{"id":23618,"date":"2010-11-19T11:31:45","date_gmt":"2010-11-19T09:31:45","guid":{"rendered":"https:\/\/nabarralde.eus\/iruna-veleia-y-la-medicina-del-siglo-xix-i\/"},"modified":"2010-11-19T11:31:45","modified_gmt":"2010-11-19T09:31:45","slug":"iruna-veleia-y-la-medicina-del-siglo-xix-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nabarralde.eus\/es\/iruna-veleia-y-la-medicina-del-siglo-xix-i\/","title":{"rendered":"Iru\u00f1a Veleia y la medicina del siglo XIX (I)"},"content":{"rendered":"<p> <\/p>\n<p>CORR\u00cdA el a\u00f1o 1855 cuando Alava se vio afectada por una epidemia de c\u00f3lera que alcanz\u00f3 grandes proporciones. En Vitoria, la Junta  Municipal de Sanidad, vista la grave situaci\u00f3n tom\u00f3 numerosas medidas. Por un lado oblig\u00f3 a los m\u00e9dicos a que dieran parte de todos los enfermos que visitaban diariamente. As\u00ed mismo orden\u00f3 que los muertos por dicha enfermedad fueran inhumados a una profundidad mayor de lo habitual y rodeados de dep\u00f3sitos de cal. Por supuesto, fueron prohibidos los entierros con cuerpo presente. Luego en las casas hab\u00eda que fumigar la habitaci\u00f3n donde hab\u00eda estado el enfermo juntamente con todas sus ropas. Los llevaban de noche al cementerio para no ayudar a propagar la enfermedad. Como el Hospital de Santiago no ten\u00eda cabida para todos los enfermos se habilit\u00f3 la plaza de toros (que estaba en la calle Postas) en aquella \u00e9poca, aunque los enfermos tambi\u00e9n llenaban el Hospicio y el Hospital Militar de la calle Olagibel.<\/p>\n<p>Los pocos m\u00e9dicos que ejerc\u00edan en la Vitoria de 1855 tuvieron un trabajo \u00edmprobo y los m\u00e1ximos responsables de controlar la epidemia fueron Antonio Tull\u00f3, Ger\u00f3nimo Roure, Miguel Cugar\u00e1n y Jos\u00e9 P\u00e1ramo. Aunque los s\u00edntomas del c\u00f3lera eran perfectamente conocidos en aquella \u00e9poca, entre otros las diarreas, v\u00f3mitos, fiebre y los dolores abdominales, no hab\u00eda un tratamiento realmente efectivo para combatir esta enfermedad, habiendo diferentes t\u00e9cnicas como extraer sangre, utilizar evacuantes, infusiones de t\u00e9 o valeriana, cataplasmas, lavativas, estricnina, acetato y carbamato am\u00f3nico, \u00e9ter, quinina, friegas secas, hielos y opio para v\u00f3mitos, e incluso sanguijuelas y ventosas.<\/p>\n<p>De los 8.276 alaveses afectados por esta enfermedad del c\u00f3lera murieron 2.457, casi la tercera parte. Unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1884, Robert Koch descrubi\u00f3 la bacteria que produc\u00eda esta enfermedad y m\u00e1s tarde se cre\u00f3 la vacuna que ayud\u00f3 a su eliminaci\u00f3n junto con la mejora de la higiene, la potabilizaci\u00f3n de las aguas y los sistemas de saneamiento.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 155 a\u00f1os los m\u00e9todos han cambiado radicalmente en la medicina. Hoy d\u00eda adem\u00e1s de estudiar los s\u00edntomas del paciente se hacen anal\u00edticas de forma sistem\u00e1tica con la sangre, orina, etc. que nos informan sobre numerosos aspectos como la glucosa (para saber si tiene diabetes), urea y creatinina (para conocer la situaci\u00f3n de los ri\u00f1ones), los minerales como el sodio, potasio, calcio o f\u00f3sforo, el colesterol, etc.<\/p>\n<p>Por ejemplo, si un cirujano tiene que operar hoy d\u00eda a un paciente en Santiago o Txagorritxu ser\u00eda impensable que lo hiciera sin haber realizado previamente las pruebas anal\u00edticas correspondientes. Si no las hiciera y el paciente tuviera un percance en la operaci\u00f3n, el m\u00e9dico ser\u00eda inhabilitado inmediatamente.<\/p>\n<p>En la arqueolog\u00eda la situaci\u00f3n tambi\u00e9n era bastante precaria. Por ejemplo, cuando el franc\u00e9s Bruno Meissmer publicaba en 1846 sus investigaciones sobre la legendaria Asiria o cuando otro franc\u00e9s, Henri Mouhot encontr\u00f3 en 1859 las ruinas de Angkor en Camboya, las t\u00e9cnicas arqueol\u00f3gicas se resum\u00edan en excavar, con pico y pala, los yacimientos hasta encontrar algo.<\/p>\n<p>Pero en la arqueolog\u00eda, al igual que en la medicina, los a\u00f1os no han pasado en vano y los avances han sido incre\u00edbles, fundamentalmente en dos \u00e1reas: en la excavaci\u00f3n y en los estudios anal\u00edticos (algo nuevo que antes no hab\u00eda). Respecto a la excavaci\u00f3n, el arque\u00f3logo Dr. Edward Cecil Harris, Director del Bermuda Maritime Museum fue el creador del m\u00e9todo Harris matriz, que es el m\u00e1s utilizado hoy d\u00eda. En dicho m\u00e9todo la excavaci\u00f3n se debe hacer tomando en cuenta los estratos que se van excavando, ya que muchas veces, es m\u00e1s importante determinar donde se encuentra un objeto que el mismo objeto. Por ejemplo, encontrar un hacha determinada puede ser un hecho importante pero nos puede dar m\u00e1s informaci\u00f3n saber de qu\u00e9 \u00e9poca es dicha hacha. Precisamente Edwar Harris ha realizado un informe avalando el trabajo hecho por el equipo de Eliseo Gil. Por otro lado, los estudios anal\u00edticos, impensables hace 155 a\u00f1os, hoy d\u00eda son el abc de la arqueolog\u00eda. De hecho, se ha creado una disciplina cient\u00edfica que aunque va paralela a ella tiene total autonom\u00eda: estamos hablando de la arqueometr\u00eda. Dicha ciencia utiliza m\u00e9todos f\u00edsicos o qu\u00edmicos y a trav\u00e9s de ellos determinan las fechas de los objetos encontrados en las excavaciones arqueol\u00f3gicas. Dentro de estos estudios se encuentran la sedimentolog\u00eda, la bot\u00e1nica, la arqueozoologia, la antropolog\u00eda y el exhaustivo estudio de los materiales (trazalog\u00eda, petrograf\u00eda, ceramolog\u00eda\u2026).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos an\u00e1lisis, gracias al arqueomagnetismo, al radiocarbono, a la termonolumunicencia y a la rehidroxilaci\u00f3n, es f\u00e1cil y barato determinar exactamente de cu\u00e1ndo es un material arqueol\u00f3gico, tanto el soporte (cer\u00e1mica por ejemplo) como los incisos (escritos realizados).<\/p>\n<p>En el mundo hay muy pocos laboratorios de arqueometr\u00eda. De hecho en el Pa\u00eds Vasco no hay ninguno que realice de forma completa estos an\u00e1lisis, ni tampoco en la UPV. Sin embargo, cuando hace tres a\u00f1os la Diputaci\u00f3n Foral de Alava cre\u00f3 una Comisi\u00f3n para esclarecer la veracidad o no de las ostracas encontradas en Iru\u00f1a Veleia, dicha Comisi\u00f3n no quiso enviar las ostracas m\u00e1s pol\u00e9micas a estos laboratorios para que nos aclarasen de una forma totalmente cient\u00edfica su veracidad o no, tal como solicit\u00f3 Eliseo Gil.<\/p>\n<p>Todos los informes elaborados, se basaron en los \u00abs\u00edntomas\u00bb que ofrec\u00edan las ostracas. Como en la medicina, los s\u00edntomas son fundamentales para determinar un enfermedad pero sin las anal\u00edticas, estamos cojos, y es f\u00e1cil equivocarse. Tal como dec\u00eda Henrike Kn\u00f6rr, miembro de la Comisi\u00f3n que falleci\u00f3 antes de que finalizara su trabajo, en primer lugar los arque\u00f3logos deb\u00edan datar de forma correcta las ostracas y luego vendr\u00edan los informes del resto de las disciplinas implicadas (ling\u00fc\u00edstica, historia, etc.). Igual que en Santiago y Txagorritxu, cuando el\/la m\u00e9dico, despu\u00e9s de ver los resultados de las anal\u00edticas, y nunca antes, determina la enfermedad y el tratamiento.<\/p>\n<p> <\/p>\n<h3>Publicado por <a title=\"Noticias de Alava\" href=\"http:\/\/wwwnoticiasdealava.com\">Noticias de Alava<\/a>-k argitaratua<\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CORR\u00cdA el a\u00f1o 1855 cuando Alava se vio afectada por una epidemia de c\u00f3lera que alcanz\u00f3 grandes proporciones. En Vitoria, la Junta Municipal de Sanidad, vista la grave situaci\u00f3n tom\u00f3 numerosas medidas. Por un lado oblig\u00f3 a los m\u00e9dicos a que dieran parte de todos los enfermos que visitaban diariamente. 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