del caballo herido.<\/p>\n<p>Con ello no quiere decirse que no alimentara ambiciones. A veces en sordina, otras abiertamente, se sol\u00eda quejar de la displicencia administrativa ante ese esp\u00e9cimen extravagante que dedica horas y horas a escribir cuando, seg\u00fan reza la \u00faltima campa\u00f1a oficial contra la cultura, <em>\u201cya nadie lee, y menos en crisis\u201d.<\/em> Traducido: miren la televisi\u00f3n. No le eran tampoco ajenas las zancadillas y usurpaciones que toda persona de letras sufre a lo largo de su carrera. M\u00e1s a\u00fan cuando se est\u00e1 convencido de que, pese a todo, la lealtad y la \u00e9tica subyacen en el \u2018sapiens\u2019.<\/p>\n<p><strong>Generaci\u00f3n trastornada<\/strong><\/p>\n<p>El hombre cuya sombra cordial y a largos ratos huidiza persigue S\u00e1nchez-Ostiz, no lo olvidemos, forma parte de una generaci\u00f3n trastornada de criaturas que, testigos de un conflicto b\u00e9lico en el frente m\u00e1s avanzado, la retaguardia, no participan directamente de \u00e9l. Presencian, eso s\u00ed, crueldades, rencillas solventadas por la delaci\u00f3n, camillas que lanzan alaridos de dolor y m\u00e9dicos sin morfina que amputan, como en el g\u00e9nero llamado western, drogando al malherido con orujo puro. Ni\u00f1os que temen, adem\u00e1s, que la conflagraci\u00f3n se eternice, que les salga bigote y que ello les obligue a acudir a las trincheras sin el menor deseo de dispararle a su pr\u00f3jimo. O sea, que m\u00e1s temen matar que morir. Ni por Dios, ni por Espa\u00f1a, ni por el rey hereditario verdadero ni por unos Fueros que garantizan a los caciques tartufos y estraperlistas el control de comarcas y concejos. En Navarra o en otras coordenadas.<\/p>\n<p>Aquellos carteles de S\u00e1enz de Tejada como <em>\u201cLas tres generaciones\u201d<\/em>, del abuelo al nieto bajo la cruz de Borgo\u00f1a, tambi\u00e9n causan insomnio en vigilia en el chaval crecedero.<\/p>\n<p>Tengo ante m\u00ed una fotograf\u00eda de Don Jaime de Borb\u00f3n en 1875, con seis o siete a\u00f1os, disfrazado de oficial carlista con galones hasta el codo. Detr\u00e1s, forma un pelot\u00f3n de requet\u00e9s adolescentes armados de fusiles y enormes bayonetas de m\u00e1s de un metro.<\/p>\n<p><strong>Ringorrango apolillado<\/strong><\/p>\n<p>La hemeroteca de Anto\u00f1ana en su estudio-taller de Los Arcos era m\u00e1s que expl\u00edcita. Colecciones amarillentas, con aromas de p\u00f3lvora fr\u00eda, de \u201cMonarqu\u00eda Popular\u201d, \u201cBoina Roja\u201d, \u201cBolet\u00edn de Orientaci\u00f3n Tradicionalista\u201d, \u201c\u00a1Patria!\u201d, \u201cA.E.T\u201d. Iba a nacer Pablo en la casona solariega, de ringorrango apolillado, de Francisco Navarro Villoslada, escritor integrista y autor de panfletos de propaganda, como el referido al gui\u00f1olesco Carlos el S\u00e9timo; texto que los carlistas de Asturias refritaron en los a\u00f1os 1940 con el t\u00edtulo de <em>\u201cEl Pr\u00edncipe que Espa\u00f1a necesita\u201d, <\/em>esta vez aludiendo al exiliado Francisco Javier de Borb\u00f3n-Parma.<\/p>\n<p>Otros documentos que examin\u00f3 en lectura adictiva el no tan ni\u00f1o Pablo le informan de que a la primera carlistada la precedi\u00f3 desde los recovecos de Palacio una tal \u201cSociedad del \u00c1ngel Exterminador\u201d, fundada por el Obispo de Osma. Supo que en Catalu\u00f1a exist\u00edan las \u201cBandas de la Fe\u201d. Se entera de que el coronel Don Joaqu\u00edn de Pablo, alias \u201cChapalangarra\u201d, entr\u00f3 solo por Valcarlos creyendo que sus paisanos le secundar\u00edan y lo que los fan\u00e1ticos absolutistas hicieron con \u00e9l fue fusilarle, descuartizarle y pasear triunfalmente sus despojos.<\/p>\n<p>Complemento fundamental de todo esto, como se\u00f1ala el autor, fue su madre. \u00c9sta, en un balconcillo de persiana y silla baja, relataba a su criatura, \u00e1vida de fantas\u00edas, toda suerte de f\u00e1bulas y quimeras populares. Tradici\u00f3n oral y acceso a documentaci\u00f3n privilegiada van conformando al narrador.<\/p>\n<p>Hoy se clama contra los ni\u00f1os-soldado de pa\u00edses de \u00c1frica. Los hubo tambi\u00e9n en la Alemania nazi y en las guerras del Norte que defend\u00edan a Cristo Rey llevando al cuello un detentebala: vud\u00fa cat\u00f3lico. N\u00f3tese que los pabloanto\u00f1anas que crecen en postguerra tampoco quedan emocionalmente ilesos. El impacto se agrava, sal sobre herida, por el posterior \u00e1mbito conventual y cuartelero en que se sumergen ciudades y villorrios cuyo libro de estilo es el Ripalda. Y como banda sonora, el bord\u00f3n de campanarios y los cornetines de los acuartelamientos en una Iru\u00f1a superpoblada de ese mito tan FET y JONS del mitad monje-mitad soldado. S\u00f3lo el siete de julio, a lo largo de una semana, se desahogan las turbas en org\u00eda dionisiaca de minotauros, encierros y talanqueras. Tambi\u00e9n, noviazgos de urgencia. Todo dentro de un orden.<\/p>\n<p><strong>Intelecci\u00f3n imposible<\/strong><\/p>\n<p>S\u00e1nchez Ostiz ha llegado al l\u00edmite de la indagaci\u00f3n de otro ser humano de id\u00e9ntico oficio. Por muy evidente y sincero que \u00e9ste haya resultado en momentos de extraversi\u00f3n, cuando se dispara lo comprimido, quien escruta a la persona, y ello consume al bi\u00f3grafo, jam\u00e1s alcanza los tu\u00e9tanos de una personalidad. Confiesa el psiquiatra y publicista gallego Garc\u00eda Sabell que <em>\u201clas palabras son como los nudos que ci\u00f1en con rigor el proceso del conocer conforme a las categor\u00edas formales del pensamiento\u201d<\/em>. As\u00ed que a cada lector le llega, mediante este an\u00e1lisis, una estampa siempre sugerente y enigm\u00e1tica del personaje. Aunque, sigo con Garc\u00eda-Sabell, <em>\u201cen este sentido podemos decir que toda intelecci\u00f3n del fondo \u00faltimo de la persona es, por esencia, imposible\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Los indios y el papel<\/strong><\/p>\n<p>Resulta incontrolable alcanzar el sentido pre-l\u00f3gico del subconsciente, rayano con lo consciente, de un escritor de rico l\u00e9xico que se desahoga alanceando con la pluma a estafermos no tan anta\u00f1ones; a personajes eternizados en la memoria como estereotipos reales e inmortales. Pero digamos tambi\u00e9n que el acercamiento, en este caso, al ente vivo, licenciado en Derecho y Magisterio, que es Pablo Anto\u00f1ana, puede realizarse a trav\u00e9s de los papeles y los aromas. Cita Vives a Madariaga, impresor y cal\u00edgrafo del XVI, y cuenta c\u00f3mo los escribanos vascos que iban a Indias desconcertaban a los nativos<em>. \u201cA los indios de Am\u00e9rica les pareci\u00f3 no haber cosa m\u00e1s admirable que poder los hombres darse a entender lo que sienten a grandes distancias con tan pocas letras y preguntaban si por ventura sab\u00eda hablar el papel\u201d.<\/em><\/p>\n<p>En el escrutinio contenido en la <em>\u201cLectura de Pablo Anto\u00f1ana\u201d<\/em> se constata c\u00f3mo se le fija al sujeto del ensayo aquel aroma agrio de su ni\u00f1ez ya avanzada: papel de biblia, de barba, sellado, en archivos, librotes, informes de Intendencia; efluvios de hule de entarimados, de tabacazo, p\u00f3lvora fr\u00eda, panoplias y correajes siempre a punto. Con lo cual se perpet\u00faa en el futuro escritor, una muy v\u00e1lida memoria olfativa.<\/p>\n<p>Sus funciones de secretario de Ayuntamiento en Sansol (Navarra) ponen a su alcance, a\u00f1adido a su manejo del lenguaje procesal, toda suerte de inventarios de ajuares, desahucios, herencias, litigios. Pablo, el galop\u00edn, ha accedido por otra parte al contenido de cajones, escritorios y arcones cuyos objetos cargados de magnetismo animal \u2013 viene a definir su bi\u00f3grafo &#8212; le inspirar\u00e1n cuando empu\u00f1e el manguillero. En viejos archivos y papelotes judiciales se sintetiza la muy pr\u00f3xima historia de aquellas llanadas de Winchester en pu\u00f1o y sucesos latebrosos y, a la vez, sutilmente chuscos. Vagabundos, forajidos, proscritos y personas al filo de la justicia ser\u00e1n sus personajes predilectos.<\/p>\n<p><strong>Fumaderos de incienso<\/strong><\/p>\n<p>En cuanto a Miguel S\u00e1nchez-Ostiz, el autor, hay que situarle en la generaci\u00f3n del susurro. La que se pregunta, inquiere, insiste en ello y acaba averiguando por su cuenta -trabajosa desintoxicaci\u00f3n- y transmitiendo a su vez la verdad aproximativa de lo que aqu\u00ed y all\u00e1 ocurri\u00f3 (no pas\u00f3). Aunque nunca se alcance la realidad, tan vagarosa, se vive entre paredes que oyen, vecindario de poco fiar, confites de taberna, chotas de tertulia, propaganda subliminal continua y enigmas que, a saber por qu\u00e9, una democracia por decreto que a\u00fan teme a los Ej\u00e9rcitos prefiere que no se descifren del todo.<\/p>\n<p>Existen puntos geogr\u00e1ficos en los que soci\u00f3logos consultados afirman que el p\u00e1nico transgeneracional tardar\u00e1 a\u00fan lustros en disiparse. Es, m\u00e1s o menos, procuro no destriparles el contenido del t\u00edtulo del que hablamos, lo que suced\u00eda en la mente l\u00e1bil de un Pablo Anto\u00f1ana ya maduro y calvo bajo txapela negra que, desafiante en la zona, decide acudir a clases de euskara y pronunciarse contra la manipulaci\u00f3n de las masas. Tambi\u00e9n iniciar\u00e1 la campa\u00f1a de la a\u00fan llamada recuperaci\u00f3n hist\u00f3rica (por ley, y teniendo a un genocida enterrado con flores frescas en el h\u00f3rrido santuario de Cuelgamuros). Ser\u00e1 en Sartaguda donde se erija, por iniciativa suya y de otros, un monumento a los asesinados por el glorioso Alzamiento en 1936. Detalla S\u00e1nchez-Ostiz, en este episodio, c\u00f3mo Pablo presenci\u00f3 las primeras aperturas semiclandestinas de fosas del genocidio en el cementerio de Echauri.<\/p>\n<p>Ve\u00eda Anto\u00f1ana, ya se dijo y el autor tambi\u00e9n lo destaca, en su territorio apache de triple mojonera sin deslindes fijos, Tierraestella, un farwest vasc\u00f3n, cainita e irredento. Respiraba all\u00ed el ni\u00f1o Pablo una atm\u00f3sfera de fumadero de incienso, un ozono de sangre seca como el lacre de las \u00f3rdenes de atacar y vencer sin cuartel. Nace en Viana, en 29 de octubre de 1927, y le paren, ya dijimos, en la mansi\u00f3n fantasm\u00e1tica de Navarro Villoslada. All\u00ed su madre, la que le alimentaba de narrativa popular, era hija del administrador. Cumpli\u00f3 esta mujer como <em>\u201cse\u00f1orita de compa\u00f1\u00eda y confidente de la hija del pr\u00f3cer y, en agradecimiento, recibi\u00f3 en herencia un ba\u00fal lleno de libros religiosos y una cama\u201d<\/em>, detalla el bi\u00f3grafo.<\/p>\n<p><strong>\u201cPeque\u00f1a cr\u00f3nica\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La vida en un escenario inhumano a fuer de sobrehumano y chupacirios, propicia fatalmente ecos de escaramuzas, batallas y siluetas de personajes calcados de la realidad mon\u00e1rquica degenerativa. El m\u00e1s simb\u00f3lico, aunque de carne y hueso, es el ni\u00f1o-monstruo arist\u00f3crata y tenebrista, tan propio de un Carre\u00f1o de Miranda, que protagoniza su magistral <em>\u201cPeque\u00f1a Cr\u00f3nica\u201d.<\/em> Quienes siempre tuvimos a Anto\u00f1ana por introvertido contumaz \u2013dependiendo del pie con que se despertara-; por genio ninguneado e injustamente desprovisto de los halagos con que literatos de menor dimensi\u00f3n y bagaje han sido agasajados, imaginamos el esfuerzo ingente de todo ensayista a la hora de realizarle una radiograf\u00eda casi astral. Pablo falleci\u00f3 hace un a\u00f1o y se homenaje\u00f3 a un personaje cuya magnitud a\u00fan se desea reivindicar. Da que pensar si Pablo Anto\u00f1ana Chasco lo \u00fanico que pretend\u00eda (y regresamos a la imposible intelecci\u00f3n \u00faltima de las personas exploradas) era ser lo que fue, aliviarse con ello, gozar de satisfacci\u00f3n ante lo elaborado y pervivir, tal y como lo pretend\u00edan los indios a los que Vives alude, en aquellos papeles que, por ventura, siguen hablando.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Rebeli\u00f3n\" href=\"http:\/\/www.rebelion.org\">Rebeli\u00f3n<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-23627","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nabarmena"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>\u201cLectura de Pablo Anto\u00f1ana\u201d, de S\u00e1nchez-Ostiz - 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